406
V
ESTABLECIMIENTOS GRANDES Y PEQUEÑOS —
INGRESOS DE LOS KUSTARES
 

p Es necesario analizar con mayor detalle los datos del censo de kustares de 1894-1895 relativos a los ingresos de los mismos. La tentativa de reunir datos por familias sobre los ingresos es muy instructiva, y sería un método completamente erróneo limitarse a los “promedios” generales por subgrupos (citados antes). Más de una vez hemos señalado el carácter ficticio de los “promedios” obtenidos al poner juntos a los kustares que trabajan solos y a los propietarios de grandes establecimientos y dividir la suma por el número de sumandos. Tratemos, pues, de reunir los datos sobre esta cuestión que figuran en el Estudio, para demostrar palpablemente esa ficción, para probir la necesidad—al efectuar investigaciones científicas y elaborar ]os datos de los censos por casas—de agrupar a los kustares en categorías por el número de obreros (familiares y asalariados) que trabajan en el taller y presentar todos los datos del censo de acuerdo con esas categorías.

p Los autores del Estudia no podían dejar de advertir un hecho que salta a la vista—los mayores ingresos de los grandes establecimientos—v trataron de aminorar su importancia. En lugar de ofrecer los datos exactos del censo relativos a los grandes establecimientos (v no habría sido difícil seleccionar esos datos), una vez más se limitaron a razonamientos v consideraciones, a argumentos de carácter general dirigidos contra las conclusiones desagradables para los populistas. Examinemos estas conclusiones.

p “Si en tales establecimientos [los grandes] encontramos que el ingreso familiar es, sin proporción alguna, superior al de los oeaueños, no debemos perder de vista, que una parte considerable de ese ingreso es, principalmente, la reproducción del valor, en 407 primer lugar de cierta parte del capital fijo, convertido en, productos; en segundo lugar, del trabajo y de los gastos del comercio y del trasporte y que son ajenos a la producción; y en tercer lugar, de la subsistencia de los obreros asalariados alimentados por el patrono. A estos hechos [¡lindos hechos!] se limita la posibilidad de algunas ilusiones respecto de la sobrestimación de las ventajas sacadas por la producción kustar del trabajo asalariado o, lo que es lo mismo, del factor capitalista” (pág. 15). Por supuesto, nadie duda de que sea muy deseable “limitar” la posibilidad de ilusionarse al efectuar una investigación; mas para ello es necesario contraponer a las “ilusiones” los datos concretos que proporciona el censo por casas, y no las consideraciones personales, que a veces se resumen en las “ilusiones”. En efecto, ¿acaso no es una ilusión el razonamiento de los autores acerca de los gastos del comercio y del trasporte? ¿Quién, ignora que esos gastos por unidad producida son infinitamente menores para un gran industrial que para uno pequeño   [407•* , que el primero compra los materiales más baratos y vende los productos más caros, pues sabe elegir el tiempo y el lugar (y está en condiciones de hacerlo)? El censo de kustares da información también sobre estos hechos por todos conocidos —véanse, por ejemplo, las págs. 204 y 263—, y hay que lamentar que el Estudio no contenga datos concretos sobre los gastos que efectúan los grandes industriales y los pequeños, los kustares y los mayoristas, para adquirir materias primas y vender los productos. Prosigamos. Por lo que se refiere al desgaste del capital fijo, los autores cayeron de nuevo en ilusiones pretendiendo combatirlas. La teoría nos enseña que los grandes gastos en capital fijo reducen, por unidad producida, la parte desgastada del valor que se traslada al producto. "Un análisis comparativo del precio de las mercancías producidas en forma manual o por la manufactura y de las mismas mercancías producidas mecánicamente, demuestra que en general, en la mercancía producida mecánicamente la parte del valor que se trasfiere de los instrumentos de trabajo crece en forma relativa, pero disminuye en términos absolutos. Es decir que su magnitud absoluta disminuye pero aumenta su magnitud 408 en relación con el valor total del producto, por ejemplo, una libra de hilado.” (Das Kapital, I2, S. 406  [408•* .) El censo incluye los gastos de producción, entre los cuales figura (pág. 14, punto 7) "la reparación de herramientas e instalaciones”. ¿Qué fundamento hay para pensar que las omisiones sobre este punto son más frecuentes entre los grandes propietarios que entre los pequeños? ¿No será más bien al revés? Con respecto al mantenimiento de los obreros asalariados, el Estudio no cita ningún dato concreto sobre el particular: desconocemos cuántos obreros exactamente son mantenidos por los patronos, si son frecuentes las omisiones sobre esta cuestión en el censo, con qué frecuencia mantienen los propietarios agricultores a los asalariados con productos de su hacienda y con qué frecuencia incluyen el mantenimiento de los obreros entre los gastos de producción. Tampoco se dan datos concretos sobre la desigual duración de los períodos de trabajo en los grandes establecimientos y en los pequeños. No negamos en modo alguno que el período de trabajo en los grandes establecimientos sea, según todas las apariencias, más prolongado que en los pequeños; pero, en primer lugar, la diferencia de los ingresos es incomparablemente mayor que las existentes en el período de trabajo; en segundo lugar, hay que hacer constar que los estadísticos de Perm no han podido oponer, a los datos precisos del censo de kustares por familias (que reproducimos más adelante), ni una sola objeción seria, basada en cifras exactas, para defender las “ilusiones” populistas.

_p Obtuvimos los datos sobre los grandes establecimientos y los pequeños del modo siguiente: examinamos los cuadros estadísticos anexos al Estudio, pusimos aparte los establecimientos grandes (cuando fue posible distinguirlos, es decir, cuando no estaban incorporados a la masa de establecimientos en un total general) y los comparamos con los totales generales del Estudio relativos a todos los establecimientos del mismo grupo o subgrupo. El problema es tan importante, que tenemos la esperanza de que los lectores no se quejarán de nosotros por la abundancia de cuadros estadísticos que insertamos a continuación: en los cuadros, los datos aparecen con mayor relieve y de manera más sintética.

409

Industria de botas de fieltro:

s I Núm. de obreros Ingresos globales Salarios de los obreros Ingresos netos | Grupo I o t^ 3 « o! V (A—< Subgrupo I Si •o •S § •§^ V « 3 •c £ 3 “3 o H I c3 Í •3 ?! ¡1 2 fc, < H en rublos H íl H £ J «t Total 58 99 95 194 22.769 117,3 4.338 45,6 7.410 75,0 P. 112 del texto Grandes estableci- 10 14 65 79 13.291 168,0 3.481 53,5 3,107 222,0 P. 214, 215 y 154 Establecimientos del texto restantes .... 48 85 30 115 9.478 82,4 857 28,5 4.303 41,2

p Por lo tanto, el ingreso “medio” de 75 rublos por obrero familiar ha sido obtenido de la suma de los ingresos de 222 rublos y de 41. Resulta que, a excepción de 10 grandes establecimientos   [409•*  con 14 obreros familiares, los demás dan ingresos netos inferiores a los de un obrero asalariado (41,2 rublos contra 45,6), pero en los grandes establecimientos el salario se eleva aun más. En dichos establecimientos, la productividad del trabajo es más de dos veces superior (168 y 82,4), el salario del obrero es casi el doble (53 y 28) y el ingreso neto es el quíntuplo (222 y 41). Es evidente que ni las diferencias del período de trabajo ni ninguna otra clase de consideraciones pueden eliminar un hecho: que los grandes establecimientos tienen una productividad   [409•**  y un ingreso mayores, mientras que los pequeños kustares reciben menos que los obreros asalariados, a pesar de toda su “independencia” (ler. subgrupo: trabajan por su cuenta para el mercado) y de sus vínculos con la tierra (Grupo I).

410

_p En la industria de carpintería, en el primer subgrupo del Grupo I, los “ingresos netos" de la familia ascienden, “término medio”, a 37,4 rublos por obrero familiar, en tanto que los ingresos medios de un obrero asalariado de ese mismo subgrupo son de 56,9 rublos (r>ág. 131). Los cuadros no permiten distinguir los grandes estiblecimientos, pero es indudable que ese ingreso “medio” por obrero familiar ha sido obtenido sumando confusamente los establecimientos con grandes ingresos y obreros asalariados (a quienes por algo abonan 56 rublos a cada uno) y los tallercitos de los pequeños kustares “independientes”, que ganan mucho menos que el obrero asalariado.

Veamos ahora la industria de fabricación de esteras:

s I i Nt’im. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos .s 1 Grupo I § cíti Subgrupo II Xl cj 1 2 .2 •§ .2 O 1 So o>i3 .c -2 o £„ cd tu •¡•0 fl w aj O *-" T3 tí rt rt C3 g b <: E-t H ¿¿ £ fia H áá “S-« » 0, Total Grandes establecimientos Establecimientos restantes 99 206 252 458 38.681 84,4 6.664 26,4 10.244 49,7 P. 151 del texto

_p Grandes establecimientos .

_p Establecimientos restantes .

_p 11 11 95 106 18.170 171,4 2.520 26,5 3.597 327,0 P. 95,

_p 97 y 136

_p 88 195 157 352 20.511 58,2 4.144 26,4 6.647 34,0 délos

p cuadros

p Por lo tanto, 11 establecimientos, sobre un total de 99, concentran casi la mitad de la producción. En ellos, la productividad del trabajo es superior en más del doble; los ingresos de los obreros asalariados, son también más elevados; el ingreso neto es más de seis veces superior al “promedio” y casi diez veces más elevado que los ingresos de los demás, es decir, de los kustares más modestos. Los ingresos de estos últimos son ya un poco más elevados que los que perciben los asalariados (págs. 34 y 26).

Industria de la cordelería   [410•* :

411 58 179 106 285 81.672 286 6.946 65,6 16.127 90,1 P. 158 del texto 4 5 56 61 48.912 800 4.965 83,8 5.599 1.119,0 P. 40 y 188 de los cuadros 54 174 50 224 32.760 146 2.251 45,0 10.528 60,5 fi Núm . de Ingresos Ingresos 2 a .8 obreros globales Salarios netos Grupo I •i <U w M 8 e S o V •3 Q Subgrupo 11 ¡s 5 “á 1 •°1 -B| g M •8 o- £ tt 1 < 1 H I 1 3 í 0 g si PH 1 H II V -H 13 S e P. Total ......

_p Por consiguiente, los “promedios” generales muestran también en este caso que los ingresos de los obreros familiares son superiores a los de los obreros asalariados (90 contra 65,6). Pero sobre 58 establecimientos, 4 concentran más de la mitad de toda la producción. En estos establecimientos (manufacturas de tipo puramente capitalista)   [411•* , la productividad del trabajo es casi tres veces mayor que el término medio (800 y 286) y más de cinco veces superior a los otros, es decir, los establecimientos más pequeños (800 y 146). En las fábricas los obreros asalariados ganan más que con los pequeños patronos (84 y 45). Los ingresos netos de los fabricantes ascienden a más de 1.000 rublos por familia contra 90 "término medio" y 60,5 de los pequeños kustares. Estos últimos tienen, por lo tanto, ingresos inferiores a los obreros asalariados (60,5 y 65,6).

Industria de la brea y de la pez:

412 nientos 1 Núm, de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos o Grupo I ’o tu Q SKI M  Subgrupo II s OJ s T3 2 a« 1 o -o ¿.S 1.2 c ^ V ÍS u T3 ’i c3 es n 3 )H ca 0*3 “o si •S-S^^1^^ g fH < H H PH H &H £ H P-..2 P5 a

_p Por lo tanto, también en esta industria—muy pequeña en general y con un número reducidísimo de obreros asalariados (20 por ciento)—se observa en el grupo de los agricultores, entre los kustares independientes, el mismo fenómeno puramente capitalista: el predominio de los establecimientos grandes ( relativamente). ¡Y eso que la industria de la brea y de la pez es típicamente campesina, “popular”! En los grandes establecimientos, la productividad del trabajo es más de tres veces mayor, los salarios de los obreros asalariados una vez y media más elevados, y los ingresos netos unas ocho veces superiores al “promedio” y diez veces más considerables que los percibidos por los demás kustares con familia, quienes ganan no más que un obrero asalariado medio y menos que el obrero asalariado en establecimientos más grandes. Señalemos que la producción de brea y pez se efectúa principalmente en verano, por lo que las diferencias en el período de trabajo no pueden ser considerables   [412•* .

413

Industria de la panificación:

8 "S •Sí Núm. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos inetos .3 Grupo I ’" a ^ Subgrupo I 1 £ 1 s Ü S o S || (S _rt •e £ l« Is §^ 0) T3 1 S a SS 2 0 t- M =•§ “« •§s <U ni S 9 1 & < í ^ .2 O 11 0 H IJ 11^. Total 27 63 55 118 44.619 378,1 2.497 45,4 7.484 118,8 P. 215 Grandes esta- del texto blecimientos 4 7 42 49 25.740 525 2.050 48,8 4.859 694 P. 68 y Estableci- 229 de los mientos res- 23 56 13 69 18.879 273 447 34,4 2.625 46.S cuadros tantes í— Total Grandes es tablecimientos Establecimientos restantes 167 319 80 399 22.076 55,3 2.150 26,8 10.979 34,4 9 10 16 26 4.440 170,7 654 40,8 2.697 269,7 ¡158 309 64 373 17.636 47,3 1.496 23,2 8.282 26,8 P. 189 del texto P. 100, 101,137, 160, 161 y 220 délos cuadros

p Es decir, las cifras medias de todo el subgrupo resultan, de nuevo, completamente ficticias. Los grandes establecimientos (de los pequeños capitalistas) concentran más de la mitad de toda la producción, tienen ingresos netos seis veces superiores al término medio y 14 veces más elevados que los de los pequeños patronos, y abonan a los obreros un salario superior a los ingresos de los pequeños kustares. No hablamos de la productividad del trabajo; en tres o cuatro grandes establecimientos fabrican un producto más valioso: la melaza.

Alfarería. Otra pequeña industria típicamente campesina, con un número insignificante de obreros asalariados (13 por ciento ), establecimientos muy pequeños (menos de 2 obreros por establecimiento) y predominio numérico de los agricultores. En esta industria observamos también lo mismo:

o ta •3- Núm. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos S Grupo I 8 ti ta Sub1 S 1 s 2o s Js-S grupo I S Jl C3 ¿ 1 £ K _Q (rt D a o o s o a 13 s •3 s S °- S °fl S -9 S t •3 e fi 1 H £ " £ II It Total 97 163 31 194 12.414 63,9 1.830 59 6.657 41 P. 291 _ del texto blecimientos Establecimientos restantes 7 9 17 26 4.187 161,0 1.400 80,2 1.372 152 P. 168 y 206 de los cuadros 90 154 14 168 8.227 48,9 430 30,0 5.285 34,3 414

_p Por consiguiente, en esta industria se ve en el acto que, según las cifras “promedio”, los ingresos del obrero asalariado son superiores a los del obrero familiar. La separación de los grandes establecimientos explica esta contradicción, que ya señalamos en los datos totales. En los grandes establecimientos son incomparablemente más elevados la productividad del trabajo, los salarios y los ingresos de los patronos; en cambio, los pequeños kustares reciben menos que los obreros asalariados y menos de la mitad que los obreros asalariados de los talleres mejor organizados.

Fabricación de ladrillos:

^ o 1s .a Núm. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos inetos ! «o Grupo 1 ü £ «M Sub3 u 0 73 S £ S 0 !« S s. •S 13 grupo I 1 g •§ Gj « rt « o i |H o c; o o’g si ’a 0 •o a sí |1 § £ «3 ^ H £ EH & a H 4 PH 5 « a Total 229 558 218 776 17.606 22,6 4.560 20,9 10.126 18,1 P. 299 del texto Grandes establecimien- 8 9 45 54 3.130 57,9 1.415 31,4 1.298 144 P. 46, 120 169 tos y 183 de los Estableci- cuadros tantes 1221 549 173 722 14.476 20,0 3.145 18,2 8.828 16,0

p Así, pues, los ingresos “medios” por obrero familiaí resultan, también en este caso, inferiores a los de un obrero asalariado. Este fenómeno se explica, asimismo, por la unión de los grandes establecimientos—que se distinguen por una productividad del trabajo incomparablemente mayor, un salario superior de los obreros asalariados y unos ingresos muy elevados (en términos relativos)—con los pequeños establecimientos, cuyos pequeños patronos tienen ingresos que representan casi la, mitad de lo que perciben los obreros asalariados en los grandes establecimientos.

_p Podríamos citar datos sobre otras industrias   [414•* , pero consideramos que los aportados son más que suficientes.

415

p Resumamos ahora las conclusiones que se extraen de los datos analizados:

p 1) Unir los grandes establecimientos con los pequeños proporciona cifras “medias” totalmente ficticias, que no dan ninguna idea de la realidad, ocultan las diferencias cardinales y muestran como homogéneo lo que es completamente heterogéneo, compuesto de diversos elementos.

_p 2) Los datos relftivos a toda una serie de industrias prueban que los establecimientos grandes (por el número total de obreros) se diferencian de los medianos y pequeños por:

_p a) una productividad del trabajo incomparablemente más elevada;

_p b) una retribución mayor de los obreros asalariados;

p c) ingresos netos incomparablemente mayores.

p 3) Todos los grandes establecimientos que hemos tomado, sin excepción, emplean trabajo asalariado (en cantidad mucho mayor eme los establecimientos medios de la misma industria) cuva calidad es superior al trabajo familiar; tienen una productividad de diez mil rublos y ocupan a diez o más obreros; por consiguiente son talleres capitalistas. Los datos del censo de kustares prueban, pues, la existencia de leves u relaciones puramente canitalistas en la famosa producción “kustar”; prueban que los talleres capitalistas, basados en la cooperación de los obreros asalariados, tienen una superioridad absoluta sobre los kustares que trabajan solos y, en general, sobre los pequeños kustares; una superioridad aue atañe tanto a la productividad del trabajo como a su retribución, inclusive cuando se trata de obreros asalariados.

p 4) En numerosas industrias, los ingresos de los pequeños kustares independientes no son superiores, sino con frecuencia inferiores a la retribución de los asalariados de la misma rama. Dicha diferencia aumentará más aun si agregamos a la retribución de los asalariados la alimentación que reciben algunos de ellos.

p Distinguimos esta última conclusión de las tres primeras, pues las mismas traducen fenómenos universales y obligatorios que derivan de las leyes de la producción mercantil, mientras que en ésta no podemos ver un fenómeno universal y obligatorio. Por lo tanto, debemos enunciar el siguiente principio: con una produrtividad menor del trabajo en los pequeños establecimientos y dada la situación de sus patronos (sobre todo los que son agricultores) sin defensa en el mercado, se puede determinar que la 416 sonancia del kustar independiente es inferior al ingreso de un obrero asalariado; y los hechos suelen confirmar que es así en la realidad.

p La exactitud de los cálculos citados no puede ser puesta en d’ida, pues hemos tomado toda una serie de industrias; no las elegimos al azar, sino que citamos todas aauellas cuvos cuadros permitían destacar los grandes establecimientos; no tomamos establecimientos aislados, sino todos losi ^el mismo tipo, y los comparamos siempre con varios grandes establecimientos de diferentes distritos. Pero sería deseable expresar de modo más general y exacto los fenómenos descritos. Por fortuna el Estudio contiene datos qué permiten satisfacer en vnrte ese deseo. Son los datos relativos a la clasiiicacián de los establecimientos según sus ingresos netos. El Estudio indica, por industria, la cantidad de establecimientos con ingresos netos de hasta 50, 100, 200 rublos, etc. Y son esos datos, precisamente, los aue hemos agrupado. Resulta aue afectan a 28 industrias   [416•*  con 8.364 establecimientos, es decir, el 93,2 por cierto del total (8.991). En estas 28 industrias hay 8.377 establecimientos (13 no fueron catalogados por sus ingresos) con 14.135 rbreros familiares -I- 4.625 asalariados, es decir, 18.760 obreros, lo oue representa el 93,9 por ciento del total. Como se comprenderá, e«e 93 ñor ciento de kustares permite sacar conclusiones válidas n ra todos ellos, pues no hav ninguna razón para suponer que el 7 ñor cierto restante es diferente a ese 93 por ciento. Antes de citar los datos de nuestro resumen debemos advertir lo siguiente: 

p 1) Al hacer esta clasificación, los autores del Estudio no siempre se han atenido rigurosamente a una terminología idéntica v homogénea de cada grupo. Por ejemplo, dicen: “hasta 100 rublos”, “menos de 100 rublos" y a veces inclusive “de 100 rublos”. No siempre señalan los límites de la categoría, es decir, unas veces empiezan a agrupar desde la categoría “hasta 100 rublos”, otras desde la categoría “hasta 50 rublos”, “hasta 10 rublos”, etc.: en ocasiones terminan la clasificación con la categoría “1.000 rublos v más”; otras citan la categoría “2.000 a 3.000 rublos”, etc. Todas ertas inexactitudes no pueden tener ninguna importancia seria. 417 Hemos reunido todas las categorías citadas en el Estudio (son 15: hasta 10 rublos, hasta 20 rublos, hasta 50, hasta 100, hasta 200, hasta 300, hasta 400, hasta 500, hasta 600, hasta 700, hasta 800, hasta 900, hasta 1.000 rublos, 1.000 rublos y más, 2.009 a 3.000) y subsanamos todas las pequeñas inexactitudes e incomprensiones incluyéndolas en una de estas categorías.

p 2) En el Estudio se cita sólo el número de establecimientos que tienen ingresos correspondientes a una u otra categoría, pero no se indica el importe de los ingresos de todos los establecimientos de cada categoría. Y sin embargo, nosotros necesitamos precisamente estos últimos datos. Por eso hemos considerado que el importe de los ingresos de los establecimientos de cada categoría puede ser determinada con bastante exactitud si se multiplica el número de establecimientos de la categoría dada por el importe promedio de los ingresos, es decir, la media aritmética del máximum y mínimum de la categoría (por ejemplo, 150 rublos en la categoría 10-200 rublos, etc.). Sólo en las dos categorías inferiores (hasta 10 y hasta 20 rublos) tomamos el monto máximo de los ingresos (10 y 20 rublos), v no el promedio. La comprobación muestra que semejante método (generalmente admitido en los cómputos estadísticos) proporciona cifras muy aproximadas a la realidad. Todos los ingresos netos de las familias de kustares de estas 28 industrias ascienden, según los datos del Estudio, a 951.653 rublos, en tanto que según nuestros datos aproximados, que se basan en las categorías por ingresos, resultan 955.150 rublos, es decir, 3.497 más, o sea 0,36 por ciento. La diferencia, o el error es, por lo tanto, de menos de 4 kopeks por cada 10 rublos.

p 3) Nuestro resumen nos muestra el promedio de los ingresos por familia (en cada categoría) pero no por obrero familiar. Para determinar este último tuvimos que hacer una vez más un cálculo aproximado. Como conocíamos la clasificación de las familias por la cantidad de obreros familiares (y, además, por la de obreros asalariados), supusimos que cuanto menor es el ingreso por familia, menor es también la composición de la misma (es decir, la cantidad de obreros familiares por establecimiento) y el número de establecimientos con obreros asalariados. A la inversa, cuanto mayores son los ingresos por familia, mayores son también el número de establecimientos con obreros asalariados y el de miembros de la familia, es decir, el número de obreros familiares por establecimiento. Evidentemente, este supuesto es el más ventajoso desde el 418 419 punto de vista de quienes desearan refutar nuestras conclusiones. Dicho con otras palabras: cualquier otro supuesto que se tomara tomo punto de partida no haría otra cosa que corroborar nuestras conclusiones.

p He aquí, ahora, el resumen de los datos relativos a la división de los kustares según los ingresos de los estableicimientos: [Véase el cuadro en la pág. 418. Ed.]

p Estos datos son demasiado incompletos, por lo que es necesario agruparlos en forma más sencilla y clara. Tomemos cinco categorías de kustares según sus ingresos: a) pobres, con ingresos de hasta 50 rublos por familia; b) poco pudientes, de 50 a 100 rublos por familia; c) medios, de 100 a 300 rublos por familia; d) acomodados, de 300 a 500 rublos por familias, y e) ricos, de más de 500 rublos por familia.

p De acuerdo, con los datos relativos a los ingresos de los establecimientos, agreguemos a estas categorías la división aproximada de los establecimientos porj el número de obreros familiares y asalariados   [419•* , y obtendremos el siguiente cuadro: [Véase el cuadro en la pág. 420. Ed.]

p Estos datos nos permiten hacer deducciones muy interesantes que analizaremos por categorías de kustares: 

p a) Más de una cuarta parte de las familias de kustares (28,4 por ciento) son pobres y reciben, término medio, cerca de 33 rublos por familia. Admitamos que ese ingreso sea íntegramente ganado por un solo obrero familiar, que esta categoría se compone exclusivamente de kustares que trabajan solos. En cualquier caso, sus ingresos serán considerablemente inferiores a los ingresos medios de los obreros asalariados de los kustares (45,85 rublos). Si la mayoría de los kustares que trabajan solos pertenecen al último subgrupo (el tercero), es decir, que trabajan para los mayoristas significa que los “patronos” pagan a los trabajadores a domicilio menos que a los obreros asalariados que trabajan en el taller. Inclusive si admitimos que esta categoría de kustares tiene el 420 421 período de trabajo más corto, sus ingresos resultan, de todos modos, miserables.

p b) Más de dos quintas partes de los kustares (41,8 por ciento) pertenecen a la categoría de los poco pudientes y tienen ingresos medios de 75 rublos por familia. De estos kustares, no todos trabajan solos (a diferencia de la categoría anterior, integrada exclusivamente por kustares que trabajan solos): la mitad de los familias, más o menos, tienen 2 obreros familiares, y por lo tanto los ingresos medios de un obrero familiar no pasan de 50 rublos, es decir, no más o inclusive menos que los ingresos de un obrero asalariado que trabaja para un kustar (además del salario en dinero, 45,85 rublos, una parte de los obreros asalariados es alimentada por los patronos). Así, pues, las siete décimas partes del total de kustares se encuentran, por sus ingresos, al nivel de los obreros asalariados que trabajan para ellos y en parte por debajo de los mismos. Por sorprendente que parezca esta deducción, corresponde totalmente a los datos citados más arriba y que establecen la superioridad de los grandes establecimientos sobre los pequeños. Una prueba del nivel extremadamente bajo de los ingresos de estos kustares es que el salario medio de un obrero agrícola que trabaja todo el año asciende en la provincia de Perm a 50 rublos, más la comida   [421•* . Por lo tanto, ¡siete décimas partes de los kustares “independientes” tienen un nivel de vida que no sobrepasa el de los peones agrícolas!

p Los populistas dirán, por supuesto, que se trata de un ingreso que se agrega a los que proporciona la agricultura; pero, en primer lugar, ¿es que no se lia comprobado hace ya mucho que la agricultura puede proporcionar sólo a una minoría de campesinos lo necesario para mantener a la familia, pagar los impuestos y el arriendo, y sufragar los gastos de la hacienda? Y lo que nosotros comparamos son, los ingresos de un kustar y el salario de un peón alimentado por el agricultor. En segundo lugar, entre esas siete décimas partes de kustares debería incluirse también a los no agricultores. En tercer lugar, aun si resultara que la agricultura asegura el mantenimiento de los kustares agricultores de estas categorías, de todos modos seguirá siendo indudable la extraordinaria 422 disminución de loa ingresos como consecuencia de los vínculos con la tierra.

p Otra comparación: en el distrito de Krasnoufimsk, el ingreso medio de un obrero asalariado que trabaja para un kustar es de 33,20 rublos (pág. 149 de los cuadros estadísticos), en tanto que los de una persona que trabaja en una fábrica de su localidad, es decir, de un obrero metalúrgico que es campesino de fábrica   [422•* , es fijado por la estadística de los zemstvos en 78,70 rublos (según la obra Materiales para la estadística del distrito de Krasnoufimsk. Perm. Kazan, 1894), o sea, en más del doble. Y como se sabe, los ingresos de los obreros mineros que trabajan en una fábrica de su localidad son siempre inferiores a los que perciben los obreros “libres” en las fábricas y empresas. ¡Puede juzgarse por ello, qué restricción de las necesidades, qué descenso del nivel de vida rayano en la miseria es el precio de la famosa “independencia” del kustar ruso “basada en los vínculos orgánicos de la industria con la agricultura"!

_p c) Entre los kustares “medios” hemos incluido a las familias con ingresos que oscilan entre 100 y 300 rublos, unos 180 rublos término medio, por familia. Esos kustares representan cerca de una cuarta parte del total (24,1 por ciento), y sus ingresos son absolutamente insignificantes: si contamos 21/2 obreros familiares por establecimiento, serán de unos 72 rublos por obrero familiar, suma en extremo insuficiente, que no envidiará obrero fabril alguno. ¡Pero en comparación con la gran masa de kustares, es una suma bastante importante! Resulta que también este modesto “bienestar” se adquiere sólo a costa de otros: la mayoría de los kustares de esta categoría emplea ya obreros asalariados (poco menos que el 85 por ciento de los patronos tienen obreros asalariados, correspondiendo, término medio, más de un obrero asalariado a cada uno de los 2.016 establecimientos). Por consiguiente, para elevarse sobre la masa, de kustares agobiados por la miseria es necesario entonces, sobre la base de las relaciones mercantiles capitalistas existentes, conquistar su “bienestar” en reñida lucha, a costa de otros, lanzarse; a la lucha económica, «hacer retroceder más aun 423 a la masa de pequeños industriales, convertirse en un pequeño burgués. O la miseria y la disminución del nivel de vida hasta el nec plus ultra, o la creación (para la minoría) del propio bienestar (absolutamente exiguo) a costa de otros: ese es el dilema que plantea la producción mercantil al pequeño industrial.

p Así lo prueban los hechos.

p d) En la categoría de kustares acomodados figura sólo el 3,8 por ciento de familias con ingresos medios de unos 385 rublos y cerca de 100 por obrero familiar (calculando que a esta categoría pertenecen los patronos con 4 y 5 obreros familiares por establecimiento ). Estos ingresos, que superan en el doble lo que recibe en dinero el obrero asalariado, descansan ya sobre un considerable empleo del trabajo asalariado: todos los establecimientos de esta categoría tienen obreros asalariados, con un promedio de unos 3 hombres por establecimiento.

p e) Los kustares ricos, con un ingreso medio de 820 rublos por familia, representan sólo el 1,9 por ciento. Debe incluirse en esta categoría una parte de los establecimientos con 5 obreros familiares y una parte de los que carecen en absoluto de obreros familiares, es decir, los que se basan exclusivamente en el trabajo asalariado. Esto arroja ingresos de cerca de 350 rublos por obrero familiar. Los elevados ingresos de estos “kustares” dependen del mayor número de obreros asalariados, correspondiendo, término medio, casi 10 personas a cada establecimiento   [423•* . Los integrantes de esta categoría son ya pequeños fabricantes, propietarios de talleres capitalistas, cuya inclusión entre los “kustares” al lado de los kustares industriales que trabajan solos, de los artesanos agrícolas e inclusive de los que trabajan en su domicilio para los fabricantes (¡a veces, ya lo veremos más adelante, para esos mismos kustares ricos’!), no hace más que mostrar, como hemos señalado, la plena vaguedad e imprecisión del término “kustar”.

Para resumir el análisis de los datos del censo de kustares relativos a sus ingresos hay que señalar, además, lo siguiente. Habrá quien diga que la concentración de los ingresos no es muy considerable en las industrias kustares: a un 5,7 por ciento de los establecimientos les corresponde un 26,5 por ciento de los ingresos, y a 424 un 29,8 por ciento de establecimientos, el 64,4 por ciento de los ingresos. A eso contestaremos, en primer lugar, que inclusive semejante concentración prueba la absoluta inutilidad y el carácter anticientífico de los razonamientos generales acerca del “kustar” y de las cifras “medias” relativas al mismo. En segundo lugar, no debe perderse de vista que en estos datos no han sido incluidos los mayoristas, debido a lo cual la distribución de los ingresos es muy inexacta. Hemos visto que 2.346 familias y 5.628 obreros trabajan para los mayoristas (subgrupo 3); por lo tanto, son los mayoristas quienes reciben, en este caso, los ingresos principales. Su separación del total de kustares industriales es un procedimiento absolutamente artificial, que nada justifica. De la misma manera que sería erróneo mostrar las relaciones económicas en la gran industria fabril sin indicar el monto de los ingresos de los fabricantes, también lo es mostrar la economía de la industria “kustar” sin indicar los ingresos de los mayoristas, obtenidos de la misma producción a que están dedicados los kustares y que representan una parte del valor de los productos fabricados por éstos. Por consiguiente, tenemos el derecho y el deber de llegar a la conclusión de que la verdadera distribución de los ingresos en la industria kustar es incomparablemente más desigual que la señalada, pues en esta última no están incluidas las categorías de los más graneles kustares industriales.

* * *
 

Notes

[407•*]   No hace falta decir que sólo se puede comparar a los kustares de un mismo subgrupo, y no a productores de mercancías con artesanos o personas que trabajan para los mayoristas.

[408•*]   Véase C. Marx, ob. cit., t. I, pág. 312. (Ed.)

[409•*]   Estos establecimientos, sin embargo, están muy lejos de ser los mayorrs. De acuerdo con la división de los establecimientos por la cantidad de obreros asalariados (pág. 113), puede calcularse que en tres hay 163 obreros asalariados, es decir, 54 término medio en cada uno de ellos. [Estos son los “kustares” que se unen a los que trabajan solos (no son menos de 460 en esta rama de la industria) para sacar después “promedios” generales!

[409•**]   Se señala que “en un establecimiento” se instaló una máquina desmotadora (pág. 119).

[410•*]   En el cuadro de la página 158 hay, por lo visto, una errata o error pues los ingresos netos en el distrito de Irbit pasan los 9,827 rublos indicados en el total. Hemos tenido que rehacer este cuadro sobre la base de los cuadros estadísticos anexos al Estudio.

[411•*]   Véase La industria kustar, págs. 46-47, así como la descripción de la producción en el JZstudio, págs. 162 y siguientes. Es muy característico que “estos patronos fueron en otros tiempos verdaderos kustares, por lo cual siempre [...] les ha gustado y les gusta llamarse kustares".

[412•*]   Por el Estudio se ve que en la producción de brea y pez se emplean métodos primitivos de zanja de destilación de la brea y otros más perfectos, de calderas e inclusive de calderas cilindricas (pág. 195). El censo por familias contiene datos acerca de la distribución de unos y otros, pero no se han utilizado por no señalarse en ellos los grandes establecimientos.

[414•*]   Véanse las de carrocería, pág. 308 del texto y páginas 11 y 12 de cuadros estadísticos; de baúles, pág. 335, y de sastrería, págs. 344 y otras.

[416•*]   Hay también datos análogos referentes a las industrias de puntUlas, cerrajerías y fabricación de acordeones, pero prescindimos de ellos debido " que no hay datos acerca de la división de los establecimientos por el número de obreros familiares.

[419•*]   En las 28 industrias los 8.377 establecimientos se dividen así por el número de obreros, familiares y asalariados; con O obreros familiares, 95 establecimientos; con 1 obrero, 4.362; con 2 obreros, 2.632; con 3, 870; con 4, 275; con 5 y más, 143. Establecimientos con obreros asalariados, 2.228; de ellos: con 1 obrero asalariado, 1.359; con 2, 447; con 3, 201; con 4, 96; con 5 y más, 125., Total de obreros asalariados: 4.625, con salarios por valor de 212.096 rublos (5,85 rublos por obrero).

[421•*]   El valor de la comida es de 45 rublos al año. Estos datos—promedio de diez años (1881-1891)—se basan en informaciones del Departamento de Agricultura. (Véase S. A. Korolenko, El trabajo y la libre contratación, etc.)

[422•*]   Campesinos de fábricas: En la Rusia anterior a la Reforma, campesinos siervos del Estado y del terrateniente, adscritos a la empresa minera en la región de los Urales de acuerdo con el derecho de posesión implantado por un ukase de Pedro I (véase nota en la pág. 456). (Éd.)

[423•*]   En estas 28 industrias, sobre 2.228 establecimientos con obreros asalariados, 46 tienen 10 y más obreros asalariados cada uno, haciendo un total de 887, es decir, un promedio de 19,2 obreros asalariados por establecimiento.