VI. ¿Qué es el mayorista?—VIL “Hechos agradables” en la
industria kustar.—VIII. El programa populista de política
industrial.
p En el artículo anterior denominamos mayoristas a los más grandes industriales. Desde el punto de vista habitual de los populistas, eso es una herejía. Es costumbre en nuestro país presentar al mayorista como algo fuera de la producción, como algo casual, ajeno a la propia industria y que depende “únicamente” del intercambio.
p No es este el lugar adecuado para analizar con detalle la falsedad teórica de este punto de vista, basado en la incomprensión de fondo, de la base, de las interioridades generales y fundamentales de la industria moderna (incluida la de los kustares), precisamente de la economía mercantil, en la que el capital comercial es una parte integrante indispensable, y no un agregado casual y ajeno. En este terreno debemos atenernos a los hechos y datos del censo de kustares, por lo que nuestra tarea consistirá, de aquí en adelante, en examinar y analizar estos datos relativos a los mayoristas. Una condición favorable para ello es la separación en un subgrupo especial (el tercero) de los kustares que trabajan para los mayoristas. Pero las omisiones y los puntos no investigados son mucho más numerosos en este aspecto, lo que hace bastante difícil su análisis. No hay datos cerca de la cantidad total de mayoristas, grandes y pequeños, de sus vínculos con los kustares acomodados (lazos de parentesco, relaciones comerciales del 426 mayorista con la producción de su taller, etc.), de la economía, de los mayoristas. Los prejuicios populistas, que consideran al mayorista como algo extraño, han impedido plantear a la mayoría de los investigadores de la industria kustar el problema de las actividades de los mayoristas, aunque resulta evidente que este problema es primordial y esencial para todo economista. Es preciso estudiar a fondo y en detalle cómo lleva sus negocios, cómo se forma su capital, cómo opera ese capital, en la compra de materias primas y en la venta; del producto, cuáles son las condiciones (económicas y sociales) de la actividad del capital en esas esferas, a cuánto ascienden los gastos del mayorista para organizar la compra y venta, cómo se efectúan estos gastos en consonancia con las proposiciones del capital comercial y de la compra y venta, qué condiciones hacen necesaria a veces la trasformación parcial de la materia prima en los talleres del mayorista y su entrega a los obreros a domicilio para su elaboración posterior (con la particularidad de que, a veces, para el proceso de acabado vuelve el mayorista) o la venta de la materia prima a los pequeños industriales, para comprarles después sus artículos en el mercado. Es necesario comparar el costo de producción del artículo fabricado por el pequeño kustar, por el gran industrial en un taller que agrupa a varios obreros asalariados y por el mayorista, que entrega los materiales para que sean trabajados a domicilio. Hay que considerar como unidad de investigación cada empresa, es decir, cada mayorista por separado, determinar el volumen de sus operaciones, la cantidad de personas que trabajan para él en el taller o en los talleres y a domicilio, el número de obreros que emplea en la preparación de materias primas, en la conservación (o depósito) de éstas y del producto, y en la venta. Es preciso comparar la técnica de la producción ( cantidad y calidad de las herramientas y máquinas, división del trabajo, etc.) del pequeño patrono, del propietario de un taller con obreros asalariados y del mayorista. Sólo una investigación económica de esta naturaleza puede responder con exactitud y de modo científico a la pregunta de qué es el mayorista y qué importancia tiene en la economía y en el desarrollo histórico de las formas de industria de la producción mercantil. Hay que considerar forzosamente como una importante omisión la falta de semejantes datos en las conclusiones del censo por familias, que investigó con detalle todos estos problemas en relación con cada kustar. Aun en el caso de que hubieran resultado imposibles (por distintos motivos) el 427 registro y la investigación de la economía de cada mayorista, de los datos por familias relativos a los kustares que trabajan para éstos habrían podido extraerse dichas informaciones en gran cantidad. En lugar de ello, en el Estudio no encontramos más que trilladas frases populistas en las cuales se afirma que el “kulak” “es ajeno por esencia a la propia producción" (pág. 7), y el término kulak se aplica tanto a los mayoristas y a los talleres de montaje por un lado, como a los usureros, por otro; que “lo que domina sobre el trabajo asalariado, no es su concentración técnica, a semejanza de la fábrica [?], sino la dependencia pecuniaria de los kustares [... ], una de las formas de la dominación de los kulaks" (págs. 309-310); que “el origen de la explotación del trabajo [... ] no reside en la función de la producción, sino en la función del cambio" (pág. 101); que en las industrias kustares se encuentra con frecuencia, no la “capitalización de la producción”, sino la “ capitalización del proceso de cambio" (265). No pensamos, naturalmente, acusar de independencia a los investigadores del Estudio: se limitan a copiar de cabo a rabo las sentencias diseminadas con tanta abundancia, por ejemplo, en las obras de “nuestro conocido" señor V. V.
p Para apreciar el verdadero significado de estas frases merece la pena recordar, por lo menos, que en una de las ramas principales de nuestra industria, la textil, el “mayorista” fue el predecesor inmediato, el padre del gran fabricante, que dirige la gran producción mecanizada. La entrega de hilados a los kustares para su elaboración a domicilio constituyó el ayer de todas nuestras producciones textiles; era, por lo tanto, trabajo para el “mayorista”, para el “kulak”, quien, como carecía de su propio taller “(era ajeno a la producción”), “únicamente” distribuía los hilados y recibía los artículos fabricados. Nuestros bondadosos populistas no intentan siquiera investigar el origen de estos mayoristas, sus lazos de parentesco con los propietarios de los pequeños talleres, su papel como organizadores de la compra de materias primas y de la venta de productos, el papel de su capital que concentra los medios de producción, reúne a la masa de pequeños kustares dispersos, introduce la división del trabajo y prepara los elementos de una producción que será no sólo grande, sino también mecanizada. Los bondadosos populistas se limitan a gimotear y lamentarse de este fenómeno “triste”, “artificial”, etc., etc.; se consuelan diciendo que se trata de “la marcha del capitalismo”, no de la producción, sino 428 “únicamente” del proceso de cambio, y hablan con palabras dulzonas de “otros caminos para la patria”. Y mientras tanto, los “ kulaks" “artificiales” y “no arraigados" siguieron su viejo camino, continuaron concentrando el capital, “agrupando” los medios de producción y a los productores, ampliando el volumen de la compra de materias primas, profundizando la división de la producción en operaciones distintas (urdidura, tejido, teñido, acabado, etc.) y trasformando la manufactura capitalista, fraccionada, atrasada en su aspecto técnico y ¡basada en el trabajo manual y en la servidumbre, en industria capitalista mecanizada.
p Un proceso exactamente igual se registra ahora en gran escala en nuestras llamadas industrias “kustares”. Y de la misma manera que los populistas rehusan estudiar la realidad en su desarrollo, es que sustituyen el problema del origen de las relaciones existentes y de su evolución por el de lo que podrid haber sido (si lo que es no fuera), que se consuelan diciendo que por ahora se trata “ únicamente" de mayoristas, e idealizan y embellecen de la misma manera los peores aspectos del capitalismo, peores desde el punto de vista del atraso técnico, de la imperfección económica y en razón de la situación social y cultural que crean para las masas trabajadoras.
Veamos lo que dicen los datos del censo de kurtares de Perm. Trataremos de llenar las omisiones indicadas anteriormente a medida que sea necesario, recurriendo a los que contiene el libro ya citado: La industria kustar de la provincia de Perm, etc. Destaquemos, en primer lugar, las industrias que proporcionan la masa fundamental de kustares que trabajan para los mayoristas ( subgrupo 3). Para ello utilizaremos nuestro propio resumen, cuyos resultados (como hemos dicho ya) no coinciden con las cifras i’.el Estudio.
Número de familias que trabajan para los mayoristas INDUSTRIAS Calzado ............ Botas de fieltro...... Herrería ............ Fabricación de esteras Muebles y carpintería . Carrocería .......... Sastrería ............ Grupo I Grupo II Total 31 605 636 607 12 619 70 412 482 132 10 142 38 49 87 32 28 60 4 42 46 914 1.158 2.072 1.016 1.320 2.336 Total de las 7 industrias . . Total kustares subgrupo 3 429p Por lo tanto, cerca de 9/10 de los kustares que trabajan para los mayoristas están concentrados en las siete industrias enumeradas. De ellas nos ocuparemos principalmente.
p Empecemos por la industria del calzado. La inmensa mayoría de los zapateros que trabnjan para los mayoristas están concentrados en el distrito! de Kungur, que es el centro de la producción de cueros de la provincial del Perm. La masa de kustares trabaja para los patronos de curtidurías: en la pág. 87 del Estudio se señala 8 mayoristas para quienes trabajan 445 establecimientos [429•* . Todos estos mayoristas son “visjos” patronos de curtidurías, cuyos nombres pueden encontrarse en la Guia de fábricas y talleres de 1890 y 1879, y en las notas al Anuario del ministerio de Finanzas, vol. I de 1869. Los patronos cortan el cuero y lo entregan ya cortado a los “kustares” para que hagan con él el calzado. Aparte, varias familias estiran las punteras, por encargo de los patronos. En general, están vinculadas a la producción fabril de cueros diversas industrias “kustares”, es decir: toda una serie de operaciones se efectúan a domicilio. Son las siguientes: 1) acabado del cuero; 2) cosido del calzado; 3) cementado de los recortes de cuero en capas para los contrafuertes; 4) fundido de los tornillos para las botas; 5) fabricación de clavijas para botas; 6) fabricación de hormas para botas; 7) preparación de ceniza para las curtidurías; 8) preparación de tanino (corteza de sauce) para las mismas. Los residuos de la fabricación de cueros son trasformados por las industrias del fieltro y de la cola (La industria kustar, III, págs. 3-4 y otras). Además de la división detallada del trabajo (es decir, división de la producción de un artículo en varias operaciones ejecutadas por distintas personas), en esa rama de la producción se ha desarrollado también la división del trabajo por mercancías: cada familia (a veces inclusive cada calle de la localidad habitada por kustares) produce un tipo de calzado. Señalemos, como hecho curioso, que en el libro La industria kustar, etc., se declara que la “producción de artículos de cuero de Kungur" es "expresión típica de la idea de vinculación orgánica de la industria fabril y kustar para su provecho recíproco" (sic\)... la fábrica concierta una alianza justa (sfd) con la industria kustar, tendiendo en interés propio 430
p (¡precisamente!), no a aplastarla..., sino a desarrollar sus fuerzas (III, página 3). Por ejemplo, el fabricante Fominslci recibió una Medalla de Oro en la Exposición de Ekaterinburgo de 1887, no sólo por la excelente elaboración del cuero, sino también “por su gran producción”, que proporciona ingresos a la población de los alrededores (ibíd., pás, 4, cursiva del autor). Exactamente sobre 1.450 obreros snvos, 1.300 trabajan a domicilio; otro fabricante, Sartákov, tiene 120 obreros, de los cuales 100 trabajan a domicilio, etc. Por lo tanto, los fabricantes de Perm compiten muy felizmente con los intelectuales populistas en la implantación y desarrollo de las industrias ku stares...
p La situación es análoga con respecto a la organización de la industria del calzado en el distrito de Krasnoufimsk (La industria kmtar, I, 148-149): los patronos hacen también botas de cuero, parte en sus talleres y parte distribuyendo trabajo a domicilio; uno de los más grandes propietarios de establecimientos de la industria del cuero y del calzado tiene hasta 200 obreros permanentes.
p Ahora podemos imaginarnos con bastante claridad la organización económica de la industria del calzado y de otras muchas industrias “kustares” vinculadas a ella. No son otra cosa que secciones de los grandes talleres capitalistas “(fábricas”, según la terminología de nuestra estadística oficial), no son otra cosa que operaciones parciales de las grandes operaciones capitalistas de elaboración del cuero. Los empresarios han organizado en gran escala la compra de material, montado fábricas para el curtido del cuero e implantado todo un sistema de elaboración posterior del mismo, basado en la división del trabajo (como condición técnica) y en el trabajo asalariado (como condición económica): unas operaciones las efectúan en sus talleres (corte del calzado) y otras se hacen a domicilio por los “kustares” que trabajan para ellos; los patronos determinan el volumen de la producción, el monto a pagar a destajo, las categorías de las mercancías a fabricar y la cantidad de artículos de cada tipo. Han organizado también la venta al por mayor del producto. Es evidente que, según la terminología científica, se trata de una manufactura capitalista, que pasa ya en parte a la forma superior, a la fábrica (precisamente porque en la producción se emplean máquinas y sistemas de máquinas: las grandes curtidurías tienen motores de vapor). Ver en algunas partes de esta manufactura una forma “kustar” especial de producción es un absurdo evidente, que tiende a disimular el hecho fundamental 431 del predominio del trabajo asalariado y la subordinación de toda la industria del cuero y del calzado al gran capital. En lugar de los cómicos razonamientos acerca de lo deseable que sería para esta industria “la organización cooperativa del cambio" (pág. 93 del Estudio), no estaría de más estudiar con mayor detalle la verdadera organización de la producción, estudiar las condiciones que obligan a los patronos a preferir la entrega de trabajo a domicilio, quienes encuentran esto, sin duda alguna, más ventajoso para sí; comprenderemos en qué consiste esa ventaja si recordamos los bajos ingresos de los kustares en general, sobre todo de los agricultores y de los que pertenecen al tercer subgrupo. Al entregar los materiales a domicilio, los empresarios hacen descender los salarios, ahorran, gastos de local y, en parte, de herramientas y de vigilancia. No deben estar sujetos a las exigencias, no siempre agradables, que deben cumplir los fabricantes (¡ellos no son fabricantes, sino comerciantes!); sus obreros están más dispersos, más desunidos, menos aptos para defenderse. Los empresarios logran que los kustares que trabajan para ellos y que, por su propia cuenta contratan a su vez obreros asalariados (en 636 familias de zapateros que trabajan para los mayoristas se han contado 278 obreros asalariados) controlen gratuitamente a sus obreros, convirtiéndose en algo así como “negreros” o “capataces” ( denominación que se, les da en nuestra industria textil con el sistema de trabajo a domicilio). Hemos visto ya en el cuadro general que estos obreros asalariados (en el subgrupo 3) reciben los más bajos ingresos. Y no tiene nada de sorprendente, pues son víctimas de una doble explotación: la de quien los contrata, que extrae “una pequeña ganancia" del obrero, y la del patrono de la curtiduría que entrega el material a los pequeños patronos. Es sabido que los capataces, que conocen bien las condiciones locales y las peculiaridades personales de los obreros, son particularmente inagotables para inventar diversas triquiñuelas, en la práctica de los contratos leoninos, del truck-system [431•* , etc. Es conocida la excesiva duración de la jornada de trabajo en semejantes talleres e "isbas de 432 kustares”, y hay que lamentar que el censo de kustares de 1894-1895 casi no proporcione datos acerca de esta importantísima cuestión para analizar nuestro sweating-system [432•* local, con la masa de intermediarios que redoblan la presión sobre los obreros y con la explotación más incontrolada y descarada.
p Por desgracia, el Estudio casi no facilita datos sobre la organización de la industria de botas de fieltro (la segunda por el número absoluto de familias que trabajan para los mayoristas). Hemos visto que en esta industria hay kustares con decenas de obreros asalariados, pero ha quedado sin aclarar si entregan trabajo a domicilio, si efectúan fuera de su taller una parte de las operaciones [432•** . Sólo señalaremos el hecho, recogido por los investigadores, de que las condiciones sanitarias son extraordinariamente insatisfactorias en esta industria (Estudio, pág. 119; La industria kustar, III, pág. 16): calor insoportable, enorme cantidad de polvo y atmósfera asfixiante. ¡Y eso en las isbas donde viven los kustares! El resultado natural es que éstos no resisten más de 15 años de trabajo y terminan tísicos. I. I. Moleson que inspeccionó las condiciones sanitarias, dice: “El contingente principal de productores de botas de fieltro está compuesto por obreros de 13 a 30 años de edad. Y casi todos ellos se distinguen especialmente por la palidez, el color opaco de la piel y su aspecto lánguido, como si estuvieran extenuados por una enfermedad” (III, pág. 145, cursiva del autor). El investigador llega a la siguiente conclusión práctica: “Es necesario imponer a los propietarios la obligación de construir un taller [de botas de fieltro] de dimensiones mucho mayores, para que corresponda a cada obrero un volumen permanente de aire fijado de antemano”; “el taller debe estar destinado exclusivamente al trabajo. Debe prohibirse de modo categórico que los obreros pernocten en él" (ibíd.). Así, pues, los inspectores sanitarios exigen para estos kustares que se construyan fábricas y se prohiba el trabajo en el domicilio. Es de desear que se lleve a la práctica semejante .medida, que haría avanzar el progreso técnico al eliminar la masa de intermediarios, y desbrozaría el camino para regular la 433 jornada y las condiciones de trabajo; en una palabra, eliminaría los más escandalosos abusos en nuestra industria “popular”.
p En la industria de la fabricación de esteras figura entre los mayoristas el comerciante Butákov, de Osa, quien, según datos de 1879, tenía en dicha ciudad una fábrica con 180 obreros [433•* . ¿Es que puede considerarse a este fabricante “ajeno a la propia producción" por el hecho de que haya encontrado más provechoso entregar el trabajo a domicilio? Sería también interesante saber en qué se diferencian los mayoristas excluidos del total de kustares de aquellos “kustares” que, careciendo de obreros familiares, “ compran corteza de tilo y la entregan para su elaboración a los que trabajan a destajo, quienes la convierten en esteras y sacos en su tallercito" (Estudio, pág. 152), lo cual constituye un ejemplo elocuente del embrollo en que han metido a los investigadores los prejuicios populistas. Las condiciones sanitarias en esta industria están también por debajo de toda crítica—hacinamiento, suciedad, polvo, humedad, malos olores—, todo lo cual, unido a la prolongada jornada de trabajo (de 12a 15 horas diarias) hace de los centros de la industria verdaderos “focos de tifus por hambre" [433•** , que han surgido allí con frecuencia.
Con respecto a la organización del trabajo para los mayoristas en la industria de herrería, el Estudio tampoco nos dice nada y debemos recurrir al libro La industria kustar, etc., que nos proporciona una descripción extraordinariamente interesante de esta industria Nizhni-Taguil. La fabricación de bandejas y de otros artículos está dividida, entre varios establecimientos: los talleres donde se forja el hierro, aquéllos donde se estaña y aquéllos donde se pinta. Algunos kustares propietarios tienen establecimientos de todas estas especialidades; por lo tanto, son manufactureros del tipo más puro. Otros efectúan en sus talleres una de las operaciones y después entregan los artículos a los kustares para que los estañen o pinten a domicilio. Así aparece, con particular relieve, la homogeneidad de la organización económica de la industria donde el trabajo es distribuido a domicilio y donde el propietario posee varios talleres especializados. Los kustares mayoristas que entregan 434 trabajo a domicilio figuran entre los más grandes propietarios (son 25 personas), que han organizado con el mayor provecho la compra de materias primas y la venta de los productos en gran escala: estos 25 kustares (y sólo ellos) acuden a la feria o tienen tiendas propias. Además de ellos, también son mayoristas los grandes “fabricantes-comerciantes” que presentaron sus artículos en la sección fabril de la Exposición de Ekaterinburgo: el autor del libro los incluye en la “industria fabril kustar" (sicl). (La industria kustar, I, págs. 98-99). En resumen, obtendremos un cuadro extraordinariamente típico de la manufactura capitalista que se entrelaza en las formas más diversas y singulares con los pequeños establecimientos. Para mostrar de modo palpable cuan poco ayuda a comprender estas complicadas relaciones la división de los industriales en “kustares” y “fabricantes”, en productores y “ mayoristas”, utilizaremos las cifras aportadas en el libro mencionado y expresaremos las relaciones económicas de la industria en forma de cuadro:
Producción independiente para Trabajo orislas el mercado Estable cimientos Obreros Valor de la producción (en miles de rublos) Estable cimientos Obreros Familiares Asalariados Total Familiares Asalariados s f2 A ? í ? ? “(fabricantes-comerciantes”) B "Industria kustar" 25 ( (kustares mayoristas) 16 I 88 161 249 “Industria fabril kustar" 60+7 a) 29 51 39 90 b) 39 53 79 132 68 104 118 222 95 + 30 163 + 37 200.000 rublos = total de la producción industrial de NizhniTaguil a) kustares, dependientes para la venta b) kustares, dependientes para la venta y en la producción. 435p ¡Y ahora nos dirán que los mayoristas, igual que los usureros, “son ajenos a la propia producción”, que su predominio significa únicamente “la marcha del proceso de cambio hacia el capitalismo" y no “la marcha de la producción hacia el capitalismo"!
p Un ejemplo muy típico de manufactura capitalista nos lo ofrece también la industria de bsúles (Estudio, págs. 334-339, La industria kustar, I, págs. 31-40). Su organización es la siguiente: varios grandes propietarios, que poseen talleres con obreros asalariados, compran Jos materiales, preparan en parte el artículo en su taller, pero distribuyen principalmente material a los pequeños talleres que hacen operaciones determinadas, arman después en sus propios talleres las distintas! partes del baúl y, una vez terminado, envían la mercancía al mercado. La división del trabajo—condición típica y base técnica de la manufactura—se emplea en gran escala en la producción: la fabricación de un baúl se divide en diez o doce operaciones, cada una de las cuales es efectuada separadamente por distintos kustares especializados. La organización de la industria consiste en agrupar a los obreros que efectúan determinadas operaciones (Teüarbeiter, como se las denomina en El capital [435•* ) bajo la dirección del capital. Los datos del censo de kustares de 1894-1895 acerca de los establecimientos de la fábrica de Neviánsk, en el distrito de Ekaterinburgo (uno de los centros de la industria), donde encontramos juntos talleres de montaje y kustares que efectúan determinadas operaciones, responden con claridad a la pregunta de por qué el capital prefiere el trabajo a domicilio en vez de encomendárselo a obreros asalariados en el taller. La comparación entre unos y otros es, por lo tanto, plenamente posible. En el siguiente cuadro citamos los datos comparativos (pág. 173 de cuadros estadísticos): [Véase el cuadro en la pág. 436. Ed.]
p Examinemos este cuadro, empezando por hacer la salvedad de que si, en lugar de haber tomado sólo la fábrica de Neviánsk, hubiéramos tomado los datos sobre los subgrupos 1 y 3 (pág. 335 del Estudio), las conclusiones habrían sido las mismas. El monto de los ingresos globales de ambos subgrupos es, evidentemente, incomparable, pues el mismo material pasa por las manos de distintos obreros que efectúan determinadas operaciones y por los talleres de montaje. Pero son característicos los datos relativos a los in- 436 Número de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos de baúles „£ TJ C « e s E de la fá- S •O £ £ o £ ^ brica de •s tí ¿ Í3 •g •gis Neviánsk 1 Ü g-S ni á « éa “rt UÍ! •3 5 p S ¡a O o o ola o O i ü tn z » b, •3 H H “(S P « “Mayoristas” II 1 2 1 13 14 5.850 418 1.300 100 1.617 808,5 [436•* “Kustares” [I 3 8 11 8 19 1.315 70,3 351 44 984 89,4 gresos y a los salarios. Resulta que la remuneración de los obreros asalariados en los talleres de montaje es superior a los ingresos de los kustares dependientes (100 rublos y 89 rublos), a pesar de que éstos también explotan a obreros asalariados. Los salarios de estos últimos son inferiores en más de la mitad a los que perciben los obreros asalariados en los talleres de montaje. ¡Y cómo no van a sentir mayor preferencia nuestros patronos por la industria “kustar” que por la fabril, si la primera le proporciona “ventajas” tan esenciales! Completamente análoga es la organización del trabajo para los mayoristas en la industria de carrocería (Estudio, págs. 308 y siguientes; La industria kustar, I, págs. 42 y siguientes): son los mismos talleres de montaje cuyos propietarios son “mayoristas” (y distribuidores, que dan trabajo) con relación a los kustares que efectúan determinadas operaciones; y es una vez más que la remuneración del obrero asalariado en el taller es superior a los ingresos del kustar dependiente (sin hablar ya de su obrero asalariado). Esta superioridad se manifiesta tanto entre los agricultores (Grupo I) como entre los no agricultores (Grupo II). En la industria de muebles y de carpintería, los mayoristas son los comercios de muebles de la ciudad de Perm (Estudio, pág. 133; La industria, kustar, II, 11), que, al hacer los pedidos, entregan modelos a los kustares, con lo cual, dicho sea de paso, "han elevado gradualmente la técnica de la producción".
En la industria del vestido los almacenes de confecciones de Perm y de Ekaterinburgo entregan la tela a los kustares. Como se sabe en otros países capitalistas de Europa occidental y en Norteamérica hay una organización semejante en la industria del vestido 437 y de la confección. Lo que distingue al Occidente “capitalista” de la Rusia con su “producción popular" es que en Occidente llaman a semejante sistema Schwitz-system [437•* , que tratan de luchar contra el mismo, el peor sistema de explotación; por ejemplo, los sastres alemanes exigen de sus patronos la organización de fábricas (es decir “implantan en forma artificial el capitalismo”, como deduciría un populista ruso); en cam’bio en nuestro país se denomina con toda benevolencia “industria kustar" a este “sistema de explotación intensiva" y se discute sobre sus ventajas respecto del capitalismo.
Hemos analizado ya todas las industrias donde la inmensa mayoría de los kustares trabajan para los mayoristas. ¿Cuáles son los resultados de este análisis? Nos hemos convencido de la completa inconsistencia de la tesis populista, según la cual los mayoristas e inclusive los talleres de montaje son como los usureros, elementos ajenos a la producción, etc. A pesar de la insuficiencia de datos del Estudio, ya indicada, a pesar de no haber en el programa del censo preguntas relativas a la economía de los mayoristas, hemos podido comprobar en la mayoría de las industrias que estos últimos están indisolublemente ligados a la producción, que inclusive participan en ella de manera directa, “participan” como propietarios de talleres con obreros asalariados. Nada hay más disparatado que la opinión de que el trabajo para los mayoristas es sólo el resultado de cierto abuso, de cierta casualidad, de cierta “ marcha del proceso de cambio hacia el capitalismo" y no de la producción. Por el contrario, el trabajo para el mayorista no es otra cosa que una forma especial de producción, una organización especial de las relaciones económicas en la producción, una organización surgida en forma directa de la pequeña producción mercantil (de la “pequeña producción popular”, como se acostumbra decir en nuestra altisonante literatura), a la que sigue vinculada por millares de hilos hasta el día de hoy, pues los pequeños patronos más acomodados, los “kustares” más avanzados, dan origen a este sistema, ampliando sus operaciones mediante la entrega de trabajo a domicilio. Al estar unido directamente con el taller capitalista atendido por obreros asalariados, constituye con frecuencia sólo su continuación o una de sus secciones, el trabajo para el mayorista no es otra 438 cosa que un apéndice de la fábrica, entendida esta última expresión no en su significado científico, sino en el habitual. De acuerdo con la clasificación científica de las formas de industria en su sucesión lógica, el trabajo para el mayorista está incluido en su mayor parte en la manufactura capitalista, pues: 1) se asienta en la producción manual y en una amplia base de pequeños establecimientos; 2) introduce la división del trabajo entre esos establecimientos, impulsándola asimismo dentro de cada taller; 3) coloca al frente de la producción al comerciante, corro ocurre siempre en la manufactura, que presupone la producción en amplia escala, la compra al por mayor de materias primas y la venta de la producción; 4) convierte a los trabajadores en obreros asalariados, ocupados en el taller del patrono o en su propio domicilio. Como se sabe, precisamente estos rasgos son los que caracterizan la manufactura, en el sentido científico de la palabra, como un grado especial de desarrollo del capitalismo en la industria (véase Das Kapital, I, Kapitel XII [438•* ). Esta forma de industria significa ya, como se sabe, la profunda supremacía del capitalismo, que precede directamente a la forma última v superior del mismo, es decir, de la gran industria mecanizada. El trabajo para el mayorista es, por lo tanto, una forma atrasada del capitalismo, y ese carácter en la sociedad contemporánea, agrava particularmente la situación de los trabajadores, explotados por toda una serie de intermediarios ( siceatingsystem], aislados, obligados a conformarse con el salario más bajo, a trabajar en condiciones insalubres en extremo y con jornadas desmesuradamente largas, y, lo que es principal, en condiciones que dificultan de manera extraordinaria la posibilidad de control público sobre la producción.
Terminamos así el examen de los datos del censo de kustares de 1894-1895, el cual confirma por completo la observación hecha anteriormente, de que el concepto “industria kustar" carece de todo contenido. Hemos visto que en éste se ha incluido las más diversas formas de industria, hasta podemos decir: casi todas las formas de industria que conoce la ciencia. En efecto, en la denominación de "industria kustar" se ha incluido a los artesanos patriarcales, que trabajan por encargo para el consumidor y con material de 439 éste, y que son remunerados unas veces en especie y otras en dinero. Se ha incluido, además, a los representantes de otra forma completamente distinta de industria: a los pequeños productores de mercancías que trabajan con su familia. Se ha incluido a los propietarios de talleres capitalistas con obreros asalariados y a estos últimos, cuyo número asciende a varias decenas por establecimiento. Se ha incluido a los empresarios manufactureros con gran capital, quienes dominan todo un sistema de talleres dedicados a la producción de determinadas piezas. Se ha incluido asimismo a los obreros a domicilio que trabajan para los capitalistas. En todas estas subdivisiones se ha considerado por igual “kustares” a los agricultores y a los no agricultores, a los campesinos y a los habitantes de la ciudad. Semejante embrollo no es peculiar, en modo alguno, de esta investigación relativa a los kustares de Perm. Ni mucho menos. Este embrollo se repite siempre y en todas partes cuando se habla y se escribe de la industria “kustar”. Cuantos conocen, por ejemplo, los trabajos de la comisión investigadora de las industrias de kustares saben que en ellos se ha incluido igualmente entre los kustares a todas esas categorías. Es este un método caro a nuestros economistas populistas y consiste en echar en el mismo montón toda esa interminable variedad de formas de la industria, de bautizar ese montón de industra “kustar”, " popular”, y —risum teneatis, amici! [439•* —contraponer este absurdo al “capitalismo”, a la “industria fabril”. La “fundamentación” de este maravilloso procedimiento, que prueba la magnífica profundidad de pensamientos y los conocimientos de su iniciador, pertenece, si no nos equivocamos, al señor V. V., quien ya en las primeras páginas de sus Estudios de la industria kustar toma las cifras oficiales de obreros “fabriles” de las provincias de Moscú, Vladímir y otras, y las compara con el número de kustares, resultando, como es natural, que la “industria popular" está mucho más desarrollada en la santa Rusia que el “capitalismo”. Pero nuestro “prestigioso” economista silencia prudentemente el hecho, multitud de veces comprobado por los investigadores [439•** , de que ’la inmensa mayoría 440 de estos “kustares” trabaja para los mismos fabricantes. Estrictamente fieles a los prejuicios populistas, los autores del Estudio recurren a idéntico procedimiento. Aunque el valor de la producción anual de la industria “kustar” en la provincia de Perm es de sólo cinco millones de rublos [440•* , en tanto que el de la industria “fabril” llega a treinta millones, “el número de obreros ocupados en la industria fabril alcanza a 19.000, en tanto que en la industria kustar llega a 26.000" (pág. 364). La clasificación, como vemos, es enternecedoramente simple:
a) obreros fabriles ................ 19.000 b) kustares ...................... 26.000 Total 45.000p ¡Como es lógico, semejante clasificación abre de par en par las puertas a las afirmaciones de que “es posible otro camino para la patria"!
Mas para algo tenemos ante los ojos los datos por familias del censo de kustares, sobre las diferentes formas de industria. Intentemos hacer una clasificación que corresponda a los datos del censo (de los que se mofa la clasificación populista) y a las diferentes formas de la industria. Los porcentajes proporcionados por el censo acerca de 20.000 obreros los aplicamos también a la cifra de 26.000, aumentada por los autores sobre la base de otras fuentes.
441 A. Producción mercantil Número de obreros I Obreros que trabajan al modo capitalista. (1) Obreros “fabriles” (según datos correspondientes a 7 años, de 1885 a 1891, el promedio de obreros por establecimiento es de 14,6) .................. (2) Obreros asalariados de los " kustares" (25% del total). (La cuarta parte en establecimientos con un promedio de 14,6 obreros por unidad) ................ (3) Kustares que trabajan a domicilio para los mayoristas, es decir, kustares con familia del subgrupo 3, 20%. (Muchos de ellos trabajan para los mismos fabricantes que los obreros de los puntos Iy2) ............ 19.000 42,2 % 30.700 68,2 % 6.500 14,4 %p 5.200 11,6 %
_p II. Pequeños productores de mercancías, es decir, kustares con familii del subgrupo 1, 30%.
_p (Casi una tercera parte tienen obreros asalariados) ................. 7.800
p 17,4 % B. Artesanía
_p Artesanos rurales (en parte urbanos), es decir, kustares con familia del subgrupo 2, 25 %.
_p (Una pequeña parte tiene también
_p obreros asalariados) ............. 6.500
_p 14,4 %
p Total 45.000 100%
442Comprendemos perfectamente que también esta clasificación contiene errores: en ella no han sido incluidos los fabricantes pero figuran kustares con decenas de obreros asalariados, sólo se incluyó casualmente a los propietarios de manufacturas, aunque no en grupo especial, pero no se incluye a otros, eliminados como " mayoristas”; en ella figuran los artesanos urbanos de una ciudad, mas no los de 11 ciudades, etc. De todos modos, esta clasificación se basa en los datos del censo de kustares relativos a las formas de la industria, y los errores indicados se deben a dicbos datos y no a la clasificación [442•* . En todo caso, esta clasificación da una idea exacta de la realidad, explica las verdaderas relaciones económicosociales existentes entre los distintos sectores de la industria y, por consiguiente, su situación y sus intereses, explicación que constituye precisamente el objetivo principal de toda investigación económica verdaderamente científica.
Notes
[429•*] Incluidos 2 mayoristas (Ponomaríov y Fominski) que totalizan 217 establecimientos. En total, en el distrito de Kungur trabajan para los mayoristas 470 establecimientos de zapateros.
[431•*] Truck-system: sistema por el cual se paga a los obreros el salario con mercancías de los almacenes de las fábricas, pertenecientes a los dueños de las mismas. Este medio complementario de explotación de los obreros, estaba particularmente difundido en Rusia, en las zonas de las industrias de kustares. (Ed.)
[432•*] Sweating-system: sistema de explotación intensiva. (Ed.)
[432•**] Tal es la organización del trabajo en la industria de botas de fieltro de los distritos de Arzamás y Semiónov, en las provincias de Nizhni-Nóvgorod. Véase Trabajos de la Comisión investigadora de las industrias de kustares y Datos de la estadística del zemstvo de Nizhni-Nóvgorod.
[433•*] Guía de fábricas de 1879. Los obreros de la industria de fabricación de esteras que trabajan para los mayoristas están concentrados principalmente en el distrito de Osa.
[433•**] Estudio, pág. 157.
[435•*] Véase C. Marxj ob, cit., t. I, págs. 274-276, (Ed.)
[436•*] Por establecimiento.
[437•*] Sistema de explotación intensiva. (Ed.)
[438•*] Véase C. Marx, db. cit., t. I, capítulo XII, pág. 272. (Ed,)
[439•*] ¡Contengan la risa, amigos! (Ed.)
[439•**] Véase, aunque más no sea, el artículo del señor Jarizoménov " Importancia de la industria kustar”, publicado en los núms. 11 y 12 de 1883 de lurídicheski Viéstnik ["Boletín Jurídico”, revista mensual de tendencia libe- ral burguesa; se publicó en Moscú desde 1867 a 1892. Ed.], que ofrece un resumen de los datos estadísticos de que se disponía entonces.
[440•*] No hablemos ya de la curiosa forma en que se ha determinado esa cifra.
Por ejemplo, la industria harinera proporciona la suma mayor (1.200.000 rublos) ¡pues se ha incluido en ella el valor de todo el grano molido por los molineros! En los cuadros y en la descripción del Estudio se tomó únicamente un ingreso global de 143.000 rublos (véase pág. 358 y la nota correspondiente). La industria del calzado figura con 930.000 rublos, buena parte de los cuales corresponde a las operaciones de los fabricantes de Kungur. Y etc., etc.
[442•*] Puede objetarse que los obreros asalariados de los kustares (20 por ciento del total de obreros asalariados de los kustares) no deben ser incluidos en la producción mercantil, sino en la artesanía. Pero en este caso la fuerza de trabajo es ella misma mercancía, y su compra-venta es un rasgo esencial del canitalismo.