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II
PUNTO DE VISTA DE SISMONDI SOBRE LA RENTA NACIONAL
Y EL CAPITAL
 

p La argumentación de Sismondi para negar la posibilidad del capitalismo y de su desarrollo no se detiene allí. Extrae también las mismas conclusiones de su teoría de la renta. Hay que decir que hizo suya íntegramente la teoría de Adam Smith relativa al valor del trabajo y a los tres tipos de beneficio: renta, ganancia y salario. Inclusive intenta, de vez en cuando, establecer una identidad entre los dos primeros tipos para oponerlos al tercero: a veces los fusiona oponiéndolos al salario (I, 104-105); a veces emplea para designarlos el mismo término, mieux-value ( sobrevalor  [132•*** ) (I, 103). Sin embargo, no hay que exagerar la 133 importancia del uso de la terminología, como parece hacerlo Efrussi al decir que “la teoría de Sismondi se acerca a la teoría de la plusvalía" (Rússkoie Bogatstvo, núm. 8, pág. 41). En realidad, Sismondi no dio un solo paso adelante con relación a Adam Smith, quien sostenía también que la renta y la ganancia son un “ descuento del trabajo”, una parte del valor que el trabajador agrega al producto (ver Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza, traducción rusa de Bíbikov, t. I, cap. VIII: “Sobre el salario”, y cap. VI: "Sobre los elementos que integran el precio de las mercancías”). Tampoco Sismondi fue más allá. Pero hizo la tentativa de vincular esa división del nuevo producto creado en sobrevalor y salario con la teoría de la renta social, del mercado interior y la realización del producto en la sociedad capitalista. Dichas tentativas son sumamente importantes para la apreciación del valor científico de la teoría de Sismondi, y para comprender la relación existente entre su doctrina y la de los populistas rusos. Por eso vale la pena analizarlas más en detalle.

p Al promover en todas partes al primer plano el problema de la renta y su relación con la producción, con el consumo y con la población, Sismondi, como es natural, tenía que analizar también los fundamentos teóricos del concepto “renta”. Y así encontramos en él, al comienzo mismo de su obra, tres capítulos dedicados a la cuestión de la renta (t. II, caps. IV-VI). El capítulo IV, Cómo nace la renta del capital, trata de la diferencia entre el capital y la renta. Sismondi comienza por ubicar el tema en relación con toda la sociedad. “Como cada uno trabaja para todos—dice—, la producción de todos ha de ser consumida por todos [...]. Es, pues, esencial para la sociedad distinguir entre capital y renta.” (I, 83.) No obstante, Sismondi percibe que esa diferenciación “esencial” no es tan simple para la sociedad, como cuando se trata de un empresario aislado. “Abordamos aquí—hace la salvedad—el problema más abstracto y más difícil de la economía política. La naturaleza del capital y la de la renta se entrelazan constantemente en nuestra imaginación; vemos que lo que es renta para uno se tranforma en capital para otro, y que el mismo objeto, al pasar de mano en mano, recibe sucesivamente diferentes denominaciones" (I, 84), esto es, ora la denominación de “capital”, ora la de “renta”. “Pero confundirlos—asevera—constituye un error" (leur confusión est ruineuse, pág. 477). "Cuanto más 134 difícil es distinguir entre capital y renta de la sociedad, tanta mayor importancia adquiere esa diferenciación" (I, 84).

p El lector habrá advertido, sin duda, dónde está la dificultad de que nos habla Sismondi: si para un empresario aislado la renta es ganancia que invierte en la compra de tal o cual objeto de consumo  [134•* , y si para un obrero aislado la renta la constituye su salario, ¿se podrá acaso sumar ambos para obtener la “renta de la sociedad"? ¿Pero y los capitalistas y obreros que producen máquinas, por ejemplo? El producto elaborado por ellos reviste una forma tal, que no puede servir al consumo (esto es, al consumo personal). Tampoco se lo puede sumar con los objetos de consumo. El destino de dichos productos es servir de capital. Quiere decir, que, siendo renta para sus productores ( precisamente en aquella parte que representa la ganancia y el salario), se convierten en capital para los compradores. ¿Cómo orientarse, pues, en esta confusión que impide definir el concepto de renta social?

p Como hemos visto, Sismondi no hizo más que abordar el problema, para eludirlo en seguida, después de haberse limitado a señalar aquella “dificultad”. Declara abiertamente que “por lo general se reconocen tres tipos de beneficio: renta, ganancia y salario" (I, 85), y pasa de lleno a la exposición de la doctrina de A. Smith acerca de cada una de ellas. El problema planteado —acerca de la diferencia entre capital y renta de la sociedad—quedó sin respuesta. La exposición continúa ya sin establecer una estricta diferencia entre renta social e individual. No obstante, Sismondi vuelve otra vez al problema que había dejado de lado. Dice que, a semejanza de los tres tipos de beneficio, existen también “distintos tipos de riqueza" (I, 93), a saber: el capital fijo—máquinas, herramientas, etc.—, el capital circulante —que, a diferencia del primero, se utiliza con rapidez y cambia de forma (las semillas, la materia prima, los salarios)—y por último la renta del capital, que es consumida sin reproducirse. No nos importa, en este caso, el hecho de que Sismondi repita todos los errores de Adam Smith, en su teoría acerca del capital fijo y del capital circulante, confundiendo las categorías pertenecientes al proceso de circulación con las que emanan del 135 proceso de producción (capital constante y capital variable). Nos interesa su teoría de la renta. En lo que respecta a este problema, deduce, de la división de la riqueza en los tres tipos que acabamos de mencionar, lo siguiente:

p “Es importante señalar que estos tres tipos de riqueza están destinados por igual al consumo pues todo lo que se ha producido tiene valor para el hombre sólo en la medida en que sirve a sus necesidades, y estas necesidades sólo son satisfechas mediante el consumo. Pero el capital fijo sirve para ese fin de manera indirecta [d’une maniere indirecte]; es consumido lentamente, ayudando al hombre en la reproducción de lo que sirve para su consumo" (I, 94-95), en tanto que el capital circulante (Sismondi ya lo identifica con el capital variable) es trasformado en “fondo de consumo del obrero" (I, 95). Resulta lo siguiente: en contraposición al consumo individual, el consumo social es de dos tipos, que se diferencian entre sí de manera esencial. Desde luego, el problema no reside en que el capital fijo sea consumido lentamente, sino en que se consume sin constituirse—para ninguna de las clases de la sociedad—en ingreso (fondo de consumo), en que dicho capital es consumido, no en forma personal, sino en la producción. Pero esto no lo ve Sismondi, y, al darse cuenta que ha perdido de nuevo el rumbo  [135•*  buscando la diferencia entre el capital social y la renta, declara, impotente: “Este movimiento de la riqueza es tan abstracto, exige tanta concentración de la atención para poderlo atrapar [pour le bien sa/sirl, que consideramos oportuno tomar el más simple de los ejemplos" (I, 95). El ejemplo que toma, es en efecto, “el más simple": un granjero que vive aislado (un fermier solitaire) ha cosechado 100 bolsas de trigo: una parte la consume él mismo, otra va para la futura siembra y una tercera para el consumo de los obreros contratados. Al año siguiente ya recoge 200 bolsas. ¿Quién las consumirá? La familia del granjero no podrá crecer con tanta rapidez. Con este ejemplo (muy poco feliz) Sismondi quiere mostrar la diferencia entre el canital fijo (la semilla), el circulante (los salarios) y el fondo de consumo del granjero, y dice:

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p “Hemos distinguido tres tipos de riqueza en una familia dada; veamos ahora cada uno de ellos en relación con toda la nación y analicemos cómo de esta distribución puede surgir la renta nacional” (I, 97). Pero más adelante se limita a afirmar que es necesario, también en la sociedad, reproducir esos mismos tres tipos de riqueza: el capital fijo (y Sismondi subraya que en él habrá que invertir determinada cantidad de trabajo, pero no explica de qué manera el capital fijo será cambiado por objetos de consumo indispensables para los capitalistas y para los obreros ocupados en esa rama de la producción); luego, las materias primas (aquí las coloca en lugar aparte); y en seguida la manutención de los obreros y la ganancia de los capitalistas. Esto es todo lo que nos da el capítulo IV. Es evidente que el problema de la renta nacional ha quedado planteado y que Sismondi no analiza la distribución, ni siquiera el concepto de renta. La indicación, tan importante desde el punto de vista teórico, de la necesidad de reproducir también el capital fijo de la sociedad, es olvidada al instante por Sismondi, y en el capítulo siguiente, al hablar de “la distribución de la renta nacional entre las diversas clases de ciudadanos" (Ch. V), se refiere de manera explícita a los tres tipos de ingresos, y englobando en un solo concepto la renta y la ganancia, declara que la renta nacional se compone de dos partes: la ganancia resultante de la riqueza (esto es, la renta y la ganancia propiamente dicha) y los medios de subsistencia de los obreros (I, 104-105). Por si esto fuera poco, afirma:

p “Del mismo modo, la producción anual, o el resultado de todos los trabajos realizados por la nación durante un año, se compone de dos partes: una [...] es la ganancia que resulta de la riqueza; la otra es la capacidad de trabajar [la puissance de travailler], que se presupone igual a la porción de riqueza por la cual se cambia o a los medios de subsistencia de las clases trabajadoras. La renta nacional y la producción anual, entonces, se equilibran mutuamente y aparecen como magnitudes iguales. Toda la producción anual es consumida en el año, en parte por los obreros que—entregando a cambio su trabajo—la trasforman en capital y la reproducen; y en parte por los capitalistas, que entregando a cambio su renta, la destruyen" (I, 105).

p ¡De este modo, el problema de la diferenciación entre el capital nacional y la renta, que él mismo reconoció de manera tan precisa como en extremo importante y complicado, es dejado 137 de lado pura y simplemente por Sismondi, y olvida al instante todo lo que había sostenido apenas unas cuantas líneas más arriba! Y ni siquiera se da cuenta de que, al dejarlo a un lado, llega a una conclusión completamente absurda: ¿de qué manera, entonces, la producción anual puede ingresar íntegra en el consumo de los obreros y de los capitalistas en forma de renta, cuando para la producción se requiere capital o, con más exactitud, medios e instrumentos de producción? Es necesario producirlos, y en efecto, se producen año tras año (como lo acaba de reconocer el propio Sismondi). Y he aquí que de pronto todos los medios de producción, las materias primas, etc., son descartados y el “ difícil" problema de la diferencia entre capital y renta queda resuelto mediante la absurda aseveración de que la producción anual es igual a la renta nacional.

Esta teoría de que toda la producción en la sociedad capitalista se compone de dos partes—la correspondiente a los obreros (salario, o capital variable, según la terminología moderna), y la parte de los capitalistas (sobrevalor)—, no representa una particularidad de Sismondi, ni es patrimonio suyo. La tomó íntegra de Adam Smith, e inclusive dio algunos pasos atrás. Toda la economía política posterior (Ricardo, Mili, Proudhon, Rodbertus) repitió el mismo error, puesto en evidencia sólo por el autor de El capital en la parte III del tomo II. Expondremos más abajo los fundamentos de sus puntos de vista  [137•* . Por ahora señalaremos que el mismo error es repetido por nuestros economistas populistas. La confrontación de estos últimos con Sismondi adquiere especial interés, debido a que extraen de esa teoría errónea las mismas conclusiones que él  [137•** , es decir: la imposibilidad de realizar el sobrevalor dentro de la sociedad capitalista; la imposibilidad del desarrollo de la riqueza social; la necesidad de recurrir al mercado exterior como consecuencia de que, en el interior del país, el sobrevalor no puede ser realizado; y finalmente, las crisis provocadas—en su opinión—por esa imposibilidad de realizar el producto dentro del consumo de los obreros y los capitalistas.

* * *
 

Notes

[132•***]   Plusvalía, sobrevalor (Uéhrwert, según Marx). En sus trabajos de la década del 90 Lenin empleaba indistintamente ambos términos. Mal tarde utiliza exclusivamente plusvalía. (Ed.)

[134•*]   Más exactamente: la parte de la ganancia que no se destina a la acumulación.

[135•*]   En efecto, Sismondi ahora apenas establece la distinción entre capítal y renta. El primero es invertido en la producción y la segunda va al consumo. Pero se trata de la sociedad. Y ésta “consume” también el capital fijo. La diferencia mencionada desaparece y el proceso económico-social, que trasforma “el capital para uno" en “renta para otro”, queda sin ser aclarado.

[137•*]   Véase el presente tomo, págs. 143-146. (Ed.)

[137•**]   Y de las que prudentemente se han abstenido otros economistas que repitieron el error de A. Smith.