FERIADOS DE LOS OBREROS
p Además de reglamentar la jornada de trabajo, la nueva ley contiene también otras disposiciones acerca del descanso obligatorio de los obreros los domingos y días feriados. Los escritorzuelos rastreros que tanto abundan entre los periodistas rusos, se han apresurado ya a¡ poner por las nubes el humanitarismo de nuestro gobierno por esta causa. Más adelante veremos que, en la práctica, esta humanitaria ley tiende a limitar los días feriados de los obreros. Pero examinemos antes las disposiciones generales relativas al descanso dominical y en días feriados. Señalemos, en primer lugar, que los fabricantes de Petersburgo solicitaron hace ya 14 años (en 1883) la implantación de una ley que reglamentará dichos feriados. Esto significa que también en este caso el gobierno ruso se limitó a frenar y dar largas al asunto, y se opuso a la reforma cuanto pudo. De acuerdo con la ley, todos los domingos y 14 días feriados, son de descanso obligatorio, y de los cuales hablaremos más adelante con mayor detalle. La ley no prohibe totalmente trabajar en esos días, pero su autorización depende de las siguientes circunstancias: primero, “el acuerdo mutuo" entre el fabricante y los obreros es imprescindible; segundo, se permite trabajar en día feriado “a cambio de uno hábil”; tercero, será comunicado inmediatamente a la Inspección de Trabajo el acuerdo concertado sobre la sustitución de un día feriado por otro hábil. Por lo tanto, según la ley, el trabajo en día feriado no puede disminuir en modo alguno la cantidad de días de descanso, pues el fabricante está obligado a compensar el feriado trabajado con un día hábil libre. Los obreros deben tener presente en todo momento este requisito, así como también que la ley requiere el acuerdo entre el fabricante y los obreros. En otras palabras, los obreros pueden negarse siempre a esa sustitución con pleno fundamento legal, y el fabricante no tiene derecho a obligarlos a ello. En la práctica, como es natural, también en este caso el fabricante puede coaccionar a los obreros de la siguiente manera: pedirá el consentimiento a cada uno por separado, y el obrero no se negará por temor a ser despedido; este método del fabricante es ilegal claro está pues la ley exige el acuerdo de los ciceros es decir, de todos los obreros juntos. 283 ¿Pero cómo pueden todos los obreros de una fábrica (a veces varios centenares y aun millares, diseminados por muchos sitios) expresar su común acuerdo? La ley no lo, indica, y una vez más pone en manos de los fabricantes un medio para oprimir a los obreros. Mas éstos tienen un recurso para impedir esa opresión: exigir en cada caso la elección de sus delegados para entregar al patrono la decisión común de todos. Pueden basar en la ley esa exigencia, pues la misma habla del acuerdo de todos los obreros, y todos no pueden hablar al mismo tiempo con el patrono. La institución de delegados elegidos por los obreros será, en general, muy provechosa y les servirá para vincularse en otras oportunidades con el fabricante y con la oficina, ya que es muy difícil, y con frecuencia casi imposible, a cada obrero separadamente formular sus reivindicaciones, demandas, etc. Con respecto a los obreros “de otras creencias”, la ley estipula que se los “autoriza” a no incluir en el calendario de feriados los días que no son tales en su relación. Pero en cambio hay días que son feriados para los católicos y no para los ortodoxos. La ley no habla de ello, y por consiguiente procura oprimir a los obreros no ortodoxos. Pero con los no cristianos es más rigurosa aun: según la ley, “se les permite" considerar feriados otros días de la semana en lugar de los domingos. ¡Sólo “se les permite"! Nuestro cristiano gobierno persigue tan salvajemente a las personas que no pertenecen a la religión oficial, que también en este terreno es posible que intente oprimir a los no cristianos con la vaguedad de la ley, la que, por su parte, es muy confusa al respecto. Hay que comprenderla en el sentido de que un día por semana debe ser obligatoriamente de descanso y que lo único que se permite es sustituir el domingo por otro día. Pero la religión “dominante” es indulgente sólo con los “señores”, pues cuando se trata del obrero no pierde la ocasión de inventar toda clase de intrigas. Veamos qué feriados obligatorios incluye el calendario. Porque está bien hablar de implantar el descanso dominical y en días feriados, aunque en la práctica era habitual hasta hoy que en la mayoría de los casos, los obreros no trabajaran ni los domingos ni los días feriados. Pero la ley puede establecer los días feriados de tal modo que el número de los que considere obligatorios resulte muy inferior al de los feriados ordinarios. Y eso es, precisamente, lo que hizo nuestro cristiano gobierno en la nueva ley. Estipula 66 días feriados obligatorios al año: 52 284 domingos, 8 feriados fijos (1 y 6 de enero, 25 de marzo, 6 y 15 de agosto, 8 de setiembre, 25 y 26 de diciembre) y 6 movibles (viernes y sábado de Semana Santa, lunes y martes de Pascua, la Ascención y Pentecostés). ¿Pero cuántos feriados ordinarios por año existían hasta ahora en nuestras fábricas? Los datos exactos de que disponemos sobre el particular se refieren a las provincias de Moscú y Smolensk, y afectan sólo a algunas fábricas.
Pero como la diferencia entre las distintas fábricas y aun entre ambas provincias no es muy grande, los datos citados sirven perfectamente para apreciar el verdadero significado de la nueva ley. Los relativos a la provincia de Moscú abarcan 47 grandes fábricas, con un total de más de 20.000 obreros. En las manufacturas la cantidad habitual de feriados anuales es de 97, y en las fábricas mecanizadas, de 98. La cantidad menor de feriados por año es de 78: éstos se respetan en todas las fábricas investigadas sin excepción. Con referencia a la provincia de Smolensk, hay datos de 15 fábricas con unos cinco o seis mil obreros. El promedio de días feriados al año es de 86 es decir, casi tantos como en la provincia de Moscú; el menor número de feriados—75—fue comprobado en una sola fábrica. En las empresas industriales dependientes del ministerio de la Guerra existe la cantidad habitual de feriados de todas las fábricas rusas: 88 por año. Nuestras leyes reconocen una cantidad casi igual de días feriados (87 por año). Por consiguiente, hasta ahora, el número habitual de fiestas anuales ha sido hasta el presente igual para los obreros que para los demás ciudadanos. Nuestro "cristiano gobierno”, que vela por la salud de los obreros, excluyó de estos feriados habituales la cuarta parte, 22 días y dejó sólo 66 feriados obligatorios. Enumeremos los feriados ordinarios excluidos de la nueva ley. Entre los fijos se abolió los siguientes: 2 de febrero, Purificación; 9 de mayo, San Nicolás; 29 de junio, San Pedro; 8 de julio, Nuestra Señora de Kazan; 20 de julio, San Elias; 29 de agosto, San Juan Bautista; 14 de setiembre, la Exaltación de la cruz; 1 de octubre, la Intercesión de la Virgen (el gobierno considera innecesaria y no obligatoria inclusive esta fiesta. Podemos estar seguros de que no habrá un solo fabricante que se decida a obligar a los obreros a trabajar ese día. Pero el gobierno, también en este caso, defiende los intereses y la rapacidad de los peores fabricantes); 21 de noviembre, Presentación de la Virgen; 6 de diciembre, San Nicolás. En total, suprimió diez 285 fiestas fijas [285•* . Además, de las fiestas movibles se excluyó el sábado de carnaval [285•** y el miércoles de la última semana de Cuaresma, es decir, dos fiestas. Por lo tanto, se han suprimido 12 días del número mínimo de feriados que se concedía hasta ahora a los obreros para descansar, de acuerdo con la costumbre establecida. Al gobierno le gusta mucho denominarse “cristiano”; al dirigirse a los obreros, los ministros y otros funcionarios endulzan sus discursos hablando del “amor cristiano" y los “sentimientos cristianos" de los fabricantes hacia los obreros, del gobierno hacia los obreros, etc. Pero en cuanto las frases deben ser sustituidas por los hechos, todas esas palabras hipócritas y santurronas se van al diablo, el gobierno se trasforma en un mercader y trata por todos los medios de arrancar cuanto puede a los obreros. Hace ya mucho que los propios fabricantes, es decir, los mejores de entre ellos, solicitaron la promulgación de una ley que estableciera el descanso dominical y en días feriados. Después de quince años de demoras el gobierno ha promulgado, por fin, implanta una ley de descanso obligatorio; pero al hacer esta concesión aprovecha la ocasión para oprimir más aun a los obreros, y excluye de los días feriados obligatorios la cuarta parte de las fiestas ordinarias. Así, pues, procede como verdadero usurero: al hacer una concesión, trata de recuperarla en cualquier otro terreno. Después de esta ley es posible, y muy fácil, que los patronos de algunas fábricas intenten disminuir el número de días de descanso de los obreros, traten de obligarlos a trabajar los días feriados que hasta ahora se respetaban, pero que la ley no incluye entre los obligatorios. Para impedir que empeore su situación, también en este aspecto los obreros deben estar siempre dispuestos a resistir todo intento para que se disminuya el número de feriados. La ley fija únicamente las fiestas obligatorias; pero los obreros tienen derecho a exigir, además de ellas, otras. Hay que conseguir que todas las fiestas sean incluidas en los reglamentos internos de las fábricas y no confiar en promesas verbales. Los 286 obreros podrán estar seguros de que no se los obligará a trabajar un día de fiesta cuando ese feriado figure en el reglamento interno. En relación con los semiferiados, la nueva ley intenta, lo mismo que en el caso de las fiestas, dejar las cosas como estaban e inclusive empeorarlas en parte. Fija un solo semiferiado (el de Nochebuena), en que el trabajo deberá cesar a más tardar a mediodía. Así se venía haciendo hasta ahora en la mayoría de las fábricas; y si en alguna de ellas no se, hacía asá, en la mayoría de los casos se les compensaba con un semiferiado en vísperas de otra gran fiesta cualquiera. En general, en gran parte de las fábricas existía ya un semiferiado al año. Además, la ley limita a diez horas el trabajo de los sábados y vísperas de fiestas, es decir, una hora y media menos que la jornada habitual. Tampoco en este aspecto ha mejorado la situación de los obreros, y es posible que inclusive la haya empeorado: hasta ahora, en casi todas las fábricas el trabajo terminaba los sábados antes de la hora habitual. Un investigador que recopiló muchos datos sobre el particular y que, en general, conoce de cerca la vida fabril, ha afirmado: en conclusión, puede admitirse sin temor a equivocarse, que término medio, el trabajo termina los sábados dos horas antes que de costumbre. Es decir, que la ley aprovecha la¡ ocasión también en este terreno, al trasformar el descanso habitual en obligatorio, para arrancar a los obreros media horita más a¡ cambio de esa concesión. Media horita por semana (tomando por término medio 46 semanas de trabajo) representa al año 23 horas, es decir, dos días de trabajo de más para el patrono... ¡No es mal regalo para nuestros pobres y necesitados fabricantes! Podemos estar seguros de que estos caballeros de la bolsa de oro aceptarán también ese regalo sin avergonzarse y harán todos los esfuerzos necesarios para resarcirse así de los “ sacrificios" (como les gusta decir) que les impone la nueva ley. Por consiguiente, los obreros sólo podrán confiar en sí mismos, en la fuerza de su unión. Sin una lucha tenaz, la clase obrera no podrá esperar, tampoco en este sentido, un mejoramiento, de su situación, a pesar de la nueva ley.
Notes
[285•*] Hemos enumerado únicamente los días feriados que se celebraban hasta ahora en todas las fábricas. Hay, ademas, otras muchas fiestas comunes para la inmensa mayoría de las fábricas, como por ejemplo los días de vigilia de la Cuaresma, el viernes de carnaval, el jueves, viernes y sábado de la Semana de Pascuas, y otras muchas.
[285•**] Fiesta que duraba una semana y con la que los campesinos eslavos despedían en la antigüedad al invierno y saludaban la llegada de la primavera. (Ed.)