Ofrece gran interés la información recogida por el censo de kustares en casi todos los establecimientos investigados acerca de la fecha de su fundación. He aquí los datos generales al respecto:
PP^WT—- ’I-,..’. Establecimientos fundados hasta 1845 .......... 640 en 1845-1855 ........ 251 „ 1855-1865 ........ 533 „ 1865-1875 ........ 1.339 „ 1875-1885 ........ 2.652 „ 1885-1895 ........ 3.469 Total .............. 8.884p Vemos, pues, que la época posterior a la Reforma originó un desarrollo particular de la industria kustar. Las condiciones que favorecieron este desarrollo influveron e influven, sin duda, con fuerza creciente, pues la cantidad de establecimientos aumenta de decenio en decenio. Este fenómeno prueba palpablemente la fuerza con que se desarrolla entre el campesinado la producción mercantil, la separación de la agricultura respecto de la industria, el aumento del comercio y de la industria en general. Decimos “separación de la agricultura respecto de la industria”, pues esta separación empieza antes que la de los agricultores y los industriales: toda empresa que produce para el mercado suscita el intercambio entre los agricultores y los industriales. Por consiguiente, la aparición de una empresa de este género significa que los agricultores cesan la elaboración casera del producto y lo compran en el mercado, y esa compra requiere la venta de productos agrícolas por el campesino. El aumento del número de empresas comerciales e industriales prueba, por lo tanto, la creciente división 385 social del trabajo, base general de la economía mercantil y del capitalismo [385•* .
p En la literatura populista se encuentra expresada la idea de que el ránido desarrollo de la pequeña producción en la industria después de la Reforma no tiene carácter capitalista. Argumenta Diciendo que el desarrollo de la pequeña producción es la prueba de su vigor y su vitalidad en comparación con la crande (señor V. V.). Este razonamiento es completamente erróneo. El desarrollo de la pequeña producción entre el campesinado señala la aparición de nuevas ramas de la producción, la formación de nuevas ramas de elaboración de materias primas en esferas independientes de la industria, un progreso en la división social del trabaio, el proceso inicial del capitalismo, rn tanto que la absorción de los pequeños establecimientos por los grandes significa ya un nuevo paso del capitalismo, que lleva al triunfo de sus formas superiores. La multiplicación de peoneños establecimientos entre el campesinado amplía la economía mercnnt.il, prepara el terreno para el capitalismo (ni crear penueños patronos y obreros asalariados), en ta^to que la absorción de los pequeños establecimientos por la manufactura ^ la fábrica significa la utilización por el gran capital de este terreno preparado. La existencia simultánea en un mismo país de estos dos procesos en apariencia contradictorios, no encierra, pn realidad, contradicción alf.’ma: es completamente natural que el capitalismo procese en la /ona más desarrollada del país o en la rama más desarrollada de la industria concentrando a los pequeños kustares en la fábrica mecanizada, en tanto que en los lugares apartados o en las ramas atrasadas de la industria nortee más que empezar el proceso de desarrollo del capitalismo, manifestándose en la aparición de nuevas ramas de la producción v de nuevas industrias. La manufactura capitalista "sólo invade" la producción nacional de un modo muy paulatino y apoyándose siempre sobre la amplia base del artesanado urbano v de las industrias accesorias doméstico-rurales [H ínter grund}. Aunque elimine a estas industrias en una de sus formas, en determinadas ramas industriales v en algunos puntos, vuelve a ponerlas en pie en otros... (Das Kapital,I2, S. 779 [385•** ).
386p Los datos relativos a la fecha de fundación de los establecimientos fueron también escasamente elaborados en el Estudio: son distribuidos no por grupos y subgrupos, sino sólo por distritos; tampoco se hacen otros agrupamientos (por la importancia de los establecimientos, por su ubicación en el centro mismo de la industria o en las poblaciones de los alrededores, etc.). Los populistas de Perm, sin elaborar los datos del censo ni siquiera en lo que se refiere a los grupos y subgrupos aceptados por ellos, consideran necesario, también en este caso, brindar al lector sentencias que sorprenden por su melosidad ultrapopulista y su. . . absurdo. Los estadísticos de Perm han descubierto que en la “forma kustar de producción" existe una especial “forma de supervivencia" del establecimiento, la del “trabajo comunal”, mientras que ,en la industria capitalista predomina la “supervivencia de los bienes asegurada por herencia”, que la “supervivencia del trabajo comunal trasforma orgánicamente al obrero asalariado en patrono independiente" (sid). Esto se expresa en que, cuando muere el dueño del establecimiento, al no dejar obreros familiares entre sus herederos, la industria pasa a otra familia, “quizás a un obrero asalariado de ese mismo establecimiento”, y también que “la propiedad comunal de la tierra garantiza por igual al dueño de la empresa industrial kustar y a su obrero asalariado la independencia de trabajo industrial" (páigs. 7, 68 y otras).
p No dudamos que este “principio de supervivencia del trabajo comunal en las industrias kustares”, inventado por los populistas de Perm, ocupará el lugar que le corresponde en la futura historia de la literatura, al lado de la teoría, igualmente melosa, de los señores V. V., N.-on y demás acerca de la “producción popular”. Ambas teorías son similares, ambas embellecen y tergiversan la realidad con frases al estilo Manílov. Todo el mundo sabe que los establecimientos, los materiales, las herramientas, etc., de los kustares son bienes de propiedad privada, que se trasfieren por herencia y en modo alguno de acuerdo con cierto derecho comunal; que la comunidad no garantiza de ninguna manera la independencia, no sólo en la industria, sino ni siquiera en la agricultura; que. dentro de la comunidad existe la misma lucha económica y la misma explotación que fuera de ella. Se ha elaborado una teoría especial, la del “principio del trabajo comunal" partiendo del simple hecho de que el pequeño patrono, que dispone sólo de un pequeñísimo capital, debe trabajar él también, que el obrero 387 asalariado puede convertirse en patrono (naturalmente, si es ahorrativo y sobrio), como lo muestran los ejemplos citados en la pág. 69 del Estudio... Todos los teóricos de la pequeña burguesía se han consolado siempre pensando que, en la pequeña producción, el obrero puede llegar a ser patrono, y jamás ninguno de ellos ha puesto su ideal más allá de la trasformación de los obreros en pequeños patronos. En el Estudio se intenta presentar inclusive “datos estadísticos que prueban el principio de supervivencia del trabajo comunal" (pág. 45). Los datos se refieren a la industria del cuero. Sobre 129 establecimientos, 90 (es decir, el 70 por ciento) fueron fundados después de 1870, en tanto, que en 1869 se contaban 161 talleres de curtidores kustares (según la “lista de localidades”) y 153 en 1895. O sea, que la industria pasó de unas familias a otras, hecho en el que se ve precisamente el “principio de supervivencia del trabajo comunal”. Se sobrentiende que es ridículo polemizar con este deseo de ver un “principio” especial en la circunstancia de que los pequeños establecimientos se abren y cierran con facilidad, pasan con facilidad de unas manos a otras, etc. Sólo agregaremos, en particular en cuanto se refiere a la industria del cuero, que, en primer lugar, los datos relativos a la fecha de fundación de los establecimientos prueban que esta industria se desarrolló con una lentitud considerablemente mayor que las demás; en segundo término, ofrece muy pocas garantías la comparación de los años 1869 y 1895, pues el concepto “ curtiembre kustar" es confundido en todo momento con el concepto “fábricas de cueros”. En la década del 60, el valor de la producción de la inmensa mayoría de las “curtiembres” (según la estadística de fábricas y talleres) de la provincia de Perm, fue de menos de 1.000 rublos (véase Anuario del ministerio de Finanzas, fascículo I, San Petersburgo, 1869. Cuadros estadísticos y observaciones), en tanto que en la década del 90, por un lado se excluyó del número de fábricas y talleres a los establecimientos con una producción de menos de 1.000 rublos, y por otro se incluyó entre las “ curtiembres kustares" a muchos establecimientos con una producción por valor de más de 1.000 rublos, así como fábricas con una producción de 5.000 a 10.000 rublos y aun más (véase pág. 70 del Estudio; pág. 149 y 150 cuadros estadísticos). Con una vaguedad tan absoluta en la diferenciación de las curtiembres de los kustares y las grandes empresas, ¿qué importancia puede tener la comparación de los datos de 1869 y 1895? En tercer lugar, aunque fuera exacto 388 que había disminuido el número de curtiembres, ¿no podría significar eso que se habían cerrado muchos establecimientos pequeños, abriéndose gradualmente, en sustitución, otros más grandes? ¿Acaso semejante “sustitución” confirmaría también el “principio de la supervivencia del trabajo comunal"?
p Y lo más curioso de todo es que esas frases melosas acerca del “principio del trabajo comunal”, de la “garantía de la independencia del trabajo comunal”, etc., se pronuncian, precisamente, refiriéndose a la industria del cuero, en la que los agricultores kustares representan el tipo más puro de pequeños burgueses (véase más adelante), que se ha concentrado gigantescamente en tres grandes establecimientos (fábricas), incluidos, además, entre los kustares que trabajan solos y los artesanos. He aquí los datos relativos a esa concentración:
p En la industria existen en total 148 establecimientos. Obreros: 267 familiares + 172 asalariados = 439. Valor de la producción: 151.022 rublos. Ingresos netos: 26.207 rublos. De ellos, 3 establecimientos en los cuales trabajan O obreros familiares -f- 65 asalariados = 65. Valor de la producción: 44.275 rublos. Ingresos netos: 3.391 rublos (véase pág. 70 del texto y págs. 149 y 150 de cuadros estadísticos).
Es decir, tres establecimientos de los 148 existentes “(sólo el 2,1 por ciento” como se dice con tono tranquilizador en la página 76 del Estudio) concentran cerca de un tercio de la producción de la “industria kustar de cueros”, proporcionando a sus dueños ingresos de millares de rublos sin participar lo más mínimo en la producción. Más adelante veremos muchos ejemplos también curiosísimos en otras industrias. Pero al describir esta industria, los autores del Estudio se detuvieron, a título de excepción, en los tres establecimientos mencionados. De uno de ellos se dice que su propietario (¡un agricultor!) “se dedica exclusivamente, por lo visto, a operaciones comerciales, y posee tiendas de artículos de cuero en la aldea de Beloiarsk y en la ciudad de Ekaterinburgo" (págs. 76-77). Un pequeño ejemplo que muestra cómo se une el capital invertido en la producción con el invertido en el comercio. ¡Un ejemplo que deben tener en cuenta los autores del Estudio, quienes presentan a los “kulaks” y las operaciones comerciales como algo ajeno, separado de la producción! En otro establecimiento, la familia consta de cinco hombres, pero ninguno de ellos trabaja: “El padre se dedica a operaciones comerciales necesitadas 389 por su industria y los hijos (de 18 a 53 años), todos los cuales saben leer y escribir, han seguido por lo que parece, otros rumbos más atractivos que pasar los cueros de una tina a otra y lavarlos" (pág. 77). Nuestros autores aceptan generosamente que estos establecimientos “tienen carácter capitalista”; “pero ¿en qué medida el porvenir de estas empresas está asegurado por el principio de la trasferencia hereditaria de los bienes?" (pág. 76). ¡Oh, qué profundidad de pensamiento! “A la pregunta del porvenir sólo puede responder el porvenir”. ¡Sagrada verdad! ¿Pero acaso puede ser razón suficiente para tergiversar el presente?