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II
EL “KUSTAR” Y EL TRABAJO ASALARIADO
 

Pasemos a exponer los datos referentes al trabajo asalariado en las industriasi kustaresi de la provincia de Perm. Sin repetir las cifras absolutas citadas antes, nos limitaremos a indicar los porcentajes más interesantes:

Grupo I Grupo II Subgrupos Subgrupos *M 1 3 a 3 § 1 2 3 £ 1 2 3 H £a s 0 Con obreros t| asalariados 30,6 17,4 24,1 23,6 37,8 24,4 36,1 34,2 26,9 Sólo con obreros §3 asalariados 1,3 1,2 0,7 1,1 1,6 1,4 0,3 1,0 1,1 »s| Con 6 ó más obreros asalariados 2,0 0,1 1,4 1,1 1,3 0,8 0,4 0,8 0,9 Q) •0 Obreros asalariados 29,4 14,1 23,2 22,7 31,2 29,3 27,4 28,3 24,5 Promedio í Famill<«<* 1,8 1,5 1,9 1,6 1,7 1,4 1,6 1,6 1,8 pdor°ebsteab°le- ^MUAuta 0,75 0,23 0,57 0,48 0,78 0,43 0,63 0,63 0,52 cimiento ( To{al 2,6 1,7 2,5 2,1 2,5 1,8 2,2 2,2 2,1 Porcentaje de establecimientos con no menos de 3 obreros familiares 20,3 7,8 20,9 15,1 18,5 8,6 14,3 14,6 14,9

p Vemos, por consiguiente, que el porcentaje de obreros asalariados es mayor entre los no agricultores que entre los agricultores, y que esta diferencia depende principalmente del segundo subgrupo: entre los artesanos agricultores, el porcentaje de obreros asalariados es de 14,1 por ciento, en tanto que entre los no agricultores es de 29,3 por ciento, es! decir, más del doble. En los otros dos subgrupos, el porcentaje de obreros asalariados es un poco más elevado en el Grupo II que en el I. Ya señalamos que este fenómeno es -esultado del menor desarrollo del capitalismo entre 374 la población agrícola. Los populistas de Perm, igual que todos los demás populistas, declaran, como es natural, que esto constituye una ventaja para los agricultores. Sin entrar a discutir aquí la cuestión general de saber si debe considerarse una ventaja la falta de desarrollo y el atraso de las relaciones sociales y económicas, señalaremos únicamente que los datos citados más adelante prueban que esa ventaja consiste para los agricultores en obtener bajos salarios.

p Es interesante señalar que en lo que concierne al empleo del trabajo asalariado, la diferencia es menor entre los grupos que entre los subgrupos de un mismo grupo. Dicho con otras palabras: la estructura económica de la industria (artesanos productores de mercancías obreros que trabajan para los mayoristas) ejerce mayor influencia sobre la medida de empleo de trabajo asalariado que la existencia o ausencia de vínculos con la agricultura. Por ejemplo, un pequeño productor de mercancías, que es al mismo tiempo agricultor, se paree más a un pequeño productor de mercancías no agricultor que a un agricultor artesano. El porcentaje de obreros asalariados en el subgrupo 1, equivale en el Grupo I al 29,4 por ciento, y en el Grupo II al 31,2 por ciento, en tanto que en el subgrupo 2 del Grupa I es sólo del 14,1 por ciento. De la misma manera, el agricultor que trabaja para el mayorista, se parece más al no agricultor que trabaja para aquél (23,2 por ciento de obreros asalariados y 27,4 por ciento) que el agricultor artesano. Esto nos prueba que la preponderancia de las relaciones mercantiles capitalistas en un país nivela al agricultor y al no agricultor que participan en la industria. Los datos relativos a los ingresos de los kustares nos muestran con mayor relieve esta nivelación. El subgrupo 2 constituye, como hemos señalado ya, una excepción; pero si tomamos no el porcentaje de obreros asalariados sino el promedio de los que trabajan en cada empresa, veremos que los artesanos agricultores están más cerca de los artesanos no agricultores (0,23 y 0,43 obreros asalariados por cada establecimiento) que de los agricultores de otros subgrupos. Con respecto a los artesanos la composición media de obreros por establecimiento es casi igual en ambos grupos (1,7 y 1,8 hombres por establecimiento), en tanto que oscila extraordinariamente en los subgrupos de cada grupo (I: 2,6 y 1,7; II: 2,5 y 1,8).

p Los datos relativos a la composición media de las empresas en cada subgrupo muestran asimismo el interesante hecho de que 375 esa composición es la menor entre los artesanos de ambos grupos: 1,7 y 1,8 obreros por cada taller. Es, entonces, entre los artesanos donde la producción está más diseminada, donde los productores individuales están más aislados y donde la cooperación en la producción está menos desarrollada. En este aspecto, figuran en el primer lugar en ambos grupos los primeros subgrupos, es decir, los pequeños patronos que trabajan para la venta libre. Es allí donde las empresas ocupan a más personas (2,6 y 2,5 hombres), allí donde son más los kustares de familias numerosas ( exactamente 20,3 por ciento y 18,5 por ciento con tres y más obreros familiares; constituye una pequeña excepción el subgrupo 3 del Grupo I, con 20,9 por ciento); también allí es donde se emplea mayor número de trabajadores asalariados (0,75 y 0,78 por empresa), y es mayor igualmente el porcentaje de grandes establecimientos (2,0 por ciento y 1,3 por ciento con seis o más obreros asalariados). Es, entonces, allí donde la cooperación en la producción alcanza las mayores proporciones, porque los obreros asalariados y familiares son más numerosos (1,8 y 1,7 obreros, respectivamente, por establecimiento; constituye una pequeña excepción el subgrupo 3° del Grupo I, con 1,9 personas).

Esta última circunstancia nos lleva a un aspecto muy importante: la relación que existe entre el trabajo familiar y el asalariado entre los “kustares” y nos obliga a poner en duda la precisión de las doctrinas populistas dominantes, según las cuales el trabajo asalariado en la producción kustar no hace más que “completar” el familiar. Los populistas de Perm apoyan esta opinión y en la página 55 afirman que “la identificación de los intereses de los kustares y de los kulaks" es refutada por el hecho de que los kustares más acomodados (Grupo I) son los de familia más numerosa, en tanto que “si el kustar tendiera sólo al lucro, único estímulo de los kulaks, y no a afianzar y desarrollar su producción aprovechando todas las fuerzas de su familia, tendríamos derecho a suponer que este subgrupo de establecimientos tiene el porcentaje más bajo de obreros familiares dedicados a la producción" (?!). ¡ Extraña conclusión] ¿Cómo es posible extraer conclusiones acerca del papel de “la participación personal en el trabajo" (pág. 55) sin aludir a los datos sobre el trabajo asalariado? Si el bienestar de> los kustares de familia numerosa no expresara las tendencias propias de los kulaks, veríamos que tienen el porcentaje más bajo de obreros asalariados, el porcentaje más bajo de establecimientos con 376 obreros asalariados, el porcentaje más bajo de establecimientos con gran número de obreros (más de cinco) y el más bajo número de obreros que corresponden, término medio, a cada establecimiento. La realidad es que los kustares más acomodados ( subgrupo 1⊙) ocupan en todos estos aspectos el primer lugar y no el último, ¡y eso cuando las familias y los obreros familiares son más numerosos cuando el porcentaje de kustares con tres obreros familiares es más numeroso! Está claro que los hechos demuestran exactamente lo contrario de lo que el populista querría hacerles decir: el kustar busca enriquecerse precisamente con métodos de kulaks, utiliza su gran bienestar (una de cuyas condiciones es tener una familia numerosa) para emplear en mayor escala el trabajo asalariado. Colocado en mejor situación que los demás kustares por la cantidad de obreros familiares, se aprovecha de ello para desplazar a los demás, recurriendo al mayor número de obreros asalariados. La “cooperación familiar”, de la que con tanta unción gustan hablar los señores V. V. y demás populistas (véase La industria, kustar, I, pág. 14), es la garantía del desarrollo de la cooperación capitalista. Esto, por supuesto, parecerá contradictorio al lector acostumbrado a los prejuicios populistas, pero es un hecho. Para disponer de datos exactos al respecto sería preciso conocer, no sólo la división de los establecimientos por el número de obreros fanulares y asalariados (contenido en el Estudio), sino también la combinación del trabajo familiar y el asalariado. Los datos por familias habrían dado la plena posibilidad de hacer esa combinación, de contar la cantidad de empresas con 1,2, etc., obreros asalariados en cada grupo de establecimientos según la cantidad de obreros familiares. Por desgracia, no se ha hecho tal cosa. Para llenar esta omisión, aunque sea parcialmente, nos remitiremos a la obra citada: La industria kustar, etc. En ella figuran precisamente cuadros comparativos de establecimientos según la cantidad de obreros familiares y asalariados. Se refieren a cinco industrias e incluyen en total 749 establecimientos con 1.945 obreros (ob. cít., I, págs. 59, 78, 160; III, págs. 87 y 109). Para analizar estos datos en¡ cuanto se refiere al problema que nos interesa, es decir, a, la relación existente entre el trabajo familiar y el asalariado, debemos dividir todos los establecimientos en grupos, según la cantidad total de obreros (pues precisamente esta cantidad muestra la importancia de la empresa y el grado de cooperación existente en la producción), y determinar para cada 377 grupo el papel del trafoiajo familiar y del asalariado. Tomamos cuatro grupos: 1) establecimientos con un obrero; 2) con 2 a 4 obreros; 3) con 5 a 9 obreros, y 4) con 10 y más obreros. Esta división de acuerdo con la cantidad total de obreros es tanto más necesaria cuanto que los establecimientos, por ejemplo, con un obrero y con 10 constituyen, sin duda, tipos económicos completamente distintos; unirlos y sacar el “promedio” sería un procedimiento totalmente absurdo, como veremos más adelante en los datos del Estudio. El agrupamíento mencionado ofrece los siguientes datos:

Número de obreros gj Número de obrero» por establecimiento Grupos de estableci- ,J « la P mientos según el nú- •o 3 s •H tñ V fl 8 •o mero total de obrero» o’o a f “ 01 S S J •g |3 a .2 3 •§ § S g f 1 3 si £ •3 £•§ O V pu -o £ •3 N Establee, con 1 obrero 345 343 2 345 2 0,5 0,995 0,005 1,00 „ „ 2-4 obreros 319 559 251 810 143 44,8 1,76 0,78 2,54 „ 5-9 „ 59 111 249 360 53 89,8 1,88 4,22 6,10 con más de 9 obreros 26 56 374 430 26 100 2,15 14,38 16,53 Total 749 1.069 876 1.945 224 29,9 1,43 1,16 2,59 [•y ’[’p"’"’.......

p Así, pues, estos datos detallados confirman por completo la tesis formulada anteriormente, contradictoria a primera vista: cuanto más importante es el establecimiento por el total de obreros, mayor es la cantidad de obreros familiares que corresponde a cada establecimiento, y más amplia, por consiguiente, la "cooperación familiar”; pero al mismo tiempo se amplía también la cooperación capitalista, y se amplía con una rapidez incomparablemente mayor. A pesar de disponer de mayor número de obreros familiares, los kustares más acomodados contratan además muchos obreros asalariados: la "cooperación familiar" es la garantía y la base de» la cooperación capitalista.

Examinemos los datos del censo de 1894-1895 relativos al trabajo familiar y asalariado. Por la cantidad de obreros familiares, los establecimientos se dividen como sigue:

378 Establecimientos sin obreros familiares con 1 obrero familiar „ 2 obreros familiares 87 4.787 2.770 898 279 160 1,1 53,2 30,8 10,0 3,1 1,8 5 y más obreros familiares Total ....... 8.991 100

Debe destacarse el predominio de los que trabajan solos: ron más de la mitad. Aun si admitiéramos que todos los establecimientos que utilizan el trabajo familiar y asalariado no tienen más de un obrero familiar, resultaría que los kustares que trabajan solos ascienden a 2.500. Son los productores más diseminados, aquellos que representan la máxima dispersión de los pequeños talleres, dispersión propia en general de la decantada “producción popular . Echemos una mirada al polo opuesto, a los talleres más importantes:

Establecimientos Número de obreros asalariados  [378•*  Por establecimiento Sin obreros asalariados ... 6.567 Con 1 obrero asalariado . 1.537 „ 2 obreros asalariados 457 •i 3 u >» u 4 ,i n u 5 ,i u „ 6 a 9 „ „ 10 y más........ 6.567 73,1 — — 1.537 17,2 1.537 1 457 6,1 914 2 213 2,3 639 3 88 0,9 352 4 44 0,5 220 5 41 \ 0,4 ) 2901 7,1] [85 1 0,9 H.242 14,6 44 | 0,5 | 952 21,7 1 Total 8.991 100 4.904 0,5

p De este modo, los “pequeños” establecimientos de los kustares alcanzan a veces considerables proporciones: en los 85 estableci- 379 mientes más importantes está concentrada cerca de la cuarta parte de los obreros asalariados, lo que hace un término medio de 14,6 obreros por establecimiento. Son ya fabricantes, propietarios de establecimientos capitalistas   [379•* . La cooperación sobre bases capitalistas encuentra en este caso considerable aplicación: con 15 obreros por cada establecimiento es posible también la división del trabajo en grado más o menos considerable y se logra una gran economía de local y de herramientas siendo éstas más abundantes y variadas. Los acopios de materias primas y la venta de la producción se efectúa necesariamente en gran escala, lo cual abarata en medida considerable las materias primas y el trasporte, facilita la venta y permite establecer relaciones comerciales normales. Más adelante, al citar datos de los ingresos, veremos confirmado esto con el censo de 1894-1895. Por ahora bastará señalar estas tesis teóricas por todos conocidas. Está claro que desde el punto de vista técnico y económico esos establecimientos difieren radicalmente de las empresas donde su propietario trabaja solo, y hay que maravillarse de que, a pesar de ello, los peritos en estadística de Perm hayan decidido unirlos a todos y sacar el “promedio” general. Se puede decir a priori que esos promedios serán desde todo punto de vista ficticios y que la elaboración de los datos recogidos por familias, además de dividir a los kustares en grupos y subgrupos, debería haberlos separado obligatoriamente en categorías según el número de obreros existentes en el establecimiento (familiares y asalariados, juntos). Sin esa división es inconcebible obtener datos exactos sobre los ingresos, ni sobre las condiciones de compra de materias primas y de venta de los productos, ni sobre la técnica de la producción, ni sobre la situación de los obreros asalariados en comparación con los kustares que trabajan solos, ni sobre la proporción existente entre los grandes y pequeños establecimientos, aspectos todos de extraordinaria importancia para estudiar la economía de la “industria kustar”. Los investigadores de Perm intentan, como es lógico, reducir la importancia de las empresas capitalistas. Si existen establecimientos con cinco o más obreros familiares—razonan—, ello significa que la competencia de la “forma de producción kustar" (\sic\) y la “capitalista” sólo 380 puede tener importancia cuando el establecimiento tenga más de cinco obreros asalariados, pero esos establecimientos representan en total un 1 por ciento. El razonamiento es totalmente artificial: en primer lugar, los establecimientos con 5 obreros familiares y 5 asalariados son una vana abstracción, que debe su existencia a la insuficiente elaboración de los datos, pues el trabajo asalariado se combina con el familiar. Los establecimientos con 3 obreros familiares que contraten, además, 3 obreros, tendrán más de 5 obreros y se encontrarán en¡ condiciones muy especiales para la competencia, en comparación con los kustares que trabajan solos. En segundo lugar, si los estadísticos deseaban verdaderamente investigar el problema de la “competencia” de distintos establecimientos que se diferencian por el empleo de trabajo asalariado, ¿por qué no recurrir a los datos del censo por familias?; ¿por qué no agrupar los establecimientos por la cantidad de obreros y aportar cifras de los ingresos? ¿No habría sido más oportuno que los estadísticos que disponían de abundantísimo material, hubiesen estudiado de verdad el problema, en vez de ofrecer al lector toda clase de invenciones propias y de pasar apresuradamente de los hechos a dar la “batalla” a los enemigos del populismo?

p “.. .Desde el punto de vista de los partidarios del capitalismo, este porcentaje será reconocido, quizá, como suficiente para profetizar la inevitable degeneración de la forma kustar y su trasformación en capitalista; pero la realidad es que, en este sentido, no representa un síntoma amenazador, sobre todo si se tienen en cuenta las siguientes circunstancias...” (véase pág. 56).

p ¡Qué bonito, ¿verdad?! ¡En vez de tomarse la molestia de entresacar del material de que disponen, datos exactos acerca de los establecimientos capitalistas, los autores suman esos establecimientos a los kustares que trabajan solos y se lanzan a replicar a no se sabe qué “profetas”! Ignoramos qué “profetizarían” esos “partidarios del capitalismo" que tan desagradables resultan a los estadísticos de Perm; pero nosotros, por nuestra parte, sólo diremos que todas esas frases no hacen más que encubrir el propósito de volverse de espaldas a los hechos. Y los hechos prueban que no existe ninguna “forma kustar especial de producción" (eso es una invención de los economistas “kustares”), que de los pequeños productores de mercancías surgen grandes establecimientos capitalistas (¡en los cuadros hemos encontrado un kustar con 65 obreros asalariados!, pág. 169), que los investigadores tenían el deber de 381 agrupar los datos de modo que nos permitieran investigar este proceso, comparar los distintos establecimientos a medida que se aproximan a los capitalistas. Los estadísticos de Perm, además de no haberlo hecho ellos mismos, nos han privado de la posibilidad de hacerlo nosotros, ya que en los cuadros están juntos todos los establecimientos del subgrupo dado, y resulta imposible separar al fabricante del kustar que trabaja solo. Los autores del Estudio llenan su propia laguna con fútiles sentencias. Fíjense, nos dicen, que la proporción de los grandes establecimientos no es más que de un 1 por ciento, y si no se los tiene en cuenta, las conclusiones que se deducen del 99 por ciento de los casos restantes no varían (véase pág. 56). ¡Pero ese 1 por ciento, esa centésima parte no es igual a las demás centésimas! ¡Un solo gran establecimiento supera a más de 15 establecimientos de kustares que trabajan solos y que representan más de 30 “centésimas” partes (del total de establecimientos)! Este cálculo se basa en la cantidad de obreros. Pero si tomáramos los datos relativos a la producción global o a los ingresos netos, resultaría que un gran establecimiento supera, no a 15, sino, quizás, a 30 establecimientos   [381•* . En este “uno por ciento" de establecimientos está concentrada una cuarta parte del total de obreros asalariados, lo que arroja, término medio, 14,6 obreros por establecimiento. A fin de explicar un poco al lector esta última cifra, tomaremos las cifras de la provincia de Perm que figuran en la Recopilación de datos sobre la industria fabril de Rusia, (edición del Departamento de Comercio y Manufacturas). Como las cifras oscilan considerablemente según los años, tomaremos el promedio correspondiente a siete años (18851891). Resultará que en la provincia de Perm existen 885 “fábricas y talleres" (en el sentido que da a estas palabras nuestra estadística oficial), con una producción valorada en 22.645.000 rublos y con 13.000 obreros, lo que da una “media” precisamente de 14,6 obreros por fábrica.

p Para corroborar su opinión de que los grandes establecimientos no tienen gran importancia, los autores del Estudio recuerdan que, 382 entre los obreros asalariados, los kustares tienen muy pocos que trabajan todo el año (8 por ciento), que la mayoría trabajan a destajo (37 por ciento), temporarios (30 por ciento) y jornaleros (25 por ciento, pág. 51). Los destajistas “trabajan Ihabitualmente en su domicilio, con sus propias herramientas y su propia comida”, en tanto que los jornaleros son contratados “temporalmente”, a semejanza de los obreros agrícolas. En estas condiciones, “la cantidad relativamente grande de obreros asalariados no representa aun para nosotros un síntoma indudable del tipo capitalista de esos establecimientos" (56)... “estamos convencidos de que ni el que trabaja a destajo, ni el jornalero, en general, crean los cuadros de una clase obrera semejante al proletariado de Europa occidental; efcos cuadros sólo pueden estar constituidos por obreros permanentes que trabajan todo el año".

p No tenemos más remedio que elogiar a los populistas de Perm por interesarse en la comparación entre los obreros asalariados rusos y “el proletariado de Europa occidental"... ¡El asunto no deja de ser interesante! Pero, a pesar de ello, hubiéramos preferido escuchar de los estadísticos afirmaciones basadas en hechos y no en la “convicción”. Porque no siempre puede convencer a otros la declaración de la propia “convicción”... ¿No habría sido mejor proporcionar al lector mayor cantidad de hechos, en vez de hablarle de la “convicción” de los señores N. N. y M. M.? Porque en el ¡Estudio se dan poquísimos hechos relativos a la situación de los obreros asalariados, a las condiciones de trabajo, a la jornada en los establecimientos de distinta importancia, a las familias de los obreros asalariados, etc. Si los razonamientos sobre lo que distingue a los obreros rusos del proletariado de Europa occidental tenían como único fin ocultar esa laguna, nos veríamos obligados a retirar nuestros elogios...

Lo único que sabemos a través del Estudio es que los obreros asalariados están divididos en cuatro categorías: los que trabajan todo el año, temporarios, destajistas y jornaleros. Para conocer estas categorías es preciso utilizar datos distribuidos por todo el libro. En 29 industrias (sobre 43) se indica la cantidad de obreros de cada categoría y sus ingresos. En esas 29 industrias existen 4.795 obreros asalariados, cuyos ingresos ascienden a 233.784 rublos. En las 43 industrias hay, en total, 4.904 obreros asalariados con un ingreso global de 238.992 rublos. Por lo tanto, nuestro resumen incluye el 98 por ciento de los obreros asalariados y sus 383 ingresos. He aquí, en regará  [383•* , las cifras del Estudio  [383•**  y de nuestro resumen:

Obreros asalariados según el % Estudio Cifras del resumen Ingresos: Obreros Suma Por ásala- % total obrero %  [383•***  liados (en ruólos) Permanentes . Temporarios . Destajistas . . Jornaleros . . . 379 1.496 1.812 1.217 8 30 37 25 351 1.432 1.577 1.435 7,4 29,8 32,9 29,9 26.978 40.958 92.357 73.491 76,8 28,6 58,5 51,2 100 37 76,1 66,7 Total . . . 4.904 100 4.795 100 233.784 48,7

Resulta que en el resumen del Etfudio, o hay errores o hay erratas. Pero esto de pasada. Lo más interesante son los datos referentes a los ingresos. Los ingresos de los que trabajan a destajo, de quienes se dice en el ¡Estudio que “el trabajo a destajo es, en esencia, la etapa más inmediata en el camino de la independencia económica" (véase pág. 51, ¿también, sin duda, “están convencidos" de ello?), resultan considerablemente inferiores a los de losi obreros que trabajan todo el año. Y si la afirmación de los estadísticos, de que el obrero que trabaja todo el año recibe corrientemente la comida del patrono, en tanto que el que trabaja a destajo se alimenta con su propia comida, no se basa sólo en su “convicción”, sino en los hechos, esa diferencia será mayor aun. ¡Extraña manera tienen los kustares patronos de Perm de garantizar a sus obreros “el camino de la independencia"! Esa garantía consiste en disminuir sus salarios... Las oscilaciones en el período de trabajo no son tan grandes, como veremos, para explicar esa diferencia. Prosigamos. Es muy interesante señalar que los ingresos de un jornalero) representan el 66,7 por ciento de los de un obrero que trabaja todo el año. Por consiguiente, cada jornalero trabaja, término medio, unos ocho meses al año. Es evidente que, en este caso, habría sido más justo hablar de apartamiento “ 384 temporario" de la industria (si los jornaleros se apartan, en efecto, de la industria y no son los patronos quienes los dejan sin trabajo) que de “elemento esencialmente temporario del trabajo asalariado" (pág. 52).

* * *
 

Notes

[378•*]   Calculado sobre la base de datos del Estudio (pág. 54 y cifra global de obreros asalariados).

[379•*]   De nuestras “fábricas y talleres" (así se las denomina en la estadística oficial), la inmensa mayoría tiene menos de 16 obreros, exactamente 15.000 sobre 21.000. Véase Guía de fábricas y talleres, correspondiente a 1890.

[381•*]   Más adelante citaremos datos sobre la división de los establecimientos por sus ingresos netos. Según estos datos, en 2.376 establecimientos con un ingreso mínimo (hasta 50 rublos), el ingreso neto es de 77.900 rublos, y en 80 establecimientos con ingreso máximo, de 83.150 rublos. Lo que da 32 rublos y 1.039 rublos por “establecimiento”.

[383•*]   Para confrontar. (Ed.)

[383•**]   Pág. 50. El Estudio no contiene datos sobre el monto de los salarios,

[383•***]   Ingresos anuales de un obrero igual a 100,