p Para finalizar retornemos a los problemas de la educación, pero no al libro del señor luzhakov que lleva este título. Hemos señalado ya que dicho título resulta excesivamente amplio, pues los problemas de la educación no se agotan con los de la escuela; la educación no se limita en modo alguno a la escuela. Si el señor luzhakov hubiera planteado efectivamente desde el punto de vista de los principios "los problemas de la educación”, haciendo un análisis de las relaciones entre las diversas clases, no habría podido eludir señalar el papel que el desarrollo capitalista de Rusia desempeña en la educación de las masas trabajadoras. Este problema ha sido abordado por otro colaborador de Rússkoie Bogatstvo, el señor Mijailovski, en el núm. 11 del año 1897. Con motivo de las palabras del señor Novus [492•* referente a que Marx no temía—y con pleno derecho—escribir sobre el "idiotismo de la vida rural" [492•** y consideraba como un mérito del capitilismo y de Ja burguesía la "destrucción de este idiotismo”, el señor Mijailovski dice:
p “No sé en cuál de los trabajos de Marx están escritas estas burdas [?] palabras"... ¡Original manera de confesar su desconocimiento de una de las más importantes obras de Marx (el 493 Manifiesto)] Pero más original aun es lo que sigue: ".. .pero se sabe ya de antiguo que aun cuando Alejandro de Macedonia haya sido un gran héroe, no por eso hay que extralimitarse. Marx en general, no era muy cuidadoso en materia de expresiones, y tratar de imitarlo en este aspecto es, cuando menos, poco inteligente. Aun si fuera fin estoy seguro [obsérvese bien!].nue la mencionada expresión en Marx es una simple boutqde [493•* . Y si la generación que junto con el señor Zlatovratski martiriza su cerebro con los complejos problemas de la vida rural ha sufrido muchos dolores en vano, es un dolor—aunque de otra índole—el que espera también a la generación que se educa en el desdén hacia el idiotismo de la vida rural...” (pág. 139).
p Es sumamente característica del señor Mijailovski—quien ha proclamado más de una vez su acuerdo con la doctrina económica de Marx—una total incomprensión de la misma, lo que le permite declarar con tanta “seguridad” que las palabras de Marx citadas por Novus son simplemente el resultado de su entusiasmo, de su falta de escrupulosidad en las expresiones, una simple boutade. ¡Craso error, señor Mijailovski! Estas palabras de Marx no son una boutade, sino la expresión de uno de los rasgos fundamentales y más importantes de toda su concepción del mundo, tanto teórica como práctica. Ellas subrayan el carácter progresista del proceso de desplazamiento de la población de la agricultura a la industria, de las aldeas a las ciudades, proceso que es uno de los más característicos del desarrollo capitalista y que se observa tanto en Occidente como en Rusia. En el artículo Para una caracterización del romanticismo económico ya he hablado acerca de la importancia de esta concepción de Marx, aceptada por todos los “discípulos”, y cómo está en contradicción con todas y cada una de las teorías románticas, desde el viejo Sismondi y hasta el señor N.-on. Allí se señala igualmente (pág. 39 [493•** ) que esta concepción ha sido expresada con toda precisión por Marx, también en El capital (I Band, 2-te Aufl. S.527-528 [493•*** ), y 494 a su vez por Engels en La situación de la clase abreva en Inglaterra. Podemos aquí también agregar, además, la obra de Marx “Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte" (Hamb. 1885. Cf. S. 98 [494•* ) [494•** . Ambos autores han expuesto tan detalladamente sus puntos de vista sobre este problema, los han repetido con tanta frecuencia en las más diversas ocasiones, que sólo a quien desconozca en absoluto su doctrina podía ocurrírsele la idea de decir que la palabra “idiotismo”, en la cita mencionada, es simplemente una “grosería” y una boutade. Por último, el señor Mijailovski habría podido recordar también el hecho de que todos los discípulos de estos maestros en toda una serie de problemas prácticos se han pronunciado siempre en el espíritu de esta doctrina, defendiendo, por ejemplo, la plena libertad de desplazamiento; pronunciándose contra todo proyecto de dotar al obrero de una parcelita de tierra o de una’ casita propia, etc.
p Luego, en el párrafo citado el señor Mijailovski acusa a Novus y a sus correligionarios de educar a la generación actual “en el menosprecio al idiotismo de la vida rural”. Esto no es cierto. Los “discípulos” merecerían naturalmente ser condenados, si “ menospreciaran" al habitante del campo aplastado por la necesidad y la ignorancia, pero el señor Mijailovski no podría demostrar en ninguno de ellos la existencia de semejante actitud. Cuando los discípulos hacen referencia al “idiotismo de la vida rural", señalan al mismo tiempo la salida que el desarrollo del capitalismo ofrece a tal estado de cosas. Repetimos lo dicho ya antes, en el artículo sobre el romanticismo económico: “Si el predominio de la ciudad es necesario, sólo el aflujo de la población hacia ella puede paralizar (y está paralizando en efecto, como lo prueba la historia) el 495 carácter unilateral de dicho predominio. Si la ciudad se coloca inevitablemente en una situación de privilegio, sólo la afluencia de la población rural hacia las ciudades, sólo la mezcla y la fusión de las poblaciones agrícola y no agrícola, puede sacar a la primera de su impotencia. Por ello, en respuesta,^ las quejas y lamentaciones reaccionarias de los románticos, la teoría moderna señala cómo precisamente esta aproximación de las condiciones de vida de las poblaciones agrícola y no agrícola, va creando las condiciones para la eliminación del antagonismo entre la ciudad y el campo [495•* .
p Esto no es, en modo alguno menospreciar el “idiotismo de la vida rural”, sino el deseo de hallar un medio para salir del mismo. De tales concepciones sólo surge “menospreciar” las teorías que proponen “buscar caminos para la patria?" en lugar de buscar la salida en determinado camino y en su curso posterior.
p La diferencia entre el punto de vista dé los populistas y el de los “discípulos” en cuanto a la significación que conviene atribuir al proceso de desplazamiento de la población de- la agricultura a la industria, reside, no sólo en la discrepancia teórica y de principios y en la diferente apreciación de los hechos de la historia y de la realidad rusas, sino también en la solución de los problemas prácticos vinculados con dicho proceso. Los “discípulos”, naturalmente, insisten en la necesidad de suprimir todas las anticuadas restricciones al traslado y a la migración de los campesinos del campo a la ciudad, mientras que los populistas, o bien defienden directamente tales restricciones, o eluden con cuidado toda referencia a ellas (lo que en la práctica significa defenderlas). También este ejemplo podría servir al señor Manuilov para hallar una explicación a la razón, para él sorprendente, por la cual los “ discípulos" se manifiestan solidarios con los representantes de la burguesía. Un burgués consecuente se pronunciará siempre en favor de la abolición de aquellas restricciones, y en cuanto al obrero, son sus intereses más perentorios los que exigen tal abolición. Por consiguiente, la solidaridad entre ellos es completamente natural e inevitable. Por el contrario, a los propietarios de la tierra ( grandes y pequeños, incluyendo a los pequeños mujiks emprendedores) no les conviene este proceso de migración de la población hacia la industria, razón por la cual tratan afanosamente de detenerlo, ayudados por las teorías de los señores populistas.
496Conclusión: en un problema de tal envergadura, como es el que el capitalismo desarraiga la población de la agricultura, el señor Mijailovski ha puesto de manifiesto su completa incomprensión de las teorías de Marx y ha eludido con frases que nada dicen las divergencias que sobre el particular existen entre los “discípulos” rusos y los populistas, tanto sobre los puntos teóricos como los prácticos.
Notes
[492•*] Seudónimo de P. B. Struve. (Ed,)
[492•**] Véase C. Marx y F. Engels, "Manifiesto del Partido Comunista", en ob. cit., pág. 17. (Ed.)
[493•*] Desplante, insolencia, en francés en el original. (Ed.)
[493•**] Lenin se refiere aquí a la pág. 39 de la revista Nóvoie Slovo, núm. 9, junio de 1897, donde se publica el pasaje mencionado de su artículo "Para una caracterización del romanticismo económico" (véase el presente tomo, págs. 121-258. Ed.)
[493•***] Tomo I, 2» ed., págs. 527-528. (Véase C. Marx, ob. cit., t. I, pág. 400.) (Ed.)
[494•*] El 18 Brumario de Luis Bonaparte (Hamburgo, 1885, Cf. pág. 98). [Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., págs. 157-224.] (Ed.)
[494•**] El señor Novus seguramente no imaginó míe el señor Mijailovski conociera tan poco las obras de Marx; de lo contrario hubiera citado íntegra la frase de este último: Die Bourgeoisie hat das Land der Herrschaft der Stadt unterworfen. Siet hat enorme Stadte geschaffen, sie hat die Zahl der stü dtischen Bevolkerung gegenüber der landlichen in hohem Grade vermehrt und so einen bedeutenden Teil der Bevolkerung der Idiotismus des Landlebens entrissen. (La burguesía ha sometido el campo a la ciudad. Ha creado urbes inmensas, aumentando enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, sustrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural.) (Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., "Manifiesto del Partida Comunista”, pág. 17.) (Ed.)
[495•*] Véase el presente tomo, pág. 221. (Ed.)
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