p ¿Cuáles serán los métodos por los que se regirán la economía de las escuelas secundarias y la dirección de las mismas? La economía, tal como ya lo hemos visto, será mixta: en parte natural y en parte monetaria. El señor luzhakov, naturalmente, da indicaciones muy detalladas acerca de este importante problema. En la página 216 calcula con exactitud, en base a los respectivos rubros, que cada escuela secundaria necesitará, en dinero, más o menos de 160 a 170 mil rublos, de modo que para un total de 15 a 20 mil escuelas se necesitarán unos 3.000 millones de rublos. Pero, claro está se venderán productos agrícolas, y de esa venta se obtendrá dinero. Nuestro autor es tan previsor, que toma en cuenta aun las condiciones generales de la actual economía mercantil capitalista: “Las escuelas secundarias ubicadas en los suburbios de las ciudades o en la cercanía de las estaciones ferroviarias, sobre las líneas próximas a los grandes centros, deberán ser de tipo completamente diferente. La horticultura, la fruticultura, la elaboración de productos lácteos y los oficios artesanos podrán remplazar aquí por completo a la agricultura" (228). Quiere decir que aquí el comercio será ya un asunto serio. El autor no dice quién se dedicará al mismo. Es de suponer que los Consejos Pedagógicos de las escuelas secundarias se trasformarán también, en parte, en consejos comerciales. Los escépticos, ¿querrán saber, auizá, cómo hacer en caso de quiebra, y si, en general, esas escuelas sabrán comerciar? Pero, por supuesto, esto es un detalle sin fundamento alguno: si ahora, comerciantes sin instrucción realizan buenos negocios, ¿se puede dudar del éxito si este asunto lo toman en sus manos los representantes de nuestra sociedad intelectual?
p Para la economía de las escuelas secundarias hará falta tierra, como es natural. El señor luzhakov dice: “creo [...] que si este pensamiento tuviese la suerte de ser puesto en práctica, como medida experimental, las primeras de estas escuelas secundarias agrícolas deberían recibir una parcela de 6 a 7 mil desiatinas" (228). Para una población de 109 millones—20 mil escuelas secundarias—se necesitarían alrededor de 100 millones de desiatinas. Pero tampoco debe olvidarse que sólo unos 80 millones se dedican al trabajo agrícola. “Solamente sus hijos son los que deben pasar por las escuelas secundarias agrícolas.”
482p Luego hay que descontar alrededor de 8 millones más para las diversas categorías de la población [482•* —quedan entonces 72 millones de habitantes—. Para éstos serán necesarias tan sólo 60 a 72 millones de desiatinas. “Y esto, claro está, es mucho" (231), pero el señor luzhakov no se amilana. Pues el fisco también tiene mucha tierra, sólo que está ubicada en lugares inadecuados. “Así, en la región de Polesia septentrional hay 127.600.000 desiatinas, y aquí, sobre todo si se pone en práctica—allí donde sea necesario—el sistema de permuta de tierras privadas, e inclusive campesinas, por fiscales a fin de designar las primeras a las escuelas, quizá no sería difícil asegurar gratuitamente tierras para nuestras escuelas agrícolas. Del mismo modo, las cosas se presentan bien"... en el sudoeste (231). ¡Hum... “bien”! Esto quiere decir trasladarlos a la provincia de Arjánguelsk. Es cierto que hasta ahora esta última ha servido más como lugar de destierro, y que allí los bosques fiscales, en su inmensa mayoría, no están siquiera “acondicionados”, pero esto nada quiere decir. Apenas lleguen allí los estudiantes secundarios con sus profesores ilustrados, talarán todos esos bosques, ¡desbrozarán la tierra y harán de ellos un vergel!
p Y en cuanto a la región central del país, allí se puede organizar el rescate de tierras: hacen falta no más de 80 millones de desiatinas. Se trataría de hacer una emisión de “títulos con garantía”, cuya amortización, se entiende, correría por cuenta de “las 483 escuelas que reciban la parcela en donación" (232) y... ¡asunto concluido! El señor luzhakov asegura que no hay que asustarse ante “la magnitud de la operación financiera. No se trata de una quimera, ni de una utopía" (232). Será “en el fondo una hipoteca con excelente garantía”. ¡Cómo no ha de ser excelente la garantía! Pero, una vez más, ¿qué tiene que ver aquí la “utopía”? ¿¿Cree el señor luzhakov seriamente que nuestros campesinos son tan ignorantes y están tan atemorizados como para aceptar semejante plan?? Pagar por el rescate de la tierra y “el empréstito para la etapa inicial de la instalación" [483•* , y mantener toda la escuela, y pagar sueldo a todos los profesores, y como culminación, pagar todo eso (es decir, ¿por haber contratado profesores a sueldo?) con trabajo durante tres añitos. ¿No es pedir demasiado, ilustrado señor “populista”? ¿Ha pensado, al publicar en 1897 su creación aparecida en la revista Rússkoíe Bogatstvo en 1895, hacia dónde lo llevará la afición propia de todos los populistas, a toda clase de pagos a plazo y operaciones financieras? Recuerde el lector que se ha prometido la enseñanza completa “sin ningún desembolso para el Estado, para los zemstvos y para el pueblo”. Y, en efecto, nues^ tro genial financiero no reclama un solo rublo del Estado ni de los zemstvos. ¿Pero y “del pueblo"? O, hablando más exactamente, ¿y de los campesinos pobres? [483•** Con su dinero se compra la tierra y se instalan las escuelas (ya que ellos pagan el interés y la amortización de los capitales que se emplean en eso); ellos ,son también los que costean el sueldo de los profesores y el mantenU miento de todas las escuelas. Y encima deben pagar en trabajo. ¿Pagar qué? Pues—contesta el inexorable financiero—por los estudiantes de los grados inferiores que no han pagado por sus estudios y mantenimiento (204). Pero, en primer lugar, la edad de los que no trabajan sólo comprende “a los grados preparatorios y a los primeros dos años secundarios" (206), y luego ya vienen los medio obreros. Y en segundo lugar estos niños son mantenidos por sus hermanos mayores, y son ellos quienes pagan a los profeso^ res por la enseñanza de los más jóvenes. No, señor luzhakov, no 484 sólo ahora, sino ni siquiera en tiempos de Arakchéiev [484•* , semejante plan sería completamente irrealizable, ya que se trata de una “utopía” feudal desde todo punto de vista.
p Con respecto a la dirección de las escuelas secundarias, el señor luzhakov proporciona muy pocos datos. Cierto es que enumera con toda exactitud el personal docente y le fija sueldos “ relativamente bajos" (ya que la vivienda, el mantenimiento de los hijos, la “mitad de los gastos para la vestimenta”, están asegurados ). ¿Pensarán ustedes tal vez que les asigna unos 50 rublos por año? Ño, algo más; “para director, directora y agrónomo en jefe, 2.400; “para inspector" y demás, siguiendo por categorías en escala jerárquica descendente, hasta llegar a los 200 rublos para los empleados inferiores (214). ¡Como se ve, es una carrera no despreciable para los representantes de la sociedad ilustrada que “ prefirieron" la escuela urbana paga a la escuela secundaria agrícola! Prestemos atención a esta “mitad de los gastos para la vestimenta”, que la escuela asegura a los señores profesores: según el plan de nuestro populista, éstos utilizarán los talleres de confección (tal como ya lo hemos visto), es decir, encargarán a los “estudiantes secundarios" la reparación y confección de sus prendas de vestir. ¿No resulta conmovedora esta preocupación del señor luzhakov... por el bienestar de los señores profesores? Agreguemos que también se preocupa por los “estudiantes secundarios"..., del mismo modo que un buen amo se preocupa por sus bestias de labor: es preciso darles de comer, de beber, procurarles alojamiento y... aparearlos. Veamos, si no:
p “Si... se autoriza el matrimonio entre la gente joven que egresa de la escuela y continúa radicada en ella durante tres años [...], esa permanencia será mucho más llevadera que el servicio militar” (207). ¡¡"Si se autoriza el matrimonio"!! ¿Quiere decir que es posible que no lo permita? Pero para ello, honorable señor progresista hace falta una nueva ley, una ley que restrinja los derechos civiles de los campesinos. ¿Puede sin embargo, sorprendernos semejante “lapsus” (?) del señor luzhakov? A lo largo de toda su “utopía”, en el más minucioso análisis de los aspectos relativos a los honorarios de profesores, al trabajo gratuito de los estudiantes por sus estudios, etc., no menciona una sola vez, lo que no sería un 485 pecado—en la “utopía”, al menos—, acordar algunos derechos en la dirección de las “escuelas secundarias" y en la administración de su economía a los propios “educandos”, pues son ellos quienes mantienen todo el establecimiento, y egresan de él a los 23-25 años de edad; ¡que ya no son sólo “estudiantes secundarios”, sino también ciudadanos\ Nuestro populista se olvida por completo de este pequeño detalle. En cambio, elabora con cuidado el problema de ios “alumnos” de mala conducta. “Debería crearse un cuarto tipo [de escuelas secundarias] para los estudiantes excluidos de las anteriores por mala conducta. Como es obligatorio para toda la joven generación hacer los estudios secundarios, no sería razonable exceptuar de él a algunos estudiantes por su mala conducta. Para los años superiores, ello podría ser una tentación y un estímulo para la mala conducta. (¡¡Doy fe de que así está escrito en la pág. 229!!) La institución de escuelas especiales para ellos sería un complemento lógico de todo el sistema”, y llevarían el nombre de “escuelas secundarias correccionales" (230).
¿¡Verdad que es incomparable esta “utopía de ilustración" al gusto ruso, con escuelas secundarias correccionales para aquellos malvados que podrían sentirse “tentados” por la perspectiva de... “escaparse” de la instrucciónl?
Notes
[482•*] He aquí la lista completa de estas categorías de felices mortales que tendrán la oportunidad de no tener que entrar en las escuelas secundarias agrícolas: “los ricos, los que están en las correccionales, las muchachas mahometanas, los miembros de las pequeñas minorías nacionales, los miembros de las sectas religiosas, los ciegos, los sordomudos, los idiotas, los dementes, los enfermos crónicos, los infecto-contagiosos, los delincuentes” (231). Cuando leíamos esta lista, el corazón se nos oprimió dolorosamente: ¡Señor!—nos dijimos—, ¿tendremos la posibilidad de incluir en la lista de los que no pueden entrar aunque más no sea a nuestros allegados más próximos? ¿En la primera categoría? ¡Ni soñarlo! Lo más probable es que no alcancen los medios económicos. En cuanto al sexo femenino, tal vez, poniendo en juego la astucia, se logre incluirlo en la categoría de las niñas mahometanas, ;pero qué hacer con el sexo masculino? Como única esperanza nos queda la 3a categoría. Como se sabe, el señor Mijailovski, colega del señor luzhakov en la misma revista, ya ha incluido a P. Struve simplemente entre los no rusos; de modo que ojalá se digne incluirnos también a todos nosotros, así sea en la categoría de “pequeñas minorías nacionales”, para que nuestros pequeños puedan ser eximidos de las escuelas secundarias agrícolas!
[483•*] Pag. 216. Diez mil rublos por escuela.
[483•**] Ya que los acomodados quedan excluidos. El mismo señor luzhakov tiene la sospecha de que “también cierto porcentaje de la población rural preferirá enviar sus hijos a las escuelas secundarias urbanas pagas" (230). | Y cómo no preferirlo!
[484•*] Véase V. I. Lenin, ob. cit., “Biografías”, tomo complementario 1. (£rf.)
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