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IV
¿QUÉ ENTIENDE LA LEY POR “TRABAJO NOCTURNO” PARA LOS OBREROS?
 

p “Se considera trabajo nocturno el que trascurre de las 9 de la noche a las 5 de la madrugada cuando se labora en un solo turno; de las 10 de la noche a las 4 de la madrugada cuando se trabaja en dos o más turnos.” Así lo proclama la nueva ley. La “noche” 271 para el vulgo, obligado a trabajar toda la vida para otros, y la “noche” para los pulcros señores, que pueden vivir del trabajo ajeno, son dos cosas completamente distintas. Tanto en Petersburgo como en Moscú, a las 4 de la madrugada es completamente de noche la mayor parte del año. Mas la ley rusa establece que el obrero debe ajustar toda su vida a los intereses del capital, que debe creer que a las cuatro de la madrugada empieza obligatoriamente el día, aunque falten todavía varias horas para que aparezca el sol. ¡Y si no vive en la fábrica, tendrá que levantarse a las tres de la madrugada, o quizás antes, para llegar a las cuatro! Para los funcionarios de Petersburgo, el “día” comienza a las 12, y aun a la 1 de la tarde, pero es que los funcionarios son gente especial... Para el obrero, el “día” termina sólo a las 10 de la noche, y al salir de la, fábrica a la calle completamente oscura, no debe desconcertarse: debe recordar y creer que acaba de terminar el “día”, pues así lo establece la ley. ¿Por qué no estipular en la ley que el “día” empieza para el obrero cuando la sirena lo llama a la fábrica y acaba cuando llama al otro turno? ¡Esto sería más sincero y más justo! En Suiza existe ya una ley que determina qué debe entenderse por trabajo nocturno para el obrero. ¡Pero cómo pueden ocurrírseles a los suizos las triquiñuelas de los funcionarios policíacos rusos! Entre esos raros suizos, la “noche” de los trabajadores es igual que para todas las demás personas: empieza a las 8 de la tarde y termina a) las 5 (o las! 6) de la madrugada. La única limitación del "trabajo nocturno" en la nueva ley rusa consiste en que los obreros ocupados aunque sólo sea una parte de la noche no deben trabajar, más de 10 horas diarias. Y nada más. La ley no prohibe el trabajo nocturno. La ley se ha quedado atrás, también en esta cuestión, respecto de las solicitudes de los fabricantes de Petersburgo, quienes hace 14 años (en 1883) pedían que se prohibiera el trabajo nocturno a los obreros adultos. Por lo tanto, los obreros de Petersburgo también habrían conseguido más de los fabricantes en este terreno, si no lo hubiera impedido el gobierno al salir en defensa de los intereses de los fabricantes rusos más retrógrados. El gobierno desoyó la petición de los fabricantes de Petersburgo, pues no deseaba ofender a los fabricantes moscovitas, la mayoría de los cuales obliga a los obreros a trabajar de noche. Como de costumbre, trató de encubrir con frases y afirmaciones falaces su servilismo ante los intereses de los peores fabricantes. En un artículo explicativo de la nueva ley, Viéstntk Finánsov, 272 editado por el ministerio de Finanzas, indicaba que en otros países (por ejemplo, en Francia) está prohibido el trabajo nocturno. Pero según sus palabras era imposible hacer lo mismo en nuestra ley. “No siempre se puede limitar el trabajo diario de un establecimiento: hay toda una serie dej industrias que, por sus características, requiere la continuidad.”

Es evidente que nos encontramos ante un pretexto absolutamente vacuo. Porque no se trata de las industrias especiales que requieren continuidad, sino de todas en general. Aun de acuerdo con la ley actual, la continuidad es imposible sin horas extras si existen dos turnos, ya que el trabajo diurno se fija en once horas y media y el nocturno en> diez, lo que hace un total de 21 1/2 horas. Por eso en la nueva ley, se prevé de todos modos, ciertas excepciones (es decir, reglamentaciones especiales de los ministerios, de las que hablaremos más adelante) para las industrias que necesitan continuidad. Esto significa que no existía “imposibilidad” alguna para prohibir el trabajo nocturno. Hemos dicho ya que el gobierno quiere dar la sensación de que se preocupa por la salud de los obreros; he aquí lo que dice el ministerio de Finanzas acerca del trabajo nocturno: “El trabajo nocturno es, indudablemente, más fatigoso y perjudicial para la salud y, en general, menos natural que el trabajo con luz diurna. Dicha labor resulta tanto más perjudicial cuanto mayores son su duración y su carácter permanente. Podría creerse que, dado el carácter nocivo de los trabajos nocturnos, lo mejor sería prohibirlos también para los obreros adultos [como se prohibe a las mujeres y a los adolescentes de ambos sexos en algunas industrias, y a los menores en todos los casos] mas no hay fundamento alguno para ello, ni siquiera desde el punto de vista del bienestar general del obrero; el moderado trabajo nocturno es para él menos perjudicial que el diurno excesivamente prolongado, pero retribuido con la misma paga.” ¡ Fíjsnse qué bien saben distraer la atención del pueblo los funcionarios del gobierno ruso! ¡La defensa de los intereses de los peores fabricantes es presentada como preocupación por “el bienestar del obrero"! ¡Y qué desvergonzada resulta la justificación inventada por el ministerio: “el moderado trabajo nocturno”, tengan a bien comprenderlo, “es menos perjudicial que el trabajo diurno excesivamente prolongado, pero retribuido con la misma paga"! El ministerio quiere decir que lo que obliga al obrero a trabajar de noche es el bajo salario, tan bajo, 273 que el obrero no puede pasarse sin un trabajo insoportablemente largo. Y el ministerio, seguro de que siempre será así, de que el obrero jamás conseguirá mejor retribución, declara con todo cinismo: si el obrero tiene que trabajar jornadas escandalosamente largas para alimentar a su familia, ¿acaso no le da lo mismo trabajar unas cuantas horas más de día o de noche? Por supuesto, si la mayoría de los obreros de Rusia siguen percibiendo los míseros salarios de antes, la necesidad los obligará a trabajar unas cuantas horas de más; ¡pero qué descaro hace falta para explicar la autorización del trabajo nocturno con la opresión en que se encuentra el obrero! El trabajo será “retribuido con la misma paga"—he ahí la esencia del problema para los lacayos del capital—, “y con la actual retribución del trabajo, el obrero no puede pasarse sin unas horas de más”. ¡Y semejantes funcionarios, que inventan para los fabricantes tacaños, argumentos propios de los kulaks, se atreven aún a hablar del “punto de vista del bienestar general del obrero"! ¿No confiarán en vano en que el obrero estará siempre tan asustado que aceptará siempre “la misma paga”, es decir, la misma remuneración de mendigo por su trabajo? El bajo salario y la larga jornada de trabajo van siempre juntos y son imposibles el uno sin la otra. Si el salario es bajo, el obrero se ve en la necesidad de trabajar unas horas de más, de trabajar también de noche para ganarse el sustento. Si la jornada es insoportablemente larga, el salario será siempre bajo, porque con una jornada larga el obrero fabrica cada hora menos piezas y mucho peores que durante una jornada corta; porque, agobiado por un trabajo excesivo, estará siempre embrutecido y será impotente frente al yugo del capital. Por eso, si el ministerio de los fabricantes rusos propone conservar invariables los actuales salarios, escandalosamente bajos, y habla al mismo tiempo del “bienestar de los obreros”, lo que hace es mostrar con meridiana claridad la hipocresía y la mentira de sus frases.

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Notes