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VII
 

p Para terminar, echemos una ojeada de conjunto sobre las reglamentaciones ministeriales. Recordemos aquellas que la nueva ley dejaba establecer a los señores ministros. Eran de tres categorías: 1) los reglamentos aclaratorios de la ley; 2) los reglamentos que aumentan o disminuyen las exigencias que la ley impone a los fabricantes; 3) las disposiciones referentes a las industrias especialmente nocivas para la salud de los obreros. ¿Cómo ejercieron los ministros el derecho que les confería la ley?

p En la primera se limitaron a lo más indispensable, a lo mínimo, a lo que no se podía dejar de lado en modo alguno. Autorizaron las horas extras de manera muy generosa y elástica—120 horas anuales—: además han legalizado en las “instrucciones” tal cantidad de excepciones, que anulan toda la importancia de los reglamentos. Procuraron reducir los intervalos en el trabajo y dejaron como antes, si no peor, los turnos y todos los abusos propios de los mismos.

p En la segunda, los ministros hicieron todo lo necesario para disminuir las obligaciones que la nueva ley impone a los fabricantes, es decir, hicieron todo lo necesario para los fabricantes y absolutamente nada para los obreros: la reglamentación no agrega absolutamente nada a lo que la ley exige de los fabricantes en favor de los obreros.

p En la tercera categoría (es decir, en beneficio de los obreros que trabajan en las industrias más insalubres), los ministros no hicieron absolutamente nada, no dijeron una sola palabra. ¡Sólo en las instrucciones se recuerda que los inspectores de trabajo pueden informar al Departamento acerca de las industrias especialmente insalubres! ¡Pero los inspectores de trabajo podían “ informar" también antes cuanto les viniera en gana! Lo que ocurre es que, por causas incomprensibles, esos inspectores como buenos gendarmes se han dedicado hasta ahora a “informar” sobre las huelgas obreras, sobre los métodos para reprimir a los obreros, pero no para defender a quienes trabajan en industrias especialmente insalubres.

Los propios obreros pueden deducir de esto lo que les cabe esperar de los funcionarios del gobierno policíaco. Para conseguir la jornada de ocho horas y la prohibición absoluta de las horas extras los obreros rusos tendrán que sostener todavía una tenaz y prolongada lucha.

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Notes