Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/0000/HDELA395/20070806/099.tx" Emacs-Time-stamp: "2010-01-17 08:06:43" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.06) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous [BEGIN]

I. P. Maguidóvich

__TITLE__ HISTORIA
del
descubrimiento
y exploración
de
Latinoamérica
__TEXTFILE_BORN__ 2007-08-06T20:46:33-0700 __TRANSMARKUP__ "Y. Sverdlov"

EDITORIAL PROGRESO

MOSCÚ

[1]

TRADUCIDO DEL RUSO POR VENANCIO URIBES

PRESENTACIÓN DE L. SHKANOV

En este libro, escrito por un insigne científico soviético, se narra cómo los navegantes y exploradores europeos, presos del afán de gloria, aventuras y dinero, pretendieron, a lo largo de varios siglos, encontrar caminos a los legendarios reinos de las Indias y la China, de riquezas fabulosas, y cómo fueron descubriendo, uno tras otro, los países de América Latina y explorando sus mares, tierras y ríos, llenando así las lagunas del mapamundi.

H. O. MAFHAOBHH

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__COPYRIGHT__ ? [2] __ALPHA_LVL1__ Prólogo

El libro que ofrecemos expone la marcha del descubrimiento y la exploración de Latinoamérica desde la primera expedición de Cristóbal Colón hasta el siglo XX. Su propósito es mostrar cómo se fue formando, a lo largo de cuatro siglos y medio y como resultado de centenares de navegaciones y viajes, la noción que hoy tenemos del mapa físico de América Latina:

¿Cómo se delimitó el contorno exacto de Sudamérica, Centroamérica y México (en sus fronteras actuales)? ¿Cómo fueron descubiertos y explorados desde el nacimiento hasta la desembocadura los caudalosos Amazonas, Paraná, Orinoco, San Francisco y Río Bravo del Norte con todos sus grandes afluentes, lo mismo que otros ríos y lagos importantes? ¿Cómo se descubrieron y exploraron las principales cordilleras, las mesetas y llanuras, es decir, cómo se conocieron los rasgos fundamentales del relieve de América Latina? ¿Cómo se descubrieron y exploraron las Grandes y Pequeñas Antillas, las islas de la Trinidad, de Falkland y de los Estados y los archipiélagos de la Tierra del Fuego y de Chile?

[3] ~ [4] 099-1.jpg __NUMERIC_LVL1__ Primera parte __ALPHA_LVL1__ CRISTÓBAL COLON
Y SUS
ADVERSARIOS"
__NUMERIC_LVL2__ 1 __ALPHA_LVL2__ LOS SUPUESTOS
ANTIGUOS PREDECESORES
DE COLON

[introduction.]

[5] ~ [6] __NOTE__ LVL2 (numeric and alpha) and LVL3 (intro) moved from here to two (2) pages back.

Los predecesores reales, y muy remotos, de Colón en el descubrimiento de las tierras de ultramar fueron los normandos. Mas no se ha podido probar definitivamente la autenticidad histórica más que de los siguientes hechos: que colonizaron el Sur de Groenlandia a fines del siglo X y durante el siglo XI, que llegaron a conocer la costa occidental de esta tierra y que navegaron hacia las costas atlánticas de América del Norte, en todo caso, no por debajo del paralelo 40.

Los hallazgos arqueológicos del siglo XX dan asimismo testimonio de que barcos mercantes europeos visitaron la colonia groenlandesa, por lo menos, antes del último cuarto del siglo XV, y que los propios normandos desembarcaron en la isla de Terranova. ¿Puede acaso mencionarse aunque sea una sola navegación testificada de los habitantes del hemisferio oriental a las islas subtropicales o tropicales, a las costas continentales de América del Norte o del Centro y a cualquier parte de Sudamérica antes de 1492?

LA LEYENDA DE LA ATLANTIDA Y SU
INTERPRETACIÓN EN EL SIGLO XVI

Si dejamos a un lado las conjeturas, la interpretación de las poesías, de las frases, de los nombres geográficos e incluso de palabras sueltas de autores antiguos y tomamos las noticias directas, resultará que la más remota que conocemos acerca de las tierras de ultramar, situadas, al menos, en la zona subtropical del hemisferio boreal, se da en dos diálogos de Platón. Se trata del relato o, mejor dicho, de la leyenda de la Atlántida.

En el Timeo, primer diálogo de Platón, éste refiere la narración de un sacerdote egipcio al ateniense Solón (que vivió más de doscientos años antes de Platón):

``. .. Las escrituras dicen que una gran fuerza domeñó en cierta época vuestra ciudad (Atenas); esta fuerza se dirigía osada a toda Europa y Asia desde el mar (océano) Atlántico... Delante de su desembocadura, que vosotros llamáis Columnas 7 de Hércules, había una isla mayor de Libia y Asia juntas^^1^^, desde la que se abría a los navegantes el paso a las otras islas, y desde estas islas, a todo el continente de allende este verdadero mar. .. En esta isla, la Atlántida, se constituyó un gran y temible reino, cuyos soberanos tenían poder sobre toda la isla, sobre otras muchas islas y sobre algunas partes del continente. Tras de reunir todas sus fuerzas, este reino se propuso esclavizar de un golpe vuestro país, el nuestro y todas las tierras situadas a esta parte de la desembocadura. Entonces, Solón, ... vuestra ciudad ... tras de vencer a los enemigos atacantes ... reconquistó la libertad. Luego, cuando se produjeron horrendos terremotos e inundaciones, en un día y una siniestra noche... la isla de la Atlántida desapareció, hundiéndose en el mar...''

Así pues, Platón puso en labios de un sacerdote egipcio la noticia de que existía no sólo la enorme isla Atlántida, sita antiguamente cerca de la entrada occidental del estrecho de Gibraltar, sino otras islas oceánicas, que los navegantes podían alcanzar desde la Atlántida, y desde ellas, "toda la tierra firme situada al otro lado de este verdadero mar'', es decir, del continente occidental de ultramar. La Atlántida "desapareció, hundiéndose en el mar'', pero no se dice nada de que desaparecieran las otras islas y, sobre todo, el continente occidental. Por eso los admiradores de Platón (y fueron muchos en la época del Renacimiento) dedujeron que en la parte occidental del Océano Atlántico había islas y un continente, unidos en otros tiempos con los atlantes, que se salvaron del cataclismo. Mas esta deducción, como veremos luego, es de fechas posteriores, cuando tanto las Antillas como el continente occidental fueron descubiertos por navegantes españoles sin la menor influencia de Platón.

Según el Timeo, al empezar el sacerdote egipcio su relato a Solón, se refería a unas ``escrituras''. Sin embargo, los egiptólogos no han hallado ningún fragmento de escrituras acerca de la Atlántida ni de su guerra contra los atenienses, y es dudoso que las encuentren algún día. El propio Platón, hablando extensamente en el Griteo, otro diálogo de la Atlántida y de su régimen social, sustituye la referencia a las escrituras por un escueto ``dicen'' y desplaza la guerra del Estado atlántico contra los moradores de la cuenca del Mediterráneo a unos 9.000 años antes de su época.

_-_-_

~^^1^^ Los griegos de los siglos V y IV a.n.e. llamaban Libia al África septentrional, excluido Egipto, y Asia a una parte indeterminada del continente asiático, aproximadamente la que nosotros denominamos actualmente Asia Anterior.

8

``... Han transcurrido unos nueve mil años desde que, dicen, estuvieron en guerra todos los habitantes de una y otra parte de las Columnas de Hércules... Una parte la acaudillaba nuestra ciudad (Atenas) e hizo, dicen, toda esa guerra; la otra parte la acaudillaron los reyes de la isla de la Atlántida. ..''

``. .. Vivieron allí durante muchas generaciones, ejerciendo también su poder sobre muchas islas más de este mar... Bien es verdad que, merced al (vasto) dominio, mucho les llegaba de fuera, pero aún producía mucho más la isla para las demandas de la vida: primero, todo lo sólido y fusible que se obtiene de la tierra en las minas. .. segundo, daba en abundancia cuanto ofrece el bosque para el trabajo de los artífices; daba también de comer a muchos animales, domésticos y salvajes. Había hasta una raza numerosa de elefantes... Además, la isla producía y nutría magníficamente todo lo que ahora da la tierra... Los isleños construían también templos, palacios reales, puertos, astilleros y cuanto necesita un país... Se recogían dos cosechas al año, aprovechando en invierno las aguas de los cielos y en verano, por canales, la que da la tierra... Esta fuerza, tan magna y robusta, que predominaba en esas tierras, es la que Dios hizo formar y lanzó contra nuestro país (Atenas).. .''

La única repercusión que conocemos de las palabras de Platón acerca de las tierras de ultramar, vinculadas con la Atlántida, en la literatura antigua, es la narración o, para ser más exactos, la novela de ficción del historiador Teopompo (siglo IV a.n.e.) acerca del dichoso país de Meropia. Teopompo enclavó este país "fuera de nuestro mundo'', en el platónico continente de allende el mar, y "lo pobló de gentes felices y longevas, llamadas meropios''.

Es poco probable que Colón oyese hablar de la Atlántida, o de su hundimiento, o de las otras islas oceánicas con las que estuvo en conexión, o de la occidental tierra firme de ultramar, distinta de Asia oriental. Pero los europeos occidentales instruidos recordaron todo esto cuando ya estaba demostrado que Colón y sus adictos habían descubierto realmente unas islas de ultramar, y no asiáticas; no el Asia oriental, sino un continente occidental desconocido; y que en este Nuevo Mundo (``más allá del nuestro'') había países densamente poblados, ricos en oro y plata y "abundosos en frutos terrenales'', como México y Perú.

A juzgar por lo que sabemos, el primer historiador hispanoamericano que reparó a mediados del siglo XVI en la narración de Platón acerca de la Atlántida después del descubrimiento de 9 América fue Francisco López de Gomara, autor de la Historia General de las Indias y de la conquista de México y Nueva España (1553). Gomara creyó a pies juntillas, sin el menor juicio crítico (lo mismo que muchas cosas más), la narración de Platón e identificó las tierras de ultramar, descubiertas y conquistadas hacía poco por los españoles, con la Atlántida. Por el contrario, su contemporáneo Girolano Benzoni, de Venecia, autor de la Historia del Nuevo Mundo (1565), que vivió quince años en las "Indias occidentales" (1541--1556), y, tras él, el famoso escritor francés Miguel Eyquem de Montaigne, rechazaron hasta la posibilidad de tal identificación.

``... No parece---escribe Montaigne en el libro primero de sus Ensayos (años 70 del siglo XVI)---que esta isla (la Atlántida) fuese el Nuevo Mundo que acabamos de descubrir, pues la mencionada isla casi tocaba con España, y es difícil creer que una inundación pudiera haberse tragado un país de más de mil doscientas leguas (más de 5.000 kilómetros); además, los descubrimientos de los navegantes de nuestro tiempo han puesto en claro con exactitud que no es una isla, sino un continente. ..''

Numerosos autores posteriores fueron mucho más crédulos, y en el último cuarto del siglo XIX llegó a aparecer hasta una ``ciencia'' especial, la atlantología. Ambas tesis de que la Atlántida existió realmente y de que la descripción de su suerte por Platón es una historia auténtica, y no una invención, se han convertido en el símbolo de la fe de los atlantólogos de nuestro tiempo. Lo restante se admite o se rechaza según se tengan o no conocimientos especiales en cualquier dominio verdaderamente científico.

La inmensa mayoría de los hombres de ciencia contemporáneos se muestra escéptica ante la atlantología. Los conocedores de la literatura antigua estiman que el Timeo y el Griteo no van más allá de ser obras publicísticas de filosofía, y consideran que el relato acerca de la Atlántida en ellas contenido es pura invención literaria. Los historiadores no han descubierto ni entre los egipcios ni entre los griegos de la antigüedad, predecesores y contemporáneos de Platón, nada parecido a una noticia de la Atlántida. Los arqueólogos no han hallado en la zona indicada por Platón, al oeste del estrecho de Gibraltar, y aún menos en América, vestigios algunos de la Atlántida. Los geólogos niegan la posibilidad de un cataclismo que hiciera desaparecer "en un día y una siniestra noche una isla enorme, hundiéndola en el mar''. Por eso los escasos geólogos atlantólogos cuentan el proceso 10 no por días, años ni siglos, sino por milenios y aporrean una puerta abierta, intentando demostrar que en el transcurso de muchos milenios pueden descender por debajo del nivel del mar incluso extensas tierras.

LAS NOTICIAS QUE NOS BRINDAN
SEUDO-ARISTOTELES Y DIODORO DE SICILIA

Algunos autores antiguos escribieron narraciones verosímiles, y a veces tan ciertas, que no dejan lugar a dudas, de islas situadas en el Océano Atlántico. Las descubrieron los fenicios o los cartagineses, y más tarde llegaron a ellas otros navegantes del Mediterráneo. ¿Puede considerarse que en algunas narraciones hay datos fidedignos de que se visitaran islas americanas?

La noticia más remota de una isla situada en medio del océano al oeste de Gibraltar pertenece a un autor anónimo, que se dio en llamar Seudo-Aristóteles, ya que antes se atribuía a Aristóteles (siglo IV a.n.e.) su obra De los rumores maravillosos. "Se dice que al otro lado de las Columnas de Hércules los cartagineses han encontrado en el océano una isla inhabitada, abundosa en bosques, ríos navegables y frutos. Está a la distancia de varios días de camino desde el continente" (Seudo-Aristóteles, 84).

Diodoro de Sicilia (siglo I a.n.e.) atribuye el descubrimiento de una tierra oceánica a los fenicios, que navegaban a lo largo de la costa atlántica de África noroccidental: "En medio del océano, enfrente de África, hay una isla que se destaca por su magnitud. Está sólo a varios días de camino de África. ..'' ( Biblioteca histórica, V, 19).

Es posible que el origen de las dos noticias sea de la misma fuente. En este caso, nos es igual en qué siglo antes de nuestra era (probablemente en el VIII) se descubrieron una o dos islas (¿Madera? ¿Gran Canaria?). Lo que nos importa es otra cosa: los dos autores afirman que la isla está a varios días de camino del continente. Diodoro dice sin rodeos que es el continente africano; Seudo-Aristóteles no lo menciona y puede suponerse que se trata de Europa; pero tanto en uno como en otro caso no puede ni hablarse del descubrimiento de isla americana alguna, ni siquiera de la más próxima al Viejo Mundo.

Las demás noticias verosímiles de autores antiguos posteriores, cuando hablan de tierras atlánticas de clima cálido o tórrido, se refieren también a las islas próximas a África, en la mayoría de los casos, indudablemente, al grupo de las Canarias, y de tarde en tarde, ofreciendo dudas, a la isla de Madera.

11

Por cuanto a los hallazgos arqueológicos, en la zona subtropical y tropical del hemisferio boreal y del hemisferio austral no se ha encontrado hasta hoy, ni en las islas ni en la tierra firme americanas, ningún utensilio que testimonie, sin dejar lugar a dudas, las visitas de pueblos mediterráneos antiguos.

__FIX__ Last paragraphs are shaped like a "V" !!!!

``Por más que no se puede negar rotundamente la posibilidad de que algunos habitantes antiguos de la cuenca mediterránea pudieran llegar a América de manera casual, y no por su buena voluntad... Aun con todo, de tiempo en tiempo, aparecían noticias de que en América se hallaban vestigios de cultura e inscripciones egipcias, fenicias, israelistas y griegas antiguas... Tras de minuciosa comprobación, todas estas noticias resultaban totalmente infundadas"^^2^^.

__FIX__ "* * *" are shaped like a "V" at end of sections!!!! __*_*_*__ _-_-_

~^^2^^ R. Hennig. Terrae incognitae, 2 ed., t. 1, cap. 19.

[12] __NUMERIC_LVL2__ 2 __ALPHA_LVL2__ ``EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA"
EN EL SIGLO XV ANTES
DE COLON

LOS MAPAS MEDIEVALES Y LAS ISLAS MITIGAS

A los cartógrafos de los siglos XIV-XVI (lo mismo que, dicho sea de paso, a sus predecesores y a muchos continuadores) no les agradaban las ``lagunas'', sobre todo en los océanos, donde eran difícil de comprobar, y las llenaban a menudo con islas fantásticas. Es fácil comprenderlos: las cartas de marear eran una mercancía y valían tanto más cuanto más datos nuevos visibles ofrecieran. Y esos ``datos'' los sacaban de diversas fuentes: de los libros de autores antiguos; de leyendas medievales; de libros de viajeros que a menudo comunicaban con poca exactitud lo que ellos mismos habían visto, y se creían con facilidad los relatos de islas que no pudieron haber pisado; de "historias verídicas'', oídas en tabernas y bodegones portuarios.

Respectivamente, las fantásticas islas recibían nombres, y unos nombres extranjeros se traducían a la lengua materna del cartógrafo, otros se interpretaban de manera distinta y los demás se deformaban, a menudo hasta quedar desconocidos. En consecuencia, las enigmáticas islas se duplicaban, "se reproducían y multiplicaban" en los mapas, cautivando con espejismos de nuevas tierras a los buscadores de gloria y lucro del siglo XV al XVIII. Y en los siglos XIX y XX fueron causa de múltiples desvelos de los historiadores concienzudos. En cambio, han sido un auténtico filón de oro para los especuladores de la ciencia.

Los cartógrafos medievales tomaron de autores antiguos los nombres de islas como las ``Bienaventuradas'', las ``Felices'', las de ``Plata'', las de ``Oro'' y las ``Hespérides''; de nombres de leyendas del medievo, como las ``Encantadas'', las ``Virginias'', la de "San Brandano'', las de las "Siete Ciudades'', y de relatos de navegantes, que a menudo también referían leyendas, como la ``Masculina'', la ``Femenina'', las ``Caníbales'' y las ``Gigantes''. Hubo otras dos fuentes, no aclaradas, de nombres de islas: `` Brasil'' y ``Antilia'', que desempeñaron importante papel en la historia de los grandes descubrimientos y se han conservado en el mapamundi, quedando como nombres de grandes territorios.

Antes se creía que la denominación de ``Brasil'' estaba ligada con una mercancía, el valioso palo brasil para teñir, de __PARAGRAPH_PAUSE__ 13 099-2.jpg I.Antilia
'I.Porlo Sanio 099-3.jpg I.Maderat
1?
I. La Palma A. I. Gran Ganaría
í?LG.2mera *4 1. Hierro-, fi A \\ __CAPTION__ Fragmento del mapa de Andrés Bianco. 1436 __PARAGRAPH_CONT__ mucha aceptación en la Edad Media. Esta madera se traía de Asia sudoriental a los puertos meridionales de Europa, como mínimo, desde fines del siglo XII, y los árabes la conocían mucho antes. Pero en el siglo XX, después de la publicación de Fridtjof Nansen, la mayoría de los historiadores consideran que ``Brasil'' es la denominación deformada de una isla fantasmagórica de las leyendas celtas, basadas en un espejismo que se observa desde las costas de Irlanda occidental. La isla ``Brasil'' apareció por primera vez en los mapas hacia el año 1330 en el Atlántico Norte, al oeste de Irlanda. Posteriormente, desde el siglo XV, los navegantes románicos interpretaron de otra manera esta denominación, extraña para ellos, y decidieron dársela a una tierra atlántica desconocida, patria del tropical palo brasil, y la buscaron, por tanto, en latitudes más bajas. Los mercaderes británicos, por su parte, enviaron hasta el fin del siglo XV naves al oeste de Irlanda en busca de la fantasmagórica isla (expediciones de Bristol de los años 80--90 del siglo XV).

14

Ha quedado dilucidado, aunque no definitivamente, tras de largas discusiones, que las islas de Antilia y Brasil aparecieron por primera vez en un mapa levantado por el año de 1425. El origen de la denominación sigue siendo un misterio. A menudo, pero no siempre, se confundía la Antilia con la fabulosa isla de "Siete Ciudades"^^3^^, mostrada por primera vez en el mapa por el veneciano Andrés Bianco en 1436. Su nombre se debe a una leyenda que data de la conquista de los países pirenaicos por los árabes (siglo VIII). He aquí cómo la cuenta Martín Behaim en El globo terráqueo de 1492, en la descripción acerca de una isla lejana, al oeste del archipiélago canario:

``En el 734 ... se pobló la isla de Antilia, llamada de Siete Ciudades por el arzobispo de Oporto, con seis obispos y otros cristianos... que se evadieron de España en una nave cargada de ganado, bienes y enseres. Aproximadamente en 1414 fondeó allí el último barco de España''.

Lo expuesto en este escrito no está confirmado por documentos históricos. Pero la leyenda rodó en el siglo XV por los países católicos y ejerció gran influencia en la marcha de los grandes descubrimientos del hemisferio occidental. Los navegantes se dedicaron a buscar en el siglo XV la isla de "Siete Ciudades'', pero no descubrieron a occidente más que islas ``paganas'' y, por añadidura, muy pobres. Por eso en el siglo XVI los conquistadores empezaron a buscar "Siete Ciudades" en los dos continentes occidentales. Se descubrieron y conquistaron países paganos tan ricos como México y Perú; allá, en la América tropical, los conquistadores abrigaban la esperanza de encontrar el país, indudablemente pagano, de Eldorado. Y las búsquedas de la isla de "Siete Ciudades" pasaron al macizo continental de América del Norte y dieron lugar al descubrimiento del Missisipi, de Río Grande y el Colorado, de las Montañas Roqueñas y de la parte meridional de las Grandes Llanuras.

En los siglos XIV y XV, italianos, portugueses y españoles se fueron apartando ya relativamente lejos de las costas ibéricas y africanas y fueron descubriendo islas en el océano (a menudo^por segunda vez, después de los navegantes antiguos). En este período identificaron las nuevas tierras con las inexistentes islas, mostradas en los mapas viejos, si, naturalmente, había algún pequeño parecido en sus descripciones o alguna coincidencia en su _-_-_

~^^3^^ Así, el cosmógrafo florentino Pablo Toscanelli, al mencionar^ en una carta del 25 de junio de 1474 a Lisboa, la "conocida isla de Antilia'', agregó para que lo comprendiesen bien: ''. . .que vosotros (los portugueses), llamáis de Siete Ciudades''.

15 situación. Las islas no identificadas eran desplazadas a las zonas del Océano Atlántico, más extensas, y ``colocadas'' al oeste y al sur, hasta llegar a ser buscadas en la zona tropical oeste del océano, en aguas americanas. Algunas de esas islas fantásticas no se pudieron identificar con las existentes en realidad.

099-4.jpg

El nombre de "Siete Ciudades'', separado definitivamente de la `` Antilia'' y trasladado luego al continente septentrional, desapareció de los mapas. Desapareció también el de " Antilia" como una sola isla, pero quedó, en cambio, para dos archipiélagos: el de las Grandes y las Pequeñas Antillas. ``Brasil'' fue el nombre que más se desplazó en el mapa, cruzando el Ecuador y dando, en fin de cuentas, su nombre industrial y comercial, ya en el hemisferio austral, a una isla ficticia, donde se encontró la madera tintórea. La ``isla'' resultó ser el saliente oriental de la tierra firme de ultramar, enfrente de África Ecuatorial y del Sur, y su denominación quedó para el mayor país del continente sur.

En el siglo XIX, los historiadores concienzudos de la geografía decían ya que las cartas medievales de marear de la parte oceánica eran una fuente muy inexacta, y que se debían tomar con gran recelo. Aun con todo, hubo muchos aficionados a remitirse a los mapas del siglo XV como a pruebas irrefutables de que las Antillas fueron descubiertas antes de 1492, y el Brasil, antes de 1500. En el siglo XX hay más aficionados aún a aducir esas pruebas.

Sería conveniente ligar la aparición de las tierras ``americanas'' en los mapas precolombinos con ciertas expediciones a ultramar. Han llegado hasta nuestros días algunas noticias muy vagas de las navegaciones portuguesas al oeste en el siglo XV y varios documentos sobre la preparación de expediciones a occidente. Aprovechando la falta de claridad de documentos de tan poco contenido y respaldándolo con mapas fantásticos de aquella época, los anticolombinos de diversos países procuran demostrar que Colón siguió en sus cuatro expediciones rumbos explorados ya por otros navegantes europeos, principalmente portugueses.

16

EL MAPA DE BIANCO DE 1448 Y EL FICTICIO
DESCUBRIMIENTO DEL BRASIL POR LOS
PORTUGUESES EN LOS ANOS 40 DEL SIGLO XV

En el segundo cuarto del siglo XV trabajaba en Venecia el cartógrafo Andrés Bianco. En sus mapas, el Océano Atlántico está lleno de islas, tanto existentes (Canarias, Madera) como imaginarias. Junto a una de las islas alejadas, cuyos contornos, con muy buena voluntad, pueden recordar el saliente oriental del Brasil, Bianco escribió en el hemisferio boreal del mapa de 1448: "Isla auténtica a 1.500 millas al oeste''.

El conocido orientalista inglés Enrique Yule vio una reproducción de un mapa de mediados del siglo XV con una inscripción muy curiosa junto a una isla, sita indudablemente en el hemisferio occidental (empezando a contar por el meridiano de Hierro). Y Yule empezó a buscar en los libros de autores medievales noticias de expediciones marítimas a occidente antes de 1448. Leyó una en las obras del historiador portugués Antonio Galvano.

Galvano había escrito en el Tratado de las diversas vías perdidas (1563) que en 1447 ".. .una nave portuguesa pasó por el estrecho de Gibraltar, se vio sorprendida por una violenta tempestad y tuvo que desviarse a occidente más de lo que hubiera querido la tripulación. Arribaron por fin a una isla... El contramaestre se trajo cierta cantidad de arena, por la que un orfebre de Lisboa le dio mucho oro''.

Pues bien, Yule se presentó a fines del siglo XIX en el papel de americanista innovador en la Sociedad Geográfica de Londres y leyó un informe Sobre el descubrimiento de América antes de Colón. Basándose en dos ``documentos'', como el aserto de Galvano y la inscripción en el mapa de Bianco, afirmó categóricamente que la isla aurífera era el Brasil.

En los debates en torno al informe de Yule, la mayoría de los especialistas impugnó con firmeza su punto de vista.

Efectivamente, es difícil considerar acertada la extraña argumentación de Yule. El contramaestre declaró que una tempestad había arrastrado en 1447 la nave muy lejos al oeste del estrecho de Gibraltar, que se encuentra poco más o menos en el paralelo 36 de latitud norte. En el mapa de 1448 Bianco escribió que una isla auténtica se encuentra, por lo visto, a 1.500 millas (italianas) a occidente del lugar opuesto al Viejo Mundo, sin duda situado asimismo en el hemisferio boreal. La cuenta de las 1.500 millas al oeste de Gibraltar lleva, en el mejor de los casos, a las islas Azores, donde no hay ni ha habido oro. Por consiguiente, dice Yule, __PRINTERS_P_17_COMMENT__ 2---1747 17 no hay que contar, probablemente, las 1.500 millas desde Gibraltar, sino desde las islas de Cabo Verde (que, dicho sea de paso, los portugueses desconocían en los años 40 del siglo XV), y no al oeste, sino al sudoeste, lo que conduce al mismísimo saliente oriental del Brasil. En suma, la arena aurífera del contramaestre portugués no fue recogida en una isla occidental, sita cerca del paralelo 36 de latitud norte, sino en el continente occidental, cerca del paralelo 8 de latitud sur. Y en el mapa de Bianco "la costa de América del Sur está desplazada arbitrariamente a otras latitudes''.

Los historiadores saben de los descubrimientos de los navegantes portugueses de la primera mitad del siglo XV gracias a una fuente muy fidedigna, a la Crónica de los descubrimientos y conquistas de Guinea, de Gomes Eanes Azurara, que empezó su obra en 1449 y la terminó en 1453. No obstante, este enteradísimo cronista portugués no dijo nada de la arena aurífera, traída a Lisboa desde una isla misteriosa. No cabe admitir, escribe R. Hennig, que Azurara desconociera un suceso como el descubrimiento de una isla en occidente o que lo silenciara mientras la isla quedaba incluida en el mapa por un cartógrafo extranjero ( veneciano).

El rey portugués Alfonso V, lo mismo que otros reyes, hacía donaciones de tierras recién descubiertas e islas enteras a los miembros de su familia y a individuos de la nobleza que le habían prestado algún servicio. Mas también se complacía, como dice irónicamente Hennig, en ".. . regalar islas que aún no habían sido descubiertas... Semejantes donaciones ... agradaban a los suyos, y al rey no le costaban nada. Así, el 10 de diciembre de 1457 regaló al infante Fernando unas islas que aún estaban por descubrir''. De igual manera otorgó el rey el derecho de propiedad sobre las fantásticas islas de ``Antilia'' y "Siete Ciudades''. De donde, quien lo deseara, podía inferir (y no han faltado deseosos)^^4^^ que entre fines de los años 50 o principios de los 60 los portugueses habían descubierto una de las Antillas.

No obstante, si bien es verdad que la conjetura de Yule acerca del descubrimiento de América en 1447 no fue admitida por los historiadores serios, no lo es menos que entre los falseadores de la historia ha habido autores que han blandido una y otra vez los argumentos de Yule.

_-_-_

~^^4^^ Por ejemplo, el arqueólogo portugués Antonio Machado de Paria y María en el libro La prioridad de los portugueses en el descubrimiento de América del Norte y de las islas de América Central (1931).

18

Así, en 1937, "Cortesao, otro portugués de imaginación demasiado febril, volvió a remitirse al mapa de Bianco de 1448 como a una prueba de que sus compatriotas conocieron el Brasil antes de 1447. Pues bien, nos resta únicamente extrañarnos de los pocos escrúpulos que se ha tenido para dedicarse, sin pruebas algunas, a interpretar la historia de manera arbitraria si ello halaga la vanidad nacional" (Hennig)^^5^^.

PEDRO VELASCO Y EL VIEJO MARINO QUE,
ANTES DE MORIR,
REVELO SU SECRETO A COLON

Nos han llegado confusos datos de dos marinos que algunos anticolombinos dan por precursores de Colón. Según ellos, estos marinos descubrieron antes de Colón las remotas islas occidentales, transmitieron a éste su experiencia náutica y uno de ellos hasta comunicó al genovés los datos exactos del descubrimiento, que él aprovechó.

En el libro La vida del almirante, atribuido a Hernando Colón, se menciona al piloto español Pedro Velasco, quien refirió a Cristóbal Colón que en los años 50 había navegado desde la isla de Fayal (la central del grupo de las Azores) en busca de la isla de "Siete Ciudades'', estando al servicio de Portugal, "... a vela, con viento suroeste, 150 leguas" (unos 900 kilómetros), y en la travesía de vuelta descubrió la isla Flores, la más occidental de las Azores.

Y nada más. Sin embargo, hasta una relación tan breve dio pie a algunos anticolombinos (por ejemplo, a J. Cortesao) para afirmar que Velasco descubrió cuarenta años antes que Colón una isla americana, posiblemente Terranova. Bien es verdad que Terranova está en el Atlántico Norte, y Colón, como se sabe, buscó las tierras occidentales en la zona tropical y subtropical. Pero si en la narración acerca de Velasco hay parte de verdad, no se puede hacer más que una deducción acertada: que si Velasco buscó la isla de "Siete Ciudades" al noroeste de las Azores (con viento suroeste), Colón, en cambio, decidió buscar esta isla ( identificada con la mítica ``Antilia'') en dirección opuesta, al suroeste de las Azores.

Se presenta como a un predecesor más importante de Colón a un viejo marino, "descubridor de la isla de Antilia''. Algunos _-_-_

~^^5^^ Jaime Cortesao sigue hablando de manera parecida hasta nuestros días y, lamentablemente, encuentra adeptos mucho más allá de Portugal.

__PRINTERS_P_19_COMMENT__ 2* 19 historiadores lo mencionan simplemente como "piloto anónimo''; mas, como quiera que los anónimos despiertan siempre sospechas, los anticolombinos le dieron el nombre de Alonso Sánchez.

Concedamos la palabra al francés Mario André, autor de La aventura verídica de Cristóbal Colón, partidario de Enrique Vignaud, cabeza de los anticolombinos del primer cuarto del siglo XX, norteamericano cuya influencia entre los adversarios de la "tradición de Colón" se siente hasta nuestros días: "Cristóbal Colón se enteró por Alonso Sánchez.. . de que la isla de Antilia estaba situada a la distancia de 700 a 750 leguas en línea recta al oeste de las Canarias''. ¿Cómo conoció Colón a Sánchez y cómo se enteró este segundo de la distancia que había entre la ``Antilia'' y las Canarias?

``Durante su estancia en Porto Santo^^6^^, Colón conoció por casualidad a Alonso Sánchez, que había desembarcado, moribundo; lo llevó a su casa y se enteró por él de que la ``Antilia'', de donde él retornaba, existía en realidad... Desde ese momento el objetivo principal de la vida de Colón fue descubrir la ``Antilia'', su archipiélago y las otras tierras de la parte occidental del océano. Pero. .. no quiso que se pudiera decir con fundamento que había seguido los pasos de otros, que no había descubierto, sino simplemente encontrado lo descubierto por otros.

La narración acerca del viejo piloto que reveló a Colón, antes de morir, su gran secreto y que incluso le entregó el libro y la carta de navegación, data de mediados del siglo XVI. Lo publicó por primera vez Gomara en su Historia del Mundo Nuevo. Ni los contemporáneos de Colón ni documentos algunos aluden a que hubiera fallecido ningún marinero en casa de aquél. Benzoni estimaba que el relato lo había inventado Gomara con el fin de "mermar la gloria inmortal de Cristóbal Colón, ya que muchos no podían soportar que aquel extranjero, de nuestra Italia, hubiera alcanzado tantos honores y gloria no sólo en el reino de España, sino también en todas las otras naciones del mundo''.

Hace cien años, Osear Peschel, conocido historiador de la época de los descubrimientos, tildó la narración de Gomara de "patraña desvergonzada''; pero, no obstante, hasta hoy salen autores en diversos países repitiendo y fomentando esa patraña.

_-_-_

~^^6^^ Población de la pequeña isla del mismo nombre del grupo de las Madera.

20

LOS ENIGMÁTICOS "DESCUBRIDORES DE AMERICA"
PORTUGUESES DE LOS AÑOS 70 Y 80 DEL SIGLO XV

En los archivos de Portugal se encontraron varias cartas reales sobre la donación de islas a hidalgos portugueses, que unos u otros anticolombinos consideran ser los primeros descubridores de América. En ese papel se presenta, por ejemplo, Diogo Teive, quien, posiblemente, descubrió a fines de los años 50 una o dos islas occidentales del grupo de las Azores. (Parece que Pedro Velasco navegó con él.) En los años 70, el rey Alfonso V donó a Fernando Teles las islas descubiertas por Teive que él, Teles, " debía descubrir de nuevo''. En 1475 se dio a conocer Fernán Domínguez Arco, a quien Juan II nombró "virrey de una de las islas que se descubrieran" (1484).

Pero el ``predecesor'' más conocido de Colón fue Fernán Dulmo, gobernador de la isla Terceira (grupo de las Azores). La cuestión es que este portugués, anticolombino según la nacionalidad que tomara, se podía convertir (y lo hacía) en el alemán Fernando de Ulma o en el flamenco Van Olmen. Además, lo ligaban con el famoso Martín Behaim.

``Fernán Dulmo nos ha dicho---leemos en la carta de Juan II del 24 de julio de 1486---que se propone descubrir una isla grande, o muchas islas, o un continente, que él considera es la isla de Siete Ciudades, y lo quiere hacer con sus propios medios y por su cuenta.. . Le entregamos la dicha isla, o islas, o tierra firme como donación real, estén habitadas o deshabitadas ... con todos los ingresos y derechos. .. al mencionado Fernán Dulmo, a sus herederos y descendientes... Por cuanto al caballero alemán que desea tomar parte en la navegación con él, se le concede el derecho de libre elección de la carabela en que quiera navegar. ..''

En la carta no se menciona el nombre de Martín Behaim, pero se habla del anónimo caballero alemán que manifestó el deseo de tomar parte en la navegación.

Osear Peschel ha expuesto a este respecto: "Es muy probable que el caballero alemán fuese precisamente Martín Behaim, si bien por entonces había muchos alemanes en Portugal''.

A la expedición de Dulmo, con la participación inexorable de Behaim, se atribuye el descubrimiento de las islas tropicales americanas, entre ellas la de ``Antilia''. A una o a varias expediciones portuguesas, desconocida o desconocidas, con la posible participación de Behaim, se atribuye el descubrimiento de América del Sur antes de Colón (o sea, antes de 1498) 21 y del estrecho de Magallanes antes de Magallanes^^7^^, mas no antes de 1520, cuando el estrecho fue realmente descubierto, sino antes de 1507 (año en que murió Behaim).

En todos los casos indicados, los documentos dan únicamente testimonio de que los reyes regalaban a los capitanes de las futuras expediciones tierras occidentales aún sin descubrir. Se puede suponer con probabilidad que algunas embarcaciones salieron realmente de puertos portugueses en busca de las tierras donadas. Mas no hay ni asomo de prueba de que llegaran a alguna isla o parte del continente americano.

Todos los razonamientos de los anticolombinos en pro de los descubrimientos portugueses de América antes de Colón están supeditados a la siguiente lógica, verdaderamente ``férrea'': Si uno u otro rey donaba alguna isla desconocida o parte de la tierra firme de ultramar a un subdito suyo, éste, indudablemente, organizaba una expedición y se hacía a la mar. Y si la expedición se hacía a la mar, sin duda alguna llegaba a la tierra deseada, y algunos de sus participantes regresaban y comunicaban en Lisboa la noticia del nuevo descubrimiento. El Gobierno portugués, indiscutiblemente, guardaba el descubrimiento en el más riguroso secreto. Por eso en el extranjero no se sabía nada de esos descubrimientos en el siglo XV, y posteriormente los documentos respectivos fueron enterrados en los archivos portugueses.

SOBRE EL SECRETO EN QUE SE GUARDABAN LOS
DESCUBRIMIENTOS PORTUGUESES EN EL SIGLO XV

Como vemos, al buscar a los predecesores de Colón, los anticolombinos de distintas naciones se han visto obligados a hacer particular hincapié en el secreto absoluto con que las autoridades portuguesas guardaban las noticias de los descubrimientos hechos en el siglo XV. Entretanto, había muchos extranjeros entre los navegantes que "zarpaban para hacer descubrimientos" bajo pabellón portugués hacia las costas de África Occidental. Unos de los más conocidos fueron el veneciano Alvise Cademosto y el genovés Antonio Usodimare. Tras de varias navegaciones y descubrimientos en aguas de Guinea, la corona portuguesa dejaba libres de servicio a estos duchos extranjeros, que retornaban felizmente a sus patrias. Martín Behaim navegó también con los _-_-_

~^^7^^ El culpable de la última invención fue, en parte, como se explica más adelante, el compañero de Magallanes Antonio Pigafetta.

22 portugueses a la Guinea inferior, luego regresó a Alemania e hizo en Nuremberg, en 1492, un globo, llamado La Manzana "Terrestre, y luego se reincorporó al servicio de Portugal.

El secreto de los descubrimientos, realizados en el siglo XV con naves portuguesas, no era tan riguroso como se imaginan muchos historiadores, que copiaron a menudo deducciones de otros. Es más, los individuos que actuaban, cumpliendo encargos directos de Enrique el Navegante e incluso del propio Alfonso V (muy incrédulo), entraban en un "intercambio cultural" sui generis con los geógrafos y cartógrafos de otros países europeos, les comunicaban las noticias de los nuevos descubrimientos y, a su vez, recibían valiosos datos y mapas. Así, Alfonso V ordenó que se diera parte de todos los descubrimientos portugueses al veneciano Fray Mauro y se comprometió a facilitarle nuevos datos geográficos si él enviaba a Lisboa una copia de su célebre mapamundi de 1457, cosa que Mauro hizo. Y posteriormente, en los años 60 y 80 del siglo XV, todos los descubrimientos de alguna importancia hechos por las cercanías de las costas occidentales de África, ruta comercial más importante de los portugueses, eran conocidos en seguida o muy pronto en el extranjero, recogidos en los documentos gubernamentales y en las cuentas rendidas de los navegantes que pasaban a disposición de los cronistas, e insertos en los mapas, tanto portugueses como extranjeros.

Lo que se guardaba realmente en secreto eran las cartas detalladas de marear. No hay fundamento alguno para suponer que los reyes portugueses hicieran de los descubrimientos de sus subditos en el Atlántico oeste, junto a las costas americanas, un secreto macho mayor que de los realizados en la zona oriental, junto a las costas africanas. Por el contrario, los reyes portugueses no hicieron ni en el siglo XV ni a principios del siglo XVI secreto de los auténticos descubrimientos de islas occidentales (respecto de Europa y África): las Azores, las de Cabo Verde y "Vera Cruz" (Brasil).

Ni había motivo para guardar en secreto ningún descubrimiento verdadero, ya que éste otorgaba a Portugal el derecho inalienable a las respectivas islas del hemisferio occidental incluso después de la sedicente primera división del mundo. Pues en la bula del Papa del 4 de mayo de 1493 se decía sin rodeos que los derechos de España a las tierras descubiertas al oeste de la línea de demarcación se conservarían únicamente en el caso de que "no hubieran sido realmente incorporadas a las posesiones de otro rey o soberano cristiano" antes de las Navidades de 1492. Y no se presentaron declaraciones de descubrimiento, hecho antes 23 de la fecha indicada, de las Bahamas, las Antillas u otras islas tropicales americanas o de parte del continente sudamericano por los reyes portugueses. Tampoco hubo objeciones relativas a descubrimientos portugueses hechos en occidente en el Tratado hispano-portugués de Tordesillas del 7 de junio de 1494 sobre el reparto del mundo. La primera noticia comprobada de que los portugueses llegaron a las costas de la América tropical (la expedición de Cabral en 1500) estuvo considerada por el propio jefe de la expedición y por la corona portuguesa de primer descubrimiento, y no segundo, de la "isla de Vera Cruz''. Los portugueses no hablaron en el siglo XV de sus descubrimientos en América porque, sencillamente, no hubo tales descubrimientos.

__*_*_*__ [24] __NUMERIC_LVL2__ 3 __ALPHA_LVL2__ CRISTÓBAL COLON
Y SU PROYECTO DE EXPEDICIÓN
TRANSOCEÁNICA

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN DE ESPAÑA EN ULTRAMAR

En la segunda mitad del siglo XV, los países de Europa occidental deseaban descubrir una ruta marítima directa a "China y "las Indias'', tierras de la especiería'', donde también se creía que abundaba el oro. En esa época, el feudalismo europeooccidental estaba en descomposición: crecían las grandes ciudades y se desarrollaba el comercio. El dinero se hizo un medio universal de cambio y aumentó considerablemente su demanda. Por eso en Europa era mucho mayor la demanda de oro, lo que fomentó aún más la ansiedad por encontrar nuevas rutas marítimas a "las Indias''. Por entonces, debido a las conquistas turcas, para los europeos era más difícil cada día utilizar, combinadas, las viejas rutas orientales por mar y tierra. Portugal era el único país que buscaba rutas marítimas meridionales a "las Indias''. Para los otros países atlánticos, a fines del siglo XV no quedaba abierta más que una ruta, la de occidente, a través del incógnito océano. La idea de esa ruta apareció en Europa en la época del Renacimiento merced a la propagación de la antigua doctrina de que la Tierra era esférica, y las navegaciones a grandes distancias fueron posibles gracias a los adelantos de la arquitectura naval y de la navegación alcanzados en la segunda mitad del siglo XV.

Esas fueron las premisas generales de la expansión ultramarina de los países de Europa occidental. La circunstancia de que fuera precisamente España la primera que enviara en 1492 la pequeña flotilla de Cristóbal Colón a occidente se explica por las condiciones que, para fines del siglo XV, habíanse creado en este país a lo largo de la historia.

Una de esas condiciones fue el reforzamiento de la potestad de los reyes, antes limitada. El viraje se dio en 1469, cuando la reina Isabel de Castilla casó con Fernando, heredero del trono de Aragón. Diez años después, Fernando fue el rey de Aragón; así, en 1479 se produjo la unión efectiva de los mayores reinos pirenaicos y se constituyó el Estado unificado de España. Una hábil política afianzó la autoridad de los reyes. Con la ayuda de la burguesía de las ciudades, los consortes reales pusieron coto a los 25 nobles insumisos y a los grandes señores feudales, instituyeron entre 1480 y 1485 la Inquisición y convirtieron la Iglesia en la más terrible arma del absolutismo. El emirato de Granada, último Estado musulmán en la península ibérica, no podría resistir mucho al empuje de los reyes católicos, cuyas tropas lo rindieron a principios de 1492, terminándose la Reconquista, que duró ocho siglos. Comenzó el período de la expansión de España a ultramar. España, unida, llegó a ser el Estado europeooccidental más poderoso y salió a la palestra mundial.

La expansión de ultramar respondía tanto a los intereses de la propia corona como de sus poderosos aliados, la burguesía urbana y la Iglesia, en la lucha contra la nobleza feudal. La burguesía aspiraba a ampliar las fuentes de acumulación originaria. La Iglesia, a extender su influencia en los países paganos. La fuerza militar para conquistar las paganas ``Indias'' debían proporcionarla los hidalgos españoles. Ello respondía a sus intereses y a los intereses del absolutismo real y de la burguesía urbana. La conquista de Granada puso fin a la guerra casi ininterrumpida contra los moros en la propia España, guerra que era el oficio de muchos miles de hidalgos. Estos se habían quedado sin ocupación y suponían para la monarquía y la burguesía un peligro mayor aún que en los últimos años de la Reconquista, cuando los reyes, aliados con las ciudades, hubieron de combatir a las bandas de hidalgos forajidos.

Los reyes deseaban librarse de los elementos inquietos y encontrar un escape a la energía acumulada de éstos. La salida, provechosa para la corona, las ciudades, el clero y los hidalgos, fue la expansión a ultramar. El tesoro de la corona, sobre todo de Castilla, estaba siempre exhausto, y las expediciones transoceánicas a Asia prometían ingresos fabulosos. Los hidalgos soñaban con posesiones territoriales allende el mar, y aún más con el oro y las joyas de China y las Indias, pues la mayoría de ellos habían contraído con los usureros deudas que no podían pagar.

El afán de lucro se mezclaba con el fanatismo religioso, resultante de la multisecular guerra de los cristianos contra los musulmanes, fanatismo que el clero fomentaba sin cesar. Sin embargo, no se puede exagerar el alcance de este fanatismo en la expansión colonial española (y portuguesa). Para los iniciadores y organizadores de la expansión a ultramar, para los capitanes conquistadores, la devoción religiosa era una máscara habitual y cómoda, tras la que se ocultaba el ansia de poder y riquezas. El obispo Bartolomé de Las Casas, autor de Breve relación de la destrucción de las Indias Occidentales y de la voluminosa obra en 26 muchos tomos Historia general de las Indias, caracterizó con espeluznante vigor a los conquistadores contemporáneos de Colón con su famoso dicho: "Iban con la cruz en la mano y una sed insaciable de oro en el corazón''. Indudablemente, los reyes católicos defendían con celo los intereses de la Iglesia sólo en tanto en cuanto coincidían con los suyos. En este sentido Colón no se distinguía de los reyes, lo que se ve claramente en los documentos escritos o dictados por él.

EL PROYECTO DE COLON

Como es notorio, los datos biográficos de Colón son muy parcos. Son discutibles en una u otra medida casi todos los datos relativos a su infancia, juventud y prolongada estancia en Portugal. Puede considerarse esclarecido, si bien con algunas dudas, que nació en 1451 en Genova de padres muy pobres. Vivió hasta 1472, por lo menos, en Genova o (desde 1472) en Savona, incluido, igual que su padre, en el gremio de los laneros.

Se desconoce si Colón estudió en alguna escuela, pero está demostrado que leía, como mínimo, en cuatro lenguas: italiano, español, portugués y latín; leía mucho y con gran aplicación. Por lo visto, la primera navegación de altura de Colón data de 1473 ó 1474. En los documentos hay referencias indirectas a que participó en expediciones comerciales genovesas que visitaron en 1474 y 1475 la isla de Quío en el mar Egeo.

En mayo de 1476 Colón fue por mar a Portugal como representante de una casa comercial de Genova. Vivió nueve años en Lisboa, la isla de Madera y Porto Santo y, según palabras suyas, estuvo también en Inglaterra y en Guinea, concretamente, en la Costa de Oro. Pero desconocemos si navegó como representante comercial o como marino. No existe ninguna prueba documental de que hubiera hecho largas travesías marítimas antes de 1492. Sin embargo, para el tiempo de la primera expedición, pese a las fallas y reveses ineludibles en empresa tan nueva, Colón se distinguió como marino muy experto que combinaba lucidamente las dotes de capitán, astrónomo y piloto. No sólo había dominado por completo el arte de pilotar las naves de su tiempo, sino que elevó este arte a un grado más alto.

Según la versión tradicional, Colón pidió consejo acerca de la ruta marítima más corta a "las Indias" en 1474 a Pablo Toscanelli. Este florentino le contestó, enviándole una copia de la epístola a un monje portugués que se había dirigido antes a él por encargo de Alfonso V. En esta epístola Toscanelli decía, entre otras 27 cosas, que la ruta oceánica a "las Indias" era más corta que la buscada por los portugueses a lo largo de las costas occidentales de África.

__NOTE__ Following image is in middle of following paragraph in original. 099-5.jpg __CAPTION__ El mapa de Toscanelli (reconstrucción)

``Y aunque conozco de mí que se lo puedo mostrar en forma de esfera como está el mundo, determiné por más fácil obra y mayor inteligencia mostrar el dicho camino por una carta semejante a = aquellas que se hacen para navegar. Y así la envío a Su Majestad, hecha y dibujada de mi mano; en la cual está pintado todo el fin de Poniente, tomando desde Irlanda al Austro hasta el fin de Guinea, con todas las islas que en este camino están, en frente de las cuales, derecho por Poniente, está pintado el comienzo de las Indias, con las islas y lugares adonde podéis andar; y cuánto os podéis desviar del Polo Ártico por la línea Equinoccial, y por cuánto espacio, es a saber, en cuántas leguas podéis llegar a aquellos lugares fértilísimos en todas maneras de especiería y en joyas e piedras preciosas. Y no tengáis a maravilla si yo llamo Poniente a donde nace la especiería, porque en común se dice que nace en 28 Levante; mas quien navegara al Poniente, siempre hallará las dichas partidas en Poniente, y quien fuere por tierra al Levante, siempre hallará las mismas partidas en Levante.. .''

Por lo visto, Colón comunicó por entonces su proyecto a 7' oscanelli, pues éste le respondió en otra epístola: "Yo veo el tu deseo magnífico y grande de navegar en las partes de Levante por las de Poniente, como por la carta que yo te envío se muestra, la cual se mostrará mejor en forma de esfera redonda. Pláceme mucho sea bien entendida''. No nos ha llegado ni el original ni la copia del mapa de Toscanelli, pero ha sido reconstruido varias veces, teniendo a la vista sus epístolas.

En el siglo XV aún no sabía nadie cómo se repartían la tierra y el agua en el mundo. Toscanelli exageró casi el doble la extensión del continente asiático, de occidente a oriente, y, por tanto, disminuyó la superficie del agua que separa por occidente a Europa occidental de China, determinando su latitud en un tercio de la circunferencia terrestre, o sea, según los cálculos de él, en menos de 12.000 km. El litoral japonés, cara a Europa, estaba, a juicio de Toscanelli, a unos 2.000 km al este de la costa de China y, por consiguiente, desde Lisboa hasta el Japón había que navegar menos de 10.000 km. De etapas de esta travesía podían servir las islas Azores o las Canarias y la mítica Antilia.

Colón, asesorándose en algunos libros de Astronomía y Geografía, introdujo sus propias ``enmiendas'' a ese cálculo. Llegó a la conclusión de que el rumbo más cómodo para navegar al Asia oriental pasaba por las islas Canarias, desde donde, según él, habría que navegar unos 4.500 ó 5.000 km para llegar al Japón. Según expresión del geógrafo francés Juan Bautista d'Anville, ése fue "el mayor error que dio lugar al mayor descubrimient o''.

Muchos historiadores dudan de que Toscanelli tuviese correspondencia con Colón y estiman que toda esa versión fue ideada por el hijo menor de éste, Hernando, o por otro biógrafo suyo del siglo XVI. Indudablemente, Colón, al recurrir a los libros de Cosmografía de aquel tiempo, pudo ver en ellos indicaciones semejantes a las que, según la versión tradicional, recibió directamente de Toscanelli. Pero hay una cosa que los escépticos no pueden explicar, y es ¿qué necesidad tenían los biógrafos de Colón, que lo conocieron personalmente, de inventar su correspondencia con el sabio florentino? Pues tal patraña no agrega nada a la gloria de Colón.

Colón hizo la primera oferta al rey de Portugal Juan II, quien, Iras largas dilaciones, entregó en 1484 el proyecto a un consejo 29 de sabios que acababa de fundarse para componer cartas de marear. Este consejo rechazó los argumentos de Colón. Desempeñaron también cierto papel en la negativa de Juan II las excesivas atribuciones y prerrogativas que el genovés se quería reservar para el caso de que la empresa tuviera éxito.

COLON EN ESPAÑA, SU CONVENIO CON LA CORONA
DE CASTILLA Y APAREJO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Colón se fue de Portugal con su hijo Diego, de corta edad. Según la versión tradicional, arribaron los dos en 1485 al puerto de Palos, próximo a la bahía de Cádiz. Se alojaron en el monasterio de la Rábida, cerca de Palos. El abad mostró interés por el proyecto de Colón y envió a éste a ver a unos monjes influyentes, quienes lo recomendaron a los grandes de Castilla, incluido el duque de Medinaceli. Estas recomendaciones no podían sino perjudicarle, pues Isabel acogió con recelo la empresa que, en caso de éxito, enriquecería a sus enemigos políticos, los grandes señores feudales, y contribuiría a aumentar la influencia de éstos. El duque de Medinaceli solicitó a la reina permiso para armar la expedición a expensas suyas. La reina ordenó someter la cuestión al examen de una comisión especial. Sin dar una negativa directa al duque, quiso dar largas a la solución del problema. La comisión, compuesta por monjes y cortesanos, emitió un fallo negativo al cabo de cuatro años. El fallo no nos ha llegado, pero, si damos crédito a los biógrafos de Colón del siglo XVI, la comisión adujo diversos motivos absurdos, sin negar la esfericidad de la Tierra; en las postrimerías del siglo XV, esa verdad no se atrevía a refutarla ningún eclesiástico que se preciara de sabio. En 1487 y 1488 Colón recibió un subsidio del Tesoro, pero su obra no avanzaba mientras los reyes estaban absorbidos por la guerra. En cambio, encontró un nuevo apoyo, el más seguro: con la ayuda de sus protectores espirituales, entabló estrechas relaciones con acaudalados numularios españoles. Era un camino seguro que llevó a Colón a la victoria.

En 1491 Colón volvió al monasterio de la Rábida. El abad le presentó a Martín Alonso Pinzón, marino avezado e influyente constructor naval del puerto de Palos. Simultáneamente mejoraron las relaciones de Colón con los consejeros de los reyes y con los mercaderes y banqueros sevillanos. En noviembre o diciembre de 1491 examinó el proyecto un conjunto de expertos, que lo volvió a rechazar, pues consideró excesivas las pretensiones de Colón. Los monarcas se sumaron al fallo, y Colón, poco después de la caída de 30 Granada, abandonó la corte y se dirigió a Francia. Entonces se presentó ante Isabel Luis Santángel, director de una importantísima casa comercial e íntimo consejero financiero de los reyes, y la convenció de que aceptara el proyecto, prometiéndole un préstamo para aparejar la expedición. Se envió tras de Colón a un alguacil, que lo alcanzó cerca de Granada y lo acompañó a la corte. El 17 de abril de 1492 el rey y la reina aprobaron por escrito el proyecto de contrato con Colón. Aducimos dos artículos importantísimos de este histórico documento:

``Primeramente: que vuestras Altezas, como Señores que son de las dichas mares Océanas, fagan desde agora al dicho Don Cristóbal Colón^^8^^ su Almirante en todas aquellas islas é tierras-- firmes que por su mano ó industria se descubrieren ó ganaren en las dichas mares Océanas para durante su vida y después del muerto á sus herederos é sucesores de uno en otro perpetuamente, con todas aquellas preeminencias e prerogativas pertenecientes al tal oficio...

``Otrosí: que vuestras Altezas facen al dicho D. Cristóbal Colón su Visorey y Gobernador general en todas las dichas islas y tierras-firmes, que como dicho es él descubriere ó ganare en las dichas mares; é que para el regimiento de cada una y cualquier dellas faga él elección de tres personas para cada oficio; é que vuestras Altezas tomen y escojan uno, el que mas fuere su servicio. ..'' (de los candidatos presentados por Colón).

``ítem: que todas é cualesquier mercaderías, si quier sean perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería, é otras cualesquier cosas é mercaderías de cualquier especie, nombre é manera que sean, que se compraren, trocaren, fallaren, ganaren é hobieren dentro de los límites del dicho Almirantazgo, que dende agora vuestras Altezas facen merced al dicho D. Cristóbal y quieren que haya y lleve para sí la decena parte de todo ello, quitadas las costas todas que se ficieren en ello. Por manera, que de lo que quedara limpio é libre haya é tome la decena parte para sí mismo, é faga della á su voluntad, quedando las otras nueve partes para vuestras Altezas''.

El 30 de abril, el rey y la reina confirmaron oficialmente el título de ``Don'' y (convencionalmente, en caso de éxito) los títulos de Almirante, Virrey y Gobernador, así como el devengo de sueldos por estos cargos y los ingresos de las nuevas tierras en las cantidades indicadas y el derecho a entender en los asuntos penales y civiles, ligados con todo ello.

_-_-_

~^^8^^ El título de ``Don'' indicaba que Colón había sido elevado a la dignidad de hidalgo.

31

La expedición a ultramar estaba considerada por la corona, ante todo, de empresa comercial arriesgada. La reina dio su conformidad cuando vio que apoyaban el proyecto mercaderes sensatos. Luis Santángel concedió, en compañía del representante de los mercaderes de Sevilla, en préstamo a la corona de Castilla 1.140.000 maravedises. El apoyo de los egregios representantes de la burguesía urbana, que obraban de común acuerdo con los influyentes eclesiásticos, predeterminó el éxito de las gestiones de Colón.

Espléndidos en otorgar títulos y hacer promesas, los reyes decidieron restringir al mínimo los gastes en la expedición. Se pusieron a disposición de Colón dos carabelas con aparejo de velas latinas. Según la tradición oficial, las tripulaciones fueron reunidas a la fuerza entre los habitantes de Palos condenados a un año de trabajos forzados por agravio a su Alteza y delincuentes comunes. La tercera carabela la aparejó Colón. Le ayudaron a reunir el dinero Martín Alonso Pinzón y los hermanos de éste.

Colón izó el pabellón de Almirante en la carabela mayor, la Santa María, que él, acaso sin plena razón, caracterizó de mala embarcación, inservible para los descubrimientos. Para capitán de la segunda carabela, la Pinta, designó a Martín Alonso, el mayor de los Pinzones; el capitán de la tercera, la Niña, fue el Pinzón más joven, Vicente Yáñez. Del tonelaje de estas carabelas no se han conservado documentos, y las opiniones de los historiadores son muy diversas. Así, el de la Santa María se calcula entre 100 y 130 Tm; el de la Pinta, entre 55 y 90 Tm, y el de la Niña, entre 40 y 60 Tm. La tripulación de las tres carabelas ascendía a 90 personas.

__*_*_*__ [32] __NUMERIC_LVL2__ 4 __ALPHA_LVL2__ PRIMERA
EXPEDICIÓN DE COLON.
DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS,
CUBA Y HAITÍ

OBJETIVO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Hay muchos libros que tratan del objetivo inmediato que Colón perseguía en su primera expedición. Entre los historiadores, un grupo de escépticos niega que Colón se hubiera propuesto en 1492 llegar a Asia^^9^^, basándose en la interpretación puramente casuística de dos importantes documentos: el convenio de los reyes con Colón y la "cédula acreditativa de la concesión de títulos" a éste. La cuestión es que en estos documentos no se menciona ni Asia, ni parte alguna de este continente, ni nombres geográficos en general. Por el contrario, el fin de la expedición se formula con expresiones intencionadamente confusas: "Por cuanto vos Cristóbal Colón vades por nuestro mandado a descobrir ' é ganar con ciertas fustas nuestras, e con nuestras gentes ciertas islas, é tierra-firme en la mar Océana.. .'' Pero fórmula tan indeterminada se explica por completo precisamente porque en esos documentos, suscritos por los monarcas españoles, no se podían mencionar "las Indias'', ya que, por las bulas anteriores del Papa, confirmadas en 1497 por Castilla en su tratado con Portugal, el descubrimiento de nuevas tierras al sur de las islas Canarias y "hasta los indios" se concedía a Portugal. Por eso Colón, pasadas las islas Canarias, tomó rumbo derecho a occidente, y no al sur, desde la isla de Hierro.

Si nos fijamos en los documentos oficiales, hay que subrayar, ante todo, que la inconcreta mención de un continente podía referirse sólo a Asia: según la noción que se tenía en la antigüedad y en la Edad Media, al otro lado del océano, al oeste de Europa, en el hemisferio boreal, no podía haber otro continente que Asia. Siguiendo, hay que apoyarse en el artículo del convenio en que se ofrece la posible relación de mercancías que los reyes---y el propio Colón---esperaban encontrar en ultramar: "perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería é otras cualesquiera cosas é mercaderías...'' Todas estas _-_-_

~^^9^^ El fundador de la escuela de los escépticos del siglo XX es Enrique Vignaud, autor de Historia crítica de la gran empresa de Cristóbal Colón (1911) y de otros trabajos ``anticolombinos''.

__PRINTERS_P_33_COMMENT__ 3---1747 33 mercancías de la tradición geográfica medieval se atribuían a "las Indias''.

No es de suponer que la misión directa fuese el descubrimiento de islas legendarias. La del Brasil se ligaba en la Edad Media con el palo brasil, y esta madera tintórea no se menciona en los documentos. La ``Antilia'' estaba relacionada con la leyenda de los seis obispos que habían huido allá. Si hubiera existido, habría estado gobernada por soberanos cristianos, y los reyes españoles no podían conceder de jure a nadie el derecho a ``adquirir'' ese territorio para Castilla y afianzar su gobierno a perpetuidad para los descendientes de Colón. Según la tradición católica, podían donarse únicamente países no cristianos.

Es asimismo indudable que la tripulación de la primera flotilla de Colón había sido enrolada sólo con el fin de entablar relaciones comerciales con un país no cristiano (acaso musulmán), y no para conquistar un país extenso; mas no se excluía, sin embargo, la posibilidad de ``adquirir'' algunas islas. La flotilla, por lo visto, no estaba predestinada para grandes .operaciones de conquista, pues era demasiado débil su armamento, muy escasa su tripulación y no había militares profesionales. Tampoco era el fin de la expedición propagar la fe, pese a las afirmaciones posteriores de Colón. Por el contrario, a bordo de las carabelas no navegaba ningún sacerdote ni fraile, pero había un hebreo bautizado, traductor, que conocía algo de árabe, es decir, el lenguaje ritual de los musulmanes; esta lengua no hacía falta en las islas de ``Brasil'', ``Antilia'', etc., pero podía ser de utilidad en "las Indias'', que traficaban con los países musulmanes.

De manera que los reyes y Colón pretendían entablar relaciones comerciales con las Indias, y lo más verosímil es que fueran precisamente las Indias el objetivo fundamental de la primera expedición. El hecho de que Colón anunciara, a su regreso a España, que había descubierto a occidente "las Indias'', y trajera indios de allá, no es una invención posterior. Colón, según él mismo confesó, había estado donde lo habían enviado y donde él mismo había querido ir, y había hecho lo que debió de hacer. Esta opinión la compartían los iniciadores y participantes de la primera expedición. Así se explica la inmediata organización de la segunda, a gran escala ya. Entonces casi no había escépticos en España: aparecieron más tarde.

La primera expedición de Colón está descrita en su Diario del primer viaje; para ser más exactos, en los apuntes del diario perdido de Colón, hechos por Bartolomé de Las Casas.

34

PRIMERA TRAVESÍA DEL OCÉANO ATLÁNTICO

Las tres carabelas de Colón zarparon el 3 de agosto de 1492. Junto a las islas Canarias se notó que la Pinta hacía agua. A causa de la reparación, la flotilla no se alejó de la isla Gomera hasta el 6 de septiembre de 1492.

099-6.jpg __CAPTION__ Derroteros de Colón por el Océano Atlántico en los años
1492--1493 (según Morrison)

Los tres días primeros había una calma casi chicha, pero luego un viento de popa empujó las carabelas a occidente con tanta rapidez que los marineros tardaron poco en perder de vista la fierra, y muchos se amilanaron. Colón comprendía que la desazón de los marineros iría en aumento conforme se fueran alejando de la patria y decidió anotar en el libro de a bordo y anunciar a la tripulación datos menguados de la distancia recorrida y anotar los datos verdaderos en su diario privado. Al otro día (10 de septiembre) apuntó en el diario que habían avanzado en veinticuatro horas sesenta leguas, pero que las había contado por cuarenta y ocho "porque no se asombrase la gente''. En las siguientes páginas del diario hay también muchas anotaciones semejantes.

El 16 de septiembre "comenzaron a ver muchas manadas de yerba muy verde que poco había, según le parecía, que se había desapegado de tierra''. No obstante, las carabelas avanzaron tres semanas a occidente a través de aquella extraña superficie acuática, en la que a veces, "en amaneciendo hallaron tanta yerba que parecía ser la mar cuajada de ella''. Echaron la sonda varias veces, pero no alcanzaron el fondo. Así se descubrió el mar de los Sargazos, extensión de agua cubierta de algas flotantes en la __PRINTERS_P_35_COMMENT__ 3* 35 zona subtropical del océano, dentro del anillo formado por las corrientes marinas. Los primeros días, las carabelas, arrastradas por vientos de popa, se deslizaban ligeras entre las algas; pero luego, durante varios días de calma, apenas avanzaron algo.

A principios de octubre, los marineros y los oficiales exigían con más y más insistencia que Colón cambiase de rumbo; hasta este momento había seguido derecho a Poniente. Por último, el 7 de octubre cedió, probablemente por temor de una rebelión. Pasaron tres días más, y "aquí la gente ya no lo podía sufrir: quejábase del largo viage''. El Almirante tranquilizó algo a los marineros, convenciéndolos de que estaban muy cerca de la meta y recordándoles cuan lejos estaban de la patria. A unos los convencía y a otros les prometía recompensas.

DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS CENTRALES

El 11 de octubre todo denotaba, sin ningún género de dudas, que había tierra cerca. Los marineros estaban muy excitados.

A las dos de la madrugada del 12 de octubre de 1492 Rodrigo Triana, marinero de la Pinta, que iba en cabeza de la flotilla, gritó que a lo lejos se divisaba tierra. Desde la. Pinta se dio el aviso con salvas. En las tres carabelas se arriaron las velas y se esperó con impaciencia el amanecer. Por la mañana se vio la tierra, que Colón caracterizó así en la anotación del 13 de octubre: "Esta isla es bien grande y muy llana y de árboles muy verdes, y muchas aguas, y una laguna en medio muy grande, sin ninguna montaña''. Treinta y tres días había durado la travesía del Atlántico desde Gomera a esta isla. Arriaron los botes. Colón---ahora ya como Almirante de la mar Océana y virrey---, desembarcó en la orilla con los dos capitanes Pinzones, un notario y un interventor real, 'enarboló la bandera de Castilla y tomó oficialmente posesión de la isla, levantándose acta notarial del hecho.

Los españoles vieron en la isla gente desnuda. Colón describió así el primer encuentro con los indígenas (arruacos), que veinte o treinta años después serían totalmente exterminados por los colonizadores: "Les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor con que hobieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navios adonde nos estábamos, nadando y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas, y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban 36 de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mugeres, aunque no vide mas de una farto moza, y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos, y muy buenas caras: los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, é cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamas cortan: dellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y dellos se pintan de blanco, y dellos de colorado, y dellos de lo que fallan, y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y dellos solos los ojos, y dellos solo el nariz. Ellos no traen armas ni las cognocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro''.

En la isla regalaron a Colón "unas hojas secas que debe ser cosa muy apreciada entre ellos" (es la primera noticia que se tiene del tabaco). Los aborígenes llamaban su isla Guanahaní, pero Colón le puso el nombre cristiano de San Salvador, que hoy es el de una de las Bahamas, sitas a 24° de latitud norte. Mas no hay plena seguridad de que Colón desembarcara por primera vez precisamente en la isla que hoy lleva el nombre de San Salvador. Se mencionan otros cinco lugares de su posible desembarco; todos ellos están en la parte exterior, oriental, de la cadena del archipiélago de las Bahamas, entre los 24°25' y los 22° de latitud norte, y, por consiguiente, cambia el supuesto rumbo de la flotilla desde Guanahaní a Cuba.

Colón advirtió las piezas de oro que algunos isleños llevaban en la nariz. Al parecer, el oro lo recibían de otra parte, del sur. A partir de este momento, el Almirante no ceja de mencionar en su diario: "no puedo errar con el ayuda de nuestro Señor que yo no le falle adonde nace''. Los españoles dieron la vuelta en barcas a Guanahaní y vieron algunos poblados. A lo lejos se divisaban otras islas, y Colón se convenció de que había descubierto un archipiélago.

Los habitantes visitaban los navios en canoas hechas de troncos de árboles de distinto tamaño que podían llevar desde una hasta cuarenta o cuarenta y cinco personas. "Remaban con una pala como de fornero, y anda á maravilla''.

Para encontrar el camino a las islas meridionales, "donde nace" el oro, Colón mandó llevar a varios indios, que habían subido a las carabelas. Siguiendo sus indicaciones, avanzaron poco a poco al sur. Colón puso a una pequeña isla, al suroeste de 37 Guanahaní, el nombre de Santa María de la Concepción (Run Cay). Y la siguiente isla, de mayor tamaño, fue denominada Fernandina (Long Island). Los indios de esta isla, que ayudaron a llenar los barriles de agua, parecieron a Colón "algún tanto más doméstica gente, y de tracto, y más sotiles" que los habitantes de Guanahaní. "Y aun en esta isla---escribió---vide paños de algodón fechos como mantillos, y la gente más dispuesta, y las mugeres traen por delante su cuerpo una cosita de algodón que escasamente les cobija su natura...'' "Y sus camas y paramentos de cosas son como redes de algodón" (las hamacas). Pero los españoles no hallaron en la isla ni indicios de yacimientos de oro, aunque siguieron viendo a indios que llevaban de adorno piezas de oro.

099-7.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón por el archipiélago
de Bahama (según Morrison)

La flotilla navegó unas dos semanas entre las islas Bahamas. Colón vio allí muchas plantas desconocidas con extrañas flores y frutos. En las anotaciones del 15 y 16 de octubre hizo una entusiástica descripción de la naturaleza del archipiélago que descubrió, en la que recalcó la variedad de plantas. Pero entre éstas no encontró las valiosas plantas que él conocía y de las que llevaba muestras. Maravillábalo el no ver ni "ovejas, ni cabras ni otra ninguna bestia''. La última de las Bahamas, en la que desembarcaron los españoles, fue denominada Isabela (Crooked)~

LA COSTA NORORIENTAL DE CUBA, HAITÍ
Y EL NAUFRAGIO DE LA "SANTA MARÍA"

Los marineros se enteraron por los indios de que al sur estaba la "isla de Cuba, á donde oi desta gente que era muy grande y de gran trato''. Allá puso rumbo Colón, y el 28 de octubre "entró en un rio muy hermoso" (posiblemente fuera la 38 bahía de Gibara, al noreste de Cuba). Por los ademanes de los aborígenes, Colón comprendió que aquella tierra era tan grande que no se podía costear con las naves ni en veinte días. Entonces creyó que se hallaba en una de las penínsulas de Asia oriental. Mas allí no había ni ciudades ricas, ni reyes, ni oro, ni especias.

099-8.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón bordeando las costas de Cuba y Haití en los años
1492--1493 (según Morrison)

La flotilla avanzó algo a occidente, a lo largo de la costa septentrional de Cuba. A veces se divisaban pequeños poblados = de arruacos. En un lugar, el Almirante Colón mandó desembarcar a dos de sus hombres y encontrar en el interior del país al soberano, para entablar relaciones con él. Uno de los mensajeros hablaba el árabe. Pero en aquel asombroso país nadie entendía "ni siquiera" el árabe. Tras de alejarse algo de la costa, los mensajeros encontraron poblaciones con viviendas grandes^^10^^, rodeadas de campos cultivados; sólo una planta de aquéllas conocían los europeos: el algodonero. En las moradas vieron fardos de algodón; las mujeres tejían con él telas toscas y redes. Los hombres y las mujeres que salieron al encuentro de los mensajeros llevaban "un tizón en la mano, yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban''. Así vieron los europeos por primera vez cómo se usaba el tabaco, y los cultivos desconocidos resultaron ser el maíz, la patata y el tabaco.

Las carabelas de Colón necesitaban de nuevo una reparación, y la flotilla fondeó en la costa nororiental de Cuba durante unas dos semanas. Cuando se acabó de reparar las carabelas, Colón _-_-_

~^^10^^ Las viviendas de los cubanos eran de ramas y cañas. Eran a menudo muy grandes; cabían en ellas centenares de personas.

39 navegó, costeando al noroeste, según la versión tradicional, hasta las islas del Jardín del Rey (Camagüey).

Cuba estaba muy poco poblada. La subsiguiente navegación a occidente parecía no tener sentido. Colón creyó que había llegado casualmente a la parte más pobre de China; en cambio, al este de China debía estar la riquísima isla del Japón. Y Colón tomó el rumbo opuesto.

Ahora iba a lo largo de la costa de Cuba rumbo sudeste. El 20 de noviembre Martín Alonso Pinzón desapareció con la Pinta. Colón sospechó una traición: supuso que Martín Alonso quería descubrir para sí la próxima isla ``Babeke'', donde la gente recogía el oro en la misma orilla. Siguió lentamente, unas dos semanas, en dirección oriental hasta que llegó a un punto de la costa donde, desviándose al sur, tomó rumbo sudoeste, es decir, llegó al extremo oriental de Cuba (cabo Maisí^^11^^).

El 5 de diciembre, luego de algunas vacilaciones, Colón tomó rumbo sudeste, cruzó el Paso de los Vientos y el 6 de diciembre se aproximó a tierra, de la que ya había reunido datos entre los cubanos, que la describieron como una isla rica y grande. Era Haití, que Colón denominó La Española, pues allí, a lo largo de la costa "hay unas vegas las mas hermosas del mundo y cuasi semejables á las tierras de Castilla, antes estas tienen ventaja''. Avanzando a lo largo de la costa septentrional de Haití, descubrió de paso la isla Tortuga, pero no desembarcó en ella.

Los marineros de Colón vieron que los habitantes de La Española llevaban finas placas de oro y pequeños lingotes. La "fiebre del oro" atacó a los marineros. En el diario de Colón aparecieron las primeras anotaciones de robos: "porque como fuesen tan francos los indios, y los españoles tan codiciosos y desmedidos, que no les basta que por un cabo de agujeta y aun por un pedazo de vidrio y descudilla y por otras cosas de no nada les daban los indios cuanto querían; pero aunque sin dalles algo selo querrían todo haber y tomar.. .'' (apunte del 22 de diciembre).

El 25 de diciembre, debido a un descuido del oficial de guardia, la Santa María encalló. Con la ayuda de los indios se logró retirar de la carabela todo el cargamento de valor, los cañones y las provisiones. En la pequeña Niña no cabían todos, y Colón decidió dejar en la orilla a parte de los hombres y se apresuró a regresar a España en la Niña.

_-_-_

~^^11^^ Colón lo denominó cabo Alfa y Omega (a juicio de los comentaristas, el comienzo de Asia, yendo desde oriente, y el fin, yendo desde occidente).

40 |.Tortuga C.San Nocolás 099-9.jpg s LA DISFAMO LA (Kspañola) __CAPTION__ Costa noroccidental de La Española según
el dibujo de 1493 de Colón

Treinta y nueve españoles se quedaron voluntarios en La Española, pues les pareció allí la vida muy venturosa y esperaban encontrar mucho oro. Colón mandó construir un fuerte con los restos de la Santa María, lo artilló con los cañones retirados de la carabela y dejó a sus hombres provisiones para un año. Este primer poblado europeo en el Nuevo Mundo, aparecido como consecuencia del naufragio, ocurrido en el día de Navidad, recibió el nombre de Navidad.

EL REGRESO A ESPAÑA

El 4 de enero de 1493 Colón se hizo a la mar, y al cabo de dos días encontró a la Pinta cerca de la costa septentrional de La Española. Martín Alonso Pinzón aseguró al Almirante Colón "que se había partido del contra de su voluntad"^^12^^. Colón fingió creerlo, pues no lo podía castigar, ya que la tripulación de la Pinta estaba de su lado, y la Niña la mandaba su hermano; "no era tiempo de entender en castigo''. Las dos naves hacían agua, y todos querían volver cuanto antes a la patria. El 16 de enero la Niña y la Pinta salieron al océano. Las primeras cuatro semanas de navegación transcurrieron sin novedad. El 12 de febrero se levantó una tempestad. En la noche del 14 de febrero la Niña perdió de vista a la Pinta. "Salido el sol fue mayor el viento, y la mar cruzando mas terrible... Ninguno pensaba escapar, teniéndose todos por perdidos, según la terrible tormenta que padecían. . .'' Al amanecer del quinto día de la tempestad, cuando el viento amainó algo, los marineros vieron tierra, y Colón determinó exactamente que se encontraban junto a las Azores. Pero pasaron tres días más antes de que la Niña lograse anclar frente a la isla de Santa María. Al cabo de unos días, después de que la Niña abandonó las Azores, empezó otra tempestad que llevó la nave a la costa portuguesa, cerca de Lisboa.

_-_-_

~^^12^^ Según supone S. E. Morrison, Martín Alonso Pinzón fue a parar a la isla Gran Inagua (al norte del Paso de los Vientos), una de las mayores Bahamas, donde no había ni una pepita de oro, y no a la ``Babeke''.

41

El 15 de marzo de 1493 Colón condujo la Niña al puerto de Palos. El mismo día llegó la Pinta. Martín Alonso Pinzón murió días después de su retorno a la patria.

Colón trajo a España la venturosa nueva de que había descubierto tierras en occidente. Trajo algún oro y a varios isleños, aún no vistos en Europa, que empezaron a ser llamados indios. Trajo asimismo plantas exóticas, frutos y plumas de pájaros desconocidos. Para conservar el monopolio de su descubrimiento, el genovés anotó también datos erróneos en el libro de a bordo durante la travesía de vuelta.

La breve noticia de los resultados de la primera expedición, primera del gran descubrimiento que luego recorrió toda Europa en decenas de traducciones, la dictó Colón, estando aún en las islas Azores, en forma de carta a Luis Santángel, uno de quienes financiaron la expedición, o a Gabriel Sánchez, tesorero de la corona de Aragón. Está fechada el 15 de febrero de 1493. En esta carta Colón adjudicó por primera vez el término de ``Indias'' a las tierras descubiertas de ultramar, y a sus habitantes los llamó indios, errónea denominación que, sin embargo, entró en todas las lenguas europeas y se refiere a todos los aborígenes americanos.

``En treinta y tres días---escribió Colón---pasé de las islas de Canaria á las Indias con la armada que los ilustrísimos rey é reyna nuestros señores me dieron, donde yo fallé muy muchas islas pobladas con gente sin número. .. á la primera que yo fallé puse nombre "San Salvador"... los indios la llaman Guanahaní''. En los documentos oficiales españoles, los términos de "Indias" e ``indios'' se emplearon por primera vez en la nueva acepción en las Instrucciones del rey y de la reyna a Cristóbal Colón del 29 de mayo de 1493. En el siglo XVI, cuando se puso en claro que Colón no había descubierto las ``Indias'' asiáticas, sino América, el Nuevo Mundo, en la literatura europea y en los mapas se afianzaron los términos de "Indias orientales" e "Indias occidentales''. En los documentos oficiales españoles y en la literatura, el término de "Indias" para las posesiones españolas en América se utilizó hasta el fin del período colonial.

__*_*_*__ [42] __NUMERIC_LVL2__ 5 __ALPHA_LVL2__ EL DENOMINADO
REPARTO DEL MUNDO ENTRE
ESPAÑA Y PORTUGAL

LAS BULAS PAPALES DE 1493

La noticia del descubrimiento de la India occidental por Colón no pudo menos de inquietar a los portugueses. A juicio de ellos, se habían violado los derechos que los papas de Roma Nicolás V y Calixto III habían concedido a Portugal en 1452 y 1456, derechos reconocidos por la propia Castilla en 1479 y ratificados por el papa Sixto IV en 1481 de poseer las tierras descubiertas al sur y al este del cabo Bojador "hasta los indios''. Creyérase que la India se les escapaba de las manos. La reina de Castilla y el rey de Portugal defendían sus derechos a las tierras de ultramar. Castilla apelaba al derecho de primer descubridor. Portugal, a las constituciones pontificias precedentes. El único arbitro que podía dirimir pacíficamente el pleito entre los monarcas era el propio Papa.

Ocupaba a la sazón el sitial pontificio Alejandro VI. No es probable que los portugueses estimaran a este Borgia de origen español (su nombre, antes de ser elegido, era Rodrigo Borja) arbitro imparcial en este litigio. Pero no podían menos de tomar en cuenta su fallo.

Por la bula ínter caetera, Alejandro VI concedió a Castilla los derechos a las tierras que había descubierto o descubriese en el futuro: "todas las tierras firmes e islas remotas e incógnitas hacia las partes occidentales y en el océano'', que no perteneciesen a ningún soberano cristiano. Dicho de otra manera, este Papa concedió a Castilla en occidente los mismos derechos que otro antecesor suyo había concedido a Portugal al sur y al este.

Al día siguiente, el 4 de mayo de 1493, se fechó oficialmente otra bula (la segunda ínter caetera). En esta bula el Papa intentó delimitar con mayor exactitud los derechos de Castilla. Donó en posesión eterna a los reyes de Castilla "todas las islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir al oeste y al sur de una línea desde el Polo Ártico.. . hasta el Polo Antartico... Esta línea debe estar a cien leguas al oeste y al sur de cualquiera de las islas vulgarmente llamadas Azores y Cabo Verde''.

Es obvio que la frontera establecida por la segunda bula no se podía trazar en el mapa. Por entonces ya era bien sabido que 43 las Azores estaban mucho más al oeste que las de Cabo Verde. Por cuanto a la expresión "al sur de una línea desde el Polo. . . hasta el Polo'', es decir, al sur del meridiano, es simplemente absurda.

LA LINEA HISPANO-PORTUGUESA
DE DEMARCACIÓN DE 1494

El fallo papal, con la enmienda del error geográfico respecto a las islas Azores y del evidente absurdo de "al sur del meridiano'', sirvió de base para las negociaciones hispano-portuguesas, que terminaron en el Tratado de Tordesillas del 7 de junio de 1494.

Los portugueses dudaban ya entonces de que Colón hubiera llegado a Asia vía occidente. También había algunos escépticos en España. Así, nos ha llegado una carta de Pedro Mártir^^13^^, fechada en 1493, en la que se leen las siguientes frases: "Un tal Colón ha llegado hasta los antípodas occidentales, hasta la costa india, según él mismo cree. Ha descubierto muchas islas; suponen que son precisamente las islas que, en opinión de los cosmógrafos, hay junto a la India, tras el océano Oriental. No lo puedo rebatir, aunque me parece que la magnitud del globo terrestre lleva a otra conclusión''.

A pesar de todo, los portugueses estaban interesadísimos en seguir sin impedimentos las búsquedas de la ruta marítima directa a la India en torno al Cabo de Buena Esperanza, descubierto por Bartolomé Díaz, y afianzarse en los puntos importantes de esta ruta, tanto conocidos como "por conocer''.

Los portugueses no insistían en la renuncia completa de los españoles a las navegaciones a ultramar, pero querían trasladar el "meridiano papal" más a occidente. Tras largas discusiones, los españoles hicieron una gran concesión: la línea de demarcación se trazó a 370 leguas^^14^^ al oeste de las islas de Cabo Verde (o sea, fue desplazada a 270 leguas más allá de África).

No se especificaba ninguna isla concreta del archipiélago, pese a que ambas partes sabían que la distancia entre las islas extremas, de Boavista y Santo Antonio, es de más de 40 leguas. Si se _-_-_

~^^13^^ Pedro Mártir es el humanista italiano Pietro Martire d'Anghiera, que residía por entonces en España. Tenía acceso a la corte real y estaba bien informado. Tuvo entrevistas con Colón y otros marinos.

~^^14^^ La legua, como medida de longitud en los países románicos, es distinta. En el tratado hispano-portugués mencionado se refiere a distancias marítimas; la legua marítima en los países de la península ibérica tenía la misma magnitud: 5,555 km. 370 leguas son 2.055 km.

44 toma como punto de partida la isla de Santo Antonio, la más occidental (25°10' de long. 0.), la línea de demarcación de 1494 debía pasar poco más o menos por el meridiano 43°40' de longitud oeste: la distancia de un grado de longitud a la altura de Santo Antonio (17° delat. N.) es de unos 106 km. Pero los expertos de 1494 no tenían una noción clara de la magnitud de un grado de longitud ni en el Ecuador, ni aún menos en los paralelos de las islas de Cabo Verde.

099-10.jpg __CAPTION__ Líneas hispano-portuguesas de demarcación
de 1481, 1493 y 1494 (según Morrison)

Mas, por grandes que fueran las divergencias debidas a estas causas (menores de cinco grados y medio), eran insignificantes en comparación con los errores debidos a la ineptitud para determinar por entonces la longitud (por ejemplo, en el globo de Behaim de 1492, la isla de Fogo, que él visitó, está desplazada a catorce grados y medio). Por eso, posteriormente, los expertos de las comisiones hispano-portuguesas que ventilaban los litigios sobre los derechos a una u otra isla o territorio del continente sudamericano y los cartógrafos divergían, al determinar la línea de demarcación, en dieciocho grados: desde el 42° al 60° de longitud oeste.

El Tratado de Tordesillas evidencia que los españoles, lo mismo que los portugueses, al menos hasta mediados de 1494, no sabían nada del continente de ultramar, sito a varios centenares de leguas al oeste de África. Y aun así, algunos anticolombinos llegan a la conclusión, partiendo de este Tratado, de que los portugueses exigieron desplazar la línea de demarcación 270 leguas .al oeste del "meridiano papal" porque conocían la existencia del Brasil, adonde ya habían navegado antes sus navios. Del fundamento de esta afirmación puede juzgarse por los planteamientos básicos del Tratado de Tordesillas, que aducimos a continuación:

45

``Las altas partes tratantes... otorgaron... que se haga e señale.. . una rraya o linea derecha... del polo Ártico al polo Antartico, que es de norte a sud. .. a trescientas e setenta leguas de las Yslas de Cabo Verde... e que todo lo que hasta aqui se ha fallado e descubierto e de aqui adelante se fallare e descubriere por el dicho señor Rey de Portugal y por sus navios, así yslas, como tierra firme, desde la dicha rraya e linea. . . yendo por la dicha parte del levante dentro de la dicha rraya a la parte del levante, o del norte, o del sul della.. . pertenesca al dicho señor Rey de Portugal e a sus subcesores para sienpre jamas; e que todo lo otro, asi yslas, como tierra firme halladas y por hallar. . . que son o fueren halladas por los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón e por sus navios, desde la dicha rraya. .. hasia el poniente, o el norte, o el sul della, que todo sea e finque e pertenesca a los dichos señores Rey e Reyna.. . e a sus sub9 esores para sienpre jamas. . . Que de oy en adelante no enbiaran navios algunos, conviene a saber: los dichos señores Rey e Reyna de Castilla... e de Aragón,.. por esta parte de la rraya a la parte de levante aquende de la dicha rraya, que queda para el dicho señor Rey de Portugal..., ni el dicho señor Rey de Portugal a la otra parte de la dicha rraya que queda para los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón... a descubrir e buscar tierras ni yslas algunas, ni a contratar, ni rrescatar, ni conquistar en manera alguna...''

Ya en 1495 se exteriorizó la acertada suposición de que la línea de demarcación se hizo únicamente con objeto de que los navios de Castilla pudieran navegar sin obstáculos "para hacer descubrimientos" en la parte occidental, y los portugueses en la oriental, del meridiano establecido. Esta suposición parece también la más verosímil al conocido geógrafo Alejandro Supan: " Probablemente Portugal no aspiraba más que a asegurarse sus rutas marítimas africanas... Seguramente ya se sabía entonces que, para navegar al África del Sur, había que desviarse a occidente a fin de evitar el viento frontal, el alisio del sur. Los portugueses no querían correr el riesgo de cruzar en esa ruta la línea de demarcación. Por eso el meridiano fronterizo entre la esfera portuguesa de intereses---según nos expresamos ahora---al este y la española al oeste se fijó a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde...''

En el Tratado no hay ni indicios de que los portugueses tuvieran en 1494 noticias de las Antillas o de las Bermudas. Pues la Antilla más oriental, la isla de Barbados, está a 60° de longitud oeste, y las Bermudas, cerca del 65° de la misma longitud, o sea, 46 de 15 a 20 grados más allá de la línea que los portugueses lograron negociar. Y la afirmación de que en 1494 ya se conocía el Brasil en Lisboa se refuta por el hecho de que en el Tratado de Tordesillas no hay ninguna cláusula a este respecto; en cambio, en él hay la siguiente concesión a Castilla, ligada con el envío de la segunda expedición de Colón en 1493: "Y como puede ocurrir que los navios de Castilla e Aragón descubran antes del 20 del corriente mes... yslas e tierras firmes a la otra parte de la dicha rraya... otorgaron que para evitar dudas, todo lo que sea descubierto para el 20 de junio por los navios e los hombres de Castilla en el espacio de 250 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde pertenecerán al Rey de Portugal, e las tierras al oeste... pertenecerán al Rey e la Reyna de Castilla...'' 250 leguas constituyen, en el paralelo de las islas de Cabo Verde, unos 13° de longitud; por lo tanto, Portugal consintió ceder a Castilla no sólo cualquier isla, sino también la tierra firme que estuviese al oeste del meridiano 38°, con la condición de que Colón la descubriese antes del 20 de junio de 1494. ¡Extraña condescendencia, si en Portugal se hubiera conocido ya la existencia del Brasil!

__*_*_*__ [47] __NUMERIC_LVL2__ 6 __ALPHA_LVL2__ SEGUNDA EXPEDICIÓN
DE COLON. DESCUBRIMIENTO
DE LAS PEQUEÑAS ANTILLAS,
PUERTO RICO Y JAMAICA

QUIENES COMPONÍAN Y QUE TAREAS TENIA
LA SEGUNDA EXPEDICIÓN

La Corona confirmó todos los derechos y privilegios prometidos a Colón en 1492. En las instrucciones de los reyes de Castilla y Aragón, fechadas en 29 de mayo de 1493, don Cristóbal Colón es tratado de Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme descubiertas. Se organizó sin demora una gran expedición militar y comercial. Su misión principal, según las instrucciones, era fundar una factoría, aunque, claro, formalmente se pusiera en primer lugar "instruir a los indios de las cosas de nuestra Santa Fe lo mejor que ser pueda''.

El comercio "en las islas y tierra firme" se declaró monopolio de la Corona: "Ninguno lo ha de hacer, salvo para sus Altezas..'.'' Pero los intereses de Colón quedaban plenamente garantizados: "Cualquier rescate que se ficiere lo haga el Almirante ó la persona que por sí nombrare, y el Tesorero de sus Altezas que allá ha de estar, é no otra persona alguna''. De los descubrimientos sucesivos, en las instrucciones se hablaba de pasada y de manera convencional, de manera que a Colón se le concedía plena libertad de acción: "Que si el dicho Almirante después que fuere llegado á las islas viere que cumple enviar cualesquier navios con cualesquier gentes a cualesquier partes para descobrir lo que fasta aquí no se ha descobierto, ó para rescatar ó para enviarlos acá ó á otras cualesquier partes, que sean tenidos de lo facer é cumplir todos los Capitanes ó Marineros...''

La flotilla se componía de 17 embarcaciones, tres de ellas grandes navios; en el mayor de ellos,- el María Galante, .Colón izó la bandera de Almirante. Entre las otras embarcaciones había unas diez carabelas de velas cuadras, y varios barcos pequeños de un tipo muy extendido en el Norte de España, por lo que se llamaban barcos cantábricos. Colón los utilizaba para explorar los bajíos. Como nadie había visto que los indios tuvieran ganado ni plantas europeas de cultivo, y en La Española se pensaba hacer una colonia hispánica, las naves llevaban caballos y asnos, ganado 48 bovino y porcino, cepas de distintas variedades de vid y semillas de diversas plantas agrícolas europeas.

Con Colón partió en busca de ventura a los nuevos parajes un pequeño grupo de cortesanos y cerca de doscientos hidalgos, que se habían equipado y se mantenían a su costa, mejor dicho, a expensas de sus familiares ricos. Además, a bordo de las naves iban decenas de funcionarios y seis frailes y clérigos que debían convertir a los ``paganos'' al cristianismo. Según distintas fuentes, en las naves iban de mil quinientas a dos mil quinientas personas. El 25 de septiembre de 1493 zarpó de Cádiz la segunda expedición de Colón. En las Canarias cargaron caña de azúcar y enormes perros especialmente amaestrados para la caza del hombre.

No nos han llegado los libros de a bordo ni los diarios de Colón y de los otros capitanes de la segunda expedición. Sabemos de ella, ante todo, por una larga epístola del médico de la flotilla Diego Alvarez Chanca a las autoridades de Sevilla. Una valiosa fuente, además de esta carta, es el libro del clérigo Andrés Bernáldez (murió en 1513) Historia de los Reyes Católicos. Dieciocho capítulos de este libro están dedicados a las navegaciones de Colón, con quien se entrevistó asiduamente el autor. Chanca no describe más que el descubrimiento de las Pequeñas Antillas y Puerto Rico, terminando su carta por un relato de los acontecimientos en La Española. Bernáldez describe con bastantes pormenores la exploración de la costa meridional de Cuba y el descubrimiento de Jamaica. Así pues, ambas fuentes se complementan y dan una idea de toda la marcha de la segunda expedición de Colón.

LA DOMINICA Y GUADALUPE. RUMORES ACERCA
DE LOS CARIBES "ANTROPÓFAGOS"

Desde las Canarias, Colón tomó rumbo al sudoeste, ya que los habitantes de La Española decían que al sudeste de su isla había varias islas más, entre ellas, las "tierras de los caribes, devpradores de hombres" y la "isla de las mujeres solteras Matinino" (Martinica), donde había mucho oro. Esta vez la ruta de las naves pasaba aproximadamente 10° más al sur que durante la primera navegación. El rumbo fue acertadísimo: Colón ``captó'' el viento de popa, unos alisios norestes, y cruzó el océano en veinte días. Posteriormente utilizaron ese derrotero los barcos que iban de Europa a la India occidental.

El 3 de noviembre de 1496 se divisó una isla montañosa cubierta de bosque. El descubrimiento ocurrió en domingo, y Colón denominó la isla Dominica. No vio ningún fondeadero __PRINTERS_P_49_COMMENT__ 4---1747 49 cómodo y viró al norte, donde descubrieron una isla baja (María Galante), en la que desembarcó. Cerca de ésta se veían otras islas, y el 4 de noviembre Colón se dirigió a la mayor de ellas, que denominó Guadalupe. La flotilla pasó allí ocho días. Los españoles desembarcaron muchas veces, examinaron los pueblos y entraron en las moradas.

En las viviendas, escribe Chanca, "hallamos infinitos huesos de hombres, é los cascos de las cabezas colgados por las casas a manera de vasijas para tener cosas. Aquí no parescieron muchos hombres; la causa era, según nos dijeron las mugeres, que eran idas diez canoas con gentes a saltear a otras islas. Esta gente nos pareció más pulitica que la que habita en estas otras islas... aunque todos tienen las moradas de paja; pero estos la tienen de mucho mejor hechura, e más proveídas de mantenimientos. . Tenían mucho algodón hilado y por hilar, y muchas mantas de algodón tan bien tejidas que no deben nada á las de nuestra patria''.

Según decían las cautivas, en las tres islas recién descubiertas vivían los caribes. Estos hacían incursiones a las islas de los pacíficos e inermes arruacos, haciendo largas travesías en grandes canoas de troncos vaciados. Sus armas eran arcos y flechas con puntas de hueso de tortuga o de "espinas de un pez fechas dentadas, que ansi lo son naturalmente, á manera de sierras bien recias''.

``Esta gente saltea en las otras islas, que traen las mugeres que pueden haber,, en especial mozas y hermosas, las cuales tienen para su servicio, é para tener por mancebas, é traen tantas que en cincuenta casas ellos no parecieron, y de las cautivas se vinieron más de veinte mozas^^15^^. Dicen también estas mugeres que estos usan de una crueldad que parece cosa increíble; que los hijos que en ellas han se los comen, que solamente crian los que han en sus mugeres naturales. Los hombres que pueden haber, los que son vivos llevánselos á sus casas para hacer carnicería dellos, y los que han muertos luego se los comen" (Chanca).

La palabra ``caribe'', deformada por los españoles en caníbal, fue poco después sinónimo de ``antropófago''. La acusación de antropofagia de los caribes, como se desprende del ``diario'' de Colón y de la epístola de Chanca, se basaba en las palabras _-_-_

~^^15^^ Así se explicó el rumor acerca de las "islas de mujeres solteras'', que Colón creyó, pues había leído de ellas en los libros de Marco Polo u otros autores posteriores que describieron. las navegaciones por el "mar Indico''. Los españoles se llevaron varias decenas de mujeres y varios niños castrados por los caribes.

50 de los moradores de La Española y de las cautivas de las Pequeñas Antillas, y, al parecer, las confirmaban los hallazgos de cráneos y huesos humanos en las moradas de los caribes. Pero el propio Chanca puso pronto en duda que esos hallazgos fueran una demostración de antropofagia, pues cráneos había también en las moradas de los pacíficos arruacos. "Y de acá (en La Española) hallamos, buscando en una esportilla mucho cosida é mucho a recabdo, una cabeza de hombre mucho guardada. Allí juzgamos por entonces que sería la cabeza de padre ó madre, ó de persona que mucho querían. Después de oido que hayan hallado muchas desta manera, por donde creo ser verdad lo que allí juzgamos''.

Por cuanto a las declaraciones de los arruacos, que sufrían las correrías de los caribes, no las estimaban dignas de absoluto crédito incluso algunos historiadores y etnógrafos de los siglos XIX y XX. Hicieron hincapié en que los colonizadores exageraron conscientemente en sus descripciones la ``sanguinolencia'' de los caribes para justificar la reducción en masa a la esclavitud o el exterminio implacable de los aborígenes de las Pequeñas Antillas. Los etnógrafos soviéticos admiten que entre los caribes, lo mismo que entre otros pueblos en el período de transición del matriarcado al patriarcado, pudiera existir la antropofagia como costumbre guerrera, relacionada con ritos mágicos: los pueblos que se encontraban en esa fase de cultura creían que el valor, la fuerza, la agilidad y demás virtudes bélicas del enemigo pasaban a quienes se comieran su corazón o los músculos de sus brazos y piernas.

LAS PEQUEÑAS ANTILLAS SEPTENTRIONALES
Y PUERTO RICO

Desde Guadalupe Colón siguió rumbo al norte y noroeste, descubriendo una isla tras otra y poniéndoles nombres de santos. Algunas denominaciones pasaron posteriormente de unas islas a otras, lo que dio lugar a confusiones al trazar el derrotero exacto de Colón^^16^^. Bien es verdad que nos ha llegado un mapa, hecho hacia el año 1500 por el piloto Juan de la Cosa, participante de la segunda expedición. Mostró al noroeste de Guadalupe una serie de islas, descubiertas en 1493, pero no se puede tener la seguridad de que no confundiera algunos nombres.

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~^^16^^ Existen varias versiones de la ruta que Colón siguió de Guadalupe a La Española. Más abajo se da la versión de Samuel Eliot Morrison, historiador de la Marina de Guerra norteamericano y biógrafo de El Almirante de la mar Océano.

__PRINTERS_P_51_COMMENT__ 4* 51 099-11.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón en 1493--1494

El 10 de noviembre, los españoles descubrieron Montserrat pero no desembarcaron allí, pues las cautivas dijeron que la isla había quedado despoblada después de las correrías de los caribes, y al día siguiente pasaron por delante de Antigua. En la noche del 12 de noviembre las naves anclaron junto a la isla de Nevis. Por el día descubrieron las islas de San Cristóbal y San Eustaquio; por la noche navegaron a la deriva junto a la " montañosa y majestuosa isla" de Saba. El 13 de noviembre se dirigieron de Saba al oeste, hacia la isla caribe de Santa Cruz, de la que habían contado las cautivas y en la que se veían campos cultivados y pueblos. Colón envió allá un bote con hombres armados, que se apoderaron de algunas mujeres y niños (todos ellos cautivos también de los caribes).

Al volver, el bote se encontró con una canoa caribe, los caribes se quedaron pasmados de ver en el mar una extraña flotilla, compuesta de naves que les parecieron inmensas, y en eso el bote los dejó cortados de la costa.

``Los caribes desque vieron que el hoir no les aprovechaba, con mucha osadia pusieron mano á los arcos, también las mugeres como los hombres... ellos no eran mas de cuatro hombres y dos mugeres, é los nuestros más de veinte é cinco, de los cuales firieron dos... los invistieron presto con la barca é les trastornaron su canoa... Quedaron en el agua nadando, é á las veces haciendo pie, que allí habia unos bajos. .. todavía cuanto podian tiraban, é con todo eso el uno no lo pudieron tomar sino mal herido de una lanzada que murió, el cual trajeron ansi herido fasta los navios" (Chanca).

Como se ve, se trataba de gente que sabía pelear y defender su libertad. Después de esa refriega, los españoles desembarcaron 52 en las islas caribes sólo en grupos armados y evitaron establecer en ellas poblaciones suyas.

A la mañana siguiente Colón zarpó de Santa Cruz hacia el norte, donde divisó unas alturas redondas que se elevaban sobre el horizonte. Ante él se descubrió "muy gran tierra... que eran mas de cuarenta y tantos islones, tierra muy alta, é la mas della pelada''. Colón denominó este archipiélago las Islas de las Once Mil Vírgenes. Desde entonces se llaman V í r g e n e s^^17^^. Para explorar el archipiélago, Colón envió los barcos pequeños por el estrecho de Anegada, tras el que se veía la isla de Anegada, la más septentrional de las Vírgenes, y de allí las embarcaciones tomaron rumbo sudoeste por un bajo hacia el estrecho de la Virgen. Las naves grandes doblaron por el sur el grupo central de islas, entre ellas las de San Juan y Santo Tomás. Al oeste de la segunda, junto al estrecho de la Virgen, todas las naves se reunieron y, al seguir navegando, descubrieron Vieques.

Tras de pasar la noche siguiente a la deriva, la flotilla llegó en la tarde del 18 de noviembre a una gran isla, que los indígenas llamaban Borinquén; Colón le dio el nombre de San Juan Bautista (desde el siglo XVI se llama Puerto Rico). "Andovimos por esta costa lo mas deste dia.. . jusgábase que tenia por aquella banda treinta leguas^^18^^. Esta isla es muy hermosa y muy fértil á parecer: a esta vienen los de Caribe á conquistar, de la cual llevaban mucha gente; estos no tienen fustas ningunas nin saben andar por mar. .. En un puerto desta isla (en la costa occidental) estovimos dos días, donde saltó mucha gente en tierra; pero jamas podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente temorizadas de los Caribes.. . Todas estas islas. .. son muy hermosas é de muy buena tierra; pero esta páreselo mejor á todas" (Chanca).

LOS ESPAÑOLES EN LA ESPAÑOLA

Luego de zarpar de Borinquén, las naves de Colón tomaron rumbo a occidente, cruzaron el canal de la Mona y se aproximaron al cabo Engaño, el más nororiental de Haití, y luego _-_-_

~^^17^^ Colón denominó así las islas Vírgenes porque forman en el mar una larga hilera parecida a la procesión de las Once Mil Vírgenes (E. Reclus). Según la leyenda, las vírgenes de Cornualles, que iban de peregrinación a Roma, encabezadas por la reina celta Úrsula, fueron muertas a la vuelta por los hunnos, que asediaban Colonia.

~^^18^^ 30 leguas son 167 kilómetros, casi la longitud exacta de la costa septentrional de Puerto Rico; la meridional es algo más corta. Por eso no se puede saber a lo largo de qué costa avanzó la flotilla.

53 pasaron a la bahía de Samana, desde donde empezaba la costa descubierta ya por Colón a principios de 1493. La flotilla bordeó la península de Samana, navegó a lo largo de las montañas litorales de Monte Cristi y ancló en la desembocadura del río Yaque del Norte. Sin llegar al fuerte de Navidad, los marineros desembarcaron para tomar agua y encontraron cuatro cadáveres descompuestos con sogas al cuello y a los pies. Uño de los cadáveres tenía barba, por lo tanto era europeo. La flotilla se acercó al fuerte de noche. Dio la señal con dos salvas de cañón. No hubo respuesta. Al amanecer, el propio Colón fue a la costa, pero allí no había ya ni fuerte ni hombres. No quedaban más que los vestigios de un incendio y varios cadáveres. No se podían esclarecer las circunstancias en que había perecido la guarnición, pero no cabe duda de que los españoles habrían hecho expoliaciones y violencias. Los moradores de la costa contaron que cada colonista tenía varias mujeres. Luego empezaron las pendencias entre ellos. La mayor parte de la guarnición se internó en la isla y fue exterminada por el cacique local, que luego destruyó e incendió Navidad. Los defensores del fuerte intentaron salvarse, huyendo en una barca, pero se ahogaron.

El Almirante decidió construir la ciudad en otro sitio de la costa septentrional de La Española (enero de 1494). La ciudad fue denominada Isabela. Allí los españoles encontraron un nuevo enemigo, la fiebre amarilla, que aún desconocían y resultó ser muy peligroso, pues "los más cayeron dolientes''. Colón envió a explorar el interior de la isla a Alonso de Hojeda, que regresó con la noticia de que estaba densamente poblada de pacíficos indígenas y de que allí había ricos placeres auríferos. Como demostración, se trajo pruebas de arena con bastante contenido de oro, que encontró en el valle del río Yaque del Norte junto a la falda de los montes Cibao (Cordillera Central).

El húmedo calor tropical echó a perder la mayor parte de las provisiones. Los españoles se veían amenazados por el hambre, y tuvieron que reducir el número de bocas. El Almirante decidió dejar en La Española sólo cinco navios y unos 500 hombres. A los demás los envió a España en doce navios bajo el mando de Antonio Torres con un ``memorial'' para los reyes, en el que notificaba que había encontrado minas de oro, exagerando mucho su riqueza, y rastro e principios de las cosas d`especiería''. Pedía que le enviaran de España comestibles y ofrecía cubrir los gastos con esclavos, pues comprendía que no se podía pagar sólo con esperanzas de oro y especias por las mercancías necesarias para la nueva colonia.

54 Bejnfultenuper ín nwrijndícorepcrtíe 099-12.jpg __CAPTION__ ``De las islas recién descubiertas en el mar índico"
(de una hoja volante, Basilea, 1494)

El ``memorial'' que Colón entregó a Torres era un grave documento acusatorio contra el propio Colón, pues lo caracteriza como el iniciador de la esclavización en masa de los indígenas, como santurrón e hipócrita: ''. .. Diréis á Sus Altezas qu'el provecho de las almas de los dichos Caníbales, y aun d'estos de acá, ha traydo en pensamiento que quantos más allá se llevasen^ sería mejor. . . Sus Altezas podrán dar licencia é permiso'á un número de caravelas suficiente, que vengan acá cada año y trayan de los dichos ganados, y otros mantenimientos y cosas, para poblar^ el canpo, y aprovechar la tierra. .. las quales cosas se les podrían pagar en esclavos d'estos Caníbales, gente tan fiera... y bien proporcionada y de muy buen entendimiento; los quales, quitados de aquella ynhumanidad, creemos que serán mejores que otros ningunos esclavos; la qual luego perderán que sean fuera de su tierra. ..'' A este respecto Marx hizo notar: "(El expolio y el latrocinio eran el único fin de los buscadores españoles de aventuras, como lo demuestran también los memoriales de Colón a la corte española). (Los memoriales de Colón lo caracterizan a él mismo como a un pirata);... (\La trata de esclavos como base!)^^19^^

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^^19^^ Archivo de Marx y Engels, ed. en ruso, t. VII, 1940, pág. 100.

55

JAMAICA Y LA COSTA MERIDIONAL DE CUBA

Dejando una fuerte guarnición en Isabela bajo el mando de su hermano Diego, Colón partió con tres pequeños barcos el 24 de abril de 1494 para occidente "a descubrir la tierra firme de las Indias''. Tras de doblar la punta Maisí, avanzó a lo largo de la costa sudoriental de Cuba "y vía cada hora maravillosos puertos... y montañas muy altas''. Era Sierra Maestra con el pico Turquino (2.000 m), la cumbre de Cuba. Allí cambió bruscamente de rumbo al sur, pues, según las indicaciones de los indígenas, no lejos de allí (al sur) estaba la isla de Jamaica "afirmando que había mucho oro...'' Dos o tres días después vieron dicha isla.

Los indios desnudos "todos teñidos de mil colores y la mayor parte de negro'', con penachos de plumas, se acercaban sin miedo a los barcos, en canoas de troncos huecos, pero procuraban impedir el desembarco. Colón ordenó dispararles con ballestas. "Habiéndoles herido seis o siete. .. tuvieron por bien de cesar de la resistencia, y vinieron.. . gran número de canoas. . . Los indios traían aquí de sus bastimentos y de lo que tenían, y lo daban a los cristianos por cualquiera cosa les daban.. .'' El Almirante recorrió a occidente a lo largo de la costa septentrional de Jamaica hasta el 78° de longitud oeste. Como en la isla no había "ni oro ni metal ninguno, aunque de lo otro era como un paraíso'', Colón volvió al cabo Cruz, en Cuba, el 14 de mayo.

``Yendo la costa abajo, tuvo grandes y continuos aguaceros, con truenos y relámpagos, y con ésta topaba muchos bajos, donde a cada paso temía encallar''. Colón avanzó cauteloso a lo largo de la costa meridional de Cuba hacia occidente, y descubrió un extraño archipiélago: "Cuanto más andaba la costa abajo, tanto más espesas parecían infinitas islas bajas, unas todas de arena, otras de arboleda, y muchas que no sobreaguaban nada; cuanto más estaban más cerca de la isla de Cuba, más altas y más verdes y graciosas parecían.. . Llamólas a todas juntas el J a r d i n de la Reina... y aun canales por entre ellas, con hondura. .. de dos brazas y de tres y más" (Las Casas).

Colón navegó 25 días al oeste en ese laberinto de islas. Cada tarde soplaban vientos de tempestad con aguaceros y tormentas. Los hombres se pasaban a veces los días y las noches sin pegar ojo. A menudo la quilla de los barcos rozaba el fondo y tenían que aplicar todas las fuerzas para no encallar. El 3 de junio los marineros desembarcaron en una orilla pantanosa y cubierta de espeso bosque de Cuba, probablemente en la península de Zapata (81--82°delong. 0.).

56

Al oeste el mar estaba tan bajo que Colón viró al sur, hacia donde había visto la gran isla del Evangelista (de Pinos). Estuvo allí anclado unas dos semanas para que descansaran los marineros. Del 25 de junio al 18 de julio tornó al sudeste, por el mismo mar lleno de islas hacia el cabo Cruz. Y "cada día eran visitados al poner el sol de aguaceros terribles que los fatigaban''.

Cuando la gente hubo descansado unos días en el cabo Cruz, Colón intentó ir a La Española, pero los vientos contrarios lo obligaron a virar el 22 de julio hacia Jamaica. Dio la vuelta por el oeste y por el sur a "tanta frescura y tan hermosa y felice tierra''. Por doquier se veían poblados y "puertos bonísimos de legua a legua; seguían los navios infinitos indios, trayéndoles y sirviéndoles con muchas cosas de comer, como si fueran todos sus padres y ellos hijos.. . pero cada tarde les sucedían los sobresaltos y penas de los aguaceros''. Los cascos de los tres barcos hicieron agua. Por fortuna, el 19 de agosto escampó, y al día siguiente Colón cruzó el estrecho de Jamaica y se acercó al saliente sudoccidental de La Española. Exploró durante cuarenta días la costa meridional de la isla, y el 29 de septiembre volvió a Isabela fatigado y gravemente enfermo. La enfermedad le duró cinco meses.

SOMETIMIENTO DE LA ESPAÑOLA

En ausencia del Almirante, su hermano Bartolomé Colón trajo de España tres navios con tropas y provisiones. Un grupo de españoles se apoderó en secreto de estos navios y huyó a la patria. Los destacamentos de soldados recién llegados se dispersaron por la isla, robando y cometiendo desmanes, y los indios mataron a parte de ellos. Con este motivo Colón emprendió en 1495 el sometimiento de La Española. Los indios tenían superioridad numérica (Colón no llevó más que 200 soldados), pero sólo disponían de armas primitivas, no sabían combatir y atacaban apiñados a los españoles. Colón operaba con pequeños grupos, eligiendo para los combates parajes en los que pudiera desplegarse la caballería. Los jinetes cargaban contra las densas muchedumbres de indios y los pisoteaban con los cascos de sus caballos. Pero lo que más temían aquellos desgraciados eran los perros, que tomaban la parte más activa en las operaciones militares.

Así empezó el exterminio en masa de los habitantes de las Antillas. Nueve meses duró la persecución, y La Española fue sometida casi por entero. Colón impuso a los indios una exorbitante contribución en oro o algodón. Los indios abandonaban sus poblados, se internaban en la isla, subían a las montañas, y 57 morían por decenas de miles a causa de las epidemias, sobre todo de viruela y sarampión, que los conquistadores les llevaron. Los que no lograban huir, eran reducidos a la esclavitud y forzados a trabajar en las plantaciones o en los placeres. Debido a la epidemia de fiebre amarilla, los colonos abandonaron la costa septentrional de La Española y pasaron a la meridional, más sana, donde Bartolomé Colón fundó en 1496 la ciudad de Santo Domingo, que se convirtió en el centro político y económico de La Española. Esta es la población europea más antigua de América.

Entre tanto, Colón envió a España algún oro, cobre, madera fina y varios centenares de esclavos indígenas. Pero la reina Isabel impidió su venta hasta recibir consejo de los sacerdotes y jurisconsultos. Los ingresos que daba La Española eran insignificantes en comparación con los gastos de la expedición, por eso la Corona infringió el contrato con Colón. En 1495 se promulgó un edicto permitiendo a cuantos subditos de Castilla lo deseasen trasladarse a las nuevas tierras con la condición de que entregaran al fisco las dos terceras partes del oro que encontraran; el Gobierno, por su parte, no se comprometía más que a suministrar víveres a los colonos durante un año. Por el mismo edicto se permitía a cualquier armador aparejar barcos para nuevos descubrimientos en occidente y para obtener oro, excluida La Española.

Colón, alarmado, regresó en 1496 a España para defender personalmente sus derechos. Trajo un documento acreditativo de que había llegado al continente asiático, por el que tomaba (o fingía tomar) la isla de Cuba. Encantó de nuevo a los reyes con sus palabras y logró que nadie, excepto él y sus hijos, obtuviese permiso para descubrir tierras en el oeste. Y como los colonos libres costaban caros al Tesoro, Colón propuso poblar su "paraíso terrenal" con reos comunes para que resultara más barato. Y por decreto real, los tribunales españoles empezaron a deportar a La Española a delincuentes reduciéndoles la pena a la mitad.

__*_*_*__ [58] __NUMERIC_LVL2__ 7 __ALPHA_LVL2__ TERCERA EXPEDICIÓN
DE COLON Y COMIENZO
DEL DESCUBRIMIENTO
DE SUDAMERICA

LA NUEVA RUTA OCEÁNICA. DESCUBRIMIENTO
DE LA ISLA DE LA TRINIDAD Y DEL CONTINENTE SUR

A Colón le costó ímprobo trabajo reunir medios para armar la tercera expedición, mucho más pequeña que la segunda: constaba de seis pequeños barcos y una tripulación de unos trescientos hombres. En España hubo pocos voluntarios que quisieran embarcarse para la India occidental con el ``fracasado'' Almirante. Colón hubo de rogar a los reyes que abriesen las puertas de las prisiones con el fin de reclutar entre los delincuentes los colonos que le faltaban. Al no comprender por qué no había encontrado aún inmensas riquezas naturales en su ``India'', pidió consejo a un sabio joyero catalán. Siguiendo su consejo, el Almirante decidió navegar más cerca del Ecuador para hallar a los negros de tierra firme, de los que había oído hablar a los habitantes de La Española; la curva de la costa de Cuba, que él ``consideraba'' una península, le señalaba el Ecuador. Allí esperaba encontrar piedras preciosas, oro, especias y plantas medicinales.

El 30 de mayo de 1498 la expedición salió del puerto de San Lúcar (en la desembocadura del Guadalquivir) hacia las islas Canarias. Frente a la isla de Hierro el Almirante dividió la flotilla. Envió tres barcos directamente a La Española y, al mando de los otros tres, tomó rumbo a las islas de Cabo Verde. Desde allí viró^al sudoeste, "con propósito de llegar á la línea equinocial y de allí seguir a poniente hasta que la ysla Española me quedase al setentrión''.

A mediados de julio los españoles llegaron a los 5° de latitud norte. "Allí me desamparó el viento, y entré en tanto ardor y tan grande---escribió Colón a los reyes---, que crey que se me quesmasen los navios y gente''. La calma chicha duró una semana. Cuando sopló viento favorable, el Almirante decidió "proseguir adelante, siempre justo al poniente, en aquel derecho de la Sierra Lioa"^^20^^, hasta que se viera tierra.

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~^^20^^ Sierra Leona se colocaba a la sazón en los mapas cerca de los 10° de latitud norte.

59 099-13.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón a lo largo de las costas de América
del Sur (según Morrison)

El 31 de julio "subió un marinero... a la gavia, y vido tierra al Oeste. .^ y lo que pareció della fueron tres mogotes y tres montañas''. Era una isla grande, y Colón le dio el nombre de Trinidad. Al día siguiente las naves pasaron a lo largo de la costa sur de la isla hacia la punta del Arenal (Hicacos, extremidad sudoccidental de Trinidad). Al oeste se veía tierra, parte del continente sudamericano junto al delta del Orinoco, y Colón la llamó Tierra de Gracia. Al aproximarse a la punta del Arenal vio que la isla estaba separada de la Tierra de Gracia por un estrecho de dos leguas de ancho (más de 10 km). "Avía unos hyleros de corriente. .. y trayan un rugir muy grande.. . como ola de la mar que va á romper y dar en peñas. Surgí allí a la dicha punta del Arenal, fuera de la dicha boca, y fallé que venía el agua del oriente fasta el poniente con tanta furia como haze Guadalquivir en tiempo de avenida, y esto de continuo, noche y día. ..''

Al día siguiente vino de oriente hacia la punta del Arenal una canoa grande con veinticuatro hombres de Trinidad. "Y ellos, como dixe, todos man9ebos de buena disposición, y no negros, salvo más blancos que otros que haya visto en las Indias y de muy lindo gesto y fermosos cuerpos; y los cabellos largos y llanos, cortados á la guisa de Castilla, y trayan la cabera atada con un pañuelo de algodón, texido á labores y colores. . . otro d'estos pañuelos trayan ceñido, y se cobijavan con él en lugar de pañetes. Quando llegó esta canoa, habló de muy lexos; y yo 60 ni otro ninguno no los entendíamos. .. Para que viniesen. .. hize sobir un tanborín en el castillo de popa, que tañesen, y unos mancebos que dancasen. . . y luego que vieron tañer y danzar, todos dexaron los remos y echaron mano a los arcos. .. y comencaron á tyrarnos flechas^^21^^. Cesso luego el tañer y dancar, y mandé luego sacar unas ballestas; y ellos dexáronme...''

Viento en popa, las naves cruzaron el estrecho, que Colón denominó Boca de la Sierpe. Al norte, las aguas eran mansas. Colón tomó casualmente agua con la mano y notó que era dulce. Navegó hacia el norte hasta arribar a una alta montaña. Era la cima del Patao (1.070 m) en el extremo oriental de la montuosa península de Paria, que separa el golfo de Paria del mar Caribe. "Y allí hazía una boca muy angosta, más que aquella de la punta del Arenal, y allí avía los mismos hyleros y aquel rugir fuerte del agua, como era la punta del Arenal; y asimismo allí la mar era agua dulce''. Este estrecho septentrional entre el continente y Trinidad fue denominado por Colón Boca del Dragón.

Colón mandó seguir a occidente a lo largo de la Tierra de Gracia, o sea, a lo largo de la costa meridional de la península de Paria, y cuanto más avanzaban los navios, tanto más dulce era el agua. Las naves anclaron allí donde la península se ensancha, y^las montañas se alejan hacia el norte. "Los indígenas... vinieron á la nao infinitissimos en canoas, y muchos trayan piceas de oro al pescueco, y algunos atados á los bra9os algunas perlas. Holgué mucho, quando las vi, y procuré mucho de saber dónde las hallavan: y me dixeron que allí, y de la parte del norte de aquella tierra''. Recibieron con grandes muestras de alegría a los españoles que desembarcaron. El Almirante creía que la Tierra de Gracia era una isla, pero los pilotos en vano buscaron salida del golfo hacia el oeste y el sur, a lo largo de sus costas.

``Y ansí anduve mucho camino fasta un golfo muy grande en el qual parecía que avía otros quatro medianos, y del uno salía un no grandíssimo, fallaron siempre cinco bra?os de fondo, y el agua muy dulce, en tanta cantidad, que yo jamás beví la pareja della A juzgar por esta descripción, el "río grandíssimo" que descubrió Colon era el brazo occidental del delta del Orinoco^^22^^. Así se explicaron los extraños fenómenos que _-_-_

~^^21^^ Los isleños creyeron que las danzas eran guerreras y decidieron prevenir el ataque de los extranjeros.

^^22^^ Los otros tres golfos son las desembocaduras del Amán, del San Juan y del Rio Grande.

61 observó, los remolinos en los estrechos (debidos al choque de las corrientes marinas con las corrientes de agua del río) y el agua dulce en el golfo del mar. En cambio, se presentaba otro enigma mayor: ¿dónde y cómo podía formarse un río tan caudaloso?

Colón mandó virar al noreste y, aprovechando el viento favorable, pasó por la Boca del Dragón a alta mar. Vio una isla "al Norte, que estaría de la boca 26 leguas" y le puso el nombre de Asunción, hoy Granada, a 12° de latitud norte, con una cima de 838 m. Viró a occidente y navegó dos días a lo largo de una "tierra alta y muy hermosa'', las costas septentrionales de las penínsulas de Paria y A raya. Al norte (hacia los 11°5' de lat. N.) vio un grupo de islotes, que denominó Los Testigos. Luego las naves se acercaron a unas islas, en las que los indios pescaban madreperlas, y los marineros les trocaron perlas por baratijas. La mayor de estas islas (cerca de 1.200.000 m2) recibió el nombre de Margarita.

Colón exploró unos 300 kilómetros de la costa septentrional de la tierra firme. Una dolencia y el deterioro de los víveres le impidieron quedarse más tiempo junto a la costa de esta extraña tierra. Y tomó rumbo norte, a La Española. En cama, extenuado por la enfermedad, siguió reflexionando en la trascendencia de sus nuevos descubrimientos. Puede verse, por la carta que escribió durante varias semanas a Fernando e Isabel, cómo se entremezclaban en su imaginación geniales conjeturas con una fantasía enfermiza.

La inmensidad de agua dulce en el golfo de Paria probaba la existencia de un gran caudal que daba en el golfo, caudal que sólo podía formarse en un territorio muy extenso, es decir, en tierra firme: "Creo qu'esta tierra, que agora mandaron descubrir Vuestras Altezas, sea grandissima, y aya otras muchas en el austro, de que jamás se ovo noticia''. ¿De qué tierra firme se trataría? Con esta deducción totalmente acertada entrelazábase un delirio febril, según la opinión de algunos historiadores, o pura charlatanería, según la de otros. Colón afirmaba que se había aproximado al Paraíso Terrenal. Escribió a los monarcas que aquel hemisferio de la Tierra, en el que él había penetrado, "es como sería la mitad de pera bien redonda, la qual toviese el pecon alto, como yo dixe, ó como una teta de muger en una pelota redonda"^^23^^, que "la qual procede por estar más alto en el mundo, _-_-_

~^^23^^ El académico I. Krachkovski, el mejor arabista soviético, entendido en libros árabes de geografía, advierte que la idea de que la Tierra tuviese forma de pera procede de la teoría árabe de la "Cúpula de la Tierra'', que Colón leyó en el libro de Pedro de Ailly Imago mundi.

62 más cerca del aire que cuento'', y que allí precisamente estaba el Paraíso Terrenal; "y creo que pueda salir de allí esa agua, bien que sea lexos y venga á parar allí donde yo vengo, y faga este lago''. Pero entre los prolijos desvarios e invocaciones al prestigio de autores antiguos y de padres de la Iglesia, se desliza una frase de cuerdo juicio: "Y digo que si no procede del parayso terrenal, que viene este río y procede de tierra infinita, pues al austro de la qual fasta agora no se a ávido noticia...'', es decir, que fluía por un continente meridional desconocido.

INSURRECCIÓN EN LA ESPAÑOLA. DETENCIÓN
Y EXILIO DE COLON

El 20 de agosto de 1498 se divisó la costa meridional de La Española. El desorden era completo en la isla. Los hidalgos se negaban a acatar a las autoridades designadas por el Almirante. Se habían levantado en armas contra Bartolomé Colón. Para divertirse, tomaban a los infelices indios por blancos de sus flechas, y no sólo les hacían trabajar en las plantaciones hasta extenuarlos, sino que mantenían a decenas de esclavos para pescar y cazar, para que los llevaran en andas por toda la isla, y a esclavas "para los quehaceres domésticos''. Cohabitaban con las indias, capturadas a la fuerza, "en desvergonzada poligamia''.

La rebelión terminó en un pacto humillante para Colón. Francisco Roldan, el jefe de los sediciosos, fue restituido en su dignidad de juez supremo. Se garantizó a los rebeldes el pago del sueldo de todo el tiempo de la sublevación. Cada uno de ellos obtuvo un extenso terreno con un determinado número de indios adscritos para cultivarlo. Así, Colón sancionó la amplia difusión del sistema, típico del primer período de la colonización española, de adscripción de los indios, que obtuvo la denominación de repartimiento. La evasión de los adscritos se castigaba, a discreción del dueño, con la pena de muerte o la esclavitud.

La Corona seguía recibiendo insignificantes ingresos de la nueva colonia. Mientras tanto, el portugués Vasco da Gama dobló África por el Sur y descubrió la ruta a la auténtica India (1498), entabló comercio con ella y tornó a su patria con un cargamento de especias (1499). Las tierras descubiertas por Colón ---había quedado ya completamente claro---no tenían nada que ver con la rica India. El propio Colón aparecía como un charlatán y 63 un farsante. Llovieron denuncias contra él, entre las que había peligrosas acusaciones de sustracción de ingresos de los reyes. De a Española llegaron noticias de motines y ejecuciones de hidalgos. Los que regresaban a la patria desde la India de Colón con los bolsillos vacíos imputaban públicamente al Almirante que había descubierto "una tierra de engaño y desgracias, un cementerio de hidalgos castellanos''. Muchedumbres de hidalgos perseguían a los hijos de Colón, que eran pajes de la reina, silbándoles y abucheándolos.

Los reyes empezaron por abolir en 1499 el monopolio de Colón al descubrimiento de las nuevas tierras, de lo que se aprovecharon al punto algunos de sus ex compañeros de expedición, que eran ya rivales suyos. En 1500 fue a La Española un nuevo gobernador, Francisco de Bobadilla, con poderes indeterminados; al parecer, ilimitados. Asumió toda la autoridad, se instaló en la casa de Colón, se adueñó de sus enseres y documentos y, con el dinero que le encontró, pagó a todos los colonos los sueldos retenidos.

Bobadilla se convirtió en el favorito de todos cuando permitió a los españoles extraer oro durante veinte años, pagando al fisco sólo la séptima parte del obtenido en lugar de la tercera que entregaban antes. Detuvo y puso grilletes al Almirante y a sus hermanos Bartolomé y Diego. Tras de una investigación, que duró dos meses, Bobadilla vino a concluir que Colón era un hombre "sin entrañas e incapaz de gobernar el país" y lo envió con sus hermanos a España.

En octubre de 1500 entró en el puerto de Cádiz una nave con los tres hermanos aherrojados. Pero los influyentes mercaderes que tenían intereses comprometidos con el destituido y humillado Almirante de la mar Océana, supieron "movilizar la opinión pública" a su favor. Los reyes ordenaron ponerlo inmediatamente en libertad, le expresaron por escrito su condolencia, se indignaron hipócritamente del indigno trato que le habían dado, mandaron que le entregaran dos mil doblones de oro para que se presentara en la corte "vestido con decencia" y prometieron restituirlo en sus derechos, promesa que no cumplieron.

Se nombró gobernador a Nicolás de Ovando. Por lo visto, Bobadilla fue sólo como ejecutor provisional de los encargos de los monarcas. Ovando recibió la orden de recaudar en provecho del Tesoro real entre los buscadores de oro la tercera parte de lo que obtuvieran. De hecho, todo el comercio de las colonias debía ser monopolio de la Corona de Castilla. Los indios tenían que trabajar a jornal en las minas del fisco.

64

Entretanto, empezó a llegar a España el oro extraído de La Española y las perlas recogidas en la Costa de las Perlas. Por eso centenares de aficionados a hacer su agosto sin esfuerzo no tardaron en embarcar para las Indias occidentales. Unos tres mil hombres manifestaron su deseo de hacerse a la vela con el nuevo gobernador "en busca de la felicidad y de cargos''. Se necesitaron veintitrés navios para que los nuevos colonos cruzaran el océano. A partir de este momento las Antillas se fueron poblando en masa de españoles. La flotilla de Ovando arribó a Santo Domingo en abril de 1502.

__*_*_*__ [65] __NUMERIC_LVL2__ 8 __ALPHA_LVL2__ LOS "RIVALES"
ESPAÑOLES DE COLON
EN LAS COSTAS
DE SUDAMERICA

NIÑO Y GUERRA EN LA COSTA
DE LAS PERLAS

Uno de los primeros en obtener permiso para hacer nuevos descubrimientos fue Pedro Alonso (Peralonso) Niño, que participó como piloto en las tres expediciones de Colón y acababa de regresar a España. El dinero para armar una pequeña embarcación (de unas 50 Tm) con 33 tripulantes se lo facilitó el banquero de Sevilla Luis Guerra con la condición de que el capitán fuera su hermano Cristóbal Guerra. Como es natural, los hermanos se aseguraron la parte leonina de las ganancias.

Niño condujo la nave en julio de 1499 hacia el golfo de Paria a través de la Boca de la Sierpe. Los marineros bajaron a tierra, hicieron un acopio del valioso palo brasil, lo cargaron y salieron a alta mar por la Boca del Dragón. Tras de bordear la península de Paria, desembarcaron en la isla de Margarita, donde entablaron un "tráfico mudo" con los indígenas y obtuvieron muchas perlas.

Luego de costear la península de Araya, desembarcaron en el continente junto a la entrada del golfo de Cariaco. Siguiendo con buena fortuna el intercambio con los indígenas, los marineros se adentraron hacia poniente hasta el cabo de Codera (66° de long. 0.) por lo menos, es decir, descubrieron un trecho de 300 km de la Costa de las Perlas. Lo único que los detuvo fue que, pasado el cabo, los indios tenían pocas perlas y oro y se oponían al desembarco de los españoles.

Guerra y Niño tornaron a la patria a mediados de abril de 1500. Jamás habían llegado antes a España tantas perlas de una vez ni empresa marítima alguna de los españoles' en el siglo XV había proporcionado tanta riqueza a sus iniciadores y participantes. Por eso la expedición de Guerra y Niño dio un fuerte impulso al aparejo de una serie de expediciones privadas "para hacer descubrimientos''.

66

EXPEDICIÓN DE HOJEDA Y VESPUCIO
Y DESCUBRIMIENTO DE GUAYANA Y VENEZUELA

Poco antes de Niño, había obtenido permiso para hacer descubrimientos Alonso de Hojeda. Tampoco andaba este hidalgo sobrado de dinero, y se lo facilitaron, para armar dos naves con sesenta tripulantes, unos banqueros florentinos. Así se explica, probablemente, que se hiciera a la mar con Hojeda el florentino Américo Vespucio, empleado de un banco. Formaban parte de la expedición Juan de la Cosa y otros que habían navegado antes con Colón. El propio Hojeda había visto el mapa del golfo de Paria y de la Costa de las Perlas, enviado por Colón a los Reyes Católicos en 1498.

La expedición de Hojeda alcanzó a principios de julio de 1499 el nuevo continente (la costa de Guayana) a unos 1.000 km, poco más o menos, de la península de Paria, por el grado 5 ó 6 de latitud norte. Tras de virar al noroeste, Hojeda navegó a lo largo de la costa de Guayana hasta el delta del Orinoco y salió al mar Caribe por los estrechos existentes entre el continente y la isla de la Trinidad. Esta travesía le llevó a Hojeda tanto tiempo, que pasó por delante de la Costa de las Perlas dos o tres semanas después de Niño, sin saberlo ninguno de los dos. Esta circunstancia influyó mucho en los resultados financieros de la expedición de Hojeda, pues allí donde sus predecesores reunieron montones de perlas, él no pudo recoger más que unas cuantas.

Más allá del cabo de Codera había costas nuevas, pobladas por indios ``inhospitalarios'' que, por regla general, se negaban a entregar oro y perlas a cambio de las ``mercaderías'' europeas, debido a lo cual se producían a menudo colisiones: durante los desembarcos, veinte españoles resultaron heridos y uno muerto; en un lugar, después de ``vencer'', los españoles incendiaron un poblado costero. Pero los resultados geográficos de esta expedición fueron, por el contrario, muy grandes. Además de las costas de Guayana y del delta del Orinoco hasta la entrada en la Boca de la Sierpe, se descubrió la costa meridional del mar Caribe entre los cabos de Codera y de la Vela, o sea, la línea costera de Sudamérica desde el 66° al 72° de longitud oeste con las penínsulas de Paraguana y de Goajira, los golfos Triste y de Venezuela y la laguna de Maracaibo. La expedición descubrió asimismo varias islas en el 12° de latitud norte, incluida la de Curazao, que fue nombrada isla de los __PRINTERS_P_67_COMMENT__ 5* 67 Gigantes, pues un grupo de marineros vio en ella a varios hombres y mujeres de altura descomunal. Estos gigantes recibieron con muestras de simpatía a los recién llegados. En la península de Paraguana los españoles vieron un populoso poblado sobre el agua constituido por gran número de palafitos. Por eso el extenso golfo del oeste recibió el nombre de golfo de Venezuela, es decir, "pequeña Venecia'', en honor de la "reina de las ciudades del Adriático'', construida también en el agua, denominación que luego se extendió a toda la costa meridional del Caribe entre las penínsulas de Paria y de Goajira.

A mediados de septiembre, las provisiones se iban terminando, y Hojeda se vio obligado a volver a La Española. En los dos meses y pico de navegación desde Guayana hasta la península de Goajira ios navegantes descubrieron, según sus confesiones, 600 leguas de costa, pero exploraron sólo una parte del litoral nórdico de la tierra desconocida, pues vieron que se extendía mucho al sudeste y al oeste. Un territorio tan extenso no podía ser sino tierra firme. El primero que llegó a esa conclusión fue, por lo visto, Juan de la Cosa, con quien hablaron a fines de 1499 los hombres de Colón.

Luego, los de Hojeda hicieron una correría a las islas Bahamas y capturaron a más de doscientos indios. La expedición tornó a España en julio de 1500. Llevaba muy poco oro y perlas, pero, luego de vender los indios bahameses, cada expedicionario recibió, por término medio, diez doblones de oro.

DESCUBRIMIENTOS DEL BRASIL POR LOS
ESPAÑOLES VICENTE PINZÓN Y DIEGO DE LEPE

En noviembre de 1499 salió del puerto de Palos para ultramar Vicente Yáñez Pinzón al frente de una flotilla de cuatro naves que él aparejó con otros familiares suyos. Desde las islas de Cabo Verde tomó xumbo sudoeste y cruzó el Ecuador por primera vez en la historia marítima de España. Para ¡comienzos de febrero de 1500, luego de una travesía de dos semanas por el océano, vio tierra de improviso: era el saliente oriental del continente por el 6° de latitud sur, poco más o menos. Pinzón desembarcó con un notario en este país, posteriormente denominado Brasil, colocó varias cruces de madera y tomó posesión del mismo en nombre de la Corona de Castilla. La tentativa de comenzar un trato ``mudo'' con los indígenas no dio resultado.

099-14.jpg __NOTE__ This image is on page 69 in the original. __CAPTION__ Descubrimiento de las costas septentrional y oriental
de América del Sur. 1499--1502.

La flotilla siguió navegando hacia el noroeste. Cuando arribó a la desembocadura de un río poco profundo, Pinzón envió 68 cuatro barcas a explorarlo. Los marineros vieron en la orilla a unos indios desnudos. Entablaron combate; ocho indios cayeron muertos, y los restantes a duras penas escaparon con vida, tras de abandonar su canoa. Prosiguiendo el rumbo noroeste, Pinzón perdió de vista la tierra días después. Cuando los marineros tomaron pruebas de agua, resultó que era dulce. Torcieron hacia la costa, pero hubieron de recorrer 200 kilómetros hasta alcanzarla. Descubrieron la desembocadura del caudaloso Río Para (brazo meridional del delta del Amazonas). Tras este río, en las islas Marajo y otras, habitaban indios desnudos que se pintaban el cuerpo y el rostro. Recibieron amigablemente a los llegados, y 69 éstos apresaron a treinta y seis para venderlos como esclavos. Junto al propio Ecuador, Pinzón descubrió la desembocadura del gigantesco Amazonas. Sus aguas convertían la parte oceánica de la desembocadura en un mar dulce, denominación que Pinzón dio a este mar. Los marineros, utilizando un primitivo instrumento, no dieron con el agua salada delante de las islas del delta más que a la profundidad de 12 metros.

Costeando desde la desembocadura del Amazonas hacia el noroeste, Pinzón llegó a Guayana, visitada ya (él no lo sabía) por la expedición de Hojeda. Pero él ya había descubierto unos 3.000 kilómetros de costa oriental del nuevo continente. Cruzó luego el golfo de Paria y se dirigió hacia La Española a lo largo de la cadena de las Pequeñas Antillas, descubriendo de paso la isla de Tobago.

Pinzón no vio en las nuevas tierras ninguna fuente de ingresos y fue hacia las islas Bahamas en busca de esclavos. En esa navegación se desencadenó un huracán y se fueron a pique dos naves. Las otras dos volvieron a Palos a fines de septiembre de 1500 con una insignificante carga de palo brasil. En consecuencia, Pinzón se arruinó, y los acreedores le incoaron un proceso que duró varios años.

En diciembre de 1499 zarparon del puerto de Palos las dos naves de la expedición de Diego de Lepe. Eligió también el rumbo sudoeste y alcanzó no más tarde de abril de 1500 el saliente oriental del nuevo continente, siguió hacia el Mediodía hasta el grado 10 de latitud sur, poco más o menos, y vio que la costa se prolongaba hacia el sudoeste. Los españoles tomaron oficialmente posesión del nuevo territorio. Al no hallar en él nada de valor, Lepe tornó hacia el norte y el noroeste y se dedicó a capturar esclavos en las islas del delta del Amazonas. Pero, aleccionados por la amarga experiencia del encuentro con los marineros de Pinzón, los indios le ofrecieron tal resistencia que Lepe hubo de replegarse tras de perder a once hombres. También lo recibieron a mano armada en el golfo de Paria, pero aquí ``vencieron'' los españoles. Cargaron las naves con los indios capturados y los vendieron en España, adonde arribaron en el otoño del mismo año de 1500. Lepe trazó en el mapa, que adjuntó a la cuenta rendida, el litoral levantino descubierto del nuevo continente.

Así, entre 1498 y 1500 empezaron a surgir, como de la bruma, los contornos septentrional y oriental del nuevo continente. Resultó que gran parte de él se hallaba al sur del Ecuador; por consiguiente, en modo alguno podía ser Asia, que se encuentra íntegramente en el hemisferio boreal. Sin embargo, los españoles no 70 lograron afianzarse en el oriente del nuevo mundo: poco después de Pinzón y Lepe desembarcaron allí (en el mismo año de 1500) los portugueses (véase el capítulo 9).

NAVEGACIÓN DE BASTIDAS. LA CAZA
DE "CANÍBALES"

El notario de Sevilla Rodrigo de Bastidas consiguió permiso para armar dos naves. De piloto tomó a Juan de la Cosa. En 1501 navegó a lo largo de la costa meridional del mar Caribe hacia occidente mucho más allá que Hojeda y exploró unos 1.000 kilómetros de costa desconocida, desde la península de Goajira, que él dobló el primero, hasta el istmo de Panamá, por el grado 78, poco más o menos, de longitud oeste. Fue asimismo el primero en ver en tierra firme un macizo montañoso cubierto de nieves perpetuas^^24^^ y descubrió tras él las desembocaduras del caudaloso Magdalena y del Sinú, que desaguan en el golfo de Morrosquillo. Navegó por el golfo de Darién, que se adentra entre tierra firme y el istmo, culminando así el descubrimiento, iniciado por Colón en 1498, de la costa septentrional del nuevo continente. Mediante sustracciones y cambios, se hizo con una inmensidad de oro, perlas y palo brasil y capturó junto al río Magdalena a muchos esclavos caribes.

A principios de 1502 Bastidas se vio obligado a desembarcar en La Española y abandonar allí sus naves, que habían quedado inservibles. Bobadilla lo mandó detener y torturar, lo acusó de tratos ilícitos y lo entregó a los tribunales de Castilla. Pero Bastidas pintó a los caribes de Magdalena como antropófagos tan sanguinarios, que fue absuelto y recibió incluso una elevada pensión en premio de sus descubrimientos. Por decreto real de 1503 se permitió matar y reducir a la esclavitud a los ``caníbales''.

Del permiso se aprovecharon en seguida los hermanos Luis y Cristóbal Guerra, quienes armaron cuatro naves, y Juan de la Cosa, que armó tres naves con dinero propio. Ambas flotillas se unieron tras el Magdalena y empezaron la caza de caribes. Causando un sinfín de muertes, capturaron unos seiscientos esclavos y robaron mucho oro. En busca de este precioso metal, de la Cosa hizo también una incursión a la costa panameña del golfo de Darién. Pero luego empezaron a llover calamidades sobre los tratantes de esclavos. Falleció Cristóbal Guerra, naufragó Luis Guerra en su nave y quedaron inutilizadas y fueron abandonadas _-_-_

~^^24^^ Sierra Nevada de Santa Marta con la cumbre de 5.774 m de altura.

71 otras tres naves. Luego de ocho meses de penurias en la orilla del golfo de Darién, de los doscientos y pico españoles salvaron la vida cien nada más. Por lo visto, perecieron todos los esclavos capturados. Los españoles supervivientes fueron en dos pequeñas naves y en barcas a Jamaica, donde murieron unos sesenta más. A fines de 1507 volvieron a España sólo cuarenta hombres al mando de la Cosa.

__*_*_*__ [72] __NUMERIC_LVL2__ 9 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DEL BRASIL POR LOS
PORTUGUESES
EN 1500

¿DESCUBRIÓ CABRAL EL BRASIL
POR CASUALIDAD?

El 9 de marzo de 1500 zarpó de Lisboa para las Indias orientales una gran expedición mercantil y militar de doce naves con una dotación de unos 1.500 hombres, 1.000 de los cuales eran "soldados seleccionados y bien armados''. El objetivo de la expedición era entablar por medios pacíficos, si se podía, relaciones comerciales con la India, pero "... sin abandonar la empresa cualquiera que fuese la resistencia''. Manuel I el Afortunado nombró jefe de la escuadra a Pedro Alvares Cabral, que no se había distinguido antes ni en operaciones militares ni marítimas; capitán de una nave, a Bartolomé Díaz, y de otra, a Gaspar de Lemos. De los otros expedicionarios merece ser mencionado Duarte Pacheco Pereira, que había navegado varias veces al África Occidental.

Desde San Nicolau, isla central del archipiélago de Cabo Verde, la escuadra de Cabral, que debía navegar a la India verdadera por la ruta de Vasco de Gama, no tomó rumbo sudeste, hacia el cabo de Buena Esperanza, sino derecho al sur, atravesó el Ecuador, luego se desvió a occidente y, poco más o menos, a los 17° de latitud sur, llegó el 22 de abril del año 1500 a la costa brasileña. El meridiano de la isla de San Nicolau pasa aproximadamente por el 24° de longitud oeste, y el meridiano del punto final de la travesía (lo más probable es que fuera la punta de Corombao) por el 39° de la misma longitud. Por lo tanto, durante esta travesía la escuadra se desvió en 15 grados de longitud al oeste del rumbo sur trazado, lo que, a la altura del punta de Corombao, constituye unos 1.600 km. ¿Fue casual o intencionada tamaña desviación de Cabral hacia poniente?

Se conoce el motivo por el que Cabral no fue hacia el cabo de Buena Esperanza, costeando África: si hubiera elegido la derrota de cabotaje, habría tenido que contrarrestar todo el tiempo, pasado el Ecuador, los vientos contrarios y la corriente de Benguela. Estos obstáculos no eran desconocidos para los duchos navegantes de la expedición de Cabral; Díaz le aconsejó mantenerse en 73 el hemisferio austral lo más lejos posible de la costa africana. Por último, se sabe que Vasco de Gama, basándose en su experiencia personal, también advirtió a Cabral que eludiera las costas de Guinea y fuese recto al sur desde las islas de Cabo Verde hasta que alcanzara la latitud del cabo de Buena Esperanza.

Siguiendo ese rumbo, las naves de Cabral cruzaron consecutivamente varias corrientes marinas: la nordecuatorial, que los arrastraba al oeste, la contracorriente de Guinea, la sudecuatorial (de nuevo a occidente) y, por último, la del Brasil, que los llevó al suroeste. "El 21 de abril, cuando estábamos, según decían los timoneles, a unas 660 ó 670 leguas de la susodicha isla (San Nicolau)---escribió a su patria Pedro Vaz de Caminha^^25^^, navegante de la expedición---, se vieron síntomas de tierra: gran cantidad de hierba larga y de muchas otras clases. . .'' Un día después arribaron a una tierra, que Cabral denominó "isla de Vera Cruz''. Cerca de la costa se veía "un alto monte redondo, y hacia el sur otros, más bajos, y una llanura poblada de árboles grandes''. Cabral puso el nombre de Pascual al monte más alto, de 523 m. Está al oeste de la punta de Corombao, a los 17° de latitud sur.

La isla de San Nicolau se halla a los 16°37' de latitud norte. Por consiguiente, las naves, si avanzaban derechas al sur por la dirección del meridiano, debieron descender desde San Nicolau hasta la latitud del monte Pascual más de treinta y tres grados y medio, distancia que constituye más de 3.700 kilómetros. Según la cuenta de los pilotos de la escuadra, y así nos lo comunica Caminha, el total del camino recorrido fue de unos 4.000 km. Siendo así, no puede ni hablarse de que la expedición de Cabral fue primero al mediodía hasta el 17° de latitud sur y luego tornó en redondo a occidente "como si buscara un punto ya conocido''. Si se admite esa hipótesis---y los defensores de la prioridad portuguesa la admiten (véase más adelante)---, las naves habrían tenido que recorrer 3.700 km por el meridiano y 1.600 por el paralelo, 5.300 km en total, cantidad mucho mayor de la contada por los pilotos. Claro que pudieron equivocarse en 200 ó 300 km, pero es inverosímil un error de 1.300 km. De ahí se desprende la conclusión de que no hubo ningún viraje radical, "casi en ángulo recto''. Las naves siguieron rumbo al sur, y la corriente las desviaba a occidente hasta que se divisó tierra. El descubrimiento del Brasil por los portugueses el 22 de abril de 1500 fue una afortunada casualidad.

_-_-_

~^^25^^ Carta de Caminha del 1.V.1500 desde PÍrlo Seguro (Brasil).

74

¿SABÍAN LOS PORTUGUESES ANTES DE 1500
QUE EXISTÍA EL CONTINENTE SUR DE ULTRAMAR?

¿Sabían los portugueses antes del año 1500 que en el h e m i sferio austral, al oeste de África, existía un continente desconocido? Cuando la escuadra de Cabral se hizo a la vela, en Portugal es casi seguro que se conocía ya el descubrimiento de la isla de la Trinidad y de la gran "Tierra de Gracia''. Pero esta tierra estaba en el hemisferio boreal a más de 3.000 km en línea recta desde el punto del hemisferio austral que tocaron los portugueses el 22 de abril de 1500. El descubrimiento de nuevas tierras que hizo Colón en el golfo de Paria no influyó lo más mínimo en la navegación atlántica de Cabral. De las otras dos expediciones españolas (la de Niño y Guerra y la de Hojeda y Vespucio), que descubrieron en 1499 el litoral caribano de Sudamérica, no pudieron llegar ni rumores a Portugal.

No obstante, algunos historiadores, sobre todo, y corno es natural, portugueses y brasileños, afirman que los organizadores y participantes principales de la expedición de Cabral estaban bien enterados de la existencia del continente meridional de ultramar. Y como quiera que no pudieron haberse enterado por los españoles, eso significa que debieron haber navegado ya barcos portugueses al continente meridional. No queda sino encontrar a los " primeros descubridores" de Sudamérica, a ser posible, de renombre: ¿Martín Behaim, al servicio de Portugal? ¿Duarte Pacheco Pereira?

El joven mercader Martín Behaim, natural de Nuremberg, que había aprendido a manejar el astrolabio, llevó en 1484 a Lisboa este instrumento y entró a trabajar en el Consejo de Matemáticos de Navegación, institución marítima superior. El rey Juan II estaba, por lo visto, satisfecho del sabio alemán, pues en febrero de 1485 le concedió carta de hidalguía y lo envió sin demora a surcar remotos mares. Behaim fue entonces a las costas de Angola y participó, probablemente no hasta el fin, en la expedición de Diego Cano, que descubrió el litoral occidental de África entre los grados 2 y 22 de latitud sur.

De 1487 a 1491 Behaim vivió en las Azores, donde contrajo matrimonio. En 1492 fue a Nuremberg e hizo el famoso globo (La Manzana Terrestre}. Luego llegó por mar a Florencia (1493) y fue capturado por unos piratas ingleses, vivió cautivo varios años en Inglaterra, desde donde pasó a la isla Fayal, del grupo de las Azores, y hacia 1507 se embarcó con algún asunto para Lisboa, donde murió poco después, enfermo de peste.

75

En el globo de Behaim no hay indicios del continente meridional de ultramar. Se sabe con toda certidumbre que hasta 1492 navegó sólo por aguas orientales del Atlántico. Cuando se libró del cautiverio inglés, residió más de diez años en las Azores, desconociéndose a qué se dedicaba. Por consiguiente, pudo navegar al oeste, y si navegó, pudo alcanzar cualquier punto de América. Ya hemos hablado en el capítulo segundo de cómo se intentó ligar a Behaim en los años 80 del siglo XV con Fernán Dulmo, " primer descubridor" portugués de América. La misma fuerza de convicción tienen las tentativas de atribuir a Behaim el conocimiento de la costa de América desde Florida hasta el Brasil inclusive, basado en las ``posibles'' navegaciones a América de naos portuguesas con el "hidalgo alemán" a bordo o sin él antes de 1498 y de 1500. Behaim, pues, con varios capitanes anónimos (excepto dos, cuyos nombres se conocen), es presentado como predecesor de Colón en el descubrimiento de Sudamérica y como informador de Cabral acerca del Brasil.

La primera excepción, en que se logró encontrar nombre para un capitán de navio portugués, fue la supuesta expedición de Fernán Dulmo en los años 80 ; la segunda excepción, fue el igualmente supuesto viaje de Duarte Pacheco Pereira en los años 90 del siglo XV. La cuestión es que Pereira, notable navegante que fue varias veces al África Occidental y a la India desde 1487 hasta 1504, a su regreso de la India escribió una obra titulada Esmeralda de situ orbis. No nos ha llegado el manuscrito original ni completo; de las presuntas cinco partes (libros) se conservan en las bibliotecas portuguesas sólo tres y un fragmento de la cuarta^^26^^. Pues bien, en la Esmeralda, si ello no es una adición posterior del copista, se mencionan de paso, y de manera muy vaga, ciertas tierras de ultramar, con la particularidad de que el autor dice que las conoció seis años antes de la expedición de Cabral. Sobre esta dudosa base atribuyen los historiadores del siglo XX a Pereira el descubrimiento de Sudamérica "en 1494, y aun puede ser que antes'', o sea, cuatro años, por lo menos, antes de la tercera expedición de Colón^^27^^.

Otros autores prefieren silenciar totalmente los nombres de los presuntos primeros descubridores portugueses de América Meridional: alguien navegó allá, sin ningún género de dudas, _-_-_

~^^26^^ Se publicaron por primera vez en 1892.

~^^27^^ De este ``descubrimiento'' se habla con la mayor amplitud, haciendo una apología, en el extenso artículo de Pereira de Silva Duarte Pacheco Pe, reirá, predecesor de Cabral, publicado en la compilación Historia de la cola nización del Brasil (t. 1, Porto, 1921).

76 antes de 1498, pero quién concretamente y cuándo, aún no se sabe. Afirmación tan vaga es cómoda, al menos, porque no requiere ninguna prueba. Pero puede parecer demasiado tímida y, por eso, es sustituida a veces por otro aserto mucho más tajante, pero que tampoco requiere demostración inmediata, pues se da en forma condicional: si se va a discutir la prioridad de Cabral, quedan en reserva numerosos predecesores portugueses de Colón.

He aquí, por ejemplo, lo que escribe el brasileño J. F. Rocha Pombo, autor de la Historia del Brasil, en diez tomos (acabada en 1905), y del manual homónimo para estudiantes que se viene reeditando hasta nuestros días^^28^^: "Aún se sigue discutiendo mucho en torno a Cabral. Se dice, por ejemplo, que no está claro si él fue el primero en llegar a esta parte del Nuevo Mundo y si tenía la intención de descubrir tierras a este lado del Atlántico''.

Rocha Pombo considera superflua la discusión en torno a la prioridad de Cabral: rechaza de plano, sin aducir, por otra parte, ningún argumento, los descubrimientos, demostrados históricamente, de la desembocadura del Amazonas y de gran parte del litoral brasileño por los españoles Pinzón y Lepe y los mezcla conscientemente con el imaginario navegante francés Juan Coussin, presunto descubridor del Brasil en 1488^^29^^. Rocha Pombo estima necesario a renglón seguido afianzar la prioridad de los portugueses con la siguiente declaración: "Y si se da el nombre de cualquier otro navegante que llegara al Brasil antes que Cabral, los portugueses pueden oponerle numerosos navegantes suyos que sabían de la existencia del continente americano antes aún de Colón''.

Por cuanto a si Cabral tenía la intención de descubrir tierras en el Atlántico Oeste, Rocha Pombo escribe: "Hasta hace cierto tiempo... se consideraba que el descubrimiento del Brasil fue una pura casualidad. A principios del siglo pasado hubo algunas dudas, y poco después empezó a refutarse, primero tímidamente, y luego con mucho fervor, la vieja versión. Hoy puede considerarse totalmente refutada la vieja leyenda de la tempestad y las corrientes marinas''. El historiador brasileño entremezcla intencionadamente aquí también la leyenda de la tempestad con la verdad geográfica de las corrientes marinas y de los alisios.

Haremos constar que Rocha Pombo está incluido en la " _-_-_

~^^28^^ Rocha Pombo. Historia del Brasil, séptima edición revisada, 1956. Esta cita y las siguientes han sido tomadas del apartado El descubrimiento del Brasil.

~^^29^^ La leyenda de Juan Coussin la inventó un francés en 1785 y fue refutada definitivamente por los propios franceses a fines del siglo XIX.

77 pléyade de historiadores de mayor talla" del Brasil. Por eso hay que tener en cuenta su explicación del período inicial de la historia del Brasil. Con tanto mayor motivo que su argumentación la repiten los historiadores portugueses de nuestros días, por ejemplo, Jaime Cortesáo.

LOS PORTUGUESES EN LA "ISLA DE VERA CRUZ"

El fondeadero junto a la punta de Corombao era poco seguro, y, cuando empezó una tempestad, tras de explorar la costa, el 25 de abril Cabral llevó la flotilla algo más al norte (a unos 50 km), a una bahía segura, que los historiadores suelen denominar Puerto Seguro, pero que actualmente lleva también otro nombre en los mapas: bahía de Cabral. Es un pequeño canalizo entre las desembocaduras de los cortos ríos Cachoeira y Santa Cruz, que fluyen desde la Gran Grada de la Meseta del Brasil que, en este sector (Serra dos Aimorés) se aleja bastante del mar. Protegen algo las naves contra las tempestades únicamente los islotes Coroa Vermelha, que se prolongan delante de las desembocaduras de ambos ríos.

El 1 de mayo de 1500 Cabral tomó posesión de la "isla de Vera Cruz''. Colocó en un cerro una gran cruz de madera, y no la monumental de piedra, con el escudo y el lema nacional en la columna de su base, como las que colocaban los portugueses en los años 80 del siglo XV en los puntos más importantes de la costa africana. Por consiguiente, al erigir una cruz de madera» parecía que Cabral no concedía gran importancia a su descubrimiento. Este día Cabral envió a Lisboa en una pequeña embarcación auxiliar al capitán Gaspar de Lemos con una cuenta rendida al rey Manuel I sobre la marcha de la expedición y el descubrimiento de la "isla de Vera Cruz" y con varios papagayos. Parece ser que estas aves produjeron enorme impresión, ya que en Portugal se llamó durante varios decenios a esta ``isla'' el "País de los Papagayos''. Fue entonces también cuando Pedro Vaz de Caminha envió a Manuel I una carta que se convirtió en importantísima fuente de la historia del descubrimiento del Brasil por los portugueses.

Esta carta se ha reeditado muchas veces y está traducida a varias lenguas europeas. Los datos aducidos del cruce del Atlántico y del descubrimiento de un trecho de la costa del Brasil por la expedición de Pedro Cabral han sido tomados de ella. Es de gran interés para los etnógrafos la descripción de los primeros encuentros---muy pacíficos---de los portugueses con los indios 78 brasileños, del aspecto que tenían, de sus viviendas y de su vida, de sus armas y de sus adornos, incluidos los bodoques de madera que se introducían en el labio inferior^^30^^. Los portugueses vieron pequeños grupos de indios ya durante los primeros días que estuvieron fondeados junto a la punta de Corombao, y en la zona de Puerto Seguro se reunían muchedumbres de indígenas.

El 2 de mayo la escuadra zarpó hacia el cabo de Buena Esperanza. Por aquel tiempo, los reyes portugueses conmutaban a los delincuentes la pena de muerte o la de trabajos forzados por la de cadena perpetua en las tierras ``salvajes''. Cabral dejó a dos sentenciados en Puerto Seguro. Lo mismo hacían los que llegaban después que él. Y aunque los portugueses afirmaban que los indios portugueses eran antropófagos, sus compatriotas eran recibidos decenios después, en distintos lugares del litoral, por los deportados, ya viejos, o los hijos que éstos habían tenido con indias.

__*_*_*__ _-_-_

~^^30^^ El bodoque o disco de madera que los indígenas de la parte oriental del Brasil se introducían como adorno en el labio inferior dio pie a que los colonizadores los llamaran botokudos. Caminha, al describir su aspecto---piel cobriza, cuerpo pintado de rojo y negro, pelo liso negro---, hizo particular hincapié en que se introducían como adorno en el labio inferior perforado "un hueso de grosor ne un huso y de un jeme de largo''.

[79] __NUMERIC_LVL2__ 10 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DEL LITORAL DEL BRASIL
HASTA EL 25°
DE LATITUD SUR

REACCIÓN DEL GOBIERNO PORTUGUÉS
A LA NOTICIA DEL DESCUBRIMIENTO DE LA
``ISLA DE VERA CRUZ"

Así pues, Cabral y Caminha enviaron el 1 de mayo de 1500 a Manuel I la noticia de su descubrimiento. "Y para que el rey no escandalizara a Europa, denominaron por el momento la tierra descubierta "i s 1 a'', como se hacía siempre y como, indudablemente, habían convenido antes de zarpar de Lisboa. Si se trataba sólo de una "i s 1 a'', ¿por qué, al año siguiente, la primera expedición exploradora no fue a descubrir tierras por la latitud de Puerto Seguro, sino a doscientas leguas más al norte? Los portugueses, sin ningún género de dudas, sabían que la "isla de Vera Cruz" era en realidad un territorio inmenso...'' (Rocha Pombo).

Claro que no se entiende por qué esa noticia hubiese de escandalizar a Europa ni por qué Manuel I hubiera de tener tantos miramientos con los nervios de Europa. Pues el concepto de "tierra firme" ya se había empleado muchas veces en los documentos portugueses cuando los reyes donaban a sus hidalgos en el hemisferio boreal, donde se encuentra, como es sabido, Europa, "la isla, islas o tierra firme" que encontrasen. Y que los reyes portugueses no se proponían hacer secreto de aquellos descubrimientos se ve aunque sólo sea porque en la "primera expedición exploradora" de la recién descubierta isla-continente participó el italiano Américo Vespucio, que acababa de abandonar el servicio al rey de España para pasar al de Portugal.

Por este sospechoso extranjero que, dicho sea de paso, volvió sin ningún obstáculo a España, donde ocupó un cargo importante en la marina, se enteró Europa de la segunda navegación portuguesa al continente occidental. Vespucio o el editor de su cartas estimaba que aquélla fue la "tercera navegación''. Examinaremos su trascendencia geográfica universal en el capítulo 12. Aquí expondremos únicamente la probable marcha de la expedición 80 según se desprende de las cartas de Vespucio (única fuente, si bien no muy segura) y de varios mapas.

La cuestión es que las fuentes portuguesas no hablan de la nueva expedición. Y de la reacción de Manuel I al descubrimiento de Cabral no se sabe sino que el rey lo puso en conocimiento de los otros monarcas.

Y no nos habríamos enterado del posterior proceder del Gobierno portugués con relación a la ``isla'' descubierta de no haber sido por la vanilocuencia de Vespucio y la publicación en los años siguientes de unos mapas en los que estaba trazada parte de la costa del Brasil con el nombre de "Santa Cruz"^^31^^ o "País de los Papagayos" y las denominaciones de varios ríos, cabos y bahías. Por fortuna para los historiadores, los portugueses, igual que los españoles, solían poner a los territorios descubiertos nombres de santos. Teniendo en cuenta esta circunstancia y contrastando los escasísimos datos de las cartas de Vespucio con los mapas del Brasil del primer decenio del siglo XVI, Adolfo Varnhagen determinó la marcha consecutiva del descubrimiento de la línea costera del continente meridional por los portugueses entre 1501 y 1502. Investigadores posteriores de esta cuestión precisaron en algunos aspectos los cálculos de Varnhagen. Todo lo demás no pasa de conjeturas.

LA EXPEDICIÓN PORTUGUESA DE 1501 A 1502

Así, mediado mayo (?) de 1501, una flotilla de tres (?) embarcaciones, bajo el mando de no se sabe quién (tal vez Gaspar de Lemos), con la participación probable, mas no demostrada, de Américo Vespucio, que desempeñaba no se sabe qué cargo, ^arpó de Lisboa rumbo a las islas de Cabo Verde. En la segunda década de junio (?) siguió navegando por el hemisferio austral y, tras una travesía de nueve semanas (?), durante casi cinco de las cuales aguantó tempestades (¡en la zona de las calmas chichas!), arribó a una extensa tierra el 7 de agosto de 1501 o varios días después.

Luego de una travesía tan larga se necesitaba, como es natural, una reparación de las naves y descanso para las tripulaciones. No obstante, las naves estuvieron fondeadas junto al primer cabo _-_-_

~^^31^^ Manuel I no tardó en cambiar el nombre de "Vera Cruz" por el de "Santa Cruz''. Al participar a los reyes de España el descubrimiento, escribió: "La tierra de la Santa Cruz es muy cómoda y necesaria para las comunicaciones con la India, pues él (Cabral) reparó allí sus naves y tomó agua" (M. Navarrete, Colección de documentos. .., t. 3).

__PRINTERS_P_81_COMMENT__ 6---1747 81 brasileño sólo una semana, y eso porque se habían perdido dos marineros y los estuvieron esperando y buscando.

099-15.jpg __CAPTION__ Descubrimiento de la isla
(dibujo de la primera edición italiana de la carta
de Américo al confaloniero Soderini, 1504)

Renunciaron al descanso en el lugar del primer desembarco, debido a la hostilidad de los indígenas, que, parece ser, mataron a un joven y dispararon varias flechas contra los forasteros. Tan inusitada conducta se explica porque en este preciso lugar de la costa del Brasil habían estado uno o dos años antes que los portugueses las expediciones de Pinzón y de Lepe.

Hasta dicho punto, casi todo despierta dudas. Pero más al sur, entre los 5° y los 25° de latitud sur, todos los trechos recorridos por la expedición están fechados con exactitud merced a los santorales católicos. (A continuación se da entre paréntesis el día de uno u otro santo.)

El punto más septentrional, indicado en los mapas del primer decenio del siglo XVI, que tocó en 1501 la expedición portuguesa, fue el cabo de San Roque (16 de agosto), situado en el extremo oriental del continente, indudablemente---incluso para aquellos tiempos---al este de la línea de demarcación de 1494; por consiguiente, debió pertenecer sin discusión a Portugal. Las coordenadas del cabo de San Roque son 5°25' de latitud sur y 35° 15' de longitud oeste.

Ahora se puede responder a la pregunta de Rocha Pombo (véase el comienzo de este capítulo): ¿por qué la expedición portuguesa de 1501 no fue a "descubrir tierras" a la latitud de Porto Seguro (16°25' de lat. S.), sino a "doscientas leguas al norte'', es decir, 11° más cerca del Ecuador, si desconocí a que se trataba de un territorio enorme? Pues, sencillamente, porque entonces los portugueses no pensaban siquiera explorar más allá de los 16° de latitud sur la ``isla'' cuya costa había recorrido Cabral sólo a lo 82 largo de varias decenas de kilómetros. Es cosa documentalmente probada que Pinzón y Lepe tornaron a España ya en el otoño de 1500 tras de haber descubierto justamente ese extremo del continente, al que se acercaron los portugueses en agosto de 1501, a la misma latitud. Es más que probable que Manuel I supiera a principios de 1501 que en el hemisferio austral, al otro lado del océano, no lejos relativamente de África, en la franja subecuatorial, hubiera un extenso territorio; pero lo sabía no por boca de los navegantes portugueses, sino de los espías portugueses afincados en puertos españoles o en la corte española.

Desde el cabo de San Roque comenzó la navegación hacia el sur, bordeando la costa. El siguiente punto inscrito en el mapa fue el cabo San Agustín (28 de agosto), que, por lo visto, debe identificarse con el cabo Branco (6°50' de lat. S., 34°50' de long. O.), extremo oriental de la tierra firme. Por cierto, Vespucio indica que está a 8° de latitud sur, pero en su tiempo el error de un grado y aún más en las mediciones geográficas era algo corriente.

Las naves estuvieron ancladas allí un mes, y luego, tomando rumbo al sudoeste, pasaron a fines de septiembre por delante de las desembocaduras de unos ríos pequeños que descienden de la sierra Borborema: el San Miguel (29 de septiembre) y el San Jerónimo (30 de septiembre), y cuatro días después se acercaron a la desembocadura de un río grande, el San Francisco (4 de octubre). Las coordenadas de la desembocadura del río (pontal do Manguinha) son 10°30' de latitud sur y 36°30' de longitud oeste. Al siguiente lugar de importancia, la bahía de Todos los Santos (1 de noviembre), arribó la expedición cuatro semanas después. Está a 12°52' de latitud sur y 38°34' de longitud oeste y es la única bahía grande a estas latitudes. Los colonos posteriores le concedieron tanta importancia que la denominaron simplemente Bahía, con mayúscula. En estas zonas meridionales los portugueses no podían quejarse de la hostilidad de los indios, convincente testimonio de que recibían la primera visita de europeos.

Desde Bahía, el litoral desciende recto al sur. Los marineros pasaron Porto Seguro de largo, probablemente sin verlo siquiera, y alcanzaron la desembocadura del Santa Lucía (13 de diciembre); por lo visto, es el río Doce, tras el cual la costa vuelve a torcer al sudoeste. Doblaron el cabo de San Thomé (21 de diciembre) y viraron bruscamente al oeste. Se les ofreció una majestuosa bahía que tomaron por la desembocadura de un río, y como estaban ya a comienzos de enero de 1502, la denominaron Río __PRINTERS_P_83_COMMENT__ 6* 83 de Janeiro (22°54' de lat. S., 43°13' de long. O.). Actualmente, tan inadecuado nombre ha quedado sólo para la que fue capital del Brasil, y a la bahía, en la que desaguan varios riachuelos, le han devuelto la antigua denominación india de Guanabara.

Luego las naves avanzaron cien kilómetros a occidente hasta la bahía de Angrados Reis (6 de enero), donde la costa se inclina hacia el sudoeste. La expedición cruzó el trópico de Capricornio, y el 22 de enero alcanzó el islote de San Vicente (23°56' de lat. S. y 46°20' de long. O.).

El ``bautismo'' de las costas del continente parece ser que terminó ahí: en los mapas más antiguos de la "Tierra de la Santa Cruz" la línea costera se interrumpe a unos doscientos kilómetros al sudoeste de San Vicente y se lee la última inscripción de Rio di Cananor (hoy Cananari, 25° de lat. S. y 48°10' de long. O.), nombre evidentemente pagano. Bien es verdad que Vespucio escribió que el 15 de febrero de 1502 llegó a lo largo de la costa hasta el grado 32 de latitud sur, pero esta afirmación no está confirmada por otros testimonios, y los mapas, como vemos, la refutan.

Por otra parte, lo hecho, sin ningún género de dudas, por esta anónima expedición portuguesa de 1501 y 1502, fue un gran adelanto geográfico incluso para aquella época: se descubrió y dibujó en el mapa, aunque de manera muy primitiva, el contorno de la costa de la nueva tierra comprendida entre los paralelos 5 y 25 de latitud sur, desde el cabo de San Roque hasta Cananari, a lo largo de más de tres mil kilómetros. En los años siguientes, este descubrimiento portugués estaría ligado con los descubrimientos de las expediciones españolas de 1498--1502 que exploraron los litorales nororiental y septentrional de la nueva tierra. Podía ser únicamente una tierra firme de ultramar, desconocida totalmente antes y enclavada en su mayor parte en el hemisferio austral; por lo tanto, no tenía nada que ver con Asia oriental.

COMIENZOS DEL TRAFICO CON EL PALO.BRASIL
Y PRIMEROS COLONOS EUROPEOS EN EL BRASIL

En la "Tierra de la Santa Cruz" abunda un árbol rojo de calidad parecida al que, como sabemos, denominaban ya en el siglo XII palo brasil, y empezaron a navegar para allá no sólo los portugueses, sino también mercaderes de otros países europeos. El gobierno portugués consideraba contrabandistas a los extranjeros, pero no mostró síntomas de alarma hasta que ese contrabando cobró grandes proporciones. Los historiadores portugueses afirman que el iniciador del tráfico con la madera tintórea 84 del Brasil, que posteriormente, después de fundarse la ciudad de Pernambuco (Recife), empezó a llamarse de Pernambuco, fue Coelho, y los historiadores franceses afirman que fue Gonneville.

En mayo o junio de 1503 zarpó de Lisboa una flotilla al mando de Gonzalo Coelho. Uno de los seis navios iba capitaneado, según confesión propia, por Américo Vespucio, quien no lo refirió todo, ni tampoco, igual que siempre, con mucha veracidad, sobre la marcha de esta expedición, sin mencionar, claro está, el nombre de su capitán. Algunas circunstancias relacionadas con la navegación de Coelho se conocen por las crónicas portuguesas. El fin propuesto era llegar a la ciudad de Malaca, y parece ser que los portugueses se proponían ir allá por la ruta occidental, doblando por el sur la "Tierra de la Santa Cruz''.

Coelho tomó rumbo sudeste desde las islas de Cabo Verde hacia Sierra Leone. ¡Extraño rumbo para quien se proponía arribar a Malaca sin doblar el cabo de Buena Esperanza! Además, ¿qtié podría mover a los portugueses a buscar allí la ruta occidental? Eso podría haberles reportado alguna ventaja únicamente en el caso de que esa ruta fuera mucho más corta que la oriental, a través del Océano Indico. Pero, en ese caso, quien la encontrase no podía hacer sin perjudicar a los portugueses, pues demostraría que el mercado principal de las especias, Malaca, y las "islas de la especiería" o Molucas debían pertenecer no a Portugal, sino a España, puesto que se encontraban al oeste de la línea de demarcación^^32^^. La búsqueda de esa ruta podía favorecer sólo a España, lo que posteriormente se demostró con la suerte que corrió el proyecto de Magallanes.

La flotilla de Coelho se acercaba ya a Sierra Leone, pero los vientos contrarios le impidieron fondear junto a la costa. Cuatro días después Coelho viró al lado opuesto, al sudoeste. Las naves cruzaron el Ecuador y cerca de los 3°50' de latitud sur y 32°23' de longitud oeste divisaron una pequeña isla rocosa no señalada en las cartas de marear. Fue el segundo descubrimiento de la isla. Poco antes había dado con ella un tal Fernando de Noronha y la recibió en donación del rey de Portugal.

Allí la nave capitana encalló y naufragó, pero la tripulación se salvó íntegra. Vespucio fue a la isla en una barca con cuatro o cinco tripulantes en busca de un fondeadero seguro, pero sólo arribó tras él una nave, y eso pasada una semana. Así ocurrió que Vespucio llegó inopinadamente a ser el primer explorador de la _-_-_

~^^32^^ Dio este convincente argumento hace ya cien años Osear Peschel (en la Historia de la época de los descubrimientos).

85 isla Fernando de Noronha, antes deshabitada, donde había " innumerables pájaros marinos y terrestres, tan mansos que sin recelo alguno se dejaban coger con la mano''.

Cuatro naves de la flotilla de Coelho siguieron adelante, hacia la "Tierra de la Santa Cruz'', acordando reunirse en Bahía. La quinta nave, a cuyo bordo iba Vespucio, arribó a Bahía, pero esperó allí en vano dos meses y medio a las otras. Entonces el capitán recorrió la costa del continente hacia el sur. A los 18° de latitud sur, o sea, en la zona de Porto Seguro, construyó un fuerte y dejó allí a un grupo de hombres de la naufragada nave capitana con provisiones para medio año: fue el primer ejemplo de colonización casual, en grupo, del Brasil. La nave permaneció fondeada allí unos cinco meses, y parte de la tripulación se adentró durante ese tiempo unos doscientos o doscientos cincuenta kilómetros en el país. Esta fue la primera exploración de la Gran Grada de la Meseta del Brasil por los portugueses en la zona de la Serra dos Aimorés.

A comienzos de abril de 1504 zarpó la nave con un cargamento de palo brasil, y a mediados de junio del mismo año arribó a Lisboa.

Es poco lo que se sabe de Gonzalo Coelho después del naufragio. Arribó a la "Tierra de la Santa Cruz'', recorrió por mar su costa y perdió otras dos naves en circunstancias no esclarecidas. Pasó unos dos años en la bahía de Río de Janeiro. En 1506 cargó las dos naves restantes con palo brasil y regresó a Lisboa, donde lo daban por perdido.

Los historiadores franceses del siglo XIX Pascal AvezacMacaya y Paul Gaffarel dicen que el primer comerciante con el palo brasil fue uno de los marineros de Normandía que iban a fines del siglo XV y comienzos del XVI a Guinea "por especias''. Se llamaba Paulmier de Gonneville y era natural de Honfleur, pequeña población en la desembocadura del Sena. Es posible que Gonneville fuera a África occidental en busca de malagueta, sustitutivo de la pimienta, pero también es posible que navegara a la captura de las especias que traían de la India en sus bodegas las embarcaciones portuguesas. Lo mismo que en toda una serie de casos análogos, los cronistas escribieron que Gonneville fue "desviado a occidente por una tempestad" y se vio casualmente en la costa del Brasil. No logró hallar aquí especias valiosas, pero llevó a su patria palo brasil (1503--1504). Después de Gonneville fueron ya directamente a las costas brasileñas compatriotas suyos, normandos también de Honfleur y Dieppe. Así descubrieron los franceses la ruta a este país que sus políticos y negociantes, varios 86 decenios después, empezaron a llamar "Francia Ecuatorial''.

Después del retorno de Coelho, Lisboa no dio en veinte años ningún paso para colonizar el Brasil. Procuró únicamente dar la impresión de que custodiaba las aguas territoriales, enviando con irregularidad allá barcos guardacostas. De hecho, durante el primer cuarto del siglo XVI Brasil fue, a ojos de las potencias marítimas rivales de Europa occidental, "un territorio de nadie''. Además, los agentes de los mercaderes portugueses convivían perfectamente allí con los extranjeros que acudían.

El aumento del comercio del palo brasil dio lugar a que los capitanes de los barcos mercantes y los traficantes con dicha madera tintórea denominaran Brasil, y no "Tierra de la Santa Cruz'', el suelo donde crecía este árbol. Según A. Varnhagen, dicha denominación aparece por primera vez, documentalmente recogida, en uno de los diarios de a bordo portugueses de 1511, y ya en el siglo XVII desplazó totalmente del lenguaje corriente la denominación oficial de "Provincia de la Santa Cruz''.

Desde comienzos del siglo XVI fue estableciéndose algún que otro europeo casual en la costa brasileña. Después de los dos delincuentes que Cabral dejó allí, estableciéronse en el Brasil los compañeros de ruta de Coelho cuya nave zozobró. Pero quienes más a menudo se quedaban en la costa eran marinos y soldados desertores de los barcos que arribaban o cruzaban por allí y luego se hacían pasar por náufragos^^33^^. Mientras eran pocos, entablaban relaciones de buena vecindad con los indígenas, se casaban con indias, y sus hijos pusieron comienzo al grupo mestizo típico del período colonial del Brasil que recibió el nombre de mamelucos.

_-_-_

~^^33^^ "Los capitanes de las naves tenían que andarse con mucho cuidado y no permitir a las tripulaciones que desembarcaran para evitar que los marineros se evadiesen" (Rocha Pombo).

[87] __NUMERIC_LVL2__ 11 __ALPHA_LVL2__ CUARTA EXPEDICIÓN
DE COLON. DESCUBRIMIENTO
DE LA COSTA CARIBANA
DE AMERICA CENTRAL

BÚSQUEDA DEL PASO OCCIDENTAL
A LA "MAR DEL SUR"

Colón pidió permiso para organizar una expedición más a oeste para llegar al Asia meridional. Fernando se alegraba de deshacerse de una persona que él conceptuaba de cargante y pedigüeño. En el otoño de 1501 empezóse a aparejar una pequeña flotilla, y en la primavera de 1502 Colón recibió la orden de hacerse inmediatamente a la mar rumbo a oeste. Llevó con él a su hermano Bartolomé y a su hijo, de trece años, Hernando. Contaba con cuatro naves de 50 a 70 toneladas cada una y una tripulación de 150 hombres. A fines de junio llegó a Santo Domingo y rogó a Ovando que le permitiera refugiarse en la ensenada y cambiar una nave: "Una de las naves no puede soportar las tempestades ni una navegación larga''. (Algunos biógrafos de Colón afirman que vaticinó una tempestad.) Ovando le denegó el permiso, pretextando una disposición del rey.

La flotilla soportó bien el huracán que, dicho sea de paso, destruyó los barcos en que retornaban a España Roldan y Bobadilla, enemigos del Almirante.

A mediados de julio de 1502 Colón avanzó a occidente, bordeando la costa meridional de Haití. El viento era débil, y la corriente llevó la flotilla al noroeste. Los marineros no vieron tierra en cuatro días. De pronto se divisaron unas islas, probablemente el archipiélago de Los Canarreos junto a la costa sudoccidental de Cuba. El Almirante viró hacia el sudoeste para alcanzar la latitud de Jamaica. No es probable que esperara encontrar a la latitud sur de 18° el ansiado paso al "Quersoneso de Oro" (península de Malaca). Incluso por entonces suponían los europeos que empezaba cerca del Ecuador. Por lo visto, Colón se proponía primero llegar a tierra firme a occidente y luego buscar un estrecho, navegando a lo largo de la costa, a ser posible, al sur. Y así lo hizo luego.

El 30 de julio los españoles descubrieron la isla de Bonaca, frente a la costa meridional de Honduras (Guanaja es la más oriental de la cadena de las Islas de la Bahía). Detrás divisábanse 88 a lo lejos, hacia el sur, unas montañas. El Almirante creyó que allí estaba la tierra firme, y esta vez no se equivocó. Los habitantes de la isla no poseían nada de valor. Parecían salvajes. Mas, de pronto, a las naves se acercó una piragua muy ancha y larga, hecha del tronco vaciado de algún árbol gigantesco. Bogaban veinticinco remeros con delantales.

Bajo un palanquín de hojas sentábase en la piragua un hombre que bien pudiera ser un capitán o un mercader. A su lado iban mujeres y niños. Bajo el palanquín había amontonados distintos objetos, señal de que esta gente se encontraba a un nivel de cultura superior al de los otros indígenas que los españoles habían encontrado antes. Había también tejidos de colores y vestidos, hachas y campanillas de bronce, vasijas de cobre y de madera, espadas de madera con agudos pedernales bien pulidos y otros objetos. Había, por último, copiosa cantidad de semillas de cacao, y si a alguien se le caía una, la recogía cuidadosamente. (En México y en la península de Yucatán las semillas de cacao hacían de moneda.)

Colón no concedió gran importancia a este encuentro que, en realidad, era noticia de otro mundo cultural, del país de los maya, que residían en la península de Yucatán. Los indígenas de la piragua no tenían ni oro ni alhajas, y cuando les enseñaban objetos de oro, señalaban con la mano al sur. Al sur llevaban asimismo a Colón sus ensueños, en el sur precisamente esperaba hallar un paso a los mares que bañaban la auténtica India.

DESCUBRIMIENTO DE LA COSTA CARIBANA
DE AMERICA CENTRAL

Entre los indígenas había un anciano que dibujó algo así como un mapa. Colón lo tomó por guía a viva fuerza y dejó marchar a los demás. Contrarrestando a duras penas el viento frontal, los españoles tocaron a mediados de agosto la tierra firme cerca del cabo Honduras y luego doblaron al este, prosiguiendo la búsqueda de un estrecho. Bartolomé Colón desembarcó a cien kilómetros del cabo Honduras y tomó oficialmente posesión del país. Los habitantes acogieron amistosamente a los españoles y los abastecieron de fruta y aves. Estaban tatuados, iban desnudos o con vestidos cortos de tejidos de algodón y llevaban grandes pendientes.

Las naves siguieron costeando hacia el este contra el fuerte viento y la corriente; hacían agua y llevaban rotas las jarcias y las velas. Las tripulaciones estaban extenuadas. Posteriormente 89

Colón escribió: "Ochenta y ocho días... no me había dejado espantable tormenta... la gente muy enferma, y todos contritos. .. El dolor del fijo que yo tenía allí me arrancaba el ánima. Yo había adolescido y llegado fartas veces á la muerte...''

099-16.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón a lo largo de las costas
de América Central en 1502

En cuarenta días, las naves avanzaron al este del cabo Honduras 350 kilómetros nada más. El 14 de septiembre, al doblar un cabo, la costa seguía recta al sur. Sopló un viento favorable y la corriente iba en la misma dirección. Colón denominó este cabo Gracias a Dios. Extendíase hacia el sur una ribera llana y baja con anchas desembocaduras de ríos y grandes lagunas. Las naves bordeaban ya la costa nicaragüense de los Mosquitos, a mayor velocidad: en dos semanas recorrieron unos quinientos kilómetros. Fondearon donde la costa torcía al sudeste ( probablemente en la desembocadura del río San Juan).

A primeros de octubre siguieron la navegación. Los indígenas se acercaban a menudo a las naves en canoas. Los marineros vieron que llevaban placas y otros adornos de oro y, a veces, se las cambiaban por chucherías. Colón llamó Costa de Oro esta orilla; de ahí su posterior denominación de Costa Rica.

90

Cuando los españoles hubieron avanzado al sudeste unos 300 kilómetros, la costa empezó a desviarse hacia el noreste. Llegaron al país de Veragua (Panamá), donde lograron cambiar tres cascabeles por diecisiete discos de oro. Se desconoce qué disgustó a los habitantes, si el número o la calidad de los objetos que les dieron a cambio, pero el hecho es que manifestaron abiertamente su descontento. Colón ordenó ``apaciguarlos'' con varios disparos. Interrogando a los indígenas, los españoles se enteraron de que a nueve días de navegación, en otro mar, vivía un pueblo rico que "comía y bebía en oro'', navegaba en barcos y comerciaba con especias y otras mercancías. Que allí los hombres y las mujeres iban ricamente vestidos y se aderezaban con alhajas. "Y dicen tanto---confesaba Colón---que yo sería contento con el diezmo''. Por los ademanes de los indígenas dedujo que los habitantes de aquel país eran belicosos, montaban en animales, usaban petos y estaban armados con espadas, arcos y flechas. ".. . También dicen---escribió luego (desde Jamaica) Colón---que la mar boxa de Ciguare, y de allí á 10 jornadas es el río de Gangues''. A comienzos de noviembre, los barcos de Colón fondearon en la profunda y amplia ensenada de Porto Velho.

Para juzgar de si los indígenas decían la verdad, hay que recordar que a 60 kilómetros al sur de Porto Velho hay realmente "otro mar" (el Golfo de Panamá, en el Océano Pacífico), y más al sur, un país de elevada cultura (Perú), y que allí, sólo allí, los indígenas habían domado animales grandes (llamas) que utilizaban, si no de montura, sí como bestias de carga.

Debido a las lluvias torrenciales y al temporal, los españoles se detuvieron en estas costas. A cambio de bagatelas recibieron víveres, pues oro no había allí. Los indígenas eran afectuosos y hospitalarios, y los forasteros abusaron de ello.

En la ensenada, que los españoles denominaron Retrete, los robos y las "visitas nocturnas" de los marineros a los poblados ribereños indignaron tanto a los indígenas que atacaron una nave de Colón. Tras de disparar un cañonazo, la ``victoria'' fue de los españoles. Pasado Retrete, la costa torcía de nuevo hacia el sudeste. Una fuerte corriente contraria frenaba mucho el avance de las embarcaciones. Al fin arribaron desde occidente al Golfo de Darién, adonde ya habían llegado los españoles desde oriente en 1501. Colón comprendió que, siguiendo hacia el este, no encontraría ningún estrecho. En recorrer las costas de Veragua (300 km) tardaron mes y medio. Las incesantes lluvias empezaron a pudrir la madera de los barcos, ya carcomida de por sí y vapuleada por las tempestades.

91

En diciembre de 1502 Colón dio la vuelta (junto al cabo de San Blas). El viento del este, que había entorpecido hasta aquí el avance de la flotilla, cambió de súbito, soplando en contra desde poniente y alcanzando poco después la fuerza de un huracán. La tempestad duró nueve días. Luego el viento cambiaba constantemente de dirección, y Colón llamó aquel paraje Costa de los Contrastes. Los desvencijados barcos avanzaron en todo un mes al sudoeste sólo 200 km.

Para descansar y reparar las naves, el Almirante entró el 6 de enero de 1503 en una bahía que llamó Belén, a la desembocadura del río Veragua. Cerca de este aurífero río quiso fundar una colonia y dejar,una guarnición mandada por su hermano Bartolomé. Pero los indígenas mataron a parte de la guarnición. En la bodega de la nave almirante había cincuenta indígenas en rehenes. Una noche, parte de los indígenas se subieron en los hombros de sus compañeros, salieron de la bodega y se tiraron al mar. Algunos fueron capturados y encerrados de nuevo en la bodega. A la mañana siguiente fueron hallados todos muertos: se habían estrangulado. Suceso tan terrible inquietó sobremanera a Colón. Daba por -primera vez con gente que desdeñase así la muerte. Temía por su hermano y sus hombres e hizo reembarcar a los colonos supervivientes. Meses después, en la misma carta (desde Jamaica) en que participaba a los reyes los sucesos de Veragua, describió como sigue a los habitantes de este país: "... no puede ser... la gente más cobarde.. .''

Para guardar en secreto la ruta a Veragua, Colón quitó a los pilotos las cartas de marear que ellos habían levantado durante la travesía. A mediados de abril de 1503 zarpó y torció hacia el este. En Porto Velho hubo de abandonar un navio más. El 1 de mayo, tras de arribar de nuevo al Golfo de Darién, viró hacia Jamaica. Pero las corrientes llevaron los barcos hacia occidente. Al cabo de diez días se divisó un grupo de islotes deshabitados (islas Pequeño Caimán, al noroeste de Jamaica). Luego, bregando tenazmente contra las corrientes y los vientos contrarios, estando las naves tan averiadas que apenas se sostenían a flote, Colón y sus marineros arribaron a Jamaica.

EL NAUFRAGIO Y UN AÑO EN JAMAICA

El 25 de junio de 1503 Colón encontró en la costa septentrional de Jamaica un fondeadero e hizo embarrancar los barcos que estaban a punto de hundirse. Las bodegas se anegaron en el acto. Hicieron camarotes en las cubiertas, y a lo largo de las 92 bordas colocaron defensas para protegerse de los indígenas. Colón dejaba bajar a desgana a sus hombres a la orilla por temor de que, con su comportamiento, provocaran el odio de los isleños. Gracias a esas medidas, los indígenas se mostraban pacíficos y abastecían a los españoles de productos a cambio de bagatelas.

El Almirante decidió enviar una carta a La Española para que Ovando permitiese enviar una nave a expensas suyas, de Colón. Desde Jamaica había que surcar doscientos kilómetros de alta mar. Colón envió a varios españoles al mando de Diego Méndez en dos piraguas grandes con remeros indígenas. Envió asimismo con Méndez a los monarcas una larga epístola, de la que ya hemos aducido citas.

Esta carta, de la que no se conserva más que la copia^^34^^, es un documento sicológico muy importante. Por lo visto, Colón la escribió apremiado por el tiempo, extenuado, enfermo y exasperado. En ella se entrelazan el delirio místico y las loas a la fuerza del oro, con recalcadas indicaciones de que sólo él, Colón, conoce la ruta al "país del oro" y reproches directos a la ingratitud de los reyes:

``.. .Cansado, me dormecí gimiendo: una voz muy piadosa oí. . . Dios. .. maravillosamente hizo sonar tu nombre en la tierra. Las Indias, que son parte del mundo, tan ricas, te las dio por tuyas. .. De los atomientos de la mar Océana, que estaban cerrados con cadenas tan fuertes, te dio las llaves, y fuiste obedescido en tantas tierras. Los privilegios y promesas que da Dios, no las quebranta, no dice después de haber recibido el servicio. . .'' Pero, como conocía bien a sus soberanos, Colón escribió a renglón seguido:

``.. .Y es que yo vide en esta tierra de Veragua mayor señal de oro en dos días primeros que en la Española en cuatro años.. . De allí sacarán oro. .. El oro es excelentísimo.. . y con él, quien lo tiene, hace cuanto quiere en el mundo, y llega á que echa las ánimas al paraíso.. .''

Transcurrieron muchos meses. Y los españoles, atormentados por el desconocimiento de qué les depararía la suerte y por la inactividad, se desanimaron. Casi todos los marineros sanos se diseminaron por Jamaica, robando en las aldeas y violando a las mujeres. La gente que se quedó con Colón estaba extenuada por las enfermedades y las privaciones. Como eran pocos, procuraban portarse bien con los indígenas, y éstos, a cambio de diversos objetos, seguían entregándoles productos. Sólo en junio de 1504, _-_-_

~^^34^^ La traducción al italiano de esta carta se publicó en Venecia en 1505.

93 cuando Colón, según palabras propias, perdió toda esperanza de salir vivo de Jamaica, llegó el barco, comprado y aparejado por Méndez a costa del Almirante.

REGRESO A ESPAÑA Y MUERTE DE COLON

El 28 de junio de 1504 Colón abandonó para siempre Jamaica. Debido a los vientos contrarios, su barco tardó más de mes y medio en cubrir la corta distancia que media entre Jamaica y La Española. Ovando recibió a Colón como huésped de honor y lo alojó en su casa. En septiembre de 1504 los hermanos Colón abandonaron La Española. Las tempestades perseguían su solitaria nave, que entró en el Guadalquivir el 7 de noviembre de 1504.

En el cuarto viaje Colón descubrió la tierra firme al sur de Cuba, es decir, la costa de América Central. Exploró unos 1.500 kilómetros de las orillas sudoccidentales del mar Caribe y demostró que, en los trópicos, una barrera colosal separaba el océano Atlántico de la "mar del Sur'', de la que había oído hablar a los indígenas. Colón fue el primero en traer noticias de los pueblos de alta cultura que residían junto a la "mar del Sur'', en algún lugar del oeste de Jamaica. Por último, surcó dos veces el mar Caribe en la zona occidental,, aún no visitada por otros europeos.

Gravemente enfermo, Colón fue transportado a Sevilla. No se olvidaba de los que habían compartido los sinsabores con él en Jamaica, insistió en que les pagaran los sueldos, pues habían "pasado increíbles peligros y trabajos y eran pobres.. .'' Sin embargo, cuando falleció la reina Isabel (26 de noviembre de 1504), Colón perdió la esperanza de recuperar sus derechos. A fines de 1504 escribió a su hijo mayor de la grave enfermedad que le impedía ir a la Corte y que necesitaba dinero, pues se había gastado todos los ingresos, obtenidos en La Española, en traer a sus compañeros a la patria. Sólo mediado el año 1505 pudo Colón emprender el viaje a Segovia, donde se encontraba la Corte a la sazón. Fernando lo recibió con amabilidad, pero no le prometió nada y le propuso el arbitraje judicial para dirimir las pretensiones mutuas. Colón accedió al arbitraje únicamente para que fijase la cuantía de los ingresos que le correspondían, mas no para tratar de sus derechos y privilegios.

Transcurrido un año, el pleito de Colón seguía igual que antes de empezar. En mayo de 1506 Colón adveró su testamento en Valladolid y unos días después, el 20 de mayo de 1506, falleció. La muerte del gran navegante pasó inadvertida para sus contemporáneos.

94

Hagamos un breve resumen de los resultados estrictamente geográficos de las cuatro expediciones de Colón. El fue quien primero atravesó el Océano Atlántico por las zonas subtropical y tropical del hemisferio boreal y el primer europeo que navegó en el mar Mediterráneo Americano (Caribe). Fue quien puso comienzo al descubrimiento de la tierra firme sudamericana y de los istmos de Centroamérica. El quien descubrió todas las Grandes Antillas, la parte central de archipiélago de las Bahamas, las Pequeñas Antillas, desde la isla de Santo Domingo hasta las Vírgenes inclusive, así como Trinidad y una serie de islotes del mar Caribe.

La inmensa trascendencia de los descubrimientos de Colón para España fue reconocida por todos únicamente mediado ya el siglo XVI, después de la conquista de México, Perú y los países septentrionales de los Andes, cuando empezaron a llegar a Europa montones de oro expoliado y "flotillas enteras de plata''. Pero el alcance histórico mundial y, además, revolucionario, de la obra de Colón fue apreciado únicamente en la mitad del siglo XIX por los autores del Manifiesto del Partido Comunista: "El " descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de las Indias y de China, la colonización de América, el intercambio con las colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta entonces desconocido, y aceleraron, con ello, el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición''.

__*_*_*__ [95] __NUMERIC_LVL2__ 12 __ALPHA_LVL2__ AMERICO
VESPUGIO Y EL ORIGEN
DEL NOMBRE
``AMERICA"

DATOS BIOGRÁFICOS DE AMERICO VESPUCIO

Hasta hoy sigue discutiéndose en torno al año de nacimiento de Vespucio y, por eso, se dice a menudo vagamente que nació entre 1451 y 1454. En el libro bautismal en que fue registrado se dice que el niño Américo Mateo Vespucio fue bautizado en Florencia el 18 de marzo de 1454 (hecho el cálculo para poner la fecha en correspondencia con nuestro calendario).

Como no cabe suponer que en la Florencia del siglo XV transcurrieran muchos meses entre el nacimiento y el bautizo de un niño, y menos aún años, lo más probable es que Américo naciera en el mismo año de 1454.

Era hijo de un notario, no asistió a ninguna escuela y recibió instrucción en casa de un tío suyo, sacerdote. Otro tío, jurisconsulto y diplomático, lo llevó a París en su compañía cuando fue enviado a esta capital con una misión especial (1479--1480).

En los años 80 Américo se colocó de empleado del banquero Lorenzo di Pier de Médicis. Cumpliendo encargos de su amo, tuvo tratos frecuentes con los representantes de la casa de Médicis en ciudades españolas.

En 1492 se trasladó a Sevilla y entró al servicio de su compatriota Juanoto Berardi, quien, por lo visto, operaba en gran medida con fondos de Médicis. En casa de Berardi, que fue uno de los financiadores de la primera expedición de Colón, Américo conoció al genovés. He aquí cómo hablaba Colón de Américo en la carta del 5 de febrero de 1505 a su hijo Diego: ''. . .Fablé con Amérigo Vespuchy. .. el cual va allá... El siempre tuvo deseo de me hacer placer: es mucho hombre de bien: la fortuna le ha sido contraria como á otros muchos. . . El va determinado de hacer por mí todo lo á él que fuere posible.

Quizás no supiera el genovés que Vespucio participó activamente desde 1495, como socio, y desde 1496, como empleado de Berardi, en el aparejo de las expediciones que partían para la India española en contra del tratado de la Corona con Colón: Fernando e Isabel no se consideraban ligados por las cláusulas de este convenio. O tal vez Colón lo supiera, pero opinase que "el 96 negocio es el negocio" y comprendiese que sus fracasos se debían a las intrigas de sus influyentes enemigos y a la política de los "reyes católicos" y no a las operaciones financieras de Berardi. Pues esta casa comercial estaba interesada en el éxito de la empresa de Colón, ya que había invertido en ella un capital considerable.

Los historiadores se hacen un mar de conjeturas, tratando de adivinar dónde se encontraba y qué hacía Américo en 1497 y 1498.

Lo más probable es que estuviera en Sevilla, lo mismo que antes, aparejando barcos, y que con los fondos facilitados por su mediación, Alonso de Hojeda organizase la expedición a la Costa de las Perlas. No hay motivos para dudar de que Américo participase en 1499 y 1500 en esta expedición. No más tarde de 1501 pasó al servicio de Portugal, y hasta 1504 tomó parte en una, y es posible que en dos expediciones portuguesas que costearon el Nuevo Mundo por el hemisferio austral.

En 1504 el florentino tornó a España. En 1505 obtuvo la ciudadanía castellana "por los servicios que ha prestado y aún prestará a la Corona de Castilla''. Esta expresión dio pie a los adversarios inconciliables de Vespucio para acusarle de haber ido a Portugal como agente secreto de Castilla y de haber navegado en barcos portugueses a las costas del Brasil con fines de espionaje.

De nuevo vuelven a hacer conjeturas los historiadores en torno a qué hacía Vespucio entre los años 1505 y 1507.

La actividad de Américo se esclarece definitivamente el 22 de marzo de 1508, cuando es designado para el cargo, recién fundado, de piloto mayor de Castilla. Sus obligaciones fundamentales estribaban en examinar a los pretendientes al título de piloto y entregarles las patentes; cuidar de la composición de los globos y cartas de marear; levantar un mapa gubernamental secreto con los datos que traían los capitanes de las naves españolas de la India occidental. Para cumplir esas obligaciones hacía falta, sin duda, elevada competencia, y después de la muerte de Américo Vespucio (22 de febrero de 1512) se nombró piloto mayor de Castilla a Juan Solís, uno de los navegantes españoles más duchos de aquel tiempo, y cuando éste pereció en La Plata (1516), a Sebastián Cabot. No obstante, estos dos últimos guiaron durante sus años de servicio como pilotos mayores flotillas enteras, en tanto que Vespucio estuvo exento de tales misiones.

No hay pruebas indiscutibles de que Américo Vespucio fuera el organizador o el jefe de alguna expedición. Tampoco hay pruebas __PRINTERS_P_97_COMMENT__ 7---1747 97 convincentes de que fuera, al menos, capitán de algún barco. Se desconocen, salvo una excepción^^35^^, las funciones que ejercía durante sus navegaciones. Sólo en un caso se sabe a ciencia cierta bajo las órdenes de quién navegaba. La mayoría de los historiadores duda de si efectuó realmente algunas de las navegaciones por él relatadas. ¿Cómo pudo ocurrir que se denominara en honor de Américo el doble continente occidental?

La fama mundial de Vespucio se basa en dos cartas dudosas, escritas en 1503 y 1504, traducidas poco después a varias lenguas y publicadas por entonces en varios países. Los originales no nos han llegado. La primera carta estaba dirigida a Lorenzo di Pier Francisco de Mediéis. Américo escribía en ella al banquero sobre una navegación, realizada en 1501--1502, cuando él estaba al servicio de Portugal. La segunda carta, fechada el 4 de septiembre de 1504, estaba dirigida, por lo visto, al linajudo florentino Fiero Soderini, compañero de la infancia de Vespucio. En esta carta Américo describió cuatro navegación e s, en las que, al parecer, participó desde 1497 hasta 1504. Las dos primeras, al servicio de España; y las otras dos, al de Portugal. Respecto a la primera navegación escribió que fue invitado por el rey Fernando a ``ayudar'' en la empresa. En cuanto a la segunda, dio la callada por respuesta. De las otras dos no dijo sino que se encontró "a las órdenes de capitanes''. Vespucio dio pocos datos geográficos o de navegación. En cambio describió de manera viva y amena, con gran talento literario, el cielo estrellado del hemisferio austral, la naturaleza de las tierras descubiertas y el aspecto y la vida de los indígenas.

Por aquel entonces era muy grande el interés de los europeos aficionados a la lectura por los descubrimientos, y, salvo raras excepciones, no se publicaban las cuentas rendidas de los viajes de los navegantes españoles. Por eso tuvo tanto éxito la pintoresca descripción de las "cuatro navegaciones" del florentino por las costas occidentales del Océano Atlántico.

``PRIMERA"
NAVEGACIÓN DE VESPUCIO

Vespucio escribió de la "p r i m e r a n a v e g a c i ó n" en la carta a Soderini que una expedición de cuatro naves zarpó de Cádiz en mayo de 1497 y estuvo anclada ocho días junto a las _-_-_

~^^35^^ Según palabras de Las Casas, Vespucio fue en la expedición de Hojeda de 1499--1500 "como mercader o como sabio de la cosmografía y de la mar''.

98 islas Canarias. Al cabo de 27 a 37 días (según distintas variantes), se divisó tierra a unos 4.500 kilómetros al sudoeste de las Canarias. Vespucio dio también las coordenadas de la tierra divisada, correspondientes a la costa de Centroamérica, cerca del golfo de Honduras, suponiendo que hubiera sabido calcular bien la latitud. Pero eso es totalmente inverosímil: en el único caso que se ha podido comprobar, se equivocó ¡en 19o!

En la nueva tierra Vespucio vio "una población á manera de lugar ó villa, colocada sobre las aguas, como Venecia": se trataba de cuarenta y cuatro palafitos de madera que se comunicaban mediante pasarelas levadizas. Los habitantes eran gente esbelta, de mediana estatura, y "su carne" tiraba "a roja como el pelo de los leones''. Los españoles capturaron en una escaramuza a varios y levaron anclas hacia otro país, situado a los 23° de latitud norte. De allí siguieron hacia el noroeste, luego navegaron de 4.000 a 5.000 kilómetros por delante de una costa sinuosa, desembarcando a menudo, cambiando bagatelas por oro, hasta que en julio de 1498 arribaron "a un puerto, el mejor del mundo''. En todo ese tiempo, los españoles reunieron poco oro y no vieron ni piedras preciosas ni especias. La reparación de los barcos les llevó un mes. Mientras tanto, los indígenas residentes cerca del puerto se hicieron muy amigos de los europeos y recabaron su ayuda contra los antropófagos que emprendían incursiones a su país. Terminada la reparación, los españoles tomaron rumbo a las islas de los Caníbales, llevando a indígenas como guías. Al cabo de una semana, tras de haber recorrido 500 kilómetros, desembarcaron en una de las islas de los Caníbales y entablaron victorioso combate con gran muchedumbre de indígenas y capturaron a muchos prisioneros. La expedición tornó a España en octubre de 1498 con doscientos veintidós cautivos que fueron vendidos en Cádiz.

La inmensa mayoría de los historiadores estiman que Vespucio no navegó una sola vez a la India occidental en 1497--1498. La cuestión se reduce a lo siguiente: ¿se atribuyó intencionadamente Vespucio la primera visita, es decir, el descubrimiento del nuevo continente en 1497, un año antes de la tercera expedición de Colón, o resultó así independientemente de su voluntad? En los siglos XVII y XVIII casi todos los historiadores optaban por creer que Américo era un embustero consciente que pretendía atribuirse la gloria de Colón de haber descubierto el nuevo continente. Sólo a comienzos del siglo XIX Alejandro de Humboldt, primero en su Estudio crítico 99 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/0000/HDELA395/20070806/199.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.07) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous de la historia de la geografía del Nuevo Continente, y luego en El Cosmos, intentó rehabilitar a Vespucio.

199-1.jpg __CAPTION__ Visita al Mundo Nuevo
(dibujo de la primera edición italiana de la
carta de Américo al confaloniero Soderini, 1504)

Las pruebas de Humboldt se resumían a lo siguiente: 1. Antes de los años 30 del siglo XVI no hacían ninguna acusación al florentino ni siquiera los herederos y los amigos de Colón. 2. No se puede imputar a Vespucio que incurriera en contradicciones, tergiversara los hechos, equivocara y embrollara las fechas de sus cartas, ya que él no publicó nada y no pudo cuidarse de las ediciones hechas fuera de España. 3. El tribunal a que apelaron los herederos de Colón contra la Corona española debió haber fallado sobre las partes del Nuevo Mundo a que ellos tenían derecho como resultado de los verdaderos descubrimientos del genovés. Los testigos de la Corona buscaron por todos los puertos españoles, pero no se les ocurrió citar a Vespucio, pese a que varias publicaciones extranjeras le atribuían ya la gloria de haber descubierto el nuevo continente un año antes que Colón. Humboldt hace hincapié en que la renuncia de la Corona al testimonio más importante contra Colón hubiera sido inexplicable si Vespucio se hubiera vanagloriado alguna vez de que él había visitado el nuevo continente en 1497 y si por aquel entonces se hubiera concedido importancia a las "fechas equivocadas y a las erratas" en las ediciones extranjeras de sus cartas.

En los años 60 del siglo XIX hubo, sin embargo, un historiador del Brasil, el alemán Francisco Adolfo de Varnhagen, que fue mucho más lejos que Humboldt en la rehabilitación de Vespucio. Humboldt procuraba demostrar únicamente que Américo no fue 100 un truhán. Varnhagen, en cambio, dedicó parte de su vida a demostrar que el florentino realizó efectivamente entre 1497 y 1504 las cuatro navegaciones de que escribió a Soderini. Y precisamente en 1497 y 1498 él, Américo, surcó por primera vez el mar Caribe al sur de las Grandes Antillas, desembarcó en varios puntos del continente, recorrió todo el litoral del golfo de México y, tras de salir al Océano Atlántico, costeó la tierra firme del norte "hasta el mejor puerto del mundo''. Varnhagen supuso primero que tan encomiástica opinión se refería a la bahía de Chesapeake (38° de lat. N.), pero luego hizo una concesión y descendió casi diez grados al sur, deteniéndose en la zona del cabo Cañaveral (hoy Kennedy), a los 28°27' de latitud norte. Poco importa que sólo "un navegante poco familiarizado con buenos puertos" pudiera haber denominado "el mejor puerto del mundo" el próximo al cabo Cañaveral (John Fiske).

Hacer esa travesía significa recorrer, por lo menos, 6.000 kilómetros (hacia el cabo de Kennedy), o sea, mucho más que desde Gibraltar hasta Suez por la costa africana. Según Varnhagen y sus adeptos, Vespucio hizo en 1497 y 1498---a las órdenes de Vicente Pinzón y Juan Solís---un viaje marítimo, bordeando una tierra occidental que, 'por sus dimensiones, podía ser únicamente tierra firme a ojos de cualquier navegante ducho en cosmografía de fines del siglo XV.

Si hubiera sido Asia oriental, es de suponer que los resultados de la expedición debieran haber interesado mucho al Gobierno español, ya que esa parte recién descubierta de Asia se encontraba indiscutiblemente al oeste del "meridiano del Papa'', y Portugal no podía pretender a ella. Pero la "primera expedición" de Vespucio, realizada bajo bandera española, de cuyos resultados estaban obligados a rendir inmediatamente cuenta sus participantes, no dejó en España el menor rastro: ni un documento, ni una relación de los contemporáneos, ni un mapa, excepto los muy dudosos de Juan de la Cosa (1500?) y Cantino (1502?). Parece ser que el propio Vespucio habló de la expedición descubridora de todo un continente al norte del mar Caribe sólo seis años después del gran descubrimiento, en 1504, en la carta a Soderini.

¿Cómo intentan explicar la indiferencia de los españoles a los resultados de la ``primera'' expedición de Américo Vespucio los defensores de su prioridad en el descubrimiento del continente occidental?

``La expedición no descubrió nada que pudiera ser de importancia para España---escribió con toda seriedad el norteamericano John Fiske, apologista de Vespucio---, si bien no pasó inadvertida, 101 como se ha afirmado erróneamente a menudo.. ,"^^36^^ El hecho de que la expedición de Vespucio de 1497 y 1498 la advirtiera alguien, a pesar de todo, en Europa, está reflejado, a juicio de Fiske, en los dos enigmáticos mapas antemencionados. En ellos Cuba está señalada convencionalmente como una isla, pese a que ello quedó demostrado definitivamente sólo por la expedición de Ocampo en 1508. Y "el mapa de Cantino, además de presentar a Cuba como una isla, limitada al oeste por una costa hipotética, pinta... gran parte del litoral estadounidense, incluidos los dos lados de la península de Florida, indicado todo como costa visitada, con diversos pormenores, golfos, cabos y, además, veintidós denominaciones de lugares... Estos nombres son una prueba incontestable de que dicha parte del mapa está copiada de un mapa español... Todo ello es indicio de que parte de la costa de los EE.UU. fue descubierta y llevada al mapa por los navegantes españoles antes de noviembre de 1502. ..''

Débese indicar aquí que la costa de los EE.UU. está señalada en el mapa de la Cosa como descubierta por marinos ingleses, y no españoles. Y la "ficticia Florida" del mapa de Cantino es un cabo que penetra en el mar al noroeste del supuesto extremo de Isabela (así se llama Cuba en este mapa), lo que no corresponde en absoluto a la realidad.

¿Y cómo entender lo de los barcos mercantes indios que navegaban a lo largo de la costa occidental del mar Mediterráneo Americano? (Como sabemos, Colón encontró uno de esos barcos en 1502 cerca de la costa de Honduras.) ¿Cómo pudo suceder que ni navegantes tan expertos como Pinzón y Solís, ni una persona tan observadora como Vespucio, no vieran junto a las costas de Yucatán y México ninguna huella de la cultura de los mayas y los aztecas, que admiraron a los primeros españoles que visitaron realmente estas costas (1517--1518)? La respuesta que da a estas embarazosas preguntas es digna de un leguleyo.

``Puede parecer extraño---prosigue Fiske---que Pinzón y Solís no encontraran templos piramidales ni otros vestigios de semicivilización en la costa de Yucatán... Pero todo aquel que haya navegado a lo largo de las costas con distintos tiempos sabe cuan fácil es que las cosas escapen de la atención de uno en una ocasión, en tanto que en otras saltan a la vista...''

Lo dicho es suficiente para considerar que la noticia atribuida a Vespucio sobre su navegación en 1497 y 1498 es una burda _-_-_

~^^36^^ J. Fiske. El descubrimiento de América, t. II, M., 1893, pág. 20. (Las citas que siguen en este apartado son del mismo libro.)

102 invención. Por el contrario, hoy nadie duda de que en 1499 y 1500 Américo navegó realmente junto a las costas del continente de ultramar, pero no del septentrional sino del meridional, y que se hallaba a las órdenes de Alonso de Hojeda.

``TERCERA"
NAVEGACIÓN DE VESPUCIO

Hay que señalar, por otra parte, que ni la inventada " primera navegación" ni el relato de la "segunda navegación'', cuando la expedición de Hojeda descubrió un trecho enorme de la costa norte del nuevo continente, produjeron gran impresión en los lectores. Dio fama mundial a Vespucio su "tercera navegac i ó n'', cuando descubrió el Nuevo Mundo ante los ojos de sus contemporáneos.

Cuando la nave, enviada por Cabral, arribó en 1500 a Lisboa con la noticia del descubrimiento de la "isla de Vera Cruz'', en Portugal no se concedió gran importancia a este descubrimiento. Nadie se imaginaba entonces que la isla tuviera alguna relación con la "India de Colón'', ya que estaba relativamente cerca de África occidental. Como ya hemos dicho, para explorar esta tierra fueron enviadas tres naves. No se sabe quién las mandaba. Américo navegaba, si es que navegaba, probablemente como astrónomo. Del descubrimiento de las costas del Brasil entre los 5° y los 25° de latitud sur por esta anónima expedición hemos hablado en el capítulo 10. Aquí nos detendremos en los aspectos que caracterizan al propio Vespucio y la impresión que produjeron sus cartas.

Vespucio describió a los pobladores ribereños como feroces caníbales. El siguiente fragmento de su carta muestra con qué medios excitaba la imaginación de los lectores, sin detenerse ante las invenciones más indecorosas:

``No tienen ni ley ni fe alguna ... no tienen bienes propios, porque todo es común, no tienen ni reyno ni provincias; no tienen rey: no obedecen á ninguno... habitan en común... Son gente belicosa y muy cruel. .. y cuando combaten, lo hacen con mucha crueldad... La carne que comen, sobre todo la común, es carne humana, y en el modo que se dirá... Uno me ha confesado que se ha comido de esa carne más de 200 cuerpos... Hemos visto en sus casas carne humana puesta al humo, y mucha...''

Américo describió encantado la naturaleza del nuevo país: su clima suave, los inmensos árboles con olorosas flores, las aromáticas hierbas, las coloridas plumas de los pájaros. En pocas 103 palabras, describió el "País de los Papagayos" como un paraíso terrenal.

Parece ser que las naves arribaron el 15 de febrero de 1502 a los 32° de latitud sur. Allí los capitanes portugueses entregaron por unanimidad a Vespucio el mando de toda la expedición. Entonces él dejó la costa y cruzó el océano en dirección sudeste. Las noches iban siendo más y más largas. A comienzos de abril, la noche duraba 15 horas. Las naves alcanzaron presuntamente los 52° de latitud sur. Durante una tempestad de cuatro días se divisó la sombría costa de una tierra. Los portugueses navegaron por delante de ella a unos 100 kilómetros de distancia, pero no podían desembarcar debido a la niebla y la ventisca. Empezó el invierno, los marinos doblaron al norte y, pasados treinta y tres días, arribaron a Guinea. Allí prendieron fuego a uno de sus barcos, que estaba destartalado. Los otros dos tornaron a Portugal en septiembre de 1502.

Así, además de participar en los descubrimientos de las costas del Brasil, confirmados por los mapas de principios del siglo XVI (hasta los 25° de lat. S.), Vespucio se atribuyó el mando de la primera navegación por aguas australes. Es de lamentar que de esta navegación se sepa sólo por las cartas del propio Vespucio, que despiertan grandes dudas. ¿Cómo sucedió, por ejemplo, que los capitanes portugueses pusieran unánimemente por jefe de ellos a un extranjero sin posición determinada? ¿Con qué fin se dirigieron a la parte meridional del océano? ¿A qué tierra llegaron a los 52° de latitud sur (sería a la Georgia Austral)? ¿Cómo pudo recorrer la tripulación fatigada, en navios viejos, cerca de 7.000 kilómetros hasta Guinea, de sur a norte, en treinta y tres días? A los contemporáneos de Vespucio no les preocupaban esas cuestiones. Ante ellos se abrió realmente un mundo nuevo.

Américo declaró en la carta a Mediéis (1503): "Estas tierras deben llamarse Nuevo Mundo. ..La mayoría de los autores antiguos es de la opinión de que al sur del Ecuador no hay ningún continente. .. Y si algunos de ellos afirmaban que existía alguno, lo creían deshabitado. Pero mi última navegación ha demostrado que esa opinión suya es errónea... ya que en las zonas meridionales he encontrado un continente poblado más densamente de personas y animales que nuestra Europa, Asia o África, y, además, el clima es más templado y agradable que en cualquiera de los países que conocemos.. .''

La "cuarta navegación" de Vespucio en 1503 y 1504 (¿mandada por Gonzalo Coelho?) queda descrita más arriba. Esta 104 expedición fracasó, y fue precisamente después de este fracaso cuando Américo Vespucio pasó de nuevo a servir a España.

ORIGEN DEL NOMBRE
"AMERICA"

En la ciudad de Saint-Dié, en Lorena, a comienzos del siglo XVI se fundó un círculo geográfico integrado por varios sabios jóvenes. Uno de ellos, Martín Waldseemüller, escribió la breve obra Introducción a la Cosmografía, editada en 1507 con dos cartas de Vespucio traducidas al latín. En el librito de Waldseemüller se encuentra por primera vez el nombre d e "A m é r i c a''. Tras de recordar que los ``antiguos'' dividían la tierra habitada en tres partes: Europa, Asia y África, que " recibieron sus denominaciones de nombres de mujeres'', Waldseemüller escribió: "Pero hoy estas partes del mundo están más exploradas, y ha sido descubierta la cuarta parte por Américo Vespucio. .. y no veo por qué, quién y con qué derecho podría prohibir llamar esta parte del mundo país de Américo o América''. Es poco probable que, con esa declaración, Waldseemüller quisiera empequeñecer en algo la gloria de Colón. El creía, lo mismo que otros geógrafos de comienzos del siglo XVI, que Colón y Vespucio habían descubierto tierras nuevas en distintas partes del mundo. Colón había ampliado la exploración del Viejo Mundo: Asia tropical del Este. Vespucio, por el contrario, "había descubierto la cuarta parte del mundo'', el Nuevo Mundo, desconocido por los ``antiguos'', continente que se extendía a ambos lados del Ecuador, lo mismo que África, pero separado de ésta por el Océano Atlántico.

El círculo geográfico de Saint-Dié acogió las cartas de Vespucio como una noticia sobre el descubrimiento de un continente nuevo. Y si se trataba de un descubrimiento, había que darle nombre, ``bautizarlo''; y el libro de Waldseemüller puede ser considerado como "testimonio del bautizo" de este continente con el nombre de América.

Los cartógrafos fueron esta vez más prudentes que los geógrafos. En el mapa del mundo de Jan Reiss, de 1508, aún no aparece el nombre de ``América''. El continente recién descubierto se llama "Tierra de la Santa Cruz" o Mundo Nuevo. Pero el librito de Waldseemüller se reeditó varias veces y se difundió mucho por los países de Europa occidental. No tardaron en aparecer varios mapas en los que el nuevo continente lleva el nombre de `` América''. Una de las representaciones más viejas del continente con __PARAGRAPH_PAUSE__ 105 199-2.jpg __CAPTION__ Hemisferio Occidental del mapa de Jan Stobnicza, 1512 __PARAGRAPH_CONT__ la inscripción de ``América'' se da en el globo de Juan Schoner de 1515, en el que la tierra descubierta en 1498 por Colón junto al golfo de Paria lleva el nombre de ``Parias'' y está dibujada como una isla grande, separada del Japón por un estrecho, al oeste, y del continente de América, al sur. A su vez, América está separada de la fabulosa tierra austral "Países del Brasil" por otro estrecho al sur. Casi al mismo tiempo que el globo aparecieron mapas en los que el continente, de contornos parecidos a los dibujados por Schoner, se llama América. Hacia los años 20 del siglo XVI fueron apareciendo numerosos mapas de éstos en todos los países europeos, excepto España. Pero todos ellos presentan un 106 rasgo común: América se denomina sólo continente austral.

199-3.jpg __CAPTION__ Hemisferio Occidental del globo de Juan Schoner, 1515

La idea de que las tierras situadas más al norte del mar Caribe constituyen parte de otro continente, también ``nuevo'' y también "desconocido de los antiguos'', fue posterior, cuando se descubrió la "mar del Sur" (Océano Pacífico) y españoles y franceses bordearon las costas meridionales y orientales de América del Norte, es decir, no antes de los años 20 del siglo XVI. Por cierto, se conserva un espléndido mapa, impreso en la ciudad polaca de Cracovia en 1512 (anexo a la introducción a una edición de Ptolomeo). Lo levantó Jan Stobnitza, quien unió con un istmo los continentes septentrional y meridional, trazando las costas occidentales, aún desconocidas, con líneas rectas convencionales. Tras ellas colocó un océano que se extendía desde el Círculo Polar Ártico, hasta los 40°, por lo menos, de latitud sur. Diez grados al oeste de la costa convencional está la isla Cipango (Japón). Por consiguiente, Jan Stobnitza dibujó en su mapa el nuevo continente doble como una barrera que impedía llegar a Asia, y no como parte de Asia. Para sortear esta barrera había que rodear, por lo visto, el Nuevo Mundo por el norte (a los 60° de lat. N.); ésta 107 fue la primera indicación cartográfica de la existencia de un p a s o noroccidental desde el océano Occidental (Atlántico) al Oriental.

Fuera este mapa resultado de una genial conjetura o de un feliz descuido del autor, el caso es que no debió influir en la cartografía de aquella época. Los contornos del doble continente, basados en descubrimientos reales, aparecieron en copioso número sólo después de la navegación del italiano Giovanni da Verrazano, al servicio de Francia, quien exploró la costa oriental del continente nórdico entre los 34° y los 46° de latitud norte (1524).

El primero que extendió la denominación de América al continente septentrional fue el famoso cartógrafo flamenco Gerhard Mercator. En su mapa, publicado en 1538, escribió respectivamente "Parte meridional de América" y "Parte septentrional de América''. Y en 1541, Mercator dividió la palabra América en dos partes: colocó las tres primeras letras "Am e" en el continente del norte, y las otras cuatro "r i c a" en el del sur.

Desde la segunda mitad del siglo XVI el nombre de `` América'' fue adoptado para los dos continentes en muchos otros globos y mapas, excepto los españoles. Asi, la gloria de Américo Vespucio se fue propagando más y más, en tanto que se empezaba a olvidar a Colón. Únicamente los españoles y los italianos (y no todos) seguían escribiendo ``Indias'', "India occidental'', "Nuevo Mundo'', etc.

La injusticia de la nueva denominación provocó una reacción natural. El propio Schóner, que echá_a rodar la denominación de ``América'' en su globo de 1515, acusó posteriormente a Vespucio de fraude intencionado. Esa misma acusación la hizo a mediados del siglo XVI Las Casas en la Historia general de las Indias., comenzada en 1527 y terminada en 1559. "Los amargos reproches están bizarramente mezclados en esta obra con el elogio---escribió Humboldt---. Se ve cómo crecen el odio y la sospecha en la medida que se acrecienta el renombre del navegante florentino. . .''

Y Humboldt, que estudió profundamente esta cuestión, da en El Cosmos la siguiente conclusión: "En cuanto a la denominación de un gran continente. . . se presenta como un monumento de la injusticia de los hombres. Es natural que se atribuya en última instancia la causa de esta injusticia a quien parecía ser el más interesado en cometerla. El estudio de los documentos ha probado que ningún hecho fidedigno confirma esta suposición. La denominación de América nació en un país alejado (de España) y por 108 una concurrencia de circunstancias que parecen descartar hasta la sospecha de influencia por parte de Vespucio. .. La concurrencia de circunstancias fortuitas le ha dado una celebridad cuyo peso, en tres siglos, ha gravitado sobre su memoria, ya que daba pie para cargar de tintas negras su carácter. Es una situación muy poco frecuente en la historia de los infortunios humanos. Es el ejemplo de un vilipendio moral que crece con la celebridad del nombre''.

__*_*_*__ [109] ~ [110] __NUMERIC_LVL1__ Segunda parte __ALPHA_LVL1__ DESCUBRIMIENTO
Y CONQUISTA
DE AMERICA
CENTRAL
Y DE MÉXICO __NUMERIC_LVL2__ 13 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DE LA "MAR DEL SUR"
(OCÉANO PACIFICO)

PRIMERA VUELTA A CUBA POR MAR

3D 199-4.jpg [111] ~ [112] __NOTE__ LVL2 and LVL3 moved two pages backwards.

En 1508, el virrey Nicolás de Ovando organizó en Santo Domingo una expedición marítima, mandada por Sebastián de Ocampo, para explorar la ficticia ``península'' de Cuba. Atravesado el Paso del Viento, que separa a Haití de Cuba, Ocampo condujo sus naves costeando el norte de Cuba desde la punta de Maisí hasta los "Jardines del Rey" (archipiélago de Camagüey). Esta parte de la costa era ya bien conocida de los españoles y estaba recogida en el mapa de Juan de la Cosa (cerca de 1500). Tras los "Jardines del Rey" tampoco variaba en gran trecho la dirección noroeste del litoral hasta que Ocampo pasó por delante de una fila de cayos; pero detrás del último (Santa Cruz del Padre), la costa cubana dobló derecha a occidente. Siguiendo este rumbo unos 200 kilómetros, Ocampo se detuvo en una bahía que le pareció muy cómoda y abrigada para puerto. Los marineros sacaron a la orilla los barcos que hacían agua y los calafatearon. Allí precisamente, diez años y pico más tarde (en 1519) se fundó la ciudad de La Habana.

Desde el puerto recién descubierto, la costa torcía suavemente al sudoeste. Ocampo siguió adelante y llegó al cabo de San Antonio, tras el que la costa cubana doblaba bruscamente al este, y cuando bordeó una pequeña península entre los golfos de Guanahacabibes y Corrientes, no tardó en convencerse de que iba costeando las mismas orillas meridionales de Cuba y pasaba por delante de los mismos cayos que descubriera Cristóbal Colón en junio-julio de 1494. En esta ruta oriental, Ocampo, cuando pasó entre el archipiélago de Los Canarreos y los Jardines de la Reina, muy cerca de la costa meridional de Cuba, halló, entre otros parajes, y exploró la bahía de Cienfuegos: Colón no advirtió en 1494 el angosto acceso a esta bahía.

Cuando Ocampo acabó de recorrer la costa sur se acercó desde el oeste al Paso del Viento, es decir, cuando dio fin a la primera vuelta a Cuba por mar, había recorrido más de 3.000 km. Y cuando hubo retornado a Santo Domingo, a los españoles ya no les quedaba duda alguna de que Cuba no era una península asiática, sino una isla muy larga y estrecha, "parecida a la lengua __PRINTERS_P_113_COMMENT__ 8---1747 113 de un pájaro'', que se extendía del sudoeste al noroeste aproximadamente entre los 20° de latitud norte y el Trópico de Cáncer.

PINZÓN Y SOLIS EN EL GOLFO DE HONDURAS

Pese a las dificultades pecuniarias, Vicente Yáñez Pinzón se ganó la confianza de los funcionarios españoles encargados de los asuntos de la India occidental, sin duda, merced a sus descubrimientos geográficos. En 1505 recibió un subsidio del Tesoro real que, por otra parte, era insuficiente para satisfacer a la mayoría de los acreedores. Pinzón se preparaba para otra expedición a ultramar con el fin de buscar al sudoeste de la `` península'' de Cuba un paso marítimo del Océano Atlántico al `` Oriental'' (Pacífico) o al Indico. Pero transcurrieron tres años más hasta que consiguió deshacerse temporalmente de los acreedores, para lo cual necesitaba un permiso especial de los reyes.

Para buscar ese paso marítimo se organizó una expedición en dos o tres naves (las fuentes divergen a este respecto), dirigida por Pinzón, por el diestro navegante Juan Díaz Solís y el piloto Pedro Ledesma, participante en la segunda y cuarta expediciones de Colón. Los navios zarparon de la desembocadura del Guadalquivir a fines de julio de 1508, y varios meses después, tras de bordear a Cuba por el sur, descubrieron por segunda vez, después de Ocampo, la parte occidental, aún desconocida, del litoral cubano entre los golfos de Batabanó y Corrientes y doblaron el cabo de San Antonio. Persuadido Pinzón de que la orilla, detrás de este cabo, torcía bruscamente hacia el noreste, tomó rumbo al sur. Llegó a la isla Guanaja (Bonaca), en la que estuvieron ya Colón y Ledesma en 1502, volvió al oeste y, adentrándose en el golfo de Honduras, descubrió allí toda la hilera de las Islas de la Bahía. Los barcos de la cuarta expedición de Colón, anclados en Guanaja, no habían pasado de la parte oriental de este pequeño archipiélago.

Cuando Pinzón y Solís llegaron para Navidad^^1^^ a tierra firme, cerca de las cumbres del golfo, tomaron rumbo al norte y costearon el golfo de Honduras hasta los 18° de latitud norte por lo menos. Así pusieron comienzo al descubrimiento de la península de Yucatán, y más concretamente, la parte que desde el siglo XVII fue colonia inglesa (Honduras británica).

_-_-_

~^^1^^ De ahí el nombre de Navidad que se dio primero al golfo. Posteriormente, según Las Casas, se quedó con el nombre indígena del país adyacente, ``Ondure'', que los conquistadores interpretaron por Honduras.

114 199-5.jpg __CAPTION__ Fragmento del mapa de Juan de la Cosa

Al no encontrar ningún paso al "océano Oriental'', la expedición retrocedió a principios de 1509, volvió al sudeste, hacia el golfo de Darién, desde donde vino a parar al de Paria, bordeando el litoral caribano. Allí los españoles fueron atacados por los indios, probablemente porque iban a la caza de esclavos.

Sobre el subsiguiente rumbo de los barcos de esta expedición son muy parcas las fuentes y, además, divergen. Según la versión primera y más verosímil (de Pedro Mártir), la exploración acabó ahí. Según otra versión (del historiador Antonio Herrera, que escribió a fines del siglo XVI), Pinzón y Solís avanzaron desde el golfo de Paria al sur, costeando el continente, casi hasta los 40° de latitud sur. Excepto la declaración de Herrera, no se ha conservado ningún vestigio de que la expedición llegara tan lejos al sur.

PRIMERAS COLONIAS ESPAÑOLAS
EN EL CONTINENTE

En 1508 dos hidalgos obtuvieron patente real para organizar colonias en la franja continental bañada por el extremo sudoeste del mar Caribe. La frontera entre sus posesiones era el golfo __PRINTERS_P_115_COMMENT__ 8* 115 de Urabá, la parte meridional, muy enclavada en tierra, del golfo de Darién. Uno de estos hidalgos fue Alonso de Hojeda, a quien tocó en suerte la región oriental, Nueva Andalucía, o zona ribereña comprendida entre la península de Goajira y el golfo de Urabá (hoy pertenece a Colombia). El otro hidalgo, Diego de Nicuesa, enriquecido en los placeres auríferos de La Española, recibió la región occidental, Castilla del Oro, comprendida en la franja ribereña entre el golfo de Urabá y el de San Juan del Norte (costas caobanas de Panamá y Costa Rica).

Hojeda encontró un socio, Martín Fernández Enciso, que le proporcionó dinero, pero, aun así, contrajo grandes deudas para armar cuatro barcos con una dotación de 300 marineros y soldados. Deseando satisfacer a sus acreedores, comenzó inmediatamente a capturar esclavos en Nueva Andalucía. Los caribes ofrecían una resistencia desesperada. La mayoría de los españoles sucumbió. Los restantes habrían corrido la misma suerte si Nicuesa no hubiera acudido en su ayuda. Hojeda llegó con los restos de su partida a Urabá. En la orilla este del golfo, cerca de la desembocadura del Atrato, empezó la construcción de la primera población fortificada española en América del Sur (San Sebastián). Los españoles tenían pocas vituallas y municiones. Empezó el relajamiento. Hojeda mantuvo la disciplina con crueles medidas: hizo decapitar a un hidalgo y ahorcar, marcar con hierro candente, azotar y cortar lenguas y dedos a los marinos y soldados rasos que se desmandaban.

Hojeda envió a La Española parte de los esclavos y del oro robado para recabar ayuda. Pero a la colonia no llegó más que una banda de piratas en un barco capturado que llevaba un cargamento de trigo y tocino. Tras de cambiar los restos de su botín por provisiones, Hojeda se embarcó con los piratas rumbo a Cuba, donde aún no había guarniciones españolas. Temerosos de la horca, los piratas abandonaron la nave y se fueron a Jamaica. Los cabecillas de la banda fueron ahorcados, a pesar de todo, y Hojeda llegó con los bolsillos vacíos a La Española, donde falleció en 1515.

Cuando Hojeda se marchó, hízose cargo de la guarnición española en Nueva Andalucía Francisco Pizarro, mísero y analfabeto conquistador, hijo natural de un hidalgo extremeño pobre y con numerosa prole que fue porquerizo en su juventud. Pizarro cobró fama de "conocer el miedo sólo de oídas''. Viéndose por primera vez ascendido a capitán de una partida de conquistadores, Pizarro estuvo medio año esperando ayuda en vano. No le quedaban más que sesenta hombres exhaustos por el hambre y 116 las fiebres. Abandonaron a San Sebastián en dos embarcaciones. Una naufragó poco después con toda la tripulación. La otra, con veinticinco o treinta hombres, seguía navegando, cuando, cerca de la desembocadura del río Magdalena, se divisó el barco de Enciso con colonos y provisiones para Nueva Andalucía. Entre los nuevos colonos iba Vasco Núñez de Balboa, paisano de Pizarro. Había participado en la expedición de Bastidas, residido luego en La Española y, huyendo del encarcelamiento por deuda, subió a escondidas al barco del socio de Hojeda.

Enciso obligó a los hombres de Pizarro a volver. Desembarcaron todos, pero la nave de las provisiones se fue a pique, y los colonos se vieron amenazados por el hambre desde el principio. Entonces, a propuesta de Balboa, los españoles pasaron al territorio vecino, el istmo de Panamá y parte de la Castilla del Oro, que pertenecían oficialmente a Nicuesa. Entraron de seguida a saco en una aldea indígena abandonada, y allí hallaron comestibles, oro y tejidos de algodón. Tras esa buena fortuna, se empezó a considerar a Balboa como un adalid. Fue elegido juez, y Enciso viose privado de sus prerrogativas so pretexto de que no eran válidas para la "Castilla del Oro''.

Nicuesa había hecho ya una correría en 1508 por las Pequeñas Antillas en su ruta a La Española, capturando a numerosos indígenas y vendiéndolos con pingüe ganancia. Por eso, al partir para la conquista de la "Castilla del Oro'', contaba con tropa numerosa. Fundó el poblado Nombre de Dios en el istmo de Panamá. La fiebre amarilla y el hambre acabaron con la mayor parte de su destacamento. Entre los supervivientes empezaron las disensiones. Sin haber medido sus fuerzas, Nicuesa fue a la nueva colonia de la "Castilla del Oro" y presentó los derechos a ``su'' oro. Entonces Balboa embarcó a Nicuesa y al puñado de hombres que le eran fieles en una destartalada nave sin provisiones y les obligó a hacerse a la mar. Nicuesa y sus compañeros desaparecieron.

MARCHA DE BALBOA A TRAVÉS DEL ISTMO HACIA
LA "MAR DEL SUR"

Hacia 1511 Balboa era ya el jefe único de los restos de los destacamentos de los dos infortunados virreyes Hojeda y Nicuesa. Aunque no contaba más que con trescientos marineros y soldados, de los cuales podían tenerse en pie no más de la mitad, comenzó la conquista de las regiones del interior de la "Castilla del Oro''. Comprendía que no tenía fuerzas suficientes para someter el país. Por eso se aprovechó de la enemistad entre las tribus indígenas 117 y concertaba alianzas con unos para vencer a otros. Los aliados abastecían a los españoles de provisiones o les cedían tierras y las cultivaban para ellos. Los conquistadores arrasaban las poblaciones enemigas y vendían los prisioneros como esclavos. Un jefe de tribu, asombrado de la codicia con que los españoles se lanzaban sobre el oro, les dijo que a varios días de camino al sur del golfo de Darién había un país densamente poblado y con mucho oro, y que desde las cimas de las montañas cercanas podíase ver otro mar, por el que navegaban barcos tan grandes como los españoles.

Balboa no se atrevo a emprender esa marcha a la "mar^del Sur" hasta dos años después, cuando de La Española llegó la noticia de que el Gobierno conceptuaba el trato que había dado al virrey Nicuesa una rebelión contra la autoridad real. Balboa comprendía que sólo una proeza deslumbrante podía salvarlo a él, "hombre de pocos recursos y origen villano'', de los tribunales y la pena de muerte. En 1513 zarpó de la desembocadura del Atrato con rumbo noroeste, bordeó la costa y, tras de surcar 150 kilómetros, desembarcó. Para amedrentar a los indios, Balboa acusó falazmente de sodomía a los hombres que cubrían su desnudez con cortos retales parecidos a mandiles de mujer. Los ``delincuentes'' fueron acosados con los perros que los conquistadores llevaban en sus campañas.

Después de esa cruel represalia, Balboa tramontó con varias decenas de compañeros la sierra, poblada allí de selva tan espesa que los españoles tenían que abrirse paso a hachazos. Desde la cima de las montañas Balboa vio efectivamente el ancho golfo de Panamá, tras el cual divisábase la inmensa "mar del Sur" (Océano Pacífico), y el 29 de septiembre (día de San Miguel) llegó a la bahía, que denominó de San Miguel. Cuando subió la marea, Balboa entró en el agua, enarboló la bandera de Castilla y leyó solemnemente una escritura compuesta por un notario: "... tomo posesión para la Corona de Castilla... de estos mares, tierras, costas, puertos e islas del Sur con todo lo que contienen... A los Soberanos de Castilla, tanto a los de hoy como a los de mañana, pertenece asimismo el poder y el dominio sobre estas Indias, las islas, los continentes Norte y Sur con sus mares desde el Polo Norte hasta el Polo Sur, a ambos lados del Ecuador, dentro y fuera de los Trópicos de Cáncer y de Capricornio... hoy y en los siglos de los siglos, mientras el mundo exista, hasta el jucio final de todos los mortales''.

Cuando tornó a las costas del golfo, de Darién, Balboa envió a España un parte, comunicando el gran descubrimiento y 118 adjuntando el quinto de su botín: un montón de oro y doscientas hermosas perlas. El Gobierno pasó de la ira a la merced.

El nuevo Gobernador de la "Castilla del Oro'', el suspicaz y codicioso anciano Pedro Arias (Pedrarias) de Avila llevó al istmo de Panamá toda una flota (22 naves). De los diez mil hidalgos que accedieron a hacerse a la mar sin sueldo alguno, eligió a mil quinientos de los de más rancio abolengo. Cuando llegó a la colonia, Pedro Arias de Avila leyó a Balboa las cartas reales que prescribían un trato misericordioso a los descubridores de la "mar del Sur'', pero comenzó inmediatamente una instrucción secreta contra él.

199-6.jpg __CAPTION__ Derrotero de Balboa en 1513

La fiebre amarilla segaba a los recién llegados. Escaseaban las provisiones para ejército tan numeroso, y a menudo los hidalgos, vestidos de seda y terciopelo, morían de hambre. Pedro Arias de Avila dividió a los españoles en pequeñas partidas y los envió en todas direcciones en busca de alimentos, oro, perlas y esclavos. Prendían fuego y saqueaban a poblaciones enteras, mataban a los indígenas y éstos, como escribiera Balboa a España, "se convirtieron de corderos en lobos''. Balboa fue el primero en sufrir una derrota durante su marcha, remontando la corriente del río Atrato. Al mismo tiempo, recibió de la Corona otra alta designación más, y Pedro Arias de Avila empezó a considerarlo como a un rival peligroso. Para ganar tiempo, ofreció a Balboa la mano de su hija, residente en España. El contrato nupcial fue suscrito, y la madre regresó a España para traer a la novia. Pedro Arias de Avila encomendó a Balboa que siguiera los descubrimientos en la "mar del Sur'', le facilitó para ello tropa y le 119 dio permiso para construir barcos en el golfo de Panamá. Luego lo acusó de haber concebido por su cuenta y riesgo una expedición y restar para ella a demasiados soldados, agregando las viejas acusaciones de rebelión y asesinato de Nicuesa. Se dio el encargo de detener a Balboa a la partida mandada por Francisco Pizarro. Por orden de Pedro Arias de Avila, el hombre que hubo descubierto la "mar del Sur" fue sentenciado por traición y decapitado (1517). En 1519 Pedro Arias de Avila fundó en la costa meridional del istmo 1 a ciudad de Panamá, primer baluarte español en la "mar del Sur" y, poco después, trasladó allá el centro administrativo de "Castilla del Oro''.

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[120] __NUMERIC_LVL2__ 14 __ALPHA_LVL2__ EXTERMINIO
DE LA POBLACIÓN AUTÓCTONA
DE LAS ANTILLAS
Y BAHAMAS

MATANZAS DE INDIOS EN LAS
GRANDES ANTILLAS

Bartolomé de Las Casas, conocido defensor de los indígenas, escribió airado en Breve relación de la destrucción de las Indias occidentales las atrocidades de los españoles:

``Los cristianos con sus caballos, espadas y lanzas comienzan a hacer matanzas y crueldades extrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños, ni viejos, ni mugeres... Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellos en los ríos por las espaldas... Otras criaturas metían a espada con las madres juntamente, y todos cuantos delante de sí hallaban... Hacían unas horcas largas, que juntasen casi los pies a la tierra, y de trece en trece, a honor y reverencia de nuestro Redentor y de los doce Apóstoles, poniéndoles leña y fuego los quemaban vivos. Otros ataban o liaban todo el cuerpo de paja seca, pegándoles fuego y así los quemaban. Otros... cortábanles ambas manos y de ellas llevaban colgando y decíanles: anda con cartas, conviene a saber, lleva las nuevas a las gentes que están huidas por los montes... Y porque toda la gente que huir podía se encerraba en los montes y subía a las sierras, huyendo de hombres tan inhumanos... enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos, que en viendo un indio lo hacían pedazos en un credo. .. Estos perros hicieron grandes estragos y carnicerías. Y porque algunas veces raras y pocas, mataban los Indios algunos cristianos con justa razón, hicieron ley entre sí, por que un Cristiano que los Indios matasen, habían los Cristianos de matar cien Indios''.

La población autóctona de La Española desapareció con rapidez sin precedentes en la historia. Según testimonio de Las Casas, se opina que muy exagerado, Colón se proponía en 1495 imponer tributos al millón cien mil indios que había (O. Peschel supone que por entonces no habría más de trescientos mil indios). El exterminio en masa de los indígenas comenzó durante el 121 gobierno de Ovando, cuando apaciguó la región sudoeste de Haití, denominada por los cronistas Jaragua, según el nombre del gran lago (Enriquillo^^2^^) y sobre todo de la provincia sudeste de Higüey (allí los guerreros estaban armados, como los caribes, con arcos y flechas y ofrecieron mayor resistencia a los españoles).

En 1510, Diego Colón, hijo del descubridor de América, gobernador de La Española a la sazón, que al fin logró ver restituidos sus derechos hereditarios (merced a los linajudos parientes de su esposa), dio orden de hacer un recuento. Según los datos del recuento, vivían entonces en la isla 46.000 indígenas, pero incluso esta cifra era, por lo visto, exagerada, ya que entonces había en total 20.000 personas en la isla, y en 1514 habría unas 14.000. En los años 40 del siglo XVI los cronistas ya no escriben de miles, sino de varios centenares de aborígenes (de 150 a 500 personas).

Se empezó a llevar a La Española a esclavos ``caníbales'' de las Pequeñas Antillas, así como ``salvajes'' equiparados a los caníbales, o sea, indios aún no repartidos de Cuba, Jamaica y Puerto Rico. Cuando la población autóctona empezó a desaparecer allí también, inicióse la captura masiva de esclavos en Sudamérica, junto a las costas del mar Caribe. Luego, a iniciativa de Las Casas, se empezó a traer africanos a La Española. Sus descendientes, mezclados a menudo con españoles, fueron los que poblaron toda la isla de Haití.

La primera población española (Baracoa) de Cuba se fundó en el extremo oriental en 1512, poco después de la llegada del gobernador Diego Velázquez (1511) con numerosas fuerzas. Desde aquí penetraron los conquistadores por mar y tierra en todas las regiones de la isla, la exploraron en busca de oro y, en dos o tres años, sometieron casi todo su territorio^^3^^: los indígenas cubanos, casi totalmente inermes, ofrecieron a los españoles menos resistencia que los haitianos. En las inmensas haciendas que Velázquez repartió entre sus allegados durante los primeros años, los indígenas morían por millares a causa de los crueles tratos y de las enfermedades epidémicas del Viejo Mundo, sobre todo de la viruela y el sarampión. Los cronistas (Pedro Mártir, Las Casas y otros) refieren también matanzas en masa de _-_-_

~^^2^^ El lago Enriquillo ocupa el fondo de una hondonada entre las sierras de Neiba y Bahoruco. Se muestra ya con el nombre de ``Jaragua'' en el mapa del misionero francés Fierre de Charlevoix, de 1733.

~^^3^^ Bernal Díaz del Castillo, pariente de Velázquez que llegó a Cuba en 1514, se quejaba de que se pasó tres años sin hacer nada, hasta que en 1517 se incorporó a una expedición enviada a descubrir tierras al oeste de Cuba.

122 cubanos. Estiman que, en 1524, en Cuba había ya dos tercios menos de indígenas que al comienzo de la conquista, y en 1532 no quedarían ya más de 4.000.

Los españoles se establecieron en Jamaica cerca del año 1509. El primer tiempo, mientras eran muy pocos, convivían con los indígenas. Pero cuando se nombró gobernador de la isla a Francisco Garay, hombre hacendado que llegó en 1514 con un numeroso grupo de mercenarios e hidalgos voluntarios, la situación cambió de raíz. La población autóctona fue desapareciendo con la misma rapidez que en las otras Grandes Antillas.

En 1508, cuando el caballero Juan Ponce de León, participante de la segunda expedición de Colón, llegó a la isla al frente de una partida a colonizar Borinquén, esta isla, según testimonio de los descubridores, estaba más poblada que las restantes de las Grandes Antillas. Los cronistas españoles calcularon que, para el momento de la colonización, en la isla habría poco menos de un millón de habitantes; pero el estadounidense Preston James, sudamericanista del siglo XX, disminuye la cifra en diez veces por lo menos.

Juan Ponce se estableció en la costa noreste de la isla, donde fundó en 1511 una ciudad que denominó San Juan Bautista de Puerto Rico en honor de su santo. Desde entonces, los españoles empezaron a llamar Puerto Rico la isla de Borinquén. Los conquistadores mataron a miles de sublevados.

``Puerto Rico era un paraíso para los indios, que recogían de sus fértiles tierras abundantes cosechas; y los españoles... creyeron que habían encontrado también un paraíso... Mas para el año 1515, las espantosas epidemias de las enfermedades importadas redujeron el número de indios a no más de 4.000" (Preston James).

BÚSQUEDA DE LA "ISLA DE LA PERPETUA JUVENTUD"
Y DESCUBRIMIENTO DEL GRUPO NOROESTE
DE LAS BAHAMAS

Después de la fundación de la ciudad de San Juan (hoy capital de Puerto Rico), Ponce de León tenía más de cincuenta años y, tal vez, por eso, prestó atención a la leyenda india de la isla Bimini, donde brotaba "la fuente de la perpetua juventud''. Los borinqueños creían que esta bienaventurada isla estaba al norte de su patria.

Ponce, limitado en sus acciones por Diego Colón, gobernador de La Española, zarpó rumbo a España a solicitar 123 atribuciones para descubrir a sus expensas y gobernar la "isla de la Perpetua Juventud'', o Bimini. La reina de Castilla era a la sazón Juana la Loca (después de la muerte de Isabel, su madre); pero el regente, debido a la enfermedad mental de la reina, era Fernando de Aragón, político muy cuerdo. Y este rey, sin extrañarse lo más mínimo, satisfizo la solicitud del fantaseador Ponce de León, concertando y firmando (en Burgos, el 23 de febrero de 1512) un convenio con él.

Aduce los pormenores de esta extraordinaria expedición el cronista hispanoamericano Herrera en su Historia general de las Indias occidentales (1601). Aunque Herrera escribió casi noventa años después de la expedición, sus datos son muy fidedignos, ya que utilizó los diarios de a bordo de los pilotos de la flotilla de Ponce de León.

Fueron aparejados tres barcos. Para piloto principal fue invitado Antón de Alaminos, participante de la cuarta expedición de Colón. Los navios salieron del puerto de San Germán (hoy Mayagüez), en la costa occidental de Puerto Rico, junto al canal de la Mona, el 3 de marzo de 1513 y tomaron rumbo noroeste. Pasaron por delante de las islas Turks (probablemente el 8 de marzo) y, yendo de isla en isla, visitaron del 9 al 14 de marzo Caicos, Mayaguana y Samana, donde, sin duda, habían estado ya, y más de una vez, los españoles. Visitaron asimismo Run Cay y San Salvador, descubiertas en 1492 por Colón. Tras de calafatear en San Salvador uno de los navios, la expedición siguió su ruta al noroeste, surcando una zona aún inexplorada del océano al este de las islas Bahamas.

El 27 de marzo, el primer día de la Pascua de Flores, se divisó al oeste una tierra desconocida. Según la versión tradicional, era la península que Ponce de León llamó Florida en honor de la fiesta. Fue el primero en desembarcar en ella, en la zona del cabo Kennedy, y luego siguió al norte hasta los 30° de latitud norte. Durante el regreso, las naves dieron con una fuerte corriente cálida contraria que fluía hacia el océano entre la península y las islas Bahamas. Cuando la flotilla arribó al extremo sur de Florida, esta corriente contraria era tan impetuosa que desancló un navio y se lo llevó al océano.

El gigantesco "río marino" de intenso azul, que resaltaba entre el azul verdoso del océano, fluía desde occidente, y junto al extremo sudeste de Florida torcía bruscamente al norte. Alaminos fue el primero en estudiar su dirección y posteriormente propuso utilizarla para regresar de la India occidental a España, suponiendo atinadamente que llegaba a las costas de Europa 124 occidental. Era la Corriente de Florida, el comienzo del gran "río marino" que, como hoy está demostrado, lleva decenas de veces más agua que todos los ríos de la Tierra juntos. Los españoles la denominaron posteriormente, cuando descubrieron y dibujaron en el mapa todo el litoral del golfo de México, Corriente del Golfo. Los europeos nórdicos la conocen con el nombre de Gulf Stream.

Cuando el navio arrastrado por la corriente a alta mar se reunió, tras ímprobos esfuerzos, con los otros dos, la flotilla prosiguió su ruta al sur, y el 24 de junio tocó Cuba. Doblando luego al noreste, pasó por el canal de Florida aproximadamente por los 28° de latitud norte.

Repusieron agua el 18 de julio en una isla del extremo occidental del Pequeño Banco de Bahama, donde hallaron a una india vieja y solitaria, por lo que dieron a la isla el nombre de La Vieja. Buscando Bimini, la expedición dio la vuelta en dos semanas al Pequeño Banco de Bahama, descubriendo la isla Gran Bahama. Herrera ofrece, basándose en los diarios de navegación, magníficas descripciones de las arboledas de mangles en las orillas y de los bancos, contraponiendo su color al del intenso azul de los estrechos sin fondo entre las islas.

Volviendo a La Vieja, los españoles tornaron a navegar hacia el sur. En diez semanas descubrieron y exploraron, en busca de la "fuente de la perpetua juventud'', otra serie más de islas Bahamas. Un navio naufragó, pero la tripulación se salvó. Herrera, sin embargo, describió peor el retorno, y únicamente se puede suponer que, de las islas más grandes, se descubrieron entonces Gran Abaco, Eleuthera, Andros, poblada de espeso bosque, y, al norte de ésta, el pequeño archipiélago de Berry. La expedición regresó a Puerto Rico a mediados de octubre de 1513.

Contristado de que la "fuente de la perpetua juventud" no manase en ninguna de las tierras descubiertas, Ponce de León decidió hacer la última tentativa y envió en busca de Bimini a sus pilotos Antón de Alaminos y Pérez Ortuvio. Estos retornaron varios meses después a Puerto Rico con la noticia de que habían encontrado la isla llamada por los indígenas Bimini. Si se trataba precisamente de los dos islotes que están en el extremo noroeste del Gran Banco de Bahama, y en nuestros mapas se llaman de Bimini, fue éste, sin duda, un descubrimiento deplorable. Pero eso no se puede demostrar, aunque tampoco refutar.

Por más que a Ponce de León le sobraba con las declaraciones de sus pilotos. Zarpó inmediatamente para España y no tardó 125 en obtener el título de "adelantado de Florida y Bimini''. Los documentos de sus derechos fueron firmados esta vez por la propia Juana la Loca el 27 de septiembre de 1514.

199-7.jpg __CAPTION__ Islas Bahamas

Por lo que sabemos, Ponce de León no se proponía colonizar las islas Bahamas. Pero la tentativa de conquistar Florida en 1521 acabó en la derrota de su destacamento, su grave herida y pronta muerte.

Según los últimos datos, en el archipiélago de las Bahamas hay 29 islas, 661 cayos y 2.387 arrecifes con una extensión total de 11.400 km2. La primera exploración de este peligroso laberinto de trozos de tierra dispersos en un amplísimo bajo fondo fue una verdadera proeza de navegación y un testimonio del elevado arte de navegar de los dos pilotos, sobre todo de Alaminos.

EXTINCIÓN DE LOS INDIOS BAHAMESES

En 1509, el rey Fernando permitió esclavizar a los bahameses, si bien no podían ser incluidos entre los "crueles caníbales" que Colón recomendara reducir a esclavitud para "sacarlos de aquel estado de inhumanidad''. Fernando quiso favorecer a los propietarios de haciendas y minas y a los organizadores de la pesca de perlas en las Indias occidentales y legalizó la trata de esclavos que, de hecho, venía realizándose ya más de diez años. Las tripulaciones de los barcos españoles que zarpaban hacia aguas americanas hacían incursiones durante el primer decenio del siglo XVI al grupo sudoriental de las islas Bahamas, las más próximas a las colonizadas La Española y la Costa de las Perlas. Después de la expedición de Ponce de León, todo el archipiélago bahamés fue para los españoles un coto de caza de ``lucayos''^^4^^ (indígenas bahameses).

_-_-_

~^^4^^ La procedencia del término ``lucayos'' es confusa: no se sabe si viene del arruaco ``luccu-cairi'' (isleños) o del hispanoamericano "los cayos''.

126

La alimentación principal de los bahameses, magníficos nadadores y buceadores, conceptuados los mejores pescadores de perlas de todo el Mediterráneo americano, se componía de moluscos. Los patronos de la Costa de las Perlas y de las islas adyacentes (Margarita y Cubagua) pagaban por un esclavo ``lucayo'' hasta 150 ducados, suma muy elevada. En el segundo cuarto del siglo XVI las Bahamas, que no presentaban indicios algunos de existencia de metales preciosos, quedaron casi deshabitadas: los aborígenes fueron evacuados o perecieron, y los españoles no se establecían en ellas; por lo tanto, tampoco llevaban allí esclavos, ni indios del continente ni africanos.

La misma suerte corrieron las Pequeñas Antillas, pobladas de pacíficos arruacos. Sólo donde habitaban los temibles caribes: en Santo Domingo, Martinica y algunas islas más, rara vez desembarcaban los españoles, como ya hemos dicho, pues podían atreverse a ^hacerlo únicamente partidas militares organizadas. Los caribes aún se sostuvieron durante mucho tiempo donde eran muchos y podían repeler a las dotaciones armadas de los barcos aparejados por tratantes de esclavos.

Las restantes Pequeñas Antillas y todas las Bahamas quedaron totalmente despobladas, y los españoles perdieron todo interés por ellas, si bien formalmente las incluían entre sus posesiones. Se convirtieron en territorios sin amo, en "cosa de nadie que pertenecía al primero que la recogiera''. Y esos primeros fueron los piratas de todas las naciones marítimas de Europa occidental que se quedaron a la luna de Valencia en el " reparto del mundo" entre españoles y portugueses.

__*_*_*__ [127] __NUMERIC_LVL2__ 15 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DE LA PENÍNSULA DE YUCATÁN
Y DEL LITORAL ATLÁNTICO
MEXICANO

LOS PRIMEROS ESPAÑOLES EN YUCATÁN

Diego de Landa, "primer historiador de Yucatán'', escribe en su libro Relación de las cosas de Yucatán (1566) que los primeros españoles que desembarcaron en esta península fueron Jerónimo de Aguilar y sus compañeros. En 1511 acompañaban a un tal Valdivia (no menciona su nombre) en la nave que Nunez de Balboa enviara a La Española. Valdma llevaba a Santo Domingo para los reyes un copioso quinto y debía informar allí, a Diego Colón, de lo que pasaba en el istmo, pero pintando los suceso?, como es natural, de color de rosa para Nunez ¿e Balboa y pedir refuerzos y provisiones. Pero la nave de Valdivia naufragó junto a Jamaica. Se salvaron diecisiete personas, me uidos Valdivia y dos mujeres, que "entraron en el batel sin velas, y con unos ruynes remos, y sin mantenimiento ninguno . Tasaron trece días en el mar, y algunos murieron de hambre.

Al fin llegaron a la orilla de una tierra desconocida, que resultó ser Yucatán, el país de los mayas "Esta pobre gente vino a manos de un mal cacique el cual sacrificó a Valdivia y a otros quatro a sus Ídolos, y después hizo vanquetes de ellos a la gente. A los otros les perdonó la vida por el momento, pero los sometió a un trabajo extenuador. Aguilar contaba posteriormente que fallecieron todos sus compañeros menos uno, muy robusto llamado Gonzalo Guerrero. Entre los dos lograron evadirse al f territorio de otro cacique, "enemigo del primero y mas piadoso , que no se los merendó, pero los hizo esclavos. Este cacique no tardo en morir y su heredero fue más piadoso aun con los españoles.

Guerrero, que aprendió a hablar en maya antes que Aguilar, se fue del lado de su amo a Chectemal (provincia del este de Yucatán, junto al gran golfo de Chetumal) "Allí le recibió un señor... el cual le dio a cargo de las cosas de la guerra... Enseñó a los indios pelear, mostrándoles hazer fuertes y bastiones y le casaron con una muy principal mujer, en que uvo hijos.'.. labrava su cuerpo, y criava cabelló, y harpava las orejas para traer &ctail;arcillos como los indios, y es creíble que fue idolatra como ellos''.

128

Transcurrieron ocho años hasta que, en 1519, arribó a la isla de Cozumel, junto a la orilla noreste de Yucatán, la flotilla de Hernán Cortés, en ruta a México. Los caciques de Cozumel contaron a éste que en la península, a dos días de camino de la orilla, vivían dos españoles esclavos. Cortés envió a los cautivos, por conducto de los indígenas, una carta, y a su dueño el rescate. Aguilar hizo entrega del rescate, fue puesto en libertad, alquiló una canoa con seis remeros y llegó sin novedad a Cozumel. Pero Gonzalo Guerrero no quiso abandonar a su familia ni llevársela de allí. Posteriormente se batió al lado de los indios contra los colonizadores españoles y pereció en un combate contra ellos.

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T I h K R \ M R MI 199-8.jpg __CAPTION__ Yucatán y la costa sudeste de México
en el mapa de Garay de 1520.

Los esclavos españoles Aguilar y Guerrero fueron los primeros descubridores, si bien por casualidad y sin querer, de Yucatán. Vicente Pinzón y Juan Solís, que a comienzos de 1509 pasaron desde la cumbre de golfo de Honduras hasta los 18° de latitud norte, es decir, que estuvieron delante de la entrada del golfo de Chetumal, no hicieron sino rozar la costa sudoriental de la península. Pero Guerrero, que había llegado a conocer bien gran parte del litoral de Yucatán y las zonas del interior, no quiso contar a los conquistadores nada de lo que sabía, y Aguilar, en su «calidad de esclavo, sabía y había visto poco, pues vivió siempre en el mismo sitio. Los conquistadores no empezaron a conocer a fondo a Yucatán hasta 1517.

EXPEDICIÓN DE FRANCISCO HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA
POR LAS COSTAS NORTE Y OESTE DE YUCATÁN

En 1517, los hidalgos españoles sin fortuna, ansiosos de gloria y riquezas, que deambulaban sin ninguna ocupación por Cuba, formaron un destacamento, eligieron por capitán al acaudalado Hernández de Córdoba y decidieron probar suerte en la búsqueda de nuevas tierras. Iba entre ellos Bernal Díaz del Castillo, autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España y __PRINTERS_P_129_COMMENT__ 9---1747 129 participante invariable en las expediciones que descubrieron y conquistaron a México. Las citas que seguirán están tomadas de dicha Historia verdadera.

Los conquistadores compraron y armaron con fondos propios, a escote, dos navios grandes. El tercer barco lo prestó Diego Velázquez, quien abasteció a la expedición de provisiones; además, los expedicionarios compraron, con dinero de ellos, cerdos y fruslerías para intercambiar con los indígenas. Contrataron a marineros y a tres pilotos, el principal de los cuales era Antón de Alaminos.

Los navios costearon durante doce días a Cuba, luego navegaron por alta mar y tomaron rumbo oeste a la ventura.

Se desencadenó una tempestad que duró dos días, y los barcos estuvieron en trance de naufragar. Cuando se hizo la calma, Alaminos cambió de rumbo, pero sólo al cabo de una semana se divisó tierra, que era la costa nororiental de Yucatán. A lo lejos, junto a un cabo, se vio un populoso poblado. A la mañana siguiente se acercaron a las naves diez piraguas grandes, a remo y vela, hábilmente hechas de enormes troncos huecos; en algunas cabían hasta cuarenta personas. Varias decenas de indios subieron a la nave capitana. Iban vestidos con camisas de algodón y paños en torno de las caderas. Por eso parecieron a los españoles gentes de civilización superior a la de los indígenas de Cuba. Los españoles los convidaron a pan y tocino y regalaron a cada uno una sarta de cuentas de vidrio.

A la otra mañana acudieron más indígenas aún en doce piraguas. Su jefe dio por señas fe de amistad a Hernández de Córdoba y lo invitó a bajar a la orilla, repitiendo las palabras " cones cotoche'', es decir, "ven a mis casas''. De ahí que los españoles denominaran este lugar punta de Catoche. Hernández de Córdoba desembarcó con un piquete, reuniéndose en la orilla un gentío enorme. El jefe invitó a los inesperados huéspedes a adentrarse en el territorio y llegar al poblado. Los españoles decidieron ir, pero manteniéndose alerta. Cuando se aproximaron a unos cerros poblados de bosque, el jefe hizo una seña, y salieron los guerreros que estaban emboscados. Llevaban las cabezas adornadas con plumas, cubierto el pecho de petos de guata; muchos se protegían con escudos. Sus armas eran dardos, hondas, arcos y flechas. Tras de lanzar una nube de saetas, los indios se abalanzaron, blandiendo los dardos, sobre los españoles, pero éstos los rechazaron a sablazos y disparos de sus ballestas y escopetas. Dieron muerte a quince indígenas, pero de los suyos resultaron heridos otros tantos. Dos años después, 130 Bernal Díaz se enteró de la causa de la hostilidad de los indios. Aguilar le contó que, cuando se vieron los navios junto a la punta de Catoche, Guerrero, erigido en algo así como adalid, fue quien les aconsejó repeler a mano armada a los intrusos.

No lejos del lugar de la escaramuza, los vencedores vieron una plaza con tres edificios de cal y canto. "Eran cues y adoratorios donde tenían muchos ídolos de barro, unos como caras de demonios, y otros como de mujeres.. . y dentro, en las casas, tenían unas arquillas chicas de madera, y en ellas otros ídolos, y unas patenillas de medio oro y lo más cobre y unos pinjantes y tres diademas y otras piecezuelas de pescadillos y ánades de la tierra; y todo de oro bajo. Y después que lo hubimos visto, así el oro como las casas de cal y canto, estábamos muy contentos porque habíamos descubierto tal tierra''.

Después de la refriega, los españoles tornaron a los navios, vendaron a los heridos y siguieron al oeste; al caer la noche, anclaron; mas, por precaución, no desembarcaron en ningún sitio. Así navegaron varios centenares de kilómetros. Alaminos guió por allí las naves a lo largo de la costa septentrional, baja y llana, de Yucatán, por lugares de poco fondo, primero bordeando un grupo de islotes (la punta de Catoche es el extremo oriental de uno de ellos), luego enfilando una larga y estrecha lengua de arena, tras la que se vio la desembocadura del Río Lagartos. Mas resultó ser una laguna de agua muy salada, y no un río. Tras ella se extendía la falsa ribera de Yucatán: dos largas y estrechas islas combadas de arena, separadas de la costa de verdad por ``ríos'' salados.

Siguiendo a lo largo de la falsa ribera, la expedición torció hacia el sudoeste, y luego bruscamente al sur, y entonces Alaminos creyó que Yucatán no era continente, sino una isla. Luego de dos semanas de navegación, costeando Yucatán, los españoles vieron un poblado a lo lejos. Se les acababa ya el agua dulce, pues llevaban pocas cubas a bordo, y para colmo de males, agrietadas. Hubieron de arrimarse a la costa del país que los indios llamaban Campeche^^5^^.

Acudió a los navios un grupo de indígenas bien ataviados con ropas de algodón. Señalaron con la mano al este, preguntando si venían de allá, y repetían la palabra ``castilán'', pero los conquistadores no comprendían entonces qué significaba eso. Tal vez se refirieran a castellanos cautivos. O quizás la explicación fuera otra, que los mayas sabían de las atrocidades de los _-_-_

~^^5^^ Hoy Estado mexicano al oeste de Yucatán.

__PRINTERS_P_131_COMMENT__ 9* 131 españoles, contadas por los isleños evadidos en canoas o arrastrados casualmente a las costas orientales de Yucatán por los vientos y la corriente. Aquí eran reducidos a esclavitud, pasaban de un dueño a otro y llegaban hasta las costas occidentales, pobladas también por mayas (los cronistas españoles hablan de tales casos). Es natural que estos mensajeros de la desgracia no podían alentar la amistad de los mayas de Yucatán a los españoles, a quienes veían por primera vez, aunque su porte fuera pacífico. Así se explican los sucesos posteriores.

Los indios invitaron a los recién llegados a que fueran con ellos al poblado. "Lleváronnos a unas casas muy grandes, que eran adoratorios de sus ídolos y bien labradas de cal y canto, y tenían figurados en sus paredes muchos bultos de serpientes y culebras grandes, y otras pinturas de ídolos de malas figuras, y alrededor de uno como altar, lleno de gotas de sangre.. .'' Unos hombres vestidos con mantas rotas trajeron haces de carrizos secos y los amontonaron, viniendo al mismo tiempo dos piquetes de arqueros y honderos con petos de guata, escudos y dardos y se detuvieron cerca de nosotros. "Y luego en aquel instante salieron de otra casa, que era su adoratorio de ídolos, diez indios que traían las ropas de mantas de algodón largas, que les daban hasta los pies, y eran blancas, y los cabellos muy grandes, llenos de sangre revuelta con ellos, que no se pueden desparcir ni aun peinar si no se cortan; los cuales indios eran sacerdotes de ídolos... y con braseros de barro llenos de ascuas nos comenzaron a sahumar. .. y por señas nos dicen que nos vamos de sus tierras antes que aquella leña que allí tienen junta se ponga fuego y se acabe de arder; si no, que nos darán guerra y nos matarán. Y luego mandaron pegar fuego a los carrizos y se fueron los papas sin más hablar. Y los que estaban apercibidos en los escuadrones para darnos guerra comenzaron a silbar y a tañer sus bocinas y atabalejos. . . Tuvimos temor y acordamos con buen concierto de irnos a la costa. .. y levar anclas"

DESCALABRO DE LA EXPEDICIÓN DE HERNÁNDEZ
DE CÓRDOBA Y RETORNO A CUBA

Los navios siguieron navegando hacia el sur, procurando no apartarse de tierra para proveerse de agua fresca. Al cabo de dos semanas y media se acercaron a la gran aldea de Champton, rodeada de maizales. Con Hernández de Córdoba a la cabeza, los españoles fueron en barcas por agua, pues vieron la desembocadura de un río, el primero de agua verdaderamente dulce 132 que encontraron en Yucatán. Acudieron allí muchos indios con armas y atuendos guerreros, pintadas las caras de blanco y negro, y volvieron a repetir la palabra ``castilán'' y señalar al este. Los españoles se pusieron a tomar agua, se cansaron, colocaron centinelas y se quedaron a dormir en la orilla para acabar su obra a la mañana. Toda la noche fueron llegando tropeles de guerreros. Hernández de Córdoba decidió dar una batalla, pues tornar a los navios era más peligroso, ya que, al subir a las barcas, podía tener muchas bajas, y era muy grande el menester de agua potable. Tras un combate de una hora, los españoles tuvieron más de cincuenta muertos, dos cayeron prisioneros, y los restantes, menos uno, resultaron heridos, muchos de gravedad, y luego, durante la vuelta, murieron cinco. Hernández de Córdoba, que había recibido diez heridas, se desangraba; Alaminos tenía una herida peligrosa en la garganta, pero se mantenía en su puesto. Dejando, con tremendos esfuerzos, las cubas de agua en la orilla, los españoles retornaron a los navios.

Determinaron regresar a Cuba. Como quiera que casi todos estaban heridos y faltaban manos para gobernar los navios, se prendió fuego a uno de los tres. Mas, antes de zarpar, necesitaban agua. Fueron a buscarla al sudoeste, manteniéndose lo más cerca posible de tierra. Al tercer día vieron una bahía, en la que desembocaba un río, pero el agua era muy salada. Esta bahía del extremo sudoccidental de Yucatán (separada del golfo de Campeche por la isla del Carmen) fue denominada posteriormente por Alaminos Laguna de Términos, pues no perdía la esperanza de encontrar allí el fin de la imaginaria ``isla''. Pero la costa torcía allí hacia el oeste y, atormentados por la sed, los españoles decidieron regresar sin agua, después de haber explorado todo el litoral norte y oeste de Yucatán (unos 700 kilómetros). Con objeto de acelerar la marcha, Alaminos propuso no costear Yucatán (pues en ese caso hubieran tenido que navegar todo el tiempo contra el viento y la corriente), sino aprovechar la corriente de Florida que él descubriera en 1513 y arribar a esta península.

En trance de muerte a causa de las heridas, Hernández de Córdoba aceptó el plan, y los dos navios españoles cruzaron por primera vez el golfo de México, recorriendo en cuatro días más de 1.200 km. Tras de una escaramuza con los indios en la costa de Florida, pero surtiéndose, a pesar de todo, de agua, los infortunados conquistadores volvieron a Cuba. Francisco Hernández de Córdoba falleció diez días después del regreso.

133

EXPEDICIÓN DE JUAN DE GRIJALBA
Y DESCUBRIMIENTO DEL LITORAL MEXICANO

Pese al espantoso descalabro de los españoles en las costas de Yucatán, los objetos de oro que trajeron de allá excitaron tanto la imaginación de los aficionados a las aventuras que al año siguiente, en 1518, se organizó en Cuba otra expedición más numerosa, encabezada por Juan de Grijalba. Tenía a su disposición cuatro navios (dos de ellos armados por Diego Velázquez) y una dotación de 240 soldados. El piloto mayor era el mismo Alaminos, Bernal Díaz también participó en ella. La flotilla navegó a occidente por la ruta de Hernández de Córdoba, pero la corriente la desvió hacia el sur, con lo que se descubrió la isla de Cozumel. Los isleños huyeron despavoridos, y los españoles siguieron su rumbo, costeando el litoral ya conocido de Yucatán.

En primer orden, Grijalba decidió ajustar las cuentas a los habitantes de Champton por el ataque a la partida de Hernández de Córdoba. Debido al poco fondo, los navios anclaron en alta mar frente al poblado. Desembarcó un numeroso destacamento. Los guerreros indios ya lo esperaban. Al desembarcar, la mitad de los españoles fueron heridos, pero ya en la orilla se pusieron los petos de guata y arrollaron a los indios al precio de siete vidas y sesenta heridos, incluido Grijalba.

Tras de considerar las pérdidas sufridas, los españoles decidieron comportarse pacíficamente. Siguieron con prudencia a occidente de la Laguna de Términos, enfilando una costa desconocida y, al cabo de varios días, arribaron a la desembocadura de un caudaloso río, denominado Tabasco^^6^^ por los indios, pero bautizado río Grijalba por los conquistadores. En la orilla aparecieron grandes multitudes, y en el bosque se oía el ruido de árboles al caer. Eran los indios que levantaban barreras. Los españoles remontaron un trecho del río y desembarcaron, a pesar de todo. No tardaron en abordarlos numerosas piraguas de guerreros. Grijalba hizo saber a los jefes, por conducto de los indios prisioneros, que vinieran sin miedo a parlamentar. Ambas partes se hicieron ofrendas. Los indios trajeron víveres y extendieron en el suelo varias mantas y objetos de oro de baja ley labrados con arte, diciendo que no tenían más oro, pero que a poniente había un país de mucho oro. Los españoles siguieron su ruta en busca de aquel país.

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~^^6^^ Este nombre se conservó para la región (hoy Estado mexicano de Tabasco) del este del istmo de Tehuantepec.

134

Pasada la desembocadura de otro caudaloso río, el Coatzacoalcos, la costa doblaba hacia el noroeste. Desde los navios divisaron montañas nevadas y, junto al mismo mar, el volcán San Martín Tuxtla, llamado así por el nombre del soldado que lo vio el primero. El siguiente río grande y muy caudaloso recibió el nombre del capitán de la primera nave que entró en su desembocadura, Pedro de Alvarado, pero en los mapas de años muy posteriores prevaleció la denominación indígena de este río, Papaloapán, y sólo su estero se llama lago de Alvarado.

Cerca de la desembocadura de otro río (¿Cotaxtla?), los navios toparon con una muchedumbre de indios, en cuyas largas lanzas ondeaban banderas blancas. Eran mensajeros de Moctezuma, jefe supremo de los a z t e c a s y soberano de México. Moctezuma estaba enterado de lo ocurrido en las orillas de Yucatán, del camino que seguían los extranjeros y de que buscaban oro; ordenó a sus subditos que les dieran objetos de oro a cambio de las ``mercaderías'' de allende el mar para saber adonde y a qué iban. Empezóse a traer de todas las poblaciones circundantes toscos aliños de oro de baja ley, pero en cantidades que los españoles aún no habían visto.

Cumpliendo los requisitos reglamentarios, Grijalba tomó posesión del país, y la flotilla siguió su ruta hacia el noroeste. Poco después los españoles descubrieron un pequeño archipiélago y enviaron una barca de reconocimiento. En una isla encontraron varias casas de piedras con escalones, por los que se podía subir a los altares. "En aquellos altares tenían unos ídolos de malas figuras, que eran sus dioses. Y allí hallamos sacrificados de aquella noche cinco indios, y estaban abiertos por los pechos y cortados los brazos y los muslos, y las paredes de la casa llenas de sangre''.

Como quiera que el litoral del continente estaba relativamente poco poblado en aquel paraje y los indios llevaron a los españoles muy poco oro, Grijalba decidió seguir navegando. Poco después los españoles desembarcaron en una orilla de arena y se construyeron viviendas en las cimas de las dunas, pues abajo no les dejaban vivir los mosquitos. Cerca de la orilla había una isla (la de San Juan de Ulúa). Los conquistadores encontraron en ella un templo, en cuyo interior había indios envueltos en mantas negras. "Y tenían sacrificados de aquel día dos muchachos, y abiertos por los pechos, y los corazones y sangre ofrecidos a aquel maldito ídolo. Y aquellos sacerdotes nos venían a sahumar con lo que sahumaron aquel su Tezcatepuca. .. y no consentimos que tal sahumerio nos diesen; antes tuvimos una gran 135 lástima de ver muertos aquellos dos muchachos, y ver tan grandísima crueldad''. Tampoco tardaron mucho los mexicanos en "tener gran lástima" de los inocentes que los cristianos quemaban en la hoguera "para mayor gloria de Dios''. Pero los mexicanos no conocían aún otro Dios de los extranjeros que al que se había de entregar en ofrenda oro en vez de personas.

Grijaiba envió a Alvarado a Cuba con un parte, el botín de oro y la petición de que le mandaran hombres y provisiones, prosiguiendo la navegación hasta que entró en la desembocadura del gran río de Canoas, así llamado porque allí los indios atacaron los navios con dieciséis canoas grandes. Tal vez se trate del río Tuxpán, que desagua en el mar a los 21° de latitud norte. Una vez rechazado el ataque, los españoles siguieron rumbo al norte hasta llegar "a una punta muy grande, y era tan mala de doblar, y las corrientes muchas'', que no pudieron "ir adelante''. La única punta que penetra relativamente hondo en el mar en esa parte casi recta de la costa del golfo de México es el Cabo Rojo (21°36' de lat. N.). Difícilmente pudo impedir que "fueran adelante''. Pero uno de los navios hacía mucha agua, los víveres se acababan, Velázquez no les enviaba más y, lo principal, entre los capitanes cundieron las discordias, los soldados estaban muy cansados de "andar por la mar'', y optaron por regresar.

La expedición de Grijalba descubrió un país nuevo de alta cultura: México, y exploró la costa occidental del golfo de México a lo largo de unos 1.000 km. Pero lo más importante para los españoles fue que Grijalba y sus compañeros habían traído mucho oro en objetos de orfebrería. La fama del riquísimo país se extendió por las Grandes Antillas y llegó a España.

__*_*_*__ [136] __NUMERIC_LVL2__ 16 __ALPHA_LVL2__ HERNÁN CORTES
Y LA CONQUISTA
DE MÉXICO

CAMPAÑA MARÍTIMA DE HERNÁN CORTES

Diego Velázquez empezó a armar sin pérdida de tiempo varios navios para la conquista de México. Como temía designar jefe a Grijalba, que disfrutaba del afecto de los soldados, el gobernador puso al frente de la expedición a otra persona, inexperta al parecer en las cosas militares, al "bizarro hidalgo" extremeño Hernán Cortés, apuesto y desprendido. "Tenía poco dinero, pero muchas deudas'', dice Bernal Díaz del Castillo, que se disponía por tercera vez a ir a oeste en busca de fortuna.

Cortés hipotecó su hacienda, proporcionándole los usureros una considerable suma, y empezó a reclutar soldados. Prometió a todos participación en el botín y una hacienda con siervos mexicanos. Reunió una tropa de 508 hombres, sin contar más de 100 marineros, y embarcó varios cañones y 16 caballos. Cifraba grandes esperanzas en los caballos, pues los mexicanos, igual que los isleños, jamás habían visto estas ``espantosas'' bestias y, en general, no conocían animales domésticos.

El éxito del reclutamiento alarmó al suspicaz gobernador. Además, los allegados de éste se esforzaron por persuadirle de que Cortés se proponía conquistar a México para él solo. Velázquez mandó una orden escrita de destituir a Cortés y entregar el mando a otro. Cortés le suplicó en respetuosa e irónica respuesta que no diese oídos a soplones y mandó a su tropa que aprestase las armas. Entonces Velázquez ordenó detener la flota y apresar a Cortés. Este le respondió con buenos modales, haciendo honor a su nombre, "que a otro día se haría a la vela y que le sería servidor''.

El 10 de febrero de 1519 zarparon de la Habana 9 navios. Conducía la flotilla Antón Alaminos. En la isla Cozumel, donde estaba el templo adorado por los mayas, Cortés se presentó en el nuevo papel de apóstol del cristianismo. Ordenó derribar los ídolos de los altares, hacerlos pedazos y poner en el templo un altar cristiano. En Cozumel sumóse a la expedición Jerónimo Aguilar. Este, que hablaba con soltura en ``yucatano'', fue de mucha utilidad a Hernán Cortés en las provincias occidentales, donde estaba muy extendida la lengua de los mayas.

137

Se dio el primer combate a los indios en el país de Tabasco, pasado Yucatán. Rota la resistencia de los indígenas, Cortés se apoderó de una población costera y envió tres destacamentos al interior. Estos destacamentos toparon con numerosos guerreros indígenas y retrocedieron con muchas pérdidas. Cortés lanzó contra los atacantes toda su tropa. Los indios peleaban con gran denuedo, no temían siquiera a los cañones, pero huían hacia unos espesos montes cuando les embestía por detrás un pequeño grupo de caballería, pues "creyeron los indios que el caballo y el caballero eran todo uno, como jamás habían visto caballos''.

Días después, los caciques locales enviaron a Hernán Cortés víveres y veinte mujeres jóvenes. Cortés mandó bautizarlas y luego repartió "las primeras cristianas que hubo en la Nueva España" entre sus capitanes. Una de ellas, la ensalzada por los cronistas doña Marina, "como era de buen parecer y entremetida y desenvuelta'', Cortés la entregó a un linajudo capitán, y cuando éste se fue a España, se quedó él con ella. Marina fue traductora y consejera de Cortés y prestó inmensos servicios a los conquistadores. Como estaba enterada de las cosas de México mucho mejor que los españoles, que pretendían someter un país inmenso y desconocido, de variada composición étnica, Marina decía a Cortés en qué pueblos podía apoyarse en la lucha contra los jefes supremos de los aztecas, opresores de esos pueblos. Natural del istmo de Tehuantepec, era bilingüe y hablaba con la misma soltura la lengua de los aztecas y la de los mayas, extendida en Yucatán.

Bernal Díaz, que conocía personalmente bien a Marina y llegó a conocer en 1523, durante la campaña de Honduras, a la madre y al hermano de madre de Marina, narra que su padre y su madre eran caciques de un pueblo que estaba a ocho leguas del río Coatzacoalcos. El padre murió cuando ella aún era pequeña, y la madre se casó con otro cacique, del que tuvo un hijo. Entregaron en secreto la niña a unos indios, y dijeron a los convecinos que había fallecido. La niña fue a parar luego a manos de los habitantes de Tabasco, y éstos la entregaron a Cortés. Hernán Cortés llevaba a todas partes a "doña Marina"^^7^^, que traducía del ``mexicano'' al ``yucatano'' para que Aguilar, a su vez, tradujera al castellano para Cortés.

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~^^7^^ En varios dibujos aztecas de la época de la conquista que nos han llegado está representada Marina (``Malintzin'') al lado de Cortés, que era llamado ``Malinche'', por aplicársele el nombre de ella.

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LOS CONQUISTADORES EN EL LITORAL MEXICANO

La flotilla abandonó a Tabasco; al cabo de tres días de navegación, arribó a la isla de San Juan de Ulúa y ancló entre la isla y la tierra firme (el 21 de abril de 1519). Los mensajeros de Moctezuma, que tenían al corriente del movimiento de la flotilla a su soberano, dieron la bienvenida a los llegados. Al día siguiente los españoles desembarcaron en tierra firme, con los caballos y los cañones, y los colocaron en lo alto de las dunas. Para los capitanes se construyeron barracas techadas, y los soldados se hicieron chozas de ramas. En lo sucesivo, los aztecas les ayudaban en todo y les llevaban provisiones en abundancia, pero sólo para los capitanes.

Al cabo de dos días llegaron al campamento dos altos dignatarios con gran séquito. Eran unos embajadores de Moctezuma que traían en nombre de éste a Cortés ricos regalos, entre los que había bellos objetos de oro en buena ley, diez cargas de tela blanca de algodón y prendas de pluma, de muy buen ver. Cortés regaló a los embajadores y a su séquito cuentas de cristal, y para el propio Moctezuma les entregó regalos más valiosos.

Entre los aztecas llegados había dibujantes que pintaron a Cortés y a todos los capitanes y soldados, a Marina y Aguilar, los navios, los caballos, los perros, los cañones y las armas. Un dignatario se quedó en la costa para cuidarse de que los habitantes del país siguieran llevando víveres a los capitanes y preparándoles de comer. Los soldados, por su parte, se alimentaban de lo que les daba el mar y establecieron un trato mudo, recibiendo alimentos, y a veces objetos de oro, a trueque de bagatelas.

Pasada una semana, vino otra embajada con variados y ricos presentes de Moctezuma, que excitaron más aún la codicia de los conquistadores, pues entre los presentes había discos enormes de oro y plata como el sol y la luna con muchas figuras en ellos, y un casco lleno de pepitas de oro, fehaciente prueba de que en aquel país había buenas minas.

Cortés les solicitó tres veces una entrevista con Moctezuma, pero obtuvo sendas negativas. Días después, cuando se marcharon los embajadores, todos los indios abandonaron el campamento con sigilo a la noche.

Como el fondeo de los navios en San Juan de Ulúa era muy inseguro, y el lugar para acampar habíase elegido con poco acierto, Cortés envió de exploración hacia el norte dos naves capitaneadas por Francisco de Montejo y Antón de Alaminos, quienes 139 alcanzaron el río Panuco, pero no hallaron fondeadero más seguro ni paraje más cómodo para acampar cerca del primero.

La situación era inquietante. Pero un buen día acudieron a Cortés cinco indios, aprovechando la retirada de los aztecas, a quienes temían. Su atuendo y habla eran muy diferentes de los que usaban los aztecas. "Y traían unos grandes agujeros en los bezos de abajo, y en ellos unas rodajas de piedras pintadillas de azul, y otros con unas hojas de oro delgadas, y en las orejas muy grandes agujeros, en ellas puestas otras rodajas con oro y piedras. . . Y como doña Marina y Aguilar las lenguas, oyeron aquello de Lope Luze, no lo entendían. Dijo la doña Marina en la lengua de México.. . y respondieron los dos de aquellos cinco que sí, que ellos la entendían.. . Y de plática en plática supo Cortés cómo tenía Montezuma enemigos y contrarios, de lo cual se holgó, y con dádivas y halagos que les dio despidió aquellos cinco mensajeros''.

Los hidalgos partidarios de Velázquez, poseedores de haciendas en Cuba, se insubordinaron y empezaron a soliviantar a los soldados, exigiendo el repliegue. Cortés hizo como si se sometiera y puso en juego una farsa de motín.. . contra sí mismo. Los `` amotinados'' exigieron que no se marchara nadie a Cuba y eligieron a Cortés por Capitán general y justicia mayor, independiente de Velázquez. Cortés fingió someterse contra su voluntad, y puso grilletes durante varios días a los .celosos adictos de Velázquez. Entre ellos estaba Diego de Ordaz, quien, dicho sea de paso, no tardó en hacerse fervoroso defensor de Cortés. Este logró atraerlos a su lado "con el oro, que lo amansa todo''.

Para proteger su retaguardia durante la marcha por el país, los españoles construyeron la ciudad de V e r a c r u z^^8^^.

He aquí, según cuenta Bernal Díaz, cómo pusieron los conquistadores comienzo a la primera ciudad en Nueva España: "Y luego ordenamos de hacer y fundar y poblar una villa que se llamó la Villa Rica de la Vera Cruz... Y fundada la villa, hicimos alcaldes y regidores... y diré cómo se puso una picota en la plaza y fuera de la villa una horca...''

Así pues, aquí vemos los tres instrumentos de los conquistadores para adueñarse de nuevos países: la cruz, la picota y la horca.

La primera marcha al interior del país, pero sin rebasar aún _-_-_

~^^8^^ Posteriormente, Veracruz se trasladó dos veces de lugar, hasta que volvió al primero, frente a la isla de San Juan de Ulúa. "Por lo demás, era bastante difícil elegir en una costa tan poco hospitalaria, sembrada de escollos" (Elíseo Reclus).

140 los límites de la depresión marítima, se emprendió bajo el mando de Pedro de Alvarado, quien se puso en camino con un gran destacamento en busca de provisiones hacia el sudoeste de Veracruz, subiendo por el valle del río Cotaxtla. Los indios residentes en sus orillas huían, pero los soldados hallaban en sus viviendas muchas aves, maíz y hortalizas. Alvarado veía en los templos cadáveres de hombres y muchachos sacrificados, las paredes y los altares salpicados de sangre, y los corazones de las víctimas presentados a los ídolos, testimonio de que los mexicanos se disponían a combatir a los conquistadores y ofrendaban holocaustos al dios de la guerra.

Aprovisionada de víveres, la tropa de Cortés avanzó por el litoral hacia el norte, a los parajes de donde vinieron los indios enemigos de Moctezuma, y entró en la región de Zempoala, poblada por los totonacos, muy numerosos a la sazón y esclavizados por los conquistadores aztecas. También aquí corrían los habitantes al ver a los españoles y, sobre todo, sus caballos. En los templos de los totonacos, además de los altares rociados de sangre y otros objetos del culto, los conquistadores hallaron " muchos libros de su papel''.

Luego los soldados españoles torcieron al oeste y entraron en la ciudad totonaca de Zempoala, que les pareció un vergel maravilloso, llenas las calles de gente que salía a verlos. El cacique de Zempoala se quejó amargamente a Cortés de los gobernantes aztecas y le dio en ayuda a varios centenares de cargueros. A partir de este momento, y aconsejados por Marina, los españoles exigían por donde pasaban esta ayuda. Y Cortés prometió a los totonacos librarlos del yugo azteca.

A la siguiente ciudad totonaca, al norte, llegaron tras los españoles cinco recaudadores aztecas de tributos. Cortés ordenó a los caciques que detuvieran a los cinco recaudadores, pero les puso guardia española, y por la noche dio en secreto libertad a dos de ellos, asegurándoles que se acababa de enterar de su detención; les mandó regresar, deshaciéndose en votos de lealtad a Moctezuma y prometiéndoles la libertad de los otros tres. Pero cuando los totonacos le anunciaron que habían desaparecido dos recaudadores, Cortés fingió montar en cólera contra los centinelas, mandó poner grilletes a los otros tres detenidos y llevarlos, para mayor custodia, a uno de sus navios, donde les quitó en el acto los hierros y les dio esperanzas. Fue la primera manifestación de la falaz política que Cortés, maestro del embuste y la hipocresía, aplicó durante la conquista de México hasta la muerte del jefe supremo de los aztecas.

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Por la ``represalia'' contra los recaudadores de tributos, Cortés propuso a los caciques totonacos que concluyeran una alianza con él y se subordinaran al rey español, a lo que ellos accedieron en el acto, máxime no habiéndose hablado por el momento una palabra de tributos. Los totonacos ayudaron a los españoles a construir y fortificar Veracruz. Moctezuma, por su parte, dio crédito a Cortés y le envió más regalos, bien es verdad que mucho menos valiosos que antes. Este puso en libertad a los recaudadores de tributos y les mandó decir a Moctezuma que iría personalmente a visitarlo a su capital, que los españoles denominaban M é x i c o, y los aztecas Tenochtitlán.

Desde Zempoala, Cortés salió con su numerosa tropa y dos mil guerreros totonacos, y subió por primera vez a la Meseta de México; tras una marcha de tres días, entró en una región poblada por indios hostiles a los totonacos, pero, lo mismo que ellos, oprimidos por los aztecas. Se alió con ellos, los reconcilió con los totonacos y volvió a Zempoala.

En Zempoala Cortés adoptó el papel que le era ya habitual de cristianizador del país: mandó un piquete de soldados a la cúspide de un templo piramidal a derrocar los ídolos, que cayeron rodando, hechos pedazos, escalones abajo. Los arqueros aliados se dispusieron a disparar. Pero Cortés ordenó prender a los caciques y sacerdotes que tenía al lado, y Marina les tradujo que serían muertos si daban la señal de disparar. Y como Marina les había recordado antes la amenaza que pesaba sobre ellos por parte de Moctezuma, no empezaron el combate. Los sacerdotes quemaron los despojos de los ídolos y ayudaron a limpiar y blanquear el adoratorio que, después de la consagración, convirtióse en iglesia. Algunos de ellos quedaron como servidores del templo. Los españoles empezaron los bautizos por las mozas indias que les habían llevado y, lo mismo que antes, las nuevas cristianas fueron repartidas en el acto entre los capitanes.

Cuando Cortés retornó a Veracruz, decidió enviar la mayor parte del oro obtenido a España en forma de quinto real para exagerar así la magnitud del botín. Empleó también mucho oro en sobornos de altos dignatarios. Encargó llevar el oro directamente a España, con un informe y una carta al joven rey Carlos I, a dos capitanes de los más intrépidos y noble alcurnia; para mayor seguridad, nombró piloto del navio a Alaminos, prohibiéndole que entrara en puertos cubanos. Pero Francisco de Monte jo, uno de los hombres de confianza de Cortés, persuadió a Alaminos de que se acercaran a su hacienda de Cuba para surtirse de provisiones frescas, y por la noche, mientras estuvieron 142 fondeados, envió a un marinero con cartas para Diego Velázquez.

Como se ve por esta acción y las siguientes de los capitanes conquistadores, confirmadas por documentos, era muy peregrino el concepto que los hidalgos españoles de la época de la conquista (y no sólo de esta época) tenían del honor caballeresco.

Cuatro días después de haber zarpado ese navio para España, un grupo de partidarios de Velázquez intentó sin fortuna evadirse en otra nave a Cuba. Dos instigadores fueron ahorcados, al piloto le cortaron una pierna, y cada marinero recibió doscientos azotes. Hernán Cortés temía que se repitieran esas intentonas en su ausencia; por eso, cuando se preparaba para la marcha a México, ordenó desmantelar los barcos y embarrancarlos. Poco después fueron destruidos por las olas. Los marineros, que serían unos cien, engrosaron su ejército. Y para eludir la responsabilidad financiera por la destrucción de las embarcaciones, el calculador capitán de los conquistadores presentó las cosas como si lo hubieran exigido los soldados y él se sometiera a su deseo.

MARCHA DE HERNÁN CORTES A TLAXCALA

A mediados de agosto de 1519, cuatrocientos soldados de a pie y quince de a caballo, acompañados por más de dos mil indios aliados (cerca de la mitad de los cuales eran cargueros que llevaban a lomo los cañones y las provisiones) salieron de Zempoala hacia el oeste. Cuando hubieron subido a la Meseta de México, cruzaron la ciudad de Jalapa, y fueron a una fortaleza montañosa del macizo de Nauhcampantepetl (con cima de 4.282 m), la rodearon y poco después llegaron a un paraje casi despoblado, donde los españoles, habituados al clima tropical de Cuba, y, sobre todo, los indios del litoral mexicano, pasaban mucho frío, azotados por el fuerte viento.

Pasado un puerto montañoso, cuando la tropa llegó a la ciudad de Xonacatlán, pareció a los españoles que habían venido a parar a un país completamente distinto; era también distinto el aspecto de las ciudades: "Y desde que vimos blanquear azoteas y las casas del cacique y los cues y adoratorios, que eran muy altos y encalados, parecían muy bien, como algunos pueblos de nuestra España.. . Acuerdóme que tenía en una plaza, adonde estaban unos adoratorios, puestos tantos rimeros de calaveras de muertos, que se podían contar, según el concierto como estaban puestas, que al parecer que serían más de cien mil, y digo otra vez sobre cien mil; y en otra parte de la plaza estaban otros tantos rimeros 143 de zancarrones, huesos de muerto, que no se podían contar, y tenían en unas vigas muchas cabezas colgadas de una parte a otra... de lo cual tuvimos que mirar más después que entramos bien la tierra adentro, en todos los pueblos estaban de aquella manera...''

199-9.jpg __CAPTION__ Campañas de Cortés en México de 1519 a 1521

Los totonacos aconsejaron avanzar a través del país de Tlaxcala, cuyos habitantes odiaban a los aztecas. Pero cuando los tlaxcaltecas se enteraron de que con la tropa española iban muchos tributarios de Moctezuma, creyeron que se trataba de enemigos, reunieron contra ellos miles de guerreros y les dieron tres batallas, matando a algunos españoles e hiriendo a muchos. " Dábanos que pensar qué fin habríamos en estas guerras---confiesa sinceramente Bernal Díaz---. .. entrar en México teníamoslo por cosa recia... y decíamos que cuando aquellos de Tlaxcala nos han puesto en aquel punto. . . cuando nos viésemos en la guerra con los grandes poderes de Montezuma que qué podríamos hacer... Digamos cómo doña Marina, con ser mujer de la tierra, qué esfuerzo tan varonil tenía, que con oír cada día que... todos estábamos heridos y dolientes, jamás vimos flaqueza en ella, sino muy mayor esfuerzo que de mujer''.

Se optó por poner en libertad a los tlaxcaltecas prisioneros y enviarlos a explicar a los caciques que los españoles no eran aliados de Moctezuma y proponerles la paz. Y como los tlaxcaltecas habían sufrido cuantiosas bajas, concertaron la paz con Cortés, suministraron comestibles a sus soldados y los invitaron a entrar en la capital de ellos. En esos precisos momentos llegaron al campamento mensajeros de Moctezuma con la noticia de que estaba dispuesto a pagar cualquier tributo con la condición de que las 144 tropas de Cortés no entraran en México. Los tlaxcaltecas se quejaban de las abrumadoras contribuciones que les hacían pagar los aztecas, y éstos procuraban convencer a Cortés de que aquéllos eran unos traicioneros y querían atraer a los españoles a su capital para exterminarlos mejor. Tras de aguardar una semana, posiblemente para recibir noticias exactas de la seguridad de su retaguardia, Cortés entró en la ciudad de Tlaxcala (23 de septiembre de 1519), a despecho de todo y pese a la segunda advertencia de Moctezuma, que esta vez le envió ricos regalos.

Los tlaxcaltecas recibieron con solemnidad a los españoles, y desde este momento fueron los aliados más leales de sus futuros opresores, más crueles aún que los aztecas.

Cortés quiso bautizar sin demora a todos los vecinos de la ciudad, pero lo detuvo el capellán castrense, padre Olmedo, persuadido por la experiencia de Zempoala de que no tenía objeto derrocar los ídolos de un templo si los indios los trasladaban acto continuó a otro. Cortés accedió. Se bautizó únicamente a cinco hermosas jóvenes, traídas al campamento por sus padres caciques con las consecuencias que el lector ya conoce.

Cortés recibió de los caciques tlaxcaltecas, a través de Marina^^9^^, datos exactos del poderío militar de Moctezuma, de su táctica, de la dislocación de sus guerreros y de los asuntos internos de México. Los caciques le explicaron que su pequeña provincia había podido resistir más de un siglo a los aztecas porque en todas las otras que Moctezuma había puesto bajo su dominio odiaban a los aztecas y peleaban a desgana a su lado.

Para Hernán Cortés, astuto militar, esta información fue de gran importancia. Pero produjeron la mayor impresión a todos los conquistadores las referencias que daban los caciques de la majestuosidad de la capital de los aztecas, del enorme tributo que las provincias sometidas pagaban a Moctezuma en oro, plata, piedras preciosas, plumas, tejidos y algodón, de que Moctezuma distribuía personalmente la contribución, y sus casas estaban llenas de tesoros.

En una descubierta por el terreno del sudoeste de Tlaxcala, un destacamento español mandado por Diego de Ordaz entró en el poblado de Huejotzingo. A 30 km al oeste del poblado se elevaban dos majestuosas montañas hermanas: la Ixtaccihuatl (5.286 m) al norte y la E,o pocatepetl (5.452 m) al sur. Esta _-_-_

~^^9^^ Fueron los tlaxcaltecas quienes empezaron a llamarla Malintzin, y a Cortés, Malinche. En su honor se dio el nombre de Malintzin a una montaña (4. 461 m) al este del Estado de Tlaxcala.

__PRINTERS_P_145_COMMENT__ 10---1747 145 última era un volcán activo, y poco después de la llegada de Ordaz comenzó una erupción. Ordaz subió con dos soldados al cráter y, desde aquella altura, vio al noroeste la inmensa ciudad de Tenochtitlán, el lago y todos los suburbios de la capital.

Al este del volcán y al sur de Tlaxcala, más allá de los límites de esta provincia, estaba la gran ciudad de Cholula. Los caciques locales dejaron entrar a los españoles, y Cortés, al cuarto día, "les dio una mano que se les acordará para siempre, porque matamos muchos de ellos... y otros fueron quemados vivos"^^10^^.

Según el parte que Cortés envió a Carlos I, murieron 3.000 indios de Cholula, aparte de los que cayeron víctimas de los tlaxcaltecas, que irrumpieron en la ciudad.

Siguió a la matanza un saqueo general. Cortés pagó a sus soldados y a los tlaxcaltecas a expensas de los habitantes de Cholula. Se cuidó de poner a buen recaudo a los mensajeros aztecas presentes en la ciudad durante la matanza, y luego los envió de regreso, mandándoles "blanda y amorosamente... decir al gran Moctezuma" del complot y del castigo de los de Cholula "que querían ponerlo por obra" y participarle que emprendería inmediatamente con sus hombres el camino hacia México para entregar en persona a Moctezuma el encargo de su rey.

PRIMERA CAMPAÑA DE TENOCHTITLÁN (MÉXICO)

Como vemos, Moctezuma intentó primero sobornar a Cortés para que éste renunciara a la marcha sobre su capital. Pero cuanto más oro y joyas enviaba a Cortés, tanto más ansiaban los conquistadores apoderarse de Tenochtitlán. Moctezuma procuraba detener a los españoles con ayuda de los pueblos de México oriental, sometidos a él, pero obraba sin energía; mandaba a éstos que ofrecieran resistencia armada a la tropa española, y si sufrían reveses, no los socorría, llegaba incluso a renegar de ellos. Por último, cuando se enteró de lo ocurrido en Cholula, consintió dejar entrar a los españoles en su capital. Los caciques tlaxcaltecas ofrecieron a Cortés gran ayuda militar, pero éste discernió con razón que tal ayuda alarmaría a Moctezuma, por lo que llevó únicamente a mil indios sin armas que hiciesen de cargueros, leñadores, etc.

La tropa avanzó por el paso que hay entre las montañas de Ixtaccihuatl y Popocatepetl y vino a salir a una meseta, en cuyo _-_-_

~^^10^^ Las palabras subrayadas del manuscrito de Bernal Díaz están tachadas, probablemente por él mismo, a juzgar por su polémica con Las _ Casas, que condenaba las crueldades, cometidas, por otra parte, sin causa ninguna.

146 extremo occidental estaba Tenochtitlán. Moctezuma intentó una vez más detener el avance, prometiendo pagar al rey una contribución inmensa y ofreciendo personalmente a Cortés: ''. .. para ti te daré cuatro cargas de oro, y para cada uno de sus hermanos una carga...'' Al recibir una rotunda negativa, Moctezuma cambió de táctica y preparó a los españoles un suntuoso recibimiento.

La capital estaba erigida en una isla, en el centro de un inmenso lago salado artificial, circundado de grandes ciudades y poblados.

``Y otro día por la mañana llegamos a la calzada ancha y vamos camino de Estapalapa^^11^^. Y desde que vimos tantas ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grandes poblazones... nos quedamos admirados... Y después que entramos en aquella ciudad de Estapalapa, de la manera de los palacios donde nos aposentaron, de cuan grandes y bien labrados eran, de cantería muy prima, y la madera de cedros y de otros buenos árboles olorosos, con grandes patios y cuartos, cosas muy de ver, y entoldados con paramentos de algodón. Después de bien visto todo aquello, fuimos a la huerta y jardín, que fue cosa muy admirable verlo y pasearlo... que podían entrar en el vergel grandes canoas desde la laguna por una abertura que tenían hecha... y de las aves de muchas diversidades y raleas que entraban en el estanque^^12^^... Luego otro día de mañana partimos de Estapalapa. .. íbamos por nuestra calzada adelante, la cual es ancha de ocho pasos, y va tan derecha a la ciudad de México... toda iba llena de aquellas gentes. . . que no nos podíamos rodear de tantos como vinieron, porque estaban llenas las torres y cues y en las canoas y de todas partes de la laguna. .. Y de que vimos cosas tan admirables no sabíamos qué decir. . . que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y veíamoslo todo lleno de canoas, y en la calzada muchas puentes de trecho a trecho, y por delante estaba la gran ciudad de México; y nosotros aún no llegábamos a cuatrocientos soldados... ¿qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?''

El propio Moctezuma recibió a los españoles a las puertas de la capital. Su atuendo y calzado estaban cuajados de piedras preciosas y perlas. Rodeábalo esplendoroso séquito. Sobre su cabeza alzábase un baldaquín reluciente de oro y piedras preciosas. Moctezuma dio unos pasos hacia Cortés, y el séquito extendió en _-_-_

^^11^^ Correctamente, Ixtapalapa: suburbio meridional de Tenochtitlán.

^^12^^ Ahora todo está por el suelo, perdido, que no hay cosa'', explica Bernal Díaz en una nota de su Historia verdadera, escrita medio siglo después de la conquista de México.

__PRINTERS_P_147_COMMENT__ 10* 147 el suelo caros tejidos para que su sagrado pie no rozara la tierra desnuda. Cortés bajó del caballo y se acercó a Moctezuma. Intercambiaron breves saludos. Luego se llevaron al monarca de los aztecas, lo mismo que lo habían traído, en silla de manos.

Toda la tropa española se aposentó en un edificio inmenso. Los soldados lo registraron y hallaron una puerta emparedada. Cortés ordenó abrirla y se descubrió un cuarto oculto, en el que había un riquísimo tesoro de piedras preciosas y oro. Pero los españoles se percataron de que estaban encerrados y cercados por todas partes de enemigos en una ciudad enorme. Y decidieron capturar a Moctezuma en rehén.

La noticia de que un destacamento mexicano había atacado a los españoles en Veracruz dio motivo a Cortés para obrar con resolución. Se presentó con cinco oficiales en el palacio de Moctezuma y lo convenció de que pasara inmediatamente a vivir en el aposento de la tropa española, advirtiéndole amablemente que si promovía alboroto, sería muerto en el acto. Luego le exigió la entrega de los caudillos aztecas que participaron en la batalla contra la guarnición de Veracruz y los quemó en una hoguera; y a Moctezuma, para atemorizarlo, lo aherrojó de momento. Este expresó en un principio su indignación por la violencia que le hacían, pero luego se sometió.

A partir de ese momento, Hernán Cortés dispuso a su albedrío en todo el país en nombre de Moctezuma. Obligó a los jefes aztecas a prestar juramento al rey de España, y luego les exigió, como vasallos, que pagaran tributo en oro. El tesoro de Moctezuma era tan grande que se necesitaron tres días para revisarlo. Todo el oro, hasta los objetos de arte, fue fundido en lingotes cuadrados y apilado en tres grandes montones. La mayoría de los capitanes de los conquistadores exigió el reparto inmediato, ya que "cuando se deshacía de las piezas del tesoro de Montezuma estaba en los montones mucho más oro... que lo tomaban y escondían, así por la parte de Cortés como de los capitanes. ..'', y Cortés accedió.

``Y diré cómo lo repartieron... Lo primero, se sacó el real quinto, y luego Cortés dijo que le sacasen a él otro quinto como a Su Majestad... Luego tras esto dijo que había hecho cierta costa en la isla de Cuba, que gastó en la armada, que lo sacasen del montón; y demás de esto, que se apartase del mismo montón la costa que había hecho Diego Velázquez en los navios que dimos al través, pues todos fuimos en ello; y tras esto, que para los procuradores que fueron a Castilla, y demás de esto, para los que quedaban en la Villa Rica (Veracruz: N. de la Edit.) que eran 148 setenta vecinos, y para el caballo que se le murió. .. pues para el fraile de la Merced y el clérigo Juan Díaz, y los capitanes, y los que traían caballos dobladas partes, y escopeteros y ballesteros por el consiguiente y otras sacaliñas, de manera que quedaba muy poco de parte, y por ser tan poco, muchos soldados hubo que no lo quisieron recibir, y con todo se quedaba Cortés, pues en aquel tiempo no podíamos hacer otra cosa sino callar, porque demandar justicia sobre ello era por demás; y otros soldados hubo que tomaron sus partes a cien pesos, y daban voces por lo demás, y Cortés secretamente daba a unos y a otros, por vía que les hacía merced, por contentarlos, y con buenas palabras que les decía sufrían.. .''

Subió de punto la alarma de los conquistadores cuando les llegó la noticia del arribo a Veracruz de una gran escuadra (18 navios con una tripulación de unos 1.500 hombres) bajo el mando de Panfilo de Narváez. La escuadra venía enviada por Velázquez con el fin de capturar "vivos o muertos" a Cortés y sus soldados. Ante el peligro común, aplacóse la discordia motivada por el reparto del botín. Cortés dejó en México a los más inseguros, encomendándoles la custodia de Moctezuma, y se puso en camino con sus hombres hacia Veracruz.

Reagrupado con la guarnición de Veracruz, Cortés contaba con 260 soldados y 200 indígenas armados con picas largas. A despecho de ello, decidió atacar a la tropa llegada, el triple más numerosa que la suya. Pero envió delante, para parlamentar con Narváez, a varios capitanes, mandándoles que se pusieran muchas joyas de oro para demostrar con cuánta riqueza vivían los hombres a las órdenes de Cortés. Así sembró la discordia en la tropa enemiga, y luego la atacó de improviso. La gente de Narváez peleaba a desgana y se pasaba en grupos al lado de Cortés. Narváez, que perdió un ojo en la refriega, fue hecho prisionero y aherrojado. Sus capitanes, en parte sobornados por Cortés, y los soldados se entregaron a la merced del vencedor. Algunos navios de Narváez fueron desmantelados para que nadie pudiera llevar la noticia de la derrota de su expedición. Los restantes fueron enviados bajo el mando de capitanes seguros al norte para explorar el litoral mexicano. Al cabo de unos días Cortés, pese a las protestas de sus hombres, ordenó devolver las armas, caballos y objetos de valor arrebatados a los enemigos después del combate y se los ganó con dádivas y promesas.

Entre los hombres de Narváez había un enfermo de viruela. La espantosa dolencia, desconocida en México, se propagó por todo el país y se llevó a gran cantidad de habitantes.

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SUBLEVACIÓN DE TENOCHTITLAN Y DERROTA
DE LOS ESPAÑOLES

Por este tiempo habíase sublevado casi todo México. Las fortificaciones españolas construidas por el país fueron derruidas o incendiadas, y la guarnición de la capital quedó sitiada por los mexicanos. Cortés, después de adherírsele la tropa de Narváez, contaba con 1.300 hombres, unos 100 jinetes y 150 escopeteros. Los indios vecinos, enemigos mortales de los aztecas, le enviaron 2.000 guerreros. Con ese ejército, Cortés entró sin obstáculos en la capital y levantó el sitio a la guarnición. No obstante, la sublevación se reanudó con redoblada fuerza. Los mexicanos atacaban rabiosamente todos los días a los españoles, entre los que cundió el hambre, el abatimiento y la discordia. Cortés exigió a Moctezuma que subiera a la azotea de la mansión y ordenara a sus ``subditos'' parar el asalto, pues los españoles convenían en abandonar de grado la ciudad. Los mexicanos respondieron a esa orden con una granizada de piedras y flechas. El jefe supremo de los aztecas recibió una herida mortal y falleció entre los españoles, pero sin manifestar deseo de adoptar el cristianismo.

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Cada día crecían las fuerzas de los enemigos y menguaban las de los españoles. Consumíanse las reservas de pólvora y las provisiones. Agua ya no tenían. La paz que los españoles ofrecían era rechazada con desdén. En julio de 1520 los españoles decidieron, en junta general, salir por la noche de la ciudad. Cortés apartó del botín el quinto real, compuesto de grandes lingotes de oro. Luego permitió a cada uno que tomara todo el oro que quisiera. Los soldados de Narváez arramblaron con tanto, que apenas si podían caminar. Aleccionados por la experiencia, la mayoría de los hombres de Cortés tomaban piedras preciosas, que pesaban poco. Con los fardos pesados cargaron los indios y tí'-,-: *4;! los caballos heridos. Los españoles 150 salieron del aposento fortificado, bien cerrada ya la noche, pero los mexicanos los atacaron en el acto y les tiraron el pontón que habían preparado para cruzar el canal. Empezó el pánico. Los que no sabían nadar, se ahogaban. Muchos fueron capturados desde canoas, atados y llevados inmediatamente a inmolar. "Cortés y los capitanes y soldados que pasaron primero a caballo por salvarse y llegar a tierra firme y asegurar sus vidas aguijaron por la calzada adelante. ..''

Los españoles llegaron finalmente a la orilla del lago que rodeaba a México. Se replegaron hacia la aliada Tlaxcala, repeliendo a duras penas a los guerreros enemigos que los acosaban. En los cinco días de la retirada perecieron entre ahogados, muertos en combate o prisioneros, inmolados luego, unos 900 españoles y 1.300 indios aliados suyos. Cayó mucha gente, sobre todo de los que habían cargado con mucho oro, durante el mismo comienzo de la retirada, en aquella "fatídica noche'', al cruzar el lago. Además, perdieron todos los cañones, casi todas las armas de fuego y 80 caballos.

Salvaron a los españoles en aquellos momentos de gravedad los tlaxcaltecas, que odiaban a los aztecas y temían su venganza. Dieron posibilidad a los conquistadores de que se repusieran de su derrota y les entregaron en ayuda miles de guerreros. Apoyándose en ellos, Cortés realizaba expediciones punitivas contra los indios que habían atacado a los españoles durante su retirada. Estos indios poseían poco oro, pero Cortés, después de ordenar que degollaran a los hombres^^13^^, mandaba reunir en un lugar a las mujeres y los niños para ``legalizar'' el botín, o sea, para herrarlos como esclavos y sacar el quinto del rey y, de paso, otro quinto en su provecho. Los soldados se quejaban de que los capitanes "habían ya escondido y tomado las mejores indias, que no pareció allí ninguna buena, y al tiempo de repartir dábannos las viejas y ruines. . .'' Simultáneamente Cortés capturaba junto a las costas de México los navios sueltos que Velázquez enviaba en ayuda de Narváez (en Cuba aún se desconocía la suerte de su expedición).

SEGUNDA CAMPAÑA Y CAÍDA DE TENOCHTITLAN

Reforzada la tropa con diez mil indios aliados y pertrechos, Cortés emprendió otra ofensiva, bien planeada, contra México. Ordenó construir grandes embarcaciones de fondo plano para _-_-_

~^^13^^ "Que hombres de edad no curábamos de ellos, que eran malos de guardar...''

151 dominar el lago, cercar la capital azteca y tomarla por extenuación. Prohibió a los indios de los contornos que enviaran parte de su cosecha a México en pago de tributos y les prestaba ayuda cuando las partidas armadas de los aztecas iban a cobrarlos. Permitió a los tlaxcaltecas saquear los poblados aztecas y les cedía parte del botín para que la fama de su justicia se propagase por todo el país. En suma, que este hidalgo desaprensivo, pero de talento, resultó ser "todo un hombre que supo estar en su sitio" en los momentos de mayor peligro.

La situación cambió de raíz: la fuerza de los españoles y el número de sus aliados iban en aumento, mientras la de los aztecas disminuía. Cuando las embarcaciones construidas por orden de Cortés estuvieron en el lago, se puso sitio a la capital, que se defendió a la desesperada más de tres meses. Los españoles destruyeron la conducción del agua que abastecía a la ciudad, y sus habitantes sufrieron sed, además de hambre. En agosto de 1521 los españoles irrumpieron en sus calles y cegaron los pozos que surtían a los aztecas después de haber sido destruida la conducción de agua. Pero los aztecas, que aguantaron aún varios días, muriéndose de sed, mantenían en sus manos algunas barriadas.

Cuando la ciudad fue rendida, "todas las casas y barbacoas de la laguna estaban llenas de cabezas y cuerpos muertos. .. pues en las calles y en los mismos patios. . . no había otra cosa, y no podíamos andar sino entre cuerpos y cabezas de indios muertos... porque faltaron en esta ciudad tantas gentes, guerreros que de todas las provincias y pueblos sujetos a México que allí se habían acogido''. Cortés sacó a la tropa de la pestilente ciudad y permitió a los supervivientes que la abandonaran. "Digo que en tres días con sus noches en todas tres calzadas, llenas de hombres y mujeres y criaturas, no dejaron de salir, y tan flacos y amarillos y sucios y hediondos, que era lástima de verlos. ..'' Cuando cesó la evacuación, Cortés envió una partida de soldados de descubierta a la ciudad. Entre los cadáveres encontraban a enfermos y débiles que no podían sostenerse en pie. El agua de los pozos estaba salada y amarga. Los últimos días del sitio, los habitantes se alimentaban de raíces que arrancaban en las calles, plazas y corrales y de cortezas de árboles. A pesar de todo, "no comían la carne de sus mexicanos, sino eran de las nuestras... que apañaban. ..''

México fue sometido. Los vencedores se apoderaron de todos los tesoros que los aztecas habían reunido en las ciudades mexicanas. La población indígena fue obligada a trabajar en las 152 haciendas españolas que se montaban. Parte de indios fue reducida a la esclavitud, pero la otra parte, en régimen de servidumbre, se encontraba de hecho en la posición de esclavos. Centenares de miles recibieron muerte o fallecieron de extenuación, hambre, viruela y otras enfermedades infecciosas importadas de Europa. Los conquistadores pusieron el nombre de Nueva España a este país arruinado, esclavizado y cristianizado a la fuerza.

__*_*_*__ [153] __NUMERIC_LVL2__ 17 __ALPHA_LVL2__ AMPLIACIÓN
DE LAS FRONTERAS
DE NUEVA ESPAÑA Y DE CASTILLA
DEL ORO

EXPEDICIÓN DE CARAY POR LA COSTA NORESTE
DE MÉXICO

Una vez caído Tenochtitlán, Cortés envió a hombres armados a todas partes para ampliar las fronteras de Nueva España, en la que entraba por el momento sólo un trozo relativamente pequeño del inmenso "imperio de Moctezuma''. El propio Cortés fue al noreste, sometió el país de los h u a x t e c a s^^14^^, residentes en la cuenca baja del río Panuco y en la Sierra Madre Oriental. Levantó una fortaleza en la orilla del Panuco, a unos 50 kilómetros de su desembocadura, y dejó en ella una fuerte guarnición.

Pretendía a esta región Francisco Garay, gobernador de Jamaica, reclamando su derecho de primer descubridor, pues en 1519 sus navios, capitaneados por Alonso Alvarez Pineda, que descubrió toda la costa septentrional del golfo de México desde el Panuco hasta Florida, se aproximaron a la ribera noroeste del golfo. Pese a los reveses sufridos (sus hombres y sus navios perecían o caían en manos de Cortés), Garay decidió probar suerte de nuevo. Zarpó para el Panuco con mil hombres en trece navios (1523). Pero una tempestad arrastró toda la flota al norte, muy lejos, hacia el río de Palmas, por el 25 paralelo. Los hombres tuvieron que desembarcar junto a una extensa laguna, tierra que a los capitanes y soldados, enviados a reconocer, "no les pareció buena o no hubieron gana de quedar allí" (por lo visto, junto a la Laguna Madre en que desemboca el río San Fernando).

Desde este paraje despoblado y pantanoso, Garay emprendió la marcha con su tropa al sur, hacia el río Panuco, ordenando a la flota que siguiera su ruta a lo largo de la costa. Los reveses le pisaban los talones. Perdió el contacto con los navios, y sus soldados pasaron hambre. Empezaron a robar a mansalva; y los huaxtecas, cuando oían que se acercaban los españoles, huían abandonando pueblos enteros. En su camino por la depresión ribereña, a lo largo de la sierra de Tamaulipas, paralela a Sierra _-_-_

~^^14^^ Los huaxtecas son de la familia lingüística de los mayas. En el siglo XX quedaban unos 50.000 en la cuenca baja del Panuco (según Bernal Díaz, durante la conquista opusieron a los españoles unos 60.000 guerreros).

154 Madre Oriental, la tropa de Garay fue menguando rápidamente, pues los soldados desertaban en grandes grupos, afanosos de llegar cuanto antes a Veracruz, ``puertas'' del rico México. Una banda que saqueó una aldea india fue hecha prisionera por hombres de Cortés. Garay conminó al capitán de esta partida con amenazas a que le devolviera los prisioneros, pero éste le respondió que no había capturado a soldados, sino a simples merodeadores.

Entre tanto, la flota de Garay, excepto dos naves, arribó al Panuco, y los marinos se pasaron al lado de Hernán Cortés. Entonces Garay se apaciguó. ``Compadecido'' del fracasado gobernador, Cortés lo invitó a México, lo recibió con honores, prometió devolverle los barcos y darle capitanes y soldados diestros para que hiciera una campaña al río de Palmas, pero Garay falleció repentinamente (en el mismo año de 1523) en dicha capital.

DESCUBRIMIENTO DE LAS COSTAS PACIFICAS
DE MÉXICO

Cortés envió al sudeste de México un destacamento capitaneado por Gonzalo de Sandoval, quien conquistó sin esfuerzo las cuencas de los ríos Tuxtepec y Papaloapán y penetró en la elevación de Oaxaca, poblada por los zapotecos (cuya lengua^^15^^ se distingue de la maya y de la azteca). Cruzó Oaxaca y llegó al Océano Pacífico, al oeste del golfo de Tehuantepec. Sometió fácilmente la franja del litoral, pero los zapotecos resistían con tenacidad. Habitaban en montañas de difícil acceso (Sierra Madre del Sur), adonde no podían subir los caballos, y los soldados de a pie tenían que caminar en fila india a lo largo de despeñaderos, por estrechos y escurridizos pasos. Los guerreros zapotecos muy bien armados, robustos y habilidísimos, pasaban corriendo por el borde de los precipicios con tantas seguridad y rapidez que los españoles no podían darles alcance.

Otras dos partidas se adentraron profundamente hacia el oeste y el sudoeste de México. Cristóbal de Olid, distinguido participante en la campaña mexicana, penetró en la región de Michoacán y exploró de paso el valle del río Lerma, que nace en la meseta, cerca de la capital, fluye al noroeste y oeste, baña el extremo meridional de la Mesa Central y desagua en el lago de Chápala^^16^^, el más grande de México (1.038 km2).

_-_-_

~^^15^^ Actualmente habitan el Estado de Oaxaca unos 250.000 zapotecos que hablan en su lengua materna.

~^^16^^ Cruzado el Chápala, el río Lerma recibe el nombre de Río Grande de Santiago y corre al noroeste hasta el Océano Pacífico. Esta parte baja del río fue descubierta posteriormente por los hombres de Ñuño Guzmán.

155

Juan Alvarez Chico atravesó Michoacán, llegó al Océano Pacífico, al oeste de Sierra Madre del Sur, y descubrió Zacatula, delta del río Balsas (Mezcala). Intentó someter la quebrada zona del litoral entre Sierra Madre del Sur y el macizo volcánico de Colima (altura máxima 4.340 m), pero encontró tanta resistencia de los tarascos, indígenas de estos parajes, que tampoco se sometieron a los aztecas, que hubiera sufrido una derrota completa de no haber acudido Olid en su ayuda.

Importante resultado geográfico de las acciones de los tres destacamentos fue el descubrimiento de la franja montañosa del litoral sur de México en una longitud de unos 1.000 km (entre los 96° y 104° de long. O.).

En los años siguientes, los españoles exploraron los valles de los ríos Lerma (Río Grande de Santiago) y Balsas (Mezcala), desde las fuentes hasta las desembocaduras, y se hicieron una idea de su longitud (1.000 y 700 km respectivamente). Los otros ríos de la vertiente del litoral del Pacífico al sur de Colorado son más cortos aún y, por lo tanto, el Lerma es un río gigantesco al lado de ellos.

El istmo de Tehuantepec lo descubrió en 1523 Pedro de Alvarado, apodado "el Sol'', por lo bien parecido y campechano. Este ``Sol'' de los conquistadores devastó el istmo y se llevó rico botín. Empezó a construir allí una fortaleza y distribuyó la tierra entre los soldados; y luego, tras de obligar a los indios a que entregaran todo su oro, abandonó a su suerte la fortaleza sin terminar y a los colonos, que retornaron a las regiones colonizadas de México. Los zapotecos también se negaron en este lugar a reconocer el dominio de los españoles, pero Alvarado emprendió una segunda campaña al istmo.

DESCUBRIMIENTO DE LOS PAÍSES CENTROAMERICANOS
DEL LITORAL DEL PACIFICO

En 1515, con el permiso de Pedro Arias de Avila, gobernador de Castilla del Oro, partió del golfo de Darién, hacia el oeste, la expedición de Gonzalo de Badajoz (130 hombres en dos naves). Cruzó el istmo desde el golfo de los Mosquitos y vino a salir, a través de una zona poblada, a la costa occidental del golfo de Panamá junto a la bahía de Parita. Los españoles se llevaban por donde pasaban los objetos de oro de los caciques intimidándolos y denominaban "descubrimiento este trato" (Las Casas). Así, fueron a descubrir también la pequeña península de Azuero, que pone límite en el oeste al golfo de Panamá. El cacique de aquel 156 lugar intentó librarse, empezando por enviar a los españoles cuatro cargas de objetos de oro, pero con eso no hizo sino avivar su codicia. Estos entraron en la península, pero el cacique desplegó a numerosos guerreros, cercó y derrotó a los españoles. Tras de perder a 70 hombres muertos y todas las riquezas robadas, Gonzalo de Badajoz huyó por la noche, con los hombres que le quedaban, hacia el noreste, pasando en canoas por el golfo de Panamá de una isla a otra y exigiendo en ellas con violencias oro y perlas, lo que le costó otros veinte o treinta hombres muertos.

Cuando retornaba en 1516 con los deplorables restos de su banda desde la bahía de San Miguel hacia el golfo de Darién, Gonzalo de Badajoz encontró una numerosa partida española de soldados de a pie y a caballo, mandada por el licenciado Gaspar de Espinosa^^17^^, compañero de fatigas y "genio del bien" de Pedro Arias de Avila. Acababa de saquear la parte oriental del istmo de Panamá y exterminar en su correría a millares de indios, dejando varias poblaciones despobladas. Al enterarse de los tesoros que Badajoz había reunido y luego perdido, Espinosa se puso en camino con una partida a la península de Azuero y culminó su ``descubrimiento'' en la escandalosa acepción que Las Casas daba a esta palabra: el cacique de allí, cuyos guerreros retrocedían más ante la escasa caballería que ante la numerosa infantería de Espinosa, entregó a éste todo el oro de Gonzalo de Badajoz. El avezado conquistador repartió el botín con Pedro Arias de Avila. Y éste, tras de ejecutar a Balboa, concedió a Espinosa el derecho de disponer de toda la flotilla del ejecutado, anclada en el golfo de Panamá, "para hacer más descubrimientos''.

Entretanto, en 1520 llegó con 200 hombres al istmo un nuevo pretendiente a "proseguir los descubrimientos" en la "mar del Sur'', Gil González de Avila, apoyado, y claro que no desinteresadamente, por el obispo Fonseca, el mismísimo presidente del "Consejo de las Indias''. Pese a la patente real, Pedro Arias de Avila se negó a entregar a su tocayo (o quizás pariente) la flotilla concedida a Espinosa, y los soldados de Gil González de Avila, dirigidos por el experto piloto Andrés Niño, construyeron cuatro navios en el golfo de Panamá. Tardaron en la obra casi dos años, y más de cien españoles murieron de enfermedades. En enero de 1522 las naves zarparon con rumbo oeste, mas, para obtener el permiso del gobernador, el jefe de la expedición lo hizo socio de la empresa, aceptándole una cuota ficticia (pues Gil _-_-_

~^^17^^ Un año después Espinosa, en su calidad de justicia mayor, _ condenó primero a muerte a Balboa, y luego, para "lavarse las manos'', solicitó que le conmutaran la pena, sabiendo que Pedro Arias mandaría ejecutarlo.

157 González de Avila no olvidaba la suerte que había corrido Balboa).

Según las instrucciones, Andrés Niño debía explorar todas las bahías, por ver si daban acceso a algún estrecho que uniera la mar del Sur con el Atlántico. La expedición dobló la península de Azuero, pasó por delante de las islas Cébaco y Coiba y exploró las orillas del golfo de Chiriquí, del Golfo Dulce y de la bahía de Coronado, separados entre sí por la punta Burica y la pequeña península de Osa. A fines de 1522 entró en el golfo de Nicoya, lleno de islas y muy adentrado en tierra, protegido del océano por la península de Nicoya^^18^^. ^Andrés Niño y los pilotos de las expediciones posteriores al Pacífico de mediados del siglo XVI quedaron tan maravillados del parecido de la configuración de las tres penínsulas que hay entre los golfos de Panamá y Nicoya que llegaron a dudar de si se habría llevado hasta el fin la exploración de sus costas. ¿No serían islas? Por si acaso, separaban estas penínsulas del continente centroamericano en los mapas con líneas convencionales y la advertencia: "Estrecho dudoso''.

En la península de Nicoya vivían los indios chorotegas^^19^^, desplazados a la franja litoral por conquistadores de origen azteca, que se apoderaron de las regiones interiores, más fértiles. El cacique de Nicoya se avino a adoptar el cristianismo tan pronto como "hizo entrega de sus pequeños ídolos de oro" y dio a los conquistadores noticias exactas de que, para seguir haciendo `` descubrimientos'', mucho más importantes, tenían que ir derechos al norte, a las posesiones del rico cacique llamado Nicarao. Allá condujo Gil González de Avila a cien soldados de a pie y cuatro de a caballo, acompañados por cargueros indios, y descubrió el lago de N i c a r a g u a, el mayor de toda América Central (8.430 km2), _-_-_

~^^18^^ El cronista Gonzalo Hernández de Oviedo y Valdés, bien enterado del primer período de la conquista de Centroamérica, pues se encontraba a la sazón al servicio de Pedro González de Avila, escribió que allá por el 1520 llegó a la península de Nicoya la segunda expedición de Gaspar de Espinosa, íonducida por el piloto Juan de Castañeda. Dejando las islas de Las Perlas y doblando la península de Azuero, Castañeda descubrió las islas Cébaco y Coiba, pero no penetró después de Coiba en ninguna bahía muy adentrada en tierra, ni siquiera en el golfo de Nicoya. En general, no está claro el objetivo de la segunda expedición de Espinosa, pues de ella no habla ninguna otra fuente. El único resultado conocido es el segundo saqueo (que montaba a una suma muy grande) del cacique de la bahía de Parita, en el golfo de Panamá.

~^^19^^ Los chorotegas fueron posteriormente exterminados en parte, y los supervivientes se mezclaron con los españoles. Actualmente, un grupo de estos indios reside en la península de Nicoya; los lingüistas estiman que su idioma es de la familia del de los otomíes mexicanos.

158 y detrás de éste, el lago Managua (unos 1.500 km2). Eso fue ya en 1523. Gil González de Avila tardó casi un año en explorar más de 1.000 kilómetros de costa continental del Pacífico entre las penínsulas de Azuero y Nicoya y varias semanas en la marcha por tierra (unos 200 km) desde el extremo meridional de Nicoya hasta la margen sudoeste del lago de Nicaragua, donde residía Nicarao.

Los contornos del lago estaban densamente poblados por agricultores sedentarios de la familia de los aztecas. Nicarao ``cedió'' a los españoles muchos objetos de oro y adoptó el cristianismo con los habitantes del poblado. Luego Gil González de Avila recorrió parte de las orillas del lago, por donde siguió saqueando y cristianizando hasta que llegaron del norte varios miles de guerreros indios, los cuales obligaron a los españoles a replegarse hacia el sur con mucha mayor celeridad de lo que habían avanzado hacia el norte.

Entretanto, Andrés Niño dobló el cabo Blanco (extremo meridional de la península de Nicoya), fue hacia el noroeste y exploró 600 km más de costa, descubriendo primero el golfo del Papagayo y, al final, una extensa y hermosa bahía, que denominó, para halagar al protector de la expedición, golfo de F o n s e c a. Sus naves volvieron al golfo de Nicoya muy a tiempo, poco antes de que llegara allí la desbaratada partida de Gil González de Avila. Mediado el año 1523, la expedición estaba ya delante de Panamá, donde, en presencia de Hernández de Oviedo, "fueron fundidos los objetos de oro recogidos, pero metal puro había muy poco''.

Se desconoce si eran buenas las relaciones entre Gil González de Avila y Pedro Arias de Avila, a quien no se podía satisfacer con botín tan pobre. Sabemos únicamente por Bernal Díaz que poco después (comienzos de 1524), "según paresció, el Gil González había venido por Gobernador y capitán del Golfo Dulce" (lago Izabal, en el este de Guatemala) y "había poblado una villa que nombraron San Gil de Buena Vista"^^20^^. Los indios de los alrededores eran muy belicosos, y Gil González a duras penas contenía sus ataques. Al enterarse de ello, Cristóbal de Olid quiso aniquilar toda la guarnición de Gil González de Avila. El plan fracasó. La guarnición se defendió a la desesperada, y los hombres de Olid tuvieron ocho muertos. Es verdad que no tomaron _-_-_

~^^20^^ Honduras y Guatemala eran por aquellos años territorio "de nadie''. Por él se peleaban varios grupos de conquistadores, partidarios los unos de Cortés, los otros de Velázquez (puede que también de Pedro Arias de Avila), y algunos capitanes independientes de ellps.

159 la ciudad, pero se llevaron a varios prisioneros, entre ellos al propio Gil González. Como veremos más adelante, el prendimiento de Gil González costó la vida a Cristóbal de Olid.

CAMPAÑAS DE GUATEMALA Y HONDURAS

Una vez sometido Tehuantepec, Alvarado emprendió, por encargo de Cortés, una marcha al sudeste, al montañoso país de Guatemala. Las partidas, mejor dicho, las bandas de Alvarado avanzaron por el litoral del Pacífico. Al enviarlos allá, Cortés obedecía una orden del rey de encontrar un paso del Océano Atlántico a la "mar del Sur''. El propio Alvarado ansiaba conquistar este nuevo país, rico según rumores, para sí mismo, y no para Cortés, por lo que aceptó gustoso el encargo. Sometió la depresión marítima, muy angosta, sin grandes esfuerzos, al igual que Sandoval anteriormente, pero los montañeses ofrecieron también allí heroica resistencia a los españoles. Alvarado empleó la táctica de Cortés: aprovechó la hostilidad tribal y, con ayuda de los habitantes de la depresión guatemalteca, derrotó a los montañeses.

Así, Alvarado descubrió y puso oficialmente bajo el dominio de la Corona española la provincia de Chiapas (hoy Estado), enclavada en las altas montañas de las cuencas de los ríos Grijalba y Usumacinta, y la montañosa zona meridional de Guatemala. Sus partidas exploraron otros 1.000 km de litoral del Pacífico desde el extremo occidental del golfo de Tehuantepec hasta el de Fonseca, descubierto ya, como sabemos, uno o dos años antes por Andrés Niño, que fue allá por mar desde el istmo de Panamá. Después de todas esas expediciones, a fines de 1524 conocían ya los españoles unos 4.000 km de litoral centroamericano del Pacífico, incluidas las costas del golfo de Panamá. Y, naturalmente, no hallaron ningún paso marítimo.

En 1523 Cortés hizo una tentativa más de pasar a la zona tropical, pero esta vez desde el mar de las Antillas. Para ello decidió explorar la costa hondurena, que era la menos conocida. Además, había oído muchas veces decir a los marineros que Honduras guardaba tales riquezas de oro y plata que allí hasta los pescadores usaban "plomadas... que eran de oro revuelto con cobre''.

Cortés confió a Cristóbal de Olid, su capitán favorito, cinco navios y lo envió por el itinerario Veracruz-Cuba-golfo de Honduras con la esperanza de burlar la escasa vigilancia de Diego Velázquez. Transcurrido más de medio año, Cortés empezó a recibir denuncias de que Olid, instigado por Velázquez, le había 160 vuelto la espalda y había conquistado Honduras en beneficio propio. Entonces Cortés envió directamente ya a Honduras, sin pasar por Cuba, otra flotilla con el encargo de prender a Olid.

Transcurrieron varios meses más, y de esa flotilla no había ninguna noticia, pues naufragó íntegra durante una tempestad en el golfo de Honduras. Parte de la tripulación pereció, y los supervivientes hubieron de entregarse a Olid. Cayó también en manos de Olid el capitán de la flotilla, Francisco de Las Casas, que intimó con Gil González de Avila durante el cautiverio. Se confabularon para fingirse amigos de Olid, y éste los llevó en una correría de tantas contra los indios. Durante una cena, los conjurados se abalanzaron de súbito sobre Olid, lo hirieron de gravedad y lo juzgaron allí mismo, anunciando a los soldados que obraban en nombre del rey. Al otro día lo decapitaron. Los de Olid "se arrepintieron" y reconocieron la autoridad de Cortés. Pero éste no estaba enterado de lo ocurrido y creyó que no podía confiar más ni en el mar ni en sus capitanes y que debía ir personalmente a Honduras por tierra.

Cortés salió de México en octubre de 1524 con doscientos cincuenta veteranos, sin contar a los bisónos que acababan de llegar de España y varios miles de mexicanos. El camino cruzaba al comienzo las zonas ya ``pacificadas'' de Nueva España, a lo largo de la costa del golfo de México. Luego se adentraba en bosques pantanosos, pues Cortés optó por el trayecto más corto a Honduras, dejando al norte Yucatán. Mas, para recorrer esa distancia, la tropa tardó más de medio año. Agotadas las vituallas, se alimentaban de raíces. Para abrirse paso, hubieron de trabajar indios y españoles, sin excluir a los capitanes; y trabajar con gran ahínco, metidos casi siempre en el agua, cortando árboles, clavando pilotes y tendiendo puentes.

La gente, habituada al clima seco de la meseta de México, soportaba mal los aguaceros tropicales y el calor húmedo. Murieron decenas de españoles y cientos de mexicanos al cruzar el p a í s de Peten (perteneciente hoy a Guatemala) poblado por mayas.

A comienzos del mes de mayo de 1525, la diezmada tropa salió a la orilla del golfo de Honduras, habiendo recorrido en medio año, de contar en línea recta, cerca de 500 km, pero en realidad muchos más, de territorio inexplorado. Aún tardó varias semanas más para llegar a ciudad Trujillo, fundada por Francisco de Las Casas en la orilla sudoeste del golfo (a los 18° de lat. N.). Cortés llegó allí medio muerto, atacado de paludismo y atormentado por el desconocimiento de lo que pasaba en México, donde se había corrido el rumor de que había sucumbido __PRINTERS_P_161_COMMENT__ 11---1747 161 toda la partida. Los bienes de quienes la formaban fueron subastados, y sus indios entregados a otros españoles. Se permitió a sus ``viudas'' volverse a casar, y la gobernación de México la asumió el lisonjero veedor de la Corona, que había sido antes persona de confianza de Cortés. Al enterarse de todo esto, Cortés envió a México a un hombre fiel que penetró secretamente en la capital y anunció a los "conquistadores de la primera recluta'', víctimas de persecuciones, encarcelamientos y aun de la horca por parte del veedor, que su capitán estaba vivo. A la mañana siguiente, numerosos adictos de Cortés prendieron al veedor, lo enjaularon, y a sus secuaces los castigaron sin piedad.

LAS CORRERÍAS DE ÑUÑO DE GUZMAN

Debido a su grave dolencia, Cortés no regresó a México hasta junio de 1526. Durante su marcha a Honduras, habíanse enviado a España centenares de denuncias contra él, y el monarca nombró a otro virrey. Además, en la provincia de Panuco había sido designado gobernador Ñuño de Guzmán, de una familia de abolengo. Este Guzmán destaca incluso de los otros capitanes conquistadores por su codicia y su crueldad. Las víctimas de sus devastadoras correrías se cuentan por decenas de miles y, según algunas fuentes, hasta por centenas de miles. Las vendía por millares a los tratantes de esclavos de las Antillas.

En 1527, temeroso el virrey de que Cortés tomara el poder en México, lo envió a España. El rey ordenó tributar solemne recibimiento al afamado conquistador, lo acogió con amabilidad y lo despidió con benevolencia, perdonándole todos sus pecados, premiándole con extensas fincas y concediéndole los títulos de marqués y de "capitán general de Nueva España y de la mar del Sur''. Pero estos títulos eran sólo palabras rimbombantes. Para gobernar Nueva España nombró una ``Audiencia'' encabezada por Ñuño de Guzmán. Bajo la férula de éste, la reducción a la esclavitud alcanzó proporciones sin precedente, llegándose casi a despoblar la provincia de Panuco. Por mandato del soberano, la ``Audiencia'' fue disuelta poco después. Para resarcirse de la pérdida de su poder, Guzmán emprendió una campaña a Jalisco, al norte de Colima, junto al Pacífico. Durante esta campaña sus hombres fueron conquistando y devastando consecutivamente todas las provincias situadas al oeste de la de Panuco. Cruzaron varias veces la Mesa Central, pasaron por los valles del río Lerma hasta el océano, y al sur de su desembocadura descubrieron el golfo de Las Banderas.

162 199-11.jpg __CAPTION__ Batalla de Guzmán en Michoacán (cuadro de Tlaxcala, siglo XVI)

Después de la conquista de Jalisco, los españoles exploraron unos 600 km de litoral del Pacífico al norte de Colima, pero no encontraron buenos puertos. Llegaron hasta la entrada del "mar Bermejo'', cuya existencia se desconocía hasta entonces.

DESCUBRIMIENTO DE LA PENÍNSULA
DE CALIFORNIA

En 1532, al regresar de España, Cortés armó dos navios en la desembocadura del Zacatula con el encargo de "ir a las Islas de los Malucos y Especiería, o a la China" para descubrir el camino derecho a las tierras "del clavo y de las otras especias''. Un navio encalló junto a la costa mexicana, cerca del lugar de donde zarpó, y el otro desapareció. Cortés envió el mismo año otros dos navios en busca del desaparecido. Una tempestad los separó la primera noche. Un navio fue arrastrado a gran distancia, hacia poniente, y se descubrió una isla deshabitada a cien horas de navegación, posiblemente del archipiélago R e v i 11 a-G i g e d o, situado a unos 600 km al oeste de México, a los 19° de latitud sur.

163

El otro navio fue hacia el noroeste y descubrió la "isla Santa Cruz''. Durante el viaje hubo un motín; los amotinados asesinaron al capitán, desembarcaron en la ``isla'' y murieron en su mayoría de mano de los indios. Los pocos supervivientes volvieron a Jalisco. Para descargo de su culpa, hicieron correr el rumor de que la ``isla'' era rica de perlas y, en general, muy abundosa. La "isla Santa Cruz" resultó ser la península de Californ i a, pero sólo pasados muchos años se demostró que esta tierra estaba unida con el continente.

Cortés armó y encabezó una expedición de tres navios (con más de 300 hombres) para conquistar la "rica isla" de allende el mar. En 1533 llegó a California y envió los navios a Jalisco en busca de colonos y provisiones, ya que los indios de allá se alimentaban de la pesca y la recolección de plantas silvestres. La tierra recién descubierta es una de las más tórridas del planeta. Los contemporáneos contaban que el propio Cortés le puso el nombre de "Calida fornax" (horno caliente, en latín), de donde se sacó la abreviatura de ``California''.

La mayoría de los colonos enfermó del calor y las privaciones, y muchos fallecieron. Enfermó el mismo Cortés, pero no quería volver a México por temor de ser blanco de las burlas y "porque no dijese del que había gastado gran cantidad... y no había topado tierras de provecho''. Hubo de intervenir su esposa para obligarle a abandonar la nueva colonia (1536).

Cortés nombró a Francisco de Ulloa gobernador de la ``isla''. "Ulloa Centró en 1539 en el largo golfo de California, que llamó ("mar de Cortés''; pero el golfo era denominado más a menudo "mar Bermejo'', ya sea por el color en que las algas rojas tiñen las aguas de algunas bahías o más bien.. . por las arenas rojioscuras que ribetean sus orillas" (E. Reclus). Ulloa no encontró por el norte salida del "mar Bermejo'', pese a que exploró unos 1.000 km de la costa occidental del golto^^21^^ En 1540 Cortés abandonó México para siempre. Falleció en 1547, muy rico, a los sesenta años de edad.

__*_*_*__ _-_-_

~^^21^^ California aparece como península
por primera vez en el mapa de
Domingo de Castilla (1541).

[164] __NUMERIC_LVL2__ 18 __ALPHA_LVL2__ CONQUISTA
Y EXPLORACIÓN
DE YUCATÁN

FRACASO DE LA EXPEDICIÓN DE MONTEJO PADRE

El falaz Francisco de Montejo, enviado por Cortés a España como mensajero de sus acciones, el cual advirtió a Velázquez, enemigo de Cortés, la embajada que llevaba de él, no quería servir ni al uno ni al otro. Su ambición era actuar en beneficio propio. Por entonces Yucatán era territorio "de nadie" desde el punto de vista de los colonizadores, y Montejo logró licencia para " Descubrir, conquistar y poblar las islas de Yucatán y Cozumel''. El 8 de diciembre de 1526, Carlos I firmó un contrato con Montejo. Según este contrato, el nuevo adelantado debía armar los navios, comprar las provisiones y los caballos (cerca de 60) y pagar de su bolsillo sueldos a 5.000 marineros y soldados. La cuantiosa suma necesaria para ese gasto la encontró Montejo casándose con una viuda muy rica, que él no llevó a Nueva España.

En septiembre de 1527 los hombres de Montejo desembarcaron en la isla de Cozumel, la tomaron sin resistencia, y desde aquí pasaron a la costa noreste de Yucatán.

Luego de colocar los cimientos de la primera fortaleza española en el litoral, junto al estrecho que separa a Yucatán de Cozumel (cerca del poblado de Chel) y dejar allí unos cuarenta enfermos, Montejo fue hacia el norte, explorando la franja costera, densamente poblada a la sazón. Cerca del cabo Catoche dobló al oeste. "Los indios se espantavan de ver tantos cavallos y gente, y que dieron aviso a toda la tierra de lo que pasava... Que los indios señores de la provincia de Chicaca vinieron al Adelantado a visitarle de paz.. .''^^22^^ Montejo fue a su ciudad principal, rodeando una extensa laguna, Río Lagartos, que se estrechaba por el noroeste. Junto a la desembocadura de este ``río'' estaba la gran ciudad de Chicaca con casas de piedra. Los españoles entraron en ella sin combatir, pero los indios sacaron por la noche a las mujeres y los niños y a la mañana atacaron a los intrusos, que rechazaron el ataque, perdiendo cerca de 20 hombres muertos. Desde allí Montejo se encaminó al sur, al interior del país, y saqueó a su paso la primera ciudad abandonada por los indios. _-_-_

~^^22^^ Esta cita y las que siguen están tomadas del libro de Diego de Landa Relación de las cosas de Yucatán,

165 Pero después de la segunda batalla, el adelantado se desanimó y tornó, caminando hacia el mar, al poblado de Chel, cruzando las ruinas de Chichen-Itzá, antigua capital de los mayas.

En 1528 Montejo exploró la costa oriental de Yucatán, probablemente hasta la bahía de Chetumal. Como los indios también le ofrecieran resistencia, se fue a México y ocupó un alto cargo en la provincia de Tabasco, fronteriza con Yucatán. Dejó en Chel un grupo de soldados, pero, un año después, se los llevó también a México.

En 1531 Montejo reemprendió la conquista de Yucatán, pero encargó las operaciones militares a parientes suyos. Su yerno Alonso López de Avila salió de Tabasco hacia el este, a la parte central de Yucatán, y llegó a la bahía de Chetumal, siendo el primero en atravesar la península. Por el camino vio varias aldeas abandonadas por los indios. En la zona de Chetumal encontró resistencia, sufrió una derrota y se vio obligado a replegarse con grandes pérdidas a Honduras.

Entretanto, Francisco de Montejo había quedado establecido en la costa norte de Yucatán, tras de haberse aliado con los caciques locales, y al interior del país envió a su hijo Francisco ( Montejo hijo), del primer matrimonio. Este fue a la zona de ChichenItzá, desde donde intentó avanzar hacia la bahía de Chetumal, al sudeste. Al no lograrlo, retrocedió a Chichen-Itzá. Aprovechando, como de costumbre, la enemistad entre los caciques, los conquistadores se sostuvieron cerca de año y medio en el litoral septentrional y en la zona de Chichen-Itzá, donde Montejo hijo construyó una ciudad.

``Y assi viendo que los indios servían sin pesadumbre... repartió los pueblos entre los Españoles, y según dizen a quien menos cabía alcanzava dos o tres mil Indios de repartimiento... y que los Indios pareciéndoles una cosa dura servir a estrangeros... comenfaron a offenderle por todas partes. . . de manera que los vino a faltar la comida y que al fin dexaron la ciudad una noche. . .''

Montejo hijo logró marchar al norte sin más pérdidas y reunirse con su padre. Y como no recibieron los refuerzos que esperaban de España, a mediados de 1533 llegaron, con los deplorables restos de su tropa ayudados por un cacique del norte, al puerto de Campeche, y de aquí a México.

MONTEJO HIJO Y LA CONQUISTA DE YUCATÁN

Totalmente derrotado por los indios, Montejo padre no renunció a sus ``derechos'' a Yucatán. Con las riquezas de su esposa y 166 sus influencias, el viejo conquistador consiguió el nombramiento de gobernador de Honduras, y luego de Chiapas, es decir, de la provincia lindante con Yucatán por el oeste. En 1541 envió a su hijo desde Chiapas a conquistar Yucatán.

199-12.jpg

Montejo hijo descendió con una gran partida al mar por los valles del sistema fluvial Grijalba-Usumacinta, pasó a Champotón, se fortificó, y desde aquí fue a Campeche. Aprovechando e instigando la hostilidad entre las tribus, fue avanzando, si bien con duros combates a veces, y el 6 de enero de 1542 fundó al noroeste de la península la ciudad de Mérida, desde donde envió tropas a distintas partes del país. Nombró capitán de una de las partidas a un primo suyo, también Francisco (Montejo sobrino).

Este sometió la franja septentrional de la península y fundó en mayo de 1543 una fortaleza cerca de la ciudad de Saqui.

En 1544 Montejo hijo envió al este un destacamento capitaneado por Alonso Pacheco, que construyó una fortaleza entre el vértice de la bahía de Chetumal y el lago Bacalar y emprendió la ``pacificación'' del país. De lo que hicieron los españoles bajo el mando de Pacheco en las provincias orientales de Cochúah y Chectemal (Chetumal) habla Diego de Landa, quien llegó a la península en 1549:

``Que se alteraron los Indios de la provincia de Cochua y Chectemal, y que los Españoles los apaziguaron de tal manera que siendo dos provincias las más pobladas y llenas de gente, quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra, haziendo en ellas crueldades inauditas, cortando narices, manos, bracos, y piernas, y a las mugeres los pechos, y echándolas en lagunas hondas con calabacas atadas a los pies, y dando de estocadas a los niños porque no andavan tanto como las madres: y si los que llevavan en colleras enfermavan, o no andavan tanto como los otros, cortávanles entre los otros las cabecas por no pararse a 167 soltarlos, y que trayan gran número de mugeres y hombres captivos para su servicio con semejantes tratamientos"^^23^^

Al norte y al oeste de la península, donde ayudaban a los conquistadores algunos caciques, no hubo una matanza casi tan general de la población como en el este: los Montejo, padre e hijo, viéronse obligados a apiadarse de los ``subditos'' de sus aliados. Pero incluso allí, después de las degollinas de insumisos, disminuyó considerablemente el número de habitantes, y es poco probable que ni siquiera en nuestros tiempos haya alcanzado el nivel de entonces: en una superficie de 90.000 km2 residen hoy 672.000 personas. En estas provincias, más tranquilas, también "... los Indios recibían pesadamente el yugo de la servidumbre; mas los españoles tenían bien repartidos sus pueblos que abrafavan la tierra, aunque no faltava entre los Indios quien los alterase, sobre lo que se hizieron castigos muy crueles, que fue causa que se apocasse la gente''.

En el norte operaban Montejo hijo y Montejo sobrino. No queda claro a quién de los dos se refiere luego Landa, al relatar los sucesos de una aldea de la costa septentrional perteneciente a caciques aliados con los españoles.

``Hízose información contra los de Yobain, pueblo de los Cheles, y prendieron la gente principal, y metiéronlos en una casa en cepos y pegaron fuego a la casa, y se abrasaron vivos con la mayor inhumanidad del mundo, y dize este Diego de Landa que él vio un gran árbol cerca del pueblo en el qual un capitán ahorcó muchas mugeres indias de las ramas, y de los pies dellas los niños sus hijos... Que los Españoles se desculpan con dezir que siendo ellos pocos, no podían sujetar tanta gente sin ponerles miedo con castigos terribles... y que por otra parte tenían razón los Indios de defender su libertad, y confiar en los capitanes que tenían muy valientes para entre ellos y pensavan que assi serían contra los españoles''.

LANDA Y LA PRIMERA DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA
DE YUCATÁN

El franciscano fray Diego de Landa fue enviado a Yucatán en 1549. Poco después de su llegada, fue superior de un pequeño monasterio, y luego, ascendiendo poco a poco, llegó en 1561 a ser _-_-_

~^^23^^ Desde entonces, la parte oriental de Yucatán quedó casi totalmente despoblada. Actualmente está incluida en México como territorio de Quintana Roo, donde, en una superficie de 51.000 km2, no hay más que 27.000 habitantes.

168 Provincial de Yucatán. Rebasando sus poderes, instituyó el mismo año tribunales de la Inquisición para perseguir a los conversos al cristianismo acusados de apostasía.

He aquí lo que dice a este respecto el etnógrafo y lingüista soviético Yuri Knorózov, investigador muy distinguido de la escritura de los mayas, en el prólogo a la traducción del libro de Landa al ruso: "Un naborí del convento de Maní encontró en una gruta un ciervo con el corazón arrancado y figurillas de dioses... Landa precipitóse a Maní. Sin ser obispo, no tenía atribuciones para hacer pesquisas inquisitoriales, pero eso no lo detuvo... Arrancaba confesiones de apostasía con crueles torturas... daban a los indios 200 azotes; si no bastaban, los colgaban de los brazos retorcidos, les rociaban la espalda con cera hirviendo, les aplicaban hierros candentes o les daban el suplicio del agua. Consistía este tormento en echar agua caliente por una trompa introducida en la garganta del torturado, luego uno de los verdugos se ponía de pie encima de él y hacía que expulsara el agua con sangre por la boca, la nariz y los oídos... Según relatan los contemporáneos, se dio tormento y castigos corporales a 6.330 personas, entre hombres y mujeres. 157 murieron poco después a causa de las torturas, y los más de los supervivientes quedaron lisiados para los restos de sus días. Los suplicios duraron casi diez meses. El 12 de julio de 1562 Landa celebró en Maní un auto de fe solemne. En las hogueras de este auto de fe perecieron las últimas reliquias, que aún se conservaban, de la antigua cultura de los mayas: manuscritos de jeroglíficos, estatuas y artísticas vasijas con figuras. Muchos de los indios apresados se ahorcaron en la cárcel antes del auto de fe o murieron a causa de los suplicios. Los frailes exhumaron setenta cuerpos y los arrojaron a la hoguera...''

Los terratenientes españoles de Yucatán, temerosos de que estallara una sublevación, denunciaron la conducta de Landa al obispo que, como es natural, no podía tolerar la usurpación de sus poderes. De 1564 a 1572 Landa vivió en España y, al fin y al cabo, no sólo fue absuelto, sino que obtuvo un ascenso, volviendo en 1573 a Yucatán con la dignidad de obispo de Mérida, donde falleció en 1579.

Durante su estancia en España, Landa terminó el libro (1566) al que dedicó más de diez años. El manuscrito original se extravió; pero en 1863 se halló una copia abreviada, que se publicó con el título de Relación de las cosas de Yucatán. Esta obra de Diego de Landa, fanático recalcitrante, pero observador reflexivo y serio, que reunió datos entre los españoles y entre los mayas, 169 cuya lengua conocía, no es sólo la fuente literaria fundamental de la historia y la etnografía del pueblo maya; ofrece también, aunque breve, una descripción físico-geográfica bastante exacta de la península de Yucatán y de lo típico que la distingue.

``Yucatán no es isla, ni punta que entra en la mar, como algunos pensaron, sino tierra firme"^^24^^. Y explicó la causa del error en la existencia de dos extensiones de aguas a ambos lados del istmo: al sudeste, el lago de agua corriente Izabal; y al sudoeste, la laguna de Términos.

``Que es tierra muy llana y limpia de sierras, y que por esto no se descubre desde los navios hasta muy cerca, salvo entre Campeche y Champotón donde descubren unas serrezetas... Que su costa se baxa y por esto los navios grandes van algo apartados de tierra''.

Son muy típicas del litoral septentrional de Yucatán la costa doble y las lagunas muy largas y angostas que los conquistadores llamaban en un principio ríos (por ejemplo, Río Lagartos), y luego pantanos o fangales.

``Hay una ciénaga en Yucatán digna de memoria que tiene más de setenta leguas de largo y es salina toda ella; comienza... cerca de la Isla de Mujeres, y sigúese muy junto a la costa del mar entre la misma costa y los montes, hasta cerca de Campeche... porque entre el mar y la ciénaga va una costa de tierra a lo largo todo lo que dura ella, que la divide del mar''.

En la extensa depresión de Yucatán, formada de calizas coralinas, cada cerro parece una montaña. Es dudoso que Landa estuviera en el sur de la península y probablemente oyó hablar de las "montañas meridionales" a los conquistadores que cruzaron el istmo. Por eso Landa se forjó la opinión de que "atraviese a Yucatán una sierra pequeña de esquina a esquina"^^25^^.

``Esta sierra divide a Yucatán en dos partes, y que la parte de mediodía haz a Lacandón y Taiza está despoblada por falta de agua, que no la hay sino quando llueve. La otra que es al Norte está poblada''.

Landa da una característica precisa de la maravillosa propiedad de la parte que él conocía de Yucatán: una ausencia total de ríos con abundancia de agua dulce merced al buen desarrollo del venaje subterráneo: "La naturaleza obró en esta tierra tan diferentemente en los de los ríos y fuentes, que los ríos y las fuentes _-_-_

~^^24^^ Landa rebatia aquí la opinión de españoles e indios: "... y que también la llamaron Peten, que quiere dezir isla...''

~^^25^^ Los historiadores de los siglos XIX y XX demostraron que en Yucatán no hay cadena montañosa ``única'': existen varias sierras cortas.

170 que en todo el mundo corren sobre la tierra, en ésta van y corren todos por sus meatos secretos por debajo de ella. Lo cual nos ha enseñado que casi toda la costa está llena de fuentes de agua dulce... y se puede de ellas, en muchas partes, coger agua... cuando de la menguante de la agua queda la orilla algo seca. En la tierra proveyó Dios de unas quebradas que los indios llaman zenotes... son de muy lindas aguas... y es que en todas las partes de ella que se cave, salen muy buenas aguas de manantiales y algunas tan hermosas que se sume una lanza por ellas... y los pozos todos en especial los cercanos al mar crecen y menguan cada día a la hora que crece y mengua el mar, lo cual muestra más claro ser todas las aguas de ríos que corren debajo de la tierra hacia el mar''. A los geógrafos de los siglos XIX y XX no les restaba sino dar una explicación científica de esta ausencia de ríos y de esta abundancia y originalidad de aguas subterráneas en Yucatán.

__*_*_*__ [171] ~ [172] __NUMERIC_LVL1__ Tercera parte __ALPHA_LVL1__ DESCUBRIMIENTO
DE PATAGONIA,
LOS ANDES
Y LOS GRANDES RÍOS
DE AMERICA
DEL SUR __NUMERIC_LVL2__ 19 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DE LA PLATA, PATAGONIA,
EL ESTRECHO DE MAGALLANES
Y LA TIERRA DEL FUEGO

SOLIS Y EL DESCUBRIMIENTO DE LA PLATA

199-13.jpg [173] ~ [174] __NOTE__ LVL2 and LVL3 moved two pages backwards.

Cuando falleció Américo Vespucio (1512), primer piloto mayor de Castilla, este nombramiento recayó en Juan Díaz de Solís. Tan pronto como llegó a España la noticia del descubrimiento de la "mar del Sur" en la zona tropical del hemisferio boreal, al otro lado de la cual suponíase en Europa con razón que se encontraban las verdaderas Indias, Solís, como piloto mayor, presentó un proyecto de buscar un paso marítimo en el hemisferio austral. A juicio de algunos cosmógrafos, ese paso debía encontrarse al sur del Brasil. Como los portugueses habían explorado ya en 1502 la costa brasileña hasta los 25° de latitud sur, por lo menos, y, según afirmara Vespucio, hasta los 32°, dicho paso a la "mar del Sur" debía buscarse más cerca aún del Polo.

Se organizó una expedición de búsqueda en dos o tres naves, y el mando se confirió a Solís. En el último tercio de 1515 alcanzó el Brasil y, costeando el litoral hacia el sur y el sudoeste, cruzó los 25° de latitud sur. Luego comenzaba la costa aún sin explorar. Solís desembarcó varias veces y declaró oficialmente esta área del continente dominio de Castilla, ya que se encontraba, sin duda, al oeste de la línea del "reparto del mundo" hecho en 1494. Probablemente fue durante esta precisa navegación cuando se descubrió la isla costanera de Santa Catarina. Poco más o menos a unos 1.000 kilómetros de esta isla, el litoral tuerce bruscamente al oeste, y las carabelas de Solís entraron en 1516 en un inmenso bajío. El agua estaba turbia, no era ni azul celeste ni verde, como en alta mar, e iba enturbiándose más y siendo menos salada conforme se avanzaba hacia occidente. Así, a los 35° de latitud sur, Solís descubrió el "mar Dulce'', parecido al que en 1500 descubriera Vicente Pinzón junto al Ecuador. Tras un pequeño saliente (Montevideo), la costa doblaba al noroeste y, luego de avanzar otros 200 kilómetros, Solís se convenció de que en el "mar Dulce" desaguan dos ríos grandes que fluyen directamente desde el norte y noroeste (el Uruguay y el Paraná). Su desembocadura común recibió posteriormente el nombre de L a Plata.

175

Poco después del descubrimiento del La Plata, Solís y el grupo de españoles que desembarcaron con él recibieron muerte de mano de los indígenas. No está muy claro el lugar donde perecieron, y por eso los historiadores discrepan en cuanto a la tribu culpable de la matanza, provocada probablemente por los españoles. Las carabelas de Solís tornaron a España en el mismo año de 1516. Según una versión, en la orilla del La Plata quedaron a la sazón varios caballos que se hicieron montaraces y, al cabo de varias decenas de años, se extendieron por toda la Pampa y la Patagonia hasta el estrecho de Magallanes^^1^^.

MAGALLANES Y SU PROYECTO

Fernán Magalháes, cuyo apellido rehicieron los españoles en Magallanes después de que éste pasara a su servicio, nació aproximadamente en 1480, en el norte de Portugal, en la provincia de Traz os Montes, en el hogar de un ``fidalgo'' pobre. Su primera navegación de altura, doblando el cabo de Buena Esperanza hacia el Asia Meridional, Magallanes la hizo como simple marinero de una escuadra enviada en 1504 ó 1505 a la conquista de la India, fue herido en 1507 y regresó a su patria. En 1509 navegó a Malaca, por lo visto ya graduado de oficial, y en 1511 participó en la conquista de dicha península. No más tarde de junio de 1512 llegó a Portugal, en 1513 fue con una expedición militar a Marruecos, recibió una herida en una pierna en combate con los marroquíes y quedó cojo. Cerca de 1516 Magallanes pidió a Manuel I que le aumentara el sueldo. El rey se lo denegó y declinó también su ruego de nombrarlo oficial de uno de los navios de altura, pero le permitió pasar al servicio de otro país.

Hacia 1517 Magallanes fue a España, donde se asoció con el astrónomo portugués Ruy Palero, quien afirmaba que había en- _ contrado un método de calcular exactamente la longitud geográfica. Los dos se presentaron al Consejo de las Indias, en Sevilla. Palero declaró que las Molucas, ya a la sazón importantísima fuente de riquezas para Portugal, debían pertenecer a España, puesto que se encontraban, según sus cálculos, en el hemisferio occidental, o sea, en el español (según el "reparto del mundo" de 1494). Magallanes demostró de manera suasoria, remitiéndose a cierto mapa^^2^^, que entre el Océano Atlántico y la "mar del Sur" _-_-_

~^^1^^ Según otra versión, transmitida por Carlos Darwin, los primeros caballos fueron desembarcados en la orilla del La Plata veinte años después, o sea, en 1537.

~^^2^^ Según dice Antonio Pigafetta, Magallanes tenía en cuenta el "mapa __NOTE__ Footnote cont. on page 177. 176 debía haber un estrecho hacia el sur del Brasil, que las Islas de la Especiería se encontraban en la misma "mar del Sur'', pero que había que acercarse a ellas desde el oeste para no despertar recelo o incluso no provocar hostilidades por parte de Portugal.

El proyecto era seductivo, pero Magallanes y Palero exigían primero los mismos derechos y privilegios que se prometieran a Colón antes de su primera expedición. Los consejeros reales tuvieron un largo tira y afloja, arrancaron a la Corona algunas concesiones y, personalmente para ellos, una parte considerable de las ganancias que se esperaban obtener de la empresa. Carlos I sancionó el 22 de marzo de 1518 un tratado, según el cual se armarían a expensas del fisco cinco navios con provisiones para dos años.

Poco antes de zarpar la flotilla, Palero renunció a la empresa por la discordia que tuvo con su compañero, quedando Magallanes de "capitán general'', jefe unipersonal de la expedición. Izó su bandera en el navio Trinidad (110 Tm). A insistencia del Consejo de las Indias, capitanes de las otras naves fueron designados los españoles Juan de Cartagena para la San Antonio (120 Tm) que recibió asimismo atribuciones especiales para controlar toda la expedición (era familiar de Juan Fonseca, presidente del Consejo de las Indias); Gaspar de Quesada para la Concepción (90 Tm); Luis de Mendoza para la Victoria (85 Tm), y Juan Serrano para la Santiago (75 Tm). La dotación de toda la flotilla era (según los roles) de 239 personas; sin enrolar había a bordo 26 hombres, entre los que figuraban varios portugueses y el joven italiano Antonio Pigafetta, que posteriormente escribió el libro Relación del primer viaje alrededor del mundo. No era ni marino ni geógrafo, ni siquiera atento observador; su libro 110 ofrece suficientes datos para formarse una idea clara de la navegación de Magallanes por aguas americanas. No nos han llegado los diarios del propio Magallanes y de los otros destacados participantes en la expedición. Por suerte, se ha conservado el libro de a bordo de Francisco Albo, segundo piloto de la Trinidad, que llena algunas lagunas.

_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 176. del tesoro del rey de Portugal, levantado por un varón tan ilustre como fue Martín Behaim'', cuando, tranquilizando a sus compañeros de viaje, afirmó que desde el estrecho de ``Patagonia'' había salida al oeste. No hay ningún otro dato de la existencia de ese mapa. Pudo haberse equivocado el propio Pigafetta o el propio Magallanes. Es posible, por último, que atribuyera conscientemente su mapa del Brasil al "ilustre varón" para dar más peso a sus argumentos ante el Consejo de las Indias.

__PRINTERS_P_177_COMMENT__ 12---1747 177

DESCUBRIMIENTO DE PATAGONIA

El 20 de septiembre de 1519, la flotilla salió de la desembocadura del Guadalquivir. Antes aún de hacerse a la mar, Magallanes ideó un buen sistema de señales, y los navios de su flotilla, de distinto tipo, no se diseminaron una sola vez al cruzar el Océano Atlántico. Tan pronto como la expedición abandonó las islas Canarias, Cartagena exigió que Magallanes consultara con él todo cambio de rumbo. El portugués respondió con calma y orgullo: "Usted está obligado a seguir de día tras mi bandera, y de noche tras mi fanal''. Pasados unos días, cuando Magallanes reunió a todos los capitanes en su nave, Cartagena volvió a plantear que se ejerciera en común el mando de la expedición. Entonces Magallanes, que, pese a su escasa altura, era muy fuerte, lo asió de 'improviso por la pechera y ordenó que lo tuvieran bajo vigilancia en la Victoria. Jefe de la San Antonio fue designado el participante supernumerario de la expedición Alvaro de Mesquita, pariente de Magallanes.

A fines de noviembre la flotilla alcanzó el saliente oriental del Brasil, y hasta la primera década de enero de 1520 navegó rumbo al sur hasta la desembocadura del La Plata. Sin confiar, por lo visto, en las informaciones de los compañeros de Solís, Magallanes exploró ambas orillas del La Plata y envió la^ Santiago aguas arriba del Paraná. Como es natural, allí no había ningún paso marítimo. Parecióle a Pigafetta ver por primera vez a la orilla del La Plata "un indio de estatura gigantesca... cuya voz parecía el mugido de un toro''. Tras de explorar La Plata durante unas cuatro semanas, el 6 de febrero la expedición siguió bordeando la costa inexplorada del continente hacia el sur.

La flotilla navegaba muy despacio y con cautela y, aun así, al cabo de dos semanas la Victoria estuvo a punto de naufragar Debido a ello y a una tempestad, Magallanes prefirió mantenerse apartado de la costa y no volvió a aproximarse a ella hasta el 22 de febrero, cuando estuvo cerca de los 40° de latitud sur ( según el libro de F. Albo). Si el cálculo de esta latitud está bien hecho, Magallanes arribó el 22 o el 23 de febrero a Bahía Blanca, pero, por lo visto, no fondeó en la isla Trinidad, tomándola, junto con las contiguas, por tierra firme. El 29 de febrero Magallanes descubrió a los 41° de latitud sur el golfo de San Matías, que se adentra bastante en la costa. Luego que lo hubo explorado y se hubo convencido de que allí tampoco había ningún paso marítimo, la expedición prosiguió las búsquedas al sur y pasó por delante de Golfo Nuevo, doblando la península de Valdés, y a lo 178 largo de la 'costa de otro golfo (de San Jorge), muy abierto al océano. Comenzó el otoño, y la flotilla se vio en la parte oceánica que recibiera en el siglo XIX la denominación de " rugientes latitudes cuarenta''.

199-14.jpg __CAPTION__ Sulís y Magallanes ante las costas
de America del Sur

"Continuando nuestro rumbo hacia el Polo Antartico, costeando ahora ---escribe Pigafetta---- vinimos a dar con dos islas llenas de ansarones y de lobos marinos''. De "lobos marinos" habla también Albo. A los 48° de latitud sur hay una pequeña ensenada que, mucho más tarde, los pescadores de animales marinos denominaron Bahía Oso Marino. Algunos comentaristas identifican con este motivo, no muy convincente, los lugares en que ambos compañeros de Magallanes vieron los "lobos marinos" y la cercana desembocadura del río Deseado.

Finalizaba ya marzo y se avecinaba el invierno. Este lugar no pareció a Magallanes un albergue bastante seguro. Algo más al sur se halló otra ensenada, la de San Julián, cuya situación determinó Albo con bastante exactitud para entonces (49°40'. En realidad, 49°15' de lat. S.).

Persuadido de que aquella ensenada podía ser un refugio contra las tempestades del invierno, Magallanes ordenó que fondearan en ella todas las naves menos la Trinidad que, por precaución, ancló delante de la entrada de la bahía.

Los oficiales españoles decidieron obligar a Magallanes a "cumplir las instrucciones reales'', o sea, volver hacia el cabo de Buena Esperanza a fin de pasar hacia las Molucas por el rumbo oriental. Aquella misma noche estalló una sublevación. Cartagena fue puesto en libertad. Los amotinados se adueñaron de tres naves: la Victoria, la Concepción y la San Antonio; detuvieron a Mesquita, y Quesada hirió de gravedad al piloto de la San __PRINTERS_P_179_COMMENT__ 12* 179 Antonio que guardaba fidelidad a Magallanes. Encañonaron la 7 rinidad y exigieron que Magallanes compareciese ante ellos para negociar. Así pues, contra dos naves de Magallanes se enfrentaban tres sublevadas y listas a dar batalla. Pero los oficiales amotinados desconfiaban de sus marineros, y en una nave incluso hubo que desarmarlos.

Magallanes mostró en aquellos graves momentos decisión y sangre fría. Envió a un alguacil que le era fiel, Gonzalo Gómez de Espinosa, y a varios marineros a la Victoria a invitar al capitán Mendoza a la 'Trinidad para conversar. Mendoza rehusó. Entonces el alguacil le clavó un puñal en el cuello, y un marinero lo remató. El portugués Duarte Barbosa, adicto y cuñado de Magallanes, se adueñó rápidamente de la Victoria y fue designado capitán de la misma. Los sublevados contaban ya sólo con dos naves, y para que no pudieran desertar, el precavido Magallanes ocupó de antemano, como se ha dicho antes, una cómoda posición junto a la salida de la bahía. La San Antonio intentó abrirse paso al océano, pero los marineros, después de la primera salva disparada desde la Trinidad, ataron a los oficiales y se entregaron. Lo mismo ocurrió en la Concepción.

Magallanes trató con dureza a los capitanes sublevados: mandó decapitar a Quesada, descuartizar el cadáver de Mendoza y desembarcar en una costa desierta a Cartagena y un sacerdote confabulado. A los otros amotinados, incluido el vasco Juan Sebastián Elcano, subpiloto de la Concepción, que había encañonado a la Trinidad, los perdonó.

A mediados de mayo Magallanes envió al sur, de reconocimiento, a Juan Serrano en la nave Santiago, pero ésta se estrelló contra una roca cerca del río Santa Cruz (50° de lat. S.), y la tripulación a duras penas logró salvarse (pereció sólo un marinero). Magallanes nombró a Serrano capitán de la Concepción.

A la bahía de San Julián se acercaron indios de alta estatura, que fueron denominados patagones, y su país llámase desde entonces Patagonia. Pigafetta los describió de manera exagerada como verdaderos gigantones. A fines de agosto, los cuatro navios salieron de la bahía y navegaron hacia la desembocadura del Santa Cruz, donde los marineros permanecieron hasta mediados de octubre, aguardando la primavera.

Antes de hacerse a la mar, Magallanes avisó a los capitanes que iba a buscar en el sur un paso a la "mar del Sur" y torcería al este únicamente en el caso de que no encontrase un estrecho antes de llegar a los 75° de latitud sur. Por consiguiente, él mismo dudaba de que existiera un estrecho de ``Patagonia'', pero quería 180 proseguir la empresa hasta la última posibilidad. El 18 de octubre de 1520 la flotilla zarpó y navegó hacia el sur, bordeando la costa patagónica, que describe en esta zona, entre los 50 y los 52° de latitud sur, un gran arco (Bahía Grande). Esta bahía, angosta y muy enclavada en tierra, que podía ser y, en efecto, era la ansiada entrada al estrecho que une los dos océanos, se divisó al cabo de tres días, el 21 de octubre de 1520, pasados los 52° de latitud sur.

Para entonces, Magallanes había descubierto la costa oriental de América del Sur a lo largo de más de 4.000 km entre los 34 y 52° de latitud sur, tras de haber explorado, al paso, las costas de las cuatro bahías grandes, muy abiertas.

DESCUBRIMIENTO DE LA TIERRA DEL FUEGO
Y DEL ESTRECHO DE MAGALLANES

Tan pronto como la flotilla dobló el Cabo Vírgenes, torció a occidente, y Magallanes envió dos naves a explorar si había por allí alguna salida a alta mar. Por la noche se levantó una tempestad que duró dos días. Los hombres enviados delante corrían peligro de muerte, pero en el instante más grave divisaron un angosto estrecho, se introdujeron en él y se vieron en una bahía relativamente ancha. Entonces los capitanes de las dos naves decidieron tornar y poner en conocimiento de Magallanes que, por lo visto, habían encontrado un paso que conducía a la "mar del Sur": "... Vimos aparecer ambas naos, inflado el velamen, y acercarse batiendo a la brisa sus banderolas. Ya junto a las nuestras, atronaron muchas bombardas y gritos; después, alineadas las cuatro, dando gracias a Dios y a la Virgen María, avanzamos en busca de más allá''.

No obstante, aún faltaba mucho hasta la salida a la "mar del Sur''. Magallanes condujo cuidadosamente la flotilla por los angostos estrechos, hasta que encontró dos a los 53°30' de latitud sur: "uno al sudeste, y otro al sudoeste" (junto a la isla Dawson). Envió la San Antonio y la Concepción al sudeste y llevó las otras dos naves por el estrecho del sudoeste.

``Recorriendo el estrecho detenidamente, llegamos a un río que llamamos "Río de las Sardinas'', según la gran cantidad de ellas en su barra; y fuimos entreteniéndonos en todo cuatro días, por tal de hacer tiempo en que se nos unieran las otras dos naos. Durante cuyos días enviamos una lancha bien acondicionada para que otease el cabo del otro mar. Volvió, anocheciendo el tercer día, y explicándonos que habían encontrado el cabo, sí, y el ancho 181 mar también. El capitán general lloró de alegría, designando a aquél "Cabo Deseado'', porque lo deseamos todos tanto tiempo. Volvimos atrás, en busca de las otras dos naves, pero no encontramos sino a la Concepción"'.

199-15.jpg __CAPTION__ Estrecho de Magallanes
[mapa de Pigafetta (en el original
el norte está abajo)].

Las palabras de Pigafetta y las anotaciones de Albo no dejan lugar a dudas de que en estos días la Trinidad y la Victoria habían doblado el extremo meridional del continente americano, la p e n í n s u1 a que los hidrógrafos ingleses bautizaron con el nombre de Brunswick.

Al sudeste, la Concepción entró en un estrecho sin salida, o bahía Inútil, y dio la vuelta. La San Antonio entró en otro estrecho sin salida (rama sudoriental del largo y angosto canal Whiteside). Al no ver, durante el regreso, la flotilla donde la habían dejado, los oficiales de la San Antonio volvieron a sublevarse, hirieron y aherrojaron a Mesquita, eligieron a otro por capitán y retornaron a España. Para justificarse, los desertores acusaron a Magallanes de traición y los creyeron. Mesquita fue detenido, y la familia de Magallanes, privada del subsidio fiscal. Su mujer y su hijo murieron en la miseria poco después.

Pero Magallanes desconocía las circunstancias de la desaparición de la San Antonio y creía que habría naufragado, pues Mesquita era un. amigo suyo de verdad. Luego de perder en vano el tiempo buscando la nave perdida, siguió su navegación.

Desde Brunswick, cruzando por el estrecho de ``Patagonia'', que, pasada la península, se hacía muy angosto, Magallanes condujo cinco días más (del 23 al 28 de noviembre) las naves al 182 noroeste como si fuera por el fondo de un desfiladero. Las altas y acantiladas orillas parecían desiertas, pero al sur veíanse de día el humo, y, de noche, las llamas de hogueras. Magallanes denominó esta tierra meridional, cuyas dimensiones desconocía, Tierra de los Fuegos. Según otra versión, la denominó Tierra de los Humos (así figura en el mapa español de 1529). Pero Carlos I la denominó Tierra de los Fuegos ya que "no hay humo sin fuego''.

Si Magallanes tomó realmente esta tierra por un saliente del "continente austral'', podía referirse únicamente a su parte oriental. Cuando las naves avanzaban por el oeste del estrecho, los marineros supusieron con tino que al sur de donde se hallaban no se extendía tierra continental, sino una hilera de islas: "Nos parecía oír---confesaron los compañeros de Magallanes que sobrevivieron---la resaca al otro lado de las rocas''. Mas la salvedad "nos parecía" es testimonio de que ellos mismos dudaban de que la conjetura fuera cierta, y Pigafetta representó la Tierra del Fuego en su mapa como un territorio continuo.

Treinta y ocho días después de que Magallanes encontrara la entrada oriental del estrecho de ``Patagonia'', dobló el Cabo Deseado (Pilar) junto a la salida occidental del mismo que, posteriormente, fue denominado de Magallanes (cerca de 550 km de longitud).

Así, Magallanes salió finalmente el 28 de noviembre de 1520 a un océano sin nombre aún que él no tenía fundamento para identificar ni con la "mar del Sur'', descubierta por Balboa, ni con el "océano Oriental'', donde se encuentran las Molucas. Condujo sus naves al norte. El 1 de diciembre divisaron por última vez tierra al este, cerca de los 48° de latitud sur, probablemente una de las islas del archipiélago de Chile. Por regla general, se estima que las naves llevaban rumbo norte aproximadamente hasta los 30°30' de latitud sur y luego lo cambiaron hacia el O.N.O. Magallanes sabía que las Molucas estaban cerca del Ecuador, y los historiadores no pueden comprender por qué cruzó el Ecuador y fue más allá de los 10° de latitud norte. Pero es que cerca de este paralelo se encuentra la "mar del Sur" que ya conocían los españoles, y es posible que Magallanes quisiera persuadirse de que era en realidad una parte del océano que acababa de descubrir.

Durante la travesía ininterrumpida por el océano, los marineros pasaron muchas fatigas y enfermaron de escorbuto debido a la falta de agua y alimentos. Pero el tiempo era excelente todos los días, y por eso el océano recibió el nombre de Pacífico (Pigafetta fue el primero en utilizar la expresión "la inmensidad del mar Pacífico'').

183

DISCUSIÓN EN TORNO A LAS MOLUCAS
Y EXPEDICIÓN DE LOAYSA

El 6 de septiembre de 1522, la carabela Victoria, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, arribó a la desembocadura del Guadalquivir, luego de haber dado la primera vuelta al mundo en la historia. De las tres naves que zarparon hacia el Océano Pacífico, sólo la Victoria tornó a España: la Concepción, desvencijada, fue dada al fuego por la tripulación junto a las Filipinas, y la Trinidad, que después de la muerte de Magallanes (27 de abril de 1521) tuvo por capitán a Gonzalo de Espinosa, fue apresada por los portugueses cerca de las Molucas tras una infructuosa tentativa de regresar a América. Pero la Victoria trajo tantas especias que su venta no sólo resarció los gastos de la expedición, sino que dio cuantiosa ganancia. El resultado político fue muy importante. España obtenía el "derecho de primer descubrimiento" de las Filipinas, en el mar de China Meridional, muy cercanas a las Molucas.

Así, quedó demostrado, y ya no en teoría, sino en la práctica, que a las "Islas de la Especiería" llevaban dos caminos en direcciones opuestas. ¿A quién, en tal caso, debían pertenecer las Molucas? Pues la línea de demarcación de 1494 estaba trazada sólo por el Océano Atlántico, y no se sabía cómo debía pasar por el lado opuesto del globo terráqueo, a través del Océano Pacífico. En una tentativa de dirimir pacíficamente el litigio, ambos gobiernos sometieron la cuestión al dictamen del Congreso de Badajoz, constituido según el principio de la paridad. El congreso sostuvo debates infructuosos durante 50 días. Entre otras cosas, las disensiones de ambas partes en la determinación de la latitud de las Molucas llegaban a 46°.

Entonces los españoles decidieron no respetar abiertamente el monopolio portugués del comercio con las Molucas. Se armaron seis naves con una tripulación total de 450 hombres. Para jefe fue designado García Jofre Loaysa, y piloto jefe, Elcano.

Loaysa izó su bandera en la nave Santa María de la Victoria (300 Tm), Elcano se encontraba en la Sancti Spiritus (200 Tm). Otras dos naves desplazaban más de 150 Tm cada una, y tres embarcaciones pequeñas eran de 50 a 80 Tm. A fines de julio de 1525, la flotilla se hizo a la vela.

Loaysa no tenía experiencia de navegaciones de altura, y Elcano, buen capitán de la pequeña Victoria, resultó ser un mal jefe de la flotilla. Como ésta constaba de embarcaciones muy distintas, cruzaba el océano muy despacio. A fines de 1525 cerca de las 184 costas de Patagonia, pasados los 48° de latitud sur, una tempestad diseminó las naves, y Loaysa logró reunirse en enero de 1526 primero con dos de ellas, y en el cabo, junto al estrecho de Magallanes, encontró a un grupo de hombres del Sancti Spirilus, que se había ido a pique por culpa de Elcano. Resultó que el propio Elcano había pasado con algunos marineros a otra nave y entró en el estrecho con otras dos naves, dejando a la mayor parte de sus hombres en el cabo so pretexto de "recoger todo lo que se pudiera del naufragio''. Loaysa encontró en el estrecho las tres naves y ordenó a Elcano que tornara en el acto al cabo y trajera a la gente abandonada y los cargamentos salvados.

El 8 de febrero se desencadenó otra tempestad sobre la flotilla. Con la particularidad de que la nave San Lesmes (80 Tm), mandada por Francisco de Hoces, fue arrastrada por un temporal muy lejos, al sur, hasta los 55° de latitud sur. En el parte rendido, Hoces dijo que había visto el "fin de la Tierra'', es decir, o el cabo sudeste de la isla principal de la Tierra del Fuego, o una de las islas meridionales, tras la que se extendía el mar. Este era un descubrimiento de importancia, pues resultaba que se podía pasar del Océano Atlántico al Pacífico sin entrar en el estrecho de Magallanes, sinuoso y lleno de peligros. A la sazón no se hizo gran caso del descubrimiento de Hoces, y él tampoco lo utilizó: dobló al norte, y a mediados de febrero encontró, en la desembocadura del río Santa Cruz, la nave de Loaysa y dos pequeñas embarcaciones (dos grandes habían desertado durante un temporal).

Los marineros se pusieron a reparar las naves, muy vapuleadas. Se alimentaban principalmente con pescado y carne de foca. A fines de marzo de 1526, la flotilla levó anclas. Elcano pasó a la nave de Loaysa. El 5 de abril, la flotilla entró de nuevo en el estrecho de Magallanes y, tras de recorrerlo, levantando una detallada descripción de sus orillas, salió, al cabo de siete semanas, al Océano Pacífico. Tan pronto como viró al norte, cerca de los 51° de latitud sur una tempestad separó definitivamente las naves. Hoces y toda la tripulación del San Lesmes desaparecieron. Loaysa y Elcano murieron en el viaje; su nave arribó a las Molucas completamente destartalada, y la tripulación la abandonó. Otra nave, la Parral (80 Tm), arribó a las Filipinas y naufragó al sur de la isla Mindanao.

En la Santiago, la nave más pequeña (50--60 Tm), había pocas reservas de víveres. Por eso su capitán, Guevara, tomó rumbo al norte, probablemente con la esperanza de llegar al Panamá. La costa occidental de Sudamérica aún se desconocía a la sazón, pero Guevara confiaba en que no encontraría en toda la travesía al norte 185 grandes salientes de tierra que hubiera de bordear, afrontando riesgos y perdiendo tiempo. Sus esperanzas no se vieron defraudadas. Su navegación a la ventura sucedió sin novedad, y las corrientes y los vientos le fueron favorables. Luego de ocho semanas de travesía, Guevara llegó al istmo de Tehuantepec, y los marineros vieron sólo una vez, al este (a 3° de lat. N., dos semanas antes de dar fin a la travesía), cierta tierra. Esta travesía de cerca de 7.500 km, sin escala, rumbo al norte, por el océano, desde los 51° de latitud sur hasta los 16° de latitud norte, probó de manera suasoria que la parte meridional del continente no tiene grandes salientes al oeste y que, por tanto, su forma es triangular. En el mapa de Diego Rivera de 1529 América del Sur está representada, teniendo en cuenta la navegación de Guevara.

__*_*_*__ [186] __NUMERIC_LVL2__ 20 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
Y CONQUISTA DEL PERÚ


ANDAGOYA Y LA PRIMERA NOTICIA
FIDEDIGNA DEL PERÚ

Después de la ejecución de Núñez de Balboa, los españoles cesaron temporalmente en sus tentativas de avanzar al sur del Panamá, pero no las abandonaron del todo. Eran demasiado persistentes los confusos rumores sobre el inmenso y rico país que los españoles denominaban Perú.

El Gobernador panameño, Pedro Arias de Avila, tenía a su servicio a Pascual de Andagoya, hombre instruido y observador, que luego escribiría Relación de los sucesos ocurridos durante la gobernación de Pedrarias d.'Avila (una de las fuentes más importantes de la historia de la conquista de América Central). Andagoya participó personalmente en una serie de travesías marítimas y terrestres, organizadas por Pedro Arias y lucrativas para Andagoya, en tanto que el primero procuraba sacar buen provecho de todos los conquistadores vinculados de una u otra manera con Panamá. Andagoya fue al oeste y al norte de Panamá, llegó hasta Nicaragua y ofreció en su Relación y en las cuentas rendidas que enviaba al Consejo de las Indias luego, cuando ocupaba un alto cargo, ricos datos de las costumbres y usos de los indios de Centroamérica. Fue también al sur del istmo de Panamá, probablemente en 1515, cuando Gaspar Morales dio fin al descubrimiento de las islas de las Perlas en el golfo de Panamá.

Para 1522 Andagoya había recorrido desde el golfo de Panamá a lo largo de la costa occidental de Sudamérica hasta el delta del San Juan (4° de lat. N.), aproximadamente unos 400 km. Recorrió la baja cordillera litoral Serranía de Baudo (1.810 m) y visitó la bahía de Cupica y el golfo de Tibugá. Pasado el cabo Corrientes, divisó una vasta depresión pantanosa, cruzada por el río San Juan. Por lo visto, Andagoya también visitó entonces, más allá de la desembocadura del San Juan, la bahía de Buenaventura, adonde varios años después tendió un camino desde tierra. En todo el litoral descubierto, Andagoya no encontró nada que pudiera interesar a los conquistadores. Esta franja de Sudamérica estaba poblada de selva, muy desértica al mismo tiempo, era pantanosa en muchos sitios y la habitaban tribus atrasadas. Estos indígenas proporcionaron a Andagoya en diversos lugares noticias 187 muy coincidentcs de un vasto y populoso país montañoso, rico en oro y plata, situado al sur del río Virú^^3^^, denominación que Andagoya entendió por "País Perú''.

Esta noticia del "gran imperio del Perú'', situado cerca o más allá del ecuador, en lo alto de las montañas y próximo al mar, la trajo Andagoya en 1522 a la ciudad de Panamá y, como es natural, produjo honda impresión entre los conquistadores locales. El propio Andagoya enfermó de gravedad y no pudo organizar una expedición exploradora. La empresa la asumieron otros. Mas, para descubrir el imperio del ``Perú'', se necesitaban cuantiosas sumas y fondos aún más copiosos para sacar provecho del descubrimiento, es decir, para conquistar el país.

PRIMERAS NAVEGACIONES DE PIZARRO
Y ALMAGRO AL PERÚ

Francisco Pizarro (nació entre 1471 y 1478) venía haciendo méritos en las Indias occidentales desde 1507. Prestó servicio a distintos señores en La Española y Cuba, participó en varias campañas del istmo de Panamá, unas veces al lado de Balboa y otras contra él. La suerte le fue aciaga tanto en las islas como en tierra firme: las correrías contra los indios panameños, en las que tomó parte, solían fracasar, y si alguna vez tenían éxito, casi todo el botín se lo llevaba Pedro Arias de Avila. A Pizarro también le escamotearon su lote en el reparto de las tierras: en pago a sus servicios, recibió sólo una pequeña hacienda cerca de la ciudad de Panamá. Vivía por entonces en Panamá otro conquistador ya no joven, Diego Almagro (nació en 1475), que llegó al istmo en 1514. Lo mismo"que Pizarro, era un fracasado, dejado de la mano de la fortuna, un infeliz sin instrucción ni recursos. La noticia del "imperio del Perú" despertó en ambos la esperanza de rápido enriquecimiento. Pero no contaban con medios ni para descubrir ni, menos aún, para conquistar el Perú.

Entretanto, en el Panamá vivían a la sazón gentes hacendadas y dispuestas a aventurar sus riquezas con tal de lucrarse aún más: eran emprendedores sacerdotes y funcionarios de la Corona. Pues bien, amalgamóse una liga de la espada y el bolsón, algo así como una sociedad en comandita, en la que entraron el rico e influyente clérigo Hernán de Luque y los dos fracasados conquistadores, muy diestros en hostilizar a los indígenas. Como es natural, asocióse _-_-_

~^^3^^ Se supone que Virú es la antigua denominación indígena del delta del Patía, único río grande de la costa occidental de Sudamérica. Tiene unos 350 km de longitud.

188 también a ellos Pedro Arias de Avila, puesto que sin su `` beneplácito'' hubiera sido de mortal peligro comenzar la "navegación para hacer descubrimientos''. Pero el Gobernador accedió, como siempre, a participar sólo en las ganancias sin hacer gasto alguno en la expedición.

Al no disponer de grandes recursos, la compañía pudo enrolar .sólo a cien soldados y armar dos navios. En 1524 Pizarro y Almagro llegaron, como Andagoya, al delta del San Juan. Exploraron parte de la cuenca del río, pero tampoco encontraron nada de valor en aquella zona boscosa de escasa población nómada. La escasez de provisiones les forzó a volver a Panamá con las manos vacías.

En 1526 repitieron la tentativa y volvieron a desembarcar en la costa, cerca de la desembocadura del San Juan. Enviaron de exploración al sur una nave capitaneada por el piloto Bartolomé Ruiz, quien descendió aproximadamente 800 km más al sur, descubrió el delta del Patía (Virú) y la rada Tumaco, cruzando luego el Ecuador. Los marineros divisaron a lo lejos la gigantesca cima nevada de Chimborazo (6.272 m). Ruiz hizo prisioneros a varios peruanos que iban en una balsa^^4^^. Los cautivos confirmaron el relato de las inmensas proporciones y riquezas del país que se extendía al sur y del poderío de los inca s^^5^^, dueños del mismo. Ruiz llevó a Pizarro varios modelos valiosos de artículos peruanos.

Pizarro y Almagro emprendieron por tercera vez en 1527 una expedición al Perú, pero tampoco llegaron al Ecuador. Debido a la escasez de víveres, decidieron dividirse. El tozudo Pizarro se quedó en un islote costanero, donde se creía a salvo de las correrías de los indígenas del litoral, enfurecidos por los robos y violaciones que los españoles perpetraban así en la zona de la bahía de Buenaventura como al norte de la misma. Almagro retornó a Panamá en busca de refuerzos y más provisiones.

Para este tiempo, Pedro de Avila había sido destituido. Su sucesor decidió poner fin a las ``locas'' tentativas iniciadas antes _-_-_

~^^4^^ Los peruanos emprendían largas navegaciones a lo largo de las costas en balsas ligeras con velas de juncos. En una balsa parecida (``Kon-Tiki'', de unos 100 m2) realizó en 1947 el noruego Thor Heycrdahl con cinco compañeros una travesía de 8.000 km desde Callao hasta el atolón de Raroia ( archipiélago de Tuamotú), tardando en ello 101 días.

~^^5^^ Los incas son una de las tribus del pueblo de los quechua. Tras de encabezar una unión de varias tribus y someter a los pueblos vecinos, los incas organizaron (hacia 1438) el mayor de los Estados indios. Dicho Estado esclavista temprano se extendía a! sur del río Patía hasta el río Maule, más de 4.000 km, y ocupaba una superficie de cerca de 2.000.000 de km2 con una población de unos 6.000.000 de habitantes.

189 de su llegada, además, por un individuo de "origen tan oscuro" como Pizarro. Envió a éste una nave con la orden de embarcar inmediatamente el destacamento rumbo a Panamá. Muchos de los compañeros de Pizarro se alegraron de la oportunidad de regresar a sus haciendas. Sólo unos cuantos se quedaron con él. Entre éstos figuraban Ruiz y Francisco Jerez, quien luego escribiría la historia de la conquista del Perú. El capitán de la nave panameña tomó a bordo a los restantes y zarpó, abandonando a su suerte, sin provisiones, a los ``rebeldes''.

Quince españoles, temerosos de quedarse en el islote costanero, construyeron una balsa grande y pasaron a la orilla de la isla Gorgona (3° de lat. N., 78° de long. O.). Permanecieron allí más de medio año en un exilio voluntario, alimentándose con las aves que cazaban y los moluscos que recogían. Los compañeros de Pizarro aparejaron una nave, pero el Gobernador les prohibió que le enviaran en ella soldados o pertrechos. La tripulación debía limitarse a traer a Panamá a los empecinados conquistadores. Pero Pizarro utilizó la nave para explorar hacia el sur la costa. Pasados los 2° de latitud sur, la costa torcía bruscamente al sudeste, y los españoles entraron en el golfo de Guayaquil, ancho y muy enclavado en tierra, el mayor de toda la costa sudamericana del Pacífico. En tierra vieron campos bien cultivados, y en la parte meridional del golfo, la gran y rica ciudad de Tumbes.

Pizarro prosiguió la navegación al sur. La naturaleza de la costa cambió bruscamente: en lugar de la típica selva de toda la zona del litoral desde Panamá, más al sur del golfo de Guayaquil, el terreno poblado de parca vegetación alternaba con tierras totalmente yermas. Primero se divisaban a lo lejos, altas montañas (la Cordillera Occidental de los Andes Peruanos) que, al sur, se aproximaban casi a la misma costa. La nave avanzó aproximadamente hasta los 8° de latitud sur. Pero incluso en esta franja relativamente árida resaltaban oasis de agricultura en pequeños valles. Allí había campos de regadío escalonados y se encontraban aldeas unidas con calzadas pavimentadas, y por los alrededores pastaban llamas.

Los españoles se hicieron en esta zona con dos llamas vivas, tejidos finos de lana de vicuña y vasijas de oro y plata y capturaron a varios peruanos jóvenes. Con esos trofeos, Pizarro pudo volver honrosamente a España. Nadie podía poner ya en duda la existencia del Perú, país de oro, que él, Pizarro, había descubierto y se proponía conquistar. Mas los primeros que acudieron a "dar la bienvenida" al conquistador en la península fueron sus acreedores, que no tardaron en encarcelarlo por insolvencia.

190

CAMPAÑA DE PIZARRO
PARA CONQUISTAR EL PERÚ

Los relatos de Pizarro, confirmados con pruebas tan convincentes, produjeron en España fuerte impresión. Carlos 1 ordenó que lo pusieran en libertad y le concedió la patente de conquista del Perú, nombrándolo Gobernador del país. Le fueron concedidos cuantiosos fondos, pero no contantes y sonantes, sino a cargo de los ingresos que se devengarían del país aún por conquistar. El plazo que se le dio para armar la expedición fue muy breve, de medio año. Sin embargo, no faltaron "almas caritativas'', entre las que se contaba Hernán Cortés, que financiaron la empresa prometedora de inmensas ganancias. Francisco Pizarro comenzó en el acto a enrolar voluntarios en Extremadura, de donde era oriundo. Ante todo, incorporó a la expedición, como es natural, a sus parientes, entre ellos a sus tres hermanos carnales: Hernando, mayor que él, Juan y Gonzalo, de menos edad.

Almagro no obtuvo ningún alto cargo. Veía que Pizarro se rodeaba de su parentela y lo relegaba a él a segundo plano. Pero aún confiaba en el contrato de reparto del botín, sin perder definitivamente la fe en Pizarro. Y cuando éste llegó a Panamá con un destacamento a todas luces insuficiente para conquistar un inmenso país, Almagro accedió a quedarse temporalmente en la retaguardia y organizar reservas, abrigando la esperanza de llegar al Perú con un nutrido destacamento a la hora decisiva.

En 1531, los hermanos Pizarro zarparon de Panamá en tres naves con un destacamento de 180 hombres, entre los que había varias decenas de a caballo. En la caballería se cifraban grandes esperanzas. El destacamento desembarcó en la costa, cerca del Ecuador, y avanzó hacia el sur por tierra. En 1532 se aproximó al golfo de Guayaquil y se apoderó de la isla de Puna, en la costa septentrional del golfo. Pero los indígenas se defendieron con tanto denuedo que, al cabo de medio año, el diezmado destacamento pasó a la orilla meridional del golfo, a Puerto Pizarro, cerca de Tumbes. Allí permaneció tres meses más, pero en esta ocasión los hermanos Pizarro no perdieron el tiempo en vano: reunieron noticias exactas de la situación interior que reinaba en el Estado de los incas y recibieron refuerzos de Panamá, entre los que se contaban varias decenas de caballos más.

En el país acababa de finalizar una guerra intestina de tres años, en la que Huáscar, inca supremo, resultó vencido y prisionero de su hermano, Atahualpa. En septiembre de 1532, el `` usurpador'' se encontraba con un ejército de 5.000 hombres en la 191 ciudad montañosa de Cajamarca, sita a 7° de latitud norte junto a uno de los afluentes del río Marañen.

Los Pizarro, que tenían por "varón consejero" al provecto hermano mayor Hernando, creyeron que había llegado el momento oportuno para llevar a cabo sus designios. Iniciaron una campaña a finales de septiembre, fueron al sur, por el llano del litoral, tramontaron luego la Cordillera Occidental y salieron a Cajamarca. Su marcha facilitábase por el hecho de que los incas habían construido buenos caminos, empedrados y, por algunos tramos, abiertos a pico entre las rocas y con puentes colgantes sobre hondos desfiladeros, por los que fluían ríos montañosos^^6^^. El destacamento de Pizarro estaba integrado por 62 hombres de a caballo y 102 de a pie, 23 de los cuales poseían armas de fuego (arcabuces y mosquetes).

Atahualpa no ponía obstáculos a los españoles. Mediado noviembre de 1532, los españoles entraron en Cajamarca y se alojaron en la ciudad; el ejército de 5.900 hombres de Atahualpa estaba a dos millas de la ciudad. Francisco Pizarro envió al oficial Hernando Soto con dos o tres jinetes al campamento de Atahualpa para invitarlo a una entrevista el día siguiente en la plaza de Cajamarca. El jefe inca rehusó. Entonces Hernando Pizarro fue con un intérprete a conversar con Atahualpa, y éste, al ver que los intrusos confiaban en él, accedió a la entrevista. Según la versión tradicional, en la noche que siguió al reconocimiento del campamento de Atahualpa, los hermanos Pizarro, Soto, Sebastián Moyano de Belalcázar y el monje Vicente Valverde urdieron un osado plan que Francisco Pizarro ejecutó con desfachatez sin igual incluso para aquellos tiempos.

Tres destacamentos españoles prepararon emboscadas (por lo visto, Pizarro y Atahualpa convinieron en que se entrevistarían, alejados de sus tropas). El jefe inca acudió a la plaza en palanquín de oro que llevaban a hombros encumbrados indígenas. Delante iban trescientos indios sin armas, retirando del paso piedras y basura. Tras el soberano inca iban en sillas de mano y hamacas jefes y ancianos. Cuando la procesión se detuvo, Valverde se acercó a Atahualpa y le leyó un largo requerimiento para que reconociera de grado la autoridad del rey español sobre los incas. Atahualpa inquirió cómo podía convencerse de que era verdad lo __PARAGRAPH_PAUSE__ _-_-_

^^6^^ En la "mar del Sur" no desemboca ningún río grande peruano, cosa que pareció enigmática durante los primeros años a los conquistadores. Entonces se supuso que tos grandes ríos desaguan en la "mar del Norte" (Caribe). Pero nadie se imaginaba por entonces que las desembocaduras de los principales ríos peruanos se encuentran a miles de kilómetros al este del Perú.

192 199-16.jpg __CAPTION__ Descubrimiento y conquista del Perú y campaña de Chile [193] __PARAGRAPH_CONT__ que oía. El fraile invocó los Evangelios, que tendió al soberano inca. Este les dio unas vueltas en la mano, los hojeó, dijo que el libro no hablaba y lo arrojó. Entonces Val verde gritó a los españoles "¡A ellos, a ellos!" Francisco Pizarro ordenó abrir fuego, los jinetes emboscados se abalanzaron desde tres sitios sobre Atahualpa y, al mismo tiempo, se presentaron los soldados de a pie. El propio Pizarro corrió hacia el palanquín, asió a Atahualpa por los cabellos (los tenía muy largos), lo levantó de su asiento, lo tumbó en el suelo y lo ató. Los indios del séquito de Atahualpa, acosados desde tres lados por los jinetes, huyeron, presas del pánico, derribándose los unos a los otros. Al ver su huida, el nutrido destacamento indio que se encontraba a cierta distancia se marchó al norte, hacia el Ecuador, sin presentar combate.

El inca comprendió que los conquistadores amaban, ante todo y sobre todo, el oro. En el muro de la mazmorra, donde lo encerraron, trazó una raya tan alto como alcanzaba con la mano y ofreció un rescate inaudito: una cantidad de oro que llenaría el recinto hasta la raya trazada. Pizarro aceptó la oferta, y Atahualpa envió a todos lados mensajeros que recogieran vajilla de oro y los ornatos del mismo metal de los templos.

A comienzos de 1533 Almagro llegó al Perú con un destacamento de 200 hombres, 50 de los cuales iban montados, pero los hermanos Pizarro ya no los necesitaban.

__NOTE__ In original, next caption is *ABOVE* the image! 199-17.jpg __CAPTION__ Guerreros peruanos (dibujo peruano)

Hasta mediados de 1533 reunieron montones de oro, pero aún no había llegado todo el rescate. Pizarro perdió la paciencia, con tanto mayor motivo que los recursos de los incas, al parecer, se habían agotado. Acusó al inca de que estaba confabulando contra los españoles y de haber asesinado a su rival Huáscar, le culpó de 194 idolatría y poligamia... Atahualpa fue condenado a la hoguera. Mas, como accediera al bautismo, la ejecución ``limitóse'' a garrote vil. El oro reunido fue repartido, tras de apartar el quinto real, entre los conquistadores, y como Almagro contaba con un robusto destacamento, recibió su parte. Pizarro proclamó soberano del Perú a Manco Cápac, hijo de Huáscar, y entró con él en Cuzco, capital del país.

En 1534 Belalcázar se puso en marcha al norte, hacia el valle de los Andes Ecuatorianos. Fue por el "camino de los incas'', mucho mejor y más seguro que los que los españoles habían visto en su país, y conquistaron sin gran esfuerzo Quito. A partir de este momento, la frontera septentrional de las conquistas de los españoles en el país alcanzaba el Ecuador, y la meridional, en la zona de Cuzco, pasaba aproximadamente por el 14° de latitud sur. Francisco Pizarro se apresuró a enviar a España el quinto real, pesado cargamento de oro. Para Sudamérica se embarcaron nuevas muchedumbres de afanosos del lucro. Menudearon las navegaciones entre Panamá y el Perú. Entonces Pizarro trasladó el centro del país a la orilla del mar y fundó la "Ciudad de los Reyes" (1535), que posteriormente recibió el nombre de Lima.

__*_*_*__ [195] __NUMERIC_LVL2__ 21 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DE LOS ANDES CENTRALES
Y CHILE

CAMPAÑA DE ALMAGRO Y DESCUBRIMIENTO
DE CHILE MEDIO Y CHILE SEPTENTRIONAL

De España se recibió la disposición de deslindar las nuevas posesiones. Francisco Pizarro obtuvo el título de marqués y le fue adjudicado el territorio conquistado del Perú. Almagro fue designado Gobernador del país meridional de Chile, que los españoles aún tenían que conquistar. Los incas sometieron a las tribus araucanas del norte que habitaban el Valle Chileno ( Longitudinal).

Almagro aceptó por el momento esa injusta decisión, pues dio crédito a los rumores de que en el Valle Chileno había grandes riquezas de oro. A comienzos de julio de 1535 partió de Cuzco hacia el sudeste y cruzó la cordillera (Puna de la Cordillera Central). Recorrió la orilla occidental del lago Titicaca (el mayor de Sudamérica, 6.900 km2), y luego fue desde el lago P o o p ó, a través de altas mesetas, hacia el confín meridional del Estado de los incas. Tras de haber recorrido 1.000 kilómetros, dio a sus hombres dos semanas de descanso. En esta zona los españoles interceptaron un cargamento de oro que las tribus chilenas sojuzgadas enviaban a los incas. El reparto del botín no hizo sino despertar en ellos la codicia. Luego se internaron en una región montañosa habitada por tribus aún no sometidas a los incas y hubieron de abrirse paso a viva fuerza.

Las batidas de descubierta anunciaron a Almagro que al país de Chile llevaban dos caminos igual de intrincados: uno al oeste, a través de las montañas, hacia la orilla del océano, y luego al sur, cruzando un árido desierto; el otro iba derecho al sur, a través de altas regiones, donde era difícil proveerse de carne y maíz. Almagro eligió el segundo camino, pues era más corto. El destacamento atravesó, combatiendo, la desértica meseta hacia el valle de Chicoana, situado en las fuentes del Río Salado^^7^^, donde logró hacerse con bestias de carga (llamas) y algunas provisiones. Mas, al cruzar un turbulento torrente montañoso, perdió la mayor parte de los animales y de las provisiones. Fue un _-_-_

~^^7^^ El Río Salado es un afluente derecho del Paraná. Por tanto, el destacamento de Almagro fue a salir a la ladera oriental de los Andes.

196 rudo golpe para la expedición, ya que en adelante daban de tarde en tarde, en los valles entre las montañas, con aldehuelas pequeñas y pobres. Los conquistadores allanaban las viviendas y se llevaban a todos los hombres para sustituir con ellos la falta de bestias de carga. Pero a las bestias se les daba de comer, en tanto que a los indios apenas si los alimentaban, y se morían por centenares.

Los conquistadores siguieron avanzando al sur a lo largo de la ladera oriental de los Andes, mas no tardaron en doblar al oeste, donde se elevaban montañas cubiertas de nieves perpetuas (los Andes Argentino-Chilenos). Caminaron luego a lo largo de la falda de estas montañas, cruzando salobrales y buscando pasos en las montañas que llevasen a los valles de Chile. El propio Almagro iba en cabeza con un reducido destacamento montado, asumiendo así la exploración del camino, la búsqueda de pasos y el aprovisionamiento de víveres y forraje para el grueso de la partida. Al fin encontraron un paso a la altura de más de 4.000 metros. Era el invierno, la nieve deslumbraba, y el aire enrarecido, los fuertes vientos y el frío dificultaban el avance. Las más duras eran las noches, pues no podían encender hogueras por falta de combustibles ni protegerse del viento. Los españoles pasaban tanta hambre que se repartían con avidez la carne de los caballos caídos, y los indios se comían los cadáveres de sus compañeros que morían. En lo que duró la marcha, perecieron de extenuación, frío y trabajos sobrehumanos unos 10.000 cargueros indios. Los españoles perdieron más de 100 hombres y numerosos caballos.

Por último, se les ofreció el valle del Copiapó (27° de lat. S.), donde el diezmado destacamento se detuvo a descansar. Luego siguió descendiendo al sur, costeando, hacia Coquimbo (30° de lat. S.). Allí Almagro encontró inesperadamente a un desertor, que había huido del Perú para no cumplir una condena: el solitario español había recorrido sin novedad más de 2.000 km y confirmó la noticia de los batidores de que incluso por el árido desierto (de Atacama) los incas habían tendido un camino al sur y fundado numerosos puestos con agua, donde él se había detenido a pernoctar y descansar y había recibido incluso alimentos. En su ruta había cruzado dos valles montañosos poblados por indios sedentarios, que podían ser familias sueltas, decenas y a veces incluso centenares de familias, según la cantidad de agua de que dispusieran.

Almagro envió de exploración desde Coquimbo, más al sur, un destacamento mandado por Gómez Alvarado, quien recorrió las orillas del océano, según sus palabras, "casi hasta el fin del 197 mundo'', hasta un país selvático de continuas lluvias poblado por gentes que se cubrían con pieles de focas. El propio Almagro siguió con el grueso del destacamento a los exploradores, pero no más allá del río Maule (35° de lat. S.), o sea, que exploró sólo Chile Medio. Los españoles no hallaron tesoros en ningún sitio y tornaron al Perú.

Para volver al norte, Almagro optó por la ruta costera a través del desierto de Atacama. Dividió a sus hombres en pequeñas partidas, y él caminó a retaguardia. El desertor español no había mentido. Y aunque, hacia el norte, el país iba siendo más y más árido, y, cruzado el río Copiapó, se convirtió en un desierto completo, la gente vivía allí en los valles de las montañas, donde aún no se habían secado los cortos riachuelos. Una hilera de pequeños oasis se prolongaba 1.000 km desde el Copiapó hasta el lugar del norte en que la costa, antes extendida en dirección meridional, torcía al noroeste (en la latitud del lago Poopó) y, además, unos 300 km hasta Arequipa (16°25' de lat. S.). Y en cada oasis había fuentes de agua suficientes para saciar la sed de los pequeños destacamentos. Pero para las caballerías no alcanzaba; debido a la falta de agua y forraje, Almagro perdió varias decenas más de caballos, pero ningún soldado (a los indios no los tomaba en cuenta). Desde Arequipa, Almagro se elevó a la meseta y llegó a Cuzco en 1537, luego de haber recorrido entre la ida y la vuelta más de 5.000 kilómetros.

Habíase terminado la travesía más difícil que los conquistadores realizaran en Sudamérica. Además, fue la de mayores resultados geográficos. Habíanse descubierto la extensa meseta de los Andes Centrales con los grandes lagos Titicaca y Poopó, las altisimas cordilleras de los Andes Argentino-Chilenos y los fértiles valles de los ríos que desembocan en el Océano Pacífico; la costa del continente, poco más o menos desde los 17° hasta los 35° de latitud sur. Pero los españoles no hallaron en su camino ni metales preciosos, ni densa población, ni ciudades. Desde su punto de vista, el viaje había sido infructuoso, y en este aspecto Chile no podía ni compararse con el Perú. Almagro había sufrido un amargo desengaño y estaba enojado con Francisco Pizarro por haberle propuesto reparto tan desigual.

El destacamento de Almagro tornó al Perú cuando parte del país estaba sublevado por Manco Cápac. Los indios tuvieron medio año asediado a Cuzco, donde se habían hecho fuertes, con un pequeño destacamento, Hernando y Gonzalo Pizarro (Juan, el tercer hermano de Francisco Pizarro, había perecido en una escaramuza). Almagro derrotó a los sublevados y liberó el 198 destacamentó español, pero detuvo y puso guardia a los hermanos Pizarro. Gonzalo se evadió y Hernando fue puesto en libertad después de que Francisco juró ceder a Almagro la ciudad de Cuzco. Tan pronto como Hernando recibió la libertad, los hermanos empuñaron las armas, infligieron una derrota completa a Almagro y lo hicieron ejecutar en julio de 1538.

Los partidarios de Almagro que sobrevivieron pasaron tres años de apuros. Se confabularon, irrumpieron en junio de 1541 en la casa de Francisco Pizarro en Lima y le dieron muerte a él y a varios adeptos suyos. Fue proclamado gobernador Diego Almagro, hijo del malogrado conquistador. Su gobernación duró poco. El Gobernador nombrado por Carlos I apresó a Almagro hijo con la ayuda de Belalcázar y otros ``pizarristas''. Luego fue procesado y condenado a muerte (septiembre de 1542).

VALDIVIA Y EL DESCUBRIMIENTO
DEL SUR DE CHILE

Pedro de Valdivia participó en la campaña chilena de Almagro, luego se pasó al bando de Pizarro y fue enviado a conquistar Chile. A comienzos de 1540 salió del Perú con un destacamento de 150 hombres y, combatiendo contra los indios araucanos, avanzó al sur a lo largo de las Cordilleras de la Costa por la ruta que los españoles habían explorado ya hasta los 33,5° de latitud sur, luego subió al valle del río Maipo, en cuyo curso medio fundó la ciudad de Santiago (1541). Entre 1544 y 1545 exploró el litoral chileno más al sur y llegó al río Bío-Bío (37° de lat. S.), pero el Gobernador del Perú lo llamó para sofocar una rebelión de conquistadores capitaneada por Gonzalo Pizarro.

En 1547 Valdivia tornó a Chile y prosiguió la tenaz guerra contra lús indómitos araucanos, que ofrecieron a los españoles mayor resistencia que cualquier otra tribu de América. Para hacerse fuerte en esta zona, fundó en 1550, junto a la desembocadura del Bío-Bío, la ciudad de Concepción. Los araucanos le atacaron, pero fueron derrotados, perdiendo 400 prisioneros, a los que Valdivia mandó cortar la mano derecha y arrancar las aletas de la nariz. Entonces se sublevaron todos los araucanos. Durante la guerra que él les hizo, fundó varias ciudades más, entre las que merece ser mencionada la Valdivia, más al sur, cerca de los 40° de latitud sur (1552).

Agobiado, probablemente, por la dependencia en que se encontraba de las autoridades del Perú, que mantenían 199 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/0000/HDELA395/20070806/299.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.07) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous comunicación con España a través de Panamá, Valdivia se esforzó en hacer practicable la ruta del estrecho de Magallanes. Creyó erróneamente que la salida más septentrional de este estrecho se encontraba a los 42° de latitud sur. Para explorar la costa del sur de Chile hasta la ficticia salida del estrecho de Magallanes, Valdivia utilizó la flotilla que le habían enviado del Perú al mando de Juan Bautista Pastene, quien halló realmente cerca de la mencionada latitud el angosto canal de Chacao y entró en él. Tras este brevísimo canal se le ofrecieron, al sur, una superficie de agua relativamente extensa y tachonada de islotes: los golfos de Ancud y Carcovado, y, pasado este último al oeste, a los 44° de latitud sur, el golfo de Guafo, que condujo a Pastene de nuevo al Océano Pacífico. Resultó que estos golfos y el canal de Chacao separaban del continente la isla grande de C h i 1 o é (8.400 km2); así se puso comienzo al descubrimiento del Archipiélago de Chile, que incluye al norte la isla de Chiloé, descubierta y circunnavegada por Pastene.

Obteniendo ``victorias'' sobre los araucanos, Valdivia les fue enseñando, sin querer, el arte militar, y resultaron ser unos alumnos muy aplicados. El araucano Lautaro, haciéndose pasar por tránsfuga, permaneció un año en el destacamento español, y luego, tras de volver al lado de su tribu sublevada, se hizo su jefe militar. En 1553 los araucanos derrotaron, uno tras otro, a varios destacamentos españoles, hicieron prisionero al propio Valdivia y lo pasaron por las armas^^8^^.

En 1558, por disposición de las autoridades peruanas, Juan Ladrillero hizo la primera descripción, si bien muy incompleta e inexacta, de la "costa occidental de Patagonia'" es decir, del litoral del sur de Chile. Descubrió al paso varias islas, mas no es posible especificar cuáles fueron: tanto su configuración como sus nombres cambiaban continuamente en los mapas levantados posteriormente por los marinos de distintas naciones. En todo caso, Ladrillero puso indudablemente comienzo al descubrimiento del Archipiélago de los Chonos y de las penínsulas de Taitao y Tres Montes, así como del golfo de Penas y de la parte meridional del archipiélago de Chile.

_-_-_

~^^8^^ La guerra contra los colonizadores se prolongó más de cien años, y el triunfo fue de los araucanos: en 1665 se concertó con ellos una paz duradera, y cuando en el siglo XVIII los españoles volvieron a intentar sojuzgarlos, ellos se defendieron con tanta porfía que en 1773 España reconoció formalmente la independencia de Araucania. En el siglo XIX los araucanos se sublevaron varias veces, hasta los años 80, contra la República de Chile, que había incorporado el territorio de ellos a sus posesiones.

200

Por lo visto, Ladrillero buscaba un estrecho al norte del de Magallanes, pero, como es natural, no lo halló: como se demostró más tarde, no hay sino ramales noroccidentales del estrecho de Magallanes que, por lo demás, son mucho menos cómodos para la navegación. Ladrillero cruzó por primera vez en la historia de la navegación el estrecho desde el oeste al este y se convenció de que allí no hay ninguna corriente atlántica permanente, como afirmaran los compañeros de Magallanes y Loaysa que sobrevivieron. Investigadores posteriores dieron el nombre de Ladrillero al canal que separa las islas meridionales del archipiélago de Chile y a la montaña, que, posiblemente, él vio (1.665 m), de la isla de Riesco, en la parte occidental del estrecho de Magallanes.

__*_*_*__ [201] __NUMERIC_LVL2__ 22 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DEL PARANÁ Y EL
PARAGUAY

EXPEDICIÓN DE SEBASTIAN CABOT
AL LA PLATA

El italiano Sebastián Cabot era hijo de Juan Cabot, quien estuvo en 1497 y 1498 al servicio de unos mercaderes ingleses y descubrió por segunda vez, después de los normandos, la costa ñororiental de América. No se sabe si Sebastián participó en las dos navegaciones de su padre o sólo en la segunda. Es dudoso que los navios ingleses penetrasen a la sazón, doblando la península de Florida, en el golfo de México. El único fundamento de que se dispone es el mapa de Juan de la Cosa, levantado cerca de 1500. Ahora bien, el mapa lleva la inscripción: "Mar descubierto por los ingleses'', pero las banderas de esta nación no están colocadas al norte de Cuba, ni al noroeste de La Española, sino al noreste de ambas islas, es decir, que en modo alguno pueden referirse al litoral del golfo de México.

Entre 1512 y 1516 Sebastián Cabot estuvo al servicio de España, luego se reintegró al de Inglaterra, y al cabo de varios años tornó a España. En abril de 1526 zarpó con cuatro carabelas, tras de haber recibido el encargo de cruzar el estrecho de Magallanes hacia las Molucas; pero, en vez de hacerlo, dedicóse a explorar el "río de Solís'', o el río La Plata, por el que se adentró en febrero de 1527. Dejó allí dos naves grandes, luego de haber construido un fuerte en la costa, y con las otras dos carabelas, más pequeñas, remontó el Paraná al norte, deteniéndose varias veces para elegir derrotero, ya que el curso bajo de este inmenso río se ramifica en múltiples brazos. Pasada la desembocadura del Carcaraña, construyó otro fuerte. Más arriba, el Paraná es aún más ancho que en el curso bajo, pero también se ramifica.

Cabot no llegó hasta marzo de 1528 a la desembocadura del Paraguay, que desagua en el Paraná por la derecha y su corriente es turbulenta. Intentó explorar ambos ríos. Remontó el Paraná (él o sus hombres) hacia el este en un trecho de 150 km, desde la desembocadura del Paraguay hasta el rápido que dificulta la navegación más allá de la isla de Apipé. Tampoco pudo ascender gran trecho hacia el norte por el Paraguay: detúvose, 202 probablemente, cerca de la desembocadura del río Bermejo (27° de lat. S.), donde los españoles tuvieron un combate con indios agricultores, relativamente bien organizados y pertrechados. Tras de perder 25 hombres muertos, Cabot procuró entablar relaciones pacíficas con los indios y lo consiguió. Vio que poseían objetos de plata y se los trocó (posteriormente se averiguó que los indios los habían logrado durante una campaña a las zonas montañosas ñoroccidentales de la cuenca del Paraguay). Por eso, cuando Cabot regresó a España (1530), el gran río recién descubierto comenzó a ser llamado río de La Plata, denominación que se ha mantenido sólo para la desembocadura común del Paraná y el Uruguay.

DESCUBRIMIENTO DEL PARAGUAY
SUPERIOR Y DEL GRAN CHACO

Claro que la organización de una gran expedición española en los años siguientes se explica únicamente por la esperanza de descubrir en la cuenca del La Plata minas de este mineral.

En 1535 entró en este río una flotilla con un nutrido destacamento mandado por Pedro de Mendoza. Los fuertes construidos por Cabot en las orillas del La Plata y en el curso bajo del Paraná habían sido destruidos, y sus exiguas guarniciones exterminadas por los indios. Entonces Mendoza fundó en la margen izquierda del La Plata, al sur del delta del Paraná, la ciudad de Buenos Aires (Ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Buenos Aires). Luego una parte de la flotilla remontó el Paraná. A los 32° de latitud sur Mendoza enfermó de gravedad. Envió en busca del "monte de la plata'', del que le habían hablado los indios platenses, Paraná y Paraguay arriba, a su lugarteniente Juan de Ayolas, y en 1537 regresó a España, donde falleció poco después.

Ayolas, secundado por Domingo Martínez de Irala, condujo el destacamento contra la corriente del Paraguay más allá de los 25° de latitud sur hasta la desembocadura del Pilcomayo. Según una versión, Ayolas fundó allí en 1536, en la orilla relativamente alta del Paraguay, la ciudad de Asunción (Nuestra Señora de la Asunción).

Desde allí Ayolas siguió remontando el río, aproximadamente hasta los 21° de latitud sur, explorando así por primera vez, muy al norte, la corriente de este caudaloso río. El Paraguay superior fluía por un terreno pantanoso, donde no tenía sentido buscar minas de plata.

Ayolas dejó el río y se dirigió al oeste, ofreciéndosele la 203 llanura arenoso-arcillosa del Gran Chaco y su parte septentrional, el Chaco Boreal, que es la zona más tórrida de América del Sur. El destacamento de Ayolas llegó, según se supone, a través de esas "selvas claras" (árido y ralo bosque) y cardales de terreno semidesértico y casi despoblado, a la falda de la Cordillera Oriental de los Andes Centrales, sufrió muchas pérdidas por la escasez de provisiones y dio la vuelta. Cerca del Paraguay pereció con casi todos sus hombres en un combate contra los indios, y la tradición versa que la causa del descalabro fue la deserción de Irala.

Sin embargo, no se puede afirmar que esa grave acusación tenga fundamento en este caso. Según otra versión (que posiblemente parta del propio Irala), éste no participó en 1536 en la frustrada campaña de Ayolas a través del Chaco Boreal y ni siquiera se remontó con él más allá de la desembocadura del Pilcomayo. Por el contrario, esperó en vano junto a esta desembocadura el regreso de Ayolas durante varios meses, y sólo en 1537 se puso en marcha en busca del destacamento ``desaparecido''. Ahora bien, Irala no buscó a Ayolas por la ruta que él había seguido, sino que se alejó mucho, curso arriba del Pilcomayo. Cuando se enteró de que Ayolas había perecido, volvió a la desembocadura de este río. Según esta versión, más favorable para él, fue precisamente entonces, en 1537, y precisamente él (y no Ayolas en 1536) quien fundó la ciudad de Asunción.

MARCHA DE CABEZA DE VACA AL PARAGUAY
A TRAVÉS DEL PARANÁ MEDIO

Ahora Irala, conquistador de origen plebeyo, parecía tener pleno fundamento para que lo nombraran Gobernador en lugar de Pedro de Mendoza. Pero el cargo fue conferido a otro conquistador, Alvaro Núñez Cabeza de Vaca, que había cobrado fama por sus andanzas durante siete años entre los indios de América del Norte (1529--1536) y fue el primero en llevar a España, después de regresar de México (1537), la maravillosa nueva del rico país indio de las "Siete ciudades''.

En 1541 Cabeza desembarcó con 400 hombres en la pequeña isla de Santa Catarina, junto a la costa del Sur del Brasil (27°30' de lat. S.), donde poco antes habíanse establecido colonos españoles. En la isla se enteró de que los españoles, debido a las incursiones de los indios, habían abandonado Buenos Aires y, antes de emprender la retirada, habían incendiado la ciudad, de que el centro de la colonia de La Plata había sido trasladado a 204 Ásunción, de que Ayolas había perecido y de que los españoles de esta ciudad "estaban en un aprieto''. Como también sabía, aunque sólo fuera por los relatos de Cabot y Mendoza, cuan largo y escabroso era el camino a Asunción, remontando el La Plata, el Paraná y el Paraguay, Cabeza de Vaca optó por otra ruta.

.....CabotS. 1527--28
-------Ayolas 1536--40
... Caben de Vaca A. 1541--42
ítala (dos variarles de ---itinerario) 1547--48

299-1.jpg

Descubrimiento del Paraná y
Paraguay

Cabeza envió su flotilla al La Plata con dos misiones: reconstruir los fuertes destruidos por los indios (o construir otros en lugares mejor protegidos), ayudar a los españoles en caso de que se vieran forzados a abandonar Asunción y descender por el La Plata. El propio Cabeza pasó con su destacamento desde Santa Catarina a tierra firme y subió a Serra do Mar, extremo sudoriental de la Meseta del Brasil.

La travesía por tierra comenzó el 2 de noviembre de 1541. Los españoles cruzaron las montañas y, abriéndose paso a golpes de hacha en la selva, avanzaron diecinueve días a pie y a caballo por tierras despobladas hasta que dieron con los primeros habitantes.

Cabeza, muy ducho, entabló buenas relaciones con los indios brasileños, y éstos abastecieron el destacamento de producios y lo guiaron al río Iguazú, que nace en la parte septentrional de Serra do Mar.

Por el valle del Iguazú, abundante en reciales (el río tiene unos 1.300 km de longitud), el destacamento de Cabeza llegó al Paraná. Pasados 25 km más arriba de la desembocadura del Iguazú, se descubrió una de las cataratas mayores del mundo.

Desde el Paraná, el Gobernador envió a Asunción la orden de que las naves zarpasen al encuentro del destacamento, pues había hombres enfermos. Pero cuando llegó al lugar convenido, no encontró las naves: o bien los mensajeros no llegaron a Asunción, o bien Irala no quiso cumplir la orden. Cabeza envió a los enfermos en balsas Paraná abajo, y con los hombres sanos que le 205 quedaban cruzó el río el 11 de marzo de 1542, llegando a Asunción. En este largo y duradero camino a través de las regiones interiores de Sudamérica, donde ningún europeo había puesto aún el pie, los españoles, merced a las diestras acciones de su capitán, casi no sufrieron pérdidas. En el mes de abril, los enfermos llegaron a Asunción.

Las verdaderas dificultades para Cabeza comenzaron sólo en Asunción. Bien es verdad que Irala no se atrevía por el momento a oponérsele abiertamente, pues la superioridad numérica estaba del lado de Cabeza. Pero Irala veía la desilusión de los que habían llegado con el nuevo Gobernador, ya que durante la marcha no encontraron síntoma alguno de las riquezas que, a comienzos de los años 40, habían dado ya fama al país. Cabeza tenía que actuar e Irala aguardaba, cifrando probablemente sus esperanzas en las imprudencias, que no tardaron en cometerse. Experto explorador e insustituible jefe de expedición para "hacer descubrimientos'', Cabeza era poco afortunado como Gobernador de la remota colonia y no supo sostener el poder en sus manos. En lugar de mantener la superioridad numérica sobre los adictos de Irala, diseminó sus fuerzas, enviando a parte de los soldados al La Plata para restablecer con prontitud Buenos Aires.

Cuando Cabeza iba al Paraguay, entablaba con los indios relaciones pacíficas; pero una vez en Asunción, enviaba expediciones punitivas contra ellos... El mismo remontó el Paraguay, que era, al parecer de Irala, "la mejor ruta al interior del país'', aproximadamente hasta los 18° de latitud sur. En esta zona habitaban, según comunica Cabeza, agricultores, "pero siembran poco, pues tienen poca tierra cultivable, ya que la mayoría está inundada o cubierta de arena árida. Son pobres y se alimentan principalmente de la pesca en los lagos próximos a sus aldeas''.

VIAJE AL POTOSÍ, O "MONTE DE LA PLATA"

Cabeza buscaba una vía cómoda al "monte de la plata" en dos direcciones. Al oeste, hacia los Andes, los españoles intentaron cruzar de nuevo el Chaco Boreal, pero volvieron a retroceder con numerosas pérdidas. Al norte, ascendiendo por el Paraguay, fueron enviados de exploración hombres que, al retornar, contaron que habían caminado "por parajes tan poblados de bosque y arbustos que se habían tenido que abrir paso a golpes de hacha... Antes de ir allá, se debe aguardar que baje el agua''. Las provisiones traídas de Asunción iban acabándose, entre los indios no se podían abastecer, y Cabeza emprendió el regreso. En 206 Asunción empezaron las discordias entre sus adeptos. Entonces Irala se animó, puso de su lado a los soldados descontentos, apresó al Gobernador (1543), lo tuvo encerrado más de un año y luego lo expulsó a España (1545).

Irala comprendía que no le perdonarían o difícilmente le perdonarían la represalia hecha sobre el Gobernador legítimo, pero sabía también que "a los vencedores no se les juzga''; confiaba no sólo en conservar la cabeza, sino, además, su poder en la nueva colonia si encontraba plata. Después de la detención de Cabeza, repitió por su cuenta y riesgo las búsquedas del "monte de la plata" por ambas rutas, Paraguay arriba, a través del Chaco Boreal, y remontando el Pilcomayo.

Irala se salió al fin con la suya: según una versión, subió a la Puna por la parte del Paraguay superior, siguiendo al oeste aproximadamente hasta el paralelo 17; según otra versión, se remontó por el Pilcomayo. Como quiera que fuese, a comienzos de 1548 Irala llegó a la zona de las fuentes del Pilcomayo, al sudeste del lago Poopó. Pero hizo tarde. Poco antes que él, en 1547, los conquistadores peruanos habían fundado en ese lugar la ciudad de Potosí para explotar el yacimiento de plata que descubriera un indio en 1545. Resultó ser el mayor del mundo y dio durante más de dos siglos cerca de la mitad de la plata mundial.

Irala regresó con las manos vacías a Asunción y gobernó a su libre albedrío la colonia hasta 1555, cuando, por último, fue reconocido por el Gobierno español. Falleció dos años después (1557).

Mediado el siglo XVI, los españoles conocían ya casi todo el Paraguay, todo el Paraná inferior y parte de su curso medio desde el Iguazú. Además, la expedición de Cabeza de Vaca demostró con el ejemplo del Iguazú, que nace en Serra do Mar, que, al menos algunos afluentes izquierdos del Paraná, brotan al sur del Brasil, cerca del Océano Atlántico, en las vertientes occidentales de las bajas sierras costaneras.

__*_*_*__ [207] __NUMERIC_LVL2__ 23 __ALPHA_LVL2__ BÚSQUEDA DE ELDORADO
Y DESCUBRIMIENTO DE LAS CUENCAS
DEL ORINOCO Y DEL MAGDALENA

ORIGEN DE LA LEYENDA DE ELDORADO

En muchas zonas de la América tropical, los conquistadores habían oído hablar a los indios de Eldorado, soberano del país rico en oro y piedras preciosas. "Se empolvaba" todas las mañanas el cuerpo con fina arena de oro y se bañaba en las aguas de un lago sagrado. Pese a la aparente fantasía, el relato era verídico, no se habían inventado más que algunos pormenores. En lo fundamental, el relato sobre Eldorado se basaba en unos ritos religiosos difundidos entre los indios m u i s c a s, pertenecientes a la familia lingüística chibcha^^9^^.

Las regiones prístinas de los chibchas-muiscas, pueblo de cultura relativamente alta, se encontraban en los Andes Noroccidentales entre el valle superior del río Magdalena y la Cordillera Oriental. Los cronistas escriben que en esta alta región montañosa había cinco Estados de los chibchas, los más importantes de los cuales eran Bogotá y Tunja, cuyas capitales llevaban los mismos nombres^^10^^. Al otro lado de la Cordillera Oriental, a una distancia de 20 a 30 kilómetros de ellas, nace el río Meta, gran afluente del Orinoco, circunstancia que desempeñó, como veremos, importante papel en la exploración de la cuenca del Orinoco por los conquistadores españoles y alemanes.

Los muiscas-chibchas adoraban los elementos de la Naturaleza, sobre todo el sol y el agua. Con ello están relacionadas las formas extraordinariamente originales de su culto religioso: a las deidades acuáticas otorgaban ofrendas solares: arena de oro y objetos, también de oro. Los sacrificios incruentos más solemnes, que producían singular impresión a las tribus vecinas, estaban relacionados con la elección del nuevo sumo sacerdote, que era erigido al paso en jefe supremo. Los sacerdotes acompañaban al elegido al lago, donde lo esperaba una balsa cargada de valiosas _-_-_

~^^9^^ En los tiempos de la conquista, las lenguas de los chibchas estaban extendidas por Centroamérica desde Nicaragua hasta el istmo de Panamá, y en Sudamérica, por las mesetas y las depresiones de los Andes Noroccidentales.

~^^10^^ Las modernas ciudades colombianas de Bogotá y Tunja están construidas junto a las antiguas ``capitales'' indias a la altura de unos 2.500~m.

208 ofrendas de oro y perlas; en la balsa había cuatro caciques revestidos con rica y vistosa indumentaria, que desnudaban al elegido, lo untaban con greda y luego lo espolvoreaban de pies a cabeza con arena de oro. Relumbrando como el sol, el nuevo jefe pasaba a la balsa, que era impulsada al centro del lago, y desde allí arrojaba a las deidades acuáticas todo el metal y piedras preciosas reunidas.

Durante los siniestros (hambre o epidemias) o después de una victoria sobre tribus vecinas, junto a los lagos se celebraban ceremonias solemnes con holocaustos. Las ofrendas a las deidades las traían de las orillas únicamente las personas humildes de la tribu. Los ancianos y los jefes, montados en balsas, se alejaban de la orilla, y lo más próximo posible al centro del sagrario echaban al agua los objetos ofrendados en sacrificio^^11^^.

Este rito religioso ha sido embellecido, como es natural, con diversas variantes de la leyenda de Eldorado. Se ha dicho que el fondo de tal o cual lago está embaldosado de oro y perlas. Se ha afirmado que Eldorado se bañaba todas las tardes en el lago para limpiarse la pegajosa greda mezclada con arena de oro, etc. Poco a poco se fue formando la leyenda del venturoso país del oro, Eldorado, al que se afanaban los buscadores de aventuras de los distintos países de Europa.

EXPEDICIÓN DE ORDAZ Y DESCUBRIMIENTO
DEL ORINOCO MEDIO

Lo mismo que otros, Diego de Ordaz se sintió subyugado por la ilusión de descubrir "el país del oro''. Hernán Cortés lo calificó de negociante hábil y emprendedor, ingenioso y muy astuto. Se las amañó para arreglar bien las cosas de Cortés en España sin olvidarse de sus propios intereses. Obtuvo de Carlos I una patente para conquistar y colonizar la parte nororiental de Sudamérica. En 1531 se hizo a la mar con varias naves y tomó rumbo a la desembocadura del Amazonas. Como es natural, cuando los españoles desembarcaron, entraron a saco en las aldeas y encontraban a menudo en las cabanas piedras verdes y translúcidas que tomaban por esmeraldas. Los indios cautivos afirmaban que, a pocos días de camino, río arriba, en la orilla se erguía una peña cuajada de esas piedras verdes. Ordaz dirigió allá su flotilla, pero un huracán desperdigó e hizo naufragar a casi todas las naves. Parte de _-_-_

~^^11^^ En las diversas fuentes se describen de distinta manera estas ceremonias, probablemente según la región donde sucediesen.

__PRINTERS_P_209_COMMENT__ 14---1747 209 las tripulaciones se salvó a duras penas en dos naves pequeñas. La suerte de los demás se desconoce, mas, por lo visto, algunos alcanzaron la orilla y encontraron albergue entre los indios^^12^^.

Después de la catástrofe en el curso bajo del Amazonas, Ordaz renunció a la búsqueda de la peña, retornó, salió al mar y avanzó al noroeste para llegar a la colonia española más próxima. Bordeando la costa, arribó a la desembocadura del Orinoco, y con las dos naves que le quedaban, remontó el río, que serpenteaba por una llanura infinita. Navegó centenares de kilómetros al oeste, pasando por delante de las desembocaduras de los afluentes del Orinoco, incluidos los grandes ríos Caroní y Caura; pero no ofrecían interés para el conquistador, pues fluían desde el sur y no desde el oeste. Sin embargo, no reparó en el Apure, pese a que este río venía derecho del oeste, y torció, siguiendo contra la corriente del Orinoco, hacia el suroeste e incluso hacia el sur. No se detuvo hasta llegar a los rápidos, donde el extremo occidental del Macizo de Guayanase arrima al mismísimo río. Aquí el inmenso caudal del Orinoco, que viene del sur, recibe las aguas de un río grande que desciende de occidente. En el oeste, en las montañas, posiblemente en el curso superior del río descubierto, según los relatos de los indios, reinaba Eldorado. Y Ordaz comenzó a remontar el río que llevaba a la ansiada meta. Desde este momento los españoles denominan M e t a a uno de los mayores afluentes del Orinoco, cuyas fuentes se hallan, como ya hemos dicho, en la cercanía inmediata de las ciudades de Bogotá y Tunja.

Tras de remontar la corriente del Orinoco y el Meta unos 1.500 kilómetros, Ordaz regresó, pues le quedaban pocos víveres, el territorio estaba poco poblado y los soldados comenzaron a enfermar. Personalmente se llevó una gran desilusión, ya que había descubierto un país casi deshabitado, en el que no encontraba más que de tarde en tarde a indios en la miseria que se _-_-_

~^^12^^ En junio de 1542 Francisco de Orellana, que descubrió el Amazonas, hizo cautiva, por debajo de la desembocadura del Madeira, a una avispada india que le habló de unos ``cristianos'' que residían en aquella zona. Gaspar de Carvajal, compañero de Orellana, cuenta así el suceso: "Tomóse en este pueblo una india de mucha razón y dijo cómo cerca de allí, la tierra adentro, estaban muchos cristianos como nosotros y que los tenía un señor que los había traído del río abajo; y nos dijo cómo entre ellos había dos mujeres blancas y que otros tenían indias y hijos en ellas. Estos son los que se perdieron de Diego de Ordaz, a lo que se cree, por las señas que daba, que era a la banda del norte" (Amazonas). Por otra parte, estos cristianos pudieran ser portugueses o franceses que hubiesen naufragado o desertado de sus naves cerca de la desembocadura del Amazonas.

210 dedicaban a la caza y la pesca. No hizo sino descubrir el camino a Eldorado, mas no el propio Eldorado. Pero los resultados geográficos de la expedición de Ordaz fueron inmensos. Demostró que los ríos caudalosos que descienden de las mesetas occidentales del continente se abren paso al este, hacia el Océano Atlántico. Y descubrió, además, que estos ríos cruzan llanos gigantescos.

Ordaz vio con sus propios ojos que, al confluir, estos ríos reúnen un caudal inmenso, convenciéndose en la práctica de que el "espléndido Orinoco" forma con sus afluentes un ramificado sistema de vías fluviales internas que permiten penetrar en el continente meridional desde el Océano Atlántico hasta las estribaciones de los Andes Noroccidentales. El principal resultado político de la expedición de Ordaz fue la anexión posterior de toda la cuenca del Orinoco (cerca de 950.000 km2) a las posesiones españolas.

Mas no fueron los españoles, sin embargo, sino los alemanes, mercenarios de los banqueros Welser y Ehinger, los primeros que lograron tramontar la Cordillera Oriental, avanzando por el valle del Orinoco; pero, como veremos más adelante, tampoco fueron ellos los primeros en pisar la tierra de Eldorado.

CAMPANAS DE LOS ESPAÑOLES AL SUR
DEL MAR CARIBE Y CONQUISTA
DE ELDORADO

En la costa meridional del mar Caribe los españoles no se hicieron fuertes hasta 1525, luego de fundar a 80 kilómetros al este de la desembocadura del Magdalena la ciudad de Santa Marta, convertida en base de su avance al sur, contra la corriente del Magdalena, hacia los Andes Noroccidentales. En un principio, contaban con pocos medios y hombres, ya que las masas fundamentales de los conquistadores iban a México y al Perú. Los pequeños destacamentos de Santa Marta sólo se atrevían durante los primeros años a hacer breves correrías a las regiones montañosas y litorales contiguas.

En 1533, Pedro de Heredia, designado gobernador de la región yacente entre el Magdalena y el Atrato, comenzó a conquistarla. Desembarcó con un destacamento (150 hombres) en la orilla del continente, a 200 kilómetros al suroeste de Santa Marta y fundó allí la ciudad de Cartagena. Luego de haber derrotado en varios combates a los indios locales, Heredia avanzó a lo largo de la costa del golfo de Darién, hacia el sur, adonde lo llevaban los rumores de la existencia del "país del oro''.

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Heredia tuvo más suerte que Bastidas y Hojeda, los primeros españoles que pisaron esta costa. Descubrió a 150 km al sur de Cartagena el valle del río Sinu, cuyo curso bajo era pantanoso, pero más arriba estaba densamente poblado de chibchas, menos desarrollados que los muiscas-chibchas, pero que llevaban una vida sedentaria de agricultores y cultivaban maíz, manioca, leguminosas y calabazas. En los santuarios de estos chibchas había muchas esmeraldas y objetos de oro, y en sus sepulturas se guardaban mayores tesoros aún. Allí, los cadáveres descompuestos, revestidos de tejidos de algodón, tenían mascarillas de oro y, al lado, había cetros de oro macizo, figuras de deidades, algunas de más de un kilogramo de peso, y otros objetos de oro o de aleaciones de oro y cobre.

Durante una de las marchas, el destacamento de Heredia siguió al sur a lo largo de la Serranía del Abibe (2.000 metros de altura máxima), que separa los cursos bajos del Átrato y el Sinu. En la orilla derecha del Sinu, en las laderas de las montañas, los españoles hallaron una serie de sepulturas con tantos objetos de oro y esmeraldas que cada uno de los ciento cincuenta soldados, según cuenta el cronista, después de apartar el quinto real y la parte del propio Heredia, recibió por término medio unas cinco mil monedas de oro. Algunos historiadores estiman que los sepulcros del valle del Sinu dieron más botín que cualquier otro lugar de América durante la conquista. Para hacerse fuertes en esta fértil región, Heredia restauró la fortaleza construida por Hojeda cerca de la desembocadura del Átrato que abandonara Balboa. Desde esta fortaleza los españoles hicieron durante tres años varias correrías al sur y al sudeste hasta que arruinaron totalmente a los indios y se llevaron cuanto de valor había en los sepulcros del territorio. Heredia llegó hasta las fuentes del Sinu, en la Cordillera Occidental, que en esta zona hace de divisoria entre las cuencas del Átrato y el Cauca. Mas no consiguió cruzar esta zona relativamente baja de dicha cordillera, poblada de selva tropical. Luego de perder muchos hombres en los combates con los indios locales de la selva, así como a causa del hambre y las enfermedades, retrocedió hacia el mar Caribe.

Juan César, un oficial de Heredia, siguió buscando, con un reducido destacamento, el "país del oro'', y, luego de errar nueve meses por las selvas pantanosas, llegó al fin a la vertiente oriental de la divisoria. Se le ofreció un extenso valle, por el que discurría el gran río Cauca, abriéndose paso hacia el norte, en dirección al Magdalena bajo. En los primeros poblados apenas encontraron resistencia, pues no los esperaban venir por este lado. 212 César y sus hombres reunieron mucho oro, entre el robado en las casas y el extraído de las arenas de los auríferos afluentes del Cauca. Pero cuando los indios se rehicieron de la sorpresa del ataque, se unieron y comenzaron a hostigar a los españoles, los cuales hubieron de huir al norte con toda la rapidez que les permitía el abrumador peso del oro. Así fue descubierta la zona más aurífera de Hispanoamérica, que dio a lo largo de cuatro siglos cerca de un millón quinientos mil kilogramos de este precioso metal.

Después de Heredia, mostró gran actividad en la búsqueda de Eldorado, por la parte del Santa Marta, Gonzalo Jiménez de Quesada, quien dirigió primero pequeñas expediciones curso arriba del Magdalena. Los pantanos y las selvas vírgenes impedían el avance a pie por la parte septentrional del valle. Resultaba mucho más fácil navegar por el río, incluso en contra de la corriente^^13^^.

En 1536, remontando el Magdalena, Quesada encontró, probablemente, más arriba de la desembocadura del Cauca, una embarcación con un cargamento de sal^^14^^ y tejidos de algodón de sólida textura y vivos colores. Vio que los pasajeros llevaban pequeños discos de oro que tomó (en este caso sin ningún género de dudas) por monedas, e, indudablemente, se los arrebató. Quesada dedujo que el Magdalena fluía por ricas tierras y condujo desde el Santa Marta una expedición guerrera, armando para ella una gran flotilla fluvial. Al sur de la depresión del litoral, el valle del Magdalena se estrechaba, encajonado por las estribaciones de la Cordillera Central y la Sierra de Perijá. Más al sur, la Cordillera Oriental se apartaba de la orilla derecha; pero en la izquierda los españoles vieron a lo largo de más de 400 kilómetros el muro ininterrumpido de la Cordillera Central, que se eleva en esta región hasta 5.000 m. Pasados los 6° de latitud norte, las montañas se acercan casi a la misma orilla derecha del Magdalena, y a los 5° de la misma latitud la flotilla se detuvo delante de un recial (la tentativa de pasarlo hizo naufragar a varias embarcaciones). Los españoles desembarcaron en la orilla izquierda del Magdalena y, tras corto, pero intrincado camino a través de la selva, subieron a una meseta y se internaron en Bogotá, país de los muiscas-chibchas.

Este país estaba bien cultivado, cubierto de maizales y _-_-_

^^13^^ El Magdalena es navegable en la mayor parte de sus 1.600 km de longitud; varios afluentes suyos también son navegables.

~^^14^^ La sal gema, mercancía de mucho valor en los trópicos húmedos, estaba en unas montañas próximas a las orillas del Magdalena.

213 patatares. Los muiscas-chibchas residían en casas de madera o adobes. Sus aldeas y ciudades eran muy populosas. Los españoles se maravillaban de los templos de madera de primitiva arquitectura, pero cubiertos de placas de oro. Los muiscas no obtenían por sí mismos el oro (en su territorio no había ricos yacimientos), pero lo recibían de los chibchas, principalmente de los que habitaban en las cuencas del Magdalena superior y del Cauca, a cambio de esmeraldas, sal y tejidos. Eran unos verdaderos artistas en el labrado del oro. Apenas empleaban otros metales que el cobre, el cual ellos aleaban con oro. El hierro casi no lo conocían. Lo mismo que los chibchas occidentales, tenían en sus santuarios y sepulcros muchas esmeraldas y objetos de oro. Entre las ciudades y entre éstas y los lagos sagrados había buenas calzadas pavimentadas.

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^^\* jBEcüador \¿?»o,; \//
--- Ouesada O. 1536--38 ---------Belalcázar S. 1534--38
. HerediaP. yCésarJ. 1533--35
.......Orda's D. 1531--32
«>--- Mercenarios alemanes de
losbanqeros Welser y Ehinger (1529--39) 200km 299-2.jpg __CAPTION__ Búsquedas de Eldorado y descubrimiento de la cuenca
del Orinoco y Magdalena

La conquista de Bogotá, Tunja y otros Estados montañosos al este del Magdalena medio fue acompañada de las crueldades que se habían hecho habituales. A comienzos de 1538 Quesada se fortificó en el país. Pero poco después llegó un nuevo pretendiente 214 al poder, Sebastián Belalcázar, compañero de armas de Pizarro y conquistador de la región ecuatorial andina. Belalcázar decidió ampliar sus posesiones al norte del Ecuador, ya que las regiones ricas al sur del país se hallaban en poder de Pizarro. El destacamento de vanguardia de Belalcázar iba mandado por su lugarteniente, quien, a juzgar por las palabras de un cronista, "producía el mismo efecto que el rayo y el mercurio: lo mismo que el mercurio, se llevaba todos los metales preciosos que encontraba en las casas, y lo mismo que el rayo, quemaba y reducía a cenizas las viviendas y los campos cultivados''. Se internó en el curso superior del Cauca y aterrorizó a los indígenas hasta el punto de ?ue empezaron a suicidarse en masa. Cuando Belalcázar siguió sn 1536) tras él hacia el curso superior del Cauca, el camino estaba sembrado de esqueletos de suicidas.

Belalcázar descendió lentamente durante dos años por el valle del Cauca. Por último cruzó la Cordillera Central hacia el valle del Magdalena, subió a la meseta y se internó en el Bogotá, donde Quesada había construido ya la ciudad de Santa Fe de Bogotá, que se unió posteriormente con la antigua capital india.

EL "PAÍS DE LOS WELSER" Y LA BÚSQUEDA
DE ELDORADO POR LOS MERCENARIOS
DE LOS BANQUEROS ALEMANES

Los banqueros y usureros italianos y españoles hacía ya tiempo que sufragaban los gastos de las expediciones a ultramar, pero con la condición de que les dedicasen sólo una parte de las ganancias. Los banqueros del emperador alemán Carlos V (Carlos I de España) Welser de Augsburgo y Ehinger de Constanza lograron, por su parte, del emperador mucho más, y a fines de marzo de 1528 obtuvieron una patente para conquistar y colonizar "la tierra firme'', o sea, la costa meridional del Caribe. Según distintos cálculos, pagaron al emperador de 5 a 12 toneladas de oro: los banqueros habían sido alucinados por los rumores de Eldorado. La compañía que los ``generosos'' acreedores organizaron concertó con la Corona española un contrato.

Dicha compañía se comprometía a armar en un año por su cuenta cuatro naves con trescientos hombres y todas las provisiones necesarias para conquistar para España el "P aí s de los Welser'', como lo denominan los historiadores alemanes: la costa al este del Santa Marta, es decir, Venezuela. Se comprometía, además, a fundar poblaciones en tierra firme o en las islas adyacentes y construir, para custodiarlas, dos o tres fortalezas en 215 los próximos años. En dos años debía enviar a Venezuela a cincuenta especialistas alemanes en exploración de minerales y cuatro mil esclavos negros. Obtuvo atribuciones para nombrar gobernadores entre los familiares de los Welser y los Ehinger y reducir a la esclavitud a todos los indios que no acatasen sus órdenes.

En febrero de 1529, Ambrosio Ehinger (Alfinger) desembarcó con un numeroso destacamento, compuesto exclusivamente de mercenarios alemanes, en la costa del golfo de Coro (parte nororiental del golfo de Venezuela). Dos años antes, los españoles habían fundado allí, en el istmo de los Médanos, que une la península de Paraguana con el continente, la pequeña fortaleza de Coro, pero la habían abandonado, en cumplimiento de un mandato real. Desde Coro, Ehinger inició una campaña que le valió el sobrenombre de "el más Cruel entre los Crueles''. Empezó por saquear todos los poblados de la depresión de Maracaibo y las mesetas circundantes de Segovia y Sierra del Norte. A fuerza de torturas, obligó a los indios a que le entregaran todo el oro y objetos de valor que poseían. Según el contrato con el emperador, tenía atribuciones para reducir a la esclavitud únicamente a los indios que no acatasen sus órdenes, pero vendía en el mercado de Coro a todos los hombres y mujeres que pudieran tener algún valor a ojos de los esclavistas de las Antillas. A los ancianos, niños y enfermos mandaba darles muerte. Luego de devastar las costas del golfo de Venezuela y del lago de Maracaibo, Ehinger subió a las montañas, al oeste de dicho lago (Sierra de Perijá), prosiguió las expoliaciones, incendios, violencias y asesinatos, vendiendo a los indios como esclavos. La fama de sus crueldades corrió como la pólvora y él no tardó en topar en su camino con poblados abandonados por sus habitantes. Fuera de sí, el conquistador alemán se vio obligado a volver sobre sus pasos hacia Coro, cruzando la región que ya había devastado. Los esclavos hambrientos, que llevaban sobre sus espaldas los pesados fardos, fallecían a millares en aquella marcha de la muerte: también comenzaron a enfermar, pasar hambre y morir los mercenarios alemanes.

En 1531 Ehinger emprendió otra campaña desde Coro. Bordeando el Maracaibo, tramontó la Sierra de Perijá, detrás de la cual está el valle del Magdalena. En la búsqueda de tierras trigueras y auríferas, el conquistador fue de un lado para otro. Remontó la corriente del Magdalena, buscó Eldorado y descubrió el curso bajo del Cauca, por el que también intentó, sin fortuna, subir a las regiones auríferas. Para sorprender de improviso a los 216 indios, se esforzó en avanzar lo más rápido posible, sin tener en cuenta que el número de sus hombres de carga iba disminuyendo. Era tanta la prisa que se daba que, cuando caían indios extenuados, no perdía tiempo en abrir los collares con que iban encadenados y los mandaba decapitar. Por lo visto, logró remontar el Magdalena a unos 500 kilómetros de la desembocadura, de manera que llegó cerca del Estado de los muiscas-chibchas.

Al tercer año de espeluznante caza, su destacamento quedó muy menguado a causa del hambre y las enfermedades. Entonces, de cazador quedó convertido en pieza de caza. Retrocediendo bajo los embates de los indios hacia el noreste, en dirección a Coro, se elevó a la Cordillera Oriental e incluso cruzó su parte septentrional, viéndose en el curso alto del río Zulla, afluente del Catatumbo, que va a morir al lago de Maracaibo. Allí, en las montañas, aproximadamente a 200 kilómetros de Sogamoso, la ciudad más nórdica de los muiscas-chibchas, los restos del destacamento alemán fueron cercados y exterminados por los indios (a fines de 1532). Según una versión, allí encontró la muerte el propio Ehinger; según otra versión, herido y enfermo logró llegar a Coro, donde falleció en 1533.

En 1530, por orden de los Welser, salió de Coro en busca de Eldorado, hacia el sur, un centenar de soldados de a pie y dieciséis de a caballo al frente de Nicolás Federman, quien cruzó por primera vez la meseta de Segovia y, bordeando por el noreste la Cordillera de Mérida, penetró por eí valle del río Barquisimeto Cojedes (afluente izquierdo del río Portuguesa, sistema del Orinoco) en los Llanos del Orinoco. Desde aquí torció en seguida al suroeste, pero no recorrió más de 100 kilómetros: los indios de la orilla del Portuguesa ofrecieron a los alemanes tal resistencia que éstos se volvieron con las manos vacías a Coro. Toda la campaña duró cerca de medio año.

Después de la muerte de Ambrosio Ehinger, los banqueros nombraron gobernador del "país de los Welser" a Jorge Hohermuth, de Espira^^15^^.

Hohermuth se puso en marcha en busca de Eldorado con un destacamento de 400 hombres en 1535. Hizo el mismo recorrido que Federman hasta el río Portuguesa y luego siguió al suroeste por la orilla de la depresión, a lo largo de las estribaciones de la Cordillera de Mérida y de la Cordillera Oriental. Los alemanes cruzaron un sinfín de ríos que fluyen hacia el sudeste y el este _-_-_

~^^15^^ Espira, ciudad alemana del Rin. Los cronistas españoles llaman a este conquistador alemán Jorge Espira o Spiro.

217 del Orinoco; entre ellos, las fuentes del Apure, del Arauca y del Meta. Pero Hohermuth no sabía que, si se aproximaba al curso alto del Arauca y del Meta, se acercaba a Eldorado, y si cruzaba el Meta, empezaba a alejarse del país deseado.

El destacamento avanzaba muy despacio: tenía que rechazar continuamente los ataques de los indígenas. Los soldados sufrían las inclemencias del tiempo. Sus ropas se convirtieron en harapos y tenían que taparse el cuerpo con pieles de animales.

Los alemanes necesitaron casi dos años para llegar a las fuentes del Guaviare, el mayor afluente del Orinoco después del Apure. Pero allí, a más de 1.000 kilómetros en línea recta desde su base de Coro, Hohermuth sufrió tan tremenda derrota de los indios que en agosto de 1537 se dio la vuelta. El destacamento llegó a Coro a fines de mayo de 1538, tras de haber perdido a 80 soldados muertos. Esta campaña fue descrita de manera pintoresca por Felipe von Hutten, que participó en ella.

Antes de comenzar la campaña, Hohermuth dejó la orden de que otro destacamento, que había desembarcado recientemente en Coro, fuera hacia la desembocadura del Magdalena y remontara la corriente en busca de Eldorado. Pero los españoles cerraron el paso a los alemanes.

Federman condujo de nuevo a los alemanes en 1536 desde Coro aguas arriba del Portuguesa, y tras él fue Hohermuth, mas no dio con el destacamento en retirada. Al llegar al Meta, Federman subió por su valle hasta el nacimiento del río y se acercó desde el este a Bogotá, tras de cruzar un corto y fácil paso de la Cordillera Oriental. Pero eso ocurrió cuando ya estaban en la ciudad, como sabemos, los dos destacamentos españoles de Quesada y Belalcázar.

ORGANIZACIÓN DE NUEVA GRANADA Y
FIN
DEL "PAÍS DE LOS WELSER"

Los cronistas españoles afirman que los tres destacamentos tenían el mismo número de hombres (160 soldados cada uno). Pero acudieron desde distintos lados, expoliaron a su paso distintos pueblos y por eso su vestimenta era muy diversa. Los hombres de Belalcázar, que venían del sur, del Perú, habían sacado más riquezas y venían vestidos de seda y terciopelo. Los de Quesada, que venían del norte, del mar Caribe, vestían con tejidos indios de algodón. Y los de Federman, que venían del este, de las sabanas poco pobladas del Orinoco y, por añadidura, de la zona devastada ya por sus compatriotas, se cubrían la pecadora desnudez de sus 218 escuálidos cuerpos con pieles de animales. Los tres campamentos habían sido construidos en forma de triángulo en la llanura colindante con Bogotá y se amenazaban mutuamente. Pero la guerra contra los indios no llegó a trocarse allí, como en el Perú, en una matanza entre los conquistadores. Se concertó un compromiso. Federman accedió a recibir un rescate por renunciar a los dudosos derechos de los banqueros alemanes a la Cordillera Oriental, y Belalcázar acordó pacíficamente con Quesada en delimitar sus nuevas posesiones. Toda la cuenca del Magdalena y de la Cordillera Oriental de los Andes Noroccidentales quedaron en posesión de Quesada, quien denominó este país Nueva Granada en honor de su ciudad natal española.

Sin embargo, los banqueros tardaron en renunciar a las búsquedas de Eldorado. Hohermuth falleció en 1540, y en 1541 su sucesor, Felipe von Hutten, emprendió otra campaña de conquista. Avanzando lentamente durante varios años, de combate en combate, hacia el sur, llegó más' allá del río Guaviare, hasta su afluente meridional, el Inirida, donde topó con fuertes tribus, que lo acosaron, y él hubo de retroceder, fue totalmente derrotado y encontró la muerte (1546). Con él sucumbió de hecho la empresa colonialista de los Welser y los Ehinger (oficialmente, la liquidación de la misma se declaró en 1555).

Los espanoles.se fortificaron en la Meseta Central de esta zona, abundante en oro, esmeraldas y sal, y sometieron sin gran esfuerzo los Andes Noroccidentales. Exploraron estas zonas montañosas en todas las direcciones, y en 1539 Pascual de Andagoya descubrió la comodísima ruta comercial de Bogotá al Océano Pacífico a través de la Cordillera Central, y luego el valle arriba del Cauca, a través de la Cordillera Occidental, hasta la bahía de Buenaventura.

Quesada llevó a España un inmenso botín de oro y esmeraldas; pero sus enemigos hicieron correr el rumor de que había ocultado parte de las riquezas para disminuir el quinto real, por lo que no fue nombrado Gobernador de Nueva Granada. Se le permitió regresar allá en 1549. No había perdido la esperanza de descubrir el verdadero Eldorado. Por lo visto, esa era su manía, lo mismo que la de otros miles y miles de aficionados a las aventuras. Mas no pasaban de ser "viajes al azar al país de los ensueños": " Durante más de un siglo, todas las expediciones hechas al este de los Andes, en las cuencas del Orinoco y del Amazonas, se dejaban llevar por esta visión mágica" (Elíseo Reclus).

En los años 60 Quesada emprendió, por lo menos, dos campañas a la cuenca del Orinoco para dar con Eldorado. Frisaba ya 219 los setenta cuando inició su última campaña hacia el Orinoco» superior con trescientos españoles y mil quinientos indios de carga. En los tres años que duró la campaña (1569--1572), los indios que llevaba fueron muriendo o desertando, y perecieron también casi todos los españoles que lo acompañaban. No encontró nada de valor ni llegó a las fuentes del Orinoco, regresando con las manos vacías. Murió casi a los 80 años de edad (1579).

__*_*_*__ [220] __NUMERIC_LVL2__ 24 __ALPHA_LVL2__ DESCUBRIMIENTO
DEL AMAZONAS

CAMPAÑA DE GONZALO PIZARRO
AL "PAÍS DE LA CANELA"

Gonzalo Pizarro, después de la ejecución de Almagro padre, formó en 1541^^16^^, en la ciudad de Quito, un destacamento de 340 españoles y 4.000 indios de carga. En la búsqueda, al este de los Andes, del "país de la canela'', tras del cual se imaginaba que se encontraba el "país del oro'', de riquezas no menores que el Perú, Pizarro cruzó en diciembre de 1541 la Cordillera Oriental, descubrió detrás de ella el río montañoso Coca, que fluye al este, y comenzó a descender, llevado por la corriente. Allí le dio alcance el fundador de la ciudad de Guayaquil (1539), Francisco de Orellana, que antes se había puesto de acuerdo con él para participar en la campaña, y, según sus palabras, había gastado mucho dinero en prepararla, pero en el camino había consumido parte de las provisiones en alimentar a sus hombres, y los demás, así como todos los pertrechos, lo había perdido en los combates con los indios.

En la desembocadura del Coca, afluente del Ñapo, que corre asimismo hacia el este por una vasta depresión cubierta de selva, los españoles encontraron varios poblados pequeños, donde construyeron un bergantín y embarcaron a los enfermos (cuyo número iba creciendo) y las provisiones. Bajo una lluvia torrencial, que no cesó en dos meses, el destacamento descendió por el valle del río, que cruza un territorio pantanoso, tórrido y húmedo. Así, los españoles se internaron por primera vez en la depresión del Amazonas. Pero ni en ¡las montañas, ni en los valles del Coca y del Ñapo encontraron riquezas algunas, de no contar unos árboles cuya corteza se parecía a la preciada canela cingalesa (sólo se parecía). Costaba mucho trabajo caminar por la orilla, abriéndose paso a hachazos en la espesa selva. El valle del Ñapo estaba casi deshabitado, por lo que faltaba la importantísima "fuente de abastecimiento'', que era el saqueo de los poblados indios. Todos _-_-_

~^^16^^ Esta fecha es discutible: en varias crónicas y documentos de la época de la conquista figura el año de 1540; pero concuerda mejor con las fechas de los acontecimientos descritos en la importantísima fuente de Fray Gaspar de Carvajal Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande de las Amazonas (véase más adelante).

221 pasaban hambre, y muchos enfermaron de gravedad; los españoles morían a decenas, y los indios a centenares: estos pobladores de las altas zonas montañosas no soportaban el tórrido y húmedo clima de la selva; además, es poco probable que Pizarro se compadeciera de ellos más que los otros capitanes que abandonaban a su suerte a los ``salvajes'' enfermos.

Los soldados comenzaron a protestar; además, se corrió el rumor de que, en adelante, les esperaba un territorio totalmente deshabitado. Entonces (a fines de 1541), Pizarro decidió enviar río abajo, de reconocimiento, a parte de sus hombres al mando de Orellana: éste, según sus propias palabras, se ofreció para la empresa. Pizarro dio a Orellana 57 hombres (como siempre en las cuentas rendidas de los conquistadores, se hablaba sólo de los españoles), el bergantín y varias canoas con parte de provisiones. Se pusieron de acuerdo en que el destacamento principal aguardaría a los exploradores "tres o cuatro días o tantos como el capitán creyese conveniente''.

El capitán y sus hombres hambrientos y enfermos esperaron en vano. Según la versión de Pizarro y sus compañeros, Orellana, al precio de su traición, quería adjudicarse la gloria y el provecho del descubrimiento. Otra versión, procedente del propio Orellana y de su compañero Carvajal, se expone en el siguiente apartado.

Como Orellana no volvía, Pizarro descendió por el Ñapo hasta la desembocadura, donde encontró a uno de los exploradores españoles, y éste le refirió la traición de Orellana. El menguadísimo destacamento hubo de recorrer el camino de vuelta, valle arriba del Ñapo, sin provisiones, atravesando bosques pantanosos y zonas montañosas semidesérticas.

Los españoles se comieron todos los caballos y perros que llevaban y se alimentaron también de carroña y raíces. A Quito regresaron sólo 80 personas extenuadas y, en parte, enfermas de muerte (1542). Allí se enteró Gonzalo Pizarro de la muerte de su hermano Francisco y del triunfo temporal de Diego Almagro hijo y, poco después, de la ejecución de éste. El nuevo Gobernador del Perú concedió a Gonzalo Pizarro la posesión de ricas minas de plata. Pero éste soñaba con algo más. En 1544 se sublevó y se hizo con el poder en el país, pero luego fue derrotado y ejecutado (1548).

Con la muerte de Gonzalo Pizarro se dio fin a la grandiosa epopeya ligada con los apellidos de los Pizarro y Almagro y del descubrimiento y conquista de la gigantesca zona occidental de América del Sur en una extensión de más de tres millones de 222 kilómetros cuadrados: los Andes Ecuatorianos, Peruanos, Centrales y Argentino-Chilenos y el litoral del Pacífico, desde el Ecuador hasta los 40° de latitud sur.

NAVEGACIÓN DE ORELLANA POR EL ÑAPO ABAJO

Cuando Orellana, intencionada o casualmente, se separó en 1541 para siempre de Pizarro en el río Ñapo, llevaba en su destacamento, además de los cincuenta y pico soldados, a dos frailes. Uno de ellos, el dominico Gaspar de Carvajal, describió el viaje^^17^^, Esta descripción ha servido de base para el subsiguiente relato.

Orellana había prometido reintegrarse al grueso de la partida tan pronto como consiguiese provisiones. Pero "salió al contrario de como todos pensábamos---escribe Carvajal---...y como el río corría mucho, andábamos a veinte y veinte y cinco leguas, porque ya el río iba creciendo y aumentando. Caminamos tres días sin poblado ninguno... púsose en plática entre el capitán y los compañeros la dificultad y la vuelta...''

Pero Orellana prosiguió el viaje, llevado por la corriente del río. Carvajal afirma que entonces ya no se podía dar la vuelta y remontar el río, pues la corriente era muy rápida; tampoco era posible regresar a pie por la orilla. Eso, claro, es una exageración, pues sabemos que el destacamento de Gonzalo Pizarro caminó por la orilla hasta la desembocadura del Ñapo y regresó, si bien a costa de ímprobos esfuerzos y de la muerte de muchos.

Sólo el 5 de enero de 1542 los españoles encontraron un poblado y desembarcaron en la orilla. Los indios abandonaron la aldea sin presentar combate. Los españoles hallaron en las viviendas algunas provisiones y aplacaron su hambre. Horas después, los habitantes fueron retornando en canoas. Orellana "púsose sobre la barranca del río, yen su lengua, que en alguna manera los entendía, comenzó a hablar con ellos...'' Les dio algunas baratijas y les propuso que trajeran a su presencia al ``señor'' de ellos. El jefe se presentó y, tras de recibir algunos regalos, mandó entregar a los recién llegados " comida en abundancia''. Orellana les pidió que hicieran comparecer ante él a todos los ``señores'' locales, y cuando al cabo de dos días estuvieron reunidos trece jefes, tomó posesión de esta tierra "en nombre de su majestad y por la gracia del señor Gobernador Gonzalo Pizarro''.

Los españoles permanecieron allí casi 20 días para forjar _-_-_

~^^17^^ Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande de las Amazonas. Este libro de Carvajal se reeditó varias veces con distintos títulos en España y Latinoamérica y está traducido al inglés y al ruso.

223 clavos y hacer otro bergantín, de lo que luego desistieron, pues los árboles no eran de buena madera para construcciones navales. Durante todo este tiempo, los habitantes del lugar abastecieron a los españoles de comestibles; mas, a pesar de todo, se les murieron siete compañeros a causa del hambre pasada. Ya en la orilla del Ñapo, parece ser que los españoles tuvieron "noticia de las amazonas y de la riqueza que abajo hay''. Vieron que los indios locales llevaban adornos de oro, pero Orellana prohibió severamente que les quitaran algo.

Carvajal explica la prolongada detención de los españoles allí con la esperanza, además, de saber algo de Pizarro. En fin de cuentas, Orellana se determinó a escribir una carta, ofreciendo cuantiosa recompensa a quien la llevase y luego trajera noticias del grueso de la partida. Aceptaron tres: los restantes temían perecer en el camino, pues calculaban que habrían recorrido río abajo no menos de doscientas leguas, es decir, cerca de mil kilómetros. Si el cálculo no es muy exagerado, el destacamento de Orellana debía estar ya cerca de la desembocadura del Ñapo.

ORELLANA EN EL AMAZONAS SUPERIOR Y MEDIO

Sin aguardar el retorno de los mensajeros, Orellana siguió avanzando, y a comienzos de febrero de 1542 se encontró ya, indudablemente, en el Amazonas superior, mas no es posible precisar con exactitud en qué lugar. Únicamente puede afirmarse a ciencia cierta que en los días de navegación desde el Ñapo, el bergantín no fue más allá de la desembocadura del Iza. Aquí Carvajal habla por primera vez de la abundancia de mosquitos, fenómeno muy típico en todo el curso alto del Amazonas, y luego __PARAGRAPH_PAUSE__ 299-3.jpg __CAPTION__ El río Amazonas en un mapa de la segunda mitad del siglo XVI 224 __PARAGRAPH_CONT__ repite varias veces que "había tantos mosquitos... que no nos podíamos valer ni de día ni de noche sin que los unos a los otros nos amosqueásemos...'' y cosas por el estilo. Más abajo, a gran distancia, prolongábanse orillas completamente deshabitadas, luego comenzaron a verse algunos poblados, unos aislados y otros por grupos. Los indios se mostraban amistosos y suministraban a los españoles tortugas, aves, pescado, carne de llama e incluso "monos asados''.

En una región densamente poblada, Orellana reunió a 26 `` señores'' y tomó posesión de ella. En cinco semanas, los españoles construyeron allí, dirigidos por un simple carpintero, llamado Diego Mejía, un bergantín grande. Carvajal denomina este país ``Aparia''. "En este tiempo, estando en nuestra obra, vinieron cuatro indios a ver al capitán, los cuales llegaron y eran de estatura muy altos, que cada uno era un gran palmo más alto que el más alto cristiano, y eran muy blancos y tenían unos cabellos que les llegaban a la cinta y muy enjoyados de oro y ropa, y traían mucha comida... dijeron (al capitán) cómo ellos eran vasallos de un señor muy grande y que por su mandado venían a ver quién éramos, o qué queríamos o dónde íbamos. El capitán los recibió muy bien, y primero que les hablase les mandó dar muchas joyas. .. y les dio muchas cosas que diesen a su principal señor, y que le dijesen que le rogaba mucho el capitán que le viniese a ver... y se fueron y nunca supimos dónde ni de qué tierra habían venido estos indios''. Posteriormente ningún viajero volvió a ver por el Amazonas a indios como éstos.

Cuando, el 24 de abril, los españoles acabaron de construir el bergantín grande y de reparar el pequeño, siguieron la navegación. Fueron aprovisionándose en los poblados que encontraron a lo largo de más de treinta leguas, pero no pudieron hacer grandes acopios. Más allá de ``Aparia'', las márgenes del río estaban cubiertas de espesa selva y deshabitadas, hasta que el 12 de mayo los españoles arribaron a las posesiones de otro "muy gran señor'', llamado Machaparo: "Este Machaparo... tiene muchas y grandes poblaciones, que junta cincuenta mil hombres de pelea, de edad de treinta años hasta setenta... los mozos no salen a la guerra, ni en cuantas batallas nosotros con ellos tuvimos no los vimos, sino fue viejos''.

En esta zona los españoles fueron atacados por indios que remontaban el río en numerosas canoas. "Los indios se venían acercando, hechos sus escuadrones para nos tomar en medio, y ansí venían muy ordenadamente... hasta que comenzaron a nos ofender. .. Aquí nos aconteció un desmán... y fue que los arcabuces __PRINTERS_P_225_COMMENT__ 15---1747 225 hallaron húmeda la pólvora, a causa de lo cual... fue necesario que la falta de los arcabuces supliesen las ballestas...'' A pesar de todo, los españoles repelieron el ataque, desembarcaron, disolvieron las muchedumbres de indios, se apoderaron de una población muy grande y la saquearon. En este primer combate sostenido en el gran río, diecisiete españoles resultaron levemente heridos, y uno herido de muerte. Luego de cargar en el bergantín las provisiones sustraídas, el destacamento avanzó día y noche corriente abajo, perseguido por los indios. La gente necesitaba descansar y comer (en los bergantines era peligroso encender lumbre para guisar) y desembarcaron en una isla deshabitada que había en medio del río, enfrente de "muchas y muy grandes poblaciones, donde siempre salían indios de refresco''. Pero también en la isla fueron atacados por "mucha cantidad de canoas" y hubieron de marcharse. A los perseguidores se sumaron "más de ciento y treinta canoas, en que había más de ocho mil indios y por tierra no tenía cuenta la gente que parecía''. Los ataques fueron rechazados; no obstante, los indios persiguieron los bergantines otros dos días más. "Tanto tardamos de salir de población de este gran señor que se llamaba Machaparo, que, al parecer de todos, duró más de ochenta leguas... No había de pueblo en pueblo un tiro de ballesta, y el que más lejos no estaría media legua, y hobo pueblo que duró cinco leguas sin restañar casa de casa''.

Mediado mayo, los españoles llegaron al primer poblado del país ``Omagua'', que era "un pueblo de manera de guarnición''. Desalojaron de allí a los indios e hicieron gran acopio de sequetes de maíz y manioca. Desde la frontera de ``Aparia'' hasta esta población habrían recorrido trescientas cuarenta leguas, doscientas de las cuales, a lo largo de la orilla, estaban totalmente despobladas. Mas allí, por lo visto, comenzaba un país densamente poblado: "En este pueblo había muchos caminos, que entraban la tierra adentro, muy reales''. Orellana temía el ataque de tropa numerosa. Al cabo de tres días, cuando los soldados hubieron descansado y comido bien, ordenó seguir avanzando.

``Y no hobimos andado obra de dos leguas, cuando vimos entrar por el río, por la diestra mano, otro más poderoso, tanto que a la entrada hacía tres islas, de causa de las cuales le posimos el río de la Trinidad, y en estas juntas del uno y el otro había muchas y muy grandes poblaciones y muy linda tierra y muy fructífera; esto era ya en el señorío y tierra de Omagua, y... pasamos todo aquel día... por medio del río y muchas veces los indios se ponían a platicar con nosotros, y como no nos entendíamos, no sabíamos lo que decían''.

226

¿Qué gran afluente derecho fue denominado ``Trinidad''? En el largo trecho comprendido entre el Ñapo y el Río Negro desaguan en el Amazonas, por la derecha, dos afluentes inmensos: el Juruá y el Purús, cada uno de más de 3.000 kilómetros de longitud, y en el curso bajo de cada uno de ellos hay una isla considerable que puede convertirse en varias islas durante las avenidas. Los escasos datos geográficos que en la relación de Carvajal se dan del ``Trinidad'' son de todo punto insuficientes para identificarlo con el Juruá o el Purús. Puede sólo afirmarse que ningún afluente de dicho trecho tiene parecido con el descrito por Carvajal: sólo el Juruá o el Purús pueden parecerse, en determinadas temporadas, al río "más poderoso" que el Amazonas.

Haremos notar la indicación de Carvajal acerca de que Orellana, que conocía algo la lengua de los indios del Ñapo y seguía hablando con ellos en el curso alto del Amazonas, aquí ya no los entendía, lo cual significa que, al menos empezando por el país de ``Omagua'', los españoles toparon por primera vez con indios de una familia lingüística nueva, totalmente desconocida por los conquistadores. Y si antes existía cierta apariencia de entendimiento mutuo, en lo sucesivo las pláticas "se hacían en la lengua de la mímica'', y por ambas partes había una completa incomprensión más que probable.

A la mañana, los españoles atacaron un pequeño poblado de la orilla derecha (alta en esta parte) del Amazonas, desalojaron sin gran esfuerzo a los indios de allí y completaron sus reservas. Más adelante repitieron multitud de veces este método de aprovisionamiento. En una casa del saqueado pueblo, los españoles encontraron loza de diversas hechuras, entre la que había cántaros muy grandes, de más de 29 arrobas. La loza "es de toda vidriada y esmaltada de todas colores... y demás de esto los debujos y pinturas que en ella hacen son tan compasados que naturalmente labran y debujan todo como lo romano...'' Como es natural, los indios decían (en una lengua incomprensible para los españoles), que a cierta distancia del río, no muy lejos, toda la vajilla se hacía de oro y plata. Pero los españoles no mostraron interés por la noticia, pese a tener a su disposición dos bergantines: "También se halló en este pueblo oro y plata, pero como nuestra intención no era sino de buscar de comer y procurar como salvásemos las vidas y diésemos noticia de tan gran cosa, no curábamos ni se nos daba nada por ninguna riqueza''. De ese pueblo, lo mismo que del antes mencionado de la ``guarnición'', salían muchos caminos buenos al interior del país. Orellana decidió que no valía la pena quedarse a pasar la noche en lugar tan poblado y que, en general, __PRINTERS_P_227_COMMENT__ 15* 227 lo más sensato sería abandonar cuanto antes aquel peligroso país.

``... Y mientras más andábamos, más poblada y mejor hallábamos la tierra, y ansí íbamos siempre desviados de tierra por no dar lugar a que los indios saliesen a nosotros. Fuimos caminando por esta tierra y señorío de Omagua más de cien leguas, a cabo de las cuales llegamos a tierra de otro señor llamado Paguana''. El primer poblado del "país Paguana" se prolongaba más de dos leguas a lo largo de la orilla. Los indios les daban "de lo que tenían''. Modelo de completa incomprensión mutua es la siguiente anotación: "En esta tierra este señor tiene muchas ovejas de las del Perú^^18^^ y es muy rico de plata, según todos los indios nos decían''.

Siguiendo la corriente, los bergantines avanzaban a lo largo de márgenes densamente pobladas, dos días por la derecha y otros dos por la izquierda, y el río era tan ancho que no se divisaba la orilla opuesta. El 29 de mayo por la mañana "pasamos a vista y junto a un pueblo muy grande y muy vicioso y tenía muchos barrios y en cada barrio un desembarcadero al río y en cada desembarcadero había muy gran copia de indios, y este pueblo duraba más de dos leguas y media, que siempre fue de la manera dicha, y, por ser tantos los indios de aquel pueblo, mandó el capitán'', cauteloso como siempre, que no se atacase esta ciudad. Los indios, €n canoas, intentaron atacar a los españoles, pero se replegaron bajo el fuego de los arcabuces. Más abajo, los españoles desembarcaron aquel mismo día junto a una pequeña población, donde consiguieron provisiones. Desde allí comenzaba una ``provincia'' poblada, cuyos habitantes combatieron sin tregua a los españoles. Eran de mediana estatura, fornidos, y en la pelea se cubrían con estudos de madera y se defendían con valor.

A comienzos de junio, los españoles vieron a la izquierda, corriente abajo, la desembocadura de otro gran río, "la agua del cual era negra como tinta, y por esto le pusimos el nombre de Río Negro, el cual corría tanto y con tanta ferocidad, que en más de veinte leguas hacía raya en la otra agua sin se volver la una con la otra''.

EL "PAÍS DE LAS AMAZONAS"

Más abajo de la desembocadura del Río Negro, pasando durante cuatro días por delante de numerosos poblados, Orellana saqueaba los pequeños pueblos para aprovisionarse y dejaba con _-_-_

~^^18^^ Claro que en la depresión del Amazonas no había "ovejas del Perú algunas" (alpacas o llamas), ni había, en general, animales domésticos.

228 prudencia a un lado los grandes, donde podía encontrar resistencia. Por esos días precisamente ``oyó'' contar a un indio que les vino al encuentro el relato de las "amazonas soberanas de este país'', de cuya denominación india Carvajal no se enteró. Un día los españoles saquearon un pequeño poblado, en el que sólo encontraron a mujeres. Los hombres estaban trabajando en el campo, y cuando, al atardecer, comenzaron a retornar a sus casas, fueron alejados por los centinelas. Los españoles pasaron la noche en el poblado. "Pero a media noche, ya que el alba salía, revuelven los indios en muy gran cantidad sobre nosotros y dan por tres partes en nuestro real... y... fueron desbaratados... Antes de embarcar, el capitán mandó ahorcar a varios indios, para que temblaran de miedo delante de nosotros y no se les ocurriese atacarnos.. ,"^^19^^

El 10 de junio los españoles pasaron por delante del Madeir a, que denominaron "Río Grande" ya que es "un muy grande y poderoso río, tanto que era mayor que el que nosotros llevábamos''. Más abajo, en la abrupta orilla derecha, se veían varias poblaciones grandes, pero Orellana, temiendo alguna emboscada, no se atrevió a desembarcar en ellas. "Pasamos adelante y siempre por poblado, y una mañana, a hora de las ocho, vimos sobre un alto una hermosa población, que al parecer debía ser cabeza de algún gran señorío... En este pueblo había siete grandes picotas y clavadas muchas cabezas de muertos... Bajaban de este pueblo al río caminos hechos a mano, y de una parte y de otra sembrados árboles de frutas...'' En la isla donde los españoles desembarcaron para preparar la comida y descansar de uno de tantos pillajes, se apoderaron de una lista muchacha india que habló a Orellana de ciertos ``cristianos'' que vivían al norte del gran río. Días después, junto a una población grande, la india dijo que desde allí partía el camino a los ``cristianos''; pero Orellana y sus compañeros decidieron "que para los sacar de donde estaban su tiempo se vendría" y siguieron su ruta.

Al otro día, los españoles fueron atacados por primera vez por indios armados de arcos y flechas, armas que no poseían los habitantes del Amazonas, más arriba. Desde ese momento, los españoles iban en busca de provisiones sólo cuando estaban convencidos _-_-_

~^^19^^ En esta descripción de Carvajal hay una laguna importante. El historiador Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, autor de la Historia General y natural de las Indias..., que habló personalmente con Orellana y sus compañeros, la rellena así: "Hizo quemar todas las casas de aquel pueblo, al qual aviamos intitulado con placer, assi como allí llegamos, el pueblo de Corpus Christi''.

229 de que no hallarían resistencia alguna, o sea, que no saqueaban más que las aldeas completamente indefensas. En las viviendas encontraban magníficas ropas de algodón. Además de aldeas de agricultores sedentarios, a veces daban con poblados temporales de pescadores. En la segunda mitad de junio los españoles vieron "mucha población de la banda siniestra del río, porque estaban blanqueando las casas''. Iban por en medio del río, quisieron ir a la población, pero no pudieron "a causa de la mucha corriente y olas muy trabajosas y más que en la mar andaban''.

Al cabo de dos o tres días vieron por delante numerosos poblados que blanqueaban. "Aquí dimos de golpe en la buena tierra y señorío de las amazonas''. Mostrándose valiente de improviso, Orellana decidió desembarcar cerca del lugar en que se había reunido mucha gente. Durante el desembarco, los indios comenzaron a disparar con los arcos de manera que a los españoles les pareció que caía una lluvia de flechas, y cinco fueron heridos. En la orilla se entabló un combate, el segundo (y último) que tuvieron en el gran río. Los indios sufrieron muchas bajas, retrocedieron y volvieron a atacar, pasando por encima de los cadáveres de los suyos.

``Quiero que sepan cual fue la causa por donde estos indios se defendían de tal manera. Han de saber que ellos son subjetos y tributarios a las amazonas y, sabida nuestra venida, vanles a pedir socorro, y vinieron hasta diez o doce, que éstas vimos nosotros, que andaban peleando delante de todos los indios, como por capitanes, y peleaban ellas tan animosamente que los indios no osaban volver las espaldas, y al que las volvía, delante de nosotros le mataban a palos, y esta es la causa por donde los indios se defendían tanto. Estas mujeres son muy altas y blancas y tienen el cabello muy largo y entrenzado y revuelto a la cabeza: son muy membrudas, andaban desnudas en cueros y atapadas sus vergüenzas, con sus arcos y flechas en las manos, haciendo tanta guerra como diez indios, y en verdad que hobo muchas de éstas que metieron un palmo de flecha por uno de los bergantines y otras menos, que parecían nuestros bergantines puerco espín. Tornando a nuestro propósito y pelea, fue Nuestro Señor servido de dar fuerza y ánimo a nuestros compañeros que mataron siete o ocho, que éstas vimos, de las amazonas, a cuya causa los indios desmayaron y fueron vencidos y desbaratados con harto daño de sus personas...''

Sin embargo, la victoria completa de los españoles se trocó en su gran derrota. Carvajal refiere acto seguido que los indios continuaron recibiendo refuerzos y que Orellana dio la orden de 230 alejarse de allí lo antes posible en los bergantines. Al ver una población grande y, al parecer, abandonada por los habitantes, quisieron desembarcar en ella, pero los indios, emboscados, les dispararon flechas. El único herido fue Carvajal, quien recibió "un flechazo por un ojo que me puso la flecha al cogote, de la cual herida perdí un ojo...''

Río abajo había otra región, la de "San Juan''. Carvajal la compara con España por lo bonita, fértil y populosa; por la margen derecha había una hilera de poblaciones, y entre ellas la distancia no pasaba de media legua; "la tierra adentro, a dos leguas y más y menos, parecían muy grandes cibdades que estaban blanqueando''. Pero como los indios seguían en canoas la persecución de los bergantines, los españoles se detuvieron a pasar la noche junto a una isla deshabitada cerca de la orilla izquierda.

Luego los bergantines pasaron por delante de una serie de islas relativamente altas y llanas de fértil aspecto. "Fueron tantas las poblaciones que en las dichas islas parecían y vimos, de que nos pesó, y como nos vieron salieron a nosotros al río sobre doscientas piraguas, que... venían muy lucidas con diversas divisas y traían muchas trompetas y atambores y órganos que tañen con la boca y rabes que tienen tres cuerdas, y venían con tanto estruendo y grita... que estábamos espantados... pues en tierra era cosa de maravilla ver los escuadrones que estaban en los pueblos, tañendo y bailando todos, con unas palmas en las manos... Esta isla, que es la mayor, la fuimos costeando y tendrá de largo cincuenta leguas ... el ancho no lo sabremos decir''.

En esos lugares fue hecho prisionero un indio cuya lengua comprendía Orellana (posiblemente araucana o caribe). El capitán, como es natural, interrogó al prisionero sobre las amazonas, y éste mostró, además, un asombroso conocimiento del antiguo mito de las amazonas y de las leyendas medievales de las islas del ``Oro'' y la ``Plata''. Dijo que las mujeres guerreras vivían a varias jornadas de camino del gran río; que allí hay muchas y él había estado varias veces en su país, cumpliendo encargos de su jefe, que era vasallo de ellas; que ellas tienen relaciones de tiempo en tiempo con los hombres y dan a luz; que en su país hay ciudades de piedra con puertas y numerosas poblaciones (él había estado en varias); que entre las poblaciones hay caminos con puestos de guardia, que cobran tributos; que las paredes de las "casas del Sol" (templos) de este país están recubiertas hasta la mitad de la altura de un hombre de baldosines de plata; que allí hay ídolos de oro y plata, mesas y sillas de plata y otros objetos preciosos.

231

EN EL CURSO BAJO DEL AMAZONAS Y EN EL MAR

Más abajo, en la alta orilla pelada del país de los `` Caripunas'', los españoles vieron grandes poblaciones. Los habitantes salieron en canoas al medio del río, pero su actitud era pacífica, no atacaban y limitábanse a contemplar maravillados los bergantines. Pero cuando los españoles, luego de haber pasado por delante de una población grande, atacaron otra pequeña, los indios se defendieron: un soldado resultó herido por una flecha envenenada y murió al día siguiente. Hasta este caso, los arqueros indios no habían utilizado flechas ponzoñosas. Orellana lo había demostrado antes, utilizando como conejo de indias a la avispada indígena que se ha mencionado más arriba. "Desde allí se ovo alguna sospecha entre nosotros que avía hierba entre los indios de aquella tierra, porque se hallaron muchas flechas é varas untadas de cierto betum; y el capitán mandó que se experimentasse... E para este efetto, á una india que venía en los bergantines, pasáronle los bracos con aquella que se pensaba ser hierba de la ponfoñosa que en muchas partes de la Tierra-Firme usan los indios; é como no murió, salieron de dubda los temerosos''.

Cuando los españoles dejaron atrás unas grandes islas pobladas, creyeron que la desembocadura estaría cerca, ya que "llegaba la repunta de la marea''. Avanzaron varios días a lo largo de la orilla izquierda, alta, en la que se veían poblaciones, mas no junto al río, sino "sobre unos cerros y lomas peladas que estarían del río a dos y tres leguas... parecían unas fortalezas...'' Siguieron adelante entre islas de escasa población, por los brazos del río de bajas orillas. "Y por ser las islas muchas y muy grandes, nunca podimos tornar a tomar la tierra firme, ni de una ni de otra parte, hasta la mar, en que iríamos por entre estas islas doscientas leguas, todas las cuales y ciento más sube la marea con mucha furia...

Orellana arribó a la desembocadura del gran río el 2 de agosto de 1542. El viaje duró 172 días. Según la cuenta de Carvajal, el destacamento recorrió río abajo, hasta el mar, no menos de 1.800 leguas. En el viaje murieron tres españoles a consecuencia de las heridas recibidas, y ocho más por enfermedad. En el curso bajo, el tiempo era favorable: no hubo lluvias torrenciales.

Cerca de la desembocadura, el bergantín pequeño sufrió una avería. La reparación de éste y el aparejo de las dos embarcaciones para navegar por el mar les llevaron unas tres semanas. Cuando se les acabaron las reservas de comestibles, robados a los indios del curso bajo, los españoles se alimentaron principalmente de 232 moluscos y centollas. Luego los bergantines avanzaron, henchidas las velas, a lo largo de las costas del "mar Dulce'', deteniéndose durante la marea alta, pues ésta los volvía a menudo al río: en las embarcaciones no había anclas y las sustituían con piedras. En los poblados que hallaban en su camino, y si los indios eran pacíficos, los españoles conseguían batatas silvestres y las asaban o cocían.

A fines de agosto, los bergantines se hallaban ya en alta mar; hasta entonces habían navegado entre dos islas que estaban a cuatro leguas de distancia la una de la otra, y "de largo tendrían más de cincuenta leguas''. Si una de ellas era la de M a r a j ó (la mayor del delta del Amazonas), es de suponer que la otra sería o bien una hilera de islas menores, al norte de la de Marajó, o bien la costa de la tierra firme.

Tomaron rumbo al noroeste, hacia La Española. En el mar también hacía buen tiempo. Aunque Orellana no disponía ni de instrumentos de navegación ni de marineros duchos, las embarcaciones avanzaban día y noche, alejadas de la costa durante la oscuridad, por prudencia, y de día más cerca, de manera que la gente a bordo "vio muchos ríos que desembocaban en el mar" (los guáyanos y los brazos del delta del Orinoco). Una noche, los bergantines se separaron. El grande llegó el 11 de septiembre de 1542 a la isla de Cubagua, que está entre la de Margarita y tierra firme. En la rada de Cubagua aguardaba el bergantín pequeño, que había arribado dos días antes. Allí los navegantes encontraron a colonos españoles, que los trataron con cordialidad, maravillados del relato de la prolongada navegación durante tantos meses tierra adentro, por un gran río antes desconocido que cruza países densamente poblados y ricos, y entre ellos uno tan asombroso como el de las amazonas. Por eso se le dio el nombre de "Río de las Amazonas''.

Orellana zarpó de Cubagua con sus compañeros en la primera nave que iba a La Española (a fines de 1542), luego fue a España y concertó con la Corona un contrato para la conquista de las tierras recién descubiertas. No faltó gente acaudalada que dio crédito a los relatos de Orellana y financió su empresa. Mediado 1544, una numerosa expedición (400 hombres en cuatro naves) salió de la desembocadura del Guadalquivir. Tuvo un descalabro completo: perdió tres meses en las islas Canarias y dos en las de Cabo Verde; murieron unos cien hombres, y cincuenta desertaron. Al cruzar el océano, una tempestad diseminó la flotilla; sólo dos naves llegaron al saliente oriental del Brasil, y de allí, costeando, al delta del Amazonas, donde fallecieron muchos, en 1546, a causa de enfermedades. Entonces falleció también o desapareció el 233 propió Orellana. La expedición se desperdigó; varias decenas de hombres se fueron a La Española; y de los que se quedaron en el Amazonas no se ha sabido nada más.

RESULTADOS GEOGRÁFICOS DE LA EXPEDICIÓN
DE ORELLANA

Muchos contemporáneos, y posteriormente historiadores, culparon a Orellana de traición. La incógnita de si traicionó él o no a los centenares de compañeros suyos, que se quedaron en difícil situación en el Ñapo, en tanto que él marchaba a explorar el río abajo, en el único bergantín y no retornó, es indescifrable. Ni su importancia es tanta: la deslealtad con el fin de atribuirse la gloria y el provecho de los descubrimientos era típica de los conquistadores. Mencionemos aunque sólo sea a capitanes tan afamados como Balboa, Cortés e incluso los propios hermanos Pizarro. Pero éstos distinguíanse al menos por su valentía; también arriesgaban la vida, y no sólo procuraban salvar la pelleja; su comportamiento no era de chacales, era el del arrojo del lobo. Orellana, en cambio, atacaba sólo las indefensas poblaciones indias. La única excepción fue "la batalla con las amazonas''. Mas, ¿hubo tal batalla, estando demostrado que las propias amazonas no existieron?

Indudablemente, Orellana (y de dar crédito a sus palabras, es probable que, presionado por él, también Carvajal) acicaló sus aventuras, sorprendentes ya de por sí, en el espíritu de los seudoviajeros medievales, pero con el interesado cálculo de obtener cédula real y medios para emprender una gran expedición. Han resultado ser una fábula los relatos de los ricos pueblos residentes en las orillas del gran río, de las ciudades de piedra en la selva y de las decenas y decenas de poblaciones pertenecientes a las mujeres guerreras. Los exploradores buscaron en vano hasta el siglo XX vestigios de "las posesiones de las amazonas" en la cuenca del río. Han resultado ser asimismo una fábula las noticias de las populosas ciudades y aldeas que se prolongaban varios kilómetros a lo largo del río, ya a la margen derecha ya a la izquierda, o ``blanqueaban'' a cierta distancia del mismo. Tampoco hallaron en el valle del Amazonas ni yacimientos de oro ni de plata, ni ruinas de edificios que merecieran atención desde el punto de vista arquitectónico, ni objetos algunos de metales preciosos.

Así y todo, Orellana ha dejado su nombre en la historia de los grandes descubrimientos. El resultado geográfico inmediato de la navegación fue el haber cruzado por primera vez de oeste a este la tierra firme inexplorada. Orellana demostró en la práctica que 234 la zona ecuatorial de esta tierra firme es de una amplitud inmensa, de varios miles de kilómetros, y que el "mar Dulce" de Pinzón, en el Atlántico, es la desembocadura de un río que nace no lejos del Océano Pacífico, y que este gran "río de las Amazonas" es navegable y no tiene reciales ni cascadas en todo lo que se prolonga desde la desembocadura hasta las estribaciones de los Andes. Incluso la mendacidad referente a las amazonas, a la densa población y a las riquezas del territorio recorrido por Orellana desempeñó importantísimo papel en la exploración de la mayor cuenca fluvial en el mundo: sólo un objetivo muy subyugante podía llevar a los conquistadores y colonos a alejarse mucho del mar y penetrar en el interior de la interminable selva. El País Eldorado se buscaba al oeste, en los Andes, y al norte, en la cuenca del Orinoco; los relatos de Orellana y sus compañeros despertaron la esperanza de que podía ser hallado en las selvas de la cuenca del Amazonas.

__*_*_*__ [235] __NUMERIC_LVL2__ 25 __ALPHA_LVL2__ COMIENZO
DE LA COLONIZACIÓN DEL BRASIL
POR LOS PORTUGUESES

LOS PRIMEROS PUNTOS FUERTES DE PORTUGAL

En el primer cuarto del siglo XVI los portugueses dedicaron mucha atención al Brasil. Pero no adoptaron medidas para colonizarlo hasta el segundo cuarto de siglo, cuando surgió el verdadero peligro de que lo hicieran los franceses, que navegaban a esta tierra principalmente en busca del preciado palo brasil. En 1526, Portugal envió allá seis navios de guerra bajo el mando de Christováo Jaques^^20^^. La flotilla se aproximó al saliente oriental del continente, a la latitud sur de 8°. Allí, en el puerto natural, habíanse detenido ya varias veces barcos mercantes portugueses y franceses; los mercaderes habían encontrado un lenguaje común y convivían pacíficamente. "El arrecife que forma el puerto---- escribe Carlos Darwin---se prolonga varias millas en línea completamente recta, cercana y paralela a la costa. Su anchura oscila entre 30 y 60 yardas, y la superficie es lisa...''

Este puerto, conocido por los marineros con el deformado nombre indio de ``Pernambuco'', obra milagrosa de la Naturaleza, es un rompeolas natural y recibió también el nombre de ``Recife'' (con mayúscula), y toda la zona comenzó a llamarse Pernambuco. Pe este nombre obtuvo su segunda denominación el bermejo palo brasil, o de Pernambuco.

Jaques fundó cerca del arrecife un puesto de guarnición y luego fue costeando hacia el suroeste larga distancia, rebasando, probablemente, el 28° de latitud sur. Cuando retornó, encontró en Bahía tres barcos mercantes franceses, los hundió y llevó la tripulación de los mismos, que serían unos 300 ``contrabandistas'', a Lisboa para que los procesaran.

En 1531, junto a las costas del Brasil apareció otra flotilla portuguesa de cinco navios de guerra, bajo el mando de Martín Alfonso de Souza, y arribó a Bahía, donde existía ya a la sazón un poblado libre hispano-portugués, cuyo alcalde era el portugués Diego de Alvares, apodado Caramuru. En la bahía _-_-_

^^20^^ Según A. Varnhagen (Historia general del Brasil), un tal Christováo Jaques navegó ya en 1503 por delante de las costas del Brasil. R. Pombo opina que Jaques navegó por allí sólo desde 1516. Es posible, no obstante, que se trate de distintos navegantes.

236 desemboca el río Paraguazú, que nace en Serra do Sincora (a unos 1.200 m), y Caramuru, que por fuerza había de mantener relaciones pacíficas con los indios locales, exploró concienzudamente la cuenca de este río.

El siguiente lugar de desembarco fue la bahía de Guanabara (Río de Janeiro), donde la flotilla entró a fines de abril de 1531. Aquí Souza construyó un fuerte, bajo cuya protección se reparaban las naves, y envió a cuatro hombres a explorar el interior del país. Estos llegaron a cierta "gran llanura" y retornaron al cabo de dos meses, habiendo visto, lo más probable, el valle bajo del Paraiba, que fluye en dirección oriental y desagua en el océano a los 21°30' de latitud sur.

A comienzos de agosto, la flotilla abandonó Guanabara y, navegando lentamente rumbo al suroeste, repitió la ruta de Jaques. De regreso al norte, Souza ancló en la isla de San Vicente, y el 22 de enero de 1532 fundó en ella, a los 24° de latitud sur, la ciudad de San Vicente, que existe hasta la fecha.

Cerca de dicha ciudad, al oeste, había poblados de portugueses libres (gobernados por Juan Ramalho), quienes exploraron en pequeñas embarcaciones de construcción propia un gran trecho de litoral: al este, más allá del Río de Janeiro, hasta el cabo Criminoso, y al suroeste, hasta la isla de Santa Catarina, donde, entre los colonos libres, predominaban a la sazón los españoles. Ramalho subió también por la Serra do Mar al extremo sudoriental de la Meseta del Brasil y concertó una alianza con los pacíficos indios tamoyós, que residían en las cuencas altas de los ríos Tieté (sistema del Paraná) y Paraiba. Y si la gran llanura de que se ha hablado antes se llamaba en realidad valle bajo del Paraiba, los colonos portugueses, por tanto, conocían ya a comienzos de los años 30 del siglo XVI casi todo el curso del mismo (1.060 km de longitud).

ORGANIZACIÓN Y SUPRESIÓN DE LAS CAPITANÍAS

Por mandato de Juan III del 28 de septiembre de 1532, la "provincia de Santa Cruz" se dividió desde el mar hasta la línea de demarcación hispano-portuguesa en capitanías o posesiones feudales hereditarias. Como quiera que las zonas interiores del Brasil seguían sin explorar, adoptáronse por fronteras de las capitanías los paralelos geográficos.

El propio Martín Souza recibió la capitanía de San Vicente, y luego abandonó para siempre el Brasil. Un colono, que luego fue gobernador de la nueva colonia Brás Cubas, construyó cerca de 237 San Vicente, en tierra suya, el hospital de Santos y logró que se cambiara el nombre de la población que rodeaba al hospital por el de ciudad de S an tos (1546).

Los gobernantes de San Vicente, lo mismo que de las otras capitanías, eran hidalgos, y la masa fundamental de los colonos eran delincuentes sentenciados a cadena perpetua o incluso a muerte, pero con la pena conmutada por la de destierro de por vida. Sólo algunos colonos trabajaban por su cuenta. Los hacendados, tanto hidalgos como deportados, plantaron en la isla caña de azúcar y obligaron a trabajar en las plantaciones a los indios del litoral. Entre los colonos casi no había mujeres, y cada cual se apoderaba de varias muchachas indígenas y las convertía en concubinas y esclavas suyas. Los pacíficos indios se enfurecían y sublevaban por todas partes contra los intrusos. Estos se agrupaban en destacamentos, o bandeiras, y organizaban expediciones de castigo, o entradas, haciendo prisioneros a los jóvenes y adultos útiles para trabajar en las plantaciones; las mujeres jóvenes sin hijos y las muchachas eran dedicadas a los "quehaceres domésticos'', exterminándose sin piedad o abandonándose a su suerte a todos los demás. Los indios se internaban en el territorio; los bandeirantes los perseguían, dejando a su paso puestos para reforzar la retaguardia y mantener contacto con la base, que era el centro costanero de la colonia. Otro tanto sucedía en las demás capitanías.

La capitanía de Pernambuco, en el norte del Brasil, fue entregada a Duarte Coelho, quien llegó en 1535 con numerosa parentela, eligió para sí un poblado cerca de la entrada al puerto, expulsó de allí a todos los indios y le cambió el nombre por el de ciudad Olinda. Por orden de Coelho, el río San Francisco fue explorado a gran distancia de su desembocadura, ya que todo el curso inferior entraba en sus posesiones.

La capitanía de Bahía fue adjudicada a Francisco Pereira Coutinho, a quien el historiador Pombo califica de hidalgo muy respetable. .. sin moderación, simpleza, humanismo ni justicia... Estos rasgos puramente negativos del "respetable hidalgo" atrajeron a su colonia a mucha gente de la misma índole, que se extendió por la costa, subió a la meseta por el río Paraguazú y despertó el odio de todos los pobladores de la cuenca del mismo. Los indios se agruparon, atacaron Villa Velha, residencia de Coutinho, y le hicieron huir con todos los colonos y pobladores libres, incluido Caramuru, a una de las capitanías meridionales.

Pasado un año, probablemente merced a la mediación de Caramuru, los indios concertaron la paz con Coutinho. Pero durante la 238 vuelta, su nave naufrago en la bocana de la bahía junto a la isla de Itaparika. El capitán y sus hombres desembarcaron en ella pero los isleños, que antes se habían negado a concertar la paz con los_portugueses, dieron muerte a Coutinho y a cuantos los acompañaban. Caramuru y los otros colonos regresaron felizmente a Bahía. Luego de los grandes reveses, el Gobierno suprimió las capitanías (1548), y nombró a Tomás de Souza primer Gobernador general de la "provincia de Santa Cruz" unida. Villa Velha no íue del agrado de Souza, quien, aconsejado por Laramuru fundó algo más al norte una nueva ciudad, la de Salvador^^21^^ (1549), que fue el centro del Brasil durante más de dos siglos, hasta que la capital se trasladó a Río de Janeiro (1763).

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~^^21^^ San Salvador de Bahía, llamado corrientemente Bahía.

[239] __NUMERIC_LVL2__ 26 __ALPHA_LVL2__ NOCIONES
DE LO QUE ERA SUDAMERICA
A MEDIADOS DEL SIGLO XVI

CONTORNOS DE LA TIERRA FIRME Y DE LAS ISLAS

Mediado el siglo XVI, los españoles y los portugueses sabían a ciencia cierta que Sudamérica, muy poco fraccionada, tenía forma triangular, con el vértice dirigido al sur, y estaba unida con el macizo continental de México, por una estrecha franja de tierra, el istmo de Panamá y Tehuantepec, y luego por otra relativamente más extensa ya, con Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Respecto al Yucatán, incluso después de su conquista se dudó aún durante cierto tiempo de si era una isla o no. Mas ya en el mapa de A. Ortelius (1570) se muestra como una península.

La costa septentrional de Sudamérica, con las penínsulas de Paria, Araya, Paraguana y Goajira y los golfos que forman, incluidos el de Paria y el de Venezuela, a más del lago de Maracaibo, fueron descubiertos y explorados a mediados del siglo XVI por muchas expediciones españolas. Más al este, la costa de América del Sur fue recorrida por una serie de expediciones españolas y portugueses que descubrieron, en busca de un paso a la "mar del Sur'', los tres mares dulces: las desembocaduras del Oricono, del Amazonas y del La Plata, y casi todos los golfos. En consecuencia, las costas continentales del Caribe y del Atlántico quedaron relativamente bien representadas en los mapas.

Parece una paradoja que la costa sudamericana del Pacífico se mostrase mejor en los mapas hechos antes del descubrimiento del Perú y Chile que después de haberse descubierto estos países. Y es que hasta los años 30 de ese siglo se conocían sólo dos franjas de la mencionada costa: la noroccidental, relativamente larga, y el extremo suroccidental, corto; en cuanto al litoral no explorado entre estas dos franjas, se mostraba de manera convencional, con una línea ligeramente ondulada (por ejemplo, en el mapamundi de D. Ribeiro, de 1529). Y esta línea representa casualmente mejor la dirección fundamental de la costa chileno-peruana que, por ejemplo, el mapamundi de Ortelius de 1570.

Pese a que las cartas de marear se guardaban en secreto, pues registraban los nuevos descubrimientos, no tardaron en ser del 240 dominio público. Las copias de los mapas "rigurosamente secretos" las conseguían a menudo por elevadas sumas y, a veces, mediante ladrones, salteadores y asesinos a sueldo, los agentes diplomáticos, comerciales y financieros de los Estados europeos en las capitales y puertos pirenaicos. Los piratas que asaltaban en las rutas atlánticas las naves españolas y portuguesas mostraban, como es natural, gran interés por los mapas de que iban dotados los capitanes de las mismas. Los pilotos cautivos veíanse forzados a explicar sus cartas y experiencia de navegación a los piratas. Por otra parte, también los piratas que caían en manos de los españoles y portugueses tenían que confesar sus secretos antes de ir a la horca.

Las monstruosas deformaciones de los contornos de Sudamérica, que se ven en algunos mapas (el de Sebastián Münster, de 1540, y el de Ortelius, de 1570), no se explican por el deseo de guardar secretos, sino por otras causas: por la incomprensión de la tierra firme fundamental, por torpes invenciones e incluso por la febril imaginación de los cartógrafos y por la utilización inadecuada de los mapas a gran escala y los libros de geografía para corregir y completar los mapas generales a pequeña escala.

En la segunda mitad del siglo XVI conocían las islas del Archipiélago de Chile, incluso una tan grande como es la de Chiloé, los navegantes españoles y los piratas ingleses, mas no los cartógrafos, quienes seguían creyendo hasta mediado el siglo XVII que la Tierra del Fuego era un saliente septentrional del continente antartico (sirva de ejemplo el mapamundi de Blavi, de 1640). Ahora bien, difícil es que llegaran a los cosmógrafos de aquella época los testimonios de los compañeros de Loaysa sobre el descubrimiento del "fin de la tierra" al sur del estrecho de Magallanes. No obstante, es raro que desconocieran el testimonio de los compañeros de Drake acerca del mar frío que se abre al sur de la Tierra del Fuego, pues la descripción del viaje de Drake alrededor del mundo fue publicada en Inglaterra a fines del siglo XVI por Ricardo Hakluyt, y la segunda edición lleva un mapa adjunto.

VOLUMEN DE CONOCIMIENTOS ADQUIRIDOS
DE LA OROGRAFÍA E HIDROGRAFÍA
DE SUDAMÉRICA

Los ^ conquistadores exploraron los Andes desde el istmo de Panamá hasta la isla de Chiloé. Los navegantes que prestaban servicio a los destacamentos de conquistadores veían en tierra firme, por el lado del océano, algo así como una cadena __PRINTERS_P_241_COMMENT__ 16---1747 241 ~ __NOTE__ Image consumes all of page 242; moved after first close /P on page 243. [242] ininterrumpida de altas montañas entre los 8° de latitud norte y los 44° de latitud sur. Los participantes en las expediciones sabían por experiencia propia que los Andes constaban de dos o varias cordilleras que se extendían a lo largo de los meridianos. Cuando las tramontaron en varios sitios, se enteraron de que muchos pasos se encontraban a inmensa altura. Vieron que las Cordilleras Occidentales se prolongan a menudo por la propia costa, y algunos trechos fueron denominados Cordillera de la Costa; que al norte de las largas cordilleras salen otras más cortas, o sierras; que entre las cordilleras hay hondonadas, sitas en su mayor parte muy por encima del nivel del mar y que alcanzan su máxima anchura en el centro (la desértica Puna con los grandes lagos Titicaca y Poopó). Pero estos conocimientos no fueron recogidos en los mapas generales del siglo XVI. Claro que no se debe culpar de ello a los cartógrafos, ya que para dibujar el relieve del continente no utilizaban más que fuentes escritas y, por añadidura, casuales.

299-4.jpg __CAPTION__ Configuración de América del Sur en los mapas de D. Ribeiro (1529) y A. Ortelius (1570)

Explorando y conquistando de norte a sur los países latinoamericanos situados a lo largo del Océano Pacífico, los españoles recorrieron en dos o tres decenios varias franjas climáticas con gran variedad de suelos y vegetación. Al subir a las montañas desde la zona de la depresión ribereña, que en algunos trechos prolongados medía sólo unos kilómetros a lo ancho, y a veces desaparecía totalmente, los conquistadores conocieron por ruda experiencia las zonas verticales muy manifiestas y las denominaron ora con palabras españolas ora con palabras indígenas. Unas y otras cuajaron en la nomenclatura geográfica o en la terminología científica físico-geográfica.

Al noroeste, poco más o menos entre los 8° de latitud norte y los 4° de latitud sur, los conquistadores subieron del primer escalón, o tierra caliente, franja pantanosa del litoral cubierta de húmeda selva ecuatorial, al segundo escalón, o tierra templada, franja boscoso-montañosa muy húmeda, y luego al tercer escalón, o tierra fría, franja de bosque mixto y monte bajo, para llegar al cuarto escalón, o tierra helada, alta meseta entre montañas con una peculiar vegetación esteparia o páramo.

Más al sur, aproximadamente entre los 4° y 28° de latitud sur, los españoles desembarcaron en la costa del Perú o Norte de Chile, fueron a parar a una zona del litoral desierta, muy árida, pero no tórrida debido a la influencia de la corriente fría Peruana. Denominaron esta franja, que se eleva sobre el nivel del mar en estrechos escalones relativamente bajos, con el simple nombre de __PRINTERS_P_243_COMMENT__ 16* 243 Costa, y las montañas que se extienden al este de ella, según fuera su situación geográfica, Cordillera Occidental, Central u Oriental. Caminaban con guías indígenas a lo largo de las abruptas vertientes desnudas o pobladas de escasos matorrales de la Cordillera Occidental, abriéndose paso hacia las quebradas más próximas o cómodas para avanzar, y subían por su seco cauce o sus tortuosas cornisas a las mesetas (Puna) esteparias o semidesérticas de entre las montañas. Tras esas mesetas se extiende la Cordillera Oriental. Los conquistadores cruzaban las mesetas, utilizando a menudo puentes colgantes a través de los ríos montañosos que, si eran grandes, fluían hacia el norte. El mayor río montañoso que corre entre las Cordilleras Occidental y Oriental recibió el nombre de Marañón^^22^^. Después de la travesía de Orellana por el Amazonas ya no se podía suponer que el Marañón desembocara en el mar Caribe, pero los cartógrafos seguían dudando, aún diez años después, de si podía ser identificado con el Amazonas superior.

Los buscadores españoles de Eldorado remontaron el Orinoco hasta la desembocadura del Meta, y cuando bajaron al delta vieron en la orilla izquierda sabanas pantanosas y secas, la vasta depresión de los Llanos del Orinoco, y en la orilla derecha, el extremo noroccidental del Macizo de Guayana. Los expedicionarios de Orellana cruzaron latitudinalmente la gigantesca depresión del Amazonas y, no lejos del delta, vieron una serie de elevaciones en la margen izquierda del curso bajo del Amazonas: el extremo sudeste del Macizo de Guayana. Este macizo tuvo entre los cartógrafos de la segunda mitad del siglo XVI mejor suerte que los Andes. Así, en el mapa de Ortelius los montes occidentales (¿ Andes Chilenos y Peruanos?) están demasiado alejados del Océano Pacífico e interrumpidos más allá del 10° de latitud sur, en cambio, hacia el norte del Amazonas inferior, más allá del Ecuador, se muestran las montañas latitudinales de las que escurre el Río Negro. También es posible que Ortelius las confundiera con los Andes Caribanos, descubiertos a comienzos del siglo XVI y mostrados en mapas anteriores (por ejemplo, en el de Münster).

De los grandes ríos, para mediados del siglo XVI estaba relativamente bien explorado el sistema del La Plata. Ya en el mapa de Ribeiro, de 1529, se muestra con precisión el Paraná inferior con los cursos bajos del Paraguay y el Uruguay. Los cartógrafos _-_-_

~^^22^^ No se ha aclarado si la denominación viene del portugués ``maranha'' (maraña) o ``maranhan'' (invención). Es posible que sea una coincidencia casual. En el norte del Brasil hay toda una región que se llama Maranhan, denominación que ha quedado también para un Estado brasileño.

244 de los años 40 ora repiten lo que dibujó Ribeiro (Medina, cerca de 1545) o lo deforman (Mercator, 1541). Más tarde aún, Ortelius, indudablemente enterado de las expediciones españolas de los años cuarenta (Cabeza de Vaca, Irala), confunde, a pesar de todo, el Uruguay con el Paraná, el Paraná, con el Paraguay y el Paraguay con uno de sus afluentes derechos (tal vez el Pilcomayo).

Desde mediados de siglo, los portugueses conocían únicamente el extremo oriental de la Meseta del Brasil (Macizo Brasileño). Los españoles, por su parte, cruzaron la Meseta del Brasil por los ríos del sistema del Paraná, al sur de la misma, demqstrando que, al menos algunos de estos ríos nacen en el Macizo Brasileño, cerca del mar, y descubrieron cataratas, incluida la enorme del Iguazú, fenómeno que, como se supo posteriormente, es típico de los ríos que se abren paso por la Meseta del Brasil. Los españoles recorrieron de sur a norte y de este a oeste parte del valle del La Plata y obtuvieron la primera noción parcial de la pantanosa y selvática zona deEntrerríos y de la PampaHúmedaySeca.

Por último, caminando a occidente desde el río Paraguay en busca de plata, subieron por la tórrida región del Gran Chaco, cruzando ralo arbolado y parajes semidesérticos, a la Puna, en los Andes Centrales, entablando así comunicación permanente entre La Plata y la Costa Peruana. El más conocido de los otros sistemas fluviales era el del Magdalena. Los españoles exploraron desde el curso alto hasta la desembocadura este río principal, eje del país de los chibchas y patria de Eldorado, y el aurífero Cauca, su mayor afluente.

__*_*_*__ [245] ntr 1 r r [246] __NUMERIC_LVL1__ Cuarta parte __ALPHA_LVL1__ EXPLORACIÓN
DE SUDAMERICA
Y CENTROAMERICA
DURANTE
EL PERIODO COLONIAL
(I55O-I8IO) __NUMERIC_LVL2__ 27 __ALPHA_LVL2__ MÉXICO

MARCHA GENERAL DE LA EXPLORACIÓN
DE NUEVA ESPAÑA EN LOS SIGLOS
XVI Y XVII

299-5.jpg [247] ~ [248] __NOTE__ LVL2 and LVL3 moved two pages backwards.

En Hispanoamérica había muy pocos españoles: aunque en la metrópoli existían estímulos económicos para la emigración en masa de trabajadores, sobre todo de campesinos, se necesitaba permiso del rey para entrar en las colonias. Por eso llegaban allá, principalmente, hidalgos arruinados, funcionarios, sacerdotes, frailes, soldados, mercaderes y usureros, en suma, gente ociosa y propensa a lucrarse sin esfuerzo. Constituían una insignificante capa frente a los millones y millones de población indígena. Salvo raras excepciones, los inmigrados españoles se alojaban en las ciudades, cuyos habitantes eran en su mayoría elementos parasitarios y criados suyos. En las zonas rurales de Nueva España y el virreinato Peruano residían casi exclusivamente indios, ya que, a diferencia de las Antillas, la franja meridional de Sudamérica y el Brasil, allá se llevaba a muy pocos esclavos negros. De haber proseguido el exterminio en masa de la población, la mayor parte de Hispanoamérica hubiera quedado casi despoblada y habría perdido su valor para la metrópoli. Eso dio motivo a la ley de Carlos I del 20 de noviembre de 1542 que exigía un trato más humano con los indios. Esta ley no obedecía, naturalmente, a sentimientos humanitarios, sino a causas políticas. Pero entonces planteóse una nueva cuestión: ¿cómo gobernar los países donde a unos miles de españoles se enfrentaban millones de indios? "El problema de la dominación de unos pocos sobre muchos lo resolvió en América Latina la Iglesia, que mantenía sumisos a los indios a cambio de prometerles protección. Y si bien no siempre ni en todo lugar podía mediar entre los elementos hostiles, la Iglesia constituyó el cimiento del dominio colonial español"^^1^^.

La organización religiosa que desempeñó el papel más importante en la historia de Hispanoamérica, lo mismo que del Brasil portugués, fue la orden de los jesuítas. Mas tampoco debe exagerarse su contribución a la causa de explorar la geografía de toda América Latina. Entre los centenares de descubridores y destacados exploradores de Latinoamérica hubo muchos jesuítas, y los _-_-_

~^^1^^ A. Supan. Die territoriale Entwicklung der europaischen Kolonien. Gotha, 1906, S. 40.

249 datos que ellos reunieron, elaborados y publicados principalmente en los siglos XIX y XX, tienen valor, en lo fundamental, para los etnógrafos, mas no para los geógrafos.

El primer estudio, superficial naturalmente, de la geografía de México, hecho por los españoles, estuvo relacionado con la Conquista y se le dio fin, a grandes rasgos, a mediados del siglo XVI. Entonces fue cuando se empezó a cartografiar su territorio y reunir descripciones de distritos, relaciones de las marchas y resultados de las campañas militares. Los gobernantes coloniales de todas las jerarquías rendían anual o periódicamente cuentas que eran enviadas en original o en copia por la cancillería del virreinato de Nueva España a la metrópoli.

Los manuscritos y los mapas que se guardan en los archivos españoles y mexicanos evidencian que las exploraciones geográficas se prosiguieron a lo largo de todo el período colonial, desempeñando en ello los españoles nacidos en Europa (sólo ellos podían ocupar altos cargos en las instituciones coloniales), por regla general, el papel de cursantes de expedientes, en tanto que los verdaderos ejecutores de las exploraciones eran oriundos locales: criollos, mestizos e indios. Pero los datos geográficos que ellos reunían solían ser sólo supervisados por las instancias superiores para quedar luego sepultos en los archivos de la metrópoli o de las colonias; sólo una pequeña parte hacíase "de contrabando" patrimonio de los geógrafos y cartógrafos nacionales y extranjeros^^2^^. Otro tanto puede afirmarse de los datos reunidos por los misioneros; pero estos escritos seguían otros derroteros, pasaban por las instancias eclesiásticas para ser sepultados en los archivos de los monasterios, de las órdenes religiosas o de Roma.

En la primera mitad del siglo XVI, los conquistadores no mostraron interés por la parte interior nororiental de México, puesto que esta zona tórrida y árida estaba poblada, según datos de encuestas, por tribus muy atrasadas de cazadores y recolectores de frutos y plantas silvestres: sus tierras eran poco fértiles o casi yermas. Los españoles no penetraron hasta los años sesenta del siglo XVI en la enorme hondonada del Bolsón de Mapimí (denominado por los geógrafos del siglo XIX "Sahara mexicano''), tras la que se encontraba, supuestamente, la mítica Sierra de la Plata. En el extremo sudoriental de este semidesierto y en el confín septentrional de Sierra Madre Oriental construyeron, allá para los años 90 del siglo XVI, las ciudades de Saltillo y Monterrey; y en el extremo oriental, en un pequeño oasis del _-_-_

~^^2^^ Los extranjeros tenían prohibida la entrada en las colonias.

250 nacimiento del río Salado (afluente derecho del Río Bravo), se emplazó la ciudad de Coahuila (hoy Monclova), puesto fronterizo contra los indios que en el siglo XVII comenzaron a formar escuadrones de a caballo, abandonando las formaciones de a pie y convirtiéndose en una fuerza mucho más móvil y peligrosa para los colonizadores. En el siglo XVII los españoles fueron ampliando lentamente sus conocimientos de la margen derecha del Río Bravo del Norte, o Río Salado, Conchos y los otros que se secaban sin llegar al Río Grande (segunda denominación del Río Bravo).

Al noroeste de México los conquistadores españoles exploraron las dos vertientes de Sierra Madre Occidental. Atravesaron ya en la primera mitad del siglo XVI la región costera de Sonora en sus búsquedas de las fantásticas "Siete ciudades" y ``Quivira''; mas la región continental de Chihuahua con sus lagos cerrados fue casi un gran lunar ignoto hasta fines del siglo XVI: sólo en 1585 fundaron los misioneros franciscanos en su extremo septentrional, sobre la margen derecha del Río Bravo, el poblado de Paso del Norte^^3^^.

LOS JESUÍTAS EN EL NOROESTE DE MÉXICO

Los jesuitas llegaron a Nueva España en 1590, más tarde que a otras tierras de Hispanoamérica, y encontraron allí una organización eclesiástica acabada. Las posiciones clave y las altas jerarquías religiosas estaban ya ocupadas, principalmente por dominicos y franciscanos. En las zonas de tierra firme conquistadas y pobladas por los españoles, los indios subyugados estaban ya considerados formalmente como cristianos. Por eso los jesuitas se especializaron en convertir al cristianismo a los ``salvajes'', es decir, a los insumisos indios del norte de México, principalmente de la cuenca del Río Bravo del Norte, y a los del noroeste, de las zonas costeras de tierra firme y de la península de California.

En 1600 los jesuitas fueron más allá del río Sinaloa, que va a morir a la parte meridional del golfo de California; en 1610 sojuzgaron al pueblo mayo, que residía en la cuenca del río Mayo. Allí reunieron datos del contiguo país del pueblo y a q u i^^4^^, bañado por el río del mismo nombre que nace en varias fuentes _-_-_

~^^3^^ Hoy Ciudad Juárez; pero la ciudad estadounidense sita en la orilla izquierda del río ha conservado el viejo nombre de El Paso.

~^^4^^ Los mayos y los yaquis pertenecen al grupo lingüístico azteca, circunstancia que facilitó a los jesuitas la comunicación con ellos. Estos dos pueblos se sublevaron varias veces contra el gobierno colonial, y luego republicano, en los siglos XIX y XX.

251 de los dos declives de Sierra Madre Occidental y desagua en el centro del golfo de California (28° de lat. N.).

La misión religiosa entre los mayo fue durante más de un cuarto de siglo el puesto noroccidental más avanzado del "mundo cristiano" de América. Hasta 1638 no pudieron los jesuitas poner bajo su poder espiritual, es decir, sojuzgar, a parte de los yaqui y se establecieron en el valle del curso medio del río Sonora, que desemboca en el golfo de California algo más al norte, enfrente de la isla Tiburón (29° de lat. N.). Mas la tentativa de fortificarse en el curso bajo del Sonora, especialmente en la isla Tiburón, chocó con tamaña resistencia de los s e r i s (supónense afines a los sioux norteamericanos) locales que la isla y el sector frontero de la costa continental conservaron prácticamente la independencia hasta el siglo XIX. Posteriormente estos indios fueron casi exterminados: en la isla Tiburón quedarían a mediados del siglo XX unos ciento cincuenta.

En 1641 los jesuitas partieron del Sonora medio y se adentraron hacia el noreste del país; en el río Moctezuma (afluente del Yaqui) establecieron una misión entre los t a r a h u m a r a^^5^^, agricultores primitivos. El poblado de Moctezuma fue proclamado centro de la provincia jesuítica especial y recibió el prometedor nombre de San Juan Bautista. Por boca de su sabio^^6^^, proclamaron la fundación de esta provincia como "victoria del cristianismo en la costa del Océano Pacífico''. Lo mismo que en las otras partes de América, los éxitos de los jesuitas en la conversión al cristianismo de los pobladores de la provincia que se extendía desde el Conchos inferior, afluente derecho más caudaloso del Río Bravo, hasta el golfo de California, tuvieron por consecuencia la muerte en masa de los indios. La mayor parte dé los tarahumara pereció, y los supervivientes fueron arrinconados en distritos poco fértiles de Sierra Madre Occidental. Para 1687, la frontera de la provincia jesuítica fue alejada hasta el río Concepción, último del norte de México que fluye al oeste desde la meseta y desagua en el golfo de California.

Los conquistadores que atravesaron el noroeste de México en distintas direcciones desde los años 30 del siglo XVI, lo mismo que los demás ``seglares'' que iban a parar allí por casualidad, no eran (en las regiones de Sonora y Chihuahua) más que un mal temporal para los indígenas. Los jesuitas, que mandaron a su _-_-_

~^^5^^ El pueblo de los tarahumaras pertenece también al grupo lingüístico azteca.

~^^6^^ El jesuíta español Rivas, autor, de Historia de los triunfos de nuestra santa fe entre los pueblos más bárbaros y feroces del Nuevo Mundo (1645).

252 antojo en la remota provincia suya durante muchos decenios (hasta que fueron expulsados en 1767), eran un mal permanente.

Sierra Madre Occidental era la zona menos explorada de México. Su vertiente oriental tiene poco declive y se eleva sobre bolsones semidesérticos; pero la occidental es un saliente alto y abrupto, ``cercenado'' por ríos y hondos desfiladeros. La exuberante vegetación arbórea y herbácea ofrecía refugio y alimento a muchos animales, que eran el sustento de las tribus de cazadores nómadas. Y en los trechos más anchos de los valles montañosos, las tribus sedentarias de los p i m a s, los ópatas y otras se dedicaban a la agricultura intensiva con empleo del riego artificial. Sierra Madre Occidental era una zona donde se escondían los pueblos débiles que huían de los conquistadores aztecas. Utilizando el nombre del pueblo pima, relativamente culto, los españoles pusieron el nombre de Pimeria Alta a la parte septentrional de esta sierra.

A lo largo del golfo de California se extiende una depresión de 15 a 80 kilómetros de anchura. Los pocos pobladores, que se dedicaban a la caza y a la pesca, se desplazaban de un lugar a otro en pequeños grupos. Los primeros conquistadores, que bajaron de la Mesa Central a la costa del golfo de California, hallaron allí tribus de distinto nivel cultural. Unas practicaban la agricultura intensiva con tierras de regadío artificial, sobre todo en la región de Sinaloa, al sur. Pero ellas eran pocas, y sus tesoros de objetos de oro y plata no eran tan abundantes como para atraer allí a muchos colonos.

Los indios sedentarios de la región de Sinaloa, igual que los de Nayarit, región contigua al sur, habían sido arruinados por los primeros destacamentos de conquistadores que llegaron donde ellos a comienzos de los años 30 del siglo XVI, y se repartieron sus tierras. La ciudad de Culiacán, fundada por los conquistadores en 1531 (junto al río del mismo nombre, en el centro de Sinaloa), fue convertida en base de partida para la busca de esclavos hacia el norte y el sur. La caza de esclavos y las epidemias originaron la desaparición casi completa de los indígenas en la depresión litoral entre el Río Grande de Santiago y el río Fuerte (21° 30'---26° de lat. N.). El Fuerte, que baña la parte septentrional de Sinaloa, fue llamado así porque, en su curso bajo, se erigió la fortaleza más nórdica del siglo XVl.

Antes de que llegaran los misioneros al noroeste de México, los indígenas, tanto sedentarios como nómadas, se esparcieron por el vastísimo territorio. "Los frailes introducían nuevos cultivos... y agrupaban a los indios en comunidades compactas. .. Por 253 desgracía, los resultados fueron desastrosos. Los pequeños poblados, atestados de gente, eran terreno abonado para la propagación de las enfermedades contagiosas importadas de Europa. En breve plazo, las epidemias de viruela, sarampión y otras afecciones contagiosas diezmaron la población de las misiones. Y tras las epidemias solía venir el hambre, porque los vecinos de las aldeas, contagiados durante la siembra o la recolección de la cosecha, no podían realizar las faenas del campo, y de ellas dependía su existencia. Cuando la población de una aldea disminuía tanto que ya no podía existir independiente, era abandonada, y los supervivientes pasaban a otras misiones"^^7^^.

No se trata de una diatriba de un sabio protestante contra los frailes católicos. De las espantosas condiciones de vivienda de los indios cristianizados, incluso en la más ``próspera'' misión jesuítica, nos habla también Antonio Sepp, de la Compañía de Jesús, que visitó en 1691 un Estado jesuítico modelo en Paraguay.

Debido principalmente a la actividad de los jesuitas, desaparecieron totalmente de la faz de la tierra varios pueblos de las costas del golfo de California, de las orillas de los ríos que desaguan en el golfo y de las dos vertientes de Sierra Madre Occidental. Sólo algunos pueblos de los mencionados en las crónicas y cuentas rendidas de los jesuitas han pervivido hasta nuestros días. El número de habitantes de los tres pueblos de los mayos, los yaquis y los tarahumaras se ha reducido hasta 10.000--20.000; de los pimas no han sobrevivido más que 800.

Los historiadores suelen destacar a Eusebio Francisco Kino entre los jesuitas que exploraron el noroeste de México. Este misionero ``civilizó'' en los año 90 del siglo XVII a los indios que residían en las cuencas de los ríos Yaqui y Sonora. Luego, desde el río Concepción, bordeando el desierto de Gila fue hacia el río homónimo, y de éste pasó al Océano Pacífico, tornando al golfo de California (1698--1700). Falleció en 1711. Su nombre está perpetuado en la montaña Kino (1.307 m), que se eleva en el noreste de la península de California.

COLONIZACIÓN Y EXPLORACIÓN DE LA PENÍNSULA
DE CALIFORNIA

Después del fracaso de Cortés, la semidesértica península de California estuvo casi siglo y medio al margen de la colonización. _-_-_

~^^7^^ Presten E. James. América Latina, pág. 620. El autor es un geógrafo norteamericano de renombre en los años 40 de nuestro siglo y partidario de la "política de buena vecindad" del presidente Franklin Roosevelt.

254 Los españoles no comenzaron hasta los años 30 del siglo XVII la pesca de perlas en la costa sudoriental de la península, en la bahía de La Paz'(24° de lat. N.). En los años 80, los jesuitas fracasaron en sus intentos de establecerse allí. El poblado de Loreto, primero permanente, fue fundado sólo en 1697 por el jesuíta Juan Salvatierra en el centro de la península, a los 26° de latitud norte, enfrente de la isla del Carmen.

En un principio, la cristianización de los indígenas transcurría allí de manera original. Los habitantes, que hablaban en distintas lenguas y se dividían en numerosas tribus, se enzarzaban en guerras ininterrumpidas y se capturaban prisioneros unos a otros. Los jesuitas recorrían sus futuros rebaños, rescataban a los cautivos, se los llevaban a sus lugares de residencia, los bautizaban y los obligaban a trabajar para ellos. Durante una de esas excursiones, caminando al oeste desde Loreto, Salvatierra tramontó la Sierra de la Giganta, que no se merece su nombre ni por la longitud (cerca de 300 kilómetros) ni por la altura (1.766 m), y llegó al océano.

A comienzos del siglo XVIII, los jesuitas lograron fundar al fin en el sur el poblado de La Paz. No tardaron mucho en explorar el macizo meridional (altura máxima, Santa Genoveva: 2.406 m) y encontraron allí oro y plata. Entonces se levantaron varios poblados en la parte central de la península. Tras el período de organización, la cristianización de los indios californianos siguió los mismos derroteros que en el continente y llevó a los mismos resultados espantosos. "Las epidemias exterminaron casi totalmente a la población autóctona; muchas misiones fueron abandonadas, y los habitantes que sobrevivieron fueron reunidos en los pocos poblados que quedaron"^^8^^.

En la larga y estrecha península de California no hay ningún punto que diste más de 70 kilómetros del mar. Propiamente dicho, allí no hay zonas interiores; hay sólo dos franjas litorales: la oriental, que se corta abruptamente en el golfo, y la occidental, que desciende escalonada hacia el Océano Pacífico. Las dos se conocían antes ya de que llegaran los jesuitas gracias a los navegantes españoles (a los piratas extranjeros no les atraían mucho, pues estaban casi despobladas).

Los españoles fueron quienes descubrieron Sierra Vizcaíno, corta (unos 200 km) y baja (entre 930 y 1.200 m). No obstante, de las denominaciones, tanto de la propia sierra como del golfo de Sebastián Vizcaíno, protegido del océano por la isla Cedros, no _-_-_

^^8^^ Preston E. James. Op. cit., pág. 622.

255 debe deducirse que las descubriera el afamado navegante español Sebastián Vizcaíno, que costeó más de una vez México por el Pacífico entre 1595 y 1603. Y es que tanto el golfo de su nombre como la isla Cedros se muestran ya en el mapa de Castillo de 1541.

Los marineros de Cortés vieron, sin duda, en los años 30 del siglo XVI los macizos meridionales. Sierra de la Giganta y varios macizos al norte de ésta los descubrió Francisco de Ulloa en 1539, cuando navegó a lo largo de la costa levantina de la península: anotó en el libro de a bordo todas las montañas del litoral. Pero no cabe duda que Ulloa tomó una hilera de islas altas de la costa por parte de una sierra larga, y por eso no puede afirmarse quién ni cuándo descubrió definitivamente algunas islas del "mar Bermejo'', casi paralelas a la sierra costanera, entre los 24° y los 30° de latitud norte^^9^^. Probablemente fueran los jesuítas J. Ügarte y C. Guillen en el primer cuarto del siglo XVII. Hernando Gonzaga dobló California por el oeste y vio allí los contornos de las marismas. Pero las grandes depresiones adyacentes fueron descubiertas antes aún: la meridional, o Llano de la Magdalena, por los misioneros de la Paz; la septentrional, o desierto de Vizcaíno, por los misioneros de Loreto.

Mediado el siglo XVIII, los jesuitas establecieron en la península dieciséis poblados y sometieron a los indígenas de la costa que vivían de la pesca y la recolección de moluscos. Los dominicos, que sustituyeron a los jesuitas expulsados, abandonaron parte de las misiones del territorio meridional (al sur de los 26° de lat. N.); en el territorio septentrional, en cambio, fundaron varios poblados más y descubrieron la Sierra de San Pedro Mártir, alejada del mar. Su cima, La Encantada (3.088 m), es el punto más alto de la península.

__*_*_*__ _-_-_

~^^9^^ Mencionamos (de sur a norte) sólo las islas
de más de 200 km2 de superficie: Cerralvo,
Espíritu Santo, San José, Carmen y
Ángel de la Guarda, que es la
mayor (más de 1.000 km2)
y más alta (1.315 m).

[256] __NUMERIC_LVL2__ 28 __ALPHA_LVL2__ LAS LUCHAS
EN LAS INDIAS OCCIDENTALES
Y EL REPARTO
DE LAS MISMAS

BUCANEROS Y FILIBUSTEROS

Debido a la emigración en masa al continente, la población europea de Haití disminuyó mucho, y la inmigración de esclavos negros era insignificante. Por eso, a fines del siglo XVII aún no estaba toda la isla bajo el control de los españoles; concretamente, al oeste estableciéronse, sin encomendarse a dios ni al diablo, subditos franceses, normandos en su mayoría. El ganado mayor de cuerna, traído por los españoles, habíase multiplicado prolíficamente y hecho salvaje en parte, y los franceses capturaban reses, las sacrificaban y hacían reservas de cecina ahumada (los ahumadores, en francés, se llaman boucans); de ahí recibieron el nombre de bucaneros. Vendían los cueros a los marineros, principalmente holandeses, que se dedicaban al contrabando en las Indias españolas. Esforzándose en balde por combatir a los contrabandistas, España prohibió en 1606 a los buques mercantes visitar La Española. Sólo una vez en tres años arribaba a Santo Domingo un navio gubernamental con cargamentos militares y mercancías. Mas esa política económica no hacía sino favorecer a los contrabandistas, ya que eran visitantes deseados de los plantadores españoles, pese a ser comúnmente ``herejes''.

Segura de sus derechos al Hemisferio occidental, otorgados por la "división del mundo" de 1494, España ``olvidaba'' de hecho, y a menudo incluso formalmente, tomar posesión de las Pequeñas Antillas. Ese olvido se explica por no haberse encontrado en ellas ni oro ni plata. Sus pobladores eran los belicosos caribes, hábiles navegantes que hacían incursiones contra otros isleños y, por si fuera poco, tenían fama de sanguinarios antropófagos. Los tratantes de esclavos y los contrabandistas extranjeros rehuían en el primer cuarto del siglo XVII las islas caribes, excepto las Pequeñas Antillas, poco pobladas, que se encontraban algo más arriba de los 16° de latitud norte, hacia el norte y noroeste de Guadalupe, donde buscaban refugio los filibusteros, aventureros, principalmente franceses, muy ligados con los bucaneros establecidos en Haití. Entre ellos había también numerosos ingleses y holandeses y, muchos menos, marineros de otras naciones ``herejes'', __PRINTERS_P_257_COMMENT__ 17---1747 257 como daneses, por ejemplo. "Atraía a los filibusteros la perspectiva de una vida libre y lucro fácil con el saqueo de los galeones españoles y los tributos de las ciudades costeras; a los caribes los tenían por ayudantes"^^10^^. Los filibusteros no tardaron en ir a las Pequeñas Antillas centrales y meridionales, donde era frecuente que no lograsen desalojar a los caribes hasta después de tenaz lucha, y en dos o tres islas, éstos se sostuvieron hasta fines del siglo XVII.

COLONIZACIÓN Y DIVISIÓN DE LAS PEQUEÑAS
ANTILLAS

La colonización europea de la parte septentrional del arco antillano, con la que está relacionado el estudio detallado de las islas, comenzó en 1623, cuando el filibustero inglés Tomás Warner fundó un poblado en la isía de San Cristóbal. Al cabo de dos años los caribes atacaron el poblado, pero llegó a tiempo el filibustero francés Fierre Belain d'Esnambuc, sacó a los ingleses del apuro y estableció allí un poblado francés. D'Esnambuc y Warner encontraron, cada uno en su patria, buen apoyo, pintaron de color de rosa a sus gobiernos respectivos las grandes perspectivas colonialistas que se ofrecían y fundaron dos factorías gubernamentales. Según las cartas reales, la jurisdicción de las factorías se extendía a todas las Antillas.

Los españoles destruyeron los poblados extranjeros de San Cristóbal en 1629, limitando a eso su contraacción. Los filibusteros construyeron allí otros poblados. Parte de los franceses pasó a Haití y se asoció a los bucaneros; otros, ocuparon frente a Haiti la isla Tortuga y la convirtieron en la base francesa fundamental para el contrabando, la piratería contra las posesiones españolas y el asalto a naves de la misma nacionalidad. "Todos estos vagabundos sin miedo y sin escrúpulos reinaron largo tiempo en los mares de las Indias occidentales, reclutando sin cesar a nuevos bribones, irónicamente conocidos con el nombre de "hermanos de la costa"^^11^^. Entonces los españoles se alarmaron de verdad, desalojaron dos veces por lo menos de Tortuga a los franceses, pero éstos retornaban cada vez a la isla, donde se sostenían los hugonotes, y posteriormente, merced a ellos, los franceses se afianzaron en el oeste de Haití. La parte oriental, que es la mayor, de la isla, con la capital Santo Domingo, siguió siendo colonia española.

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~^^10^^ A. Supan. Op. cit., pág. 54.

~^^11^^ Elíseo Reclus. Op. cit., vol. 17 (2), pág. 644.

258

Entretanto, los filibusteros ingleses se apoderaron de las islas Nevis, Montserrat, Antigua y Barbuda y las colonizaron entre 1628 y 1632. La tentativa de adueñarse de Dominica (1627) fracasó por completo; y luego los caribes locales no permitieron en más de cien años a los europeos que se aproximaran a su isla.

En alta mar, aproximadamente a 180 km al sudeste de Martinica, está la isla de Barbados (unos 430 km2). Fue descubierta a comienzos del siglo XVI, mas no se sabe por quién, si por los españoles o por los portugueses que se dirigían al Brasil. Tampoco se conoce el origen de la denominación (bien pudieran ser hombres barbudos o plantones). Como quiera que sea, de camino a Guayana desembarcaron por primera vez en la isla marineros ingleses (1605), la hallaron inhabitada y la proclamaron posesión inglesa. Empezaron a colonizar Barbados, con objeto de cultivar caña de azúcar, en 1625; en 1640 ya residían allí 37.000 europeos (en su mayoría "esclavos blancos'', que eran braceros irlandeses) y 7.000 esclavos africanos. No obstante, pese a que a la isla llegaron muchos emigrados ingleses después de la ejecución de Carlos I Estuardo (1649), el número de blancos disminuyó para 1678 a 20.000 frente a 40.000 negros^^12^^.

Apoyándose en Barbados, los filibusteros ingleses pasaron a la franja meridional del mar Caribe, donde se apoderaron temporalmente de dos islas: la Tortuga (al oeste de la Margarita) y Providencia (frente a la costa de los Mosquitos). Desde allí hacían, al parecer de España, contrabando con los indios continentales.

Los filibusteros franceses fundaron en 1635 poblados en las islas Guadalupe (1.700 km2) y Martinica ^1.100 km2); durante los primeros años pelearon en ambas contra los caribes, cuya mayor parte fue expulsada a la isla de Santo Domingo, que los franceses no pudieron dominar (a fines del siglo XVIII se establecieron en ella los ingleses). Tras de explorar Guadalupe, los franceses se dieron cuenta de que se trataba de una isla doble, dividida por un canal sinuoso y muy estrecho (de 30 a 120 m), navegable para embarcaciones pequeñas. Los nombres de ambas partes de la isla eran paradójicos. La parte nororiental, baja y menor, fue denominada Grand Térre (Tierra Grande), "ya que en ella hay una extensa superficie de tierra arable" (E. Reclus), y la occidental, elevada, fue denominada Bass Térre (Tierra Baja), pese a que constituye una serie de _-_-_

~^^12^^ A mediados del siglo XIX, sólo el 7% de la población de la isla era de tez blanca.

__PRINTERS_P_259_COMMENT__ 17* 259 macizos volcánicos con la cima del Grande Soufriére (1.484 m), que es el punto más alto de las Pequeñas Antillas. Los franceses se adueñaron asimismo de las islas pequeñas del archipiélago de Guadalupe: al este de la isla principal, María Galante y La Desirade, y al sur, Les Saintes.

Los filibusteros holandeses prepararon el terreno para fundar en 1621 la privilegiada compañía holandesa de las Indias occidentales. Sus agentes cazaban esclavos en África occidental, los transportaban a través del océano y los vendían en Sudamérica a los plantadores holandeses de Guayana y el noreste del Brasil; de contrabando los vendían también a los españoles en los puertos del Caribe. El punto fuerte más importante de la compañía en este mar era la ciudad de Willemstad, en la isla de Curasao (450 km2), la mayor de las tres islas que ocuparon algo más tarde estos filibusteros. El grupo de las Curacao (Aruba, Cura9ao y Bonaire) está situado en el extremo sudoccidental del arco de las Pequeñas Antillas. Merced a la posición de Curafao frente a la salida del golfo de Venezuela, el contrabando de ésta y de la contigua franja occidental de la costa rebasó en mucho el comercio español legalizado.

Para participar en el ``control'' sobre las otras rutas marítimas de mayor importancia, es decir, en el expolio de los navios españoles que pasaban por delante, los filibusteros holandeses se establecieron en los años 30 en dos islas septentrionales de las Pequeñas Antillas: la de San Eustaquio y la de Saba. Y en la de San Martín, que está más al norte aún (18° de lat. N.), convivieron con los franceses (definitivamente desde 1648 hasta nuestros días). Los ingleses se apoderaron al norte de San Martín de la isla Anguilla y de los islotes contiguos.

Al sur de Martinica, en las islas de Santa Lucía, San Vicente, Granadina y Granada, los filibusteros no pudieron hacerse fuertes en mucho tiempo debido a la rivalidad y a la oposición de los caribes. San Vicente quedó en poder de los caribes hasta los años 60 del siglo XVIII, cuando fue ocupado por los ingleses^^13^^. Hasta entonces, los caribes locales daban albergue a los esclavos evadidos de las islas vecinas; y de los matrimonios de africanos con indias nacieron los "caribes negros''.

La actividad de los filibusteros en el mar Caribe en el siglo XVII dio lugar al sumo abigarramiento del mapa político de las Antillas que se ha conservado hasta nuestros días. Y debido a la _-_-_

~^^13^^ Santa Lucía, Granadina y Granada también pasaron posteriormente a poder de Inglaterra.

260 labor conjunta de filibusteros y capitanes de barcos mercantes y, con mucha menos frecuencia, de navios de guerra, el inmenso arco de las Pequeñas Antillas era ya bien conocido en el siglo XVII, y no sólo a grandes rasgos, sino con lujo de pormenores: a lo largo de unos 1.700 kilómetros, desde Anguilla, en el extremo nororiental, hasta Aruba, en el extremo sudoccidental, fueron exploradas e insertas en la cartas de marear no sólo las islas relativamente grandes, sino también las pequeñas, y medidas las distancias entre ellas.

JAMAICA, TRINIDAD Y TOBAGO

Cuando en Inglaterra, después de la ejecución de Carlos I Estuardo, subió al poder la burguesía moderada, el Lord protector Oliver Cromwell decidió adueñarse de las Grandes Antillas. l$n 1655 apareció en el Caribe la escuadra inglesa del almirante William Penn padre, quien intentó ocupar de un golpe Santo Domingo. Fue rechazado por los españoles, y entonces torció de improviso hacia Jamaica, ocupándola sin encontrar gran resistencia por parte de los escasos colonos españoles. Penn los dejó marchar a Cuba, pero les hizo dejar a varios centenares de esclavos negros. A raíz de entonces, Jamaica pertenece de hecho a Inglaterra (formalmente, desde 1670). Jamaica empezó a ser poblada desde 1656 con cautivos de color y "esclavos blancos'', es decir, jornaleros contratados por cierto plazo en Escocia e Irlanda. Los dueños reales de la isla eran unos mercaderes londinenses y bristolianos que obtuvieron importantes privilegios. Estos hicieron en Jamaica extensas plantaciones de caña, pero aún les rendían más provechos la trata de esclavos y la participación en las correrías de piratas para saquear las colonias españolas de las islas y tierra firme. Agentes de los plantadores ingleses que buscaban tierras buenas y esclavos evadidos dieron fin a la exploración de las zonas interiores de Jamaica, comenzada por los españoles que cazaban en su tiempo y exterminaron a los indígenas. Los piratas ingleses y holandeses acabaron de explorar las costas del mar Caribe, ya que para sus correrías necesitaban cartas exactas de marear.

Varias decenas de años después de haber tomado formalmente posesión de la isla de Trinidad, los españoles construyeron en ella una fortaleza que fue arrasada varias veces por piratas de diversas naciones y abandonada finalmente. Los contornos de Trinidad quedaron bastante bien dibujados ya a comienzos del siglo XVII por los españoles y los piratas. Unos y otros cazaban 261 por la costa y por el interior a indios, los exterminaban o los reducían a la esclavitud para venderlos principalmente a los plantadores de las Grandes Antillas. La parte llana y mayor de Trinidad quedó casi desierta, y sólo en la estrecha franja montañosa aún había pobladores autóctonos (su número a comienzos del siglo XIX sería de 1.000 a 1.500 personas).

Ya en el siglo XVI los españoles conocían lo principal de Trinidad: el lago de asfalto de su saliente suroccidental. Cuando se internaron en el centro de la isla, a la caza de esclavos, vieron, tras una angosta franja de selva tropical, sabanas y, en algunos sitios, volcanes de barro.

Comenzaron la colonización en masa de Trinidad, en los años 80 del siglo XVIII, con permiso de España, los plantadores franceses, que trajeron a la isla a miles de europeos y mestizos libres, además de unos 10.000 esclavos negros. Pero Trinidad no quedó en manos de Francia; se la apropió Inglaterra en 1797, y esta ocupación de hecho fue refrendada oficialmente en 1802.

La isla de Tobago, descubierta en 1500 por Vicente Pinzón, quedó despoblada ya en el siglo XVI porque, según leyendas caribes, sus habitantes eran objeto permanente de los ataques de los indígenas de Trinidad. La isla de Tobago no ofrecía ningún atractivo para los españoles. En 1626, el filibustero Tomás Warner la proclamó posesión inglesa, mas no fundó ningún poblado. En los años 30, los holandeses intentaron establecer en ella una colonia, pero fue arrasada por los españoles, y los colonos fueron acuchillados o hechos cautivos. Desde mediados del siglo XVII la isla de Tobago volvió a ser poblada por holandeses, franceses e ingleses, y en 1763 fue proclamada formalmente posesión británica.

__*_*_*__ [262] __NUMERIC_LVL2__ 29 __ALPHA_LVL2__ BÚSQUEDA
DE LAS TIERRAS LEGENDARIAS
EN LA SEGUNDA MITAD
DEL SIGLO XVI

VIAJE DE URSUA POR EL HUALLAGA
Y EL AMAZONAS

Los rumores de supuestas riquezas en las tierras bañadas por el "río de las Amazonas" corrieron como un reguero de pólvora por todas las posesiones españolas de ultramar. En el Perú los españoles mezclaron las dos leyendas de Eldorado y las amazonas. Luego de la ejecución de Gonzalo Pizarro, los soliviantados ánimos entre los conquistadores siguieron inquietando, como es natural, a las autoridades coloniales.

El mejor medio de librarse de los elementos inquietos y ampliar, al paso, las fronteras del virreinato del Perú era organizar otra expedición, prometedora de rico botín, al este, hacia el Amazonas.

La primera expedición al "río de las Amazonas" con el vistobueno del virrey, después del viaje de Gonzalo Pizarro, corrió a cargo de Pedro de Ursúa. No está claro en qué parte del Perú se formó el nutrido destacamento de Ursúa. Desconócese también la ruta que siguió hasta que, mediado el año de 1560, apareció en el curso bajo del río Mayo, donde construyó balsas para surcar el caudaloso y navegable Huallaga, que fluye al norte, y, en septiembre, llevó a los conquistadores de las montañas a una llanura. El Huallaga desagua por la derecha (desde el sur) en el Mar anón, que corre al este, cruzando una selva interminable. Más abajo desemboca en el Marañón otro río aún mayor, el Ucayalí, muy ancho, haciéndole cambiar desde la confluencia la dirección hacia el noreste. Así fue navegando el destacamento hasta las bocas del Ñapo, y luego siguió Amazonas abajo por la ruta de Orellana. No se vio indicio alguno de países ricos. Cuando la flotilla se encontraba cerca de la desembocadura del Putumayo-Izá, el capitán cometió la imprudencia de dividir el destacamento, enviando a un grupo de descubierta, lo que fue aprovechado por los conquistadores descontentos para rebelarse contra Ursúa y darle muerte el 1 de enero de 1561.

263

AGUIRRE Y LA BIFURCACIÓN
DEL ORINOCO

Tras varias confabulaciones y choques, tomó el mando del destacamento, en el que quedarían unos 700 soldados divididos en grupos hostiles, el vasco Lope de Aguirre.

No se sabe qué camino siguió luego el destacamento. El propio Aguirre, en una carta que remitió a Felippe II, cuando la navegación (por el río o por el mar) quizás aún no había tocado a su fin, dice que descendieron por el Marañón durante más de diez meses y medio, cubriendo en cien días 1.500 leguas. "Es un río caudaloso y temible, tiene 80 leguas de agua dulce hasta la desembocadura, vastas barras y 800 leguas de parajes agrestes sin habitantes de ninguna clase... Tiene más de 600 islas. ¡Dios sabrá cómo salimos de ese pavoroso mar!''

La carta de Aguirre, dictada por la desesperación, parece dar testimonio de que él descendió por el Amazonas al océano. Mas, si eso fuere así, no se comprende la última frase: "¡Dios sabrá cómo salimos de ese pavoroso mar!" Además, según otras fuentes, Aguirre y sus compañeros recorrieron todo el Amazonas abajo desde el Huallaga, buscaron Eldorado (si no el país de las Amazonas) en el Orinoco, y no remontándolo desde el mar, sino llevados por la corriente. Los conquistadores habrían podido recorrer ese camino sólo en el caso de que hubieran vuelto a remontar el Amazonas, desde su boca hasta el Río Negro^^14^^ y subido por éste hasta la confluencia con su tributario Casiquiare. Y corno dicho afluente pertenece a ambos sistemas fluviales (es un brazo del Orinoco superior) únicamente el Casiquiare pudo surcar Aguirre para pasar del Amazonas al Orinoco si no quería o no podía hacer una travesía de cerca de 1.800 kilómetros por mar^^15^^. Y si Aguirre renunció en realidad a la vía marítima y no aprovechó las llanas confluencias, típicas de la región sudoccidental de la meseta Guayana, él y sus compañeros fueron los primeros europeos que demostraron en la práctica la bifurcación del Orinoco, es decir, la división de este río, por su parte superior, en dos cauces, uno de los cuales, el Casiquiare, va a morir a la cuenca del Amazonas.

Después de errar por las cuencas de dos grandes ríos, el destacamento fue a parar, en fin de cuentas, al mar. Desde la _-_-_

~^^14^^ Según otra versión, de menos fundamento, Aguirre se valió del río Trompetas, para ir del Amazonas inferior al norte, y desde uno de los afluentes del primero pasó al valle del Essequibo, el mayor río guayano.

~^^15^^ Recordemos que disponía sólo de balsas y piraguas.

264 desembocadura del Orinoco pasó al mar Caribe, a la isla Margarita, donde Aguirre mató al gobernador español y a sus adeptos; luego se fue a la ciudad de Cumaná, llevándose a algunas personas libres y ``amarrones''. Arrasó esta ciudad y varios poblados de la costa, al oeste de Cumaná, dobló la península de Goajira y entró a saco en Santa Marta. Desde aquí se internó en la provincia de Nueva Granada, donde, a fines de 1561, los españoles le infligieron una gran derrota. Para que los vencedores no ultrajasen a su hija, que le acompañaba en las exploraciones, Aguirre la apuñaló. Fue apresado y pasado por las armas. Según los relatos de sus compañeros, o de los participantes en otras campañas, o de los indios guáyanos, a fines del siglo XVI, los españoles o bien conocían la unión del Amazonas con el Orinoco o se la suponían. Por boca de ellos anotó el buscador inglés de Eldorado, Lawrence Keymis, en el mapa un gran lago salado entre el Orinoco (`` Raleana'') y los afluentes del Amazonas. Pero transcurrirían aún otros 150 años antes de que se realizasen varias navegaciones fluviales, demostradas con datos históricos, del Amazonas al Orinoco.

Detrás de los conquistadores partieron del Perú al valle del Amazonas los misioneros. Estos no se contentaban con ``civilizar'' a los indios sojuzgados de las montañas. Avanzando al este por el Ñapo u otras rutas, cruzaron en los siglos XVII y XVIII la Cordillera Oriental y descendieron de los Andes a la gigantesca llanura en busca de las amazonas, sobre las que habían difundido rumores Orellana y Carvajal, para bautizarlas. Los frailes no las encontraron, pero en cambio ``captaron'' a tribus de las regiones ecuatorianas interiores y ayudaron a reducirlas a la esclavitud o a la servidumbre. Por regla general, recurrían a medios pacíficos de "civilizar a los paganos''. Valiéndose, cuando lo necesitaban para desplazarse, únicamente de los ríos, los misioneros estudiaron relativamente bien el enmarañado sistema del Amazonas y, en general, la naturaleza del país; pero, claro está, sólo a grandes rasgos. Y para obtener algún éxito, aunque sólo fuese aparente, tenían que conocer la vida y las lenguas de las distintas tribus esparcidas por un territorio más extenso que toda Europa occidental. Como no tenían instrucción especial ni un método verdaderamente científico de abordar el problema, los misioneros no podían analizar y sintetizar ellos mismos los datos que reunían; pero sus trabajos fueron utilizados por los investigadores posteriores del Amazonas, tanto, geógrafos como naturalistas, etnógrafos y lingüistas.

265

EL "IMPERIO GUAYANO" DE WALTER RALEIGH

En 1596 vio la luz en Londres el libro Descubrimiento del vasto, rico y hermoso Imperio guayano en 1595 por sir U). Raleigh con adición del relato de la magna y dorada ciudad de Manoa (que los españoles llaman Eldorado) y otros países y sus ríos. El autor era el propio Walter Raleigh, favorito en desgracia de la reina Isabel de Inglaterra, arruinado fundador de Virginia, primera colonia inglesa de emigrados en América del Norte ( trasladada en 1585 a la isla Roanoke), desaparecida tres años después. Pero ni existió el "Imperio guayano'', ni la "ciudad dorada de Manoa'', que Raleigh menciona en su libro. Tampoco puede ni hablarse de que el autor descubriese tan siquiera una pequeña superficie del inmenso país que en el siglo XVI llamóse Guiana, o sea, del territorio limitado al norte y al oeste por el Orinoco y el Rio Negro, y al sur por el Amazonas inferior.

Por más que el propio Raleigh pretende al descubrimiento geográfico de Guayana sólo en la portada del libro que, en el siglo XVI y posteriormente, hacía las veces de anuncio publicitario.

El libro de Raleigh es una de las obras más raras que encontrarse pueda en el inabarcable acervo de la historia de los descubrimientos y exploraciones. Entremézclanse en él temas de lo más variados: jurídicos, históricos, geográficos, literarios, comerciales, industriales, políticos y muy personales. Es una mezcolanza sin par de discursos de abogado defensor y de las últimas palabras de un condenado, de datos históricos, confundidos a menudo, y pura invención de relato verídico de observaciones personales y relación, no cribada por la crítica, de narraciones orales, sueños fantásticos de imaginación febril, serenas instrucciones de experto colonizador y descarado autobombo de hombre de empresa arruinado.

Los enemigos de Raleigh, y eran muchos, dudaban incluso de que hubiese navegado realmente a Sudamérica a fines del siglo XVI. Hoy no se pone en duda que Raleigh surcó en verdad los mares en 1595 rumbo a la isla Trinidad y luego entró en el delta del Orinoco, remontando la corriente hasta la desembocadura del Garoni, afluente derecho de ese río. Raleigh no fue el primer descubridor de nada: en todo el trayecto que recorrió por el Orinoco dio con puestos españoles e indios sometidos a los conquistadores españoles, con los que tenían un comercio esporádico, pues les suministraban productos. Por regla general, los historiadores dicen de Raleigh que no era un explorador siquiera, sino un 266 colonizador, un aventurero y emprendedor, un pirata y autor de un libro de mentiras escritas intencionadamente.

Tratemos, sin embargo, de desbrozar las invenciones. Por suerte, no es difícil hacerlo, ya que Raleigh era un parlamentario ducho y buen conocedor de los procedimientos jurídicos por haber sido ya juez y acusado. Cuando miente, apela al testimonio de los presentes, ó a las declaraciones de enterados, o hace asertos gratuitos^^16^^; y cuando dice la verdad, se remite a sus observaciones personales. Mas incluso entonces exagera, pero no es difícil recomponer la verdad en esos casos.

Así pues, cuando Raleigh recibió la noticia de las inexistentes riquezas de Guayana y de que la "gran ciudad dorada de Manoa" estaba por el Orinoco, envió en 1594 de exploración a la desembocadura de este río a Jacobo Whiddon, quien debía "reunir datos sobre los pasos de Guayana''. El propio Raleigh arribó en 1595 con dos naves (una de ellas la mandaba Whiddon) a Trinidad, donde los ingleses derrotaron la guarnición española, prendieron fuego a la ciudad recién construida por los españoles y se llevaron prisionero al gobernador de la isla, Tomás Barrio y Oruña. Este Barrio fue una verdadera adquisición para Raleigh, pues atribuye a su prisionero la mayoría de las invenciones que llenan el libro; además, él fue quien le facilitó los datos de las vías fluviales y el emplazamiento de los puestos españoles en los accesos al "Imperio guayano" que el propio Barrio había buscado sin fruto.

Por entonces arribaron a Trinidad otros dos navios ingleses; uno lo capitaneaba Lawrence Keymis. Raleigh pudo contar ya con gente suficiente para hacer la travesía fluvial Orinoco arriba y asegurarse, además, la retaguardia. Después de la descubierta de John Douglas de los cinco brazos del delta del Orinoco quedó claró que aquella ruta para pasar al río principal era practicable sólo para pequeñas embarcaciones o lanchas. Raleigh tomó a cien hombres, incluidos Whiddon y Keymis. El 22 de mayo la expedición entró en el brazo del Manamo y, días después, se remontó hasta el paraje en que el Orinoco queda dividido por la isla de Tórtola y otras islas en una serie de riatos. De guías por el laberinto de riatos del delta hicieron unos indios arruacos que venían al encuentro en piraguas con una carga de pan y otras mercancías a la isla de Margarita y fueron apresados. Más arriba Raleigh pidió guías a los caciques locales.

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~^^16^^ Un ejemplo: "En este país hay mucho más oro que en las mejores zonas de la India o el Perú''.

[267]

El 6 de junio los ingleses "vieron muy por delante las montañas de Guayana'', la Sierra Imataca y las bajas estribaciones nororientales del Macizo de las Guayanas. Unos días después llegaron a la desembocadura del Caroni, anunciada previamente por el "horrísono rugir y el ruido de la caída del río''. Allí Raleigh acabó su viaje Orinoco arriba. Fracasó en su tentativa de remontar en una barcaza la corriente del Caroni, se limitó a llegar al lugar, próximo a su desembocadura, donde el río se desploma desde una altura de 20 metros y ofreció una descripción literaria del majestuoso salto, el último y quizás más bajo de los ``saltos'' que en el siglo XX dieron fama al Caroni^^17^^. Los dos pequeños destacamentos enviados a pie Caroni arriba caminaron poco hacia el sur y retornaron con muestras de minerales. "Estas piedras eran muy bonitas, pero también había de las que se encuentran tiradas en el suelo, y en su mayor parte sin color, y no contenían oro''.

En el curso bajo del Caroni, Raleigh y sus compañeros reunieron ``datos'' del gran lago Cassipa, en el que desaguan varios ríos auríferos. Este inexistente lago se muestra con distintos nombres (Manoa, Parima, etc.) al sur del Orinoco inferior en varios mapas de los siglos XVII y XVIII. Tampoco pudo Raleigh resistir a la tentación de narrar sobre personas "cuya cabeza no subía mucho de los hombros... en los que tenían los ojos, y la boca en mitad del pecho...'' Esas gentes ``residían'' al oeste del Caroni, junto al río Caura. "No tiene tanta importancia el que eso sea verdad o no, ni pueden reportarme ninguna ventaja esas invenciones, pues yo no he visto personalmente a esos hombres---escribe Raleigh---. Pero estimo que es imposible que se ponga de acuerdo tanta gente para correr semejante rumor''.

La crecida del Orinoco, las lluvias torrenciales y los fuertes vientos amilanaron a los hombres de Raleigh, y él, creído de que había perdido en vano un mes, se dio la vuelta, renunciando por el momento incluso a la conquista de la rica ciudad más próxima (``a cuatro jornadas de camino''), donde se hacían "todos los discos de oro que llevan a otros pueblos, remotos y cercanos...'' Desde el vértice del delta del Orinoco, la expedición pasó al mar, probablemente por la boca de Macareo, que va a dar al estrecho de Boca de la Serpiente.

Así, hace pasar por el descubrimiento del "Imperio guayano" Raleigh la exploración de parte del delta del Orinoco y de un trecho del río entre el vértice del delta y la desembocadura del _-_-_

~^^17^^ En 1935, el aviador venezolano D. Ángel descubrió en un río del sistema del Caroni el salto del Ángel, el más alto del mundo (1.054 m).

268 ~ __NOTE__ Image consumes all of page 249; moved after first close /P on page 243. 269 Caroni (unos 100 km). Se alejó del mar no más de 200 kilómetros en línea recta (él mismo calcula que recorrió por los brazos del río y por la corriente principal 400 millas).

299-6.jpg __CAPTION__ Mapa de Guayana compuesto por Raleigh

Al alejarse de Trinidad, los ingleses saquearon la ciudad de Cumaná, pero no "encontraron ni un real de plata''. En agosto de 1595 Raleigh volvió a Inglaterra "extenuado y pobre'', lo que no fue óbice para que en 1596 enviase otra expedición mandada por Keymis, quien intentó penetrar por segunda vez en el fabuloso "Imperio guayano" por el Orinoco; pero los españoles habían construido un fuerte en el curso bajo del río. Entonces Keymis pasó al sudeste, a la desembocadura del Essequibo, y llevó a Inglaterra la noticia de que este río también podía servir de camino al "Imperio guayano''.

A fines de 1596 fue a Essequibo, en busca del fabuloso país, otra expedición inglesa. Los holandeses, que ya en 1581 habían intentado hacerse fuertes para comerciar con los indios y sacar ctoba a las orillas del río Demerara, se interesaron también por las búsquedas del "país dorado'', y el camino hacia él podía pasar por los ríos orientales Berbice, Surinam y Maroni; más al este, entre el Maroni y el Oyapoc aparecieron franceses (fundaron la ciudad de Cayena en 1604). En consecuencia, en el siglo XVII denominábase más y más a menudo ``Guiana'' un territorio relativamente limitado: la ancha franja de litoral comprendida entre los deltas del Orinoco y del Amazonas. En su extremo occidental se hicieron fuertes los españoles; en el oriental, los portugueses, y en el centro, los ingleses, los franceses y los holandeses.

__*_*_*__ [270] __NUMERIC_LVL2__ 30 __ALPHA_LVL2__ EXPLORACIÓN
Y COLONIZACIÓN DE LAS
VERTIENTES ORIENTALES DE LOS
ANDES EN LA SEGUNDA MITAD
DEL SIGLO XVI __NOTE__ No LVL3 inside this LVL2.

En 1558, pese a la resistencia de los araucanos, los españoles avanzaron hacia el sur a lo largo de la costa de Chile hasta el lago Llanquihue y el golfo de Ancud (42° de lat. S.), pero se fortificaron al norte de Llanquihue y fundaron allí el poblado de Osorno (100 kilómetros al sur de la ciudad de Valdivia). Desplazados por los conquistadores, los araucanos se fueron por el canal de Chacao a la isla de Chiloé.

Persiguiendo a los araucanos hacia el este, los colonizadores de Chile Medio cruzaron los Andes al sur del Aconcagua (el punto más alto de los Andes, mide 6.960 m) por el paso de la Cumbre y el valle de Uspallata. Descendieron a un oasis bañado por ríos que luego se pierden en la alta llanura y fundaron allí en 1560 la ciudad de Mendoza^^18^^, centro de la colonia agrícola que suministró de productos hasta el siglo XVIII las ciudades de Chile Medio. Desde Mendoza, nada más oír hablar de yacimientos de oro, los españoles fueron al norte y construyeron en 1561 en una región minera (pobre), junto al río San Juan que también se pierde en la llanura, la ciudad del mismo nombre.

Siguiendo el viejo camino de los incas, los colonos chilenos, empezando por Núñez Prado (1550), intentaron fortificarse en la vertiente atlántica de la Cordillera Oriental de los Andes Argentino-Chilenos. Residían allí los d i a g u i t a s, agricultores sedentarios que tenían por armas arcos y flechas y ofrecían tenaz resistencia. Para romperla, los españoles construyeron fortalezas en los cursos altos de los ríos que cruzaban el país de los diaguitas. En 1553 se fundó junto al Río Dulce, que desemboca por el norte en Mar Chiquita, lago sin desagüe, la ciudad de Santiago del Estero; en las fuentes del mismo río, la ciudad de Tucumán, y junto a uno de los riachuelos que desaguan por el oeste en Mar Chiquita, la ciudad de Córdoba, en las estribaciones orientales de la Sierra de Córdoba, en 1573. Así penetraron los chilenos en _-_-_

~^^18^^ Esta ciudad desempeñó en el período colonial un importante papel como punto principal de paso en el camino de La Plata a Chile Medio.

271 la cuenca de Mar Chiquita, extremo septentrional de Pampa Seca, antes que los colonizadores de La Plata. Los chilenos mantenían comunicación con Córdoba a través de San Juan y Mendoza o de Tucumán y conocieron la vasta zona de las estribaciones situada entre Sierra de Córdoba y los Andes, con sus bajas cadenas montañosas (Sierra de los Llanos, Sierra de Velasco^^19^^^ y otras) y la inmensa depresión de Salinas Grandes. En 1582 los chilenos fundaron, en un paraje del curso alto del Río Salado (afluente del bajo Paraná), la ciudad de Salta, y en 1592, en uno de los afluentes superiores del Río Bermejo (sistema del Paraguay), la ciudad de Jüjuy. Aquí, en el extremo occidental de la zona esteparia del Chaco Meridional, antes de las montañas, se detuvo el avance de los chilenos hacia el este, hacia el Paraguay y el Paraná, en los años 90 del siglo XVI.

Más al norte, en los Andes Peruanos, junto a la falda del monte Huamaranzo (5.278 m) se descubrió en 1567 un yacimiento de mercurio. En 1572, en el centro de la zona minera de las fuentes del río Mantaro se fundó el poblado de Huancavelica, que satisfizo toda la demanda de mercurio de Hispanoamérica casi hasta fines del siglo XVIII.

El río Mantaro fluye principalmente al este, y no al norte, y se abre paso con grandes meandros a través de la cordillera por un valle bastante ancho. En la vertiente oriental de los Andes, el Mantaro confluye con el A p u r i m a c, y las aguas unidas con los nombres de Ene y luego Tambo, convergiendo a su vez con el Urubamba, dan lugar al U c a y a 1 í, uno de los dos grandes ríos que forman el Amazonas (el otro es el Marañen). Caminando por los valles del Mantaro, el Ene, el Tambo y el Urubamba, los españoles salieron en pequeños grupos a La Montaña, boscosa región por la que fluye al norte el río Ucayalí. Los primeros en poner allí la planta fueron los españoles que huían de la horca por haber secundado a Almagro padre, Almagro hijo y Gonzalo Pizarro. Así, después de la derrota de Almagro hijo (1542), parte de su gente salió de Cuzco, huyendo de la muerte, tramontó la Cordillera de Carabaya o la bordeó por el norte y penetró en la parte meridional de La Montaña en dirección a los cursos altos del río Madre de Dios (sistema del Madeira), donde los evadidos fundaron un poblado y luego encontraron oro, con el que compraron el indulto; pero hicieron tanto daño a los indios locales que éstos les destruyeron el poblado.

_-_-_

~^^19^^ Denominada así en honor de Velasco, fundador de las ciudades de La Rioja (1590) y Jujuy (1591).

272

Fueron también pioneros de La Montaña los buscadores de los legendarios tesoros de las Jegendarias ciudades que, según recogieron los cronistas, fundaron los incas cuando huían de los conquistadores hacia el este. Buscaban las ciudades y tesoros por el norte, por el curso bajo de Huallaga, por la zona occidental de la depresión del Amazonas y por la vertiente oriental de los Andes Ecuatorianos. Tras los fugitivos peruanos y los aventureros fueron al este en el siglo XVII los misioneros. Y como quiera que todas las rutas fluviales de los Andes Peruanos y Ecuatorianos llevan al Amazonas, eso alarmó a los portugueses que, en 1616, se habían fortificado en el delta de este río y en el río Para, considerándose dueños de todo el "río de las Amazonas" desde que sale de los Andes a la depresión hasta la desembocadura.

__*_*_*__ [273] __NUMERIC_LVL2__ 31 __ALPHA_LVL2__ EXPLORACIÓN
DEL AMAZONAS EN LOS SIGLOS
XVII Y XVIII

LOS PORTUGUESES EN EL DELTA DEL AMAZONAS.
DESCUBRIMIENTO DEL RIO PARA

A comienzos del siglo XVII el gran delta del Amazonas aún era totalmente una laguna en los mapas. Gentes de varias potencias marítimas rivales establecieron algunos puntos fuertes de colonización al norte del delta, en la costa guayana, y más al este del delta, en la costa septentrional del Brasil. Los españoles no pretendían a la desembocadura del Amazonas, ya que en los mapas estaba señalada al este de la línea de demarcación de 1494. Podían emprender las búsquedas de las imaginarias riquezas de los países del "río de Orellana" desde el oeste, bajando por el Marañón o por uno de los afluentes andinos del Amazonas. Pero los resultados de las expediciones fluviales en modo alguno podían animar a los españoles, y, por lo que sabemos, sólo en los años 30 del siglo XVII volvieron a pasar de los Andes al océano por la ruta de Orellana.

Los portugueses tampoco creerían en la existencia de "vastos, ricos y hermosos imperios junto al río de las Amazonas''. Hasta mediados del siglo XVII, les interesaba mucho más la suerte de la costa septentrional del Brasil que intentaron ocupar los franceses, los ingleses y los holandeses. Eso es lo que movió a los portugueses a acometer allí enérgicas acciones.

En 1615, Francisco Caldeira llevó al Brasil refuerzos para combatir a los franceses. En noviembre, los portugueses se afianzaron en la isla Maranháo (véase el cap. 32), y el 25 de diciembre Caldeira comenzó una exploración por mar hacia el delta del Amazonas con un destacamento de 200 hombres. Costeando hacia el noroeste una distancia de más de 500 kilómetros, entró en una ensenada que resultó ser la desembocadura del caudaloso río Para. Remontó la corriente de este río a lo largo de más de 100 kilómetros del mar y desembarcó en la orilla oriental, junto a la confluencia del río Guama, y a comienzos de 1616 inició las obras de una fortaleza, en torno de la cual se construyó luego una villa que recibió el nombre cristiano de Belem y el de ciudad de Para^^20^^. _-_-_

~^^20^^ Oficialmente, este nombre se adjudicó luego a toda la provincia de Para, surcada por el Amazonas inferior (hoy es el Estado de Para, tiene más de 1.200.000 kilómetros cuadrados).

274 Poco después de la fundación de Belem, los colonos descubrieron a 100 kilómetros, corriente arriba, la desembocadura del ancho río Tocantins, que fluye desde el sur y lleva su caudal de agua oscura y transparente a la turbia y amarillenta del Para.

La colonización "allí se comenzó en medio de toda clase de acusaciones y discordias... Caldeira... entró en conflicto con la tropa, y fue depuesto y apresado... Pero las disensiones no cesaron. .. Dos hombres destemplados, pero firmes, se alternaron ( desde 1620) en el gobierno de la colonia.. .''^^21^^

En 1623, un destacamento enviado de Belem al oeste remontó el Para hasta un lugar donde el río se desborda, formando muchos islotes, y desemboca en él, por el norte, una maraña de riachuelos. Siguiendo, sin duda, las indicaciones de los indios locales, el destacamento fue a dar desde este laberinto fluvial en el Amazonas, que allí corre al noroeste. Así se acabó de demostrar, por si antes lo ponían en duda los colonos, que el territorio adyacente al Para por el norte no es continental, sino una gran isla, la Marajo, que mide 48.000 km2 de superficie. El destacamento se remontó desde esta isla hasta la desembocadura del Xingú, donde los holandeses habían levantado un fuerte y los desalojó de allí.

La franja de litoral explorada entre 1615 y 1623 por los portugueses se extendía desde la isla de Maranháo hasta la de Marajo. El territorio era extenso y exuberante, pero allí reinaba un gran desorden. Rocha Pombo explica este ``desorden'' por la presencia en la costa de "unos aventureros que hacían con los salvajes largo tráfico... Por allí se acumulaban hordas insumisas que los portugueses habían acosado desde el sur, y el odio antiguo de los indígenas se recrudeció con la astucia de los traficantes... Hubo un momento en que desde la Maranháo hasta el Amazonas se desencadenó una verdadera guerra por los ríos y las selvas"^^22^^.

Dicho con otras palabras, los ``astutos'' rivales europeos de los portugueses aprovecharon en beneficio de sus intereses comerciales el legítimo odio de los indios del noreste del Brasil a los colonizadores, que habían reducido a la esclavitud a parte de los aborígenes, exterminando o acosando hasta la selva del Amazonas inferior a los insumisos.

LA EXPEDICIÓN DE TEXEIRA Y AGOSTA
AL AMAZONAS

Por lo visto, los habitantes de Belem encontraron un lenguaje común con los contrabandistas. La importancia comercial de la _-_-_

~^^21^^ Rocha Pombo. Historia do Brasil, Sao Paulo, 1963, págs. 146--147.

~^^22^^ Rocha Pombo. Op. cit., pág. 146.

275 ciudad iba en aumento, pues se encontraba muy bien situada en el centro de una zona ribereña sin colonizar por los portugueses que, además, controlaba la salida de toda la ``Amazonia'' al mar. Los paraenses (así eran denominados hasta el siglo XIX los habitantes de Belem, por entonces único centro comercial de importancia en la depresión ecuatorial) mostraron interés por el gran río en cuyo delta se habían establecido. Se necesitaba un impulso para que los prósperos habitantes de Belem dedicasen cuantiosas sumas a organizar una gran expedición exploradora. Ese impulso fue la llegada a la ciudad, en 1637, de siete españoles de Quito, entre los que se encontraban dos frailes franciscanos que, en la búsqueda de Eldorado, habían cruzado la Cordillera Oriental y descendido por el Ñapo y el Amazonas, realizando así la tercera travesía del continente, después de Orellana y Aguirre. Si eso hubiera sucedido en el siglo XVI, los portugueses habrían ahorcado o dejado pudrir en mazmorras a los españoles que se internaron en sus posesiones. Pero desde 1581 hasta 1640 la propia Portugal pertenecía a España. Por otra parte, las autoridades locales sudamericanas velaban por que los portugueses no fueran demasiado lejos al oeste, ni los españoles al este.

Según palabras de Rocha Pombo, encabezaba la expedición portuguesa Pedro Texeira, un hombre "destemplado, pero firme''. Fue designado piloto mayor Bento Acosta, que llevaba el diario de la expedición. Por lo visto, conocía a la perfección desde antes el curso bajo del Amazonas, pues condujo magistralmente la flotilla de Belem al Amazonas por el Para y la maraña de riachuelos. La flotilla era grande: Texeira disponía de más de 45 embarcaciones con 70 soldados portugueses y, según diversos cálculos, entre 900 y 1.200 guerreros indios y remeros y otras tantas mujeres y niños a bordo.

A fines de julio de 1637 la expedición de Texeira comenzó a remontar el Amazonas. Los paraenses se habían formado ya por entonces y transmitido a sus descendientes una idea del río que, pasados más de tres siglos, comprobó con una experiencia de once años y corroboró el famoso naturalista inglés Henry Walter Bates.

``Los paraenses denominan con orgullo el Amazonas el Mediterráneo de Sudamérica... no sólo porque el propio río y sus afluentes principales tienen un caudal inmenso de agua que baña extensas y variadas regiones, sino porque hay por todas partes un sistema de brazos unidos con los ríos principales por estrechos riachuelos que forman juntos varios lagos (largos)... Por eso todo el valle del Amazonas está cubierto de una red de aguas 276 navegables que más bien constituyen un inmenso mar dulce interior con infinitas ramificaciones que un río"^^23^^.

Según palabras de Acosta, la ``Amazonia'' es un mundo singular de mayores proporciones que cualquier otro país descubierto en América. La navegación aguas arriba del gran río y su tributario, el Ñapo, duró cerca de diez meses. Por orden de Texeira, el piloto no se limitaba a buscar cómodos atracaderos en el propio Amazonas, sino que remontaba a cierta distancia sus grandes afluentes, empleando en ello dos o tres días. Sin eso, según el parecer de Acosta, el río puede remontarse en dos meses.

Entre los importantes datos geográficos insertos en la cuenta rendida de Texeira hay una mención directa a la bifurcación del Orinoco. Por las respuestas de los indios de Río Negro, Acosta dedujo que este río se comunica por un lado con el Amazonas, y por el otro con la "mar del Norte" (Océano Atlántico), a la vista de la isla de Trinidad, mediante un caudal "que se cree es el famoso Orinoco''. La expedición de Texeira finalizó en las primeras fechas de agosto tras de navegar el curso alto del Ñapo y pasar a Quito por un elevado puerto.

Entonces les llegó el turno de alarmarse a los gobernantes españoles del Perú, quienes tampoco se atrevieron a tomar represalias contra los subditos de un rey común, pero ordenaron a los portugueses que retornaran a Belem, enviando con ellos de observadores a dos jesuítas. Uno era Cristóbal de Acuña, quien comenzó luego el libro Nuevo descubrimiento del gran río Amazonas y lo terminó de escribir en Madrid en 1641. Para ello, Acuña utilizó sus observaciones personales, la cuenta rendida de Texeira (si es que no la compuso él mismo) y el diario y los relatos de Acosta, de quien dio testimonio de ser un hombre muy ducho en descubrimientos de este género que navegó tanto por el Amazonas como por sus tributarios, exploró el país hasta llegar a Quito e hizo notar cuan extenso era el país y numerosa su población.

Este elogio va incluido en un texto que permite dudar de la veracidad de Acosta o del propio Acuña. Por lo visto, el jesuita tenía algún motivo para infundir a los lectores la opinión de que la ``Amazonia'' estaba muy poblada. El mismo realizó la navegación río abajo y, por lo tanto, debió ver también cómo estaban pobladas sus márgenes. Pero de eso no dice nada, pues podía ser culpado de faltar él a la verdad; en cambio, atribuyó a Acosta el parecer, que se formó durante la navegación corriente arrifa a, de que toda la región del río "de las Amazonas" estaba _-_-_

~^^23^^ H. Bates. Un naturalista en el Amazonas, 1962, págs. 21--22.

277 poblada por un número tan incontable de indios que Bento Acosta llegó a decir que si se disparaba una flecha desde el cielo, daría ineludiblemente en la cabeza de algún indio, y que de indios no sólo pululaban las orillas del Amazonas, sino las de sus tributarios, por los cuales había navegado durante tres o cuatro días el piloto y, según palabras de éste, era un reino densamente poblado.. .

Aun así, y a despecho del escepticismo despertado por la descocada mendacidad de Carvajal y los amaños de Acuña, no puede ponerse en duda que el valle del Amazonas estaba a la sazón mucho más poblado que en los siglos XVIII y XIX, cuando fueron allá científicos y destacaron que muchas zonas adyacentes al río estaban despobladas y las otras muy poco pobladas: ésas fueron las consecuencias de las incursiones de los colonizadores, que llevaron a los indios enfermedades, el cautiverio y el exterminio en masa.

La expedición de Texeira, con los jesuítas impuestos, partió de Quito el 16 de febrero de 1639 y llegó a Belem el 12 de diciembre del mismo año, empleando casi el mismo tiempo en remontar y descender la corriente del Amazonas. No cabe duda de que Acosta exploró también durante el descenso el curso bajo de los tributarios del Amazonas. "El éxito de esta notable empresa dejó bien sentado que ya por aquellas tempranas fechas era fácil la navegación por el río, accesible el país y buena la disposición de los aborígenes"^^24^^.

Pedro Texeira falleció poco después (en 1640). Pero los destacamentos de paraenses siguieron desde entonces navegando por el Amazonas hasta la desembocadura del Río Negro para traficar con los indios y reducirlos a la esclavitud. Por aquellos años, aproximadamente, un grupo de paraenses ascendió por el Tocantins, cruzando sus reciales, hasta los 6° de latitud sur, descubriendo al paso, más allá de los 5° de la misma latitud, la desembocadura del Araguaya, el mayor afluente del Tocantins.

EL JESUÍTA FRITZ EN EL AMAZONAS

Los jesuítas comenzaron a actuar ya por el curso alto del Amazonas en beneficio de la Corona española y de su compañía religiosa desde fines del siglo XVI. En los primeros años del XVII pasaron de Quito a la parte noroeste del valle del Amazonas y, luego de varias exploraciones, fundaron allí la primera misión entre los indios de esta zona (1638). De las regiones centrales del Perú pasaron al curso bajo del Huallaga y descendieron _-_-_

~^^24^^ H. Bates. Op. cit., pág. 132.

278 a mediados del siglo XVII a la desembocadura del Ñapo, uniendo así las rutas de los misioneros septentrionales con las suyas.

Los misioneros franciscanos se abrieron por entonces camino al este de Lima. Siguiendo los pasos de los buscadores de Eldorado y de los entendidos en minerales, ``civilizaban'' La Montaña peruana, cruzada por el Ucayalí, que fluye hacia el norte.

Más al sur, por el lado del lago Titicaca, los buscadores españoles de Eldorado tramontaron la Cordillera Oriental y descubrieron la meseta Yungas, surcada hacia el noreste y el norte por caudalosos ríos, incluido el Beni (1670). Posteriormente se demostró que, al confluir, estos ríos forman el inmenso Madeira, cuya desembocadura era bien conocida ya en el siglo XVI. Los franciscanos y los jesuitas que 'seguían a los aventureros comenzaron a ``civilizar'' a los indios de la meseta Yungas y del extremo suroccidental de la depresión del Amazonas.

De entre los jesuitas que actuaron en el siglo XVII en la depresión del Amazonas destaca el checo Pedro Samuel Fritz (nació en 1654). En 1684 fue enviado a Quito y, de allí, al Amazonas superior. Descendiendo poco a poco por la corriente del río, Fritz fundó a sus orillas y en los cursos bajos de sus afluentes poblados de indios bautizados que recibieron el nombre de reducciones. En 1688 pasó al Solimoes, sito entre las desembocaduras del Iza y del Río Negro. Para fundar la reducción más alejada de los Andes eligió en el centro del Solimoes un paraje muy cómodo del Amazonas: el lago Tefe, en cuya orilla derecha, enfrente de la desembocadura del Japurá, fundó el pueblo de Ega (hoy Tefe).

Para atraer a los indios a las reducciones, Fritz recorrió en barca los poblados contiguos y distantes y estudió detenidamente la vida y las costumbres de las tribus residentes junto a los ríos. Sus descripciones tienen gran valor histórico, ya que algunas tribus del Alto Amazonas y del Solimoes desaparecieron posteriormente como consecuencia de la ``benéfica'' labor de los propios jesuitas y de las correrías de los portugueses y brasileños, sobre todo paraenses, tratantes de esclavos.

En 1689 Fritz enfermó de gravedad y fue a curarse a Belem. Mas, rota la unión hispano-portuguesa en 1640, los paraenses ya no tenían motivos para apiadarse de quienes ellos tenían por espías españoles, fueran seglares o religiosos; contra los jesuitas alimentaban un odio especial. Encarcelaron a Fritz, y fue precisa la intercesión de la Compañía de Jesús, muy influyente en ambas metrópolis, para que lo pusieran en libertad. Fritz regresó al Solimoes en 1691 y gobernó sus reducciones hasta el último suspiro (1725).

279

Así, Fritz se pasó en el Amazonas cerca de medio siglo. Ya en los primeros años de su labor estudió bien el Amazonas superior y el Solimóes, y durante su navegación de ida y vuelta a Belem conoció, si bien someramente, el bajo Amazonas. Eso le permitió levantar el primer mapa, relativamente exacto, de este río (1691) desde la desembocadura del Ñapo hasta el delta, pero no pudo hacer el de varios de sus grandes afluentes, ya que, probablemente, sólo visitó los cursos bajos de los mismos. Dos años antes, como vemos, había culminado en Belem la quinta travesía que ha llegado a nuestro conocimiento, de Sudamérica por la zona subecuatorial^^25^^. Y a partir del siglo XVIII, el cruce del continente por las vías fluviales del sistema del Amazonas se repitió con tanta frecuencia que, en adelante, las mencionaremos sólo en el caso de que tengan relación con grandes conquistas científicas.

DESCIFRADO DEFINITIVO DE LA INCÓGNITA
DE LA BIFURCACIÓN DEL ORINOCO

299-7.jpg __CAPTION__ Bifurcación del Orinoco (según el mapa de A. Humboldt) _-_-_

~^^25^^ La cuarta travesía la hizo Acuña.

280

La mención de Bento Acosta de que el Amazonas y el Orinoco se comunican dejó huella en la cartografía europea. Sirva de ejemplo el mapa de I. B. Homann, hecho en 1716. En este mapa, el Río Negro fluye casi en la dirección de los meridianos y va a morir en el Amazonas al sur del Ecuador, confluyendo el norte con otro río (indudablemente, el Orinoco), que discurre de oeste a este. Homann tomó por el Orinoco superior uno de sus grandes tributarios izquierdos (tal vez el Meta). En los otros aspectos, el mapa de Homann es una prueba más de lo poco que en la Europa del otro lado de los Pirineos se sabía a comienzos del siglo XVIII de la orografía y la hidrografía de Guayana y de la parte noroccidental de Sudamérica. Mas incluso entonces se tenía una idea acertada de Guayana y se la tomaba por una inmensa isla bañada al norte y el este por el Océano Atlántico, y al sur por el bajo Amazonas, y separada de tierra firme al oeste por el Río Negro, que comunica con el Orinoco.

En 1725, una partida de paraenses, que iba a la captura de esclavos, remontó el Amazonas y el Río Negro hasta sus fuentes y entró en el Orinoco por el Casiquiare. Esa misma ruta la siguieron posteriormente en ambas direcciones cazadores de esclavos, militares y misioneros hasta que la recorrió un jesuíta cuya cuenta rendida por escrito debía disipar, al parecer definitivamente, las dudas. Este misionero fue fray Manuel Ramón, que se encaminó al sur desde Venezuela y encontró un destacamento de paraenses que iba a la caza de esclavos al curso bajo del Guaviare. De grado o por fuerza, ascendió por el Orinoco desde la desembocadura del Guaviare hasta el Casiquiare y luego bajó por este río, por el Río Negro y el Amazonas hasta el Para.

__*_*_*__ [281] __NUMERIC_LVL2__ 32 __ALPHA_LVL2__ EL BRASIL
Y LA AMPLIACIÓN
DE SU TERRITORIO

LOS FRANCESES EN EL BRASIL.
"FRANCIA ECUATORIAL"

Los marineros franceses que navegaban desde comienzos del siglo XVI al Brasil en busca del apreciado palo del mismo nombre asaltaban en aguas sudamericanas las naves portuguesas que eran presa fácil. A mediados de dicho siglo, ese ``tráfico'' fue del agrado del caballero francés de la Orden de Malta Nicolás Durand de Villegagnon. Los hugonotes, expulsados de Francia a la sazón, soñaban con un refugio en ultramar. Y este monje caballero recabó la ayuda del almirante Gaspar de Coligny, cabecilla de los herejes, quien le prestó apoyo para organizar una expedición medio militar.

En 1555 Villegagnon arribó a la bahía de Guanabara y empezó por fortificarse en la isla de la entrada que hasta hoy lleva su nombre. Los marineros hicieron la primera descripción detallada de Guanabara. En otra isla del interior de la bahía, Villegagnon comenzó a levantar una fortaleza. No logró entablar buenas relaciones ni siquiera con los desertores de la marina y los aventureros que se habían establecido en las costas de Guanabara y casado con indias, constituyendo la colonia "normanda libre''. Con los indios, que en un principio recibieron amigablemente a los llegados, el caballero no se ando con cumplidos y los obligó a ejecutar los trabajos más pesados de la construcción de la fortaleza. Sus marineros y soldados saqueaban los pueblos de los contornos. Los indios no tardaron en abandonar en masa la costa. Los franceses se vieron escasos de provisiones y comenzaron a desertar. Villegagnon volvió a pedir ayuda a Coligny, y éste le envió en 1557 un grupo de hugonotes de Ginebra. Los nuevos colonos también pasaron hambre y se marcharon varios meses después.

Las quejas y denuncias de hugonotes y católicos obligaron a Villegagnon a retornar a Francia. Entonces una flotilla portuguesa que zarpó de Bahía al mando de Juan Mem de Sa destruyó la fortaleza francesa (1560) cuya guarnición pasó a la isla grande (Gobernador) del centro de la bahía, donde resistió siete años, ya que Mem de Sa abandonó apresuradamente Guanabara sin causa conocida. Sólo en 1565 envió un reducido destacamento 282 capitaneado por Estasio de Sa, quien fundó en tierra firme, junto a la entrada de la bahía, en la falda del monte Pan de Azúcar, la ciudad de Río de Janeiro. El propio Mem de Sa no retornó a la bahía hasta enero de 1567. Los franceses, derrotados en combate, abandonaron para siempre Guanabara. Estasio de Sa, herido de gravedad, falleció al cabo de un mes. Descontento del lugar, Mem de Sa desplazó la ciudad a la costa suroccidental, interior, de la bahía.

La mayor parte de los franceses se marchó a la zona ecuatorial del Brasil. Junto a los 2° de latitud sur, al oeste de la desembocadura del Paranaíba, se extiende una gran franja de litoral que entonces era, de hecho, tierra "de nadie''. Los franceses exploraron minuciosamente un golfo practicable para grandes embarcaciones; resultó ser la desembocadura común de dos ríos: el Mearim (al oeste) y el Itapecurú (al este). Fueron los franceses quienes descubrieron en esta ancha desembocadura, sembrada de bajos islotes, la "isla grande" de Maranháo^^26^^ y se establecieron en ella. En el último cuarto del siglo XVI esta isla fue muy visitada por barcos ``mercantes'' franceses y, en ocasiones, por flotillas enteras de piratas. Los cronistas y los cartógrafos de aquella época (huelga decir que no los hispano-portugueses )denominaban con frecuencia toda esta franja septentrional del Brasil "Francia Ecuatorial''.

El poblado de la isla Maranháo se convirtió en el centro de atracción de las grandes cuencas del Mearim y el Itapecurú. Los franceses, dedicados principalmente a la ``industria'' del mar, entablaron relaciones de buena vecindad con los indios. Penetraban sin obstáculo centenares de kilómetros en tierra firme por los ríos navegables y conocían por sí mismos la naturaleza y la población de las zonas interiores y del litoral, reuniendo en sus excursiones los datos que les facilitaban en sus respuestas los indios llegados de lugares distantes de la isla Maranháo.

En 1610 desembarcó en esta isla el hugonote protegido de la corte real Daniel la Touche la Revardiére. La zona de la isla Maranháo le pareció muy cómoda para establecer una gran colonia francesa. En 1612 llevó allá en tres naves 500 hombres, cambió el nombre de Maranháo por el de ciudad de San Luis y comenzó el establecimiento de la colonia. Dos años después los portugueses asediaron la ciudad, y en 1615 pusieron fin a la "Francia Ecuatorial''. Según las condiciones de la capitulación, se permitía _-_-_

~^^26^^ La isla de Maranháo divide la desembocadura común de los ríos Mearim e Itapecurú en dos canales: el Occidental, o bahía de San Marcos, y el oriental, o bahía de San José.

283 marchar libremente a los colonos que no deseaban hacerse subditos portugueses. Junto con otros franceses, abandonaron la isla los dos franciscanos que habían llegado a ser los historiógrafos de la expedición: Yves Evrais y Claude Abbeville, quienes reunieron datos de geografía y etnografía e hicieron valiosas descripciones del Brasil septentrional y de los usos y costumbres de los indios ``marañanes''. Ofrece singular interés la obra de Evrais Viaje al Norte del Brasil.

LOS JESUÍTAS EN EL BRASIL ORIENTAL

Cuando los seis primeros jesuítas desembarcaron, al frente de Manuel de Nóbrega, en Bahía (1549), los portugueses poseían realmente pocos puntos en la costa del Brasil, pero pretendían al gigantesco territorio extendido al este del "meridiano papal" que dividía las zonas casi inexploradas del continente.

La inmigración portuguesa al Brasil era insignificante. Y los que se enrolaban al principio para inmigrar, procedían a menudo de las guaridas de malhechores y tabernas de Lisboa.

``El único resultado, notable para la colonia, de la llegada de esos aventureros, marineros y delincuentes deportados fue el nacimiento de muchos mestizos de ambos sexos de las uniones libres de los inmigrados con mujeres guaraníes. Esta primera nobleza brasileña resolvía la cuestión india a su manera, con espantosa sencillez. El europeo comenzó a tener por algo sobreentendido que podía matar o reducir a la esclavitud a tantos pieles rojas como creyera conveniente. Los jesuítas pensaban de otra manera.. .''^^27^^, escribe el historiador alemán H. Boehmer.

Diseminados por una superficie inmensa, los indios, dedicados a una agricultura primitiva, a la pesca, a la caza o a la recolección de frutos y plantas silvestres, parecían someterse con gran facilidad a los misioneros, aceptaban en masa, con los jefes de sus clanes, el bautismo y se evadían con la misma facilidad del lado de los jesuítas, marchándose a otros lugares. Cuando, en 1558, Nóbrega se hubo persuadido de ello, comenzó a reunir a los indios conversos en reducciones vigiladas por religiosos de la Compañía de Jesús. Los colonos brasileños de todo el litoral tenían a los cristianos de nuevo cuño por la mano de obra más barata para las plantaciones, las talas de árboles y los "servicios domésticos''. Los jesuítas, por su parte, querían utilizar a los indios conversos en provecho de su Compañía y opinaban que alcanzarían su fin si _-_-_

~^^27^^ H. Boehmer. Die Jesuiten, Leipzig-Berlin, 1913, S. 106.

284 aislaban totalmente su rebaño de los colonos. Ambas partes intentaron legalizar en Lisboa sus posiciones. En 1574 los colonos consiguieron un permiso del rey para reducir a la esclavitud a los indios prisioneros durante las "guerras legales" y para vender y comprar esclavos. Bien es verdad que el Gobierno aclaró entonces mismo que todos los indios residentes en las misiones eran libres. Pero los colonos hacían caso omiso de esas aclaraciones.

La lucha entablada entre jesuítas y colonos en el siglo XVII fue muy sañuda y hubo hasta choques armados. Por regla general, triunfaban los colonos, y así se iban desplazando más y más, a lo hondo del país, las fronteras del territorio que conquistaban.

En 1655 los jesuítas recibieron de Lisboa el poder seglar, además del religioso, sobre los indios independientes del Amazonas y lograron, al parecer, magníficos resultados. En el delta de este río, en la isla Marajo, en los cursos bajos del Tocantins y del Xingú y en las orillas del Amazonas, más arriba del Xingú, los indios levantaban a millares sus moradas alrededor de las misiones. Se bautizaba en masa incluso a los habitantes, declarados ``antropófagos'', quién sabrá por qué, de las cuencas del Paranaíba y otros ríos del Brasil nororiental que surcaban la árida zona tropical de Caatinga, cubierta de árboles enanos, arbustos y, sobre todo, cactos.

Así, los jesuítas llegaron a conocer las cuencas del Mearim, del Paranaíba y de otros ríos menores del noreste del Brasil que cruzan la Caatinga y la depresión costera, "sometiendo espiritualmente" a sus moradores. Pero todas las conquistas de los jesuítas redundaban en beneficio de los colonos que se dedicaban a la captura y trata de esclavos o eran esclavistas. Tan pronto como los jesuítas apaciguaron a los indios de la selva y las sabanas del norte del Brasil, los reunieron en grandes grupos y los empezaron a explotar, los colonos de Maranháo y Pernambuco detuvieron a todos los miembros de la Compañía, los embarcaron y los deportaron "para siempre" de sus colonias. Y los indios recién bautizados que no murieron a causa de las enfermedades o del hambre que las acompañaba o no huyeron a la selva o a las sabanas fueron reducidos 3 la esclavitud por los colonos.

En 1685 el Gobierno consiguió la conformidad de los colonos del norte para que los jesuítas retornasen. Pero éstos habían perdido ya el monopolio de la conversión de los indios al cristianismo y el poder seglar en los territorios de las misiones. Además, se comprometieron a ceder a los colonos durante seis meses al año, por un pago ``ordinario'', a todos los indios bautizados y aptos para el trabajo. En consecuencia, en el noreste y en el este del 285 Brasil disminuyó tanto el número de indios que los plantadores y los otros colonos hubieron de recurrir a la importación masiva de esclavos africanos.

LOS PAULISTAS.
DESCUBRIMIENTO DE MINAS GERAIS
Y DE TODA LA CUENCA DEL RIO
SAN FRANCISCO

En 1554, aproximadamente a 50 kilómetros al noroeste de la isla de San Vicente, en el curso alto del Tieté, en tierra firme, los jesuítas establecieron una misión que denominaron San Paulo. Con sobornos y promesas bautizaron a los jefes locales, y éstos les ayudaron luego a poblar los contornos de la nueva misión con centenares de familias indias. Más cerca del mar habíanse establecido colonos ``mamelucos'' (mestizos) de San Vicente. Luego de ``poblar'' su zona con los métodos que les eran habituales ( asesinato en masa de indios y reducción de los supervivientes a la esclavitud), los ``mamelucos'' hicieron varias incursiones a la vecina misión jesuítica, se apoderaron de ella, expulsaron a los religiosos y convirtieron San Paulo en base principal suya para ir a las regiones interiores de la Meseta del Brasil. Han entrado en la historia del Brasil con el nombre de paulistas.

Antes de comenzar este movimiento, "la miseria que remaba en San Paulo se hizo proverbial" (Rocha Pombo). Parte de los colonos regresó al litoral; los pocos que se quedaron hicieron plantaciones de caña de azúcar con dinero obtenido por medios ilícitos de toda clase. Los restantes paulistas se agruparon en bandeiras para robar a los indios, hacerlos esclavos y explorar las regiones internas del continente; lo mismo que los conquistadores españoles, los bandeirantes brasileño-portugueses buscaban yacimientos de oro, plata y piedras preciosas en todas partes. El núcleo de estos destacamentos armados estaba comúnmente compuesto por " mamelucos bilingües, mucho peores, si es posible, que sus padres blancos... un tropel desaforado, pero valiente, intrépido y emprendedor. . ,"^^28^^

Los paulistas, igual que los colonos del centro y del norte del litoral, se entrometían en las guerras intestinas de las tribus, "guerras que los propios cristianos provocaban con el fin de esclavizar a los vencidos"^^29^^. En los primeros decenios de su actividad _-_-_

~^^28^^ A. Supan. Op. cit., pág. 61.

~^^29^^ R. Pombo. Op. cit., pág. 98.

286 en el Brasil, cuando aún no poseían los métodos peculiares de cristianizar a los indios, los jesuítas eran de la opinión de los gobernantes brasileños de que "sólo después de vencido y domado por la violencia se hace el indio, en el mayor número de los casos, apto para recibir el influjo de la doctrina"^^30^^.

Los bandeirantes paulistas devastaron en breve plazo la franja sureste costera de la Meseta del Brasil. Parte de ellos pasó de los ríos del sistema del Paraná superior que fluyen hacia el oeste, por divisorias apenas perceptibles, a las fuentes de otros ríos que corren al norte, y allí siguieron la captura de esclavos. Bajando luego a los valles de ríos con reciales, los paulistas vieron que estos ríos convergían, formando uno grande que cruzaba la zona de las sabanas (Campos) y era navegable a gran distancia. Este río, lo mismo que sus fuentes, mana al norte, pero aún se tardó mucho en averiguar dónde desemboca en el mar. Sólo cuando se encontraron en el río con partidas de cazadores de esclavos de Bahía y Pernambuco lo identificaron con el San Francisco, cuya desembocadura se conocía ya desde comienzos del siglo XVI, y su curso bajo desde mediados del mismo siglo (su longitud es de más de 2.800 km).

El primer explorador, cuya obra nos ha llegado, de este río fue Gabriel Suárez de Souza, quien navegó varias veces de Portugal^a Bahía y recorrió de abajo arriba, en busca del "país del oro'', gran parte del valle del San Francisco, unas veces en barca y otras a pie enjuto por las orillas para sortear los reciales. En 1587 Suárez escribió el Tratado descriptivo del Érasil, en el que, además de referir el estado de la colonia, expone valiosos datos geográficos.

Ya en 1590, en una de las sierras, al norte de San Paulo, se hallaron yacimientos de oro. Eran pobres, se agotaron pronto, pero despertaron las esperanzas de encontrar oro en regiones más alejadas. A S#n Paulo llegaron también rumores de que, en el norte, había verdaderas "montañas de esmeraldas''. En búsqueda de estas ``montañas'' dirigió el paulista Fernán Dias País Lemi su bandeira hacia las fuentes del San Francisco en 1673. Primero caminó valle abajo del Paraíba, totalmente devastado por él mismo poco antes de esta exploración, cruzó luego la Serra de Mantiqueira y fue a parar en 1674 al río Velhas (tributario derecho del curso alto del San Francisco), dónde pasó más de tres años. Pais Lemi recibió el sobrenombre de "Rey de las Esmeraldas'', probablemente en burla, ya que las piedras que encontró en distintos _-_-_

~^^30^^ R. Pombo. Op. cit., pág. 100.

287 lugares eran variedades de turmalinas de poco valor. Su partida se diseminó pese a las rigurosas medidas que adoptó contra los descontentos.

En el mismo año de 1673, Juan Amaro, oriundo de Bahía y jefe de una bandeira, penetró desde el este en medio de la cuenca del San Francisco, derrotó a las tribus de los botocudos y las desalojó de allí. Corrió muy al oeste la frontera de su región hasta el Tocantins medio, pero no encontró allí ni oro ni esmeraldas.

Fueron más afortunadas las búsquedas de oro en el curso alto del San Francisco: los primeros placeres auríferos fueron hallados allí entre 1675 y 1680, y entre 1697 y 1698 se descubrieron unos grandes yacimientos de oro cerca de las fuentes del Velhas y del Doce, que desagua en el océano al noreste de Río de Janeiro (el famoso centro aurífero de Ouro Preto, en las fuentes de ambos ríos, se fundó en 1694). A comienzos del siglo XVIII, las fuentes del San Francisco y del Doce recibieron el nombre de Minas Gerais.

DESCUBRIMIENTO DE LAS REGIONES DE GOYAZ
Y MATO GROSSO POR LOS PAULISTAS

Caminando desde el San Francisco al oeste entre montículos de cima plana y laderas abruptas de 1.000 a 2.000 metros sobre el nivel del mar y tramontando sierras de poca altura, los paulistas fueron descubriendo consecutivamente en la segunda mitad del siglo XVII otros ríos que fluyen al norte a través del país de los pacíficos indios g o y a z. Al confluir, forman dos ríos grandes: el Tocantins y el Araguaya, afluente izquierdo del primero.

No se sabe cuándo fue descubierta la región de Goyaz. Según una versión, era conocida ya antes de 1670. Según otra, el primero que penetró en el Tocantins y lo ``exploró'' a gran distancia, es decir, saqueó y se llevó cautivos a los indios locales en 1672, fue Pascual Pais de Araujo, que falleció en ese país. Existe una tercera versión, según la cual el primero en penetrar allá fue, en 1682, Bartolomé Bueno, da Silva, apodado Añanguera (Genio del Mal), quien regresó varios años después a San Paulo con gran cantidad de oro (las indias goyaz llevaban discos de oro por aderezos) y muchos esclavos. Añanguera iba acompañado a la sazón por su hijo, un mozalbete llamado también Bartolomé. Pasados muchos años y tras de haberse ganado el apodo de Añanguera Segundo durante una campaña de tres años por el país de los goyaz, fundó 288 en 1722 al oeste del Tocantins, a 16° de latitud sur, en el curso alto del Río Bermelho (afluente derecho del Araguaya), un poblado que se convirtió en 1726 en el centro de la región aureominera que posteriormente recibió el nombre de Goyaz.

Otras bandeiras de paulistas fueron más allá del Araguaya, a occidente, y en el primer cuarto del siglo XVIII se vieron en una elevación árida, calcinada por el sol y cubierta de rala vegetación, que entró en la historia del Brasil con el inadecuado nombre de Mato Grosso^^31^^. Se extiende a lo ancho entre los cursos altos del Araguaya y del Madeira. "Cuando va uno por el camino ordinario a Mato Grosso, cuesta mucho comprender por qué se ha llamado así esta región---escribe el etnógrafo brasileño E. Roquette Pinto, contemporáneo nuestro---. Aquí ocupan una extensión inmensa las estepas. .. Quien cruza Mato Grosso, nota que los ríos del sistema del Amazonas, que fluyen al norte, y los del sistema del Paraguay, que fluyen al sur, nacen, como hermanos gemelos, unos al lado de los otros. Entre ellos no hay montañas, y cada cual sigue su dirección como si obedeciera a su capricho''.

Los primeros paulistas llegaron allí por los ríos del sistema del Paraná. En 1719 Pascual Moreira Cabral encontró oro cerca de las fuentes del Guiaba, afluente izquierdo del curso alto del Paraguay, que cruza una extensa depresión pantanosa. Entonces fue cuando Antonio Peres Campos penetró en Mato Grosso y permaneció allí cinco años (desde 1718 hasta 1723), arruinó y devastó la poblada Serra dos Pareéis, país montañoso de los indios p a r e c í s. Su compañero Miguel Sutil encontró allí oro en 1720. Y el hijo de Campos (Antonio Peres hijo), según el parecer de E. Roquette Pinto, "hizo en su cuenta rendida de 1723 una descripción tan pintoresca del país de los pareéis y de sus habitantes que podría ser la envidia de un etnógrafo contemporáneo''.

En los años 20 del siglo XVIII se inició el movimiento hacia las regiones auríferas de Mato Grosso y Goyaz de nutridos grupos de paulistas que tenían por monopolio suyo el territorio de estas zonas recién descubiertas. Pero allá fueron también a raudales buscadores de oro de Bahía, el noreste del Brasil y Portugal. _-_-_

~^^31^^ La denominación de Mato Grosso se encuentra por primera vez a mediados de los años 30 del siglo XVIII; se adjudicaba a un paraje de uno de los tributarios superiores del Paraguay cubierto en nuestros días de espesos matorrales.

__PRINTERS_P_289_COMMENT__ 19---1747 289 Los paulistas consideraban ``forasteiros'' a los llegados de otros sitios y les hacían la vida imposible. Pero acabaron venciendo los ``forasteiros'', pues eran más. Posteriormente, los ``forasteiros'' lograron de Lisboa que se creasen las provincias de Goyaz (1744) y Mato Grosso (1748)^^32^^ independientes de San Paulo.

LAS RUTAS DE LOS ``FORASTEIROS''
AL AMAZONAS

Para disminuir la dependencia en que Mato Grosso se encontraba de los paulistas, los ``forasteiros'' procuraban mantener sus relaciones comerciales fundamentales con el mundo exterior por los grandes afluentes del Amazonas que corren hacia el norte, y no por las rutas que iban a morir a Santos o Río de Janeiro. Las rutas- nórdicas de la provincia de Goyaz eran el río Araguaya y el Tocantins, que llevaban las flotillas de ligeras embarcaciones mercantes al Para. Mas el camino se hacía muy pesado debido a la multitud de reciales: los indios tenían que llevar a hombros las embarcaciones y las mercancías, bordeando peligrosos trechos de rabiones.

Las rutas comerciales de la parte occidental de Mato Grosso, donde estaban los placeres auríferos, eran los ríos del sistema del Madeira y del Tapajoz. La ruta Arenas-Juruá-Tapajoz, abundante en reciales, fue utilizada más tarde^^33^^. Este sistema fluvial, lo mismo que el del Tocantins, no desempeñó nunca un papel de importancia en el tráfico comercial; además había grandes trechos totalmente inexplorados.

El descubrimiento de la ruta de Mato Grosso por los ríos del sistema del Madeira se atribuye al capitán ``forasteiro'' de una bandeira y frustrado buscador de oro Manuel Félix de Lima. Buscando oro, caminó en 1742 hacia el oeste desde el curso alto del Paraguay, cerca de los 15° de latitud sur, y llegó al río Guaporé, que fluye mansamente al noroeste. Tras de recibir una serie de afluentes y hacerse más y más caudaloso, el Guaporé desemboca a los 12° de latitud sur en el Mamoré, más caudaloso aún, que fluye derecho al norte y, una vez une sus aguas con las copiosas del Beni, se transforma en el inmenso Madeira, que se abre paso _-_-_

~^^32^^ Minas Gerais se separó ya en 1720 de San Paulo, y eso estimuló a los forasteros a la lucha contra los paulistas.

~^^33^^ "En 1746, el sargento Juan Souza Acevedo pasó con enorme dificultad del valle del Arenas al Para. Su cuenta rendida pasma por lo modesta" (E. Roquette Pinto).

290 al noreste por la selva. Luego Lima descendió por el Amazonas al Para; y en Belem, aunque no en seguida, apreciaron la ventaja de la ruta fluvial continua, si bien muy larga, entre el Para y la región aurífera de Mato Grosso. En 1749 hizo el camino de regreso la primera expedición que conocemos de Francisco Leme.

Así se descubrió la mayor ruta fluvial de importancia comercial por el interior del Brasil. Era mucho más larga que la trazada por los ríos del sistema del Tapajoz, pero mucho más ligera y cómoda, ya que la navegación era posible en todos los tramos y, además, para grandes barcos fluviales.

Así, las búsquedas del oro llevaron a los paulistas a las fuentes de los enormes tributarios meridionales del Amazonas y al mismo centro del continente. Los paulistas corrieron la frontera de la colonia portuguesa, a través de la Meseta del Brasil, hasta su saliente extremo occidental, más allá de la Serra dos Pareéis. Y los ``forasteiros'' unieron el Brasil Central con la depresión del Amazonas, dejando emplazados por este río puestos comerciales y de transbordo. Así, abonaron el terreno para la expansión al oeste del valle del Amazonas, expansión que ensanchó en el siglo XIX las fronteras del Brasil hasta las estribaciones orientales de los Andes peruanos y centrales: La Montaña y Yungas.

A mediados del siglo XVIII el Brasil daba más de la mitad del oro que se obtenía en todo el mundo. En los años 60 empezó el descenso, y a comienzos del siglo XIX daba ya la mitad de Hispanoamérica. Las viejas rutas fluviales eran abandonadas, y los conocimientos hidrográficos degradaban. Muchos ríos del sistema del Amazonas, conocidos por los paulistas en el siglo XVIII, se volvieron a descubrir más tarde. Así, el río Xingú, cuya cuenca era para los geógrafos una laguna en el mapa hasta el último cuarto del siglo XIX y donde, ya en el siglo XX, algunos fantaseadores buscaban el "mundo perdido'', incluso ese Xingú está trazado con bastante exactitud en el atlas de Stieler de 1823. No fue nunca una ruta comercial, pero los cazadores de esclavos y los buscadores de oro, como es natural, lo visitaron, y algunos de ellos presentaron cuentas rendidas y mapas de itinerarios a las autoridades coloniales. En las oficinas de los centros provinciales y de Río de Janeiro se levantaban, completaban y corregían los mapas generales cuyas copias iban a parar a manos de los cartógrafos europeos. Hasta la segunda mitad del siglo XIX fueron también ríos ``misteriosos'' afluentes tan grandes del Amazonas como el Juruá y el Purús. No obstante, en este mismo mapa del __PRINTERS_P_291_COMMENT__ 19* 291 atlas de Stieler de 1823 su curso está bien reflejado en lo fundamental.

Ahora bien, no cabe duda que vanos ríos grandes del sistema del Amazonas, afluentes de segundo y tercer orden, quedaron al margen de la atención de los geógrafos del siglo XIX, aunque, indiscutiblemente, los conocieron en sus marchas al oeste los buscadores brasileños de fortunas del período colonial. Cuéntanse entre esos ríos olvidados, por ejemplo, los caudalosos Aripuaná y Teles Pires (San Manuel), afluentes, de más de 1.000 km de longitud, del Madeira y del Tapajoz respectivamente.

__*_*_*__ [292] __NUMERIC_LVL2__ 33 __ALPHA_LVL2__ EXPLORACIÓN
DE LA CUENCA DEL RIO
LA PLATA

JESUÍTAS Y PAULISTAS

Los historiadores de agrología del siglo XIX son unánimes en afirmar que los jesuítas obtuvieron mucho mejores resultados que los destacamentos armados en el sometimiento de los indios que habitaban en los valles del bajo Paraná y del Paraguay y en las estepas y "bosques ralos" del Gran Chaco. Pero en el Brasil tuvieron que vencer obstáculos políticos que no encontraron ni en Hispanoamérica ni en el Canadá francés, donde se habían fijado las mismas metas. En consecuencia, no sólo sucumbió su obra en Sudamérica, sino que se infligió, además, un demoledor golpe a la propia Compañía de Jesús, y el golpe vino de Lisboa, capital del Estado católico más reaccionario.

Los jesuítas convertían a los indios al cristianismo apoyándose, concretamente, en el decreto del papa Pablo III de 1537, según el cual eran proclamados "hombres verdaderos, capaces de profesar la fe católica y recibir los sacramentos''. Pero en la mayor parte de las iglesias se les negaba la comunión, alegando "su estupidez innata, su ignorancia y su maldad" (M. Dobrizhoffer). Los plantadores organizaron bandeiras para capturar y reducir a la esclavitud tribus enteras, ya que los esclavos africanos eran caros.

Los jesuítas, que agrupaban a los indios en comunas cristianas cuyos miembros, según las leyes portuguesas vigentes a la sazón, no podían ser reducidos a la esclavitud, eran acusados por los plantadores paulistas de atentar al patrimonio colonial y hacían cuantos esfuerzos podían para arrebatarles esa mano de obra. Los paulistas les tenían tanto odio como a los ``forasteiros''. Por lo demás, la organización de los jesuítas daba pie para acusarlos de forasteros, pues los religiosos de esta Compañía se consideraban a sí mismos hijos de la Iglesia católica, es decir, universal, y no subditos de este o aquel Estado, incluido el portugués, aunque hubiesen nacido en él. Los jesuítas eran odiados, en tanto que peligrosísimos competidores, por sus "hermanos de armas'', monjes de otras órdenes y el clero secular. Los franciscanos, los dominicos y otros ``frais'' y ``padres'' se ponían siempre del lado de los paulistas y los cazadores septentrionales de esclavos, instigaban el odio de los legos a los jesuitas, expulsaban a éstos y a sus 293 feligreses indios de las iglesias y bendecían la reducción de éstos a la esclavitud.

Cuando los jesuítas lograron formar, en fin de cuentas, entre los cursos medios del Paraná y el Uruguay algo así como un Estado teocrático, la riqueza de la misión, en torno de la cual habíanse reunido centenares de miles de agricultores indios, fue conscientemente exagerada por sus enemigos. Pero es un hecho histórico el que los jesuítas lograron hacer trabajar en plantaciones de cultivos especiales y en campos de pan, bajo su vigilancia, a los indios de las tribus que preferían morir antes que trabajar para los plantadores laicos.

Los primeros jesuítas llegaron a Bahía en 1549 y se establecieron entre los indios del litoral. Desplegaron su actividad de norte a sur, a lo largo del San Francisco, hasta las fronteras de la provincia de San Paulo. Las comunas cristianas indias que los jesuítas organizaron alrededor de sus misiones surgieron con asombrosa rapidez en la franja oriental de la Meseta del Brasil, principalmente en la cuenca superior del Paraná.

LOS JESUÍTAS EN LA CUENCA DEL PARANÁ

En los años 90 del siglo XVI fueron enviados cinco jesuítas, entre los que se encontraban el portugués Ortega y el escocés Fields, a ``civilizar'' a los indios del sudeste del Brasil. Estos habían recorrido durante varios años las selvas y sabanas de las cuencas del Paranapanema y otros afluentes del Paraná superior, fundaron allí dos misiones y, en la zona del Guaira, bautizaron a miles de guaraníes. El éxito movió al gobierno español a entregar oficialmente a la Compañía de Jesús "la solución del problema de los indios del La Plata": le fue concedido todo el poder eclesiástico y seglar y, además, se prohibió a los españoles, bajo severas penas, penetrar en los territorios de las misiones. Ahora bien, las misiones debían establecerse no en "tierra de paz'', es decir, no en posesiones de colonos, sino en "tierra de guerra'', o aún por conquistar, donde no había poblados españoles. Así se conciliaban sobre el papel los bandos rivales: para los jesuitas se abría vasto campo de acción, y los seglares no sufrían ningún daño. La "conquista espiritual" era declarada en este decreto único medio legal de ampliar las fronteras de la colonia. Para someter a los indios se levantó una línea de misiones jesuíticas mantenidas por la Compañía que, además, pagaba a la corona cierta suma por cada alma convertida al cristianismo, y no una línea de fuertes que exigía grandes gastos. "Huelga demostrar cuan ventajoso era este 294 sistema para el Gobierno'', escribe el historiador Boehmer. "Y huelga demostrar también cuan ventajoso era este sistema para los propios jesuitas'', decían sus enemigos de todas las creencias, incluidos los católicos.

299-8.jpg __CAPTION__ Posesiones de los jesuitas en la cuenca del río de La Plata a mediados
del siglo XVIII (según A. Supan)

En 1610 se fundó la primera reducción o, como suelen decir hoy, ``reservación'', y, siendo más exactos, campo de concentración para indios, pero sin alambradas. Diez años después, en el territorio de Guaira, en la margen izquierda del Paraná medio, los ``padres'' tenían ya 13 grandes poblados en los que residían unos 100.000 indios conversos. Entonces los jesuitas afrontaron el establecimiento de la segunda provincia de misiones en la margen derecha del Paraná medio, desde donde penetraron, en los años 20, en la región situada entre los ríos Paraná y Uruguay medio.

A partir de 1624 los jesuitas comenzaron a afianzarse en la orilla izquierda del Uruguay con el fin de abrirse paso al sur, 295 hacia el mar, a través de este río. Ya en 1630 los jesuítas poseían en la cuenca del La Plata cuatro vastas comarcas con veintisiete reducciones: la de Guaira, en la orilla izquierda del Paraná, la de la margen derecha del Paraná medio, que ya era denominada por entonces país del Paraguay, la de Entre Ríos, y, por último, la de la orilla izquierda del Uruguay. Pisando literalmente los talones a los jesuítas, desde el este y el noreste avanzaban sus enemigos, los paulistas. Las reducciones de los jesuítas parecieron a estos ``mamelucos'' integrados en bandeiras "magníficos territorios para su espantosa industria de la caza y, en honor de la verdad sea dicho, sabían cautivar esclavos mejor aún que almas los jesuítas" (H. Boehmer).

Empujados por los paulistas, los jesuítas desalojaron Guaira y se replegaron al sur, Paraná abajo y hacia el Uruguay. Según datos del padre Montoya, durante la retirada de Guaira él llevaba a su cargo a 12.000 indios, que recorrieron unos 1.200 kilómetros hasta el lugar elegido para un nuevo poblado; por el camino murieron 8.000. Sin embargo, los paulistas tampoco dejaron allí en paz a la misión. Desde 1635 fueron apareciendo, casi todos los años, en la orilla izquierda del Uruguay, destruyendo y saqueando las nuevas ``reducciones'' y llevándose cautivos a los indios. Entonces la Compañía de Jesús logró, al fin, de España el permiso para armar a los indios y formar con ellos tropa regular. Eso protegió las misiones contra la incursión de paulistas del este. Pero la Compañía hubo de perder la esperanza de ampliar su territorio hacia el este, hasta el océano^^34^^. El Estado de los J e s u i t a s quedó cortado del mar y no pudo extenderse taTnpoco al sur, ya que las orillas del La Plata, donde los indios hacía tiempo que habían sido exterminados, estaban consideradas por la metrópoli como "tierra de paz''. Digamos de paso que la superficie de la región donde los jesuitas tenían poder ilimitado medía 180.000 kilómetros cuadrados; habría allí hasta treinta poblados que alejaban a mediados del siglo XVIII a unos 100.000 indios.

¿Cómo explicar el éxito de las prédicas de los jesuitas entre los ``salvajes'', en tanto que los frailes de otras órdenes obtenían resultados insignificantes? La respuesta debe buscarse en las fuentes de la historia procedentes de enemigos declarados o de observadores neutrales, contemporáneos de ellos, o de exploradores _-_-_

~^^34^^ En 1640 los paulistas expulsaron a los jesuitas de su provincia, y en 1653 les permitieron volver con la condición de que no se inmiscuyeran en las relaciones entre colonos e indios.

296 que visitaron las misiones después de la expulsión de los jesuitas y conversaron con los moradores de raigambre, y no en las cuentas rendidas de los propios jesuitas, que invocaban el amparo de la virgen María.

Los jesuitas enviaban a indios ya conversos y especialmente adiestrados a explorar las rutas más cómodas que llevaban adonde se encontraban sus hermanos paganos de las selvas o las sabanas, se granjeaban la confianza de éstos y les contaban la tranquila y regalada vida que llevaban. Luego, cuando los ``salvajes'' ya estaban preparados, llegaban los ``padres'' en persona. Para "captar almas" hacían valiosos regalos a los jefes, y a los demás les daban cuchillos, cascabeles, ``quincallerías'' y, cuando el terreno ya estaba abonado, camisas bautismales. Los jesuitas se llegaban a los lugares de estacionamiento de los cazadores y recolectores nómadas de frutos y plantas silvestres o entraban en los poblados de los agricultores y pescadores al son de violines, flautas o incluso de pequeñas orquestas: "No tardaron en darse cuenta de que a los indios les gustaba la música más que otra cosa y aprovecharon con habilidad esa inclinación''. Una vez bautizado en masa y civilizado espiritualmente el rebaño de indios, llevaban a los nómadas a la zona de las viejas misiones, o a poblados de indios sedentarios, si éstos eran bastante grandes, u organizaban en grupos de poblados el centro de otra misión.

Esa era la marcha ordinaria de la "conquista espiritual" hasta que España concedió el permiso de formar tropas de indios para hacer frente a los colonos organizados en bandeiras. Entonces no sólo detuvieron a los paulistas, sino que pasaron a la ofensiva contra los indios que se negaban a adoptar de grado la fe cristiana. "Bien es verdad que, a partir del siglo XVIII, los jesuitas... hacían a veces entradas en los territorios poblados por paganos ---escribe Boehmer---, y durante esas correrías los paganos, sobre todo sus hijos, eran capturados prisioneros y llevados varias jornadas de camino de sus viviendas. Así pues, la "caza de almas" obtuvo cierta semejanza con la caza de hombres que practicaban los viejos bandeirantes de la provincia de San Paulo''.

VIAJE DE SEPP AL ESTADO DE LOS JESUÍTAS

El jesuíta tirolés Antonio Sepp, enviado a una de las misiones del La Plata, dejó una valiosa descripción de la misma por dar una idea clara de la vida de los indios bajo los auspicios de los misioneros y estar escrita por un miembro de la Compañía y no 297 por un calumniador de los jesuítas^^35^^. El viaje de Sepp al interior del continente comenzó el 1 de mayo de 1961 desde una "bahía solitaria" de la orilla septentrional del La Plata, donde el tirolés encontró a veinte religiosos de su Compañía que dirigían una de tantas expediciones mercantiles para llevar en doce grandes barcas con trescientos remeros indios a Buenos Aires producción manufacturera y agrícola de la misión y traer a ésta hierro y sal, las dos únicas mercancías que necesitaban (en tiempos de Sepp se organizaba una expedición anual de este tipo).

La ruta iba aguas arriba del Uruguay. Las barcas, parecidas a balsas, eran de fondo plano, se desmontaban fácilmente y podían levantarse sin gran esfuerzo para sortear bajíos y barras o sacarlas a la orilla para bordear los reciales. En cada barca había un camarote para dos o tres personas. "Los padres pueden rezar, leer y escribir tranquilamente en ellas. .. porque los trescientos remeros indios... no cantan, ni gritan, ni hablan. Impulsan a fuerza de remo la pequeña flotilla corriente arriba en medio de un silencio de ultratumba...'' La navegación duró cuatro semanas, y en ese tiempo Sepp no vio una sola vez indicios de viviendas. Pasado un majestuoso recial, barrera natural que defendía del sur a los jesuítas, comenzaba el territorio de la misión. El 1 de julio Sepp vio en una loma de la margen izquierda del Uruguay una ciudad protegida con muros y un foso, la de Yapeya^^36^^, por entonces residencia del "gran padre'', jefe de todas las misiones del La Plata.

Una extensa superficie plantada de palmeras estaba rodeada por todas partes de construcciones de piedra y madera: una iglesia inmensa y los edificios de un seminario y manufacturas, donde los indios hilaban y tejían, confeccionaban prendas, hacían vajilla, herramientas, objetos del culto y hasta relojes y tipos de imprenta para componer libros de contenido eclesiástico, que también estampaban. Al lado estaban los almacenes, el arsenal, el hospital, la cárcel y la oficina del corregidor indio. Y a cierta distancia, grupos de cabanas de barro situadas en cuadrados regulares. En cada habitación se apiñaban familias numerosas con perros, gatos, ratas y ratones, amén de miles de cucarachas...'', y la " insoportable fetidez de estas cabanas dio náuseas" a Sepp. En _-_-_

~^^35^^ Por indicación de H. Boehmer, la descripción de Sepp fue publicada en 1768 en Nuremberg en forma de anexo a la versión alemana de la Historia del Paraguay del explorador jesuita francés Francois Xavitr de Charlevoix.

~^^36^^ En los mapas del siglo XX se lee Yapega; allí, cerca de la desembocadura del río Ibicui, están las ruinas de la misión de los jesuítas.

298 cambio, "en el cementerio crecen naranjos, limoneros y palmas'', los ``padres'' tienen a su disposición jardines, viñas y huertos. Fuera de la ciudad hay plantaciones de tabaco, algodón, caña de azúcar y trigales pertenecientes a la Compañía; todo se mantiene en un orden ejemplar; los campos de riego entregados a los indios se encuentran entre las plantaciones y "ofrecen un aspecto miserable''.

``Excepto los vestidos de las mujeres, muy baratos por cierto, todo lo que utilizan los cristianos... incluso el único cuchillo que recibe el joven matrimonio cuando monta su propio hogar, es propiedad de Dios''. Los niños y los adultos estaban siempre vigilados. A las niñas les enseñaban a hilar y tejer, y a los niños a leer y escribir en la lengua de los guaraníes; estaba rigurosamente prohibido enseñarles el español para que no pudieran relacionarse con los seglares. Los matrimonios se contraían a indicación de los ``padres''; en tiempo de Sepp, la edad matrimonial era de 14 años para las chicas y 16 para los chicos a fin de que "los adolescentes no incurrieran en el pecado carnal" (para finales de la dominación de los jesuítas se disminuyó el tope de edad matrimonial a 11 y 13 años respectivamente).

El indio cristiano tenía prohibido, so pena de muerte, salir de los límites del territorio de la misión, si no era enviado por los ``padres''. Tenía que trabajar cuatro días a la semana "para Dios'', y los otros dos para él, si no coincidían con alguna fiesta. Por la mañana, después de oír misa, los indios salían formados en partidas, cantando oraciones, a trabajar a los campos. Por la tarde volvían de la misma guisa a la ciudad. Se pasaban las fiestas rezando o disfrutando de "castas diversiones y entretenimientos'', principalmente oyendo música eclesiástica. Bailar estaba prohibido.

Inseparablemente ligados a los cuidados paternales por los feligreses iban los castigos paternales por las mínimas faltas. Según expresión de los historiadores de la Compañía de Jesús, "los padres dejaban a los pieles rojas en estado de infantilismo perpetuo''. Y cuando estos ``niños'' cometían, desde el punto de vista de los ``padres'', delitos, los ponían en la picota, los azotaban, los encerraban en mazmorras y, en todos los casos, les hacían ayunar y arrepentirse públicamente, como manda la Iglesia.

Recordemos que Sepp habla de una misión ejemplar que, en sus tiempos, era ``capital''. Otras misiones de la cuenca del La Plata podían ser más pobres, tener menos producción propia para abastecerse; pero los jesuítas las organizaban en todas partes como empresas que debían rendir, y por regla general rendían, ingresos no pequeños para aquellos tiempos.

299 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/0000/HDELA395/20070806/395.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.07) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous

RESULTADOS GEOGRÁFICOS DE LA LUCHA
POR LA CUENCA DEL RIO LA PLATA

El resultado geográfico más importante de la lucha entre paulistas y jesuítas fue que la parte meridional de la Meseta del Brasil y, en general, la cuenca del La Plata al este del Paraguay y el Paraná inferior fue en el siglo XVII la parte más explorada del continente. Fueron descubiertos y recorridos en toda su longitud los dos grandes ríos que forman el Paraná: el Paranaíba (cerca de 900 km) y el Río Grande (más de 1.200 km) que nace en las laderas septentrionales de Serra de Mantiqueira, cubierta de selva (su cumbre, Agulhas Negras, de 2.821 metros es, por su altura, la segunda de la Meseta del Brasil). Se exploró todo el Paraná medio hasta su confluencia con el Paraguay (como sabemos, el Paraná inferior fue recorrido varias veces ya en el período de la conquista). Además del Iguazú, conocido desde 1542, se descubrieron y exploraron todos los afluentes grandes por la izquierda del Paraná: el Tieté, el Paranapanema, el Ivai y el Pequiri. Claro que eso se hizo con guías, remeros y mozos de cuerda indios que cargaban con los fardos y las ligeras embarcaciones para bordear los numerosos reciales.

El Uruguay, mejor dicho, su curso bajo, se conocía desde la navegación de Sebastián Cabot. Los jesuítas y los bandeirantes exploraron todo el Uruguay (1.650 km), descubrieron sus grandes tributarios Ibicui y Río Negro y cruzaron en distintas direcciones Serra Geral, extremo sudoriental de la Meseta del Brasil. Sin embargo, los bandeirantes denominaron Río Grande del Sur al breve Jacui, que ellos descubrieron, y no al Uruguay. El Jacui fluye desde Serra Geral al sur, tuerce al este a los 30° de latitud sur y, en la desembocadura, forma la laguna de los Patos, de una superficie de más de 10.000 km2, de manera que en el curso bajo parece un río inmenso (la laguna y el río juntos miden 700 km nada más). Una vez descubierto este río, los bandeirantes fueron al sur y al oeste hasta el Uruguay medio.

En 1680 los paulistas fundaron en la orilla septentrional del La Plata, cerca de la desembocadura del Uruguay, la factoría de Sacramento, que fue objeto de acalorada disputa entre España y Portugal ya que, sin ningún género de dudas, se encontraba al oeste de la línea de demarcación de 1494. Al intentar unir Sacramento por vía fluvial con la colonia establecida junto a la laguna de los Patos, la bandeira de paulistas salió en 1715 de la orilla de la laguna rumbo a oeste. Pero a su encuentro avanzaban desde Río Grande del Sur partidas armadas de indios conversos 300 al mando de jesuítas que deseaban, como ya sabemos, obtener una salida, controlada por ellos solos, al mar. No se llegó a desencadenar una guerra. Los bandeirantes se replegaron, Lisboa mandó una nota de protesta a Madrid, y los jesuítas se vieron obligados a retroceder a la orilla izquierda del Uruguay medio.

La cuenca del Río Negro, eje geográfico de la actual república del Uruguay, y la franja de litoral comprendida entre el La Plata y el Río Grande del Sur, quedaron de hecho el territorio "de nadie'', si bien los brasileños seguían pretendiendo a él, y en 1724 comenzaron a construir al este de Sacramento la ciudad de Montevideo. Los españoles de Buenos Aires los expulsaron de allí y acabaron de construir Montevideo en 1726, dejando cortado definitivamente a Sacramento de Río Grande del Sur.

En los años 30 proseguían los choques motivados por la disputa en torno a Banda Oriental; en 1737 se decidió conservar temporalmente la situación creada hasta que fue regulada por el Tratado de Madrid del 13 de enero de 1750. La línea de demarcación hispano-portuguesa de 1494 fue anulada definitivamente: en lugar del "meridiano papal'', frontera matemática, ambas partes proclamaron el establecimiento de fronteras naturales, por las que se reconocían "las fuentes y los cauces de los ríos y las grandes montañas''.

La descripción de las fronteras en el tratado es testimonio de lo bien que se conocían en 1750 los sistemas del Paraná y del Uruguay y las divisorias entre ellos y los ríos brasileños de la zona del litoral. Al sudeste, la frontera comenzaba junto a la "Laguna Castellana'', o sea, la Laguna Mirim, al sur de la de los Patos, que comunica con ella por un angosto brazo (por consiguiente, Portugal renunciaba a la orilla del La Plata, incluida la colonia de Sacramento). Luego la frontera seguía por la divisoria del Río Negro y los otros ríos que mueren en la laguna de los Patos, desciende por el Ibicui hasta el Uruguay y sube por éste y el Pepiri Guazú hasta sus fuentes; pasa por una baja divisoria al Iguazú y, por éste, baja al Paraná. Se eleva por el Paraná y su afluente derecho, el Igurey (Iguatemi), hasta su nacimiento; pasa por la Serra de Amambay, que hace de divisoria, y desciende por el Api, tributario del Paraguay, y, finalmente, asciende por éste hasta la desembocadura del Jaurú, es decir, hasta el extremo meridional de la meseta de Mato Grosso. El sector siguiente quedaba sin explorar, y la frontera convencional pasaba en línea recta desde el Jaurú, al oeste, hasta los cursos superiores de los afluentes izquierdos del Guaporé, del sistema del Amazonas.

301

La margen derecha del Paraguay, excepto las fuentes, pertenecía indiscutiblemente a España, y los bandeirantes no iban allá. El propio Paraguay era una vía fluvial bien explorada desde mediado el siglo XVI, pero de sus afluentes derechos no se conocían más que el Pilcomayo y el Bermejo. De los tributarios derechos del bajo Paraná, los españoles habían explorado en el siglo XVII el río Salado, por cuyo valle pasaba la ruta comercial a Chile.

Los jesuítas llegaron al Gran Chaco, en la margen derecha del Paraguay, por los años 90 del siglo XVII. Y en los años 20 del siglo XVIII fundaron varias misiones de indios chiquitos entre los 16° y 19° de latitud sur. Cuando los hubieron `` apaciguado'', los jesuitas dejaron expedita la ruta comercial entre las misiones peruanas y laplateñas. Más al sur sometieron a los abipones (1747) y los reunieron en varias misiones del curso bajo del Bermejo. Los descubrimientos geográficos de los jesuitas en la margen derecha del Paraguay fueron insignificantes. En cambio, uno de los jesuitas, el austríaco Martin Dobrizhoffer, se dio a conocer por la descripción que hizo de los abipones (Historia de los abipones, Viena, 1784), que es una de las fuentes más importantes para estudiar la vida de los indios del Gran Chaco de fines del período colonial, cuando ya montaban a caballo.

AZARA, PRIMER EXPLORADOR CIENTÍFICO
DEL RIO LA PLATA

Los cabecillas de las bandeiras eran, en el mejor de los casos, medio analfabetos. Los jesuitas, aun los más instruidos, no tenían interés por las ciencias naturales. Destacaban entre ellos algunos lingüistas y etnógrafos, pero apenas había naturalistas. Dedicados a la caza de esclavos y a la "captura de almas'', los paulistas y los jesuitas llegaron a conocer bastante a fondo, como ya hemos visto, la red fluvial y el relieve de la cuenca del La Plata al este del Paraguay y nada más. Sus predecesores, los españoles, obtuvieron durante la conquista del bajo Paraná y del Paraguay y durante las búsquedas de camino a las "montañas de plata'', una idea de lo más general del Gran Chaco y de la depresión del río La Plata.

El primer geógrafo que puso comienzo a una vasta exploración científica de. la cuenca del La Plata fue el militar español Félix de Azara. En 1781, cuando tenía 35 años, fue enviado a prestar servicio a Buenos Aires y trabajó en diversas zonas laplateñas hasta 1802. No se limitaba a reunir mapas, datos y otras fuentes topográficas de archivos sobre la 302 red fluvial de ese extenso territorio, si bien realizó una labor extraordinaria en este sentido. Dirigió personalmente trabajos de topografía en la zona oriental de la cuenca del bajo Paraná y en la margen izquierda del Paraguay y Paraná. Se pasó montado a caballo la mayor parte de los veinte años que permaneció en el país, cumpliendo distintas misiones y reuniendo por afición datos de historia natural. Viajó por Entre Ríos y la depresión del La Plata, en la zona tropical y en la templada, y dejó una descripción múltiple de la Pampa Húmeda y Seca y del Chaco Austral. Su Viaje a través de la América Meridional, obra clásica en cuatro volúmenes (con atlas), se publicó en París en 1809.

__*_*_*__ [303] __NUMERIC_LVL2__ 34 __ALPHA_LVL2__ LA EXPEDICIÓN
ECUATORIAL FRANCESA
DE LA CONDAMINE

QUIENES COMPONÍAN LA EXPEDICIÓN Y COMO
MIDIERON EL ARCO DEL MERIDIANO

La Academia de Ciencias Francesa envió en 1736 dos expediciones para medir el arco del meridiano: una a Laponia, hacia el Polo Norte, y la otra a la zona ecuatorial de Perú con el fin de esclarecer, con los datos que se obtuvieran, la verdadera forma de la Tierra. Encabezaba la primera expedición el académico Pedro Luis Moreau de Maupertues, destacado físico, astrónomo y geodesista. Para jefe de la expedición ecuatorial fue designado, gracias a sus relaciones con los medios de las finanzas y la corte, el adjunto Carlos María de la Condamine. Mas, para jefe científico de la misma, se nombró al académico Pedro Bouguer, insigne y erudito sabio.

El Gobierno español dio su conformidad para los trabajos de la expedición francesa en el Perú y hasta envió a ésta a dos marinos: Jorge Juan y Santacilla y Antonio de Ulloa^^37^^.

La expedición desembarcó en Portobello, en la costa septentrional del istmo de Panamá, cruzó el istmo y pasó de Panamá a la bahía de Manta (1° de lat. S.), donde se quedaron la Condamine y Bouguer, y los demás se encaminaron a Guayaquil, conviniendo en reunirse en Quito. Al norte de la bahía de Manta, en la zona del cabo Pasado, se sumó a la Condamine el rico terrateniente criollo Pedro Vicente Maldonado, geógrafo y cartógrafo aficionado que compuso un mapa bastante exacto de gran parte de la provincia de Quito (era natural de la ciudad de Riobamba, situada en el valle del alto Pastaza, tributario del Amazonas).

Maldonado enseñÂó bien a sus nuevos amigos la vertiente pacífica de la zona ecuatorial y luego, remontando el río Esmeraldas^^38^^, que él ya había explorado antes, llevó a la Condamine a la ciudad de Quito.

_-_-_

~^^37^^ Los dos marinos recibieron también la misión de presentar un informe secreto del estado de la colonia y una descripción de la geografía política del virreinato del Perú. Además, publicaron juntos en francés el libro Viaje histórico a América del Sur, Amsterdam, 1752.

~^^38^^ En el Esmeraldas precisamente ofreció Maldonado a la Condamine la posibilidad de observar cómo reunían los indios y los negros a él __NOTE__ Footnote cont. on page 305. 304

Había que medir por triangulación el arco de tres grados del meridiano que cruza el Ecuador por una zona de altas montañas, poco más o menos, entre los paralelos de las ciudades de Ibarra y Cuenca, al norte y al sur de Quito. Maldonado halló la superficie más cómoda para medir la base del triángulo, a 20 kilómetros de Quito, en 1736; pero la Condamine no desplegó los trabajos de triangulación hasta julio de 1737 y los terminó en julio de 1739. En marzo de 1743 Bouguer y la Condamine hicieron observaciones astronómicas simultáneas en los puntos septentrional y meridional del meridiano elegido y, merced a ello, "obtuvieron la posibilidad de averiguar con exactitud incontrovertible la verdadera magnitud del arco del meridiano en tres grados" (C. de la Condamine). Luego Bouguer fue al norte, a Bogotá, descendió por el río Magdalena al mar y regresó a Francia.

NAVEGACIÓN DE LA CONDAMINE POR
EL AMAZONAS

La Condamine eligió su camino por el Amazonas abajo: valiéndose del hermano mayor de Maldonado, influyente jesuíta, obtuvo permiso para sacar copia del mapa de Samuel Fritz y quiso comprobarlo personalmente. El jesuíta le dio cartas de recomendación para los misioneros que operaban en el Amazonas. Pedro Maldonado descendió de Quito al MarañÂón por el Pastaza e hizo la primera descripción de este río. La Condamine siguió otro derrotero (junio-julio de 1743): anduvo 30 km al sur desde la ciudad de Loja (4° de lat. S.) y descendió en una balsa con un criado negro por el río montañoso Chinchipe y por el MarañÂón, cruzando la angostura de Manseriche hasta llegar a la misión de Borja, ya en el valle del Amazonas.

Cuatro días después de haber recibido en la misión piraguas con remeros indios, la Condamine arribó a las proximidades de la desembocadura del Ucayalí, a la misión donde le esperaba Maldonado. Es curioso que el criollo, que conocía de sobra la vertiente oriental de los Andes Ecuatorianos, aconsejara a la Condamine la ruta del Chinchipe y el MarañÂón abajo, por parecerle más seguro en todos los sentidos. Pero en la zona comprendida entre Loja y Borja residen "cazadores de cráneos" que aun hoy son el terror de los turistas.

_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 304. supeditados la lechosa savia de los árboles del caucho y cómo daban a éste la elaboración primaria. El informe que la Condamine envió a París sobre este tema en 1738 (con muestras adjuntas) inaugura el primer capítulo de la tradicional "historia del caucho''.

__PRINTERS_P_305_COMMENT__ 20---1747 305

El único ``peligro'' durante la navegación por el Amazonas al mar podía ser sólo el tedio, y la Condamine lo ahuyentó, según sus propias palabras, merced a que se había determinado con antelación a levantar un mapa del curso del Amazonas, con lo que se procuró ".. .un recurso contra la inacción en que me hubiera sumido una navegación tranquila, que por falta de variedad en los objetos que contemplábamos, aunque fuesen nuevos, hubiera llegado a hacerse fastidiosa.. .''^^39^^ En la desembocadura del Ñapo, la Condamine hizo en la noche del 1 de agosto observaciones astronómicas y midió con relativa exactitud las coordenadas del lugar. Eso les permitió a él y a Maldonado levantar un mapa bastante fiel del Solimóes superior y del bajo Amazonas, es decir, de las mismísimas partes del gran río que Fritz dibujara de manera esquemática y errónea. Y para levantar el del Amazonas superior utilizaron, además de los datos de Fritz y los suyos propios, los mapas que hicieran los jesuítas del vastísimo territorio de Loreto. En septiembre de 1743, luego de dos meses de navegación, los viajeros llegaron a Belem. Y a Francia arribaron a comienzos de 1745. En 1748 Maldonado fue elegido miembro de varias instituciones científicas europeas, incluida la Real Sociedad Londinense. Este mismo año, habiendo cumplido sólo cuarenta, Maldonado se contagió de sarampión en Londres y falleció. La Condamine y Bouguer publicaron el uno contra el otro en distintos años extensos informes de lacerante carácter polémico sobre los resultados de los trabajos de medición del arco del meridiano. En 1751 la Condamine publicó el Diario de un viajero al Ecuador, y entre 1752 y 1754 dos suplementos para este trabajo. Incluyó en él, además de sus observaciones personales, copiosos datos etnográficos de los indios del Amazonas que le facilitaron unos misioneros.

__*_*_*__ _-_-_

~^^39^^ Carlos María de la Condamine. Viaje
a la América Meridional, Buenos
Aires---México, 1942, pág. 47.

[306] __NUMERIC_LVL2__ 35 __ALPHA_LVL2__ EXPLORACIÓN
DE LAS TIERRAS
MAGALLANIGAS

EL INGLES DRAKE ANTE LAS COSTAS
DE LA PATAGONIA

Francisco Drake, el "pirata de hierro de la reina Isabel'', zarpó de Inglaterra en noviembre de 1577 al mando de una flotilla de cuatro navios y comenzó una campaña marítima contra los españoles que tuvo la fortuna de llegar a ser la segunda vuelta al mundo. Las intenciones del propio Drake no llegaban a tanto. El se había propuesto abrirse paso por el estrecho de Magallanes al Océano Pacífico para saquear las ciudades del litoral americano y detener las naves españolas cargadas de valiosas mercancías.

Los ingleses arribaron al La Plata en abril de 1578 y avanzaron lentamente al sur, entrando en los golfos y bahías que visitara ya Magallanes. Avecinábase el invierno. Experto marino, Drake sabía que el otoño y el invierno eran en las latitudes de cuarenta y cincuenta grados las estaciones menos propicias para la navegación, sobre todo por aguas casi inexploradas. A fines de mayo, un navio quedó totalmente inservible, y Drake ordenó prenderle fuego.

Durante los breves anclajes frente a las costas de Patagonia y la invernada en la bahía de San Julián (junio-mediados de agosto de 1578), el sacerdote Francisco Fletcher, que iba con Drake, observó a los patagones y proporcionó datos de ellos más fidedignos que Pigafetta. Coincide únicamente la caracterización positiva de los patagones: "Eran gente bondadosa y se apiadaron tanto de nosotros como jamás habíamos visto entre los cristianos. Nos traían comida y parecían dichosos de complacernos... Es cierto que se distinguen por su altura, recia complexión, fuerza y potente voz. Pero no son, ni mucho menos, unos monstruos como nos habían contado de ellos: hay ingleses de no menos talla que el más alto de ellos...''

En la bahía de San Julián, donde Magallanes mandó decapitar a los cabecillas de los sublevados, Drake ejecutó a Tomás Dowty, acusado de haberse confabulado. No es posible cerciorarse de si fue Dowty el culpable o si hubo realmente alguna confabulación. Mas se sabe por varios testimonios que "el pirata de hierro" __PRINTERS_P_307_COMMENT__ 20* 307 odiaba a Dowty y tenía creído que éste atentaba a su honor y a su vida por dos razones: primero, Dowty había acusado antes al hermano de Drake de haber cometido un robo, y segundo^en una ocasión había conjurado un temporal contra la flotilla. ¡Es un hechicero! ¡Todo eso sale de su arca!"

,

El 17 de agosto de 1578 los navios zarparon de la bahía de San Julián, y el 20 de agosto estaban ya delante de la entrada del estrecho de Magallanes, junto al cabo Vírgenes. Pero necesitaron tres días más para tomar bien el viento y entrar en el estrecho, tras de doblar el cabo.

LA TIERRA DEL FUEGO ES UN ARCHIPIÉLAGO

Los ingleses comenzaron a avanzar por un "canal angosto, sinuoso y lleno de peligros" sin perder de vista las dos margenes. La mar estaba muy picada y caía una lluvia torrencial; de tiempo en tiempo soplaban violentas rachas de viento. Al día siguiente arribaron a "tres islotes''. Escampó, y Drake desembarco con varios marineros en una isla grande (probablemente, el saliente septentrional de la Tierra del Fuego). Aquí los ingleses vieron por primera vez gente, a juzgar por la descripción de Metcher, indios de a pie'', los onas, tribu emparentada con los patagones, y más al sur, "indios de canoa" (alacalufes o yaganes). Algunos pero pocos, se cubrían el cuerpo con pieles de guanaco, y los otros, hombres y mujeres, iban desnudos. Eran de mediana estatura y recia complexión. "No vimos allí m pueblos, ni campos, ni ganado; sólo a ellos deambular... deteniéndose en un sitio sólo el tiempo necesario para recoger, matar y comer tocio lo que sirve de alimento''. Los pobladores de la Tierra del tuego se resguardaban de la intemperie en deplorables chozas. Mas, para ser de toscos salvajes, los enseres nos parecieron hechos con mucha maña y hasta elegancia. Las canoas son de corteza de árbol sin embrear ni calafatear, simplemente cosidas las junturas con jirones de piel de foca, pero tan bien que no hacen agua. De corteza son también las tazas y los cubos. Los cuchillos están hechos de grandes conchas con los bordes partidos y luego afilados en piedras''.

En cruzar el estrecho tardaron mas de dos semanas. Cuando los ingleses salieron al Océano Pacífico, Drake quiso torcer al norte, pero una tempestad los detuvo mucho tiempo. Tan pronto como nos vimos en este mar, que para nosotros ^ fue Furioso, comenzó tan violento temporal como aún no conocíamos... (de día; no veíamos la luz del sol, ni de noche la Luna y las estrellas... 308 De tiempo en tiempo se divisaban las montañas próximas.. ^ luego se perdieron de vista... Perdimos a nuestros compañeros''. Un navio desapareció, y otro, lanzado por la tempestad de nuevo al estrecho, salió al Atlántico y tornó a Inglaterra.

395-1.jpg __CAPTION__ Tierra del Fuego

La tempestad duró cincuenta y dos días, hasta fines de octubre, y en todo ese tiempo sólo hubo dos días de tregua. "De súbito calmóse todo como tocado por mano de santo: las montañas recuperaron su beatífico aspecto, el cielo sonreía, el mar estaba sumiso, pero los hombres habíanse extenuado y necesitaban descansar''. El solitario navio (el Gamo Dorado, de 100 Tm) se encontró después del temporal, según la medición de Drake, a 5 7° 20' de latitud sur y parece ser que fondeó por allí entre unas islas.

El cabo de Hornos, extremo punto meridional del archipiélago de la Tierra del Fuego, se encuentra a 56° de latitud sur. Basándose en eso, algunos historiadores ingleses deducen que Drake descubrió una isla pequeña cuyo extremo es el cabo de Hornos, si bien el fondeadero pudo haber sido cualquier otra isla meridional de las esparcidas por una extensión de más de 600 kilómetros al noroeste del susodicho cabo. Con el mismo fundamento pueden afirmar los historiadores españoles que el cabo de Hornos lo descubrió Hoces, pues vio en 1526 "el fin de la Tierra" a los 55° de latitud sur. Pero aun sin atribuirle el descubrimiento del cabo de 309 Hornos, el "pirata de hierro" hizo otro de importancia capital: demostró que la Tierra del Fuego no es parte del continente antartico, sino un archipiélago; que, tras una isla grande, hay un grupo de islas más pequeñas, y detrás de éstas se extiende una vasta superficie de agua; y que, por consiguiente, del Océano Atlántico al Pacífico puede pasarse no sólo por el estrecho de Magallanes, sino más al sur también, bordeando la Tierra del Fuego^^40^^.

DRAKE FRENTE A LAS COSTAS OCCIDENTALES
DE HISPANOAMÉRICA

Drake fue de las islas meridionales a la de Valparaíso, esperando reunirse con los navios perdidos, como tenían convenido de antemano. A fines de noviembre, el Gamo Dorado ancló junto a la isla Chiloé, poblada de araucanos "huidos del continente por la crueldad de los españoles''. Estos indios tenían motivos de sobra para desconfiar de los europeos, y cuando Drake desembarcó con diez marineros armados, los indios los forzaron a alejarse, matando a dos ingleses. Pero, más al norte, los indios chilenos recibieron con muestras de amistad a los ingleses y hasta les facilitaron un práctico para guiarlos a Valparaíso. De aquí Drake empezó a asaltar naves españolas cuyas tripulaciones se creían fuera de todo peligro en las aguas del Pacífico, pues aún no habían arribado a ellas piratas extranjeros.

Saqueado que hubo Valparaíso, Drake tomó rumbo al norte, siguiendo la verdadera dirección de la costa, y no al noroeste, como se mostraba en los mapas españoles que fueron a parar a manos de los ingleses. Sólo la costa peruana estaba allí relativamente bien dibujada (tal vez fueran copias de los mapas hechos antes de las expediciones chilenas de Valdivia y las navegaciones que él organizó). Cuando el Gamo Dorado cruzó el trópico de Capricornio, los piratas se aproximaron a los puertos de embarque de la plata peruana al Panamá. Los españoles se encontraban en tierra, igual que en el mar, fuera de todo peligro y transportaban las preciosas cargas sin protección alguna. Varios de esos cargamentos transportados por tierra pasaron sin dificultad a manos de los piratas, que desembarcaban para el pillaje. En Callao, puerto de Lima, estaban fondeados treinta navios españoles, algunos bien pertrechados. Drake se internó con el Gamo Dorado en la ensenada y pasó allí toda la noche entre enemigos. Los marineros de _-_-_

~^^40^^ Descubierta en el siglo XIX la Tierra de Graham, península antartica, comenzóse a denominar estrecho de Drake el ancho paso (unos 1.000 km) comprendido entre ella y la Tierra del Fuego.

310 los navios contiguos hablaban en voz alta de las embarcaciones que acababan de salir rumbo a Panamá. Drake levó anclas por la mañana, dio alcance a la nave que más había despertado su interés y la abordó: llevaba un cargamento de oro y plata cuya cuenta duró seis días....

Frente a las costas de Centroamérica y México Drake obraba con más cautela y se alejaba de los puertos grandes, ya que la noticia de sus correrías volaba más rauda que él navegaba. Su ruta posterior, costeando América del Norte, y su navegación alrededor del mundo no son tema de este libro.

SARMIENTO Y LA TENTATIVA DE COLONIZAR
LAS TIERRAS DE MAGALLANES

Pedro Sarmiento de Gamboa, ducho navegante y, además, muy instruido para su tiempo, se sumó a la expedición peruana de Alvaro Mendaña de Neira, quien buscó en el Pacífico el continente Austral (1567--1569), participó en el descubrimiento de las islas Salomón, mandó en viaje de vuelta una de las dos naves de la expedición y rindió cuenta de ella.

En 1579 zarpó de Callao una escuadra rumbo al sur para interceptar el paso a Drake en su regreso (los españoles no creían, claro está, que repetiría la navegación de Magallanes alrededor del mundo), explorar detenidamente el estrecho y poner en claro si se podía construir alguna fortificación en sus costas. Sarmiento, capitán de uno de los navios, levantó el mapa de la costa de Chile. "Gracias a él, el mapa de las costas de Chile reproducía ya a grandes rasgos su verdadera forma" (E. Reclus). Debido al mal tiempo, frecuente en Chile meridional, a la escasez de provisiones y al descontento de la tripulación, el almirante de la escuadra dio la orden de retorno. Sarmiento no obedeció y prosiguió la exploración del Archipiélago de Chile. A los 50° de latitud sur descubrió la "gran isla Madre de Dios'', pero, como se demostró en el siglo XIX, la isla en que desembarcó y a la que puso el nombre de Madre de Dios era relativamente pequeña. Sarmiento no se percató de que la parte septentrional, más grande, de la nueva isla estaba separada de la meridional, más pequeña, por un estrecho^^41^^. Exagerando notablemente los siguientes _-_-_

~^^41^^ Lo demostró la expedición inglesa de F. King (1826--1830), que descubrió la isla de Wellington. Por eso las islas que están al norte de Madre de Dios, hasta los 47° de latitud sur, llevan en su mayor parte en nuestros mapas denominaciones inglesas.

311 descubrimientos de Sarmiento, Reclus escribe: "Habiendo abordado el archipiélago Magallánico cerca de la gran isla Madre de Dios, exploró minuciosamente todas las tierras que lo separaban del estrecho, estudiando los canales, las bahías y las ensenadas, fijando la posición exacta de los puertos, sondeando las profundidades, midiendo las montañas, describiendo el régimen de los vientos, de las corrientes y de las mareas: la mayor parte de las denominaciones que él dio han quedado en la nomenclatura geográfica''.

En 1580, cuando Sarmiento pasaba por el estrecho de Magallanes, exploraba sus ramificaciones y desembarcaba una y otra vez en tierra, llegó a la conclusión de que en aquella zona se podía no sólo construir una fortaleza, sino establecer también una colonia. En la orilla continental de la parte levantina del estrecho, Sarmiento vio a unos patagones. Valíanse éstos de arco y flechas para cazar, pero ya tenían caballos y habían pasado a ser "gente de a caballo" y no ya "indios de a pie"^^42^^.

Las halagüeñas deducciones de Sarmiento sobre la naturaleza de las tierras de Magallanes estaban en completa congruencia con las intenciones del Gobierno. En 1584 llevó al estrecho a centenares de soldados y colonos, y entre éstos, a varias decenas de mujeres. Se construyeron dos ``ciudades'' nuevas: la de Nombre de Jesús, junto a la entrada atlántica del estrecho, y la de San Felipe, a la mitad del mismo y donde vuelve a ser más angosto, al sudeste de la península de Brunswick. San Felipe debía ser el centro de una nueva colonia agraria, y allí se alojaron 400 personas, entre ellas 30 mujeres. Sarmiento no podía dejarles reservas de provisiones, pero les ofreció semillas para los campos, cosa que hizo, y retornó a España.

En 1587, el pirata inglés Tomás Cavendish pasaba por el estrecho de Magallanes hacia el Océano Pacífico. En la entrada no lo detuvo nadie (no está muy clara la suerte que corrió la guarnición de Nombre de Jesús). En medio del estrecho vio las ruinas de la ciudad de San Felipe y los cadáveres de los colonos, denominándola Puerto Hambre. En tres años habían muerto todos los habitantes de San Felipe, ya que las semillas traídas de España no germinaron.

_-_-_

~^^42^^ "El caballo fue desembarcado por primera vez en Buenos Aires en 1537; luego la colonia fue abandonada durante cierto tiempo, y los caballos se hicieron baguales... En 1580 se encuentran ya en el estrecho de Magallanes" (C. Darwin).

312

En junio de 1834, el navio Beagle, en que navegaba Carlos Darwin, abandonó Puerto Hambre. "Llevábamos rumbo al sur, descendiendo por un sombrío paso.. ,^^43^^ Oscuras nubes desgarradas bogaban raudas por encima de las montañas, envolviéndolas desde la cumbre hasta casi la falda... Anclamos... cerca de Monte Sarmiento, oculto ya por las nubes. Al pie mismo de las altas y casi perpendiculares orillas de nuestra pequeña ensenada había un wigwam desierto, y sólo él nos recordó que a veces se atreve el hombre a llegar a estas desoladas regiones... Las rocas, el hielo, la nieve, el viento y el agua, peleando entre sí, y a veces también contra el hombre, reinan aquí con soberanía absoluta... Por la mañana nos deleitamos contemplando el velo de niebla elevarse poco a poco de Sarmiento y descubrirlo a nuestra vista. Este monte es uno de los más altos de Tierra del Fuego... Su falda está poblada de umbríos bosques, por encima de los cuales se extiende la nieve hasta la misma cima... Varios glaciares descienden sinuosos desde la franja superior de las nieves hacia la orilla del mar''.

``TIERRA DE LA VIRGEN" O ISLAS SEBALDINAS
(DE FALKLAND)

Cavendish, que había tornado a Inglaterra después de dar la vuelta al mundo, intentó pasar de nuevo al Océano Pacífico por el estrecho de Magallanes a fines de 1591. Mandaba uno de los navios el conocido expedicionario polar Juan Davis. Pero Cavendish fue lanzado a comienzos de 1592 por una tempestad al este, y en la travesía de vuelta a Inglaterra murió en el Océano Atlántico. La nave de Davis, separada por la tempestad de las demás, encalló a los 52° de latitud sur en una tierra desconocida que resultó ser un archipiélago. Según una versión, fue Davis quien la denominó "islas de la Virgen" en honor de la reina ``virgen'' Isabel. Según otra, fue el pirata Richard Hawkins quien la denominó así "en honor de su señora reina"^^44^^. En 1594 _-_-_

~^^43^^ El estrecho de Magdalena, que separa la península suroccidental de la Tierra del Fuego, donde se alza el Monte Sarmiento (2.200 m), de la isla Aracena. Este estrecho fue descubierto poco antes de la expedición realizada en el navio Beagle.

~^^44^^ Aduce esta versión James Cook en Viajes al polo Sur y alrededor del mundo. Pero se equivocó al atribuir a Hawkins el descubrimiento del archipiélago.

313 navegaba él hacia el estrecho de Magallanes y fue también desviado al este por una tempestad. Entonces fue a lo largo de la costa septentrional de la "Tierra de la Virgen" y dio de ella una descripción que los navegantes del siglo XVIII reconocen "bastante buena" (L. A. Bougainville) y "muy detallada" (J. Cook). Hawkins no se percató de que la "Tierra de la Virgen" se divide en dos islas grandes. Le pareció que allí crecían árboles, y en la orilla vio luces. Los navegantes que desembarcaron en las islas en el siglo XVII las encontraron inhabitables; pero es posible que durante la visita de Hawkins hubiera allí gente de algún navio naufragado o, lo que es menos probable, fugitivos de las poblaciones levantadas en Sarmiento. Los árboles que vio Hawkins fueron sin duda una ilusión óptica: de lejos tomó por bosque los arbustos y la alta hierba.

395-2.jpg 395-3.jpg __CAPTION__ Según Bougainville (siglo XVIII)
Según los mapas del siqlo XX
Islas Falkland

Davis retornó a Inglaterra antes de que Hawkins zarpara hacia el estrecho y, claro, dio en seguida la noticia del descubrimiento. Pero no es probable que ésta trascendiera al extranjero. Por eso el holandés Sebald (Sebastián) de Weert, desviado por un violento temporal al este del estrecho, al ver allí tierra creyó que aún era desconocida. Tras de navegar a lo largo de parte de su costa occidental, se convenció de que tenía delante un grupo de islas y les puso el nombre de Sebaldinas. Los navegantes del siglo XVII también denominaban así la isla principal (doble) y los islotes contiguos, al noroeste. Cuando las embarcaciones holandesas e inglesas con rumbo al Océano Pacífico en torno a Sudamérica se aproximaban a las islas Sebaldinas, o Tierra de la 314 Virgen, unas veces las identificaban, y otras las divisaban, tomándolas probablemente en el segundo caso por un saliente del Antartico.

DESCUBRIMIENTO DEL CABO DE HORNOS
POR LOS HOLANDESES

A mediados de 1615, un grupo de comerciantes de la ciudad holandesa de Hornos envió dos naves, la Endracht y la Hoorn, mandadas ambas por el ducho capitán Guillermo Gornelio Schouten, en busca de especias a las Molucas por ruta occidental. El comisario de la expedición era Jacobo Le Maire. La nave Hoorn ardió en el Atlántico, y la tripulación pasó a la Endracht. Cuando los marineros buscaban un paso al Pacífico por el sur del estrecho de Magallanes^^45^^, vieron el 24 de enero de 1616, junto a los 55° de latitud sur, hacia el oeste, una tierra montañosa cubierta de nieve en pleno verano, el saliente sudeste de la Tierra del Fuego, y al este otra tierra desconocida, aún más alta y también cubierta de nieve (la cima tiene más de 1.100 m de altura). Las dos tierras estaban divididas por un ``buen'' estrecho, que Schouten denominó de Le Maire. El 25 de enero los holandeses se aproximaron a esta nueva tierra y se creyeron que tenían delante un pico del continente Austral que denominaron, en honor de los Estados Generales de los Países Bajos, "Tierra de los Estados''. Desde allí la Endracht tomó rumbo al suroeste. " Encontramos la mar muy agitada---escribe Schouten^^46^^---, y el agua de un intenso color azul, lo que nos infundía la seguridad de que estábamos en el Gran Mar Austral. Nos alegramos mucho, pues creímos que habíamos descubierto una ruta desconocida hasta hoy... Hacia la tarde (29 de enero) volvimos a ver tierra al noroeste. Era toda de altas montañas cubiertas de nieve y acababa en una aguda punta que denominamos cabo de Hornos...'' Pero Schouten midió la latitud con el erróneo resultado de 57°40' de latitud sur (en vez de 56°).

_-_-_

~^^45^^ En el estrecho podía haber un desagradable encuentro con navios españoles. Además, la CompañÂía holandesa de las Indias orientales había proclamado monopolio suyo la ruta del estrecho de Magallanes, lo mismo que en torno al Cabo de Buena Esperanza, y los negociantes de Hornos no estaban relacionados con ella.

^^46^^ En el libro Diario o descripción de una maravillosa navegación ( Amsterdam, 1619), reeditado unas cuarenta veces.

315

Así quedó definitivamente demostrado que la Tierra del Fuego es una isla, y no un saliente del Antartico, y que al sur de ella hay un estrecho entre los dos océanos. La ruta en torno al cabo de Hornos es mucho más larga que por el estrecho de Magallanes, pero más cómoda para los veleros, ya que con vientos contrarios hay más anchura para maniobrar, y durante las tempestades, más seguridad, pues las naves pueden anclar en muchas bahías resguardadas de la costa meridional de la Tierra del Fuego^^47^^.

Le Maire y Schouten suponían que el cabo de Hornos es el extremo sur de la isla principal de la Tierra del Fuego. Pero en 1624 el navegante holandés Jacobo Ermite, que descubrió junto a la Tierra del Fuego el golfo de Nassau, vio que el cabo de Hornos se encuentra en la isla meridional extrema del grupo Ermite.

En 1643, el navegante holandés Enrique Brouwer dio la vuelta a "Tierra de los Estados" y demostró que es una isla pequeña (ha conservado el nombre).

LOS INGLESES Y LOS FRANCESES EN LA
"TIERRA DE MAGALLANES"

En 1669, el capitán inglés Juan Narborough salió de corso rumbo a las costas de Hispanoamérica, y en 1670 entró en el estrecho de Magallanes. Mejoró considerablemente el mapa^ del estrecho, sobre todo de su parte occidental, de unos 300 kilómetros de longitud, y determinó mejor que Sarmiento la dirección general y la configuración de la costa de Chile Meridional. Tenía un aspecto tan desolador y desértico que Narborough la denominó "Desierto Meridional''.

En el Pacífico, Narborough tomó rumbo al norte y arribó a la ciudad de Valdivia, costeando Chile Meridional, e intentó explorar toda la costa. Para conocer con algún detalle los archipiélagos chilenos y la costa frontera del continente, una de las más quebradas del mundo, se necesitaban años, y Narborough navegó por allí meses contados; sin llegar a cumplir su misión, por causa _-_-_

~^^47^^ ''. . .Con el desarrollo de la navegación a vapor, los barcos surcaban principalmente el estrecho de Magallanes, cuya angostura les permitía el paso, y los veleros doblaban el cabo de Hornos. . .'' (C. Vallaux. Geografía general de los mares).

316 que uno de sus compañeros tildó de ``vergonzosas'', tornó a Inglaterra en 1671.

La cuenta rendida, escrita en estilo de entretenimiento por algún literato, sirvió, a pesar de todo, a los exploradores posteriores, incluido Carlos Darwin, quien dedica palabras de respeto a Narborough con motivo del cuadro que describió del "Desierto Meridional''. Y la descripción de la primera vez que Narborough vio pingüinos (``Diríase que caminan chiquillos con baberos blancos'') se ha hecho clásica.

En 1689 salió del Támesis, por encargo de lord Falkland, rumbo al sur del Atlántico, el capitán Juan Strong. A comienzos de 1690 se vio frente a la costa septentrional de la "Tierra de la Virgen'', que se tenía aún por una punta del continente Austral. Bordeándola, Strong descubrió un estrecho lleno de islotes que va de noreste a suroeste y divide este territorio en dos islas grandes. Strong lo denominó estrecho de Falkland, y en el siglo XVIII los ingleses pusieron los nombres de Falkland Oriental y Falkland Occidental a las dos islas que divide.

A últimos del siglo XVII y comienzos del XVIII aparecieron en aguas magallánicas navegantes franceses, conocidos con el nombre de los malouinos, o sea, oriundos de la ciudad de Saint Malo, "patria de los corsarios franceses''. El primero que zarpó de Saint Malo (en 1698) hacia las costas de Perú por el estrecho de Magallanes fue Gouin Beauchéne. Retornando a Francia por el estrecho de Drake en enero de 1701, Beauchéne se dio cuenta de que, debido a un error de cálculo de Schouten, el cabo de Hornos está en los mapas mucho más al sur que en realidad. Al no encontrar luego el estrecho de Le Maire, también mal colocado en el mapa, Beauchéne pasó al Atlántico, prosiguió rumbo más al este y, torciendo al norte, descubrió a los 53° de latitud sur el islote de Beauchéne. Siguió rumbo al norte y fondeó en la más oriental de las islas Sebaldinas, desembarcó y vio "un paraje húmedo y sin bosque con lagos de agua dulce y muchos ánades, cercetas, patos y chochaperdices''. No cabe duda de que desembarcó en la Falkland Oriental. Después de Beauchéne visitaron a menudo el archipiélago los malouinos, por lo que los franceses comenzaron a denominarlo islas Malvinas.

Los franceses iban al Océano Pacífico por dos rutas: rodeando el cabo de Hornos y por el estrecho de Magallanes. Marcand, capitán de la nave Bárbara, entró en 1713 en el estrecho, se internó en una ``bahía'' al sur de la península de Brunswick, pero resultó ser la confluencia del ``canal'' de Bárbara, lleno de islotes, por el que salió a la costa suroeste del archipiélago de Tierra 317 del Fuego, en el océano. Los españoles denominaron posteriormente isla de Santa Inés a todo el terreno separado por el `` canal'' del falso saliente de la isla mayor^^48^^.

El descubrimiento de Marcand tenía también importancia en el plano de la navegación: el ``canal'' de Bárbara daba al capitán de la nave la posibilidad de elegir rumbo cuando hiciese mal tiempo y, a juicio de Bougainville, que lo exploró por segunda vez, "acortaba mucho el tiempo de paso por el estrecho de Magallanes''.

En 1763 el Gobierno francés permitió a Luis Antonio Bougainville fundar con sus propios recursos una colonia en las islas Malvinas. Tras de navegar en febrero de 1764 al este, a lo largo de toda la costa septentrional del archipiélago, Bougainville eligió para la población la orilla de la bahía Francoise (hoy de Berkeley). Allí desembarcó a 27 canadienses franceses, que habían abandonado su patria después de la conquista de ésta por los ingleses. En 1765--1766 trajeron a Saint Malo otros dos grupos de colonistas, alcanzando su número unas 150 personas. Antonio José Perneti, que vivió cierto tiempo en la colonia, hizo la primera descripción de la naturaleza del archipiélago. Los compañeros de Bougainville incluyeron las islas Malvinas en el mapa, cuya inexactitud habíase hecho notar. A juzgar por el mapa adjunto a la "vuelta al mundo" de Bougainville, los franceses exploraron todas las costas de la isla oriental; en la occidental habían quedado totalmente sin explorar las costas meridional y occidental.

En enero de 1765 Juan Byron desembarcó en Falkland Oriental^^49^^ proclamó el archipiélago posesión inglesa y tomó rumbo, a través del estrecho de Magallanes, alrededor del mundo. En 1766 los ingleses construyeron un fuerte en Falkland Oriental. Como quiera que España pretendía al archipiélago, los franceses renunciaron a sus derechos. El 1 de abril de 1767 Bougainville entregó oficialmente la colonia a los españoles. Fueron muy _-_-_

~^^48^^ En el siglo XIX se demostró que el saliente sudoccidental, uno al parecer, de la isla principal de Tierra del Fuego se divide en tres partes fundamentales: la península de Brecknock, la isla Aracena y la isla de Clarence (al este del ``canal''). La isla de Santa Inés, por su parte, "se dividió" en dos: la del sudeste conservó el nombre originario, y a la del noroeste se dio el de ``Desolación'' (¡en recuerdo de Narborough!) (véase el mapa de la pág. 309).

^^49^^ El primer animal que vieron los hombres de Byron al desembarcar fue la zorra lupiforme de Falkland, tan osada y curiosa que los marineros la tomaron por un lobo feroz y se arrojaron al agua.

318 pocos los colonos que accedieron a quedarse; pero la colonia española duró poco: "Después de la discusión que en torno a su posesión tuvieron Francia, Inglaterra y España, las islas quedaron deshabitadas" (C. Darwin). Considerando el archipiélago posesión suya, los ingleses hicieron una descripción de las costas de Falkland Occidental y "desmembraron de ella" varias islas pequeñas. A comienzos del siglo XIX abandonaron el fuerte, ya que su mantenimiento resultaba demasiado caro, pero retornaron al archipiélago y lo ocuparon en 1833, cuando resultó ser una base cómoda para los cazadores de animales marinos del Antartico. Fue precisamente entonces, cuando el navio Beagle, con Darwin a bordo, visitó en 1833 y 1834 las islas Falkland. Los oficiales del Beagle precisaron el mapa del archipiélago, y Darwin hizo una breve, pero valiosa descripción de su naturaleza en Viajes de un naturalista alrededor del mundo.

LOS INVESTIGADORES DE PATAGONIA EN EL
SIGLO XVIII

La Patagonia del Norte, la cuenca del Río Negro, fue explorada en parte desde el sur de Chile y La Plata por los colonos españoles y los jesuítas, quienes fundaron allí varias misiones. Entre los jesuitas destaca la extraña figura del médico irlandés Tomás Falkner. En los años 40 del siglo XVIII iba de cirujano en una nave inglesa, enfermó y desembarcó en Buenos Aires para curarse. Cuando sanó, ingresó en la CompañÂía de Jesús. Cerca del año de 1750 fue enviado a civilizar a los patagones, que a la sazón eran gente de a caballo y pasaban de Limay---Río Negro al estrecho de Magallanes. El propio Falkner, que había vivido muchos años entre esos indios, no había ido tan lejos, hasta de la Patagonia central tenía una idea muy confusa, pero recorrió el norte de Patagonia en todas direcciones. Fue concretamente el primero en incluir en el mapa, si bien muy imperfecto, el Río Negro desde su desembocadura hasta la confluencia del Neuquén con el Limay, y el Limay arriba hasta el lago NauelHuapí (allí había establecida una misión jesuítica ligada con Chile). En tanto que médico, el propio Falkner conocía las ciencias naturales, y la descripción que él hizo ofrece interés no sólo para los etnógrafos, sino también para los naturalistas y los geógrafos. Darwin, que se refirió varias veces a su trabajo y comprobó sobre el terreno sus datos geográficos, señala que, por lo común, "son muy exactos''. El libro de Tomás Falkner 319 Descripdon de Patagonia se publicó por primera vez en Inglaterra en 1774.

Tras la expulsión de los jesuítas, cuando los ``feligreses'' obtuvieron el derecho a penetrar en los territorios profundos de los ``salvajes'', se destacaron por las exploraciones del sur de Patagonia los hermanos Antonio y Francisco Viedma. En 1779 fundaron en el curso bajo del Río Negro el poblado de Carmen de Patagones, que fue hasta 1784 base de las exploraciones tanto en el litoral como en el interior del país. Recorrieron, de bahía en bahía, toda la costa patagónica, y en 1782 remontaron el río Santa Cruz hasta sus fuentes, donde uno de los lagos que descubrieron fue denominado, en honor suyo, lago Viedma (1.100 km2). La Cuenta general rendida sobre la provincia de Santa Cruz, que presentaron en 1787, no se sacó de los archivos hasta la proclamación de la República Argentina, y entonces se reparó en los hermanos Viedma. En 1837 se editó en Buenos Aires el libro de Antonio Viedma Diario del viaje por las costas de Patagonia. Posteriormente, cuando se organizó la provincia de Río Negro, su centro fue la ciudad de Viedma, fundada en el curso bajo del Río Negro, en su orilla derecha, frente al poblado de Carmen de Patagones. Después de la expedición de Falkner al norte y de los hermanos Viedma al sur, a comienzos del siglo XIX, sólo la Patagonia Central (cuenca del río Chubut) seguía siendo una laguna en el mapa.

__*_*_*__ [320] __NUMERIC_LVL2__ 36 __ALPHA_LVL2__ NOCIÓN
DE HISPANOAMÉRICA
Y EL BRASIL A FINES
DEL PERIODO COLONIAL

DATOS GEOGRÁFICOS REUNIDOS POR LAS
AUTORIDADES COLONIALES

Mediado el siglo XVI, después de las expediciones de Orellana e Irala, Sudamérica fue atravesada varias veces por la zona ecuatorial y, en diagonal, desde Buenos Aires hasta Lima, en las zonas templada y tropical. Desde el siglo XVII fueron también corrientes los cruces latitudinales del continente por la zona templada, siguiendo el itinerario Buenos Aires---Mendoza---- Santiago. En las regiones andinas conquistadas había viejos caminos, construidos por los incas y los chibchas, pero los españoles tendieron otros, menos peligrosos que muchos europeos de los siglos XVII y XVIII. Mas, a fines del período colonial, las rutas exploradas a través de las vertientes orientales de los Andes y mesetas y depresiones adyacentes, además del Amazonas y las vías transcontinentales con sus ramificaciones, estaban abandonadas, lo mismo que las de los grandes tributarios derechos del Amazonas que unían los centros mineros del Brasil con el mar.

Como quedó claro en los siglos XIX y XX, durante más de trescientos años de período colonial se realizaron numerosas exploraciones importantes a los lados de los caminos transitados y vías fluviales, pero no llegaron a ser patrimonio común ni enriquecieron los conocimientos geográficos que se tenían de las regiones interiores de Sudamérica.

Ya en el siglo XVII se delimitaron en lo fundamental e incluyeron en los mapas por navegantes de distintas naciones los contornos del continente, excluida la parte suroeste, donde numerosas islas del archipiélago chileno eran tenidas por penínsulas. Pero las gigantescas mesetas de Guayana y del Brasil, así como los valles del Orinoco y del Amazonas, excepto la estrecha franja ribereña, el valle del La Plata y Patagonia siguieron siendo hasta comienzos del siglo XIX, en el aspecto geográfico, casi una inmensa laguna.

Los funcionarios coloniales presentaban periódicamente a los gobiernos de las metrópolis detallados informes secretos de cada gran división administrativa con mapas adjuntos; pero casi __PRINTERS_P_321_COMMENT__ 21---1747 321 nadie los estudiaba. Los originales se guardaban en las capitales de las metrópolis, y las copias sepultábanse en los archivos secretos de los centros coloniales, donde permanecían arrinconadas. La mayor parte de estos valiosos documentos pereció durante incendios o a causa de la mala conservación. Esa misma suerte tuvo = la mayoría de las cuentas rendidas por los misioneros a sus jerarquías religiosas.

395-4.jpg __CAPTION__ América Latina en un mapa del primer cuarto del siglo XVIII

El segundo ``descubrimiento'' de Latinoamérica siguió dos caminos: el trabajo de gabinete y la exploración sobre el terreno. El primero, el de gabinete, no es tema de este libro. Aquí cabe únicamente recalcar que la mayor parte de las noticias exactas sobre la marcha de los descubrimientos y las exploraciones de Latinoamérica fue reunida por los historiadores en los siglos XTX 322 y XX en los archivos de España, Portugal y las nuevas repúblicas. Pero se publicaban los documentos, incluso de la mayor importancia, con mucha lentitud y grandes intervalos debido a la = falta crónica de recursos; eran pocos los científicos como Alejandro Humboldt que mostraban interés no sólo por la historia militar y política de Latinoamérica, sino también por la marcha de su exploración geográfica. Por eso los viajeros, sobre todo de Sudamérica, se sentían en la primera mitad del siglo XIX exactamente igual que si penetrasen por primera vez en una tierra desconocida: a menudo carecían de mapas y descripciones un tanto fidedignas de las zonas que se proponían explorar.

395-5.jpg __CAPTION__ América Latina en un mapa del primer cuarto del siglo XIX __PRINTERS_P_323_COMMENT__ 21* 323

VIAJE DE HUMBOLDT Y BONPLAND

Alejandro Humboldt ejerció hasta 1797 de funcionario de minas en Alemania, pero dejó el servicio y, cuando falleció su madre, recibió su parte de herencia. En julio de 1799, él y el botánico francés Amado Bonpland, que pensaron hacer juntos un gran viaje, desembarcaron en la costa de Venezuela (puerto de Cumaná), y desde aquí pasaron a Caracas y siguieron derechos al sur, hacia el Orinoco. Remontaron el río hasta el lugar donde parte hacia el suroeste un brazo del Casiquiare, "no menos ancho que el Rin" y desagua en el Río Negro, afluente del Amazonas. Como ya sabemos, Humboldt no fue un descubridor, pero ofreció la primera descripción científica de la bifurcación del Orinoco. El punto final de su itinerario fue el embarcadero de San Carlos, en la orilla izquierda del Río Negro, algo más allá de la desembocadura del Casiquiare, desde donde torcieron hacia el Orinoco y luego a Cumaná. En noviembre de 1800 zarparon para La Habana, y a fines de marzo de 1801 volvieron a verse en Sudamérica. Tras desembarcar en Cartagena, remontaron el Magdalena hasta Onda, y de allí pasaron a Bogotá.

En septiembre de 1801 se pusieron en camino hacia Quito, adonde llegaron en enero de 1802. Por el camino y en la provincia de Quito exploraron los volcanes de los Andes Ecuatorianos, y en junio de 1802 se elevaron al volcán inactivo de Chimborazo (6.272 m) y alcanzaron la altura de 5.760 metros, el record mundial de entonces. Luego pasaron del puerto de Trujillo (a los 8° de lat. S.) a Callao, y en octubre llegaron a Lima.

Entre diciembre de 1802 y marzo de 1803 cruzaron Guayaquil hacia el puerto sudamericano de Acapulco y, al cabo de tres semanas, estuvieron en la ciudad de México, donde permanecieron casi un año, realizando excursiones relativamente cortas, pero muy fructíferas. Humboldt siguió explorando los volcanes. Los exploradores reunieron cuantiosos datos geográficos e históricos y se encaminaron a través del puerto de Veracruz de nuevo a La Habana (marzo de 1804), y de allí, por vía marítima, a Filadelfia (EE.UU.). A Europa regresaron en agosto de 1804, tras de haber faltado cinco años, con riquísimas colecciones. Sus herbarios, por ejemplo, constaban de 6.000 ejemplares de plantas, incluidas 3.000 variedades antes desconocidas.

Fue uno de los viajes de más resultados científicos, pese a que Humboldt y Bonpland no hicieron ningún descubrimiento geográfico en el sentido directo de la palabra. El método de las exploraciones geográficas de Humboldt fue un modelo para las 324 expediciones científicas del siglo XIX. Humboldt fue uno de los fundadores de la geografía física como ciencia y, al describir los territorios que había visitado, ofreció modelos de estudio científico de los países. Sintetizó teóricamente sus observaciones y las de Bonpland y expuso magníficas experiencias de establecimiento de nexos mutuos de los diversos fenómenos geográficos y su distribución por la Tierra. Fue uno de los fundadores de la moderna geografía de las plantas, un insigne historiador de los descubrimientos geográficos, un climatólogo, un oceanógrafo y un cartógrafo.

395-6.jpg __CAPTION__ Rutas de A. Humboldt y A. Bonpland
por América del Sur

La suerte de Bonpland fue triste. En los primeros años que siguieron a su retorno, examinó escrupulosamente las plantas que reunió y publicó varias monografías en colaboración con Humboldt. Luego su amistad se enfrió y, en 1816, partió para Buenos Aires, donde al cabo de dos años se hizo profesor. En 1821 salió de Santa Fe y penetró en el Gran Chaco. Pero en el territorio paraguayo sus compañeros argentinos fueron asesinados, y él detenido y aherrojado (diciembre de 1821): el dictador de Paraguay, José Francia, tomó al botánico francés por un "espía o un aventurero que quería infringir el monopolio del mate''. No fue puesto en libertad hasta 1829. Cargado de familia, partió para la República del Uruguay, donde vivió en una provincia retirada y falleció en la miseria (1858).

[325] ~ [326] __NUMERIC_LVL1__ Quinta parte __ALPHA_LVL1__ LAS EXPLORACIONES
DURANTE
LOS SIGLOS XIX Y XX __NUMERIC_LVL2__ 37 __ALPHA_LVL2__ MÉXICO
Y AMERICA CENTRAL

EXPLORADORES NACIONALES DE MÉXICO
EN EL SIGLO XIX

[327] ~ [328] 395-7.jpg __NOTE__ LVL2 and LVL3 moved from here to two pages backwards.

Los geógrafos extranjeros, que utilizaron muchos materiales mexicanos, minimizaron el papel que los científicos nacionales del siglo XIX desempeñaron en el estudio de su país o se `` olvidaban'' totalmente de mencionarlo. Procuraban recalcar en primer término la aportación de sus compatriotas a la geografía de México, luego mencionaban a otros investigadores, y sólo en último orden daban nombres mexicanos. Una excepción de esta regla es Elíseo Reclus, autor de la monumental Geografía Universal, de diecinueve tomos, quien no hubiese podido acabar su gigantesca obra si no hubiera apoyado en una vasta red de corresponsales locales, entre los que figuraban asimismo científicos mexicanos. Por eso Reclus menciona una serie de nombres y cita muchas veces obras de autores locales. Mas incluso él exageró el papel de los franceses en el estudio de México (véase más abajo).

La investigación intensa del país comenzóse después de acabada la guerra de la independencia y de haberse constituido los Estados Unidos Mexicanos en 1824. Desempeñaron un inmenso papel en la exploración y cartografía del país dos organizaciones: el Instituto Nacional de Geografía y Estadística y la Comisión investigadora de la Geografía Mexicana, que desplegó sus labores a fines de los años 30 del siglo XIX. Uno de sus colaboradores más ilustres fue el mexicano García Cubas, quien publicó en 1856 el Atlas de los Estados Unidos Mexicanos (uno de los mejores trabajos cartográficos de aquel tiempo) con un extenso suplemento escrito (Descripción pictórica de la geografía de México).

En el último cuarto del siglo XIX, los establecimientos e instituciones mexicanos disponían de bastante personal calificado en cartografía, geología y geografía. El geólogo más eminente de este período fue Antonio Castillo, y un insigne vulcanólogo, Mariano Barcena. Ya a fines del siglo pasado México no necesitaba en absoluto para estudiar su territorio la ayuda de especialistas extranjeros. Entre otros, ofreció una valiosísima descripción geográfica completa de su patria R. Sáiz-Enríquez en el libro Los Estados Unidos Mexicanos (1893).

329

LOS EXPLORADORES EXTRANJEROS DE MÉXICO

Los "viajeros de otros países afanosos de saber" visitaban de buen grado a México. Había particularmente muchos entre ellos, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, norteamericanos. En los años 30 del siglo pasado se consumó la ocupación de Texas por los plantadores del sur esclavista de los EE.UU. En la preparación de la guerra de rapiña para anexarse formalmente Texas y seguir ocupando territorios de la cuenca superior del Río Grande del Norte, del río Colorado y de la Alta California, los EE.UU. enviaban a algunos exploradores y expediciones topográficas no sólo a estas zonas, sino a Estados mexicanos más meridionales. La guerra americano-mexicana de 1846--1848 fue una guerra de rapiña provocada por los EE.UU. especialmente para ocupar, como no tardó en saberse, la parte más valiosa desde el punto de vista económico, pues poseía colosales riquezas minerales e hidroenergéticas y posibilidades inmensas para el desarrollo de la agricultura. Durante la antemencionada guerra de 1846--1848 y después de ella, so pretexto de que se debían demarcar las fronteras, los topógrafos de los EE.UU. levantaron planos de una franja enorme del norte de México, aproximadamente una tercera parte de la superficie actual del país. En el mismo período, los marineros de guerra estadounidenses describieron detalladamente las costas de la península de California.

En los años 60, los intervencionistas franceses ``exploraron' México, pues se disponían a sentar en el trono ``imperial'' mexicano a su testaferro Maximiliano de Habsburgo (ejecutado por los victoriosos patriotas mexicanos en 1867). Imitando a su "gran tío'', que comenzó en 1798, desde la campaña de Egipto, a incluir en sus tropas a varios científicos, el "pequeño Napoleón" envió a México, junto con las tropas, a un grupo de científicos de diversas especialidades. Por raro que parezca en una persona de sus convicciones, Reclus fue uno de los pocos geógrafos destacados de los siglos XIX y XX que supo valorar la aportación que estos científicos hicieron a la geografía de México. "Sus obras tenían una importancia considerable, como lo testimonian los documentos oficiales publicados en los Archivos de la Comisión Científica y, sobre todo, las obras... de numerosos viajeros y sabios: la longitud de los itinerarios recorridos por las columnas de la expedición es aproximadamente de unos 28.000 kilómetros"^^1^^.

Así pues, las campañas de los intervencionistas, incluidas las operaciones de los destacamentos punitivos, son equiparadas por _-_-_

~^^1^^ E. Reclus. Op. cit., págs. 27--28.

330 Reclus con los itinerarios de las expediciones de investigación científica. Por más que el propio Reclus muy rara vez se remite a las "obras científicas" francesas aparecidas como resultado de la intervención.

La historia de la exploración de Latinoamérica por extranjeros confirma con multitud de hechos la conocida tesis de que las expediciones exploradoras burguesas solían preceder a la expansión capitalista, preparándola mediante la recolección de datos, a acompañar a la expansión. De excluir a los exploradores militares ya mencionados por nosotros, y a los arqueólogos que no tuvieron sino una relación indirecta con la geografía, entre los exploradores extranjeros de México, después de su liberación, pueden mencionarse sólo varios nombres.

Entre 1825 y 1834, el ingeniero alemán de minas Joseph Burckhardt exploró la franja meridional de la meseta Mexicana o Mesa Central, desde el golfo de México hasta el Océano Pacífico (Tampico-San Blas) y presentó su primera sección geológica^^2^^.

En 1858--1860, János Xántus recorrió todo el territorio meridional y la mayor parte del territorio septentrional del sur de California, ofreciendo en varios artículos la primera descripción aceptable, pero muy incompleta, del relieve, la flora y la fauna de la península.

Una vez derrotados los intervencionistas franceses (1867), a la "exploración pacífica" de México se dedicaron principalmente capitalistas ingleses y norteamericanos afanosos de apoderarse de los yacimientos de minerales y, más tarde, de petróleo del país y obtener concesiones para construir ferrocarriles. Hay que señalar asimismo el elevado ``interés'' que despertó México en las universidades e institutos científicos de Alemania que enviaron allá a etnógrafos, antropólogos, etc., por lo visto, a menudo con misiones asociadas. Entre los antropólogos destaca Carlos Lumholz, que mostró especial interés por las regiones del noroeste de México fronterizas con los EE.UU. e hizo allá cuatro expediciones entre 1890 y 1898, trabajando además en esos parajes durante los primeros diez años de nuestro siglo. No obstante, Lumholz no aportó a la geografía de esta parte de México nada sustancial.

__*_*_*__ _-_-_

~^^2^^ "El minerológo Burckhardt recorrió durante
casi diez años, piqueta en mano, casi
todas las zonas mineras de la
república" (E. Reclus).

[331] __NUMERIC_LVL2__ 38 __ALPHA_LVL2__ GUAYANA
Y LA CUENCA DEL ORINOCO

REPARTO DE LAS GUAYANAS Y SUERTE
DE LOS ABORIGÉNES

Siguiendo la tradición, los geógrafos del siglo XIX unieron con la denominación común de Guayana el macizo de las Guayanas, las depresiones del litoral, toda la cuenca del Orinoco, la orilla izquierda del Río Negro y el bajo Amazonas; en total, unos 2.400.000 km2. Tras la desintegración del imperio colonial español y la separación del Brasil de Portugal, Guayana fue repartida primero entre cinco Estados. La mayor parte le tocó a la efímera república de la Gran Colombia, y cuando ésta se desmembró, a su vez, quedaron seis para entrar en el reparto. La zona occidental de Guayana pasó a Colombia; la septentrional y central, a Venezuela, y la meridional, al Brasil. La parte más pequeña, la oriental, quedó en poder de Francia (Guayana francesa). La parte noreste, que antes pertenecía en su totalidad a Holanda, fue dividida entre ella e Inglaterra, que se adueñÂó de las cuencas de los ríos Essequibo, Demerara y Berbice (Guayana británica), dejando a Holanda la región comprendida entre los ríos Courantyne y Maroní (Guayana holandesa o Surinam, según el nombre del río, en cuya desembocadura se construyó el centro colonial de Paramaribo).

Probablemente, Guayana jamás estuvo densamente poblada, pero, en todo caso, en el siglo XVI contaría con muchos centenares de miles de habitantes, si no eran varios millones; ahora, en todas las Guayanas no residirán más de varios miles de indios. Los conquistadores, los bandeirantes y los piratas exterminaron a masas incontables de indígenas que residían en el litoral marítimo y en las orillas de los grandes ríos. Y donde quedaron supervivientes, que se salvaron adentrándose en el territorio, llegaban misioneros que, con la "palabra divina'', les llevaban, lo mismo que en todas partes, epidemias. Tras los misioneros seguían los cazadores de esclavos, que se encubrían con la careta de contratistas de mano de obra, particularmente de niños "para servicios domésticos, si la esclavitud estaba prohibida por la ley''.

La ``cristianización'' y ``civilización'' dieron lugar a que las Guayanas quedaran casi despobladas. Aun con todo, antes de comenzar el siglo XX, los Estados que se repartieron las Guayanas 332 no podían ponerse de acuerdo en cuanto a las fronteras de sus posesiones. Discutían en torno a decenas, incluso centenas de miles de kilómetros cuadrados de territorio que, en verdad, había sido ya recorrido en muchas direcciones por los colonizadores, pero estaba casi inexplorado. Discutían por las cuencas de ríos grandes y pequeños y por el reparto de todo el Orinoco. En relación con las discrepancias fronterizas, es claro que se debía estudiar no sólo la hidrografía, sino también el relieve de las Guayanas, sobre todo las divisorias entre las cuencas fluviales.

Los exploradores de las Guayanas estaban de hecho, y a menudo también en derecho, al servicio de los Estados coloniales o eran invitados por los gobiernos de los Estados sudamericanos en primer orden para reunir datos relativos a la delimitación de sus posesiones. Es claro que a los exploradores se les recomendaba reunir datos no sólo del relieve y de la red fluvial del país, sino también cualquier otro dato geográfico o etnográfico, mas, por regla general, no se concedían medios especiales para ello. A menudo las sumas necesarias eran desembolsadas por las sociedades y establecimientos científicos, a cuyas espaldas se encontraban los capitalistas interesados en la expansión económica a los países de Latinoamérica. Algunos naturalistas eran enviados a Sudamérica por las academias, universidades y museos para reunir muestras de historia natural, y otros obtenían medios para viajar, reunir colecciones y venderlas a los museos y a particulares.

LOS HERMANOS ROBERTO Y RICARDO SCHOMBURGK

Para los años 30 del siglo XIX fueron exploradas a grandes rasgos sólo las zonas periféricas de las Guayanas: el río Orinoco más abajo del Casiquiare (mas no su delta), una estrecha zona del litoral, el bajo Amazonas y el Río Negro (mas no sus afluen-* tes septentrionales). El macizo de las Guayanas, gran parte de la depresión de Guayana, la orilla izquierda de Río Negro y el bajo Amazonas eran una laguna en el mapa, pese a que habían sido visitados varias veces por los buscadores de Eldorado.

El pionero de la exploración científica de la Guayana británica fue el alemán Roberto Germán Schomburgk, que estaba al servicio de Inglaterra. En 1829 vino con negocios a los EE.UU. y luego vivió en las Indias occidentales. La Sociedad de Geografía de Londres le propuso explorar en todos los terrenos la Guayana británica. Mas, como quiera que sus fronteras no estaban demarcadas ni siquiera con aproximación, Roberto Schomburgk amplió extraordinariamente durante los trabajos los marcos del territorio 333 explorado en busca de las fronteras más ventajosas para Inglaterra. Tomó por ayudante a Ricardo Schomburgk, hermano menor suyo, que lo acompañaba en todas sus expediciones y resultó ser un colaborador muy valioso. Ricardo mostraba particular interés por la botánica, y en esta materia se mostró como investigador totalmente independiente.

En 1835--1839 los hermanos Schomburgk incluyeron en el mapa la cuenca del Essequibo y las zonas adyacentes e inexploradas del oeste. Siguieron todo el curso del Essequibo (970 km) y averiguaron que este caudaloso río cruza de sur a norte unas tierras bajas y cubiertas de selva; que en él y sus afluentes hay numerosos reciales y saltos; que en el curso alto recibe por la izquierda al gran Rupununi, que corta las montañas de Canucu, y, tras una estrecha franja de bosque, extiéndese a ambos lados una árida sabana, la de Rupununi, que llega por el este hasta el curso alto del Essequibo. Cuando los hermanos torcieron al oeste y pasaron al ángulo extremo del norte del Brasil hacia las fuentes del Río Branco, vieron que por allí también se extiende una vasta zona de árida sabana. En esta zona los Schomburgk descubrieron una sierra en forma de arco que es la divisoria entre las fuentes del Río Branco y de los ríos Potaro y Mazaruni, afluentes del Essequibo.

En 1839 los hermanos Schomburgk descubrieron las montañas de Pacaraima y la mesa montañosa de Roraima, que se eleva al oeste de ellas. Adivinaron que se trataba de la cima del macizo de las Guayanas, pero no pudieron escalarla: las vertientes, casi perpendiculares, se elevan varias centenas de metros por encima del macizo circundante. Caminaron al oeste a lo largo de su falda meridional, elevándose por el valle del río Uraricoera (el mayor afluente del Río Branco) que nace al norte de Serra Parima, a los 4° de latitud norte, salieron al valle del río Padamo, que los condujo al Orinoco superior^^3^^, bajaron por él y por el Casiquiare al Río Negro y, tras de remontar el Río Branco, retornaron a la Guayana británica. En cuatro años, los Schomburgk recorrieron, en total, unos 5.000 km.

Entre 1840 y 1844 Roberto y Ricardo Schomburgk hicieron varios viajes más a las Guayanas y siguieron explorando los ríos y el relieve del país, sobre todo las zonas fronterizas. Concretamente, en 1841 exploraron el delta del Orinoco y levantaron los planos de los ríos que fluyen por la parte occidental de la _-_-_

~^^3^^ Como quedó demostrado medio siglo después, los Schomburgk estuvieron poco más o menos a 300 km más abajo del verdadero nacimiento del Orinoco.

334 depresión de las Guayanas. Entonces se incluyó también en los mapas el caudaloso Cuyuni, del sistema del Essequibo, en cuyo curso alto habíanse descubierto en 1840 grandes yacimientos de oro (en el río Uruari, zona de El Callao). Trabajaron en el sur del macizo de las Guayanas, junto a la frontera brasileño-británica, e hicieron el mapa del Takutú (una de las fuentes del Río Branco). En 1843--1844 cruzaron la parte meridional de la Guayana británica, desde las fuentes del Rupununi hasta el curso superior del Courantyne y levantaron el plano de este río que, posteriormente, fue en toda su longitud frontera entre las Guayanas británica y holandesa. Los datos geográficos reunidos por los Schomburgk sirvieron de base para todas las exploraciones subsiguientes de la Guayana británica.

Los hermanos Schomburgk reunieron copiosos datos para demarcar no sólo la frontera oriental, con la Guayana holandesa, sino también la meridional y la occidental, con el Brasil y Venezuela. Roberto Schomburgk, que se preparaba para la carrera diplomática al servicio de Gran Bretaña, propuso una frontera muy desventajosa para Venezuela (la denominada línea de Schomburgk). Él litigio fronterizo duró hasta 1899 y fue dirimido a favor de la Gran Bretaña, que agregó a su colonia otros 17.000 km2 de territorio. Pero la zona aurífera de las fuentes del Cuyuni quedó en territorio venezolano. La frontera brasileño-británica definitiva se trazó más tarde, en 1904.

LOS EXPLORADORES DE LAS GUAYANAS DE LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

El naturalista y excelente dibujante polaco Carlos Fernando Appun viajó durante más de diez años (1849--1859) por el sur de Venezuela (Guayana venezolana), explorando principalmente la flora y la fauna del valle del Orinoco y de la parte occidental del macizo de las Guayanas. En 1860 pasó al servicio de Inglaterra y, por encargo de las autoridades coloniales, prosiguió hasta 1868 la investigación iniciada por Ricardo Schomburgk de la flora de la Guayana británica y las regiones colindantes del Brasil. Interesóse por la vida de los indios guáyanos y residió varios meses entre ellos en la cuenca del Río Branco.

En 1871--1872 Appun exploró el río Mazaruni, donde pereció en un accidente.

El geólogo inglés Carlos Barrington Brown trabajó en la Guayana británica desde 1868. Además de explorar el subsuelo, levantó el mapa de los ríos, en parte sin explorar en absoluto, 335 avanzando, allí donde era posible, en piragua por aquel territorio sin caminos y bordeando numerosos reciales.

En 1872, el francés P. F. Montolieu exploró, al servicio de Colombia, el sistema del Orinoco por donde tuerce al norte (a 4° de lat. S.), al circundar el macizo de las Guayanas. En el Orinoco desaguan, además del Guaviare, el gran río Inirida, que tiene una desembocadura común con el Guaviare y el Atabapo. Montolieu fue el primero en llevar al mapa el Inirida y el Atabapo, por el que posteriormente demarcóse un trecho de la frontera venezolano-- colombiana.

En 1877, el francés Julio Nicolás Crevaux levantó el plano del río fronterizo Maroni desde la desembocadura hasta las fuentes, descubrió tras la baja y accesible divisoria (los montes de TumucHumac) el río Jari, último afluente grande, que fluye al sudeste, del Amazonas, y recorrió todo su curso. En 1878--1879 cartografió otro gran río fronterizo, el Oyapok, que desciende, como el Maroni, del macizo de Tumuc-Humac. Volvió a cruzar estos montes, atravesó el Jari superior y halló que al oeste de este río, no lejos, fluye casi paralelo, en la misma dirección sudeste, otro río grande, el Parú. Llevado por su corriente, Crevaux regresó al Amazonas inferior, ligando así lo que cartografió de las Guayanas con los mapas anteriores, bastante exactos, del curso bajo del Amazonas.

De explorador de las Guayanas, Crevaux convirtióse en explorador del valle del Amazonas. Por lo visto, cumpliendo un encargo de la Sociedad de Geografía de París, de acuerdo con el mando de la Marina francesa, Crevaux remontó en barco el Amazonas hasta la desembocadura del Iza, aún poco explorado (en sus cursos medio y superior se llama Putumayo). Remontó luego la corriente del Putumayo y del Iza casi hasta sus fuentes, en los Andes Colombianos, e hizo su mapa exacto. El breve camino al norte fue suficiente para que pasara al río Caquetá, por cuya corriente descendió y aclaró definitivamente que este río colombiano es el que recibe el nombre de Japurá en el Brasil y lleva sus aguas por la izquierda al Amazonas entre el Iza y el Río Negro (la longitud del Caquetá-Japurá es de 1.928 km).

En 1880--1881 Crevaux remontó el Magdalena hasta la ciudad de Neiva y, luego de tramontar la Cordillera Oriental, trabajó en la cuenca del río Guaviare, llevándolo al mapa desde sus fuentes hasta su confluencia con el Orinoco. Culminó asimismo la exploración comenzada por Montolieu del Inirida y del Atabapo,

Una vez rellenas varias lagunas del mapa de la zona septentrional del continente, Crevaux decidió explorar la "enigmática 336 región" del Gran Chaco. Esa decisión le costó la vida: en abril de 1882 fue asesinado en lugar y circunstancias no del todo claras; según la versión oficial, le dieron muerte en el río Pilcomayo, que cruza el Gran Chaco, los "indios de a caballo" toba. Probablemente le tomaron por uno de los hombres de la expedición militar argentina de 1881--1882 que mandaba el general Victorica y tenía la misión de apaciguar a los indios del Gran Chaco, los cuales molestaban con sus correrías a los colonos que les arrebataban los territorios de caza y los desalojaban al norte y al oeste, hacia zonas yermas.

SchomburgkR. 1835--44
---------^" Simons 1878--84 eacaaran Chatfanjon 1887 ---* Rice H. 1907, 12,13,17
.....> Reiss W. y Slübel A. 1868--74
------- Montolieu 1872
> Crevaux 1. 1876--82 395-8.jpg __CAPTION__ Exploraciones de Guayana, del Orinoco y de los
Andes Septentrionales

En 1877--1879, en la Guayana holandesa operaron los hidrógrafos Zimmerman y Loth. Como quiera que los ríos fronterizos Courantyne y Maroni habían sido ya cartografiados por los ingleses y los franceses, estos holandeses se dedicaron únicamente a cartografiar los ríos Suriname y Saramacca en la parte central de la colonia. Pero los afluentes del Saramacca, el más importante de los cuales es el Coppename, estaban por esos años muy poco __PRINTERS_P_337_COMMENT__ 22---1747 337 explorados, y hasta comienzos del siglo XX la franja occidental de la Guayana holandesa seguía siendo una laguna.

En 1880--1882 funcionó la comisión venezolano-brasileña para demarcar la frontera del sur del macizo de las Guayanas. La zona más litigiosa era la de las cuencas de los ríos Cotinga (curso superior del Río Branco) y Uraricoera. Durante los trabajos se determinó la divisoria, que pasa por el suroeste y el oeste desde el Roraima hasta Serra Pacaraima; como ya se ha dicho antes, los hermanos Schomburgk recorrieron sólo la falda meridional sin explorar ni la propia sierra ni los pequeños ríos que descienden de ella hacia el sur. Sin embargo, los miembros de esta comisión tampoco se determinaron a bordear la Serra Pacaraima, limitándose únicamente a precisar los mapas del Uraricoera.

En los años 80 del siglo XIX trabajó en la Guayana británica el etnógrafo Everard Im Thurn, quien se dio a conocer como naturalista y geógrafo, y prosiguió la exploración del noroeste de la cuenca del Essequibo: de los ríos Mazaruni y Cuyuni. Después del descubrimiento de la mesa de Roraima por los hermanos Schomburgk, hubo varias infructuosas tentativas más de escalar su cima, y hasta 1884 no logró hacerlo nadie más que Im Thurn, quien averiguó que "esa inmensa mole de arenisca rosácea, que se eleva sobre todo aquel mundo de terrazas escalonadas y reverdecientes valles'', como lo describiera Roberto Schomburgk, "esta tremebunda roca firme de perpendiculares vertientes" tiene una cima casi plana. Como no poseía una preparación especial, Im Thurn midió la altura con un error de varios centenares de metros. Los turistas y los coleccionadores de orquídeas que escalaron luego muchas veces la Roraima tampoco pudieron, como es natural, corregir el error. A finales del siglo XIX y comienzos del XX los topógrafos se cercioraron de que la mesa de Roraima es la parte más elevada del macizo de las Guayanas, pero dieron de su altura una medición menor que Im Thurn (2.600 m en vez de 2.771 m).

En 1884--1890, el francés Juan Chaffanjon exploró la parte central del macizo de las Guayanas. Siguió el curso alto del Caura, gran tributario derecho del Orinoco, y en 1886--1887 descubrió aproximadamente a 250 km al suroeste de las fuentes del mismo un pequeño río de varias decenas de metros de anchura que nace en la parte meridional de Serra Parima, cerca de su cumbre (1.200 m). Chaffanjon demostró que se trataba del nacimiento del " caudaloso Orinoco''.

El geógrafo francés Enrique Coudreau permaneció casi veinte años en Sudamérica. Comenzó a ejercer en 1881 en la Guayana francesa y estuvo allí varias veces. Pero la parte que más le 338 atraía era la zona sudorienta!, poco conocida, del macizo de las Guayanas y los ríos que fluyen desde este macizo al Amazonas inferior. Entre 1883 y 1885 trabajó en el curso alto del Río Branco. Avanzando al este, pasó al Essequibo superior y, luego, siguiendo la divisoria de Serra Acaraí, descubrió al sur de ésta varios arroyos: resultaron ser las fuentes del Trombetas, gran afluente izquierdo del Amazonas, conocido sólo en su curso bajo. En 1889 retornó al Trombetas, mas tampoco acabó entonces de explorarlo.

Entre 1895 y 1897 Coudreau operó en el Tapajoz, el Xingú y el Tocantins o Araguaya, tres afluentes derechos del Amazonas. Se remontó por cada río aproximadamente hasta los 9° de latitud sur y, concretamente, por el Tapajoz, hasta la confluencia de los dos ríos que lo forman: el Juruena y el San Manuel. Siguió luego por el Juruena hasta el salto de Augusto. Por lo visto, una de las misiones principales de Coudreau era reunir datos para delimitar los Estados brasileños de Para y Mato Grosso (los límites convencionales pasaban a la sazón por zonas casi inexploradas). En 1898 trabajó entre los ríos Araguaya y el Xingú.

En 1899 Coudreau volvió a las Guayanas. Operó primero en el río Jamundá, que desemboca por la izquierda en el Amazonas, más abajo de la gran isla pantanosa de Tupinambaranas, y lo exploró hasta sus fuentes (cerca del Ecuador). Por el Jamundá se trazó la frontera izquierda entre los Estados de Para y Amazonas. Desde allí Coudreau fue por tercera vez al Trombetas, donde falleció de fiebre amarilla. Su esposa y compañera de trabajo terminó en lo fundamental la exploración de la cuenca del Trombetas. Operó principalmente en la parte oriental de la cuenca, en el río Cumina, que nace junto a la frontera meridional de la Guayana holandesa.

__*_*_*__ [339] __NUMERIC_LVL2__ 39 __ALPHA_LVL2__ LOS ANDES
DEL NORTE Y CENTRALES

[introduction.]

Las repúblicas sudamericanas recién proclamadas, que no disponían de personal científico y técnico propio para explorar las riquezas de sus países, abrieron de par en par las puertas a extranjeros. Entre éstos había ingenieros de minas, geodesistas, hidrógrafos, naturalistas, etnógrafos, arqueólogos, sobre todo particularmente interesados en las antigüedades peruanas, y viajeros curiosos sin especialidad científica determinada.

Los historiadores de la agrología y los autores de trabajos especiales sobre Sudamérica mencionan, en total, varios centenares de nombres, que ellos consideran insignes por diversas causas, de exploradores de los Andes del Norte y Centrales en los siglos XIX y XX. Por supuesto, aquí se precisa una minuciosa selección, y en adelante hablaremos sólo de aquellos cuyos trabajos dieron un impulso notable al estudio de la geografía de las regiones montañosas de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

LOS EXPLORADORES DE LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

El francés Juan Bautista Boussingault entró en la historia de la ciencia como uno de los fundadores de la moderna química agronómica y recibió la preparación previa en Sudamérica, adonde fue como ingeniero de minas de profesión y como botánico y climatólogo de vocación.

Entre 1822 y 1828 Boussingault viajó por los países ^andinos, adhiriéndose a menudo a los destacamentos de Simón Bolívar. Expuso sus observaciones de la naturaleza de los Andes en numerosos artículos, reunidos luego en el libro Viajes científicos a los Andes Ecuatorianos, que se editó en español en París en 1849. Boussingault hizo una gran aportación a la geografía de los Andes, pero sus viajes están ligados con sus trabajos últimos.

Entre 1826 y 1833 viajó por América del Sur el naturalista francés Alcides d'Orbigny, quien reunió datos y colecciones para el Museo de Historia Natural de París. Comenzó por el Brasil, donde trabajó en el sudeste y el sur del país hasta 1828, y luego estudió la Pampa y el norte de Patagonia. Obtuvo los mayores resultados geográficos en los países andinos, sobre todo en Bolivia. Guillermo Sievers lo caracteriza así: ``D'Orbigny recorrió entre 340 1830 y 1833 la costa occidental, sobre todo el macizo, y también los llanos de Mojos y Chiquitos^^4^^. Puede considerarse el fundador de la geografía física de Bolivia''.

D'Orbigny se interesaba por muchas materias: descolló como geógrafo, como geólogo, como paleontólogo^^5^^ y como etnógrafo. Al estudiar las tribus indias, reunió datos que ayudaron a los científicos posteriores a destacar como grupos étnicos peculiares, en las sabanas del este del Brasil, a los ges; en las zonas selváticas del noreste de Bolivia, a los mojos ya los guarayos, y en la zona sur de la Pampa Húmeda y Seca, a los puelches. Con este nombre, que se ha conservado en los libros de ciencia, D' Orbigny agrupó a las tribus de cazadores que se hicieron "indios de a caballo" y se desplazaban por una vasta zona al suroeste del La Plata y en las cuencas de los ríos Colorado y Negro hasta el Chubut, al sur.

El naturalista alemán Eduardo Federico Póppig desembarcó en 1827 en la costa de Chile. Primero se dedicó a reunir colecciones de plantas e insectos en la zona poblada de Chile Medio, en el Valle Longitudinal, y en 1828 fue por mar a la ciudad de Concepción, en Chile Austral. Pasó varios meses en el río Laja, gran afluente derecho del Bío-Bío, cerca del volcán activo de Antuco (2.290 m), que él escaló hasta el cráter. En el valle de Antuco, bañado por el río Laja, estacionábanse entonces los indios nómadas pehuenches (una de las tribus araucanas que se distingue mucho de las otras de la misma rama). Póppig describió bien la vida de estos indios y sus relaciones con los colonos chilenos: "Los moradores de Antuco son gente sencilla y honrada... pero tratan a los indios con crueldad inhumana''. Los indios respondían a ese trato llevándose de los prados los caballos de los colonos. Estando allí Póppig, se marcharon a la Pampa Seca argentina, huyendo de las persecuciones de los chilenos.

En mayo de 1829 Póppig pasó por mar de Concepción al Callao. De Lima fue al centro minero de Cerro de Pasco, situado cerca del nacimiento del Huallaga y descendió por el valle de este río a Huánuco. Esta ciudad está en el centro de un fértil oasis de regadío que Póppig denomina "valle de la primavera eterna'', y los peruanos "pradera de los ancianos''. Pero, como naturalista, le atraía la selva y se instaló en un cálido y húmedo valle de las _-_-_

~^^4^^ Zonas de las vertientes orientales de los Andes Centrales, en los cursos superiores del Beni y el Pilcomayo, donde habitaban a la sazón las tribus de mojos y chiquitos.

~^^5^^ Debe decirse que en los trabajos y discursos últimos, D'Orbignys propugnó las reaccionarias teorías de su maestro Jorge Cuvier.

341 afueras, al noreste de Huánuco, en una plantación de coca que "atraía a la gente y daba a los terrenos un valor que, dijérase, no merecían''. Con cuatro indios a jornal y "un blanco, que era un vagabundo cocainómano'', se construyó una vivienda de madera, donde residió nueve meses en "un paraíso para buscadores de plantas'', sufriendo sobremanera, y no del calor (la temperatura rara vez pasaba de 28° C), sino de la humedad: en el período de las lluvias, sólo treinta y dos días en cinco meses no hubo aguaceros, y en febrero la lluvia no cesó en veintiún días seguidos. Ahora bien, apenas si hubo mosquitos, pero abundaban las hormigas, "uno de los tormentos más atroces, sobre todo para los naturalistas... Tenía que preocuparme todo el tiempo de resguardar los frutos de mi trabajo----"

A fines de mayo de 1830 Póppig comenzó, con seis indios de la misión cercana, un viaje por el Huallaga. Iban unas veces a pie, otras en una canoa grande (de 15 metros de longitud), pero muy insegura, y otras en pequeñas balsas que los indios conducían por los rápidos o abandonaban al llegar a peligrosos reciales. Un día abrióse una brecha en la vieja canoa, ésta se fue a pique, por fortuna en un bajío, y lograron sacarla a flote, pero, debido a este accidente, Póppig perdió gran parte de las colecciones que había reunido por el camino y todos los aparatos. Tras de explorar el Huallaga a lo largo de unos 1.000 kilómetros desde sus fuentes, se detuvo a estudiar la naturaleza del confín occidental de la llanura del Amazonas y la vida de los indios de la misión de Yurimaguas (poco más o menos, a 125 km más arriba de la desembocadura del Huallaga). Allí vivió ocho meses y reunió colecciones tan abundantes que no cabían en la canoa. Construyó una balsa grande con una alta tarima de caña para que las olas no la inundasen, y sobre la tarima extendió un tendal doble de espesas hojas.

En esa balsa Póppig con un criado mestizo y cuatro indios, además de una canoa pequeña, convertida en cocina, descendió a fines de julio de 1831 por la corriente del Huallaga al Amazonas. El 20 de agosto la balsa arribó a Tabatinga, primer puerto del territorio brasileño. "Volvió a adquirir valor el dinero, con el que no se puede hacer nada desde Huánuco hasta la misma frontera oriental del Perú''. Unos remeros indios del Perú accedieron a seguir la navegación con Póppig, pero más allá de la frontera desconocían por completo el río. "...La navegación cobró carácter de aventura, recordando una expedición de los primeros descubridores. Como desconocíamos los innumerables brazos del río, tan pronto nos metíamos en uno como en otro, eludiendo los canales estrechos y procurando encontrar poblados, donde 342 pudiéramos preguntar por el camino y obtener algún guía...'' La balsa arribó a Ega (Tefe), donde Póppig, tras de enviar a los remeros a sus pueblos, vivió hasta marzo de 1832. Luego descendió por el Amazonas hasta Belem en un velero. En agosto de 1832 se fue de Sudamérica. Su libro Viaje por Chile, Perú y el río Amazonas (1835--1836) ha entrado en el fondo de oro de la bibliografía alemana de Geografía. Y en la historia de la Geografía, Póppig entró como el primer explorador científico del Huallaga, que él recorrió desde el nacimiento hasta la desembocadura, dando una espléndida descripción de su naturaleza y de sus pobladores autóctonos.

395-9.jpg __CAPTION__ Exploraciones de Brasil, Perú y Bolivia

Desde 1825 trabajó en Bolivia el naturalista irlandés José Burkeley Pentland, que ejerció allí a fines de los años 30 de cónsul británico. Viajó por los países andinos desde el Ecuador hasta Chile Medio y fue uno de los primeros europeos que reunió entre 1826 y 1828 muestras de la flora de la Puna de la Cordillera Central de los Andes, del lago Titicaca y datos de la dirección 343 general, configuración y cimas de las Cordilleras Occidental y Oriental entre los 10° de latitud sur y el trópico de Capricornio.

Entre 1834 y 1836, los geógrafos ingleses W. Smuth y F. Lowe exploraron los ríos peruanos, especialmente con el fin de averiguar su navegabilidad hasta la salida de los Andes a la llanura. Fueron de Lima a Huánuco y exploraron el Huallaga hasta el desfiladero por el que se abre paso a través de la Cordillera Oriental. Cruzaron la Pampa peruana (región de Santa Catalina) hacia el este, en dirección al Ucayalí, procurando navegar en canoa cuanto pudieron por los cortos y poco caudalosos afluentes de los dos ríos grandes. Por el Ucayalí se remontaron hasta la desembocadura del Pachitea a 10° de latitud sur, suponiendo que este río también era navegable y que se podría establecer por él una comunicación cómoda del Amazonas a la zona central del Perú situada al oeste de La Montaña. Pero no lograron subir tanto y descendieron por el Ucayalí y el Amazonas al mar. Así y todo, fue un notable progreso el haber cartografiado con relativa exactitud varios ríos de la cuenca superior del Amazonas y su curso principal hasta la desembocadura del Río Negro.

LOS EXPLORADORES DE LA SEGUNDA MITAD
DEL SIGLO XIX

En 1850 el geógrafo y topógrafo italiano Antonio Raimondi llegó al Perú, donde vivió cuarenta años, hasta su muerte (1890). En esos cuarenta años recorrió en todas las direcciones los Andes peruanos y sus estribaciones orientales, La Montaña. En los años 50 y 60 realizó una ingente labor para cartografiar el centro del Perú, labor que prosiguió, avanzando al norte, al sur y al este en los años 70. Sus trabajos cartográficos fueron muy apreciados por sus contemporáneos y siguen siéndolo hoy también por los historiadores y geógrafos. En 1876 publicó una descripción geográfica general del Perú, y en 1889 un mapa de este país a escala de 1 :500.000.

De los trabajos zonales de Raimondi reviste importancia la exploración de la zona de Ancash, situada entre el curso alto del MarañÂón y el océano. Dejó sentado que allí se encuentran los picos más altos de los Andes tropicales a ambos lados del Ecuador (Cordillera Blanca) con glaciares y formas alpinas muy desarrolladas del relieve (el pico de Huascarán tiene 6.768 m de altura). Exploró también la Cordillera Negra, paralela a la Blanca y relativamente baja, a lo largo de la costa, y el río Santa, que fluye al norte entre las dos cordilleras por un valle longitudinal y desagua en el Océano Pacífico.

344

En las zonas montañosas de Colombia y El Ecuador descollaron por sus trabajos los vulcanólogos y geólogos alemanes Alfonso Stübel y Guillermo Reiss. Llegaron a Colombia en 1868, subieron por el Magdalena hasta sus reciales y fueron desde el embarcadero de Onda a la ciudad de Bogotá. Exploraron juntos los sectores meridional y medio de la Cordillera Oriental, luego Stübel estudió la Cordillera Central (margen derecha del Cauca), y Reiss la Cordillera Occidental (margen izquierda del mismo fío).

A fines de 1869 se encontraron en la ciudad de Pasto, en el curso alto del río Patía, al suroeste de Colombia, y a comienzos de 1870 pasaron al Ecuador. En esta "tierra prometida" para los vulcanólogos, donde en un territorio montañoso relativamente poco extenso hay más de treinta volcanes, pasaron más de cuatro años y medio, trabajando en parte por encargo del Gobierno de la República de Colombia. Los dos años primeros exploraron la zona montañosa septentrional del Ecuador cuyo centro es Quito; Stübel realizó los trabajos geológicos, en tanto que la cartografía corrió a cargo de Reiss. Dedicaron la mayor atención a la zona de la Cordillera Oriental, fronteriza con las provincias de Quito e Imbabura, donde se elevan los volcanes de Cayambé (apagado, 5.796 m) y Antisana (activo, 5.704 m). En 1872 pasaron a la parte central de la zona montañosa, donde trabajaron más de dos años. Reiss estudió principalmente la Cordillera Oriental y, además, fue el primero en escalar el volcán activo más alto del mundo, el Cotopaxi (5.895 m). Stübel exploró principalmente la Cordillera Occidental y escaló también el Cotopaxi. En suma, los dos cartografiaron todos los picos principales de los Andes Ecuatorianos^^6^^.

En octubre de 1874 pasaron al Callao a través de Guayaquil. En el Perú se dedicaron en 1875 a hacer excavaciones en los "Campos de los Muertos'', enterramientos que hay junto al poblado de Ancón, al norte de Lima. Luego fueron por mar del Callao al norte, hacia el puerto de Pacasmayo, desde donde, siguiendo al este, cruzaron la Cordillera Central. En 1876 descendieron en barco por los ríos Mayo, Huallaga, MarañÂón y Amazonas a Belem, dando fin al cruce, ya habitual, del continente por la zona ecuatorial. Reiss regresó a su patria. Stübel se fue por mar al La Plata, y luego cruzó por segunda vez el continente, pero de este a oeste, por la zona subtropical, vía Buenos Aires---- Santiago. A continuación fue al oasis de Tacna (en el extremo _-_-_

~^^6^^ El volcán apagado de Chimborazo, que es el pico más alto (6.272 m), y otros volcanes no se lograron escalar hasta 1880, cuando lo hizo por primera vez el inglés Eduardo Whymper; éste introdujo correcciones importantes en las mediciones de las alturas que hicieron los geólogos alemanes.

345 suroeste del Perú), y desde allí subió a la Puna de la Cordillera Central, donde conoció la Cordillera Real, que se extiende al sudeste del lago Titicaca. En esa exploración circundó el macizo de Illimani. Hay que decir, no obstante, que en 1876 y 1877 Stübel fue más turista que explorador. En el mismo año de 1877 regresó a Alemania, pasando por los EE.UU.

Stübel y Reiss reunieron una inmensidad de datos de geografía y geología d*e los Andes del Norte y, sobre todo, de los Ecuatorianos. El estudio de esos datos duró casi veinte años; fueron publicados con el título de Viaje por América del Sur (siete volúmenes aparecidos entre 1886 y 1902). Ampliaron mucho los conocimientos geográficos y geológicos que se tenían de los países andinos, principalmente del Ecuador.

Pero Stübel y Reiss operaron sólo en las altas zonas montañosas, sin llegar siquiera a las estribaciones orientales de los Andes Ecuatorianos ni a la parte, perteneciente al Ecuador, del valle del Amazonas; en el oeste estuvieron de paso, cuando se marchaban del Ecuador.

En los años 80 Teodoro Wolf dirigió, por encargo del Gobierno ecuatoriano, una gran expedición que levantó el mapa del Ecuador, para el cual hizo el propio Wolf en muchos lugares los trabajos preparatorios, especialmente en la zona oeste del litoral. Y esta zona, la de la Costa del Ecuador, en la que está incluida la depresión de Guayaquil, es en el aspecto económico la más importante de la república. Wolf sintetizó sus investigaciones en el libro Geografía y Geología del Ecuador (1892).

La exploración científica de los Andes del Norte y de las alturas adyacentes fue proseguida por el ingeniero y topógrafo inglés F. Simons. Entre 1878 y 1880 exploró Sierra Nevada de Santa Marta y fue el primero en señalar las particularidades de la estructura de esta ``sierra'', definida hoy como un macizo rocoso aislado que linda con las últimas estribaciones septentrionales de los Andes, denominadas Sierra de Perijá. Simons hizo una descripción previa del macizo en varios artículos publicados entre 1879 y 1881, lo delimitó y levantó un mapa que Sievers, continuador y rival del explorador inglés, calificó de "primer mapa aceptable" de este macizo. En 1884 Simons expleró la península de Goajira, poblada por numerosas tribus de goajiros. Recorrió las "despobladas y acantiladas costas" de la península, penetró en su interior, describió sus "núcleos montañosos'', tres macizos de colinas de escasa altura (menos de 900 m). Hasta el siglo XX se discutió si estaban ligados con Sierra Nevada o eran estribaciones de los Andes. Cruzó la semidesértica península a lo largo y a lo 346 ancho (12.000 km2) y llegó hasta el cabo de Gallinas, que es la punta más septentrional de Sudamérica (12°25' de lat. N.).

El alemán Alfredo Hettner exploró entre 1882 y 1884 en Colombia la parte central y más ancha de la Cordillera Oriental de los Andes del Norte, de más de 400 kilómetros de longitud por la cresta, altiplanicies que se encuentran a la altura de más de 2.500 metros, entre los 4°20' y los 8° de latitud norte, y la cima de la Cordillera Oriental, que es Sierra Nevada de Cocuy (5.600 m). Hizo un segundo viaje entre 1888 y 1890 por las regiones montañosas tropicales del oeste de Sudamérica y estuvo en los Andes Peruanos y en los Centrales, donde, entre otras cosas, exploró los escalonamientos ribereños del lago Titicaca y, al sudeste del mismo, la Cordillera Real^^7^^.

El alemán Guillermo Sievers operó en 1884 y 1885 en el oeste de Venezuela, explorando la Cordillera de Mérida, ya que era, según palabras suyas,, "casi desconocida''. Fue el primero en certificar que "las montañas de Mérida... pertenecen al sistema de la Cordillera" y son estribaciones nororientales de los Andes. Determinó su dirección principal, su longitud (unos 550 km) y el pico más alto, La Columna (Pico Bolívar), pero rebajó en 300 metros su altura (según los últimos datos, 5.002 m). Luego pasó a Colombia, al macizo de Sierra Nevada de Santa Marta. Remitiéndose a Elíseo Reclus^^8^^ y F. Simons, predecesores suyos, conceptúa así el trabajo realizado en esta zona: "En 1886 logróse al fin... escalar la altura de 4.700 metros en la Nevada desde el sur y el norte, reunir datos más exactos de ella y levantar un mapa más detallado''. Al explorar la Sierra de Perijá, fronteriza entre Colombia y Venezuela, Sievers supuso con tino que era una estribación septentrional de la Cordillera Oriental. La recorrió en toda su longitud (más de 300 km) desde las fuentes del río Catatumbo, al sur, hasta la península de Goaj ira y marcó sus cumbres, pero determinó su altura en unos 3.000 metros (en realidad es mucho mayor, de 3.490 a 3.750 m).

En 1892--1893 Sievers recorrió el norte de Venezuela y estuvo en los Llanos del Orinoco. Supuso acertadamente que había _-_-_

~^^7^^ En 1898 visitó la Cordillera Real el inglés Guillermo Martin Gonway, que se hizo famoso antes (en 1892) por haber escalado la cima de 6.890 metros de la cordillera de Karakorum, Asia Central, subiendo al pico de Illimani (6.882 m).

~^^8^^ Eliseo Reclus vivió dos años de su juventud en el sur de los EE.UU., de donde pasó a Colombia, soñando con realizar largos viajes para ver con sus propios ojos los volcanes y las montañas de Sudamérica. Pero la escasez de recursos lo obligó a permanecer casi dos años (1855--1857) en la zona de Sierra Nevada de Santa Marta.

347 conexión entre el sistema del Caribe y las cordilleras del litoral pacífico de Sudamérica. Esas montañas reciben hoy el nombre de Andes del Caribe.

Sievers cobró en Alemania renombre de entendido en geografía política, económica y administrativa. Redactada por él, se publicó una Geografía Universal, en seis tomos, y para esta serie escribió de su puño un volumen: América Central y del Sur. Sin embargo, ni por la abundancia de datos ni por los méritos literarios puede compararse el libro de Sievers con la obra en tres tomos de Eliseo Reclus sobre Latinoamérica, con la que este geógrafo culminó su gran serie de diecinueve volúmenes de Geografía Universal, titulada La Tierra y los hombres (tt. 17--19). Pero lo principal que faltó a Sievers fue sentida piedad por los pueblos oprimidos de América Latina, rasgo que preside toda la obra de Reclus, participante de la Comuna de París.

__*_*_*__ [348] __NUMERIC_LVL2__ 40 __ALPHA_LVL2__ LA MESETA
DEL BRASIL Y EL VALLE
DEL AMAZONAS

COMIENZO DE LA EXPLORACIÓN CIENTÍFICA
DEL BRASIL

El 29 de noviembre de 1807, el ejército francés entró en Portugal y se acercó a Lisboa. Toda la familia real, y con ella unas quince mil personas de la nobleza, huyeron el mismo día al Brasil. Allá por el veinte de enero de 1808, la flota real ancló delante de Salvador, en la baía de Todos los Santos, y el Brasil hízose temporalmente la metrópoli de todas las posesiones portuguesas.

En la nueva situación, el Gobierno brasileño-portugués aflojó su desconfianza tradicional de todos los extranjeros, sobre todo de cuantos mostraban interés por la geografía, la geología y otras ciencias naturales, tan peligrosas para la monarquía absoluta como para la Iglesia.

El primer extranjero que inscribió su nombre en la historia de las exploraciones del Brasil en el siglo XIX fue el ingeniero de minas alemán Guillermo von Eschwege, invitado en 1809 por el Gobierno a su servicio, y se quedó para siempre en el país. Eschwege puso comienzo a la exploración geológica de San Paulo y Minas Gerais. Por ese tiempo, los placeres auríferos estaban ya totalmente agotados, y los afanosos de oro abandonaban en tropel la zona de Serra do Espinhaco, y su centro, Ouro Preto, decayó. Eschwege dedicó especial atención a Serra do Espinhaco y se percató de que allí aún debía haber yacimientos de oro y diamantes sin explotar. Pero lo que importa desde el punto de vista geográfico es que Eschwege reunió datos que luego ayudaron a poner muy en claro los rasgos típicos de Serra do Espinhaco, divisoria meridional que se prolonga al este, desde las fuentes del San Francisco, unos 600 kilómetros entre los 21° y 16° de latitud sur (su punto más alto es el pico Itambé, de 2.033 metros, que se eleva a los 19°30' de latitud sur, allí donde linda con las estribaciones de Serra do Gaiváo). El libro de Eschwege La riqueza brasileña (Pluto Brasiliensis, 1883) es una importante fuente de la historia del descubrimiento y explotación de las zonas mineras del Brasil.

Entre 1815 y 1817, el príncipe alemán Maximiliano Weid Neuweid viajó por el este del Brasil, principalmente por la región de Bahía, llevando por consejero a Eschwege. El príncipe publicó 349 desde 1819 hasta 1833 seis tomos de descripciones de sus viajes por el Brasil. Los zoólogos conceden cierto valor a los datos aducidos de ornitología del país; y los etnógrafos, a las observaciones de la vida de los botocudos, cazadores y recolectores de frutos silvestres.

Entre 1816 y 1822 viajó por el este del Brasil el académico francés y zoólogo Geoffroy Saint-Hilaire. No se internó en el continente más allá de la parte central de Minas Gerais, pero aun así reunió valiosos datos de historia natural, principalmente, como es lógico, de zoología. La descripción de su viaje no se publicó hasta después de su muerte, acaecida en 1847.

LA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA AUSTROBAVARA.
SPIX, MARTIUS Y OTROS

En 1817 arribó a Río de Janeiro la denominada expedición científica austrobávara. Los participantes que más se destacaron fueron dos naturales de Baviera: el botánico Carlos Federico Martius y el zoólogo Juan Bautista Spix. Por más que ambos tenían vastos conocimientos de otras ciencias, como geografía, geología y etnografía. De Río de Janeiro fueron a San Paulo, desde donde comenzaron la marcha al norte. Cruzaron consecutivamente las provincias de Minas Gerais, Bahía, Piaui y Maranháo y dieron fin al viaje en la ciudad de San Luis en 1818. Su ruta fundamental pasó por la margen derecha del San Francisco, desde Ouro Preto, es decir, desde el extremo sur de Serra do Espinhaco, hasta la ciudad de Juázeiro, en el curso bajo de este río. Pero se desviaron también mucho al oeste, llegando a la divisoria (Serra Geral de Goyaz), y al este, hacia el océano, para visitar Salvador. En el último tramo de su ruta, en dirección al noroeste de Juázeiro a San Luis, cruzaron el río Parnaíba y descendieron de la meseta a la depresión del litoral. Durante este viaje, Spix y Martius atravesaron zonas pobladas o, en todo caso, visitadas por brasileños, pero fueron los primeros especialistas bien instruidos que estudiaron la geografía, la flora y la fauna de la vasta franja oriental de la Meseta del Brasil, principalmente de la cuenca del San Francisco.

En 1819 y 1820 Spix y Martius estudiaron otra zona del valle del Amazonas casi deshabitada e inexplorada por naturalistas. Remontaron este río hasta el poblado de Ega y allí se separaron: Spix siguió navegando Amazonas arriba hasta la desembocadura del Javary; Martius remontó el Japurá hasta los rápidos de Araracuara. Según sus palabras, llegó hasta la falda del monte Araracuara, que se eleva en el centro del continente austral y está 350 separada de Quito sólo por las cordilleras^^9^^. De regreso a Ega, ambos científicos descendieron la corriente del Amazonas, explorando a su paso los cursos bajos del Río Negro (hasta la lat. S. de 1°) y del Madeira. Claro que tampoco fueron allí los primeros exploradores. Pero "leyeron de otra manera este libro''. Por ejemplo, a todos los que descendieron antes de ellos al mar por el Amazonas les saltó a la vista la cadena de altas colinas de la orilla izquierda que comienza más abajo de la desembocadura del Tapajoz. Pero Spix y Martius describieron por primera vez esta cadena de altiplanicies con abruptas vertientes, unas veces aisladas y de forma de pirámide truncada y otras como lomas de varias millas de longitud, peladas al oeste y cubiertas de bosque al este, donde acaban en una serie de cerros redondos frente a la desembocadura del Xingú. Fueron además los primeros en adivinar que esas colinas son las estribaciones más meridionales del macizo de las Guayanas.

Las observaciones de Spix y Martius y las colecciones que reunieron brindaron datos para varias obras especiales y para una descripción general en tres tomos de las dos expediciones con el título de Viajes al Brasil (Munich, 1823--1831). Spix falleció en 1826 sin ver el fin de la obra; el tercer volumen lo escribió Martius solo. Enrique Bates, autor del famoso libro Un naturalista en el río Amazonas, calificó así, en 1863, la obra de estos dos alemanes: "Estos dos viajeros instruidísimos pasaron once meses en el país... y remontaron el río hasta las fronteras del territorio brasileño. Las cuentas rendidas que publicaron sobre la geografía, la etnografía, la botánica, la historia y la estadística de la región del Amazonas son las más completas de las que han quedado en el patrimonio de todo el mundo''. Esta caracterización de los trabajos de Spix y Martius en el Amazonas, emitida hace cien años por el mejor conocedor de la naturaleza del gran río, no requiere enmiendas ni salvedades en nuestros días.

Otros dos participantes de la expedición científica austrobávara fueron el checo Juan Manuel Pohl y el austríaco Juan Natterer. Desde la provincia de Minas Gerais pasaron al noroeste a la cuenca del curso superior del Tocantins, donde se separaron. Pohl optó por la margen derecha del Tocantins y siguió la mayor parte _-_-_

~^^9^^ El Caquetá-Japurá toma comienzo en la Cordillera Central de los Andes del Norte y, tras de salir al valle, fluye a lo largo del extremo sudoeste del macizo de las Guayanas, que acaba abruptamente en el valle del río. El Araracuara es sencillamente uno de los puntos altos del macizo y pudo producir la impresión de ser una montaña sólo después del largo viaje por una llanura infinita.

351 de su corriente, desde los 16° de latitud sur hasta los 7° de la misma latitud, es decir, cruzó en dirección meridional la provincia de Goyaz. Natterer fue del curso alto del Tocantins al oeste, hacia las fuentes del Araguaya, se internó en la provincia de Mato Grosso y la cruzó en sentido latitudinal hasta el^ curso alto del Guaporé. Y descendiendo por los cursos de este río, del Mamoré y del Madeira, llegó al Amazonas y luego, por éste, al mar (1820).

LA EXPEDICIÓN MIXTA RUSA DE LANGSDORFF

El alemán Jorge Enrique Langsdorff, médico y naturalista, fue admitido a bordo de la nave Nadezhda ^Esperanza"} en 1803 por la primera expedición rusa de I. Kruzenshtern alrededor del mundo e hizo en 1804, con una embajada rusa, la travesía en torno al cabo de Hornos a Petropávlovsk Kamchatski, acompañando luego la embajada rusa al Japón y al noroeste de América y ^ regresando a San Petersburgo por Siberia tras de haber dado así la vuelta al mundo. Langsdorff fue elegido adjunto de la Academia de Ciencias de San Petersburgo y destinado al Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1810 fue enviado con un cargo diplomático al Brasil. En 1812 fue nombrado cónsul general de Rusia en el Brasil y ejerció este cargo hasta 1820. En 1821 fue elegido miembro de número de la Academia de Ciencias de San Petersburgo y encabezó la expedición mixta rusa en el Brasil.

Los participantes en la expedición de Langsdorff exploraron primero el litoral, principalmente en la provincia de la capital (1822--1823), y luego en la de Minas Gerais (1824). En 1826 la expedición bajó desde San Paulo por los ríos Tieté y Paraná hasta la confluencia de su tributario derecho Río Pardo. Desde aquí siguió por la vieja ruta comercial que abrieran los bandeirantes paulistas Río Pardo arriba, remontante su afluente Inhandui, tramontando luego la Serra do Maracajú, bajando por el Miranda hasta su desembocadura y subiendo a continuación por los ríos Paraguay y Guiaba hasta la ciudad del mismo nombre, situada en el extremo meridional de la meseta de Mato Grosso, donde permaneció casi un año para reunir colecciones.

En 1827 Langsdorff dividió la expedición en dos partidas. El astrónomo Néstor Rubtsov y él salieron de Guiaba al norte, hacia las fuentes del Paraguay, y cruzaron la corta y accesible divisoria hacia las fuentes del Arinos (sistema del Amazonas). Descendieron por el Arinos hasta el Juruena, y luego hasta el Tapajoz, por el que vinieron a salir al Amazonas (1828). Ese fue el primer cruce de la parte occidental de la Meseta del Brasil por científicos 352 europeos y la primera exploración científica de un río tan grande como el Tapajoz desde las fuentes del Arinos hasta la desembocadura (unos 2.000 km). Langsdorff y Rubtsov hubieron de sortear unos veinte reciales y saltos de agua. En 1829 descendieron por el Amazonas hasta Belem, recorriendo por las vías fluviales interiores unos 5.000 kilómetros, y regresaron a Río de Janeiro. En el Tapajoz Langsdorff contrajo una forma aguda de paludismo tropical, que tuvo por complicación una dolencia síquica incurable. Húbose de poner fin a la expedición, y los participantes llevaron a Langsdorff a Alemania (1830). La salud de Rubtsov quedó totalmente quebrantada, falleciendo éste poco después de retornar a Rusia.

La segunda partida iba encabezada por el botánico Luis Rídel. En 1828 salió del Guiaba a través de la meseta de Mato Grosso al oeste, cruzando los cursos altos del Paraguay y, quizás sin advertir siquiera la divisoria, se vio en las fuentes del Guaporé. Descendiendo por este río se ahogó un compañero, dibujante. En este mismo año navegó por el Mamoré, el Madeira y el Amazonas hasta Belem, cubriendo un trayecto de más de 6.000 km. Rídel arribó por mar a Río de Janeiro, y en 1830 regresó a San Petersburgo con los otros expedicionarios. Trajo para el Jardín Botánico de la capital ochenta y cuatro cajones de plantas vivas.

Las colecciones y datos reunidos por la expedición siguen teniendo hasta hoy gran valor científico, sobre todo los de etnografía, ya que en los siglos XIX y XX algunas de las tribus descritas por Langsdorff y sus compañeros fueron exterminadas o absorbidas por los colonos brasileños. Sin embargo, debido a la enfermedad de Langsdorff y a la muerte de Rubtsov, se analizó sólo una pequeña parte de los datos y apenas si hubo publicaciones de los resultados científicos de la expedición. La meseta de Mato Grosso y sobre todo la cuenca superior del Tapajoz seguían siendo para los europeos una laguna geográfica.

LA EXPEDICIÓN FRANCESA DE CASTELNAU

En 1843 desembarcó en Río de Janeiro una expedición mixta gubernamental de Francia dirigida por Francisco de la Porte Castelnau. En 1844--1845 la expedición subió a la Meseta del Brasil, cruzó Minas Gerais, adentrándose en la provincia de Goyaz y el curso alto del Araguaya, exploró el valle de este río hasta su desembocadura y luego ascendió por el valle del Tocantins hasta sus fuentes. Así cruzó dos veces, si bien no del todo, la Meseta del Brasil en la dirección del meridiano.

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Luego de torcer al oeste y siguiendo el cruce, antes iniciado, de la meseta en sentido latitudinal, la expedición entró en la provincia de Mato Grosso, exploró su meseta y pasó de la ciudad de Guiaba, al norte, hacia la mina Diamantina, ya en decadencia, esclareciendo que uno de los riachuelos, junto al que se hubo edificado este poblado de yacimientos de diamantes, es la fuente del Paraguay. Prosiguiendo su camino al oeste, la expedición de Castelnau llegó a las fuentes del Guaporé y se detuvo en la población de Mato Grosso, que para entonces se encontraba ya en completa decadencia. Torció luego al suroeste y cruzó el Chaco Boreal, la zona más despoblada y menos explorada del Gran Chaco. Cruzó trechos pantanosos y semidesérticos, sabanas y tierras cubiertas de matorrales y bosque ralo de hoja perenne y estacional. Se elevó a la Puna central y visitó las ciudades de Sucre y Potosí, torció después al noroeste, bordeando en el camino a Cuzco los lagos Poopó y Titicaca, tramontó los Andes Peruanos y, siguiendo al noroeste, vino a salir al Océano Pacífico junto a Lima.

La expedición de Castelnau recorrió desde Río de Janeiro hasta Lima más de 10.000 km, realizando una travesía sin par del continente: sus predecesores habían navegado principalmente por los ríos del sistema del Amazonas, en tanto que los franceses transitaron extensiones inexploradas a caballo o a pie; además, Castelnau eligió a sabiendas desde el curso alto del Paraguay la ruta más difícil.

La expedición tornó en 1846 de Lima a Cuzco, por cuyas cercanías fluye el Urubamba, que es una de las fuentes del Ücayalí. Descendiendo por los valles de estos ríos, los franceses llegaron al lugar donde el Ücayalí es navegable, y luego bajaron hasta la desembocadura del Amazonas, culminando así el segundo cruce del continente y habiendo recorrido desde Lima hasta Belem unos 8.000 kilómetros más. Regresaron a Francia en 1847. Es de lamentar que parte de los diarios se perdiera después del asesinato del miembro de la expedición que los guardaba^^10^^.

PRIMERA EXPLORACIÓN DE MADRE DE DIOS

Por las húmedas laderas de los Andes Peruanos y Centrales, bañando las regiones de La Montaña y Yungas, fluyen innumerables torrentes que se unen, formando ríos y llevando sus aguas hacia el noreste o el norte, al Atlántico, cosa que ya tenía clara el _-_-_

~^^10^^ Los resultados de la expedición fueron publicados en la obra Expédition dans les parties centrales de l'Amerique du Sud (en 6 tomos con atlas, 1850--1861).

354 cronista que narró la conquista del Perú. Después del descubrimiento del Amazonas, y más aún en el siglo XVII, muchos suponían que todos los ríos de La Montaña y Yungas pertenecían al sistema del Amazonas, pero algunos admitían la existencia de otro río que fluyese en dirección latitudinal más al sur del Amazonas. En los siglos XVIII y XIX ya no había ningún geógrafo que lo dudara, y la discusión giraba ya en torno a cuál de los dos grandes tributarios derechos del Amazonas, cada uno de los cuales tiene más de 3.000 kilómetros de longitud, reúne las aguas de los ríos que cruzan La Montaña y Yungas: ¿el Purús o el Madeira? Este segundo era más conocido, ya que por él pasaba la importante ruta que unía a Mato Grosso con el Amazonas por el Guaporé y por breves trechos inferiores del Mamoré y el Beni. Pero el laberinto fluvial al oeste del Guaporé, incluso los tramos medios y superiores del Mamoré y el Beni, seguían sin explorar y era un enigma toda la corriente del río Madre de Dios. El "río Serpentino" de los indios, descubierto por anónimos españoles que bien pudieran ser buscadores de oro o simples vagabundos fugitivos de presidio o del patíbulo, y denominado Madre de Dios por unos misioneros desconocidos, no atrajo la atención de los geógrafos hasta el siglo XIX. Nace este río en varios manantiales al noreste de Cuzco, tras la Cordillera de Carabaya, y fluye al este a través de La Montaña entre los 12° y 13° de latitud sur. Como ya se sabe hoy, las fuentes del Purús se encuentran por encima de los 11° de latitud sur, pero entonces se desconocían sus orígenes y su curso. Muchos geógrafos tomaban al Madre de Dios por uno de los grandes ríos que forman el Purús y negaban la posibilidad de su unión con el Madeira.

Allá por el año 1850 se puso en camino hacia el río Inambari, cuyas fuentes se hallan a 100 kilómetros al norte del lago Titicaca, una expedición compuesta de "ocho dignos jóvenes''. Nos ha llegado sólo el nombre de uno de ellos, Faustino Maldonado. Construyeron en el Inambari una balsa y descendieron por su corriente hacia el norte y el noreste hasta que arribaron a un caudaloso río que identificaron con acierto por el Madre de Dios. Luego de recorrer un largo camino de más de 1.000 kilómetros, los exploradores salieron a un inmenso río que resultó ser el Madeira. En uno de los rápidos perecieron cuatro expedicionarios, entre ellos Maldonado. Los supervivientes descendieron hasta el Amazonas y. remontando la corriente de éste, arribaron a la ciudad de Barra (Manaus).

Ni en el Brasil, ni en el Perú, ni en Bolivia se creía a la sazón que podía subirse desde el Amazonas por el Madeira y el Madre __PRINTERS_P_355_COMMENT__ 23* 355 de Dios hasta la misma falda de la Cordillera de Carabaya, y por el Inambari hasta la zona próxima al lago Titicaca. Se dudaba incluso de que la flotación de madera se hubiera hecho por el Madeira, y no por el Purús, hasta que en 1884 el misionero boliviano N. Armentia se interesó por la historia de Maldonado, repitiendo su navegación y publicando el libro Navegación por el río Madre de Dios.

LOS NATURALISTAS WALLACE Y BATES
EN EL AMAZONAS

Dos ingleses jóvenes y pobres, los naturalistas aficionados Alfredo Russel Wallace y Enrique Walter Bates, tras de reunir una pequeña suma, se embarcaron en 1848 en un velero que zarpaba rumbo a Sudamérica. Al cabo de dos meses arribaron a la ciudad de Belem. Vivieron dos años en el delta del Amazonas, haciendo reiteradas excursiones (de 200 km) por los ríos Para y Tocantins, cuyo curso remontaron los dos naturalistas en agosto-septiembre del mismo año hasta los rápidos del Guariba (4°10' de lat. S.). El ``capital'' reunido por los dos compañeros se esfumó en los primeros meses; obtenían los medios necesarios para vivir en Belem, reunir colecciones y proseguir sus excursiones, enviando a Inglaterra dobles de los ejemplares coleccionados de plantas, mariposas y otros insectos raros o desconocidos antes por los naturalistas. En septiembre-octubre de 1849 fueron en un velero contra la corriente del Amazonas hasta Barra do Río Negro (Manaus), y allí se separaron (marzo de 1850).

En 1850--1851 Wallace estudió la naturaleza de Río Negro, y en 1852 pasó por el Casiquiare al Orinoco, pero al cabo de un mes enfermó y se embarcó en Venezuela rumbo a Europa. Durante la travesía se declaró un incendio, y el barco se fue a pique. Los pasajeros y la tripulación se salvaron en botes, pero ardieron todas las colecciones y los diarios de Wallace; diez días después los náufragos fueron recogidos por un barco. Pese a la pérdida de los diarios, Wallace describió de memoria su vida y labor en Sudamérica en el libro Viaje por el Amazonas y Río Negro (1853)^^11^^.

Bates ascendió por el Amazonas hasta la desembocadura del Japurá y vivió más de un año en el poblado de Ega (junto al lago Tefe). Según sus palabras, ese año (1850) fue el más duro para él, pues estuvo solo y cayó enfermo debido a la inhabitual y mala _-_-_

~^^11^^ En 1854 Wallace comenzó el viaje por Indonesia, que duró seis años y lo cubrió de gloria como naturalista.

356 alimentación. Sus prendas de vestir se convirtieron en harapos, el calzado también quedó inutilizable y andaba descalzo, se gastó casi todo el dinero y se vio obligado en 1851 a tornar a Belem. Allí le aguardaban cartas y giros postales de los agentes comerciales que vendían en Europa los dobles de las plantas y principalmente insectos que él enviara.

En noviembre de 1851 Bates subió por el Amazonas hasta la desembocadura del Tapajoz y tomó por base hasta 1854 el poblado de Santarem, desde donde hacía excursiones. Ofrecen sumo interés para la geografía sus exploraciones del curso bajo del Tapajoz. En junio-agosto de 1852 Bates navegó en una barca de vela y dos palos, con una ``tripulación'' de dos hombres, corriente arriba del Tapajoz a una distancia de 150 kilómetros de su desembocadura y exploró el Cunaní, afluente derecho poco ancho, pero caudaloso, del primero, hasta los rápidos (unos 130 km). El Cunaní fluye por un valle hondo, estrecho y muy húmedo. "La impresión de exuberancia vegetal y pasmoso fausto crece a cada paso... Tenemos frecuentes lluvias, mientras que en Aveiros (curso bajo del Tapajoz) todo estaba calcinado por el sol''. Cerca de los rápidos, el nivel del agua subía a medio día varios centímetros en comparación con el de la mañana, y Bates sacó la atinada deducción de que la causa eran las mareas: ".. .a 530 millas de distancia de este lugar, el océano tiene el primer choque con el caudal de agua dulce en la boca del Amazonas''. (Posteriormente se averiguó que las mareas se notan en el Amazonas mucho más lejos del océano, hasta 1.440 kilómetros de la desembocadura.)

En junio de 1854 Bates volvió por segunda vez al lago Tefe, al poblado de Ega, y trabajó allí más de cuatro años. A partir de 1853 comenzaron a cursar barcos de vapor por el Amazonas, y Bates aprovechó este medio de transporte dos veces (en 1856 y 1857) para conocer el curso alto del río.

Atraído por la abundancia de insectos de nuevas variedades, Bates estuvo en el curso bajo del Iza y permaneció seis semanas cerca de la confluencia del Juruá en la deplorable aldehuela de Fonte Boa, "cuartel general de los mosquitos'', en el centro del distrito donde "en la temporada de las lluvias todo queda convertido en un pantano intransitable y cenagoso''.

Más arriba, por el Amazonas, realizó también estudios en la desembocadura del Jutaí y luego fue al poblado de San Paulo de Olivera, donde permaneció cinco meses, si bien, a juicio suyo, "cinco años hubieran sido pocos para agotar los tesoros de sus contornos en materia de zoología y botánica''. Una dolencia obligó a Bates a retornar a Ega, y en febrero de 1859, gravemente 357 enfermo (de paludismo tropical), descendió a Belem, abandonando para siempre el Brasil el 2 de junio del mismo año.

En once años de trabajo en la cuenca del Amazonas, Bates reunió unas 14.000 variedades de insectos y otros artrópodos, no menos de 8.000 de los cuales eran desconocidos por la ciencia. Reunió también una colección de más de 700 variedades de otros animales (incluidas 360 aves, 140 reptiles y 52 mamíferos), en parte también desconocidas antes. Bates amplió considerablemente el volumen de conocimientos científicos del reino animal del Amazonas y acopió asimismo valiosos ejemplares del reino vegetal y datos de etnografía y de la estructura geológica de la llanura del Amazonas. Carlos Darwin convenció a Bates de que describiera sus viajes, y en 1863 salió a la luz el libro, que se hizo famoso, Un naturalista en el río Amazonas.

WELLS EN EL NORTE DEL BRASIL

Estando al servicio del Brasil entre 1868 y 1884, el ingeniero topógrafo inglés Jacobo Wells recorrió la zona oriental del país y exploró la cuenca del San Francisco^^12^^. Pero aún son de mayor importancia los trabajos realizados por este topógrafo al norte de la Meseta del Brasil en una ancha franja limitada al sur aproximadamente por el paralelo 12, entre el San Francisco y el Tocantins. Es difícil referir por orden cronológico la labor de Wells, que se prolongó muchos años, y tampoco hay ninguna necesidad de hacerlo así. Basta con enumerar por orden lo que hizo en el norte del país. Entre 1873 y 1875 exploró la cuenca de Río Grande, el mayor tributario izquierdo del San Francisco (unos 600 km), y siguió todo el curso de Río Preto, afluente izquierdo de Río Grande, y desde el Sapáo, fuente de Río Preto, cruzando la divisoria, imperceptible en la temporada de las lluvias, donde junto a los 10° de latitud sur se forma un lago, pasó al Somno (unos 500 km), tributario derecho del Tocantins. En ese recorrido averiguó que los sistemas del San Francisco y el Tapajoz están separados en su curso medio de las fuentes del Parnaíba por cuatro sierras bajas (650--900 m) y una chapada (meseta). Terminada la exploración de esa larga divisoria (unos 1.000 km), Wells exploró otra (de unos 600 km) a los 7° de latitud sur, entre los cursos inferiores de los tributarios derechos del Tocantins y el río Grajaú, considerado _-_-_

~^^12^^ En el sentido geográfico, el río San Francisco fue explorado por el alemán al servicio brasileño H. Halfeld (entre 1852 y 1854) quien publicó el Atlas y cuenta rendida de la exploración del río San Francisco (1860). Este trabajo lo completó y corrigió en 1862 el francés Manuel Lieu.

358 antes como un río independiente, pero resultó ser un tributario izquierdo del Mearim. Wells descendió por el Grajaú y el Mearim al mar. Calculó en unos 5.000 kilómetros la longitud del camino que recorrió por el interior del Brasil.

CHANDLESS Y OTROS EXPLORADORES
DEL PURUS Y EL MADEIRA

El hidrógrafo inglés Guillermo Chandless comenzó en 1860 a trabajar en la cuenca del curso alto del Tapajoz y levantó los planos del Juruena y del Arinos, su tributario más importante. El mismo año, el brasileño Manuel Urbano remontó la corriente del Purús a gran distancia de su embocadura, y los resultados de su viaje llegaron a conocimiento de Chandless. El 1864 y 1865 éste comenzó a cartografiar sistemáticamente el Purús desde su boca hasta sus orígenes (unos 3.200 km) y averiguó que nace en La Montaña, fluye mansamente al noreste, serpenteando por el suroeste del valle del Amazonas, totalmente cubierto de selva, no tiene rápidos y es navegable para vapores en una distancia aproximada de 3.000 kilómetros de la desembocadura. No obstante, las márgenes del Purús están casi despobladas y, en opinión de Chandless (emitida en varios artículos publicados en 1866), transcurrirían siglos antes de que se levantaran poblados, ya que allí la vida es casi imposible a causa de las miríadas de mosquitos diurnos y nocturnos. Mas resultó mal profeta, y por su propia culpa: dio noticia de la inmensidad de árboles cauchíferos que crecían en la cuenca del Purús, y allá se abalanzaron en tropel, sin pérdida de tiempo, codiciosos empresarios.

En 1886 Chandless exploró los tributarios derechos del curso alto del Purús, incluido el Acre, que también es navegable en casi toda su longitud (unos 600 km). Como no conocía o no le merecía confianza la expedición de Maldonado, el mismo año buscó una vía fluvial desde el Acre al sur o al sudeste, hacia el Madre de Dios. Al fracasar en su intento^^13^^, púsose en 1867 a cartografiar el Juruá y se remontó sin obstáculos por él desde la confluencia con el Amazonas "a 1.814 km, contando todos los meandros''. Allí la profundidad era de 10 metros y la anchura de 120 metros, se parecía mucho en todos los aspectos al Purús y descendía también _-_-_

~^^13^^ Para los años 90 quedó demostrado que los cursos altos de algunos tributarios derechos del Purús (el Acre, el Ituxi y otros) se unen, durante el período de las grandes crecidas, con el sistema del Madeira superior mediante los tributarios izquierdos del Beni y del Madre de Dios; y que el Madre de Dios se une con el Ucayalí a los 12° de latitud sur.

359 de La Montaña. Chandless se enteró de que más allá, río arriba, vivía una "tribu peligrosa" y se dio la vuelta sin dar fin a la exploración del Juruá.

=w'''S^~1!1 -i;¿>í*0l''PAXAs 395-10.jpg __CAPTION__ Exploraciones de Brasil, Perú y Solivia

En 1868 Chandless describió el río Canumán (unos 1.000 km), abundoso en rápidos, que nace en la Meseta del Brasil a los 9° de latitud sur al oeste del curso bajo del Juruena y fluye (con distintos nombres) hacia el norte. Pasado el paralelo 4, el Canumán tuerce al noreste y se divide en varios brazos que desaguan en el Madeira cerca de la confluencia de éste con el Amazonas, formando una ``isla'' pantanosa y, siendo más exactos, el archipiélago de Tupinambaranas. Chandless describió también los tributarios del Canumán (el Abacaxis y el Maués-Assú). En 1869 ascendió por el Madeira al Beni, pero no logró describir más que una parte de este segundo río, volviendo a dejar a un lado el Madre de Dios.

En eso acabaron las exploraciones hidrográficas, de sorprendente amplitud, de Chandless, quien recorrió de 1860 a 1869, 360 describiendo ríos, en su mayor parte totalmente inexplorados, unos 11.000 kilómetros en canoa y balsa, y más de tarde en tarde en pequeños veleros. Sus mapas de los ríos son muy exactos para el tiempo en que se hicieron.

Lo que no pudo hacer Chandless en la cuenca superior del Madeira lo realizaron otros dos ingleses. En 1875 y 1876 Jorge Churchs cartografió el Madre de Dios hasta su confluencia con el Inambari (este segundo río era tenido por tributario del primero). En 1880 y 1881 R. Heath exploró el Beni desde la embocadura hasta los cerros de Bala, por donde sale a un valle, y luego hasta sus fuentes, comenzando por la ciudad de La Paz. Heath describió también el Madidi, tributario izquierdo del Beni, desde donde pasó al curso alto del Madre de Dios. Un afluente derecho de éste, por el que posteriormente se trazaron 200 km de la frontera peruanoboliviana, fue denominado Río Heath.

En los años 80--90 se dedicaron a explorar los ríos del Amazonas que cruzan Bolivia los propios bolivianos. Uno de ellos, A. Pereira Labre, codicioso empresario, fundó en 1871 el poblado de Lábrea en el curso bajo del Purús y, en sus búsquedas de parajes cauchíferos, resultó "un explorador de los más activos de la cuenca alta del Purús" (E. Reclus). Pero exploró ya este sistema con los barcos de vapor que estaban al servicio de los mercaderes del caucho. Del sistema del Purús, Labre pasó a buscar caucho al Madre de Dios (1891).

En un vapor de una compañÂía cauchera recorrió en 1889 casi todo el Purús el etnógrafo Pablo Ehrenreich, pero hizo poco para la geografía de La Montaña y el suroeste de la llanura del Amazonas. Le extrañÂó, como pasajero, "la fatigosa monotonía del camino, pues no se ve más que agua y selva''. No obstante, dio una característica breve, que se hizo clásica, del Purús, característica que puede referirse también al Juruá: "Formando un sinfín de meandros, fluye por un llano un río del color de la arcilla que arrastra densas masas de hierba flotante e inmensos árboles que de noche suponen un peligro hasta para barcos grandes''.

Después de Pereira Labre exploró el curso alto de la cuenca del Madeira José Manuel Pando, luego presidente de Bolivia. Este líder del partido liberal burgués-terrateniente, cuando Bolivia fue derrotada por Chile y perdió, en consecuencia, la salida al Océano Pacífico, comenzó a buscar otra por el Amazonas a través de los sistemas del Purús y del Madeira. Era de singular trascendencia la comunicación con el Amazonas para las nuevas regiones cauchíferas de Bolivia y Perú. Además, aún no estaban demarcadas a la sazón las fronteras de estos países con el Brasil, y el 361 extenso territorio de los cursos altos del Juruá y el Purús, la mayor parte de las cuencas del Madre de Dios y del Beni, era objeto de enconados litigios entre las repúblicas vecinas.

En 1892 y 1893 Pando dirigió la cartografía de los ríos montañosos del sistema del Madre de Dios, sobre todo del Inambari y del Tambopata, que nacen en los Andes Centrales al norte del lago Titicaca y discurren hacia el norte casi paralelos, por lo que Pando, igual que otros geógrafos de fines del siglo XIX, los confundía. En 1893 pasó del Acre y el Purús al norte para explorar los ríos fronterizos del llano. En 1894 llevó los trabajos hidrográficos más al norte del territorio indiscutiblemente boliviano, al Juruá e incluso al Javarí (curso de unos 1.050 km), que atraviesa el valle del Amazonas entre los 7° y 4° de latitud sur. Allí Pando fue el primer explorador; pero el Javarí, por el que en el siglo XX se trazó un largo trecho de la frontera boliviano-peruana, pasa demasiado lejos de Bolivia y no podía servirle de salida cómoda al Amazonas. Por eso tornó en 1897 al curso alto del Madre de Dios. Su elección para presidente de la república (1899--1904) puso fin a su participación directa en los trabajos hidrográficos.

STEINEN EN EL RIO XINGU

De los grandes tributarios del Amazonas que cruzan de sur a norte el centro de la Meseta del Brasil a un lado de las rutas comerciales y, por lo mismo, casi inexplorado, excepto sus cursos bajos, quedaba el río Xingú, que fluye entre el Tapajoz y el Araguaya-Tocantins. Fue precisamente el desconocimiento del Xingú lo que atrajo la atención de los etnógrafos, que esperaban encontrar en sus orillas tribus aún desconocidas.

El etnógrafo alemán Carlos von den Steinen se puso en camino en 1884 hacia la cuenca del Xingú, que parecía y resultó ser un ``paraíso'' para los etnógrafos: allí encontró a tribus pertenecientes a cuatro grupos lingüÂísticos: caribe, arruaca, ges y tupí-- guaraní. Algunas se hallaban aún en un grado muy bajo de civilización. Steinen ascendió de la ciudad de Guiaba por el río del mismo nombre hasta sus fuentes, cruzando el extremo oriental del macizo de Mato Grosso. Tras de tramontar el bajo macizo, Steinen vio al otro lado, a los 14° de latitud sur, varios ríos que fluían hacia el norte. Optó por el de en medio, el Batovi, que, pasados los 12° de latitud sur, lo llevó a un caudaloso río que recibía las aguas de otros dos: el Ronuro, por la izquierda, y el Culuene, por la derecha. Desde las confluencias de éstos con el Batovi es donde comienza el Xingú. Steinen sabía que se encontraba poco más o 362 menos a 1.100 kilómetros, en línea recta, de la desembocadura, conocida ya desde el siglo XVII. Pero el curso del Xingú, contando desde la confluencia de dichos tributarios hasta el punto donde entrega sus aguas, resultó mucho más largo, de unos 1.700 km (y contando el Batovi, de unos 2.000 km)^^14^^, ya que el Xingú da muchos rodeos. El viajero hubo de vencer multitud de rápidos, habitual fenómeno en los ríos de la Meseta del Brasil, y salió al Amazonas al cabo de cinco meses, habida cuenta del tiempo empleado en el camino desde las fuentes del Batovi. Claro que se trataba sólo de una exploración superficial del gran río.

En 1887 Steinen volvió al curso alto del Xingú y exploró (no en toda su longitud) su tributario derecho Culiseiu-Culuene. Pasó varios meses de este año en Batovi y el Culuene principalmente para reunir datos de etnografía.

La fuente occidental del Xingú, el río Ronuro, no se exploró hasta fines del siglo XIX, cuando lo hizo el alemán Germán Meyer, quien visitó dos veces esta zona (1895--1896 y 1898--1899). Meyer descubrió también un afluente izquierdo del Ronuro y lo denominó Esteinen para perpetuar el nombre de su predecesor (suele conocerse también por río Firma). Debido al caudal de agua, Meyer creyó que el tributario principal del Xingú era precisamente el Ronuro y no el Batovi. Luego las exploraciones fueron suspendidas. Hasta el primer cuarto del siglo XX seguían casi totalmente desconocidos los grandes tributarios del Xingú y eran trazados en los mapas con líneas punteadas o continuas, pero absolutamente imaginarias.

LOS EXPLORADORES DE LA CUENCA
DEL AMAZONAS EN EL SIGLO XX

A partir de 1907, en la parte noroeste de la cuenca del Amazonas, dividida entre el Brasil y Colombia, trabajó Hamilton Rice. Cartografió el río Vaupés, abundante en rápidos, hasta su confluencia con el Río Negro, y en 1912 y 1913 hizo otro tanto con Icana, afluente derecho del curso alto del Río Negro. En 1917 culminó la cartografía del propio Río Negro hasta el Casiquiare, explorando así hasta el fin la zona de la bifurcación del Orinoco. Por último, en 1924--1925 exploró el sistema del Río Branco, caudaloso tributario septentrional del Río Negro, y demostró que todos los ríos de este sistema están separados de la cuenca del _-_-_

^^14^^ El curso bajo del Xingú, a 500 km de su desembocadura, lo exploró el príncipe Alberto de Prusia en 1842; Steinen exploró los cursos medio y superior, en una longitud de 1.500 km (incluido el Batovi).

363 Oriñoco por las altas divisorias de la sierra Pacaraima. Después de los trabajos de Rice, las fronteras septentrionales de la cuenca del Amazonas quedaron definitivamente esclarecidas e incluidas en mapas exactos.

El coronel Percy Fawcett, un excéntrico que se creyó conquistador en el siglo XX, dirigió entre 1906 y 1910, al servicio de Bolivia, los trabajos de la comisión demarcadora de las fronteras de este país con el Brasil y realizó importantes exploraciones de la cuenca del alto Madeira. Allí precisamente fue donde le dio su manía. He aquí lo que escribió en 1910: "Si se tiene la posibilidad de llevar un nutrido destacamento armado, hay que repetir la dura marcha de Gonzalo Pizarro desde Quito al Amazonas. Y habrá que buscar aproximadamente lo mismo, pues desde los tiempos de las búsquedas de esa enigmática civilización india no han cesado los rumores de que en las zonas interiores de Sudamérica vive una tribu extraordinaria''.

Fawcett reunió durante largo tiempo leyendas y tradiciones indias.que eran transmitidas de generación en generación por "los descendientes de los conquistadores'', las interpretó a su manera y creyó que tenían por fundamento un hecho real: la existencia de un pueblo desconocido de antigua civilización en la cuenca del Amazonas. Para comprobar y reunir pruebas fehacientes a favor de su hipótesis, emprendió en 1925 la búsqueda de ese pueblo, llevando consigo a su hijo y a un joven y confiado ``amigo''. Antes de ponerse en camino, dio a conocer el itinerario que seguiría y los medios de transporte que utilizaría desde Guiaba hacia el "mundo perdido": al norte, hasta los 10° de latitud sur, en muías y canoas por los ríos del sistema del Tapajoz; luego a pie, para cruzar el Brasil Central por el paralelo 10 en dirección este y salir al río San Francisco, en el lugar de la confluencia con el Río Grande, junto a la ciudad de Barra. Fawcett y sus jóvenes acompañantes desaparecieron en circunstancias desconocidas. Jorge Duault salió en su busca con un destacamento en 1928 y atravesó el Brasil Central por la ruta de Fawcett hasta el río Xingú. No encontró ni rastro de ellos, en cambio levantó el primer mapa exacto de varios tributarios importantes del Xingú: el río Fresco y el Pacajá Grande, por la derecha, y el Iriri, muy caudaloso, por la izquierda.

En 1907, el ingeniero militar brasileño Cándido Mariano da Silva Rondón recibió la misión de tender una línea telegráfica entre las cuencas superiores del Juruá y el Purús, por un lado, y Río de Janeiro, por el otro, a través de la ciudad de Guiaba. El primer tramo de la proyectada línea, desde Guiaba al noroeste, al 364 embarcadero de Porto Velho, en el Madeira, debía cruzar la parte menos explorada de Serra dos Parecís, "la gran divisoria del La Plata y el Amazonas": en los mapas de comienzos de nuestro siglo, ambos ríos, que fluyen desde la divisoria hacia el norte, estaban señalados con trazos punteados, se sabía poco de la propia divisoria, y de las tribus locales nada más que los nombres, y a menudo deformados. Rondón exploró más de 650 kilómetros del territorio al norte de Guiaba.

Junto al ``enigmático'' Juruena, cuyo curso superior (más arriba del Arinos) era casi desconocido por entonces, Rondón halló una de las tribus más atrasadas, la de los nambicuara. Estos indios tenían fama de antropófagos y, cuando dispararon varias flechas contra el campamento, Rondón retrocedió. En 1908 volvió a este lugar y entabló relaciones amistosas con los nambicuara. Mientras tendía la línea telegráfica, exploró el territorio comprendido entre el curso superior del Juruena y el Aripuaña y determinó la divisoria, apenas perceptible, de los sistemas del Tapajoz y del Madeira, a la que puso el nombre de Serra do Norte.

En 1909 Rondón fue por tercera vez al otro lado de la "gran divisoria" y, tras de recorrer en esta ocasión unos 1.300 kilómetros desde Guiaba, cruzó la ancha franja que separa al Aripuaña del Madeira, descubriendo un gran tributario izquierdo del Aripuaña, que él denominó luego Teodoro Roosevelt, el Ji-- Paraná y otros afluentes derechos del Madeira, donde acabó el tendido de la línea telegráfica. Como resultado, rellenó la inmensa laguna que existía en el mismo centro de Sudamérica: la zona de la Meseta del Brasil hacia el este entre los ríos Teles Pires (sistema del Tapajoz) y Xingú, que en los mapas de los años 20 de nuestro siglo aún se indicaba con la inscripción de ``inexplorada''. La parte occidental de ese inmenso territorio, explorado por Rondón, formó una unidad administrativa aparte. En los años 50 recibió oficialmente el nombre de Rondonia^^15^^ en honor del gran viajero y explorador nacional del Brasil.

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~^^15^^ Tiene una superficie de 243.000 km2 y unos 60.000 habitantes.

[365] __NUMERIC_LVL2__ 41 __ALPHA_LVL2__ LOS PAÍSES
DEL LA PLATA.
EL GRAN CHACO __NOTE__ No LVL3 in this LVL2

Después de los trabajos de Félix de Azara, que duraron varios años y dieron datos geográficos escrupulosamente comprobados de las regiones situadas en la parte española de la cuenca del La Plata, a los exploradores del siglo XIX ya no les quedaba por estudiar más que el vasto Gran Chaco. La parte brasileña, atravesada por los ríos de los sistemas del Paraná y el Uruguay, se contaba a fines del período colonial entre las más exploradas de Sudamérica. Es natural que los exploradores europeos, atraídos a Sudamérica principalmente por la ``virginidad'' de su geografía, rara vez penetraran en la primera mitad del siglo XIX en los países del La Plata. Para los geólogos eran países sin futuro; y para los biólogos, etnógrafos y arqueólogos, la cuenca del La Plata ofrecía mucho menos interés que las del Amazonas y el Orinoco o que los Andes.

La región del Gran Chaco era considerada de peligro para los europeos; además, era la retaguardia de la República del Paraguay, cerrada para los extranjeros en los primeros decenios de su independencia. Sólo en 1853 logró el Gobierno de los EE.UU. permiso de entrada al Paraguay para el barco hidrográfico WaterWitch, mandado por Tomás Page, quien exploró el sistema del bajo Paraná y de todo el río Paraguay (hasta 1856), que atraviesa el Gran Chaco. Page subió por ellos al Río Salado, al Río Bermejo y al Pilcomayo, mas no los exploró hasta el fin^^16^^.

En el último cuarto del siglo XIX Argentina amplió su fondo de tierras colonizadas a expensas de los indios y organizó varias expediciones de exploración a la parte sur del Gran Chaco con el _-_-_

~^^16^^ El Pilcomayo siguió atrayendo la atención de los exploradores con tanto mayor motivo que es un río internacional: nace en Solivia, y su curso medio e inferior hace de frontera entre el Paraguay y la Argentina. En 1881 lo remontó Luis Fontana, quien exploró luego la Patagonia; en 1882 bajaba por él de Solivia el francés Julio Crevaux y fue muerto en su curso inferior. En 1884 remontaron su curso varios barcos de fondo plano capitaneados por Feulburg hasta el trópico de Capricornio, donde el río desciende de la meseta al valle del La Plata y forma unos rápidos. En 1890, el norteamericano Juan Page (hijo de Tomás Page) murió en el río después de haberlo explorado durante nueve meses, y varios años después resultaron muertos en distintos lugares del río otros dos viajeros, uno de los cuales fue el argentino Ramón Lista.

366 fin de preparar una campaña militar. En 1875--1881 Luis Jorge Fontana se dedicó a cartografiar el territorio y levantó un mapa exacto de la cuenca del Río Bermejo desde el nacimiento (en los Andes Centrales) hasta la desembocadura, descubriendo la existencia de un cauce viejo que se llena de agua sólo durante el período de las lluvias. En 1881 publicó el libro El Gran Chaco.

Utilizando como pretexto el asesinato de Crevaux, el general argentino Victorica exterminó en parte a los indios, y en parte los desalojó hacia el norte, primero hasta el Río Bermejo y luego hasta el Pilcomayo. Los científicos alemanes que acompañaban a su expedición punitiva reunieron datos de la naturaleza del Gran Chaco. Entre ellos figuraba el botánico P. Lorentz, que antes había explorado la Pampa Seca y cobró renombre por sus estudios del árbol quebracho.

__*_*_*__ [367] __NUMERIC_LVL2__ 42 __ALPHA_LVL2__ LAS EXPEDICIONES
MARÍTIMAS INGLESAS ANTE
LAS COSTAS DE PATAGONIA
Y TIERRA DEL FUEGO

EXPEDICIÓN DE KING EN LOS BARCOS ``ADVENTURE''
Y "BEAGLE"

Después de la guerra de la independencia, los primeros exploradores de Patagonia, Tierra del Fuego y el Archipiélago de Chile fueron los ingleses, que hicieron entre 1826 y 1830 una expedición en los barcos Adventure y Beagle con la misión de describir ambas costas de Sudamérica al sur del paralelo 10. Mandaba la expedición Felipe Parker King, capitán del Adventure.

Lo primero que hizo fue cartografiar varios sectores de la costa patagónica desde la Bahía Blanca hasta el estrecho de Magallanes inclusive. Un activo participante de esta expedición fue Stokes, capitán del Beagle en un comienzo. En 1828 se suicidó y fue sustituido por Roberto Fitzroy.

La expedición de King realizó también un gran trabajo para cartografiar las islas Falkland y, sobre todo, la Tierra del Fuego, descubriendo al paso en el sur del archipiélago, junto al paralelo 55, el canal de Beagle que separa la isla Navarino, a levante, de la isla Hoste, a poniente, tenidas antes por salientes meridionales de la isla principal. Basándose en sus observaciones personales, Darwin caracteriza el canal como "el rasgo peculiar más notable de esta, y quizás de cualquier otra tierra... Tendrá unas ciento veinte millas de longitud con una anchura media, de poca variación, de unas dos millas; y es en su mayor parte tan derecho... Cruza la parte meridional de la Tierra del Fuego de oeste a este, y por el centro se le une en ángulo recto, desde el sur, un sinuoso canal que ha recibido el nombre de Ponsomby''.

King no exploró el canal de Beagle a todo lo largo. En cambio avanzó extraordinariamente la exploración de los sectores central y occidental del estrecho de Magallanes. Su expedición rodeó por el oeste la península de Brunswick, penetró en lo hondo de la bahía de Otway y demostró que dicha península está unida con la tierra firme sólo por un angosto istmo. Vio también que la bahía de Otway comunica al noroeste por un angosto canal con la quebrada bahía de Skyring (golfo de Seno) que posee una salida independiente al estrecho de Magallanes. Así dejó sentada la 368 existencia de la isla de Riesco, bastante grande y ``separada'' de tierra firme. Las islas meridionales del archipiélago de Tierra del Fuego estaban muy poco exploradas, si bien después del descubrimiento del cabo de Hornos pasaron por delante de ellas centenares de navios, muchos de los cuales se refugiaban durante largos días de tempestad o en espera de viento favorable en sus ensenadas. Los nombres de las islas cambiaban a menudo en las cartas de marear. Quedaron invariables, además de unas pocas denominaciones holandesas, principalmente las españolas y las inglesas; muchas de las últimas se deben a King y Fitzroy.

En la parte sur del archipiélago de Tierra del Fuego y en las islas Wollaston, las naves que doblaban el cabo de Hornos encontraban a veces a hombres de lo más primitivos del mundo: eran fueguinos denominados yaganes por los etnógrafos. La primera descripción detallada de estos "indios de canoa" la dieron en sus cuentas rendidas King y Fitzroy, pero su característica más pintoresca pertenece a Darwin: ".. .Los habitantes, que se alimentan principalmente de moluscos, se ven obligados a mudar constantemente de residencia; pero, pasado cierto tiempo, vuelven a los lugares de antes, testimonio de lo cual son los enormes montones de conchas viejas... Los ``wigwam'' de los fueguinos parecen almiares por la forma y dimensiones. Consisten meramente de unas cuantas ramas secas clavadas en el suelo y mal cubiertas por un lado de hierba y juncos... Cerca de una de las islas Wollaston topamos con una canoa, en la que iban seis fueguinos. Eran los seres más míseros y deplorables que he visto en mi vida... Los hombres llevan aquí una piel o un retal cualquiera de piel de guanaco, foca u otro animal... que apenas les cubre la espalda hasta la cintura. Se la atan al pecho con cordones y, según de donde sople el viento, se la vuelven de un lado a otro. Pero los de la canoa iban en cueros vivos, hasta una mujer exhibía su desnudez. Caía una recia lluvia, y el agua de ésta le escurría por el cuerpo junto con las salpicaduras del mar. En otra ensenada... una mujer que daba de mamar a un niño se aproximó un día a nuestro barco y se quedó mirando embelesada, llena de curiosidad, en tanto que el aguanieve le caía encima y se derretía en sus desnudos pechos y en el cuerpo en porreta de la criatura''.

La expedición de King levantó el mapa de la costa suroeste de Chile, ``separó'' de tierra firme la gran isla de Wellington, inhabitable y montañosa (exagerando sus dimensiones a costa de las islas contiguas), descubrió los canales de Wide y Messie y, junto al golfo de Penas, vio "el glaciar más alejado del polo" que desciende al mar (46°50' de lat. S.). Más al norte, pasada la __PRINTERS_P_369_COMMENT__ 24---1747 369 península de Taitao, pintaron en los mapas la bahía del Adventure y el estrecho de King junto al archipiélago de Chonos.

EXPEDICIÓN DE FITZROY Y DARWIN
EN EL ``BEAGLE''. PATAGONIA

DesempeñÂó un papel mucho más importante en la exploración de Patagonia y Tierra del Fuego la segunda expedición alrededor del mundo del navio Beagle, mandada por Fitzroy, merced a la participación de Carlos Darwin en ella. Su primera misión era precisar los trabajos de la expedición de King y proseguir la descripción de las costas de Sudamérica. De hecho, había que cartografiar la Patagonia aproximadamente desde el paralelo 13 del hemisferio austral hasta el estrecho de Magallanes, las costas pacíficas del continente desde los 12° de latitud sur, y los archipiélagos de Falkland, Tierra del Fuego y Chile.

El navio Beagle era sólo un instrumento de la política británica de gran potencia: debía preparar las condiciones para que los barcos ingleses pudieran navegar sin peligro por aquellas aguas que, en el período colonial, estaban poco exploradas. Y para ello había que comprobar las viejas cartas de marear de las costas sudamericanas y hacer otras nuevas, más exactas, basadas en una serie de mediciones cronométricas de las longitudes. Así pues, las dos tareas encomendadas al capitán del Beagle en Ja segunda expedición, una hidrográfica y otra de "ciencia pura'', estaban ligadas entre sí.

Fitzroy no contaba con subsidios para las investigaciones de historia natural, pero él estaba personalmente interesado en realizarlas y por eso invitó a colaborar en ellas a Carlos Darwin, que acababa de dar fin a sus estudios universitarios.

Los oficiales del Beagle permanecieron en el Atlántico hasta el invierno de 1834, levantando nuevos mapas del La Plata y de Bahía Blanca, de los golfos de San Matías y San Jorge y de Bahía Grande. En ese tiempo Darwin hizo excursiones para estudiar la naturaleza del Uruguay, del bajo Paraná, de la Pampa y del noreste de Patagonia. A mediados de abril de 1834 el Beagle ancló en la embocadura del Santa Cruz, y Fitzroy decidió explorar el río' en tres botes con una tripulación de veinticinco hombres, creyendo que con ese destacamento podría repeler hasta una gran partida de patagones, que no tenían ningún fundamento para mostrar simpatía a los europeos. Maravilló a los marineros la corriente, demasiado rápida para un río de llanura, como es el Santa Cruz, que llegaba a 7 y 10 km a la hora, y contra ella no se podía 370 avanzar ni a fuerza de remo ni a vela. Fitzroy ordenó atar los botes proa con popa, dejó en cada uno a dos marineros, y los restantes, sin excluirse él mismo, tiraban de ellas a la sirga en dos turnos, a razón de hora y media cada uno. Al declinar la tarde, se detenían a pernoctar en el primer sitio llano y poblado de arbustos que encontraban. De leña les servía el ramojo.

``El río fluye por un cauce de grava igual que la extendida por las márgenes y los llanos circundantes---escribió Darwin---. La anchura del valle oscila entre cinco y diez millas y está limitado (a ambas partes) por laderas escalonadas que se elevan quinientos pies... La completa similitud de la naturaleza a todo lo largo de Patagonia es una de sus peculiaridades más asombrosas. Los lisos llanos de árida arenisca presentan las mismas plantas raquíticas y enanas, y en los valles crecen arbustos espinosos del mismo tipo. Por todas partes vemos las mismas aves e insectos... La maldita esterilidad gravita en la tierra, en las aguas que corren por cauces de grava''. Pero Darwin señala a renglón seguido la abundancia de diminutos roedores y "zorras pequeñas y finas" que se alimentan de ellos, da noticia de un rebaño de 50 a 100 cabezas de guanacos, de un puma que los sigue y de un cóndor y otras aves rapaces que vuelan tras el puma. Y donde había rebaños de guanacos, andaban patagones tehuelches, que ya se habían hecho "de a caballo" un siglo antes (vivían principalmente de la caza). Los ingleses vieron muchas veces huellas recientes de estos patagones y sus caballos, se alarmaban, ponían guardia de noche, pero en todo el tiempo no vieron a ninguno.

Los exploradores remontaban la corriente del río con grandes esfuerzos a razón de 10 a 30 kilómetros al día. Al cabo de ocho días de camino, Darwin notó un cambio brusco en la estructura geológica de la planicie: ".. .vimos a la distancia de cinco a seis millas el agudo borde de una gran plataforma de basalto... el río se abre paso aquí entre peñascos desprendidos. En... veintiocho millas el cauce está lleno de esas rocas de basalto. Más arriba es lo mismo: numerosas peñas desprendidas de las rocas originarias... Cambia también el carácter del paisaje... Estas peñas con cavidades sirven de recipientes para el agua de las lluvias; y por eso, en el trayecto donde se juntan las rocas de origen eruptivo y sedimentario manan pequeñas fuentes (rarísimo fenómeno en Patagonia) ; pueden distinguirse a distancia por los manchones de hierba verde en derredor''. Al otro día el cauce del río era más angosto, muy sinuoso y estaba lleno de fragmentos de roca; la velocidad de la corriente aumentó hasta 11 kilómetros por hora. Resultaba muy pesado tirar de los botes, y por eso el avance se hizo __PRINTERS_P_371_COMMENT__ 24* 371 mucho más lento. "La planicie que rodea el valle se eleva casi 1.100 pies por encima del río y su carácter cambia mucho. Los cantos rodados de porfirio están entremezclados con múltiples fragmentos de agudas aristas de basalto y roca originaria''.

La reserva de productos íbase agotando, y los hombres disminuyeron la ración de pan a la mitad. El 5 de mayo, cuando se encontraban a unos 260 kilómetros del Atlántico y a unos 110 del Pacífico, y delante se divisaba claramente la cadena nevada de los Andes Patagónicos, se dieron la vuelta. Los botes corrían curso abajo a más de 20 kilómetros por hora. Al cabo de tres días arribaron al Santa Cruz. "Todos, excepto yo, tenían motivos para estar descontentos---escribió Darwin---; a mí, la expedición me dio a conocer un interesantísimo corte de la gran formación terciaria de Patagonia''. La excursión, que duró tres semanas, por un río poco caudaloso facilitó al gran naturalista datos complementarios y muy importantes para hacer una síntesis de la estructura geológica de la escalonada meseta Patagónica.

He aquí cómo describe Darwin su primera visita a la Tierra del Fuego: "El 17 de diciembre de 1832... entramos en el famoso estrecho de Le Maire. Nos manteníamos cerca de la costa de Tierra del Fuego, pero entre las nubes se perfilaban los contornos de la ruda e inhóspita Tierra de los Estados (isla de los Estados)... Anclamos en la bahía del Buen Suceso... medio rodeada por montes redondeados de escasa altura... poblados de tupido y sombrío bosque hasta el nivel del agua... A la mañana el capitán mandó una partida a entablar relaciones con los fueguinos... de raza muy distinta a la de los míseros y deplorables seres que residen al oeste; se parecen más a los famosos patagones del estrecho de Magallanes. Su única indumentaria consta de una túnica de piel de guanaco con la lana por fuera; esta túnica la llevan por encima de los hombros, tan pronto exponiendo como cubriendo la desnudez del cuerpo. Su tez es de un sucio color cobrizo''. Darwin describe aquí a los fueguinos o n a s, que se parecen en realidad a los patagones tanto por el tipo físico como por la lengua que hablan. Ocupaban la mayor parte oriental de la isla principal. Vivían principalmente de la caza de guanacos.

El 23 de diciembre, cuando el Beagle se acercó por segunda vez al cabo de Hornos, éste presentaba ".. .su verdadero aspecto... envuelto en neblina, y sus difusas líneas estaban azotadas en derredor por un temporal de viento y agua. Negros nubarrones bogaban por el firmamento, y los chaparrones y granizadas caían sobre nosotros con tanta furia que el capitán resolvió buscar abrigo en la 372 bahía de los Wigwam... no lejos del cabo de Hornos"^^17^^. "El terreno presenta el aspecto de un caos de rocas salvajes, altas montañas e inútiles bosques, y todo eso se vislumbra sólo a través de la niebla... El terreno habitable se reduce a las peñas de la costa; en las búsquedas de alimentos, los fueguinos se ven obligados a pasar continuamente de un sitio a otro, y la costa es tan abrupta que no pueden navegar cerca de ella más que en sus frágiles canoas''. "De noche, cinco o seis seres humanos de éstos, desnudos y apenas protegidos del viento y la lluvia... duermen en el húmedo suelo... Tan pronto como empieza el reflujo... han de levantarse para recoger moluscos en las rocas... Si matan una foca o encuentran en el mar el cadáver putrefacto de una ballena, tienen fiesta...''

Luego de estar fondeado casi hasta fines de diciembre, debido al mal tiempo, en la bahía de los Wigwam, el Beagle se hizo a la mar y tomó rumbo oeste. Pero las tempestades, que se sucedían, y la impetuosa corriente opuesta desviaron el navio más allá del 58 paralelo. El 11 de enero de 1833 tornó a Tierra del Fuego, y otra tempestad le hizo volver proa al mar. El 19 de enero, cuatro botes con una tripulación de 28 hombres mandados por Fitzroy entraron en el canal de Beagle y, avanzando al oeste, arribaron al día siguiente a una zona poblada por indios yaganes. "Pocos serán, si hay alguno, de estos indígenas que hayan visto alguna vez un hombre blanco... En cada altiplanicie encendían hogueras... como si quisieran llamar nuestra atención y extender a la redonda la noticia de nuestra llegada''.

Fitzroy y Darwin fueron el 28 de enero en dos botes a cartografiar la parte occidental del canal de Beagle a lo largo de la costa septentrional de la isla Haste. Para asombro de los ingleses, el día era caluroso, y la visibilidad excelente. ".. .Con tiempo tan bueno, la vista desde el medio del canal de Beagle era magnífica. Adondequiera que se mirase, nada encubría los dos extremos, perdidos en la lejanía, de este largo canal abierto entre montañas. La prueba de que era un brazo de mar fueron varias ballenas enormes que encontramos a nuestro paso''. Al día siguiente los botes arribaron al lugar en que el canal se bifurca, y el 30 de enero entraron en el brazo del norte, continuando su ruta al oeste. Aquí, costeando la isla principal de Tierra del Fuego, alzábanse abruptas montañas cubiertas de nieve perpetua y coronadas por un pico de 2.350 metros (pico de Darwin). El recién descubierto brazo _-_-_

^^17^^ En esta zona precisamente, cerca de la isla de Wollaston, fue donde Darwin vio por primera vez a los fueguinos (véase más arriba).

373 septentrional del canal de Beagle fue denominado por Fitzroy estrecho de Darwin.

Los marinos descubrieron delante de la salida occidental del estrecho de Darwin un grupo de islotes y, cruzándolos, arribaron a la isla de Stewart, tras de la cual se abre el océano. Retornaron al fondeadero del Beagle por el brazo meridional y luego por el estrecho de Ponsomby y el golfo de Nassau, o sea, que dieron la vuelta por el sur a la isla Navarino. Hacía mal tiempo, la mar estaba picada, los botes iban muy cargados, y la travesía resultó peligrosa. El 7 de febrero Fitzroy y sus compañeros volvieron al Beagle, habiendo recorrido en bote entre la ida y la vuelta unos 550 kilómetros y ampliando considerablemente los datos de la parte meridional del archipiélago de Tierra del Fuego. El 23 de febrero de 1833 el Beagle abandonó la Tierra del Fuego. Estuvo allí por segunda vez desde el 2 de febrero hasta el 5 de marzo de 1834.

EXTINCIÓN DE LOS INDIOS FUEGUINOS

En los años 60 del siglo XIX habría de 3.000 a 4.000 fueguinos orientales. A partir de los años 70, cuando se dio comienzo a la colonización chileno-argentina de las partes oriental y central de la isla principal, más seca y aprovechable para la cría de ganado lanar, los colonos y los buscadores de oro desalojaron a los indios onas a las húmedas zonas forestales del sur, donde no había guanacos. Entonces los onas empezaron a cazar ovejas. Por eso los colonos mataban y estimulaban las matanzas de onas. Pagaban a peso de oro la cabeza de un indio sin distinción de sexo ni edad. En los años 90 se fundaron misiones en la isla Dawson, en el centro del estrecho de Magallanes, y en Río Grande, costa oriental de Tierra del Fuego. Los soldados chilenos "rebuscaban por todas partes, rodeaban a los indígenas y los metían, como si fueran rebaños, en las misiones. Las familias eran separadas sin piedad. La alimentación inhabitual causaba enfermedades...'' (S. K. Lothrop)^^18^^. Cuando la expedición chilena, en la que iba como misionero el etnógrafo M. Husind, exploró en los años 20 de nuestro siglo la Tierra del Fuego, quedaban en las dos misiones varias decenas de indios, y en los años 30 "una epidemia de viruela se llevó a los últimos onas...''

El territorio en que residían los fueguinos meridionales no atraía a los colonos. El número de estos "indios de _-_-_

~^^18^^ Etnógrafo norteamericano, autor del libro Los indios de la Tierra del Fuego (1928).

374 canoa" sería de unos 2.500 en los años 60 del siglo XIX. Pero, con la ``civilización'', los marineros que doblaban el cabo de Hornos o pasaban por el estrecho de Magallanes les llevaban también enfermedades, que los fueron diezmando. A fines del siglo pasado quedarían ya unos trescientos, y a mediados del presente sobreviven sólo varios yaganes de pura sangre. El otro grupo occidental de los "indios de canoa'', los alacalufes, resultaron más resistentes, probablemente debido a que tenían menos contactos con los blancos. Por más que su número también disminuyó considerablemente, de 4.000 que eran poco más o menos, (en los años 60 del siglo XIX) a 100 (a mediados del XX).

__*_*_*__ [375] __NUMERIC_LVL2__ 43 __ALPHA_LVL2__ LOS EXPLORADORES
DE CHILE Y PATAGONIA ENTRE
LOS AÑOS 40 Y 90
DEL SIGLO XIX

DOMEYKO

Ignacio Domeyko participó en 1830--1831 en el movimiento polaco de liberación contra el Gobierno zarista y emigró después de la derrota de los sublevados. Se diplomó en la Academia de Minas de París, y en 1837 ésta lo recomendó al Gobierno chileno para catedrático de la Escuela Superior de Coquimbo, donde, a partir de 1838, enseñÂó química y física y realizó intensas exploraciones geológicas por el país, "convirtiéndose todos los años, durante los meses de vacaciones, en un viajero... Solía acompañarlo un indio que atendía la muía de carga y las caballerías de reserva''.

En el aspecto geológico, casi todo el territorio de Chile era a comienzos de los años 30 una laguna. En 1838 y 1840 Domeyko exploró la Cordillera de la Costa, aproximadamente entre los 32° y 27° de latitud sur, y estuvo en las cordilleras de Ollita y Oliva (de una longitud total de más de 450 km; sus picos más altos miden 5.926 m y 6.380 m), que pasan por esta zona, de los Andes Argentino-Chilenos. Luego penetró en el desierto de Atacama por el sur. "Sus exploraciones de las riquezas minerales, de las fuentes, volcanes y terremotos del país tienen una importancia imperecedera'', escribió Günther. Posteriormente los geógrafos chilenos ensalzaron mucho la labor del primer científico que exploró durante varios años el Atacama. La cadena montañosa que se prolonga casi 500 kilómetros en dirección meridional a lo largo del extremo este del desierto fue denominada Cordillera de Domeyko (el pico más alto tiene 4.260 m).

En los años 40, la Araucania era independiente de hecho, y Domeyko oía constantemente a los ``liberales'' chilenos hablar de las ``crueldades'' de los araucanos. Pero después de conocer la historia del país, no daba crédito a esas narraciones. "Cuando me he enterado del trato que los colonizadores han dado durante tres siglos, y los republicanos siguen dando a estos defensores de la tierra y la libertad, he decidido visitar las regiones que pueblan. ..'' En 1844 Domeyko pasó varios meses en una región `` salvaje'' cuyos moradores eran gentes de mucho amor propio, 376 corteses, hospitalarias y laboriosas, agricultores sedentarios que residían en limpias y espaciosas casas de madera y barro. Cuando regresó a Coquimbo, Domeyko se encontró con que, durante un gran incendio, había ardido también la casa que él habitaba, el laboratorio en que él trabajaba y gran parte de los materiales científicos que él había reunido en seis años. Pero escribió, con sus impresiones personales, el libro Araucania y sus habitantes, primera característica veraz de los araucanos hecha en el siglo XIX. Y lo escribió, según sus propias palabras, "con fines políticos, como defensor de los indios''.

Para resarcirse de la pérdida de los materiales científicos, Domeyko decidió quedarse varios años más en Chile. Pero se enfrascó en el estudio de los fenómenos volcánicos, luego le propusieron el traslado a Santiago y posteriormente trabajó en la capital con Philippi (padre). En resumidas cuentas, su permanencia en Chile no se prolongó varios años, sino varios decenios, hasta 1883, llegando a ser una insigne personalidad de la ilustración chilena^^19^^.

LOS EXPLORADORES DE CHILE EN LA SEGUNDA
MITAD DEL SIGLO XIX

Amado Pissis, ingeniero de minas francés, llegó a Chile en 1848, y en 1849 recibió el encargo de encabezar la Dirección de Geografía, en la que estaban reunidos los servicios de topografía, geología y meteorología. Por entonces emprendió los trabajos de triangulación en Chile Central y los acabó quince años después. Dirigió el levantamiento del mapa topográfico y geológico a gran escala de Chile Central aproximadamente entre los 27° y 38° de latitud sur, desde el río Copiapó, al norte, hasta el río Imperial, al sur (publicado en 1875). Pissis conocía también perfectamente el norte de Chile, pues había hecho por lo menos dos viajes (en los años 70) al Atacama. y dedicado a este desierto un libro especial, en el que prestó singular atención a la geología.

El botánico alemán Rodolfo Armando Philippi, catedrático de la Universidad de Santiago, fue nombrado en 1853 director del Museo Nacional de Historia Natural, que llegó a ser, bajo sus auspicios, una institución científica de primer orden de Chile. La labor de Philippi como explorador comenzó por el cruce del _-_-_

~^^19^^ En 1883, a los 80 años de edad, Domeyko regresó a Polonia con su esposa, chilena, y sus hijos, ya adultos. Pero en 1889 sintió nostalgia por Chile, adonde volvió y falleció poco después.

377 Atacama en 1853 y 1854. El fue quien inició el estudio detenido del clima y la vegetación del propio desierto y de las cadenas montañosas que lo bordean. En materia geólogo-mineralógica se apoyaba principalmente en los trabajos de Domeyko. Por entonces ofrecían asimismo interés sus exploraciones de Chile Austral, concretamente, de la Cordillera de la Costa y de la isla de Chiloé (1858--1862).

Philippi tenía por asistente a Carlos Ochsenius, geógrafo y geólogo, designado en los años 60 Director General de Minas de Chile. Interesaban especialmente a Ochsenius, por vocación y por obligación, el desierto de Atacama y, sobre todo, los inmensos yacimientos de salitre de las vertientes orientales de la Cordillera de la Costa.

En los años 70 estudió fundamentalmente la geografía de la zona continental al sur del paralelo 40 el médico alemán E. K. Martin, que residía en la ciudad de Puerto Montt (centro de la provincia de Llanquihué, donde comenzaron a establecerse colonos alemanes desde la mitad del siglo XIX), en la costa del sur. Simultáneamente, desde 1877 hasta 1882 exploró la isla de Chiloé, el archipiélago de Chonos y los islotes diseminados por los golfos Corcovado y de Ancud.

Lo menos conocido en el último cuarto del siglo XIX era el archipiélago de Chile y la estrecha franja frontera de tierra firme constituida por la vertiente pacífica de los Andes Patagónicos. Lo típico de esta franja son los sinuosos fiordos con un sinfín de ramificaciones tanto paralelas a la ``cresta'' de los Andes como perpendiculares o al través de la misma, formando con ella ángulos agudos y obtusos. Muchos fiordos calan hondo en el territorio de Chile y parecía posible que algunos de ellos llegasen hasta la Argentina. Seguían también sin explorar las cuencas de los ríos cortos, torrenciales y caudalosos que desembocan en los fiordos, con la particularidad de que las fuentes de algunos, y los chilenos así lo temían, podían estar en la parte argentina de la ``cresta'' de los Andes Patagónicos. Argentina, por su parte, no contenta con reivindicar sus derechos a los lagos de la falda oriental de los Andes Patagónicos, entre las fuentes del Limay y el Santa Cruz, envió allá grupos de colonos.

Los exploradores chilenos comenzaron los trabajos por el confín austral de la república, en la parte del Océano Pacífico. En 1870--1872 Enrique Simpson hizo el mapa del canal de Moraleda y su ramificación meridional, el fiordo de los Elefantes, que separa del continente el archipiélago de Chonos y la península de Taitao. A partir de 1875 la Dirección de Hidrografía de Chile 378 fue publicando los mapas de la costa, y en la historia de la exploración posterior del archipiélago de Chile y de las tierras magallánicas vemos ya apellidos de geógrafos chilenos al lado de extranjeros. De las expediciones hidrográficas extranjeras que trabajaron en las aguas del archipiélago de Chile destaca la alemana del Albatros, mandada por el capitán Pluddemann (1883-- 1884), que "dividió la isla de Wellington en varias partes" (G. Sievers). En los años 90 se levantó un nuevo mapa del archipiélago de Chonos, "fraccionado en mil tierras por un laberinto de canales" (E. Reclus). Mas no pasaron muchos años hasta que este sinfín de islotes y arrecifes quedara recogido con exactitud en el mapa. Aún se prolongó más la descripción detallada de la parte sur del archipiélago de Chile, tanto de los jirones de tierra que rodean la isla de Wellington como de esa "vía Láctea" insular que valla el mar al norte de la salida principal del estrecho de Magallanes^^20^^.

VIAJES DE MUSTERS CON LOS PATAGONES

``Se cuentan por decenas los naturalistas, geógrafos y meros curiosos que dedicaron su tiempo y su trabajo a explorar la Patagonia'', escribe Eliseo Reclus. Entraron en Patagonia por el este, desde tres o cuatro fuertes que construyeron los españoles en el siglo XVIII junto a las desembocaduras de los ríos patagónicos, por el sur, desde el estrecho de Magallanes, y por el oeste, desde Chile Austral. A mediados del siglo XIX Patagonia seguía tan poco explorada aún que incluso la cuenca del Chubut, el mayor río de la parte central de este territorio, era "tierra incógnita" en el lato sentido de la expresión.

El verdadero primer explorador de las zonas interiores de Patagonia fue el inglés Jorge Musters. En 1866, a los 25 años de edad, adquirió en el distrito de Montevideo un redil de ovejas. En 1869 se puso en camino hacia Patagonia, presentándose tal vez ante nosotros como uno de los prototipos de los "meros curiosos" de que habla Reclus, si, por supuesto, no cumplía alguna misión secreta del servicio de información inglés o de los capitalistas interesados en fomentar la ganadería lanar en el territorio "de nadie" a la sazón. Musters hizo por mar la travesía de Montevideo a Punta Arenas, puesto fuerte chileno en el estrecho de Magallanes, y desde allí comenzó la marcha por tierra a través de toda __PARAGRAPH_PAUSE__ _-_-_

~^^20^^ Hoy la superficie de la isla de Wellington está calculada en 9.600 km2 (por lo visto, incluidas las islas contiguas).

379 395-11.jpg __CAPTION__ Exploración de Chile Austral y Patagonia __PARAGRAPH_CONT__ la Patagonia. En un principio, sin apartarse mucho de la costa sureste del continente, a través de los cursos bajos de los ríos patagónicos, ya conocidos e insertos en los mapas, Gallegos, Coyle y Santa Cruz, hasta el totalmente inexplorado Río Chico, que fluye 380 desde el noroeste y desemboca en la bahía de Santa Cruz^^21^^. Musters subió por el valle de este río hasta el extremo sur de la Gran Altiplanicie Central, que es atravesada por su cauce. Allí topó con los tehuelches, patagones de a caballo que recibieron al extraño forastero con muestras de amistad y, como iban al norte, Musters siguió el viaje con ellos.

Desde Río Chico, cruzando la Patagonia Central, Musters recorrió hasta el lago Nahuel Huapí unos 800 kilómetros en línea recta, pero habiendo caminado en realidad muchos más, ya que erraba de un lado a otro, como un nómada, con los indios. No se puede indicar, ni aun de manera aproximada, el itinerario de Musters hasta el Nahuel Huapí: en las circunstancias en que se encontraba, no pudo hacer ningún plano del camino. Lo único que él tenía claro es que sus trashumantes compañeros de viaje no se alejaban de la falda de los Andes y cruzaron varios ríos que discurrían al este; pero no sabía cuáles entregaban sus aguas al océano y cuáles llegaban secos al llano. Tampoco sabía que casi todos los torrentes que encontraba en el camino, excepto la estrecha franja austral atravesada por los ríos del sistema del Deseado, pertenecían a la cuenca de un solo río, el Chubut, que además no era el más caudaloso.

Llegó el año de 1870. Cuando hubieron ascendido a la parte superior del valle del Limay, los indios nómadas torcieron hacia el este y se detuvieron cerca del curso bajo del Río Negro. Allí Musters se despidió de esta tribu, según su propia característica, "honesta, cortés, amable y bondadosa'', y dio fin a su viaje en el poblado de Carmen de Patagones. Así pues, no rebasó en ningún sitio el paralelo 40, cruzó la Patagonia del Norte en sentido latitudinal y dejó al septentrión el arco formado por el Limay y el Río Negro, por el que ya operaban curso arriba y curso abajo a la sazón destacamentos armados argentinos.

Según los cálculos de Musters, recorrió en total unos 2.000 kilómetros, y la mayor parte del camino lo hizo con los tehuelches, cazando con ellos, alimentándose como ellos casi de carne sola y durmiendo en las mismas tiendas que ellos, en pocas palabras, " sintiéndose entre los patagones como en su casa''. Así mismo tituló Musters la descripción de su viaje^^22^^.

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~^^21^^ En Patagonia hay otro Río Chico, más septentrional, que es el mayor tributario, pese a su nombre, del Chubut.

~^^22^^ G. Ch Musters. At fióme with Patagonians (En casa con los patagones), Londres, 1871. Las observaciones de Musters de la vida de los patagones de a caballo, antes de que fueran exterminados, ofrecen sumo interés para los historiadores y los etnógrafos de Sudamérica.

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Musters pintó la Patagonia interior excepto las estrechas franjas adyacentes a los ríos como un desalentador semidesierto: "bajos y escuálidos arbustos, ruda hierba seca y, por aquí y por allá, desnudos rodales pedregosos''. Aun con todo, tras él fueron a la Patagonia ``buscadores'' que nadie llamaría "meros curiosos": militares, topógrafos, geógrafos, geólogos, botánicos y zoólogos que, de "tierra incógnita'', hicieron de la Patagonia una zona transitada y bien explorada.

VIAJES DE MORENO Y MOYANO POR PATAGONIA

Difícilmente podría incluirse a los que viajaron por Patagonia en los años 70 entre los denominados por los historiadores y geógrafos del siglo XIX "desinteresados servidores de la ciencia": los primeros exploraban el país, abriendo camino a las tropas de los ``caudillos'' argentinos que sometían, mejor dicho, exterminaban a los patagones; los segundos iban en el séquito de esos generales; los terceros estudiaban las posibilidades de colonizar el centro y el oeste de la Patagonia; algunos trabajaron en la demarcación de la frontera argentino-chilena. En los años 70, al sur y más allá del Río Negro, hacia el interior del continente, los colonos argentinos, temerosos de las incursiones de los indios de a caballo, que se llevaban el ganado, no se atrevían a ir al sur más allá del Río Negro ni penetrar en el interior del continente. El Gobierno enviaba de exploración al sur a militares que mostraban prudencia, evitaban los choques con los patagones e incluso recababan su ayuda durante los viajes. La historia de la exploración de Patagonia no registra casos de muerte de ningún explorador por culpa de los indios.

Al desplegar sus actividades en la cuenca del Río Negro y al sur del mismo, algunos argentinos ampliaron mucho los conocimientos que se tenían de Patagonia. Para Francisco Moreno, el encargo de explorar este rudo territorio fue obra de toda su vida: visitó por primera vez el curso bajo del Río Negro en 1873 y, al cabo de treinta años tomó activa parte en los trabajos para demarcar definitivamente la frontera de los Andes Patagónicos.

En 1874, Moreno fue por la orilla del Río Negro hasta el Santa Cruz (unos 1.200 km en línea recta), sin alejarse mucho del océano, atravesando así los cursos bajos del Chubut, el Deseado y el Río Chico. Tornó a Buenos Aires por mar y, en 1875, partió de la capital argentina hacia el suroeste. Cruzó consecutivamente la Pampa Húmeda (oriental) y Seca (occidental) y, luego de pasar al otro lado del río Colorado, entró en el norte de Patagonia 382 por la cuenca alta del Río Negro. Subió por el valle del Limay y vino a salir a su fuente, el largo y angosto lago de origen glaciar Nahuel Huapí (544 km2). Acabando allí el cruce de las llanuras argentinas de una longitud de más de 1.300 kilómetros (en línea recta), exploró luego un trecho de los Andes Patagónicos desde los 39°30' hasta los 42° de latitud sur. Al norte del Nahuel Huapí descubrió varias lagunas, entre ellas la de Huechulafquén, que surten de agua al Limay; pero las otras, tanto al norte como al sur del Nahuel Huapí, desaguan en el Océano Pacífico (son las fuentes de los ríos chilenos Calle-Calle y Puelo). En ese trecho de 275 kilómetros que él exploró no había ningún "muro andino''.

En 1876 Moreno se puso en camino con un ``principiante'', el joven argentino Carlos Moyano, y desde el curso bajo del Chubut fue a la desembocadura del Santa Cruz. En 1877 remontaron juntos el Santa Cruz y pusieron definitivamente en claro, casi al mismo tiempo que dos oficiales chilenos^^23^^ llegados del estrecho de Magallanes, dónde están las fuentes de este río. Resultó que el Chubut nace en un lago grande, el Argentino (1.400 km2), que se encuentra a la altura de 187 metros, es de origen glaciar y en él desagua por el norte el río Leona, por el que comunica con otro lago grande, el Viedma (1.100 km2, a la altura de 245 m sobre el nivel del mar), también de origen glaciar. Y más al norte aún, a la altura de 285 metros, descubrieron un tercer lago, de forma de fiordo, que denominaron San Martín (1.010 km2) en honor del héroe de la guerra de la independencia; éste desagua en el Pacífico (por el fiordo Baker). Moreno hizo una importante deducción geográfica: los lagos Argentino, Viedma y San Martín "forman parte de todo un sistema lacustre paralelo a la Cordillera en la hondonada meridional''.

En 1877, el inglés J. Durnford fue por el Santa Cruz a la Patagonia Central, pasado el Río Deseado, al que mejor cuadra el nombre de Río Desecado, descubriendo dos grandes lagos comunicantes: uno lo denominó Musters, y el otro ha conservado su denominación indígena de Colhué Huapí. En 1878 Moyano cruzó esta cuenca lacustre, siguiendo el curso bajo del Senguer, uno _-_-_

~^^23^^ Ivar, chileno de pura cepa, y Rogers, inglés. Fueron desde Punta Arenas al norte y descubrieron en la vertiente atlántica del continente la meseta de La Torre, en el extremo sur de Patagonia, divisoria entre las cuencas de los ríos Gallegos y Coyle, y la meseta de los Guanacos, entre las cuencas del Coyle y el Santa Cruz: allí vieron miles de guanacos (según sus cálculos, más de 5.000 cabezas). Los exploradores de comienzos del siglo XX, cuando los guanacos ya habían sido casi exterminados, le pusieron otro nombre, que es el que ha quedado en los mapas: meseta de las Vizcachas, por la abundancia de estos roedores (de la familia de las chinchillas) en ella.

383 de cuyos brazos desagua por el sur en el lago Musters y el otro llega durante las crecidas al Colhué Huapí. De este último lago sale el Río Chico del norte, tributario derecho del Chubut inferior. En el verano de 1879--1880 Moreno cruzó de este a oeste la Patagonia Central por el paralelo 44. Antes de llegar a la falda de los Andes torció al norte y exploró una franja de las estribaciones hasta los 39° de latitud sur. Al verano siguiente Moyano remontó la corriente del Río Chico del sur hasta sus fuentes y, siguiendo al norte a lo largo de los Andes Patagónicos, descubrió el curso superior del Río Deseado, que nace a la altura de 1.500 metros en la vertiente del macizo de Ceballos (2.726 m). Y al norte de este macizo encontró a la altura de 215 metros el mayor lago patagónico, el de Buenos Aires (2.400 km2), de origen glaciar con desagüe, lo mismo que el San Martín, en el Océano Pacífico (por el río Baker). Avanzando al norte más allá del paralelo 46, Moyano entró en una "acogedora región de bosques y praderas, el oasis de la Patagonia'', que no era sino la cuenca del Senguer superior, el cual recoge las aguas de escurrimiento de la vertiente oriental de los Andes entre los 46° y 44° de latitud sur. Desde allí descendió por el valle del Senguer hasta los lagos Musters y Colhué Huapí, saliendo al mar por el Río Chico del norte y el Chubut.

LA DEMARCACIÓN ARGENTINO-CHILENA
EN LOS AÑOS 80--90

En Buenos Aires concluyóse el Tratado argentino-chileno de demarcación de 1881, según el cual la "línea de división pasa por los puntos más altos de la cresta''. Indudablemente, el Gobierno chileno desconocía por entonces que, con esa fórmula, los cursos superiores de varios ríos que cruzan Chile Austral debían pasar a la Argentina. El Gobierno argentino, por el contrario, disponía de información bastante exacta para saber qué era la ``cresta'' de los Andes Patagónicos entre los 39° y 50° de latitud sur (latitud del lago Argentino). Al delimitarse las fronteras, comenzó una seria disputa: a despecho del tratado, evidentemente desventajoso para los chilenos, éstos insistían en que la frontera pasara por la divisoria de los ríos; y los argentinos, como es natural, insistían en el cumplimiento del tratado. Para reunir los datos que faltaban, los geógrafos chilenos comenzaron al fin un estudio serio de los Andes Patagónicos. En 1884--1885 exploraron los cursos bajos de los ríos que desembocan en los golfos Corcovado y de Ancud frente a la isla de Chiloé, incluido el Palena, y ascendieron por el valle del Puelo. Resultó que éste nace al otro lado de la ``cresta'' de los 384 Andes Patagónicos, no lejos de las fuentes del Chubut. El paso recién descubierto no era muy cómodo, mas tampoco muy difícil: el valle del Puelo al sur del pico Tronador (3.554 m) corta una planicie relativamente baja.

En 1886 el argentino Luis Jorge Fontana exploró el Chubut hasta las fuentes, caminó luego al sur a lo largo de los Andes y descubrió junto al paralelo 45 el lago Fontana, fuente principal del Senguer. Quiso salir al Océano Pacífico por el valle de uno de los ríos chilenos que nacen al norte del lago recién descubierto, pero fracasó en la tentativa y descendió al Atlántico por el Senguer, explorando no obstante con mucho detalle los lagos Colhué Huapí y Musters. En el verano de 1887--1888 tornó a los Andes, halló a los 44° el lago General Paz y siguió por ambos lados de los Andes el curso del río Palena hasta su desembocadura.

Entretanto fueron menudeando los incidentes fronterizos, y a comienzos de los años 90 la situación era peligrosa. Entonces, para reunir datos que contribuyeran a demarcar las fronteras, ambas partes recabaron los servicios de buenos especialistas en geografía, geología, hidrografía y topografía, enviándose expediciones enteras a los Andes Patagónicos. El Gobierno chileno envió en el verano de 1893--1894 dos destacamentos expedicionarios a la zona comprendida entre los 40° y los 44° de latitud sur. Los dirigentes científicos eran alemanes al servicio de Chile. Realizó una fructífera labor la segunda partida, que operaba al sur y estaba encabezada por Hans Steffen, quien ascendió con grandes dificultades por el valle del Palena, descubrió sus dos fuentes, la del norte y la del sur, y vio que la septentrional, la más importante, tenía su comienzo en el lado argentino de la "cresta de los Andes, en la meseta Patagónica, al este del lago del General Paz (Luis Fontana ya lo sabía). En el verano de 1894--1895 el destacamento de Steffen subió por el valle del Puelo hasta las fuentes del río y descubrió que allí, en un valle longitudinal del tipo de las pampas habíase establecido ya una colonia argentina (hoy El Bolsón).

Francisco Moreno estudió entre 1882 y 1885 la vertiente oriental de los Andes Argentino-Chilenos (entre los 23° y 34° del lat. S.). En 1896, siguiendo a lo largo de esta vertiente, pasó al lago de Buenos Aires, y en 1897 puso fin a su ruta en el estrecho de Magallanes, habiendo recorrido en quince años los Andes en una longitud aproximada de treinta grados de meridiano, además, algunos trechos los visitó varias veces.

En el verano de 1896--1897 Hans Steffen operó en el río Aisén Simpson (desagua en el mar, pasado el paralelo 45, al sur del estrecho de Moraleda), siguió su curso hasta las fuentes y otra vez __PRINTERS_P_385_COMMENT__ 26--1747 385 resultó que una de ellas (la del norte) manaba en la parte argentina de la ``cresta'' de los Andes. Lo mismo vio Steffen en el río Cisnes^^24^^, que él exploró en el verano de 1897--1898. Pero en el Macizo Patagónico no había a fines del siglo XIX colonias argentinas en las fuentes de ninguno de los dos ríos, y al delimitar la frontera, sus cuencas pasaron íntegras a Chile. Steffen avanzó en el verano de 1898--1899 más allá de los 46° de latitud sur a la parte más alta y menos accesible de los Andes Patagónicos que llegan hasta el estrecho de Magallanes. Estudió el macizo de San Valentín (el pico del mismo nombre, de 4.058 m, es el más alto de los Andes Patagónicos) y exploró al este del mismo el río Baker, que desagua en el mar a los 48° de latitud sur. Dejó sentado que el Baker es el río mayor y más caudaloso de Chile Austral, que su fuente septentrional es el lago de Buenos Aires, y la meridional, el lago Pueyrredon (Cochrane en los mapas ingleses), con el que colinda por el sur el macizo de San Lorenzo (3.700 m).

Como resultado de los trabajos de demarcación, a comienzos del siglo XX habíanse llenado ya casi todas las lagunas de los mapas de los Andes Patagónicos. Se puso en claro que éstos no son una cordillera ininterrumpida, sino una serie de macizos montañosos, y se determinó con exactitud la línea divisoria entre los ríos de las vertientes atlántica y pacífica. Además, fueron explorados en parte, y descubiertos en parte también, los lagos situados en cadena en la zona litigiosa. De los lagos grandes, el Nahuel Huapí (al norte), el Viedma y el Argentino pasaron íntegros a la Argentina, y el General Paz, el Buenos Aires, el Pueyrredon y el San Martín quedaron en coposesión argentino-chilena.

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~^^24^^ El Cisnes desemboca en el canal de Puyuguapi, que separa a la
isla Magdalena del continente. Es un río montañoso corto
que Steffen incluyó entre los "muy considerables"
probablemente porque creía que el canal
de Puyuguapi era un brazo del
río inundado por el mar.

[386] __ALPHA_LVL1__ CONCLUSIÓN

Desde el segundo cuarto del siglo XVI los portugueses comenzaron a establecer colonias en el litoral brasileño y no tardaron en ascender al extremo oriental de la Meseta del Brasil, pero sin alejarse mucho del Atlántico. Sólo en el siglo XVII los colonos portugueses y sus descendientes, denominados ``mamelucos'', de matrimonios mixtos con indias comenzaron a penetrar más y más en la Meseta del Brasil y cruzarla en todas las direcciones a la caza de esclavos indios para sus plantaciones y a la busca de yacimientos de oro y diamantes.

En cambio, los colonos portugueses del confín septentrional del Brasil (Para) hicieron mucho en el siglo XVII para explorar el sistema del Amazonas. Para llevar a cabo sus correrías se unían tanto los meridionales como los septentrionales en destacamentos, o ``bandeiras''; y fueron precisamente esos ``bandeirantes'' los que llevaron muy lejos, al oeste, las fronteras de las colonias portuguesas, afianzándose en toda la Meseta del Brasil y en los puntos meridionales del valle del Amazonas, exceptuada su parte occidental, superior, conquistada por los españoles.

De la franja costera del norte del Brasil y de la meseta de las Guayanas dieron algunos datos fidedignos en la segunda mitad del siglo XVI y en el siglo XVII los franceses, holandeses e ingleses que fueron atraídos primero por las leyendas de las fabulosas riquezas del inexistente "Imperio guayano''.

Merced a las cuentas rendidas de los conquistadores y los funcionarios de las colonias, así como a los interrogatorios de los bandeirantes y los oficiales de las partidas punitivas que eran enviadas a las regiones ``salvajes'', entre los siglos XVI-XVIII se reunió en los archivos españoles y portugueses una inmensidad de escritos y datos geográficos de Latinoamérica; pero eran secretos, por regla general; por aquellos siglos sólo una pequeña parte fue estudiada y publicada, principalmente, fuera de España y Portugal. El Vaticano y los ministros de las órdenes religiosas tenían en secreto también las cuentas rendidas de las misiones y otros escritos de valor geográfico y etnográfico que reunían los franciscanos, los dominicos y, sobre todo, los jesuítas. La consecuencia fue que gigantescas zonas interiores de Sudamérica, cruzadas por españÂóleseos portugueses y los bandeirantes en todas direcciones, resultaban luego, en el aspecto geográfico, inmensas lagunas en __PRINTERS_P_387_COMMENT__ 25* 387 los mapas. Y los adelantos de los dirigentes de una serie de expediciones europeas (por ejemplo, la de La Condamine y la de Humboldt), que lograron en el siglo XVIII y comienzos del XIX vencer la desconfianza supina de las autoridades coloniales y rellenar varias lagunas de los mapas, eran considerados por los geógrafos como un "segundo descubrimiento de las Américas''.

No se produjo ningún viraje brusco en la marcha y carácter del estudio de las zonas interiores de Hispanoamérica hasta el segundo cuarto del siglo XIX, después de la guerra de independencia. En el Brasil ese viraje apuntó algo antes, durante la estancia de la corte real, que huyó (en 1807) de la invasión francesa de Portugal. Mas también se inició aquí el estudio intenso más tarde, cuando se formó el Imperio brasileño, independiente de Portugal.

Los nuevos Estados de América Latina no disponían, al menos durante los primeros decenios de su existencia, de personal científico competente e ingenieros propios. Por eso los gobiernos del Brasil imperial y de las repúblicas hispanoamericanas abrieron de par en par las puertas a los especialistas europeos (y luego a los norteamericanos). Algunos de ellos hicieron una aportación estimable a la exploración de las mesetas y llanuras de Latinoamérica.

Fueron muchos los hombres de ciencia extranjeros que se establecieron en las universidades e institutos de investigaciones científicas de Latinoamérica. Mas tampoco hay que exagerar el papel desempeñado por los extranjeros en la exploración de América Latina en los siglos XIX y XX, como lo hacen algunos historiadores europeos y estadounidenses de la agrología; muchos hombres de ciencia latinoamericanos reunieron y estudiaron valiosos datos de geografía tanto de su patria como de los países vecinos, y los nombres de los investigadores y exploradores nacionales más insignes han sido mencionados varias veces en los últimos capítulos de este libro.

Casi toda la costa continental de Latinoamérica y la inmensa mayoría de las islas fueron descubiertas por navegantes españoles, es decir, por marinos que navegaban en barcos españoles. Sólo un trecho, cierto es que no pequeño, de la costa del Brasil, aproximadamente comprendido entre los 10° y los 25° de latitud sur, fue descubierto por los portugueses, con los que navegaba el italiano Américo Vespucio, y una parte de las islas subantárticas de Sudamérica, por navegantes ingleses y holandeses.

Los conquistadores españoles del siglo XVI fueron los primeros en penetrar en todas las regiones interiores de México y América Central, en los países sudamericanos bañados por el Pacífico y en la cuenca del La Plata. Españoles fueron también los que 388 pusieron comienzo a la conquista de las zonas septentrionales de Sudamérica bañadas por el Caribe, pero en Venezuela rivalizaron con ellos en el segundo cuarto del siglo XVI alemanes pagados por bancos de su país. Españoles fueron los que por primera vez tramontaron por diversos lugares los Andes, avanzando de oeste a este, desde el Océano Pacífico hasta las regiones interiores de Sudamérica, y, siguiendo de sudeste a noroeste, desde el La Plata hasta Perú. El resultado de las campañas de rapiña de los conquistadores fue que la corona española extendió su poder a todo México, al istmo de Centroamérica y a la mitad, aproximadamente, del territorio de América del Sur: fueron colonias españolas todos los países de América del Sur bañados por el Pacífico y el Caribe, las cuencas del Orinoco y del Amazonas superior, la mayor parte (occidental y meridional) de la cuenca del La Plata y toda Patagonia. Españoles fueron también los primeros que recorrieran todo el curso del Amazonas, desde las fuentes hasta la desembocadura. Sólo las mesetas del Brasil y de las Guayanas quedaron a un lado de las rutas fundamentales de la expansión española.

A comienzos del siglo XX los geógrafos resumieron los éxitos de la agrología científica durante el siglo anterior y señalaron que en Sudamérica, exceptuado Chile, casi todas las regiones interiores estaban poco estudiadas. Hasta en México y en Centroamérica había bastantes lagunas a principios de siglo. Las expediciones arqueológicas del siglo XX que estudiaron las antiguas culturas indias hicieron también mucho para la geografía de varias zonas interiores de México, Guatemala y Honduras. En cuanto a la exploración geográfica de las otras repúblicas centroamericanas, fue culminada principalmente durante los trabajos realizados en las postrimerías del siglo XIX y en los albores del XX, trabajos relacionados con diversos proyectos de construcción de canales navegables que abrieran paso del mar Caribe al Océano Pacífico (los dos proyectos fundamentales que rivalizaban eran el del canal de Panamá y el del canal de Nicaragua).

Aún no se han aclarado, ni muchísimo menos, los pormenores esenciales del gigantesco sistema de los Andes, que se prolonga más de 9.000 kilómetros desde el Caribe hasta el estrecho de Magallanes. Cambian, por ejemplo, las mediciones de las alturas, hasta la del pico más elevado de todo el sistema. En efecto ¿cuál es el pico más alto del hemisferio occidental, el Illampu, en la Cordillera Real, que mide, como se indica en los mapas de los años 50 y 60 de nuestro siglo, 7.014 metros, o el Aconcagua, que según la medición de antes tiene 7.035 metros, y según la de los mapas de 1960 sólo 6.960 metros?

389

Mucho peor exploradas aún están las vertientes de la Cordillera Oriental (Yungas y La Montaña en Bolivia y Perú) encaradas al valle del Amazonas, el macizo de Fardaos (en Colombia), el macizo de las Guayanas y sobre todo la Meseta del Brasil. Se ve un progreso notable, por regla general, sólo en las nuevas regiones mineras y en las partes de las mesetas donde se han llevado a cabo trabajos de demarcación de fronteras, tanto entre repúblicas como entre zonas interiores, por ejemplo, los Estados brasileños. La existencia de lagunas por llenar se explica con la vivencia de las leyendas de los "mundos perdidos" y de pueblos enigmáticos, a cuya búsqueda se dedicaron, por lo menos hasta mediados de nuestro siglo, gentes crédulas o fantaseadores como Percy Fawcett.

Unos trabajos de topografía organizados en serio y con amplitud en diversas zonas de la Meseta del Brasil cambiarían sin duda la idea que tenemos del relieve de la parte central del continente: baste recordar los grandes resultados geográficos logrados por Rondón, que operaba con escasos recursos y una pequeña misión en un territorio reducido. Al este de las altiplanicies exploradas por Rondón, entre el Juruena y el Tocantins, hay muchas sierras y montes cartografiados sólo con cierta aproximación y, cuando se editan mapas nuevos, cambian sus contornos, dirección y altura.

De los tres grandes valles sudamericanos, el mejor estudiado es el del La Plata, menos el del Orinoco, y en cuanto al del Amazonas, se conoce bien sólo en las zonas por donde pasan los ríos MarañÂón y Ucayalí, que lo forman, y los afluentes navegables fundamentales: el Madeira y el Río Negro. Numerosos ríos grandes de su sistema están dibujados en los mapas con alguna aproximación, la longitud de su curso se desconoce (distintas fuentes divergen a veces en centenares de kilómetros), y las superficies comprendidas entre los ríos "son conocidas" sólo de oídas. Por ahora nos parece acertado el pronóstico pesimista de algunos geógrafos de comienzos de nuestro siglo: al ritmo actual de los trabaj os, habrá que seguir afanándose hasta fines del siglo XX antes de que se pueda levantar un mapa físico exacto de la Meseta del Brasil y del valle del Amazonas.

__*_*_*__ [390] __ALPHA_LVL1__ índice Prólogo Primera parte CRISTÓBAL COLON Y SUS "ADVERSARIOS" 1. Los supuestos antiguos predecesores de Colón......... La leyenda de la Atlántida y su interpretación en el siglo XVI. Las noticias que nos brindan Seudo-Aristóteles y Diodoro de Sicilia. 2. "El descubrimiento de América" en el siglo XV antes de Colón . . Los mapas medievales y las islas míticas. El mapa de Bianco de 1448 y el ficticio descubrimiento del Brasil por los portugueses en los años 40 del siglo XV. Pedro Velasco y el viejo marino que, antes de morir, reveló su secreto a Colón. Los enigmáticos "descubridores de América" portugueses de los años 70 y 80 del siglo XV. Sobre el secreto en que se guardaban los descubrimientos portugueses en el siglo XV. 13 25 S. Cristóbal Colón y su proyecto de expedición transoceánica .... Causas de la expansión de España en ultramar. El proyecto de Colón. Colón en España, su convenio con la corona de Castilla y aparejo de la primera expedición. 4. Primera expedición de Colón. Descubrimiento de las Bahamas, Cuba y Haití.....................33 Objetivo de la primera expedición. Primera travesía del Océano Atlántico. Descubrimiento de las Bahamas centrales. La costa nororiental de Cuba, Haití y el naufragio de la "Santa María''. El regreso a España. 5. El denominado reparto del mundo entre España y Portugal .... 43 Las bulas papales de 1493. La línea hispano-portuguesa de demarcación de 1494. 6. Segunda expedición de Colón. Descubrimiento de las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica.............48 Quiénes componían y qué tareas tenía la segunda expedición. La Dominica y Guadalupe. Rumores acerca de los caribes `` antropófagos''. Las Pequeñas Antillas septentrionales y Puerto Rico. Los españoles en La Española. Jamaica y la costa meridional de Cuba. Sometimiento de La Española. 391 7. Tercera expedición de Colón y comienzo del descubrimiento de Sudamérica.....................59 La nueva ruta oceánica. Descubrimiento de la isla de la Trinidad y del continente Sur. Insurrección en la Española. Detención y exilio de Colón. 8. Los ``rivales'' españoles de Colón en las costas de Sudamérica ... 66 Niño y Guerra en la Costa de las Perlas. Expedición de Hojeda y Vespucio y descubrimiento de Guayana y Venezuela. Descubrimientos del Brasil por los españoles Vicente Pinzón y Diego de Lepe. Navegación de Bastidas. La caza de ``caníbales''. 9. Descubrimiento del Brasil por los portugueses en 1500.....73 ¿Descubrió Cabral el Brasil por casualidad? ¿Sabían los portugueses antes de 1500 que existía el continente Sur de ultramar? Los portugueses en la "isla de Vera Cruz''. 10. Descubrimiento del litoral del Brasil hasta el 25° de latitud Sur . 80 Reacción del Gobierno portugués a la noticia del descubrimiento de la "isla de Vera Cruz''. La expedición portuguesa de 1501 a 1502. Comienzos del tráfico con el palo brasil y primeros colonos europeos en el Brasil. 11. Cuarta expedición de Colón. Descubrimiento de la costa caribana de América Central................88 Búsqueda del paso occidental a la "mar del Sur''. Descubrimiento de la costa caribana de América Central. El naufragio y un año en Jamaica. Regreso a España y muerte de Colón. 12. América Vespucio y el origen del nombre ``América''.....96 Datos biográficos de Américo Vespucio. ``Primera'' navegación de Vespucio. ``Tercera'' navegación de Vespucio. Origen del nombre ``América''. Segunda parte DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMERICA CENTRAL Y DE MÉXICO 13. Descubrimiento de la "mar del Sur" (Océano Pacífico).....113 Primera vuelta a Cuba por mar. Pinzón y Solís en el golfo de Honduras. Primeras colonias españolas en el continente. Marcha de Balboa a través del istmo hacia la "mar del Sur''. 14. Exterminio de la población autóctona de Las Antillas y Bahamas 121 Matanzas de indios en las Grandes Antillas. Búsqueda de la "isla de la Perpetua Juventud" y descubrimiento del grupo noroeste de las Bahamas. Extinción de los indios bahameses. 15. Descubrimiento de la Península de Yucatán y del litoral atlántico mexicano......................128 Los primeros españoles en Yucatán. Expedición de Francisco 392 Hernández de Córdoba por las costas Norte y Oeste de Yucatán. Descalabro de la expedición de Hernández de Córdoba y retorno a Cuba. Expedición de Juan de Grijalba y descubrimiento del litoral mexicano. 16. Hernán Cortés y la conquista de México.........137 Campaña marítima de Hernán Cortés. Los conquistadores en el litoral mexicano. Marcha de Hernán Cortés a Tlaxcala. Primera campaña de Tenochtitlán (México). Sublevación de Tenochtitlán y derrota de los españoles. Segunda campaña y caída de Tenochtitlán. 17. Ampliación de las fronteras de Nueva España y de Castilla del Oro 154 Expedición de Garay por la costa noreste de México. Descubrimiento de las costas pacíficas de México. Descubrimiento de los países centroamericanos del litoral del Pacífico. Campañas de Guatemala y Honduras. Las correrías de Ñuño de Guzmán. Descubrimiento de la península de California. 18. Conquista y exploración de Yucatán...........165 Fracaso de la expedición de Montejo padre. Montejo hijo y la conquista de Yucatán. Landa y la primera descripción geográfica de Yucatán. Tercera parte DESCUBRIMIENTO DE PATAGONIA, LOS ANDES Y LOS GRANDES RÍOS DE AMERICA DEL SUR 19. Descubrimiento de La Plata, Patagonia, el estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego..................175 Solís y el descubrimiento de La Plata. Magallanes y su proyecto. Descubrimiento de Patagonia. Descubrimiento de la Tierra del Fuego y del estrecho de Magallanes. Discusión en torno a las Molucas y expedición de Loaysa. 20. Descubrimiento y conquista del Perú.....„......187 Andagoya y la primera noticia fidedigna del Perú. Primeras navegaciones de Pizarro y Almagro al Perú. Campaña de Pizarro para conquistar el Perú. 21. Descubrimiento de los Andes Centrales y Chile........196 Campaña de Almagro y descubrimiento de Chile Medio y Chile Septentrional. Valdivia y el descubrimiento del Sur de Chile. 22. Descubrimiento del Paraná y el Paraguay.........202 Expedición de Sebastián Cabot al La Plata. Descubrimiento del Paraguay superior y del Gran Chaco. Marcha de Cabeza de Vaca al Paraguay a través del Paraná medio. Viaje al Potosí, o "monte de la plata''. 23. Búsqueda de Eldorado y descubrimiento de las cuencas del Orinoco y del Magdalena....................208 393 Origen de la leyenda de Eldorado. Expedición de Ordaz y descubrimiento del Orinoco medio. Campañas de los españoles al sur del mar Caribe y conquista de Eldorado. El "País de los Welser" y la búsqueda de Eldorado por los mercenarios de los banqueros alemanes. Organización de Nueva Granada y fin del "País de los Welser''. 24. Descubrimiento del Amazonas...............221 Campaña de Gonzalo Pizarro al "país de la canela''. Navegación de Orellana por el Ñapo abajo. Orellana en el Amazonas superior y medio. El "país de las amazonas''. En el curso bajo del Amazonas y en el mar. Resultados geográficos de la expedición de Orellana. 25. Comienzo de la colonización del Brasil por los portugueses . . . 236 Los primeros puntos fuertes de Portugal. Organización y supresión de las capitanías. 26. Nociones de lo que era Sudamérica a mediados del siglo XVI . . . 240 Contornos de la tierra firme y de las islas. Volumen de conocimientos adquiridos de la orografía e hidrografía de Sudamérica. Cuarta parte EXPLORACIÓN DE SUDAMÉRICA Y CENTROAMERICA DURANTE EL PERIODO COLONIAL (1550--1810) 27. México......................249 Marcha general de la exploración de Nueva España en los siglos XVI y XVII. Los jesuítas en el noroeste de México. Colonización y exploración de la península de California. 28. Las luchas en las Indias Occidentales y el reparto de las mismas . 257 Bucaneros y filibusteros. Colonización y división de las Pequeñas Antillas. Jamaica, Trinidad y Tobago. 29. Búsqueda de las tierras legendarias en la segunda mitad del siglo XVI.......................263 Viaje de Ursúa por el Huallaga y el Amazonas. Aguirre y la bifurcación del Orinoco. El "Imperio guayano" de Walter Raleigh. 30. Exploración y colonización de las vertientes orientales de los Andes en la segunda mitad del siglo XVI.............271 31. Exploración del Amazonas en los siglos XVII y XVIII.....274 Los portugueses en el delta del Amazonas. Descubrimiento del río Para. La expedición de Texeira y Acosta al Amazonas. El jesuita Fritz en el Amazonas. Descifrado definitivo de la incógnita de la bifurcación del Orinoco. 32. El Brasil y la ampliación de su territorio..........282 Los franceses en el Brasil. "Francia Ecuatorial''. Los jesuítas en 394 el Brasil oriental. Los paulistas. Descubrimiento de Minas Gerais y de toda la cuenca del río San Francisco. Descubrimiento de las regiones de Goyaz y Mato Grosso por los paulistas. Las rutas de los ``forasteiros'' al Amazonas. 33. Exploración de la cuenca del río La Plata.........293 Jesuítas y paulistas. Los jesuítas en la cuenca del Paraná. Viaje de Sepp al Estado de los Jesuítas. Resultados geográficos de la lucha por la cuenca del río La Plata. Azara, primer explorador científico del río La Plata. 34. La expedición ecuatorial francesa de la Condamine......304 ¿Quiénes componían la expedición y cómo midieron el arco del meridiano? Navegación de la Condamine por el Amazonas. 35. Exploración de las tierras magallánicas...........307 El inglés Drake ante las costas de la Patagonia. La Tierra del Fuego es un archipiélago. Drake frente a las costas occidentales de Hispanoamérica. Sarmiento y la tentativa de colonizar las tierras de Magallanes. "Tierra de la Virgen" o islas Sebaldinas (de Falkland). Descubrimiento del cabo de Hornos por los holandeses. Los ingleses y los franceses en la "Tierra de Magallanes''. Los investigadores de Patagonia en el siglo XVIII. 36. Noción de Hispanoamérica y el Brasil a fines del período colonial . 321 Datos geográficos reunidos por las autoridades coloniales. Viaje de Humboldt y Bonpland. Quinta parte LAS EXPLORACIONES DURANTE LOS SIGLOS XIX Y XX 37. México y América Central...............329 Exploradores nacionales de México en el siglo XIX. Los exploradores extranjeros de México. 38. Guayana y la cuenca del Orinoco.............332 Reparto de las Guayanas y suerte de los aborígenes. Los hermanos Roberto y Ricardo Schomburgk. Los exploradores de las Guayanas de la segunda mitad del siglo XIX. 39. Los Andes del Norte y Centrales.............340 Los exploradores de la primera mitad del siglo XIX. Los exploradores de la segunda mitad del siglo XIX. 40. La meseta del Brasil y el valle del Amazonas........349 Comienzo de la exploración científica del Brasil. La expedición científica austrobávara. Spix, Martius y otros. La expedición mixta rusa de Langsdorff. La expedición francesa de Castelnau. Primera exploración de Madre de Dios. Los naturalistas Wallace y Bates en el Amazonas. Wells en el Norte del Brasil. 395 Chandless y otros exploradores del Purús y el Madeira. Steinen en el río Xingú. Los exploradores de la cuenca del Amazonas en el siglo XX. 41. Los países del La Plata. El Gran Chaco..........36& 42. Las expediciones marítimas inglesas ante las costas de Patagonia y Tierra del Fuego..................; 368 Expedición de King en los barcos ``Adventure'' y ``Beagle''. Expedición de Fitzroy y Darwin en el ``Beagle''. Patagonia. Extinción de los indios fueguinos. 43. Los exploradores de Chile y Patagonia entre los años 40 y 90 del siglo XIX....................: 37& Domeyko. Los exploradores de Chile en la segunda mitad del siglo XIX. Viajes de Musters con los patagones. Viajes de Moreno y Moyano por Patagonia. La demarcación argentinochilena en los años 80--90. Conclusión 387 [396] __ALPHA_LVL0__ The End. [END]

AL LECTOR~

La Editorial le quedará muy reconocida si le da usted a conocer su opinión acerca del libro que le ofrecemos, así como de la traducción, presentación e impresión del mismo. Le agradeceremos también cualquier otra sugerencia.

Nuestra dirección:
Editorial Progreso
Zúbovski bulvar,


21
Moscú, URSS

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SE PUBLICO:

A. LAVRISCHEV. Geografía económica de la URSS. (Parte general, geografía de la industria, geografía de la agricultura y el transporte.)

En el libro se definen las características de la economía de la URSS en la etapa actual. El autor dedica gran atención a valorar, desde el punto de vista económico y geográfico, las condiciones naturales del país y las peculiaridades de la distribución de los habitantes en su territorio. La sección Geografía de la industria de la URSS trata del desarrollo y emplazamiento de las ramas principales de la industria soviética. Otras secciones están dedicadas a la geografía de la agricultura, el transporte y los nexos económicos interzonales.

El autor trata de las perspectivas del desarrollo ulterior de la economía del país.

[398]

SE PUBLICARA EN 1973

V. POKSHISHEVSKI. Geografía de la Unión Soviética. Naturaleza, población, economía.

En este libro se da una referencia detallada económico-geográfica del país. Se presta gran atención a la historia de la formación de la economía nacional y al desarrollo, sobre esa base, de los complejos territoriales de producción de las regiones, y asimismo a las particularidades de la distribución de la población de la URSS y los problemas de urbanización.

En la segunda parte del libro, el lector entabla conocimiento con las regiones de la URSS, sus particularidades geográficas, sus recursos y perspectivas de desarrollo. Basándose en los documentos y hechos reales se muestran las grandiosas transformaciones socioeconómicas realizadas en los 50 años de existencia del Estado soviético. El autor presta especial atención a los problemas de la geografía económica, que son los más actuales: la organización territorial socialista de la economía, la explotación de las riquezas naturales, la distribución de los recursos de mano de obra, etc.

El contenido del libro es completado por planos esquemáticos y tablas y datos informativos que caracterizan los territorios por sus fondos de tierra, recursos naturales y población, y también por los índices fundamentales del desarrollo económico por ramas.

Vd. podrá comprar o encargar estos libros en las librerías de su país que comercian con ediciones soviéticas.

V/O "Mezhdunaródnaya Kniga" Moscú, G-200, URSS

[399] Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/0000/HDELA395/20070806/400.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.07) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous ~ ~ ~ ~ __NOTE__ "Page 400" is just the dust jacket. I. E Maguidóvich HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO Y EXPLORACIÓN DE LATINOAMÉRICA 395-12.jpg

Sobre el autor del libro

HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO Y EXPLORACIÓN

DE LATINOAMÉRICA

lósif Petróvich Maguidóvich (n. 1889) recibió vasta y variada instrucción de humanidades en la Universidad de San Petersburgo, diplomándose en 1912. Llegó a la Geografía por un tortuoso camino, pasando por la Demografía y la Economía. Trabajando en los años 20 en Asia Central, escribió su primera investigación histérico-geográfica El territorio y la población de Bujará y Corasmia (Tashkent, 1926), obra que, por su magistral ejecución y método científico, atrajo la atención de N. Baranski, fundador de la escuela soviética de Geografía económica. Baranski invitó al joven geógrafo a la Universidad de Moscú, donde sus conferencias despertaban el interés de los estudiantes por el profundo contenido, la amenidad y la sencillez del lenguaje.

Los países que más han interesado a Maguidóvich - son España, el Japón y toda la América. En 1940 se publicó en español su libro Geografía de España, y en 1948 vio la luz su libro Las islas niponas. Pero la mayor aportación de Maguidóvich ha sido la historia de los descubrimientos geográficos. Han salido de su pluma obras tan fundamentales como Ensayos de historia de los descubrimientos geográficos (1949, reeditada en 1957 y 1967). En los años 60 se publicaron, uno tras 'otro, sus libros Historia del descubrimiento y exploración de Norteamérica (1962) y el que ofrecemos, traducido al español, Historia del descubrimiento y exploración de Latinoamérica (1965).

Gran conocedor de la vida y viajes de Cristóbal Colón y Marco Polo, Maguidóvich dedicó en los años 50 interesantísimas monografías a estos grandes descubridores de tierras incógnitas.

Pronto aparecerá otra geógrafo dedicada al *

395-13.jpg

de Europa.

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EDITORIAL PROGRESO

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