Emacs-Time-stamp: "2007-08-22 19:11:09" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2005.12.03) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ [BEGIN] __AUTHOR__ o. yajot __TITLE__ ¿qué es el materialismo dialéctico? __TEXTFILE_BORN__ 2006-02-24T09:19:05-0800 __TRANSMARKUP__ "Y. Sverdlov"

EDICIONES DE CULTURA POPULAR

[1]

Diseño de la portada: Carlos Palleiro

Primera edición: 1971

Décima reimpresión: 1980

DR c Ediciones de Cultura Popular, S.A.

Odontología, 76

Colonia Copilco-Universidad

México 20, D.F.

Teléfono 512 69 64

Impreso y hecho en México

[2] __NUMERIC_LVL1__ Charla primera __ALPHA_LVL1__ QUE ES LA FILOSOFÍA Y QUE ESTUDIA LA FILOSOFÍA MARXISTA

Qué es la filosofía y qué proporciona su estudio

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Existen las opiniones más contradictorias acerca de la filosofía. Muchos de los que la estudian dicen: "Es una ciencia muy interesante, viva y enjundiosa''. Pero otros objetan: "Podré vivir sin ella''. Quienes así hablan, piensan que no necesitan de esa ciencia. Y su opinión no tiene nada de casual. Durante siglos se consideró que la filosofía estaba al alcance únicamente de los "elegidos del espíritu'', de los esclavistas y burgueses. Se hacía creer que la filosofía era algo alejado de la vida, difícil de comprender e incluso innecesario. Pero reflexionemos un momento, estimados lectores, y tratemos de responder a la pregunta de si es posible pasarse sin la filosofía.

Algunos de ustedes quedarán muy sorprendidos, probablemente, si se les dice que en toda su vida consciente se guían por una filosofía determinada y se atienen a ella. Pero así es."El individuo, que vive en la sociedad, se encuentra a cada paso con centenares y miles de fenómenos. Piensa en lo que ocurre tanto dentro de su país como fuera de sus fronteras. Reflexiona también sobre los fenómenos de la naturaleza, deseando penetrar en los ``secretos'' del Universo. Cuando el hombre piensa en el origen de los planetas, las estrellas, la Tierra y todo lo que existe en ella, en lo que ocurre con el ser humano después de su muerte, en lo que es la felicidad y el sentido de la vida, medita en realidad —tenga o no conciencia de ello— sobre cuestiones filosóficas. No lo hace por vana curiosidad, 3 sino porque se enfrenta con esas cuestiones a cada momento y en todas partes. Y cualquiera, que sea la respuesta que dé, tendrá siempre un determinado sentido filosófico.

Un ejemplo. En el pasado, cuando se daba un verano de sequía, los campesinos "rogaban a Dios" para que lloviera. Tenían, pues, una ``idea'' determinada de estos fenómenos.

No hace falta demostrar que semejante opinión era profundamente errónea. Pero cuando los hombres, para evitar las funestas consecuencias de la sequía, construyen sistemas de riego artificial y cultivan con todo esmero los campos a fin de conservar la humedad, ¿no muestran claramente que tienen una idea de la lluvia, una opinión del mundo y de lo que ocurre en él? Comprenden que los fenómenos de la naturaleza se producen de modo espontáneo y no precisan de la ayuda de Dios. Es una concepción acertada del mundo.

También pueden comprenderse de distintas maneras los fenómenos de la vida político-social.

De lo dicho se deduce que el individuo puede comprender los acontecimientos que se registran a su alrededor únicamente si se guía por una determinada concepción del mundo, la cual es una asociación de opiniones acerca de la inda, del mundo en su conjunto, de unos u otros fenómenos y acontecimientos.

Necesitamos las opiniones y concepciones generales del mundo, pero no para conocer de manera pasiva los acontecimientos que se registran en él, sino para influir activamente en ellos. Sólo la unidad de conocimientos y de profundas convicciones ideológicas permite formarse una concepción cabal del mundo. Y entonces, esa concepción desempeña un papel inmenso en nuestra vida.

Imaginémonos dos personas a las que se propone ingresar, por ejemplo, en una secta religiosa. Una acepta, la otra no. Una se deja engañar por las falsas palabras de los sectadores. Pero la otra comprende que se trata de un embuste. Ambas proceden de mod.o diferente porque tienen una idea distinta de los fenómenos de la realidad o, como suele decirse, una distinta concepción del mundo. Una de ellas comprende muy bien que el hombre es el artífice de su felicidad. La otra carece de esas firmes convicciones, por lo que busca el concurso de una fuerza 4 sobrenatural. Entienden la vida de'manera diferente. Una, correctamente; la otra, no, pues carece de una opinión verdadera del mundo, de una concepción acertada del mundo. Con razón dice el aforismo: "Carecer de una acertada concepción del mundo significa carecer de alma".

Resulta, pues, que recurrimos a los servicios de la filosofía con mayor frecuencia de lo que a veces se piensa. Y no puede ser de otra manera. Lenin decía: "Hay que tener una concepción del mundo bien meditada y firme para que el socialista domine los acontecimientos y no a la inversa"^^1^^.

Puede surgir una pregunta: ¿Es que al estudiar la física, la química, la biología, la astronomía y la historia no adquirimos una opinión científica del mundo, es decir, una concepción del mundo verdadera? ¿Para qué estudiar, además, la filosofía? Cierto que al estudiar esas ciencias adquirimos determinados conocimientos. Mas dichas ciencias no nos proporcionan una concepción del mundo integra, es decir, dotada de unidad interna.

En la vida cotidiana es imprescindible comprender el mundo de manera acertada. Esta comprensión nos la proporciona la concepción marxista-leninista del mundo, cuya base teórica es la filosofía marxista. ¿Qué es la filosofía?

La palabra "filosofía" proviene del griego phüeo, que significa ``amor'', y sophia, que quiere decir sabiduría, conocimientos, ciencia. En la antigüedad, la filosofía era denominada a veces precisamente así: "amor a la sabiduría''. Ustedes podrán decir, quizá, que cualquier ciencia proporciona conocimientos y, en este sentido, es sabiduría. Resulta, según ello, que puede denominarse filosofía a cualquier ciencia. ¿Es así, sin embargo?

Cierto que toda ciencia da conocimientos, pero de carácter diferente. Cada ciencia nos proporciona conocimientos sólo acerca de determinadas esferas de la realidad: la astronomía nos habla del movimiento de los cuerpos celestes; la biología, de las plantas, los animales y el hombre; la historia, de los acontecimientos ocurridos en la sociedad humana, etc. Dichas ciencias no pueden facilitarnos conocimientos acerca de toda la naturaleza, del mundo _-_-_

~^^1^^ V. Lenin, = Obras, 4a ed. en ruso, t. 8, pág. 287.

5 en su conjunto. Y, sin embargo, esos conocimientos son vitalmente necesarios.

Por ejemplo, a cada paso se pregunta qué es el mundo; si ha sido ``creado'' en otros tiempos o ha existido siempre, es eterno; si es posible que la naturaleza se desarrolle por vía propia, es decir, sin ninguna «ingerencia de fuerzas secretas o sobrenaturales. El físico, pongamos por caso, conoce perfectamente que en el terreno de sus investigaciones no hay nada, sobrenatural. Sin embargo, este conocimiento se refiere, ante todo, a la rama en que trabaja. Mas en el caso que nos ocupa necesitamos precisamente conocimientos que abarquen todos los fenómenos de la naturaleza, sin excepción alguna, y esos conocimientos no pueden proporcionárnoslos las llamadas ciencias parciales: nos los da la filosofía. Ella es la única que plantea y resuelve los problemas más generales del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad. Es esto, precisamente, lo que determina el objeto de la filosofía, es decir, el conjunto de problemas que estudia.

El objeto de la filosofía se diferencia del de las ciencias que estudian esferas concretas de la realidad. ¿En qué consiste esta diferencia?

La física, la mecánica, la biología y otras ciencias estudian las llamadas leyes parciales, es decir, las que rigen el desarrollo de una parte determinada de los fenómenos de la naturaleza. La filosofía, en cambio, estudia las leyes más generales, es decir, las leyes que sirven de base al desarrollo no de una parte, sino de todos los fenómenos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. De ahí que la filosofía pueda ser definida como la ciencia que estudia las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento. Por ello precisamente proporciona a los nombres una determinada concepción del mundo, una opinión acerca del mundo circundante. Pero ¿por qué esa concepción es tan diferente en las distintas personas?

Partidismo de la filosofía

En algunas escuelas de Alemania Occidental se indicó a los alumnos de cuarto grado que escribieran una composición sobre el tema "¿Qife" haría yo si todo me estuviera permitido?" ¿Cómo respondieron los niños? "Volaría las escuelas en el mundo entero'', escribió uno. " 6 Colocaría bombas en todas partes... Prendería fuego a mi casa y me arrojaría al cieno'', contestó otro. Mas fíe aquí lo que manifestaron los alumnos de cuarto grado de distintas escuelas de la Unión Soviética cuando se les pidió que escribieran composiciones sobre el mismo tema. "Redimiría a los negros esclavizados por los capitalistas y fabricantes'', contestó uno. "Lo principal, prohibiría las armas atómicas y de hidrógeno'', respondió una niña

¿Por qué son tan diferentes las respuestas de los niños? En el primer caso nos encontramos con la educación de la infancia en el espíritu del odio al pueblo trabajador y a la humanidad progresista, con una educación que inculca a los niños la concepción burguesa del mundo. El segundo caso nos ofrece un ejemplo de que la escuela soviética se esfuerza por enseñar a los niños a amar a su Patria y a los trabajadores y por preparar futuros combatientes de la paz en el mundo entero. La escuela soviética educa a la infancia en el espíritu de la concepción comunista del mundo.

Cuestiones como el sentido de la vida y de la felicidad son comprendidas también de manera diferente en la sociedad burguesa y en la sociedad socialista. En el mundo burgués, donde todo se puede comprar y vender a cambio de dinero, la dicha consiste, ante todo, en tener riquezas. Son muchos los que ven en ello el sentido de su vida. Ahí reside precisamente la raíz de la filosofía pequeñoburguesa de la pequeña felicidad. El ciudadano de la sociedad socialista rechaza esa filosofía pequeñoburguesa. Le hace feliz la estimación de sus compañeros de trabajo y de la sociedad, cuyos intereses son sus propios intereses. La dicha suprema consiste en sentirse necesario a la colectividad, a la Patria, a quienes crean con sus propias manos, una vida nueva y feliz. Carlos Marx decía en uno de los artículos escritos en la adolescencia: "La experiencia destaca como más feliz al hombre que ha" proporcionado la felicidad al mayor número de = personas"^^1^^.

Nos encontramos de nuevo ante dos enfoques distintos de la cuestión, ante dos concepciones del mundo: la burguesa y la proletaria.

_-_-_

~^^1^^ C. Marx y F.~Engels, = De las primeras obras, 1956, pág. 5, ed. en ruso.

7

Si la sociedad está dividida en clases hostiles, no hay ni puede haber una concepción única, común, del mundo. Una clase tiene una filosofía, otra clase tiene otra. Y es fácil comprender que sea así. La vida y la situación del proletariado, de los trabajadores, en la sociedad se diferencian de la vida y la situación de la burguesía, de los explotadores. El proletariado y la burguesía sustentan posiciones diferentes ante los acontecimientos que se registran en el mundo. Cada una de estas clases los comprende a su manera. Tienen, por tanto, distinta concepción del mundo, distinta filosofía. El proletariado, una; la burguesía, otra. No existe una filosofía ``neutral'', es decir, una filosofía que no esté al servicio de clases determinadas.

La filosofía, enseña Lenin, es siempre partidista. Esto significa que defiende intereses de clase, de partido. Por eso, en la filosofía de cada época histórica ha habido siempre dos partidos en lucha. Esos partidos son el materialismo y el idealismo.

¿Qué sentido tienen estos dos conceptos?

Qué son el materialismo y el idealismo

Observen los objetos y fenómenos que encontramos en el mundo. Unos podemos tocarlos con las manos, verlos con los ojos, pesarlos, medirlos, etc., como, pongamos por caso, una piedra, un árbol, un organismo vivo, el agua y otras muchas cosas. Todos ellos existen fuera de la conciencia del hombre e independientemente de ella. Los percibimos con ayuda de los órganos de los sentidos: la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto. Pero existe también otro tipo de fenómenos. Por ejemplo, no podemos medir, pesar, ver ni oír nuestro pensamiento, nuestro deseo o cualquier otro fenómeno semejante. Todos ellos existen en la conciencia del hombre.

Los objetos y fenómenos que no existen en nuestra conciencia, sino al margen de ella, son materiales. No dependen del hombre, existen objetivamente, es decir, de una manera efectiva, en la propia realidad. Aun en el caso de que el hombre no existiera, esos objetos existirían. Otro grupo de fenómenos se refiere a la conciencia. Son fenómenos ideales, entre los cuales figuran el pensamiento, los sentimientos, los deseos y la voluntad. No existen fuera del hombre, al margen de él. Como ven, unos fenómenos 8 forman en su conjunto la naturaleza, la materia, en tanto que otros forman la conciencia, el espíritu. La naturaleza, la materia, es denominada también existencia.

¿Qué relación existe entre los fenómenos materiales y los espirituales? En nuestra vida surge en cada momento esta pregunta, que puede formularse también como sigue con relación a todos los fenómenos del mundo: ¿Qué es lo primario, es decir, lo originario: la naturaleza, la materia, o el espíritu, el pensamiento, la conciencia? Esta pregunta se plantea a veces de una manera un tanto distinta: "¿Es el espíritu, la conciencia, lo que crea la naturaleza, la materia, o, a la inversa, es la naturaleza, la materia, la existencia lo que crea el espíritu, la conciencia?" Esta pregunta constituye lo que se denomina el problema central de la filosofía.

Distintos filósofos responden de manera diferente a la pregunta en cuestión. Unos consideran que la materia es lo primario, lo originario, y que es ella la que crea el espíritu, la conciencia. Estos filósofos son denominados materialistas, pues arrancan de que la materia es la base de todo lo existente. Otros, en cambio, afirman que la conciencia y el espíritu son lo primario, y que la materia y la naturaleza son lo secundario, lo derivado. A su juicio la conciencia es anterior a la materia, y la naturaleza ha sido creada por un principio espiritual. Estos filósofos son denominados idealistas, pues consideran que todo lo existente tiene por base la idea, es decir, el pensamiento, el espíritu.

Tales son los dos campos en que están divididos los filósofos: el campo de los materialistas y el de los idealistas, siempre enfrentados a lo largo de toda la historia de la filosofía.

Así, pues, los filósofos se dividen en materialistas e idealistas según sea la respuesta que den al problema central de la filosofía. Pero el estudio y la comprensión del mundo dependen, además, del método cognoscitivo que emplee uno u otro filósofo.

Qué es el método de estudio de la realidad

El método que se emplea para estudiar los fenomenos de la realidad desempeña un inmenso papel. Asi lo indica la propia palabra "método'', que en griego significa camino, dirección. Si el camino que seguimos es 9 acertado, podremos llegar al objetivo. Pero si no lo es, nos desviaremos, no iremos a parar adonde queremos.

La química, la física, la astronomía y demás ciencias poseen sus métodos de investigación. Sin embargo, tiene importancia esencial saber cuál debe ser el enfoque no de los distintos fenómenos de una u otra rama del saber, sino de toda la naturaleza en su conjunto, de todos los fenómenos del mundo que nos rodea. Y eso incumbe ya a la concepción del mundo. Imagínense ustedes que alguien dijera: "¿Para qué vamos a buscar nuevas rotaciones de cultivos? Cultivemos los campos como lo hacían nuestros abuelos''. Otros responderían, sin duda, que ese enfoque de la cuestión es equivocado, que desde entonces han cambiado la tierra y su estructura. Han surgido multitud de máquinas para el laboreo del terreno. Por tanto, la rotación de cultivos implantada en la Edad Media no puede satisfacernos ahora. De ahí que sea necesario buscar y encontrar constantemente nuevas vías para elevar el rendimiento de los campos. Cada una de estas dos ideas se basa, pues, en su propio método y manera de enfocar los fenómenos de la naturaleza. La primera concibe la naturaleza como algo invariable, anquilosado. Es el llamado método metafísica^^1^^. En cambio, el segundo método considera los objetos y los fenómenos en proceso de desarrollo y cambio. Es el método = dialéctico^^2^^.

¿Cuál de los dos métodos es científico? El método metafísico parte de que el Sol, las montañas, los ríos y los mares son ahora exactamente iguales que hace miles de millones de años. Considera los fenómenos del mundo aisladamente, no relacionados entre sí. Ta,l es la esencia del método metafísico. El materialismo del pasado, que se _-_-_

~^^1^^ Metafísica, metafísica: del griego ía meta tá physiká, lo que va después de la física. Llevaba el título de Metafísica la parle de la obra filosófica de Aristóteles dedicada a analizar los fenómenos de carácter especulativo, la cual figuraba en sus obras después de la parte titulada Física. Más tarde se aplicó la denominación de metafisico al método del conocimiento opuesto a la dialéctica.

~^^2^^ Dialéctico, dialéctica: del griego dialego, conversación controversia. En la antigüedad se entendía por dialéctica el arte de establecer la verdad mediante la revelación y superación de las contradicciones en los razonamientos del adversario. Después empezó a ser comprendida como el método de conocimiento de la realidad.

10 atenía a este método, recibió el nombre de "materialismo metafísico".

El desarrollo de la ciencia en el siglo XIX entró cada día más en contradicción con esta concepción del mundo. La primera brecha fue abierta en ella por la hipótesis cosmológica del filósofo alemán Kan¿ y del astrónomo francés Lapjace., los cuales demostraron que la Tierra y el sistema solar son resultado de un largo desarrollo de la materia. Más tarde, la idea del desarrollo de la Tierra se vio confirmada también por la geología. La noción del mundo como un todo coherente, surgido a consecuencia del desenvolvimiento histórico, avanzó en particular gracias a tres grandes descubrimientos. El eminente naturalista inglés garlos Durwin demostró que las especies de animales y plantas que conocemos en la actualidad no han sido siempre como las vemos hoy. Son resultado de un largo desarrollo. Los científicos descubrieron, además, que todos los organismos animales y vegetales están compuestos de células minúsculas en las que se producen complejísimos prooesos vitales. Con ello se echaron los cimientos de una correcta comprensión del desenvolvimiento de los organismos. Los hombres de ciencia descubrieron asimismo la ley de la conservación y transformación de la energía. Se probó que el movimiento no puede surgir de la nada ni desaparecer sin dejar huella. Las formas de movimiento pasan de unas a otras. Quedaron demostradas así la perpetuidad e indestructibilidad de la materia, que se encuentra en movimiento. Fue una gran victoria de la teoría del desarrollo.

Por tanto, los adelantos de la ciencia prepararon las premisas naturales para el triunfo de la nueva concepción del mundo, la concepción dialéctica materialistjL, creada por Car/os Man (1818--1883) y ggjígjrico Eñg-e/s "(1820--1895). La concepción dialéctica del mundo fue conquistando una victoria tras otra. A la metafísica se le hizo cada día más difícil negar en redondo el principio del desarrollo, cuyo ``reconocimiento'' aparente pasa a ser en el siglo XX uno de los rasgos característicos de aquélla. Pero, en el fondo, la metafísica niega siempre el principio del desarrollo, pues lo comprende como un proceso de simple repetición, sin surgimiento de lo nuevo. Niega la fuente interna del desarrollo o la ve fuera de los objetos y 11 fenómenos en desenvolvimiento: en Dios, en el espíritu, en la idea. Ahora comprenderán ustedes por qué la dialéctica es inconciliable con la metafísica.

La dialéctica ve en el desarrollo un proceso como resultado del cual se producen cambios reales, perece lo viejo, nace lo nuevo y los acontecimientos no se repiten en círculo, sino que surgen nuevas cualidades de los fenómenos.

La metafísica considera el mundo como un cúmulo de cosas y procesos casuales. La dialéctica, en cambio, lo considera como un todo único, coherente, estudia esas conexiones y separa las esenciales de las que no lo son, las fundamentales de las secundarias, de las casuales.

En las charlas dedicadas a las leyes y categorías de la dialéctica materialista les hablaremos ampliamente de esto. Se convencerán entonces de que los fenómenos, cualesquiera que sean, no existen aisladamente, sino concatenados, en interacción. Es imposible comprender el mundo si se analizan los fenómenos aislados entre sí, como hacen los metafísicos.

De lo dicho se deduce que Zr¿ díale ctÍQa_e_s la ciencia de las leyes generales del movimiento y del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento, la ciencia de la concatenación universal de todos los fenómenos que existen en el mundo. Y precisamente por eso es opuesta a toda metafísica.

Por qué es inevitable la lucha entre el materialismo y el idealismo

El materialismo y el idealismo vienen sosteniendo una lucha sin cuartel a todo lo largo de la historia de la filosofía. Esta lucha se manifiesta en la solución de todos los problemas cardinales. Examinemos, aunque sólo sea, su actitud ante la religión. Engels decía que el problema fundamental de la filosofía puede plantearse también así: ¿Ha sido el mundo creado por Dios o ha existido eternamente? Los materialistas y los idealistas dan respuestas diametralmente opuestas a esta pregunta.

El mundo, contestan los idealistas, no existía hasta que no fue creado por la idea, por el pensamiento. El mundo, responde la religión, no existía hasta que no lo creó Dios. Como ven, en el fondo, vienen a decir lo mismo. Lo único que hace el idealismo es sustituir la palabra 12 ``Dios'' con la palabra "idea'>l Cierto que no se puede identificar por completo la religión con el idealismo. Entre ellos existe cierta diferencia. Pero tienen de común que tanto el idealismo como la religión basan todo lo existente en un principio ideal, espiritual. De ahí que la religión y el idealismo, estén estrechamente vinculados. "El idealismo —enseñaba Lenin— es el clericalismo''. Surge y existe para fundamelñtar y defender la religión.

El materialismo, en cambio, enseña que la materia, la naturaleza, ha existido eternamente. Jamás ha sido creada pof "nadie. Semejante concepción del desarrollo del mundo no deja lugar para una suprema fuerza celestial: Dios. Este no es necesario: el mundo se ha desarrollado eternamente sin su intervención. De esta manera, el materialismo lleva a la negación de Dios. El materialismo va unido ineluctablemente al ateísmo. Quien es materialista es también, y de modo inevitable, aleo. Los prejuicios religiosos impiden a los hombres hacer suya la correcta concepción materialista del mundo.

El materialismo y el idealismo resuelven asimismo de manera opuesta todos los demás problemas de importancia. Es sabido que la sociedad basada en la explotación está compuesta de clases hostiles. ¿Qué posición adoptan ante ellas los materialistas y los idealistas? A primera vista puede parecer que los idealistas escriben obras filosóficas muy alejadas de las "vanidades del mundo'', de la lucha de los partidos y las clases. En realidad no es así, ni mucho menos. Tomemos, como ejemplo, a William Vogt, filósofo idealista norteamericano de nuestros días. Dice que hoy ``sobran'' en el mundo centenares de millo,nes de personas. Por eso, para ``desembarazarse'' de ellas hace falta una guerra atómica. Este filósofo apoya a quienes quieren desencadenar una sangrienta conflagración.

Otros filósofos idealistas exhortan a combatir a los comunistas, ayudando así a los capitalistas a luchar contra las fuerzas progresistas de la sociedad. Hay también filósofos que llaman a los trabajadores a no participar en la vida política activa. Predican el apoliticismo, diciendo: "Nosotros no nos metemos en política''. Puede parecer a simple vista que estos filósofos idealistas sí que están al margen de la lucha de clases y de los partidos. Pero ustedes podrán convencerse fácilmente de que eso no es más 13 que un disfraz de sus verdaderos fines y propósitos. En realidad, cuando hablan de que son ``imparciales'' y están "por encima de los partidos'', los idealistas parecen decir a los trabajadores: "Manteneos lo más lejos posible de la lucha contra el capitalismo, contra la miseria''. ¿Y a quién beneficia eso sino a los capitalistas, a los explotadores? Resulta, pues, que el idealismo apoya todo lo reaccionario y caduco, empezando por los explotadores y acabando por la religión y la clerigalla.

En oposición al idealismo, el materialismo expresa los intereses de las clases revolucionarias, progresistas, y combate a las clases reaccionarias, caducas. Si el idealismo es la bandera de las clases reaccionarias, el materialismo es la bandera de las clases progresistas, avanzadas. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que este precepto no puede ser simplificado, imaginándose que los idealistas apoyan en cualquier situación todo lo reaccionario y caduco y que los materialistas expresan siempre los intereses de las clases progresistas. Por ejemplo, Heráclito, materialista griego de la antigüedad, defendió los intereses de los esclavistas, peleó contra la democracia ateniense e incluso se manifestó a favor de la guerra. En cambio, el filósofo inglés de nuestros días Bertrand Russell, a pesar del carácter idealista de su filosofía, lucha activamente en defensa de la paz.

Cuando decimos que el idealismo expresa los intereses de las clases reaccionarias y caducas, en tanto que el materialismo expresa los de las clases progresistas, enunciamos la tendencia histórica fundamental del desarrollo^ de la filosofía. En este terreno se revela, efectivamente, que cuando los materialistas parten en sus teorías de la realidad auténtica, de la vida, sirven a las clases avanzadas, progresistas. Por el contrario, cuando el idealismo tergiversa con su doctrina la verdad, independientemente del deseo de algunos representantes suyos, sirve a las clases caducas, reaccionarias. Y en este sentido, la lucha entre el materialismo y el idealismo es una manifestación de ia lucha de clases.

En esta lucha no puede haber filósofos neutrales que no se adhieran a ninguno de ambos campos o partidos en lucha. Lenin arrancó la careta a los que decían: "No somos ni materialistas ni idealistas. Nos hemos elevado "por 14 encima" de esos partidos''. Calificó a dichos filósofos de "despreciable partido del término medio'', rechazando sus intentos de presentar las cosas como si hubiera envejecido la lucha entre el materialismo y el idealismo y, por tanto, hubiera ``envejecido'' también la división de los filósofos en materialistas e idealistas. En este terreno revelan un celo especial los revisionistas = contemporáneos^^1^^. Atacan furiosamente el principio marxista del partidismo de la filosofía y su tesis acerca de la lucha implacable del materialismo y el idealismo, afirmando que las diferencias entre ambos se suprimen y desaparecen. Ustedes podrán convencerse fácilmente del carácter vicioso de estas afirmaciones si recuerdan que la sociedad burguesa está compuesta de clases hostiles que sostienen entre sí una encarnizada lucha. Esta lucha no puede cesar. Tampoco puede cesar la lucha entre el materialismo y el idealismo, engendrada por la lucha de clases.

Vemos, pues, que toda filosofía expresa los intereses de una clase determinada'. ¿Qué intereses expresa el marxismo?

Qué es el marxismo y qué intereses expresa

El acontecimiento más destacado del período en que surgió el marxismo (década del 40 del siglo XIX) fue la entrada en la palestra histórica de una nueva clase revolucionaria: el proletariado. Claro está que el proletariado había nacido antes, pero en los años 40 empezó ya a actuar como una potente fuerza revolucionaria, haciendo recordar imperiosamente sus derechos. Así lo prueban las acciones proletarias de aquellos tiempos. Las primeras de esas grandes acciones fueron: el movimiento = cartista^^2^^ en Inglaterra y las insurrecciones lionesas de los años 30 del siglo XIX en Francia, así como las diversas acciones en Alemania.

Estas luchas mostraron, ante todo, la fuerza titánica del proletariado, la nueva clase que se alzaba a la lucha. El gigante se había despertado, se había puesto en pie. _-_-_

~^^1^^ Revisionismo: = tergiversación del marxismo, que consiste en revisar sus tesis más importantes para adaptarlo a los intereses de la burguesía.

~^^2^^ Carlismo: = movimiento de los obreros de la Gran Bretaña en I los años 1836--1848, que tenia por objeto conquistar derechos politicos y mejorar la situación económica de la clase obrera.

15 Mas eso era insuficiente aún para que pudiera conquistar la victoria. Hacía falta orientar esa fuerza titánica por el verdadero cauce. Ei proletariado necesitaba un camino certero. ¿Cuál es, sin embargo, ese camino certero? ¿Cuál es el camino a seguir?

El proletariado puede seguir el camino de las pequeñas escaramuzas con los capitalistas. Son acciones inorganizadas, espontáneas, sin fin ni dirección.

¿Qué le faltaba entonces al proletariado para que su lucha tuviera un carácter organizado, para que viera ante él una perspectiva clara y bien definida? Recuerden las palabras de Lenin: "Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario''. ¡La teoría revolucionaria: eso es lo que le faltaba entonces al proletariado! El proletariado quiere sacudirse el yugo de la explotación capitalista. Trata de crear una sociedad nueva, la sociedad socialista, libre de toda explotación. Mas para ello debe saber qué caminos llevan a su realización. Había, pues, que crear la teoría socialista. Y el marxismo dio esa teoría al proletariado, a los trabajadores.

Crear la teoría socialista como concepción del mundo del proletariado significaba crear una teoría nueva que uniese orgánicamente la filosofía, la economía política y el comunismo científico. Antes de Marx y Engels había habido, claro está, teorías filosóficas, económicas y socialistas. Pero, en primer lugar, jamás habían formado un todo orgánico, y, en segundo lugar, no expresaban los intereses del proletariado ni podían servir de base teórica para la lucha por su emancipación.

Empero, cuanto queda dicho no delie- ser interpretado en el sentido de que antes de surgir el marxismo no hubiera habido sistemas filosóficos y económicos progresistas o teorías socialistas. Antes al contrario, Lenin señalaba que a las tres partes integrantes del marxismo corresponden otras tantas fuentes: la filosofía ola sica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico francés. Mas como los creadores de esas teorías expresaban los intereses de la burguesía, y no los del proletariado, sus puntos de vista no podían ser verdaderamente científicos. Tomemos la doctrina de los socialistas utopistas franceses. Utopía es un sueño que no se cumple jamás, 16 una fantasía irrealizable. Y eso era precisamente su teoría. Intentaban, por ejemplo, convencer a algunos fabricantes de que entregasen sus fábricas a los obreros. Pero este empeño no dio ningún resultado positivo. De ahí que su teoría socialista fuera irrealizable.

La verdadera teoría científica fue creada para el proletariado por sus grandes maestros Marx y Engels y se llama marxismo. Así pues, el marxismo expresa los intereses del proletariado y es su arma teórica. Es un sistema cabal y armónico de concepciones filosóficas, económicas y político-sociales. Lenin indicaba que el marxismo consta de tres partes: la filosofía, la economía política y el comunismo científico.

Por cuanto está claro el carácter de clase del marxismo, es fácil comprender que sólo puede tener por base la filosofía materialista.

La filosofía marxista es el materialismo dialéctico

Ustedes saben ya que la explicación idealista del mundo está llena de ficciones y tergiversa lo que ocurre en el mundo. El proletariado no puede compartir esa filosofía. Quiere crear una vida mejor para el género humano, para los trabajadores. Está interesado en estudiar el mundo tal y como es, sin ficciones ni tergiversaciones. El idealismo no puede señalar en este terreno el camino certero. El materialismo estudia el mundo tal y como es. El marxismo tampoco impone nada al mundo, parte de la vida auténtica, de la realidad. Por eso, su base teórica puede ser únicamente la filosofía materialista.

Pero el materialismo existía ya antes de que surgiera el marxismo. Sin embargo, era un materialismo metafísica. Marx y Engels crearon una teoría nueva: el materialismo dialéctico. El marxismo no puede aceptar el método metafísico, el cual exige que se enfoque el mundb como algo eterno e inmutable. La realidad se halla en desarrollo y cambio constantes. Y el marxismo refleja en sus teorías y en la actividad práctica la mutabilidad de la propia vida. Es, por su esencia, una teoría revolucionaria. Los filósofos burgueses se aferran ahora a la metafísica, movidos por el deseo de detener el avance de la historia y eternizar el régimen capitalista. De ahí que precisamente la dialéctica materialista, es decir, la ciencia del 17 desarrollo, sea el método marxista de estudio y transformación de la realidad.

Por tanto, el materialismo y la dialéctica, en su unidad y vinculación indisoluble, son la teoría y el método del marxismo. A ello se debe que la filosofía del marxismo se denomine materialismo dialéctico. Es una concepción filosófica del mundo y, a la vez, un método; sirve de brújula y estrella polar en la actividad práctica del partido del proletariado.

Por qué la filosofía marxista es brújula y estrella polar de los trabajadores

Hubo un tiempo en que los navegantes conocían su ruta por las estrellas, sobre todo por la estrella polar, que, al señalar el Norte, permitía determinar el camino. Cuando se inventó la brújula, fue ésta la que pasó a marcar la dirección y la ruta de los navegantes. La filosofía marxista puede ser comparada con una brújula y con la estrella polar, pues señala al proletariado, al Partido Comunista y a todos los trabajadores el camino a seguir en su actividad práctica. Sin embargo, sólo una brújula que funcione bien puede indicar la rula certera. En caso contrario es fácil desviarse. Tanto más importante es, por ello, disponer de una brújula segura, de una buena guía en la vida social. El conocido cantante negro Paul Robeson cuenta que en algún tiempo perteneció a una asociación estudiantil que llevaba por nombre "La filosofía orienta la vida''. "Empero —recuerda—, la filosofía que se me enseñó en la Universidad resultaba a cada paso una brújula inservible en la vida... Buscaba la salida del atolladero, mas no la encontraba. Y sólo. .. cuando conocí. . . la doctrina de Marx y Lenin..., encontré la "clave filosofal" que orienta de verdad mi vida".

Se califica de brújula y estrella polar a la filosofía marxista en el sentido de que el Partido Comunista se guía siempre por su teoría revolucionaria en la actividad práctica. La filosofía marxista es para el Partido Comunista una guía para la acción en el pleno sentido de la palabra. Tomemos un ejemplo. En Rusia, por vez primera en la historia, se llevó a cabo en octubre de 1917 la revolución socialista. Una vez triunfante, surgió el importante y difícil problema de por dónde empezar la edificación del socialismo. El Partido Comunista arrancó de la tesis 18 capital de la teoría marxisla de que la economía es decisiva para el desarrollo de un país. Es imposible edificar el socialismo si el país carece del suficiente número de fábricas y empresas industriales y si en el campo sigue existiendo la economía basada en la pequeña hacienda campesina. Guiándose por ello, se encontró el único camino certero. La industrialización del país, la colectivización de la agricultura y la supresión de las clases explotadoras: tal fue el camino de los trabajadores soviéticos hacia el socialismo, determinado por el Programa del Partido que aprobó el VIII Congreso en 1919.

Lo mismo puede decirse del período actual de edifica ción del comunismo. Al pueblo soviético y al Partido Comunista de la Unión Soviética les ha tocado en suerte la gran misión de ser los primeros en edificar el comunismo, de marchar hacia la victoria del comunismo por rutas inexploradas. Y en esta labor, la teoría marxista alumbra también el camino -a los soviéticos. Francisco Bacon, filósofo materialista inglés del siglo XVII comparó muy acertadamente una teoría justa con un farol que alumbra el camino al viajero. El hombre de ciencia que carece de un método acertado, decía, se asemeja al viajero que vaga en la oscuridad buscando a tientas el camino.

El Partido Comunista conduce al pueblo soviético hacia el comunismo por la única vía certera. Prueba de ello son los históricos acuerdos del XXII Congreso del PCUS. Para edificar el comunismo es preciso, ante todo, crear su base material y técnica. Y esto significa que es imprescindible desarrollar la industria y la agricultura, pues estas ramas de la economía nacional están llamadas a asegurar a los soviéticos todo lo necesario para aplicar el principio del comunismo: "De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades''. Esta fórmula, sencilla y sabia a la vez, impregna todos los apartados principales del nuevo Programa aprobado en 1961 en el XXII Congreso del PCUS. Y se basa íntegra y totalmente en la teoría marxista, que en este caso no sirve ya de farol, sino de potente proyector, de faro, de brújula.

El marxismo es el arma de combate del Partido Comunista, del proletariado y de todos los trabajadores en la lucha por el comunismo. Su surgimiento significó una verdadera revolución en la ciencia.

19 __NUMERIC_LVL1__ Charla segunda __ALPHA_LVL1__ UNAS PALABRAS ACERCA
DE LA FILOSOFÍA PREMARXISTA.
EL SURGIMIENTO DEL MARXISMO
FUE UNA REVOLUCIÓN EN LA FILOSOFÍA __ALPHA_LVL2__ [introduction]

Para comprender la esencia de la revolución efectuada por el marxismo en la ciencia social es preciso conocer, aunque sea brevemente, las etapas principales del desarrollo de la filosofía. Porque el marxismo, como Lenin señalara en más de una ocasión, no surgió al margen de la vía magna del pensamiento filosófico mundial, sino que heredó todo lo mejor de la filosofía precedente y las conquistas de otras ciencias sociales.

__ALPHA_LVL2__ Lucha del materialismo y el idealismo en la sociedad esclavista

Los primeros intentos de interpretar el mundo como un roáo se hicieron ya en las sociedades esclavistas del Antiguo Oriente: en China, la India y Egipto. Fueron las primeEss doctrinas filosóficas. Y como el mundo puede ser interpretado, comprendido, desde las posiciones del materialismo o desde las del idealismo, ya en el primer momento se entabló una encarnizada lucha entre estas dos corrientes, que expresaba, como saben ustedes, intereses diametralmente opuestos. Y esta lucha prosiguió en todas las etapas de la historia de la filosofía.

En la sociedad esclavista, la filosofía alcanzó su máximo desarrollo en la Grecia Antigua''. Según la expresión de Engels, en ella apareció ya en el siglo VI a.n.e. el 20 materialismo espontáneo originario. Sus representantes consideraban que el principio original del mundo era algo definidamente corporal. Por ejemplo, el filósofo Tales (alrededor de 624--547 a.n.e.) veía ese ``principio'' material en el agua, y su discípulo Anaxímenes de Mileto (siglo VI a.n.e), en el aire. Era una concepción ingenua, pero justa en lo fundamental: los filósofos afirmaban que el mundo no ha sido creado por ninguna fuerza suprema, divina, sino que tiene una base natural, material.

Esta concepción fue desarrollada por Heráclito (alrededor de 540--480 a.n.e.). El filósofo decía que el mundo no ha sido creado por Dios ni por el hombre, sino que ha existido y existirá eternamente. Para Heráclito, el "principio" de todo lo existente es "el fuego eternamente vivo''. "Este Cosmos —escribía—, el mismo para todo lo existente, no ha sido creado por ningún Dios ni por ningún hombre, sino que ha sido, es y será siempre un fuego eternamente vivo, que ora se enciende, ora se apaga''. Lenin valoró esta tesis de Heráclito como una buena exposición del principio del materialismo = dialéctico^^1^^.

Heráclito es uno de los fundadores del método dialéctico. A él precisamente pertenecen las palabras, hechas proverbiales, de que todo pasa y todo cambia. El mundo no permanece inmutable, está en desarrollo eterno. Expresó la genial conjetura de la lucha de los contrarios como fuente del desarrollo del mundo. Todos estos pensamientos de Heráclito han sido muy apreciados por los clásicos del marxismo-leninismo.

La filosofía de Demócrito (alrededor de 460--370 a.n.e.), a cuya doctrina volveremos más de una vez en las páginas de este libro, fue la conquista suprema del materialismo antiguo. Demócrito formuló la excelente idea de la estructura atómica de la materia, que quedó demostrada científicamente, en la práctica, sólo dos mil quinientos años después. La creación del materialismo atomista fue una verdadera hazaña científica de Demócrito.

De acuerdo con su doctrina, la base de todo lo existente son los átomos y el vacío. Demócrito consideraba que los átomos eran partículas materiales indivisibles y desprovistas de calidad, que se diferenciaban entre sí por su forma. _-_-_

~^^1^^ Véase V. Lenin. Obras, t. 38, pág. 347.

21 Estas partículas se mueven eternamente en el vacío, uniéndose o, por el contrario, desuniéndose. Resultado de ello es la diversidad de fenómenos que existe en el mundo. Todo aparece en él de manera natural, como consecuencia del movimiento lógico y necesario de los átomos.

Según la doctrina de Demócrito, "ninguna cosa surge sin causa, sino que todo surge sobre una base y como consecuencia de la necesidad''. Con semejante planteamiento de la cuestión, no puede haber ninguna fuerza sobrenatural, divina: todo tiene sus causas materiales. Y no es sorprendente que la filosofía de Demócrito suscitara la ira de los idealistas, en particular de Platón (427--347 a.n.e.), filósofo de la Grecia Antigua. Lenin señalaba que la lucha del materialismo y el idealismo en toda la historia de la filosofía puede ser considerada como una lucha entre la "línea de Demócrito" (el materialismo) y la "línea de Platón" (el idealismo).

Platón dividía el mundo en dos: el de las "substancias eternas" (ideas) y el de las "cosas mutables''. De acuerdo con sus concepciones, las ideas son "el ser verdadero'', algo primario. Y las cosas que nos rodean no son más que "sombras de las ideas''. Platón expresaba este pensamiento con la comparación siguiente. El cautivo que se pasa toda su vida en una cueva no tiene la posibilidad de ver lo que ocurre fuera, donde alumbra el sol y se mueven personas ``verdaderas''. Sólo ve sus sombras en la pared. Lo mismo les ocurre a quienes viven en el mundo. Igual que el cautivo, sólo conocen sombras. Las cosas reales que encuentran no son más que sombras del mundo ``verdadero'': el mundo de las ideas. Como habrán podido convencerse, Lenin tenía plena razón al decir que todo eso no es más que un archiabsurdo = misticismo^^1^^ de las ideas.

Platón sentó las bases de la llamada filosofía del idealismo objetivo. Para comprender por qué se llama así debe tenerse en cuenta que ``objeto'' es, en general, lo que existe fuera del hombre, independientemente de su conciencia, _-_-_

~^^1^^ Misticismo (del latín mystíca, misterio): = creencia religiosa en la comunicación directa del hombre con el mundo de ultratumba. Se emplea, en general, para designar algo enigmático, incomprensible e inexplicable.

22 y a lo que está dirigida su actividad. El materialismo considera que el mundo existe objetivamente, es una realidad objetiva. En cambio, el idealismo del tipo de Platón afirma que es la idea la que existe objetivamente.

Platón luchó abiertamente contra los materialistas, en particular contra Demócrito. Tenía el propósito de comprar todas las obras de éste, declarándolas ``ateas'', y exigía la pena de muerte para su autor.

Las opiniones político-sociales de Platón tienen el mismo carácter reaccionario. Veía el "Estado ideal" en la república esclavista aristocrática. A su juicio, la esclavitud era algo natural y necesario: Dios ``dispuso'' convertir a unos en esclavos y a otros en señores, en esclavistas. Ahora, amigos lectores, les será fácil comprender por qué los reaccionarios de todos los tiempos han citado y citan a Platón como a un hombre que comparte sus ideas.

Uno de los filósofos más destacados de la Grecia Antigua fue Aristóteles (384--322 a.n.e.). Era discípulo de Platón, pero sometió a una acerba crítica la parte reaccionaria de la filosofía de su maestro: la doctrina sobre las ``ideas''. Con ello hizo una gran aportación a la crítica del idealismo, oponiéndole argumentos de importancia. Por ejemplo, Platón consideraba que la esencia de las cosas u objetos está en las ``ideas''. Aristóteles le replicó justamente: la esencia no puede encontrarse fuera de las cosas. Está en ellas mismas. Por eso, la filosofía debe estudiar el mundo de las cosas reales, dando de lado el "misticismo de las ideas" de Platón.

Aristóteles admitía la existencia objetiva de las cosas, de la materia. Pero consideraba ésta como un principio rutinario, inerte; dicho con otras palabras, como un principio privado de actividad, inactivo. El filósofo estimaba que el principio activo es la ``forma''. Además, Aristóteles afirmaba que existe "la forma de todas las formas'', "el primer motor'', es decir, la causa productora final: Dios. Lenin indicaba que Aristóteles vacilaba entre el materialismo y el idealismo.

En una breve charla es imposible hablarles con detalle de los filósofos de la Grecia Antigua y de Roma; mas importa aclarar lo principal: allí se crearon la forma originaria de la filosofía materialista —el materialismo espontáneo—y el enfoque dialéctico ingenuo de los fenómenos 23 de la realidad. Por cuanto la ciencia empezaba entonces a nacer y no se habían reunido aún suficientes datos científicos, las concepciones de los filósofos materialistas de la antigüedad tenían sólo, como regla general, el carácter de intuiciones geniales. Era una concepción del mundo ingenua, pero, en esencia, correcta.

__ALPHA_LVL2__ El materialismo de los siglos XVII y XVIII y su lucha contra la religión y el idealismo

La sociedad esclavista fue remplazada por el feudalismo, que trajo consigo la dominación de los señores feudales y de la Iglesia. En aquel período, la filosofía se convirtió en una sirvienta de la teología. Se dio al olvido o fueron tergiversadas las doctrinas materialistas de los pensadores de la antigüedad. Pasó a ser dominante la concepción idealista religiosa del mundo. Mas a pesar de la prepotencia de la Iglesia, el pensamiento filosófico siguió desarrollándose también en aquel período, aunque con lentitud. Precisamente entonces fueron creadas diversas teorías materialistas en China, la India y los países árabes. En la segunda mitad del siglo XV, la filosofía empezó a progresar en estrecha vinculación con las ciencias naturales.

Esto se refiere especialmente a los siglos XVII y XVIII, en los que adquirió gran difusión el materialismo metafísico. Como señala Engels, el materialismo metafísico fue resultado de los avances de las ciencias naturales. De ahí que para comprender la esencia del materialismo meta- " físico de los siglos XVII y XVIII deban ustedes prestar atención al rasgo peculiar de las ciencias naturales de aquel período: estimaban que su tarea principal consistía en la investigación experimental de las cosas y fenómenos aislados. Esto representaba un considerable paso adelante en comparación con la antigüedad, en la que la ciencia no se ocupaba aún de estudiar los detalles, los objetos y fenómenos aislados. Mas eso tenía también sus consecuencias negativas. Semejante estudio hizo nacef en los naturalistas la costumbre de dar de lado los nexos que existen entre los objetos. Empezó a considerarse el mundo no como un todo único en desarrollo, sino como una suma 24 de cosas y fenómenos desperdigados y aislados. Pero, como hemos dicho ya, ese es precisamente el rasgo característico del método metafísico. La ciencia que mayor desenvolvimiento alcanzó en aquellos tiempos fue la mecánica. De ahí que los materialistas trataran de explicar todos los fenómenos exclusivamente con ayuda de la mecánica. De esta forma, el curso mismo del desarrollo de las ciencias naturales llevó a afirmar en ellas el enfoque metafísico de los fenómenos de la naturaleza. Este método, como indicaba Engels, pasó de las ciencias naturales a la filosofía.

El materialismo del siglo XVII

El primer representante del materialismo de los siglos XVII y XVIII fue el filósofo inglés Francisco Ba- con (1561--1626). Condenó duramente la filosofía medieval porque estaba al servicio de la religión y trataba de justificarla. Esta filosofía, decía Bacon, es tan estéril como la virgen que se consagra a Dios. La verdadera filosofía debe estudiar la naturaleza y basar sus deducciones en el análisis de los fenómenos que se producen en ella. Según la expresión de Marx, en la concepción de Bacon la materia sonríe al hombre con su brillo poético y sensorial.

Bacon concedía extraordinaria importancia a la experiencia. Al criticar a los filósofos de la Edad Media, que rechazaban el estudio experimental de la naturaleza, los comparaba con las arañas, diciendo que tejían de sí mismos consideraciones abstractas, desvinculadas de la vida. Equiparaba al verdadero filósofo con una abeja, que absorbe el dulce néctar de las flores y lo transforma en miel con su propia actividad. Bacon expuso una idea simple, pero genial para aquel entonces: sólo se pueden hacer deducciones sobre la base de los hechos reunidos y estudiados. Para ello es preciso estudiar los fenómenos de la naturaleza por medio de la observación y los experimentos. Elaboró un método empírico (es decir, experimental) de estudio de la realidad, que tuvo magna importancia para todo el desarrollo ulterior del pensamiento científico y filosófico.

El filósofo inglés Tomás Hobbes (1588--1679) fue un eminente representante del materialismo del siglo XVII. Marx lo denominó sistematizador del materialismo de Bacon. La filosofía de Hobbes contiene los rasgos 25 peculiares de todo el materialismo mecanicista. Por ejemplo, comparaba todos los cuerpos de la naturaleza, incluido el hombre, con un mecanismo y admitía únicamente el movimiento mecánico, con ayuda del cual explicaba las sensaciones, percepciones, etc. Oímos, decía, el tañido de una campana porque su movimiento suscita oscilaciones del aire y éstas, a su vez. excitan el movimiento en el oído y después en los nervios. Todo se realiza mediante una transnii.sión consecutiva de los movimientos, igual que en los mecanismos. Incluso se imaginaba el Estado como una máquina monstruosa, como un mecanismo, al que dio el nombre de Leuiatán por analogía con el monstruo marino de que habla la Biblia. Hoy sabemos que no todo, ni mucho menos, puede ser explicado únicamente con la mecánica; pero, en aquellos tiempos, estas concepciones eran progresistas.

El inmenso mérito de Hobbes consiste en que extrajo deducciones ateístas de sus concepciones materialistas. Demostró que el mundo, cuyo desarrollo obedece a causas materiales, no necesita de ninguna fuerza sobrenatural. Esto representaba un paso adelante en comparación con la filosofía de Bacon.

En aquel período creó en Francia su doctrina filosófica el famoso filósofo y matemático Renato Descartes (15961650). Descartes era dualista (del latín dúo, dos; dualis, doble). Afirmaba que el mundo se basa en dos principios independientes el uno del otro: la materia y la conciencia. Cuando Descartes explicaba los fenómenos de la naturaleza, era materialista. El filósofo sabía que la naturaleza no precisa de una fuerza externa no material. "Dentro de su física —escribía Marx—,.. .el fundamento único del ser y del conocimiento es la = materia"^^1^^. Todo lo que ocurre en la naturaleza tiene por base el movimiento de la materia, que Descartes comprendía como un simple desplazamiento de los cuerpos en el espacio. Como ustedes saben, ése es el punto de vista del materialismo mecanicista. Mas cuando Descartes explicaba la conciencia, los sentimientos y otros fenómenos espirituales, era idealista. En este terreno concedía importanc'ia decisiva a la razón des- vinculada de la naturaleza.

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~^^1^^ C. Marx y F. Kngels, Obras, t. 2, pág. 140, ed.

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Descartes es el fundador del racionalismo (del latín raiionalis, racional). Estimaba que la razón es la única fuente de nuestros conocimientos. Debemos señalar que se trataba de una concepción unilateral, pero en aquel entonces tenía una significación progresista, ya que ensalzaba la inteligencia humana como contrapeso a la religión, la cual predica la subordinación irreflexiva a la Iglesia. En un período en que la ciencia conquistaba su lugar en lucha a muerte contra la religión, semejante concepción tenía extraordinaria importancia.

Entre los pensadores avanzados del siglo XVII ocupa un lugar de importancia la filosofía materialista del eminente pensador holandés Baruc Espinosa (1632--1677). Superó el dualismo de Descartes y enseñó que cuanto existe en el mundo tiene un fundamento único o, utilizando la terminología de Espinosa, una sustancia única —la naturaleza—, que es eterna e infinita y no ha sido creada por nadie.

La naturaleza no precisa de ninguna fuerza sobrenatural, pues se desarrolla de acuerdo con las leyes internas que le son inherentes. El filósofo expresó esta idea en una conocida sentencia: el mundo es causa de sí mismo.

Cuanto queda dicho prueba que Espinosa era no sólo materialista, sino también eminente ateo, pues demostró que la propia naturaleza está dotada de la fuerza creadora que, a juicio de los eclesiásticos, sólo puede poseer Dios. Ño en vano,en el siglo XVII se identificaba el concepto de ``espinosista'' con el de ``ateo''. Ello suscitó un odio feroz de los clericales a la filosofía de Espinosa, el cual fue acosado y perseguido. Pese a ello, defendió valientemente su materialismo y su ateísmo.

El materialismo francés del siglo XVIII

Una importantísima etapa en el desarrollo del materialismo durante el período que examinamos fue el materialismo francés del siglo XVIII, representado por Dionisio Diderot (17131784), Pablo Enrique Holbach (1723--1789) y Claudio Ariano Helvetius (1715--1771-). Esta filosofía sirvió, en vísperas de la revolución burguesa francesa de 1789, de arma teórica de la burguesía revolucionaria en la lucha contra el feudalismo y contra su ideología idealista religiosa. Engels deíía que la revolución filosófica en 27 Francia fue como el prólogo de la revolución política, que los materialistas franceses dieron a la joven burguesía revolucionaria un símbolo de fe y una bandera teórica en la lucha contra el absolutismo y la Iglesia. Según la expresión de Lenin, se trata de una labor publicística animosa, viva, ingeniosa y de talento, que atacaba abiertamente a la clerigalla = dominante^^1^^. Lenin veía en las obras de los materialistas franceses un arsenal de medios de lucha contra el opio religioso.

La filosofía materialista de Diderot, Holbach y Helvetius representó un considerable paso adelante en comparación con el materialismo del siglo XVII. Exprésase ello, ante todo, en la concepción de la naturaleza por los materialistas franceses como un sistema único que se desarrolla por vía natural de acuerdo con sus propias leyes. No es casual que Holbach diera a su obra principal el título de Sistema de la Naturaleza. "La naturaleza —dice en ella— es la causa de todo; existe por sí misma; existirá siempre y actuará siempre; es su propia causa; su movimiento es una consecuencia necesaria de su existencia necesaria".

La concepción de la unidad de la materia y del movimiento es una importante conquista del materialismo francés. Sin embargo, como los materialistas franceses comprendían el movimiento sólo como el desplazamiento mecánico en el espacio y consideraban eternas e inmutables las leyes de la naturaleza, seguían sustentando las posiciones del materialismo metafísico.

La filosofía materialista rusa del siglo XVIII

El nacimiento y desarrollo de la filosofía materialista rusa van vinculados a los nombres de Mijaíl Lomonósov (1711--1765) y Alejandro Radíschev (1749--1802). El primero es famoso, además, como eminente hombre de ciencia: físico, químico, geólogo y poeta. El segundo, como revolucionario y escritor. Ambos hicieron una aportación colosal al avance del pensamiento filosófico. Lomonósov fundamentaba sus concepciones materialistas en los datos que proporcionaban las ciencias a que se dedicaba como sabio enciclopedista. Tuvo una importancia especial la ley, descubierta por él, de _-_-_

~^^1^^ Véase V. Lenin, Obras, t. 33, pág. 204.

28 la conservación de la sustancia. Esta ley sirvió de base científica para argumentar el materialismo, pues de ella se deducía que la materia no surge de la nada ni desaparece sin dejar = huella^^1^^. Lomonósov elaboró la doctrina de la estructura átomo-molecular de la sustancia. Revistió gran importancia para la ciencia y la filosofía la afirmación de Lomonósov de que es preciso estudiar las leyes objetivas del movimiento de la materia y de las causas de los acontecimientos que se producen en el mundo.

Lomonósov, fundador de las tradiciones materialistas en la filosofía rusa, fue también un hombre público avanzado de su época. Salido del pueblo, condenó el régimen de la = servidumbre^^2^^ y exigió que la ciencia fuese puesta al servicio de la instrucción y la liberación del pueblo ruso.

Radíschev, relevante pensador materialista y revolucionario, consagró su obra creadora a la lucha contra la servidumbre, la autocracia zarista y el despotismo. Después de Lomonósov, continuó y desarrolló la tradición materialista en Rusia. En sus obras filosóficas resolvió desde el punto de vista materialista el problema fundamental de la filosofía y rechazó la existencia del alma, lo que tuvo gran importancia para luchar contra el misticismo, contra la ideología religiosa. Lenin valoró altamente los méritos de Radíschev como pensador y revolucionario.

La lucha contra el idealismo de Berkeley y Hume

A comienzos del siglo XVIII adquirieron considerable difusión en Inglatcrra las teorías idealistas subjetivas, cuyos fundadores fueron Jorge Berkeley (1684--1753) y David Hume (1711--1776). El obispo inglés Berkeley negaba de hecho el mundo exterior, considerando que sólo el hombre, el sujeto, su conciencia, tiene existencia real. Las cosas, afirmaba, existen sólo cuando el hombre las percibe, las siente directamente a través de la vista, el oído y el tacto. Y si no las percibe, es que no existen. A su juicio, el mundo existe en la _-_-_

~^^1^^ Del significado filosófico de esta ley hablaremos en la charla tercera.

~^^2^^ Régimen de la servidumbre: refrendación jurídica de la dependencia personal de los productores directos, los campesinos, respecto de los señores feudales, efectuada por el poder del Estado feudal en provecho de la clase dominante.

29 conciencia, en las sensaciones del sujeto. "Existir —decía— significa ser percibido. Las cosas son combinaciones de sensaciones''. Semejante declaración equivale a afirmar que el sujeto, el hombre, crea el mundo. Ahora estará claro para ustedes por qué se dio la denominación de idealismo subjetivo a este tipo de idealismo. Su aplicación consecuente conduce forzosamente al solipsismo, es decir, al reconocimiento de que en el mundo existe sólo un hombre, un sujeto, y todo el mundo es sólo fruto suyo.

Berkeley fue enemigo irreconciliable del materialismo .y el ateísmo. No es casual, por ello, que los materialistas lucharan activamente contra él y sometieran su doctrina a una crítica demoledora. En particular, Diderot dijo acerca de la filosofía de Berkeley: "Ha habido un momento de delirio en que el clavicordio sensible ha pensado que es el único clavicordio que existe en el mundo y que toda la armonía del Universo está en él".

Las afirmaciones del idealismo subjetivo de que el mundo existe nada más que en nuestra conciencia son refutadas por la vida, por la actividad práctica de los hombres. La práctica, la labor productiva, nos convence cada día de que lo que tiene existencia real no es sólo un hombre dotado de capacidad cognoscitiva, el sujeto, sino lodo el mundo, con sus cosas, fenómenos y personas. El idealismo subjetivo es impotente ante la práctica social.

Otro filósofo inglés, David Hume, partía de que la mente del hombre tiene relación únicamente con sensaciones, pero no con cosas reales. Según Hume, el hombre sólo conoce sus sensaciones y no puede responder a la pregunta de si existe realmente el mundo exterior y cómo es. En tanto que Berkeley negaba el ser de los objetos reales, Hume ponía en duda su existencia. Por consiguiente, Hume sustentaba las posiciones del escepticismo, es decir, de la corriente filosófica que pone en duda la existencia del mundo y la posibilidad de estudiarlo y conocerlo.

La filosofía idealista subjetiva de Berkeley y Hume fue objeto de una crítica demoledora en la obra de Lenin Materialismo y empiriocriticismo.

Nos hemos convencido, pues, de que el materialismo de los siglos XVII y XVIII dio un considerable paso 30 adelante con relación al de la antigüedad. Se amplió el conjunto de problemas filosóficos a los íjue daba solución y se hicieron más estrechos sus vínculos con la ciencia. En aquel período se asestó un sensible golpe al idealismo y a la religión.

__ALPHA_LVL2__ Lucha entre el materialismo y el idealismo en la filosofía alemana de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX

En la charla primera hemos dicho ya que el desarrollo de la ciencia y de la vida social condujo a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX a la necesidad de superar el modo de pensar metafísico predominante entonces en la filosofía. En ello desempeñó un importante papel la filosofía clásica alemana, sobre todo la de Hegcl (1770--1831) yFeuerbach (1804--1872).

Hegel creó un sistema de idealismo objetivo. Consideraba que el fundamento de la naturaleza y de la sociedad es la idea absoluta, el espíritu universal, que existe eternamente y es independiente de la naturaleza y del hombre.

La naturaleza es una forma diferente de ser del espíritu. Esto significa que el espíritu existe en la naturaleza bajo otra forma: la de cosas y objetos reales. La idea absoluta es el demiurgo (creador) de lo real, y este último no es más que la manifestación externa de la idea. Habrán observado que, en el fondo, Hegel desliza de manera encubierta la idea religiosa de que el mundo ha sido creado por Dios. No obstante, la filosofía de Hegel contenía también pensamientos muy valiosos. Entre ellos figura, ante lodo, su doctrina del movimienlo elerno, del desarrollo del espíritu universal, su famosa dialéctica, altamente apreciada por Marx y Engels y de la que hablaremos más adelante.

El método dialéctico de Hegel, a pesar de tener un fundamento idealista, fue una grandiosa conquista del pensamiento filosófico. Hegel formuló, por vez primera en la historia de la filosofía, las leyes y categorías fundamentales de la dialéctica. Sin embargo, no supo crear un método verdaderamente científico, pues consideraba que 31 dichas leyes regían el desarrollo del espíritu universal, de los conceptos y categorías filosóficos, pero no de la naturaleza y la sociedad. No era una dialéctica de la naturaleza, sino una dialéctica de los conceptos efectuada en "el pensamiento puro".

De ahí provienen ciertos apartamientos de Hegel de su propia teoría del desarrollo, de la dialéctica. Cuando se trataba de la naturaleza, consideraba, en contra de su método dialéctico, que en ella no existe el desarrollo. Decía que no hay nada nuevo bajo la Luna: la naturaleza, según él, está condenada a una repetición eterna de los mismos procesos.

En la historia de la humanidad, Hegel sólo admitía el desarrollo en el pasado. Opinaba que el colmo del progreso social era la monarquía constitucional prusiana sobre la base de estamentos.

¿Cómo es eso?, se preguntarán ustedes. El método dialéctico no considera nada eterno, inmutable, estancado; y, sin embargo, el dialéctico Hegel niega el desarrollo de la naturaleza y encuentra un límite al desarrollo de la sociedad. ¿No habrá en ello una contradicción? Sí, tienen completa razón: en la filosofía de Hegel existe, en efecto, una contradicción entre el sistema idealista (es decir, su doctrina acerca de la naturaleza y de la sociedad como formas de existencia de la "idea absoluta'') y el método dialéctico, entre la doctrina del desarrollo eterno y el sistema metafísico, que pone fin a ese desarrollo. Como habrán podido observar, el método dialéctico de Hegel se traiciona a sí mismo en aras de su sistema metafísico. Ahí está el origen de las opiniones político-sociales reaccionarias de Hegel. Elogiaba la guerra, combatía la paz e incluso hizo algunas afirmaciones chovinistas acerca de "el pueblo alemán elegido''. Más tarde, los ideólogos del imperialismo hicieron suyas estas ideas y otras semejantes. En cambio, el método dialéctico de Hegel ejerció magna influencia sobre el desarrollo de todo el pensamiento filosófico progresista ulterior y fue una de las fuentes teóricas del marxismo. Mas, en su conjunto, la filosofía idealista de Hegel, como cualquier idealismo, era una flor estéril en el robusto árbol del conocimiento humano.

Feuerbach criticó el idealismo hegeliano. Su mérito principal consiste, ante todo, en que resucitó las tradiciones 32 del materialismo de los siglos XVII y XVIII tras un largo período de predominio de la filosofía^ especulativa alemana. El punto de partida de la filosofía de Feuerbach es la naturaleza como base de todo lo existente. La naturaleza crea al hombre y su conciencia. El mundo material es la única base también para la ciencia. La filosofía divorciada de la naturaleza, decía el filósofo, es huera e insubstancial.

Feuerbach es el fundador del llamado materialismo antropológico (del griego antropos, hombre). A su juicio, el tema principal de la filosofía debe ser el hombre como parte de la naturaleza. La filosofía debe estudiar al hombre, pero no como lo hacen los idealistas, los cuales lo dividen en dos sustancias independientes: el cuerpo y el espíritu. El hombre, en opinión de Feuerbach, representa la unidad de los principios material y espiritual, con la particularidad de que el cuerpo, la actividad del cerebro, engendra la conciencia. En esto consiste la esencia materialista del antropologismo de Feuerbach, que fue una arma acerada en la lucha contra el idealismo y la religión. Sin embargo, como señaló Lenin, ese antropologismo es estrecho e insuficiente. ¿Por qué?, preguntarán ustedes. Ante todo, porque considera al hombre únicamente como ser biológico. Pero el hombre vive en la sociedad y es producto de determinadas relaciones sociales y condiciones históricas. Sólo sobre esa base puede ser comprendido. Feuerbach, en cambio, quería crear una doctrina del "hombre en general''. Y no tiene nada de sorprendente que resultase una doctrina acerca del hombre abstracto, desvinculado de las relaciones sociales concretas. En la concepción de Feuerbach no se dice ni una palabra del medio histórico-social en que vive el hombre, el cual es presentado como una sustancia metafísica, dada de una vez para siempre.

El ateísmo de Feuerbach desempeñó un gran papel. El filósofo fue un talentoso crítico de la religión y mostró que Dios ha sido creado por el hombre mediante la deificación de sus propios sentimientos. El temor, el amor y la gratitud, sentimientos inherentes al hombre, son atribuidos por éste a Dios. Pero en vez de criticar y rechazar toda religión, Feuerbach intentó crear otra nueva: una religión "sin Dios'', la religión del amor. Luchó contra la religión, mas no pudo renunciar a la palabra misma de "religión'', dando este nombre a las relaciones entre los seres 33 humanos. En eso consiste el carácter inconsecuente del ateísmo de Feuerbach.

En su conjunto, la filosofía de Feuerbach desempeñó un magno papel en el desarrollo de la concepción científica materialista del mundo. Sus puntos de vista materiales, a la par con la dialéctica hegeliana, fueron aprovechados por Marx y Engels para crear su filosofía.

Cuanto queda dicho les confirmará que la filosofía clásica alemana de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX desempeñó un~ relevante papel en el desarrollo del método dialéctico (Hegel) y de la concepción materialista del mundo (Feuerbach). Sin embargo, en las condiciones históricas de entonces no estaban en condiciones de crear una teoría filosófica científica.

__ALPHA_LVL2__ La filosofía materialista rusa del siglo XIX

En los años 40 del siglo XIX comenzó a lomar forma en Rusia la concepción materialista de los demócratas revolucionarios rusos. Esta concepción del mundo sirvió de bandera ideológica al movimiento democrático revolucionario contra el régimen de la servidumbre y el zarismo y alcanzó su máximo desarrollo en las décadas del 60 y del 70. Los ideólogos e inspiradores de dicho movimiento fueron los demócratas revolucionrios rusos Vissarión Belinski (1811--1848), Alejandro Herzen (1812--1870), Nicolás Chernishevski (1828--1889) y Nicolás Dobroliúbou (1836--1861).

En tanto que la dialéctica de Hegel y el materialismo d¿ Feuerbach fueron un peldaño superior de la filosofía premarxista en Occidente, la concepción de los demócratas revolucionarios rusos representó una nueva etapa, más elevada, en el desarrollo de la filosofía materialista. Fue la concepción de la democracia revolucionaria campesina, cuyos rasgos más peculiares los encontramos en las obras filosóficas de Herzen y Chernishevski.

Lenin decía que en la Rusia feudal de los años 40 del siglo XIX, Herzen supo elevarse a una altura tal que se colocó al nivel de los más grandes pensadores de su tiempo. Asimiló la dialéctica de Hegel y comprendió que ésta era el "álgebra de la revolución''. Lenin señalaba más adelante 34 que Herzen estaba a cien codos por encima de los filósofos idealistas de Occidente. "Herzen —afirmaba Lenin— llegó hasta el materialismo dialéctico y se detuvo ante el materialismo = histórico"^^1^^.

A juicio de Herzen, la naturaleza y la materia existen independientemente del hombre. Existían también antes de que apareciera el hombre y "les tiene sin cuidado cuándo apareció" éste. A la par con el materialismo, Herzen defendía la dialéctica. Decía que la naturaleza se encuentra en movimiento y desarrollo perpetuos. Y en inspirada forma poética escribía: "Contempladla (la naturaleza. —O.Y.) como es, en movimiento; dadle ancho campo, examinad su biografía, la historia de su desarrollo, y sólo entonces se revelará conexionada. La historia del pensa miento es la continuación de la historia de la naturaleza: ni la humanidad ni la naturaleza pueden ser comprendidas al margen del desarrollo histórico".

Herzen fue uno de los pensadores avanzados que comprendió que había madurado la necesidad de unir la concepción materialista del mundo con el método dialéctico. Y él mismo hizo mucho para enriquecer el materialismo con la dialéctica. Pero no pudo fundirlos en una concepción única, ya que se veía limitado por las condiciones de su época. Esa misma causa le impidió llegar a comprender las leyes del materialismo histórico.

Chernishevski fue el dirigente e inspirador reconocido del movimiento revolucionario de los años 60 del siglo XIX. Lenin decía que Chernishevski había dado "un gigantesco paso adelante en comparación con Herzen. Chernishevski fue un demócrata mucho más consecuente y combativo. En sus obras palpita el espíritu de la lucha de clases"^^2^^.

La filosofía materialista es el núcleo central, la base de las opiniones democráticas revolucionarias de. Chernishevski. Su materialismo tenía un carácter antropológico. Siguiendo a Feuerbach, Chernishevski colocaba al hombre en el centro de su sistema filosófico, partiendo de la idea de la unidad e integridad del organismo humano. Esta _-_-_

~^^1^^ V. Lenin, Obras escogidas en tres tomos, t. I, pág. 636, ed. en español, Moscú.

~^^2^^ V. Lenin, Obras, t. 20, pág. 224.

35 unidad tenía por base el organismo corporal, el principio ma tcrial. Al estudiar la esencia del hombre, Chernishevski llegaba a la solución materialista del problema fundamental de la filosofía, considerando que el '``cuerpo'' humano es lo primario y la conciencia, el pensamiento, lo secundario.

El principio antropológico de Chernishevski es también estrecho e insuficiente, como el de Feuerbach; pero en comparación con él, Chernishevski dio un importante paso adelante en la comprensión de las condiciones históricosociales en que viven los hombres. El hombre no es para él únicamente un ser biológico. En su vida y su felicidad, escribía, "el aspecto material (la situación económica) tiene una gran importancia".

Chernishevski fue, además de un gran materialista, un eminente dialéctico. A su pluma pertenece este magnífico pensamiento: "La historia avanza con lentitud, pero, no obstante, realiza casi todo su movimiento salto tras salto''. Y en otro lugar formulaba una de las leyes más importantes de la dialéctica, declarando que "la diferencia cuantitativa se transforma en diferencia cualitativa".

El carácter democrático revolucionario de las opiniones de los pensadores rusos del siglo XIX se manifestaba en la comprensión de los fenómenos de la sociedad. Propagaban las ideas socialistas; sin embargo, se trataba de un socialismo utópico, pues estimaban que Rusia llegaría al socialismo a través de la comunidad campesina. Por consiguiente, los demócratas revolucionarios rusos no veían aún la fuerza social capaz de conducir a los campesinos trabajadores a la lucha por el triunfo del socialismo: el proletariado. No comprendían que la comunidad campesina no podría convertirse de por sí en la célula del socialismo. El socialismo utópico de los pensadores rusos del siglo XIX se diferencia considerablemente del occidental. Sabían que sólo podría llegarse al socialismo a través de la lucha revolucionaria;- de la insurrección revolucionaria del pueblo. Por eso exhortaban a los campesinos rusos a "empuñar el hacha'', a la lucha revolucionaria.

La filosofía materialista rusa desempeñó un .ingente papel en el desarrollo del pensamiento democrático revolucionario en Rusia durante la segunda mitad del siglo XIX. Pero como consecuencia del atraso de la vida rusa, sus representantes no pudieron llegar hasta el materialismo 36 dialéctico de Marx y Engels, cuyo surgimiento constituyó una verdadera revolución en el desarrollo de la filosofía.

__ALPHA_LVL2__ El surgimiento del marxismo significó una revolución en la filosofía

Ustedes saben ya que el marxismo surgió en los años 40 del siglo XIX como la concepción del mundo del proletariado. Nació engendrado por unas condiciones económico-sociales concretas: las relaciones capitalistas, que condujeron a la aparición de la clase más revolucionaria, del proletariado. Tuvo también sus premisas científico-naturales, de las que hemos hablado al analizar el método dialéctico. Nos hemos ocupado asimismo del papel que desempeñaron Hegel y Feuerbach en la creación de las premisas ideológicas de la filosofía marxista. Y hemos dicho igualmente, aunque con brevedad, que el marxismo no ^representaba la simple continuación de los sistemas filosó'ficos del pasado. En la palestra de la historia entró con él una doctrina nueva por principio, una filosofía nueva.

La filosofía anterior a Marx, incluso la más progresista, era, pese a todo, una filosofía limitada. ¿En qué se manifestaba ese carácter limitado? En parte hemos contestado ya a esta pregunta. Recapitulemos. Primero, el materialismo anterior a Marx era mecanicista. Dicho con otras palabras: explicaba todos los fenómenos de la realidad recurriendo a las leyes de la mecánica. Hasta el hombre era considerado como una máquina corriente por los representantes del materialismo premarxista. Segundo, se trataba de un materialismo metafísica. Le era ajena la dialéctica, la doctrina del desarrollo. Además, los materialistas del pasado explicaban desde un punto de vista materialista sólo la naturaleza, en tanto que daban una explicación idealista de los fenómenos de la vida social. El materialismo anterior a Marx adolecía de otro defecto: tenía carácter contemplativo y sus representantes no comprendían el papel de la práctica social.

¿Cómo explicarse ese carácter limitado?

El materialismo del pasado, como ya saben ustedes, expresaba los intereses de las clases progresistas. Por ejemplo, la burguesía era progresista en el período de su 37 surgimiento: luchaba contra el poder del rey y de los feudales. Pero como ella misma era una clase explotadora, no podía tampoco entonces ser progresista hasta el fin. Esta circunstancia se reflejó también en la filosofía que expresaba los intereses de la burguesía. Podrán convencerse de ello recordando el ejemplo de los materialistas franceses del siglo XVIII, los cuales consideraban que el régimen burgués era eterno e inmutable. Se trataba de una concepción metafísica de la historia del desarrollo de la sociedad humana. El carácter limitado del materialismo premarxista tenía, pues, raíces sociales.

Hemos dicho ya que el marxismo surgió en nuevas condiciones sociales. El proletariado necesitaba una nueva concepción del mundo en su lucha por transformar radicalmente las relaciones sociales. Como han visto ustedes, a su surgimiento contribuyó también el desarrollo de la ciencia: de la física, la biología, la química, la geología, etc. Los nuevos datos proporcionados por estas ciencias, juntamente con el desarrollo de las relaciones sociales, condujeron a la creación del materialismo dialéctico por Marx y Engels. Quedó superado el carácter estrecho del materialismo premarxista. Los fundadores del marxismo enriquecieron el materialismo con una nueva e importantísima conquista del pensamiento humano: la dialéctica. Esta última fue también transformada radicalmente: Marx y Engels crearon la dialéctica materialista. Y tomando como base el materialismo dialéctico, explicaron asimismo el desarrollo de la sociedad, crearon el materialismo histórico. Apareció, pues, una filosofía completamente nueva. Fue una verdadera revolución en el desarrollo de la filosofía. Marx y Engels señalaron también nuevas tareas a la filosofía: su filosofía estaba llamada a ser un instrumento transformador del mundo. En esto consiste uno de los rasgos peculiares de la filosofía marxista: su carácter revolucionario.

Examinemos la cuestión-con más detalle.

La filosofía marxista como instrumento de la transformación del mundo

Existen dos opiniones, dos enfoques de la filosofía, peculiares de toda su historia. Desde tiempos remotos existía la opinión de que la filosofía debía limitarse a explicar el mundo, pero no inmiscuirse en su cambio. Así pensaban, por ejemplo, los materialistas del pasado. De ahí que Marx 38 dijera que el materialismo de dichos filósofos tenía carácter contemplativo, es decir, inactivo, pasivo. Esto conduce ineluctablemente a negar la práctica revolucionaria y la posibilidad de cambiar la realidad, las relaciones sociales. Pero los revolucionarios no pueden pensar así. Por eso, la filosofía marxista enseña a intervenir activamente en la vida, a cambiarla, a transformarla. Marx expresó esta idea con las siguientes palabras: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de = transformarlo"^^1^^.

Es rasgo importantísimo de la filosofía marxista su carácter combativo y revolucionario. La filosofía marxista es, ante todo, una guía para la acción, una arma de combate del proletariado. Este, a su vez, pertrechado con la teoría revolucionaria, se convierte en intrépido luchador por la aplicación de los ideales marxistas y, en consecuencia, de los ideales de toda la humanidad progresista. Esa es la razón de que, nada más surgir el marxismo, la historia señalara una importantísima tarea: unir la teoría socialista marxista con el movimiento proletario; unir el arma espiritual, teórica, con la fuerza material capaz de emplear ese arma: con el proletriado, con el pueblo.

El leninismo es el marxismo de nuestra época

A esta obra histórica consagró toda su vida Vlaaímir uích Lenin (1870--1924). Ya sus primeros pasos como gran teórico y gran revolucionario estuvieron encaminados a unir el marxismo con el movimiento obrero. No fue tarea fácil. Las dificultades que ofrecía veíanse aumentadas por el hecho de que los revisionistas de varios partidos obreros de Occidente, al morir Marx y Engels, dieron al olvido el espíritu revolucionario del marxismo. Querían convertirlo en una teoría ordinaria, ``corriente'', lo mismo que las demás teorías y doctrinas filosóficas. Lenin enarboló muy alto la bandera del m'arxismo y la llevó hacia la gran victoria á través de todas las tempestades y revoluciones. Vladímir llich Lenin ij todo el Partido Comunista lograron realizar en Rusia la gran obra de unir el socialismo con el movi- _-_-_

~^^1^^ C. Marx y F. Engels, = Obras escogidas en dos tomos, t. II. pág. 428, ed. en español, Moscú.

39 miento obrero. El leninismo se convirtió en el arma ideológica de millones de trabajadores.

Lenin no se limitó a defender la pureza del marxismo, sino que desarrolló sus tesis fundamentales. Y no podía ser de otra manera. Lenin vivió en una nueva época histórica: la época del imperialismo. Había que desarrollar las tesis fundamentales del marxismo —-conservando la pureza de lo principal, de lo fundamental: su espíritu revolucionario— en consonancia con los cambios producidos en dicha época en la vida de la sociedad. Lenin, cumplió brillantemente esta tarea. Creó una gran doctrina, el leninismo, que es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, del paso del capitalismo al socialismo y de la edificación del comunismo.

En nuestra época no hay, ni puede haber, marxismo sin todo lo nuevo y grande que ha aportado a él Lenin. Por ello, todos los intentos de dividir y contraponer el marxismo al leninismo (y a eso se dedican precisamente ahora no pocos filósofos burgueses y revisionistas) persiguen un solo fin: apartar a las masas de la teoría más revolucionaria de nuestro tiempo. Empero, semejantes intentos encuentran la digna réplica de los marxistas.

La actividad de Lenin en el terreno de la filosofía representa toda una etapa, toda una época en el desarrollo del pensamiento filosófico. Cronológicamente, esta etapa comprende el período que va desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. ¿Qué es lo nuevo aportado por Lenin a la filosofía marxista?

En primer lugar, Lenin enriqueció de manera esencial la teoría del materialismo dialéctico: A fines del siglo XIX y comienzos del XX. la ciencia hizo toda una serie de descubrimientos, de los que hablaremos con más detalle en la charla siguiente. Sobre la base de dichos descubrimientos, Lenin, además de defender el marxismo frente a los ataques de los idealistas,' desarrolló las partes principalísimas de la filosofía marxista —la doctrina de la materia, la teoría del conocimiento— e hizo un profundo estudio de las leyes y categorías de la dialéctica.

Lenin hizo una gran aportación al desarrollo de la teoría del materialismo histórico. En este dominio hubo de puntualizar las tesis más importantes del marxismo en consonancia con la nueva época histórica. Por ejemplo, 40 Lenin creó uno nueva teoría de la revolución socialista, que sirvió de estrella polar a los trabajadores en su lucha por la transformación revolucionaria del mundo, por la edificación del socialismo en el País de los Soviets. En nuestros días, esa nueva teoría sigue siendo una guía para la acción del proletariado y de su vanguardia, los partidos comunistas y obreros del mundo entero.

Lenin enriqueció la doctrina marxista de la lucha de clases e hizo una definición de las clases; desarrolló la doctrina de Marx acerca de la dictadura del proletariado, defendiéndola de los ataques de los revisionistas, y creó una nueva teoría del Estado socialista, descubriendo los Soviets como nueva forma de la dictadura del proletariado. Tiene importancia singular el plan leninista de edificación del socialismo y del comunismo en la Unión Soviética. El grandioso plan de creación de la base material y técnica del comunismo, aprobado por el PCUS en su XXII Congreso, se asienta en la fórmula leninista que dice: "El comunismo es el Poder soviético más la electrificación de todo el país".

Después de Lenin, la filosofía del marxismo es desarrollada por sus discípulos: los dirigentes destacados del Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos comunistas obreros hermanos. Sus obras teóricas, los discursos e informes en los congresos de los partidos y en las sesiones plenarias de los comités centrales, así como su actividad práctica, son el marxismo-leninismo en acción, su desenvolvimiento en las nuevas condiciones de la lucha por el comunismo.

Es grande, en particular, la aportación que han hecho a la teoría marxista-leninista los Congresos XX, XXI y XXII del PCUS. En los documentos de dichos congresos han sido resueltos de modo creador importantísimos problemas teóricos: la dictadura del proletariado en las condiciones actuales; leyes que rigen la transformación del socialismo en comunismo; entrada más o menos simultánea de los países socialistas en el comunismo; vías para crear la base material y técnica del comunismo; formación de las relaciones sociales comunistas y educación del hombre nuevo; diversidad de formas de la transición del capitalismo al socialismo: carácter de la época contemporánea; posibilidad de conjurar en nuestros días la 41 guerra mundial, etc. El XXII Congreso del PCUS aprobó el grandioso Programa de la edificación del comunismo, que es denominado con razón el Manifiesto Comunista de nuestra época.

Carácter creador del marxismo

Como ven, la teoría marxista se desarrolla sin cesar. No admite ni moldes ni patrones estereotipados.

¿Qué opinarían ustedes de un hombre que tuviera una receta preparada para todos los casos de la vida y la aplicara siempre? En lodo caso, dirían que se siente atraído por los patrones estereotipados. Semejante enfoque de los problemas se llama dogmatismo. Para él, cualquier tesis es un dogma, es decir, una tesis eterna e inmutable, dada de una vez para siempre, que no se puede cambiar aun en el caso de que la vida la haya refutado hace mucho tiempo. Todas las religiones implantan un dogmatismo de este tipo. Exigen que se crea en los dogmas de la Iglesia, en las afirmaciones supuestamente incontestables, incluso cuando se hallan en evidente contradicción con la ciencia y con el sentido común.

El marxismo es incompatible con el dogmatismo, cualesquiera que sean sus manifestaciones. Al dogmático no le interesa lo que existe en realidad, sino las "verdades librescas" que ha leído, los dogmas, que no desea siquiera comprobar. El dogmatismo intenta encerrar en esquemas inertes los fenómenos de la vida. Con ello encadena la iniciativa creadora, el pensamiento revolucionario. El marxismo, en cambio, exige un enfoque creador de la realidad. Esto significa, ante todo, no regirse por las verdades librescas, sino partir en la actividad de la propia vida, de la práctica y, además, de la práctica del día de hoy.

Lenin ridiculizaba mordazmente a los dogmáticos, que "han visto unos libritos, se han aprendido unos libritos, han repetido unos libritos y no han comprendido nada en los = libritos"^^1^^. Criticaba duramente al político que "parece tener en la cabeza un cajón de citas, las saca, y si se da una nueva combinación no descrita en el libro, se desconcierta y saca del cajón precisamente la cita que = no corresponde"^^2^^.

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~^^1^^ V. Lenin, Obras, t. 29, pág. 332.

~^^2^^ V. Lenin, Obras, t. 29, pág. 335.

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En enfoque creador es diametralmente opuesto al dogmático. Está vinculado orgánicamente a la innovación. Únicamente piensa con espíritu creador quien no soporta el estancamiento ni el patrón, quien no admite las verdades ``eternas'', los dogmas ni las situaciones inmutables en la vida. El verdadero marxista busca siempre lo nuevo, lo progresista, tanto en la teoría como en la actividad práctica cotidiana. Son rasgos peculiares suyos la pasión en el trabajo y la búsqueda creadora de lo nuevo.

Un ejemplo de enfoque creador de la teoría marxistaleninista nos lo ofrecen los documentos y acuerdos del histórico XXII Congreso del PCUS.

Las nuevas condiciones históricas creadas en la Unión Soviética requerían que fuesen desarrolladas y concretadas diversas tesis y conclusiones teóricas de la mayor importancia: las relativas al Estado soviético, la dictadura del proletariado, el progreso y acercamiento de las naciones, la superación de las diferencias económico-sociales y de nivel cultural entre la ciudad y el campo, así como entre el trabajo intelectual y el manual, las vías de la edificación del comunismo, etc. El Partido desarrolla estos importantísimos problemas de la teoría marxista-leninista en consonancia con las nuevas condiciones. Los acuerdos del XXII Congreso constituyen una verdadera inyección de espíritu creador para todos los trabajadores de la sociedad socialista que desean acercar con su labor la construcción del luminoso edificio del comunismo.

¿Qué concepción del mundo asegura ese enfoque creador del asunto? ¿Quizá la metafísica? De ninguna manera. De lo dicho más arriba pueden ver que la metafísica, por el contrario, engendra el dogmatismo, puesto que niega el desarrollo. En cambio, la dialéctica materialista considera el mundo en movimiento, mutación y desarrollo constantes, no reconociendo, por tanto, dogmas ``eternos'' e "invariables''. Engendra el espíritu de la verdadera innovación. Por cuanto la dialéctica, según la gráfica expresión de Lenin, es el «Ima revolucionaria del marxismo, éste tiene por su propia esencia un carácter creador.

Dominar el marxismo-leninismo significa penetrar profundamente en su espíritu combativo, revolucionario, y saber aplicarlo en las condiciones históricas concretas, 43 en la práctica. Comprender la importancia transformadora de la teoría marxista significa no aprenderse de memoria unas citas, no convertir el marxismo en una colección de dogmas, sino entenderlo como una guía para la acción, para el cumplimiento de las más importantes tareas prácticas.

44 __NUMERIC_LVL1__ Charla tercera __ALPHA_LVL1__ QUE ES LA MATERIA Y EN QUE FORMAS EXISTE

El mundo existe objetivamente, es material

__NOTE__ This Charla without 2nd level headings, only 1st and 3rd.

La vida, la práctica cotidiana, nos convence de que el mundo tiene existencia objetiva, independientemente del hombre, de su conciencia, de sus sensaciones y deseos. Así lo prueba también la ciencia, la cual ha demostrado que la Tierra surgió mucho antes de que apareciera el hombre y, en general, los organismos vivos; por tanto, existió independientemente de ellos. El carácter objetivo del mundo, es decir, su existencia fuera e independientemente de la conciencia, significa que es material. Esta palabra no encierra ningún otro sentido.

Puede surgir una pregunta: los idealistas objetivos admiten que el mundo existe fuera de la conciencia del hombre; por consiguiente, ¿reconocen también la materialidad del mundo? Ni mucho menos. Es cierto que los idealistas objetivos, a diferencia de los subjetivos, admiten la existencia del mundo fuera de la conciencia humana. Pero, lejos de reconocer que es independiente de la conciencia, consideran que ha sido creado por ella. El reconocimiento de la materialidad del mundo y de su existencia fuera e independientemente de la conciencia es un rasgo peculiar de la teoría materialista. Esta tesis científica fundamental ha servido de base a la doctrina leninista de la materia.

Concepción leninista de la materia

Nos rodea una cantidad infinita de objetos y fenómenos: piedras y árboles, granos de arena y el Sol, animales y máquinas, mares y océanos, estrellas y planetas, y muchas, muchísimas cosas más. Todo ello lo 45 denominamos con una sola palabra: materia. A veces se preguntacómo es posible dar la misma denominación a tal infinidad de cosas y fenómenos, tari distintos y diferentes. Pero reflexionen y comprenderán con facilidad cuál es el quid de la cuestión.

¿Cuántas flores, por ejemplo, hay en el mundo? Es 'imposible contarlas: billones y billones. Pero hay una palabra, ``flor'', y con ella denominamos la rosa y el clavel, la reseda y la campanilla. Tomemos un ejemplo más complejo. Ustedes, sentados tras la mesa, leen este libro. Tienen en la mano un lápiz y, al lado, un tintero y una pluma. Sobre la mesa, una lámpara, y junto a ella, un armario de libros. ¿Pueden ustedes denominar con una sola palabra la mesa, el libro, el lápiz, el tintero, la pluma, la lámpara y el armario de libros? Pueden hacerlo si tienen en cuenta que todo eso son cosas u objetos. Con la palabra ``cosa'' u ``objeto'' se puede denominar cuanto acabamos de enumerar. En lógica, esa palabra se llama concepto.

¿Cómo se forman tales conceptos? Aunque todas las flores son diferentes, tienen mucho de común. Eso común es lo que nos permite unir todas las flores en el concepto genérico de ``flor''. Este concepto no comprende los rasgos que diferencian entre sí la rosa, el clavel, la reseda, la campanilla y otras flores, sino, por el contrario, los rasgos propios de la rosa, de la violeta, de la azucena, del tulipán, de todas las flores. En cuanto a los rasgos que diferencian a una flor de otra, hacemos abstracción de ellos, "no los observamos''. Por eso, semejantes conceptos se llaman abstractos.

Así, pues, en los conceptos se reflejan los rasgos generales y esenciales inherentes a los distintos objetos y fenómenos, independientemente de las peculiaridades individuales de cada uno de ellos.

Pero ustedes habrán observado ya, sin duda, que algunos conceptos abarcan mayor número de objetos o fenómenos que otros. Así, el concepto ``cosa'' es más amplio que el concepto ``pluma'' o ``mesa'', pues, el primero comprende las plumas, las mesas, las sillas, etc., en una palabra, todas las cosas.

Puede surgir otra pregunta: ¿Existen los conceptos más amplios o, como suele decirse, de la máxima generalidad? 46 Sí, existen. Si el concepto abarca lodos los objetos y fenómenos, desde los granos de arena hasta el cerebro humano, será un concepto de la máxima generalidad.

Tal es el concepto de ``materia''. Resulta, pues, que ``materia'' es también un concepto, como ``flor'' y ``cosa'', pero muy amplio, el más amplio. Se diferencia de los conceptos corrientes en que expresa los rasgos esenciales y generales no de un grupo de cosas determinado, sino de todas las cosas y fenómenos que existen en el mundo, de todo lo que nos rodea. La filosofía estudia los conceptos de la máxima generalidad, denominados también categorías filosóficas. La materia es una categoría filosófica.

¿En qué consisten esas propiedades generales y escn cíales, esos rasgos similares inherentes a todas las cosas? En primer lugar, en que todos son materiales, tienen existencia objetiva, es decir, existen fuera e independientemente de la conciencia del hombre. Esa es precisamente su base única.

Pero ¿es esa la única propiedad común de todos los objetos que hay en el mundo? No. Tienen, además, otra propiedad de importancia. Por ejemplo, cuando nos lavamos con agua caliente sentimos el calor. Y cuando contemplamos los árboles en el bosque, percibimos, vemos colores diferentes: el color blanco de los troncos de los abedules, el color verde de las hojas, etc. Resulta, pues que las cosas que existen independientemente de nosotros tienen la propiedad de actuar sobre nuestros órganos sensoriales y suscitar las correspondientes sensaciones.

Una vez aclaradas las propiedades más comunes de todos los objetos y fenómenos, podemos dar una definición del concepto de materia. Lenin dice en su obra Materialismo ij empiriocriticismo: "La materia es una categoría filosófica que sirve para designar la realidad objetiva, que es dada al hombre en sus sensaciones. . . Es materia lo que, actuando sobre nuestros órganos sensoriales, produce la sensación; la materia es la realidad objetiva, que las sensaciones nos transmiten, = etc"^^1^^.

Como ven, es materia todo lo que nos rodea, todo lo •que existe objetivamente; todo el infinito mundo material _-_-_

~^^1^^ V. Lenin, = Materialismo y empiriocriticismo, págs. 138 y 158, ed. en español, Moscú, 1948.

47 exterior, que, actuando sobre nuestros órganos sensoriales, produce las sensaciones.

Por las charlas anteriores saben ustedes que en la antigüedad (y no sólo en la antigüedad, sino hace tan sólo cien años), algunos materialistas concebían la materia como un ``material'' absolutamente concreto del que están formadas todas las cosas. Demócrito, por ejemplo, estimaba que los átomos son la base primaria de toda la materia.

En los siglos XVII y XVIII se consideraba que los átomos eran indivisibles, indestructibles y eternos. Eran, según esa concepción, los "ladrillos últimos" del Universo, cierto material de construcción del que está hecho el mundo entero. Este punto de vista predominó también en el siglo XIX. Hemos dicho ya que a fines del siglo pasado se hicieron descubrimientos que pusieron en duda la justedad de esta idea de la base originaria de la materia.

¿Cuáles fueron esos descubrimientos?

Lenin acerca de la revolució en las ciencias ñaturalés

En 1896, el físico francés Becquerel dejó casualmente un trozo de mineral de uranio sobre una placa fotográfica. Al cabo de algún tiempo observó que la placa había ennegrecido. De ello dedujeron los científicos que el mineral de uranio emite rayos invisibles a simple vista. Fueron esos rayos los que, atravesando el papel negro, hicieron ennegrecer la placa fotográfica. Así comenzó el estudio de un fenómeno sorprendente al que se dio el nombre de radiactividad.

Poco después se descubrió un nuevo elemento químico que recibió el nombre de radio (``radio'' significa "radiante'', que despide rayos), y que fue calificado posteriormente de "el gran revolucionario radio".

Los rayos emitidos por el radio vinieron a revelar algo diametralmente opuesto a lo que se conocía hasta entonces del átomo. Resultó que sus rayos constan de partículas minúsculas de tres tipos: partículas alfa, cargadas de electricidad positiva; partículas beta, o electrones, cargadas de electricidad negativa, y rayos gamma, desprovistos de carga eléctrica. Los átomos de uranio parecían disgregarse en estas partículas. ¿Cómo puede ser eso?, decían perplejos los hombres de ciencia. Y su perplejidad era explicable, pues durante más de dos mil años se había 48 consideraclo que el átomo era indivisible, era' "el ladrillo último, indisgregable''. ¿Qué había ocurrido? ¿No se trataría de un error?... Los científicos estaban desconcertados.

Mas no se trataba de un error. A fines del siglo XIX se estableció con toda seguridad que era preciso simplemente renunciar a la opinión sobre la indivisibilidad del átomo, en vigor hasta entonces. El átomo se disgregó, y junto con él se disgregaron numerosas concepciones viejas.

Hubo otros descubrimientos, que vinieron a probar la bancarrota de las viejas nociones acerca de la materia y de sus propiedades. Por ejemplo, el célebre sabio Alberto Einstein mostró a comienzos de nuestro siglo que debían modificarse radicalmente las nociones que se tenía en física del espacio y del tiempo desde la época de Galileo y Newton. Y basó en nuevas nociones la teoría de la relatividad, creada por él.

Desde los tiempos de Newton, los científicos consideraban que la masa de un cuerpo en movimiento y en reposo era constante, permanecía invariable. Pero investigaciones posteriores demostraron que la masa del electrón no permanece invariable, sino que cambia en dependencia de la velocidad del movimiento.

Ven, pues, que los nuevos descubrimientos científicos echaron por tierra las viejas ideas sobre la indivisibilidad del átomo, la constancia de la masa y la inmutabilidad del espacio y del tiempo. Empezó, como dijo Lenin, una revolución en las ciencias naturales.

Los filósofos idealistas burgueses se apresuraron a aprovechar estos descubrimientos de las ciencias naturales, pretendiendo explicar los datos científicos que proporcionaban. Razonaban más o menos así: el átomo indivisible era considerado como la base de la materia, pero resulta que se divide, se fracciona; por consiguiente, se viene abajo el fundamento sobre el que se asentaba el propio edificio del materialismo y su médula: la materia.

De otro lado, se consideraba que la masa era una propiedad esencial de todos los cuerpos, de la materia. Mas en el caso del electrón resultó que la masa cambia en dependencia de la velocidad del movimiento. Por tanto, parte de la materia ``desaparece''. Y los filósofos idealistas deducían de eso que "también la materia desaparece''. No 49 seguiremos exponiendo sus razonamientos y diremos únicamente que llegaban a la siguiente conclusión: el materialismo ha fracasado. Como estas conclusiones tenían por base algunos datos nuevos de la física, conseguidos por la ciencia a fines del siglo XIX y comienzos del XX, se dio la denominación de "idealismo físico" a esa corriente de la filosofía idealista. El término "idealismo físico" lo empleó Lenin, por vez primera, en su libro Materialismo y empiriocriticismo, publicado en 1909, en el que asestó un golpe demoledor a todos los infundios de los idealistas.

Acerca del cuadro científico-natural del mundo

¿Qué ocurrió, en realidad, en la ciencia en las postrimerías del siglo XIX y en los albores del siglo XX? Se adquirieron nuevos conocimientos. Antes se ignoraba que existieran los electrones, los protones y el núcleo atómico; ahora se sabía. Todos estos datos testimoniaban que habían cambiado nuestras nociones acerca del cuadro científico-natural del mundo, de la estructura de la materia. Ahora bien ¿se puede llegar sobre la base de esos nuevos conocimientos a la conclusión de que los electrones, los átomos del núcleo, etc., son inmateriales? Examinemos la cuestión.

¿Existen los electrones de manera objetiva, independientemente del hombre, o no? Existen. El rayo corriente no es otra cosa que un poderoso torrente de electrones. Y los rayos, como se sabe, fulguraban ya cuando no existía aún el hombre.

Algunos filósofos idealistas afirman que el electrón es inmaterial porque no actúa sobre nuestros órganos sensoriales, porque no se le puede ver. Pero eso no es cierto. Los electrones y otras partículas minúsculas del átomo son estudiados con ayuda de aparatos de gran precisión. Incluso se fotografían las huellas de su movimiento. Por tanto, resulta que actúan sobre nuestros órganos sensoriales,, pero por medio de aparatos. Como ven, dichas partículas existen objetivamente y actúan sobre nuestros órganos sensoriales, son materiales.

Así, pues, resume Lenin, la materia no "ha desaparecido''. Simplemente, han cambiado los conocimientos que teníamos de ella. Antes pensábamos que la materia, el mundo, estaba compuesto de partículas minúsculas: los átomos. Ahora sabemos más, hemos estudiado las cosas 50 más profundamente y descubierto que existen partículas todavía más pequeñas: los electrones. Pero el electrón es tan inagotable como el átomo. Esto significa que la ciencia desentrañará más a fondo cada día el cuadro científico-natural del mundo, es decir, el problema de la estructura, el estado y las propiedades de los tipos concretos de materia.

¡Con qué exactitud se han cumplido estas palabras de Lenin!

La ciencia moderna ha conocido muchas cosas nuevas acerca de la estructura de la materia. Si en la aurora de los descubrimientos eran conocidos el electrón, el protón —y nada más, sin duda—, en la actualidad se han descubierto ya más de treinta partículas ``elementales'' de ese tipo. Todas ellas son materiales. Por consiguiente, son materiales no sólo el átomo, sino el electrón y otras partículas. El materialismo no ha sido ``refutado'', ni mucho menos.

Estos pensamientos de Lenin han servido de base para fundamentar filosóficamente la importantísima tesis científica de que existen dos variedades principales de la materia: la sustancia y el campo.

La sustancia, tal como la entiende la física moderna, es una forma de la materia, compuesta de partículas que tienen su propia masa (masa en reposo). Entre ellas figuran también las llamadas partículas elementales.

El campo es la formación material que vincula los cuerpos entre sí y transmite la acción de un cuerpo a otro. Existen el campo electromagnético (una de cuyas variedades es la luz), el campo gravitacional (campo de gravitación) y el campo nuclear, que une entre sí las partículas del núcleo atómico.

Estos dos tipos de la materia —el campo y la sustancia— son inseparables. Y en determinadas circunstancias, se convierten el uno en el otro. Por ejemplo, dos partículas de sustancia —un electrón y un positrón— se transforman, en ciertas condiciones, en fotones, es decir, en partículas del campo electromagnético. Esto significa que una forma de la materia —sustancia— se ha transformado en otra forma: en luz, en oscilaciones electromagnéticas o, lo que es lo mismo, en campo electromagnético. Así, pues, en la naturaleza no hay ninguna desaparición de la masa.

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Con su análisis de- la importancia de los descubrimientos científicos, Lenin contrajo un mérito histórico: defendió el materialismo y demostró convincentemente que no se puede confundir el materialismo metafísico y el materialismo dialéctico. Para el primero, la materia son los átomos inmutables e indestructibles. El segundo, en cambio, arranca de que la materia no puede ser reducida al "ladrillo último'', al átomo, ni, en general, a ninguna propiedad ``eterna''. La materia no tiene una sola propiedad, sino una multitud infinita de ellas: las propiedades de los objetos que existen en el mundo son tan variadas como los objetos mismos. Así lo han confirmado precisamente los descubrimientos científicos. De ahí que Lenin escribiera: "La física contemporánea está atravesando los dolores del alumbramiento. Está para dar a luz el materialismo dialéctico"^^1^^.

Lenin demostró, además, que no se puede confundir la doctrina sobre la estructura de la materia con la definición filosófica de la materia como realidad objetiva. Los descubrimientos científicos resuelven el problema de cuál es la estructura de la materia, de si está compuesta de átomos, electrones o existen aún otras partículas. La filosofía resuelve otro problema: si existe el mundo y, por tanto, si existen esas partículas de manera objetiva, fuera de la conciencia del hombre. Por consiguiente, cualesquiera que sean las nuevas "partículas" que descubra la ciencia (y las descubre constantemente), esto no puede constituir una refutación del materialismo, ya que esas mismas partículas son materiales, tienen también existencia objetiva, independientemente del hombre y de la humanidad.

Por tanto, no se puede confundir el concepto filosófico de materia y la cuestión del cuadro científico-natural del mundo. Nuestras nociones de la estructura, el estado y las propiedades de los tipos concretos de materia —el cuadro científico-natural del mundo— cambian sin cesar, pues los hombres de ciencia conocen más a fondo cada día el mundo y su estructura. Resulta que los nuevos descubrimientos han refutado los viejos conocimientos que teníamos acerca del cuadro científico-natural del _-_-_

~^^1^^ V. Lenin, = Materialismo y empiriocriticismo, págs. 361--362, ed. en español, Moscú, 1948.

52 mundo, pero no el concepto filosófico de materia, que nos habla de la existencia objetiva del mundo y no de su estructura. Y por mucho que cambien nuestras nociones de ese cuadro del mundo, no pueden testimoniar la desaparición de la materia. Dicho con palabras de Lenin, desaparece el límite hasta el que conocíamos la materia. Pero la materialidad del mundo, la materia como realidad objetiva, se ve confirmada una vez más.

Sin embargo, ¿por qué combaten con tanto celo los idealistas el concepto de materia?

La doctrina de la materia refuta la fe en Dios

El filósofo católico francés Alfredo Ancel ha declarado que lo que más le desagrada del marxismo. .. es la teoría dialéctica de la materia. La Iglesia —ha dicho este santo padre— no condenaría esa teoría si no excluyera arbitrariamente toda irtgerencia de Dios en el origen y el desarrollo del mundo. Si el marxismo debe ser condenado, es únicamente por ser materialismo.

¡Ahora resulta que es ahí donde está la raíz "del mal" de la filosofía marxista!

La doctrina acerca de la materia excluye toda ingerencia de Dios. Priva de sentido a los infundios religiosos sobre la creación del mundo. Porque todas las religiones coinciden en que Dios creó el mundo "de la nada".

Pero la ciencia ha establecido firmemente que en la naturaleza nada surge de la nada ni desaparece sin dejar huella. Este hecho está expresado en la ciencia con una ley especial: la ley de la conservación del peso de la sustancia o, dicho de otro modo, la ley de la conservación de la materia. Queda una sola deducción, que es precisamente la que hace el materialismo: la materia no ha surgido nunca, ha existido siempre y existirá siempre. El mundo es eterno y no ha sido creado por nadie. La tesis científica de la eternidad de la materia mina de raíz la creencia religiosa en la creación del mundo.

Mas precisamente esta tesis suscita con frecuencia preguntas entre quienes estudian la filosofía marxista. "¿Cómo es posible —demandan— que la materia haya existido siempre? ¿Es que no debió surgir en algún momento?" Semejantes preguntas no tienen nada de sorprendente. El hombre ve durante su vida que cualquier cosa tiene 53 comienzo y fin, ha surgido en algún momento. Y por eso pregunta: ¿Quién ha creado la materia? La ciencia responde: Ha existido siempre, es eterna.

Heráclito, el gran filósofo griego de la antigüedad, decía ya que el mundo no ha sido creado por ningún Dios ni por ningún hombre, que ha sido, es y será eterno.

¿Cómo se demuestra esta importantísima conclusión?

Son muchísimos los hechos que la corroboran. Tomemos, aunque sólo sea, la ley de la conservación de la materia.

Empecemos con un ejemplo simple. Han encendido ustedes el horno. La leña se ha consumido. A primera vista puede parecer que esta sustancia ha desaparecido. En efecto, no ha quedado casi nada de ella. Mas así parece sólo a primera vista. Si toman una balanza corriente, podrán convencerse con facilidad de que la madera no ha perdido nada de su peso; es más, éste ha aumentado. Porque al consumirse la madera se forman gases y ceniza. Y unos y otra, además de contener absolutamente todas las sustancias de que constaba hasta entonces la madera, contienen también las extraídas del aire al arder la leña. La madera parece haber ``desaparecido'', pero todo de lo que estaba compuesta se conserva, queda. Los mismos resultados obtendremos si hacemos un experimento análogo con una vela encendida, etc.

El gran sabio ruso Mijaíl Lomonósov fijó su atención en hechos semejantes. Y llegó a la conclusión de que en la naturaleza no puede ser destruida ni aumentada siquiera la más minúscula partícula de polvo. Ningún cuerpo o elemento puede desaparecer ni surgir nuevamente de la nada. Lomonósov formuló estos pensamientos en la conocida ley de la conservación de la sustancia, denominada también ley de la conservación de la materia. De ella se infiere que en la naturaleza nada surge de la nada ni desaparece nunca sin dejar huella.

De esta importantísima ley de la naturaleza se deduce que el mito religioso de que Dios creó el mundo de la nada carece de todo fundamento. Si se supone que hubo un tiempo en que en el mundo no existía nada, es decir, no existía la materia, resultará que ésta no tuvo de donde surgir. Pero puesto que la materia existe, ello significa que no ha surgido nunca, que siempre ha existido y 54 existirá. La materia es eterna e inmortal. Por eso no ha podido ser creada nunca: ¡es imposible crear lo que no puede ser destruido! La materia, pues, no ha surgido nunca, ha existido y existirá siempre. Es eterna. La tesis científica de la eternidad de la materia mina de raíz la fe religiosa en la creación del mundo.

Prosigamos. Puesto que la materia es la base y la fuente de todos los fenómenos de la naturaleza, no hay ni puede haber, por tanto, nada sin una existencia objetiva, real, y que no pueda ser estudiado con ayuda de los órganos sensoriales, aparatos físicos u otros medios y métodos científicos. Y siendo esto así, no queda lugar para las fábulas religiosas que hablan de ángeles y duendes, no queda lugar para la actividad de "El Altísimo".

En efecto, si existen los ángeles, ¿por qué no dan señales de vida de ninguna manera, por qué no se los ve? Incluso los electrones más diminutos se han hecho accesibles al hombre y son estudiados. ¿Por qué, en cambio, los ángeles no son descubiertos ni por los órganos de los sentidos ni por los aparatos físicos, ni por nada? Tampoco se descubre su acción. ¿Qué hay en el mundo de lo que se pueda decir: "Esto lo han hecho los ángeles"? ¡Nada! Por consiguiente, no existen ni Dios, ni los ángeles, ni "el otro mundo''. Los clericales no pueden refutar esta conclusión. A ello se debe, precisamente, que la concepción marxista de la materia sea tan odiada por los idealistas y los clericales. Por eso intentan refutarla, declarando que "la materia ha desaparecido''. Y como no lo consiguen, tratan, por lo menos, de tergiversar el verdadero sentido de la doctrina acerca de la materia.

Los clericales afirman: Admitamos que la materia ha existido siempre, pero aun así, el materialismo no sale ganando nada. Imaginémonos, dicen, esa época infinitamente remota en que en lugar del Universo actual existía la materia informe e inmóvil. Permaneció en dicha situación durante un tiempo infinitamente largo. Mas llegó un momento en que la materia debía salir de la situación en que se había encontrado hasta entonces. Pero si la materia había permanecido hasta entonces inmóvil, ¿por qué se puso de pronto en movimiento? La propia materia, responden los idealistas y clericales, no puede encerrar en sí ningún fundamento interno de esos cambios. Por tanto, ha 55 debido existir una fuerza externa y ajena a la naturaleza, a la materia, que sacara a la materia muerta del estado de ``sopor'' e inmovilidad eternos. Y esa fuerza es Dios.

Sin embargo, ¿necesita, en efecto, la materia de una fuerza suprema para recibir este impulso?

La materia existe en el movimiento

Pregunten ustedes qué es el movimiento a una persona que no haya estudiado la filosofía marxista y recibirán, sin duda, aproximadamente la siguiente respuesta: "El movimiento es el cambio de lugar, el desplazamiento de un lugar a otro. Si un objeto está en un sitio, no se mueve. Por ejemplo, una piedra no cambia su situación hasta que alguien no la arroja''. Pero examinen ustedes una piedra en reposo. En ella existe también el movimiento: en ella se desplazan constantemente los átomos, las moléculas, los electrones y los protones, que, como se sabe, existen en todo cuerpo. La casa en que habitan, tampoco está inmóvil, sino que se mueve junto con la Tierra alrededor del Sol. Nosotros, sentados en una reunión, no nos movemos. Pero dentro de nosotros mismos circula la sangre, en nuestro cuerpo se producen procesos complejos: nacen nuevas células, en tanto que las viejas perecen, se destruyen. Esto también es movimiento. Resulta, pues, que el problema del movimiento es muchísimo más complicado de lo que nos imaginamos a veces.

Los hombres ven que una piedra no se mueve del sitio hasta que no se la tira y que un automóvil está parado hasta que el chófer no lo pone en marcha. Tales son, aproximadamente, los razonamientos en que se basa la opinión de los clericales de que la materia permaneció en estado de inmovilidad hasta que una fuerza suprema, Dios, no le comunicó "el primer impulso''. Hasta un científico tan eminente como Newton no pudo explicar el movimiento de la materia a partir de sí mismo. Consideraba que Dios había comunicado a la naturaleza "el primer impulso'', había "dado cuerda al reloj'', y sólo entonces el movimiento se hizo inherente a la materia. Sin embargo, ¿es posible ese estado inerte, inmóvil, de la materia? O dicho de otro modo: ¿hubo algún tiempo en que existiera la materia, pero no hubiera ningún movimiento?

Hace unos doscientos años, cuando la ciencia estudiaba solamente una forma del movimiento —el desplazamiento 56 de los cuerpos—, podia suponerse aún que cualquier cuerpo se encontraba en reposo hasta que una fuer/a externa no lo sacaba de dicho estado. Semejante consideración era aplicada también a la naturaleza. Pero el desarrollo de la física, la química y la biología ha revelado que el movimiento tiene formas diferentes.

Tomemos, por ejemplo, el calor. Se ha comprobado que es resultado del movimiento de un inmenso número cíe moléculas de agua, pongamos por caso. El desplazamiento de las moléculas hace que el agua se caliente. Pero no se trata de un movimiento mecánico, sino de algo nuevo, más complejo. El fluido eléctrico es el movimiento de los electrones. Y la reacción química —el movimiento, la combinación de los iones es un proceso más complejo todavía. El organismo vivo, como hemos dicho antes, se encuentra también en movimiento permanente. En la sociedad humana tienen lugar asimismo procesos constantes: cambian los regímenes sociales, cambian los propios individuos.

¿Qué conclusión se deduce de cuanto queda dicho? La conclusión de que en la naturaleza existen diversas formas de movimiento. Primera, el desplazamiento de las partículas de la materia o de los cuerpos en el espacio, es decir, la forma mecánica del movimiento. Segunda, los procesos calóricos y eléctricos, o forma física del movimiento. Tercera, las reacciones químicas, las combinaciones de iones, que constituyen la forma química del movimiento. Cuarta, los cambios que se producen en los organismos vivos, o forma biológica. Quinta, la forma social del movimiento, es decir, los cambios que se operan en la vida social.

Ahora no dirán ya que el movimiento es el simple desplazamiento de los cuerpos. El desplazamiento de los cuerpos no es más que una forma del movimiento. Pero nosotros nos hemos detenido a reflexionar sobre qué es el movimiento en el sentido más general, filosófico, de la palabra. Y eso significa, ante todo, desentrañar el problema de qué es lo principal, lo peculiar en cualquier tipo de movimiento. El movimiento, escribía Engels, ".. .comprende todos los cambios y procesos que se operan en el Universo, desde el simple cambio de lugar hasta el pensamiento"^^1^^. Resulta que el movimiento es cualquier cambio _-_-_

~^^1^^ F. Engels, = Dialéctica de la Naturaleza, pág. 44, ed. en ruso.

57 que se produce en los objetos y fenómenos, es decir, en el mundo, en la materia. Es el cambio en general.

¿Podría encontrarse la materia en tal estado que no se produjera en ella cambio alguno? Está claro que no. Aun en la época remota en que en el mundo no existían todavía ni los hombres, ni los animales, ni la célula viva, aun entonces, la materia experimentaba cambios. Porque los cuerpos están compuestos de átomos y moléculas que se hallan en constante movimiento. Por consiguiente, jamás ha existido ni un solo cuerpo absolutamente inmóvil. Además, si existían los átomos, las moléculas y los electrones, eran inevitables las reacciones químicas. Resulta, pues, que existía también la forma química del movimiento.

Como habrán podido convencerse, jamás ha habido un estado tal en el que la materia existiera sin movimiento. Por eso se dice que el movimiento es una forma de existencia de la materia. El movimiento es una propiedad imprescriptible de la materia, o, como dicen los filósofos, un atributo de la materia. No hay materia sin movimiento, la materia existe sólo en movimiento.

Semejante conclusión se ve confirmada por los datos irrefutables de nuestra práctica. Cuando una máquina está en funcionamiento, sus piezas, como se sabe, se calientan. Esto significa que la forma mecánica del movimiento (la rotación de algunas piezas) se transforma en forma calorífica. En la caldera de una locomotora puede observarse el proceso contrario: el vapor producido por la combustión del carbón o de la leña pone en movimiento el émbolo de la máquina de vapor. En este caso, la energía calorífica se transforma en energía mecánica.

La ciencia, sintetizando tales hechos, ha llegado a la conclusión de que el movimiento no puede crearse de la ``nada'' ni puede desaparecer sin dejar huella. Lo único que puede hacer es pasar de una forma a otra. Esta importantísima tesis de las ciencias naturales ha sido llamada ley de la conservación y transformación de la energía (energía, en física, es la medida del movimiento de la materia).

Si el mundo hubiera estado inmóvil en otros tiempos, el movimiento no habría surgido de la nada. Y de ahí la conclusión de qvie el movimiento ha sido siempre inherente a la materia: ésta no ha necesitado de ningún "primer impulso''. Ese ``impulso'' jamás ha existido.

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¿Significa cuanto queda dicho que el materialismo dialéctico niegue el reposo? No. El reposo existe en la naturaleza. Pero es relativo. Esto quiere decir que no existe fenómeno alguno en el que todo esté en reposo, en el que no haya ningún movimiento. Eso es precisamente lo que acabamos de demostrar.

Si un cuerpo se halla en reposo es sólo respecto de algo. Por ejemplo, durante un viaje nos encontramos en reposo respecto del coche en movimiento. Pero no se trata de un reposo absoluto, ya que en nuestro propio cuerpo se producen cambios constantes.

La concepción dialéctica del reposo se diferencia radicalmente de la metafísica. Los metafísicas entienden el reposo como la ausencia de todo movimiento. Semejante concepción es la que niega precisamente el materialismo dialéctico.

No es el reposo, aunque exista, lo que tiene importancia decisiva en la naturaleza. Lo decisivo es el movimiento, el desarrollo, el cambio. La negación de la universalidad del movimiento como propiedad de la materia lleva al reconocimiento de Dios. Por eso la utilizan ampliamente los filósofos burgueses contemporáneos, sobre todo los neotomistas^^1^^. Por ejemplo, el padre Calvez, neotomista francés, declara que el desarrollo sólo es posible cuando existe Dios, motor de la naturaleza. Pero ustedes han visto ya que la materia, la naturaleza, no precisa de ningún ``motor''. El movimiento interno le es inherente como una propiedad cardinal e inalienable. Es absurdo preguntar de dónde ha surgido lo que tiene existencia eterna. De ahí que carezca de sentido demandar quién comunicó el movimiento a la materia, ya que es inseparable de ella, es su forma de existencia. ¿En qué otras formas existe la materia?

El tiempo y el espacio son formas de existencia de la materia

Todos los objetos tienen extensión, tamaño y volumen determinados ---es decir, las tres dimensiones: ancho. larga y alto— y ocupan un lugar concreto. Además, están situados entre sí en una forma determinada: más lejos o más cerca, más arriba o más abajo, más a la derecha o _-_-_

~^^1^^ Neotomismo: filosofía oficial del catolicismo contemporáneo.

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