[1] Emacs-Time-stamp: "2007-08-15 21:36:03" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.10.27) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ [BEGIN]
¡Proletarios de todos los países, unios!
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[3]INSTITUTO I)K MARXISMO-I.FNINISMO DEL CC OKI. PCIS
VI.LENIN
OBRAS ESCOGIDAS
EN TRES TOMOS
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[4]DE LA EDITORIAL
Todos los trabajos y discursos incluidos en este volumen han sido traducidos de la 5a odie ion en ruso de las Obras Completas de V. I. Lenin, preparada por el Instituto de Marxismo-Lcninismo adjunto al CC del PCUS. Al final del volumen se insertan notas aclaratorias y un índice de nombres.
B.H.AEHHH H3BPAHHME nPOM3BE/lEHHfl B TPEX TOMAX TOM 3 Ha ucnanciíOM Hiwne & Traducción al español. Editorial Progreso. 1979 Iinprt'so en Id L!RSS 10102--309 \-------------249--79 OH(()l)-79 010102000(1 5 __ALPHA_LVL1__ PREFACIOEl tercer volumen de las Obras Escogidas de Lenin incluye trabajos escritos desde julio de 1918 hasta marzo de 1923. Lenin trata en ellos postulados importantísimos de la teoría marxista, explica cuestiones de la defensa de la patria socialista, traza vías de la construcción del socialismo y el comunismo y formula las bases de la política nacional del Partido Comunista, los principios de la política exterior del Estado soviético y las tareas del partido en la labor cultural e ideológica. Incluye asimismo escritos acerca del movimiento comunista internacional.
Constituyen una parte considerable del presente volumen escritos y discursos de Lenin dedicados a la defensa del país durante la intervención militar extranjera y la guerra civil. Desde los primeros días de la Gran Revolución Socialista de Octubre, los imperialistas se plantearon la misión de derrocar el Poder soviético a mano armada. Agruparon las fuerzas de la contrarrevolución, ayudaron a que se formaran los ejércitos de guardias blancos y se inmiscuyeron por todos los conductos en los asuntos internos del País Soviético. Una vez fracasados los cálculos del imperialismo internacional de estrangular la revolución rusa con las manos de la Alemania del Kaiser, los países de la Entente empezaron abiertamente la intervención militar. Para el verano de 1918 la República de los Soviets se vio rodeada de un ígneo cerco de frentes.
En el Discurso pronunciado en la reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia, del Soviet de Moscú, de los comités fabriles y de los sindicatos de Moscú el 29 de julio de 1918, en la Carta a los obreros norteamericanos y en otras obras incluidas en este volumen, Lenin denunció los fines rapaces de los imperialistas de Inglaterra, Francia, los EE.UU. y Japón con respecto a la República Soviética. Actuando unidos con las clases explotadoras de los terratenientes y los capitalistas derrocados y apoyándose en los mencheviques y los eseristas, trataron de restaurar en Rusia el viejo régimen y esclavizar a los pueblos de ésta. Lenin recalcaba que el culpable del desencadenamiento y prolongación de la guerra civil en Rusia había 6 sido precisamente el imperialismo internacional encabezado por los Estados Unidos de América.
El Partido Comunista alzó a la clase obrera y a todos los trabajadores del País Soviético a la guerra revolucionaria, a la guerra patria, contra los intervencionistas y la contrarrevolución burguésterrateniente. "Todo el problema de la existencia de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia---decía Leiiin---, todo el problema de la revolución socialista en Rusia ha quedado reducido al de la guerra" (pág. 34 del presente volumen).
Los escritos de Lenin Resolución aprobada en la reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia, del Soviet de Moscú, de los comités fabriles y de los sindicatos el 22 de octubre de 1918. Tesis del CC del PC(b) de Rusia en relación con la situación en el Frente Oriental, ¡Todos a la lucha contra Denikinl (Carta del Comité Central del PC(b) de Rusia a las organizaciones del partido), Carta a los obreros y campesinos con motivo de la victoria sobre Kolchak, Ejemplo de los obreros petrogradenses y otros incluidos en este volumen reflejan la actividad gigantesca del Partido Comunista y su Comité Central, encabezado por Lenin, actividad orientada a organizar la derrota de las fuerzas militares de los enemigos del exterior y el interior.
Lenin, jefe del partido y del Gobierno, fue el inspirador y organizador de la defensa del País Soviético. Bajo su dirección inmediata se elaboró la política interior y exterior del partido en las condiciones de la guerra, se resolvieron las cuestiones más importantes de la creación de las fuerzas armadas soviéticas, del fortalecimiento de la retaguardia y se trazaron y pusieron en práctica planes militares estratégicos. En sus trabajos y discursos, Lenin indicó los caminos y medios para asegurar la victoria sobre las fuerzas unificadas del imperialismo internacional y la contrarrevolución interior y dio a conocer las fuentes de la fuerza e invencibilidad del Estado soviético.
Lenin caracterizó así el gran papel decisivo que el Partido Comunista desempeñó aquellos años: "Y únicamente gracias a que el partido permanecía alerta, a que el partido mantenía la más rigurosa disciplina, gracias a que la autoridad del partido unía a todas las instituciones y organismos y a que decenas, centenares, millares y, en suma, millones seguían como un solo hombre la consigna lanzada por el CC, únicamente debido a que se han hecho sacrificios inauditos ha podido suceder el milagro que se ha producido. Únicamente por eso hemos podido vencer las reiteradas campañas de los imperialistas de la Entente y de los imperialistas del mundo entero" (págs. 330--331).
Lenin veía las condiciones más importantes de la victoria sobre los enemigos en el régimen soviético, en la conciencia y heroísmo de la 7 clase obrera y de todos los trabajadores cohesionados en torno al partido.
La alianza político-militar de la clase obrera y de los campesinos tuvo un alcance primordial para la derrota de los intervencionistas y la contrarrevolución interior. En el artículo Las preciosas confesiones de Pitirim Sorokin, en el Informe sobre el trabajo en el campo, presentado al VIII Congreso del PC(b) de Rusia, y en otros trabajos Lenin fundamentó la política del partido de alianza con los campesinos medios y explicó que de esa alianza dependía el resultado de la guerra y el éxito de la edificación socialista.
Hasta en los duros años de la guerra civil, en los que hubo que defender a mano armada la libertad y la independencia del País Soviético, Lenin hizo constantemente hincapié en que las tareas principales del partido y el pueblo eran las de crear un nuevo régimen, el régimen socialista. A propuesta de Lenin, el VIII Congreso del PC(b) de Rusia, celebrado en marzo de 1919, estudió y aprobó otro programa del partido, programa que definía las tareas del partido para el período de transición del capitalismo al socialismo. En el informe y discurso de resumen de la discusión en torno al informe sobre el programa del partido, pronunciados en el congreso, Lenin explicó los postulados más trascendentales del programa, rechazó las tentativas de introducir en él con artimañas ideas antibolcheviques y explicó la importancia que tenía el nuevo programa.
En las dificilísimas condiciones de la intervención militar extranjera y la guerra civil, Lenin siguió desarrollando la teoría marxista, doctrina de la edificación del socialismo y el comunismo.
En octubre-noviembre de 1918 Lenin escribió el voluminoso trabajo La revolución proletaria y el renegado Kautsky. En esta producción clásica desenmascaró las opiniones revisionistas de Kautsky y otros oportunistas que negaban la necesidad de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, explicó importantísimos problemas del Estado proletario y presentó un profundo análisis de la experiencia histórica de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Mostró que el paso al socialismo es imposible sin la revolución socialista y la conquista del poder por la clase obrera.
Lenin explicó que la dictadura de la clase obrera es el tipo superior de democracia: la democracia proletaria, la democracia socialista. La democracia burguesa es la democracia para los ricos, para los explotadores. Por muchas loas que le canten los abogados del capitalismo para embaucar a las masas, es y no puede menos de ser estrecha, restringida, falaz. La democracia proletaria, socialista, forma de la cual es el Poder soviético, es la democracia genuina, puesto que garantiza de hecho el ejercicio de los derechos sociales y 8 políticos de los trabajadores. "La democracia proletaria---escribió Lenin---es un millón de veces más democrática que cualquier democracia burguesa. El Poder soviético es un millón de veces más democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas" (pág. 79).
En la carta Un saludo a los obreros húngaros, en los artículos Economía y política en la época de la dictadura del proletariado, Una gran iniciativa (El heroísmo de los obreros en la retaguardia. Los "sábados comunistas''). De la destrucción de un régimen .secular a la creación de otro nuevo y en el Discurso pronunciado en el I Congreso de las comunas rurales y arteles agrícolas (4 de diciembre de 1919), Lenin desarrolló la doctrina de la dictadura del proletariado como instrumento para construir el comunismo, examinó las cuestiones de la transformación socialista del país y planteó tareas de creación de una nueva disciplina del trabajo, de nuevas formas socialistas de economía.
En el período de transición del capitalismo al socialismo, explicó Lenin, la lucha de clases no desaparece, sólo cambia de forma. Tras conquistar el poder político, la clase obrera prosigue su lucha de clase, adoptando diversos procedimientos con relación a las clases explotadoras derrocadas y a la pequeña burguesía vacilante.
La dictadura del proletariado presupone el empleo de la violencia para reducir la resistencia de los capitalistas, los terratenientes y sus secuaces. "Quien no lo haya comprendido, no es un revolucionario y hay que apartarlo de la dirección o del puesto de consejero del proletariado" (pág. 214). El grado de esa violencia se determina por el de la resistencia de las clases explotadoras.
Lenin recalcaba que el contenido de la dictadura del proletariado, sin embargo, no se limita a la violencia. "Su esencia fundamental reside en la organización y disciplina del destacamento avanzado de los trabajadores, de su vanguardia, de su único dirigente: el proletariado. Su objetivo es construir el socialismo, suprimir la división de la sociedad en clases, convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores, quitar el terreno a toda la explotación del hombre por el hombre" (pág. 214). La dictadura del proletariado significa la dirección de la clase obrera con relación a los campesinos y otras capas no proletarias de los trabajadores.
En el artículo Una gran iniciativa, escrito con motivo de los sábados comunistas, Lenin indicó que el capitalismo puede ser vencido definitivamente, y lo será, por el socialismo porque éste crea una productividad del trabajo nueva, mucho más elevada. Los sábados comunistas fueron el primer paso hacia el trabajo comunista, hacia el trabajo no retribuido a favor de toda la sociedad. Lenin estaba completamente seguro de que, con la ayuda del poder estatal proletario, los brotes del comunismo crecerían y se desarrollarían en 9 pleno comunismo. La previsión de Lenin acerca de que el trabajo voluntario y consciente de los obreros tenía un gran futuro se está plasmando con éxito en la realidad hoy día. Los débiles brotes del comunismo que Lenin cuidara con tanto celo se han convertido hoy en un vasto movimiento de masas por una actitud comunista ante el trabajo.
Constituyen una gran parte del volumen obras de Lenin del período de construcción pacífica que siguió a la terminación de la guerra civil, cuando se sacaron a primer plano las tareas de restablecimiento de la economía nacional y las cuestiones de la revolución cultural.
Ya a principios de 1920 Lenin señaló la necesidad de organizar la economía del país en amplia escala y colocarla sobre una base técnica superior, electrificándola toda ella. La Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia (GOELRO), dirigida por Lenin, compuso el primer plan de fomento de la economía nacional para largo plazo, el plan de la electrificación de la Rusia Soviética, aprobado por el VIII Congreso de los Soviets de toda Rusia en diciembre de 1920. En el informe presentado al congreso sobre la actividad del Consejo de Comisarios del Pueblo, en el Proyecto de resolución sobre el informe de la electrificación y en el artículo Sobre el plan económico único Lenin dio a conocer la gran importancia de la electrificación para construir el socialismo y el comunismo. Expuso su genial tesis: "El comunismo es el Poder soviético más la electrificación de todo el país". En esta maravillosa definición, que recoge, indisolublemente ligadas, las cuestiones de la base material y de producción de la sociedad comunista y de la forma política del poder estatal, llamado a hacer realidad el paso del capitalismo al comunismo, está expresada la esencia del enfoque marxista-leninista de la edificación del comunismo.
Lenin enseñó que la importancia decisiva en la edificación del socialismo y el comunismo correspondía al desenvolvimiento de la industria pesada, a la producción de medios de producción. Consideraba que la gran industria basada en la maquinaria era la clave para la transformación socialista de la agricultura. Sólo el ascenso rápido e incesante de las fuerzas productivas sobre la base del desarrollo preferente de la industria pesada puede garantizar el bienestar del pueblo y resolver la tarea de alcanzar y adelantar a los países capitalistas desarrollados en el aspecto económico. Lenin estaba profundamente convencido de que esta tarea histórica se cumpliría.
Esas sabias ideas de Lenin determinaron la dirección de toda la actividad del Partido Comunista para organizar la economía socialista y constituyeron la base de todos los planes del fomento de la economía del País Soviético para largo plazo. El pueblo soviético 10 realizó la industrialización socialista del país en breve plazo histórico y está creando hoy la base material y técnica del comunismo. La Unión Soviética hace ya mucho que ha dejado atrás a Inglaterra, Francia y Alemania Occidental en cuanto al volumen absoluto de producción industrial. Se está cumpliendo con éxito la tarea de alcanzar y adelantar a los países capitalistas más desarrollados, incluidos los EE.UU., con respecto a la producción por habitante.
Lenin tenía al Partido Comunista por la fuerza dirigente y encauzadora en el sistema de la dictadura del proletariado, en la edificación socialista. Se preocupó constantemente de elevar el papel del partido, fortalecer la unidad y conservar la pureza de sus filas. Dirigido por Lenin, el Partido Comunista derrotó a los trotskistas y otros grupos antipartido que, tras imponer al partido a fines de 1920 y comienzos de 1921 una discusión sobre el papel de los sindicatos, se manifestaron contra la línea política del mismo. En este volumen se incluye el folleto Una vez más acerca de los sindicatos, el momento actual y los errores de los camaradas Trotski y Bujarin, en el cual Lenin desenmascaró el carácter fraccionario y escisionista de los actos de los trotskistas y bujarinistas y mostró el papel y las tareas de los sindicatos en la edificación del socialismo.
Lenin dijo reiteradas veces que era únicamente posible superar el desbarajuste económico y cumplir el plan de electrificación y reorganización del país sobre bases socialistas con la condición de incorporar a la edificación económica a las masas más amplias de la clase obrera y de todos los trabajadores. Remarcó que el método de persuasión debía ser la base para abordar a las masas, enseñó que los sindicatos ligaban al partido con las masas y estaban llamados a ser escuela de dirección, escuela de administración y escuela de comunismo.
Lenin puso también al desnudo la inconsistencia y el peligro que representaba la plataforma de la llamada "oposición obrera'', que negaba el papel dirigente del partido en el sistema de la dictadura del proletariado, reducía a la nada el valor del Estado proletario en la edificación de la economía socialista y exigía que se entregara a los sindicatos, al "congreso de productores de toda Rusia'', la dirección de la economía. En el presente volumen está incluido el proyecto de Lenin de resolución Sobre la desviación sindicalista y anarquista, que fue aprobado por el X Congreso del PCX'') de Rusia. En esa resolución se ponía de manifiesto la esencia de la "oposición obrera" como desviación anarco-sindic alista y se reconocía la propaganda de sus opiniones incompatible con la filiación al Partido Comunista.
El X Congreso del partido aprobó la resolución Sobre la unidad del partido, escrita y propuesta por Lenin. En esta resolución se 11 reconocía el daño que causaba y lo intolerable que era toda labor fraccionaria, que conducía por fuerza al debilitamiento del partido, y se exigía la disolución de todos los grupos fraccionarios y, en caso de que resurgieran, que se adoptase con relación a sus participantes toda clase de medidas coactivas, hasta la expulsión. La resolución de Lenin Sobre la unidad del partido se hizo directriz para el Comité Central y todas las organizaciones del partido a fin de que velasen por la unidad de sus filas y desempeñó inmenso papel en la lucha contra los grupos antipartido.
Un gran mérito de Lenin fue la elaboración de la nueva política económica, aprobada por el X Congreso del partido, única política económica acertada del proletariado en el período de transición del capitalismo al socialismo. A esta cuestión se dedican varias obras y discursos de Lenin, incluidos en el presente volumen: el Informe sobre la sustitución del sistema de contingentarían con el impuesto en especie, presentado al X Congreso del PC(b) de Rusia, el folleto Sobre el impuesto en especie(Significación de la nueva política y sus condiciones), las Tesis del informe sobre la táctica del Partido Comunista de Rusia ante el III Congreso de la Internacional Comunista, los artículos Con motivo del cuarto aniversario de la Revolución de Octubre, Acerca de la significación del oro ahora y después de la victoria completa del socialismo, las tesis Acerca del papel y de las tareas de los sindicatos en las condiciones de la nueva política económica, el Informe político del Comité (Central del PC(b) de Rusia, presentado al XI Congreso del partido, el informe Cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial, pronunciado ante el IV Congreso de la Internacional Comunista.
Lenin decía que la política del "comunismo de guerra" durante la contienda civil---consistente en la prohibición completa del comercio privado, la aplicación de la contingentación y la distribución igualitaria, en general, de los productos---fue una medida forzada que se proponía el fin de movilizar todas las energías y recursos económicos para la defensa del país. Esta política desempeñó su papel positivo, sin ella no se podía vencer a los intervencionistas y guardias blancos. Mas el "comunismo de guerra" no responde a las tareas económicas de la dictadura del proletariado en el período de transición. Por eso, una vez terminada la guerra civil, el partido pasó a la nueva política económica.
Lenin enseñaba que la nueva política económica, política que presuponía la conservación v aprovechamiento de la producción mercantil, el comercio y el dinero por el Estado proletario, creaba las bases económicas de la alianza de la clase obrera y los campesinos y garantizaba la construcción de los cimientos económicos de la sociedad socialista. A este respecto Lenin recalce') con todas sus fuerzas que la alianza de la clase obrera y los campesinos, teniendo la 12 clase obrera la dirección en esta alianza, es el principio supremo de la dictadura del proletariado.
La aplicación de la nueva política económica presuponía tolerar durante cierto tiempo el comercio privado y la libertad de empresa privada, lo que llevaba a cierta reanimación del capitalismo. Pero esta reanimación del capitalismo se admitía dentro de unos límites determinados, sin soltar el Estado proletario de sus manos las posiciones clave y con la condición de que el Estado regulase el comercio privado y el capitalismo privado. Para llevar a cabo esa regulación Lenin propuso utilizar diversas formas de "capitalismode Estado" : sociedades mixtas, arrendamiento de empresas estatales a particulares, concesiones, etc. En el País Soviético, las empresas capitalistas de Estado no adquirieron desarrollo de alguna amplitud ni desempeñaron un papel importante en la economía del período de transición porque la burguesía no quiso trabajar bajo el control del Poder soviético. Sin embargo, la experiencia de los países de la comunidad socialista ha confirmado en la práctica la posibilidad de utilizar el "capitalismo de Estado" en beneficio de la edificación del socialismo.
Lenin enseñaba que, admitiendo la emulación económica entre el socialismo en construcción y el capitalismo tendente a renacer, la nueva política económica presupone el desplazamiento paulatino de los elementos capitalistas y la victoria completa del tipo de economía socialista. La tarea consistía en no dejar fuera de control a los elementos capitalistas, aprender a administrar y vencer a los capitalistas en el terreno económico. Lenin estaba firmemente convencido de que "de la Rusia de la Nep saldría la Rusia socialista'', y esa previsión se confirmó.
El paso a la nueva política económica quería decir, a juicio de Lenin, el cambio de todos los métodos, típicos del período del "comunismo de guerra'', de llevar la economía; quería decir el paso al comercio, a la aplicación de la autogestión financiera en las empresas estatales, el paso a garantizar la rentabilidad, el funcionamiento sin pérdidas de las empresas.
Lenin remarcaba particularmente la necesidad de poner consecuentemente en práctica el principio del interés económico como una de las condiciones más importantes para edificar con éxito el socialismo y el comunismo. "Esforzaos por construir al comienzo sólidos puentes que, en un país de pequeños campesinos, lleven al socialismo a través del capitalismo de Estado, no basándoos directamente en el entusiasmo, sino en el interés personal, en la ventaja personal, en la autogestión financiera, valiéndoos del entusiasmo despertado por la gran revolución---escribió---. De otro modo no os acercaréis al comunismo, no llevaréis a él a decenas y decenas de millones de personas" (pág. 666).
13Lenin señaló reiteradamente la importancia internacional de la nueva política económica, decía que en cualquier parte del mundo, en la que se produjera la revolución socialista, la nueva sociedad se basaría en la alianza de los obreros y los campesinos. Por eso, para realizar la construcción del socialismo, es inevitable llevar a cabo de una u otra manera las medidas propias de la Nep. La historia ha confirmado plenamente esta tesis de Lenin. Los partidos comunistas y obreros de los países de la comunidad socialista aprovechan ampliamente la experiencia de la Nep en la Rusia Soviética, aplicándola con éxito a las particularidades concretas de sus países.
Lenin enseñó que una condición indispensable para construir el comunismo, a la par con la creación de la base material y técnica, es el ascenso cultural y un alto nivel de conciencia de las masas. Varias obras y discursos incluidos en el presente volumen contienen enunciados leninistas muy importantes acerca de la esencia y vías de la revolución cultural y de las tareas fundamentales del partido en el terreno ideológico.
En el discurso pronunciado en el III Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas de Rusia, que se celebró en octubre de 1920, Lenin esbozó el programa de educación comunista e instrucción de la joven generación. Planteó a la juventud la tarea de estudiar el comunismo y dominar toda la riqueza de conocimientos acumulados por la humanidad, uniendo el estudio con el trabajo, con la lucha práctica por el comunismo. En el proyecto de resolución La cultura proletaria y en el Discurso pronunciado en la Conferencia de toda Rusia de los organismos de educación política de las secciones provinciales y distritales de instrucción pública el 3 de noviembre de 1920 Lenin hizo hincapié en las funciones educativas de la dictadura del proletariado y en el papel dirigente del Partido Comunista en el fomento de la cultura. Señaló que toda la propaganda y la agitación, toda la labor ideológica del partido debía estar indisolublemente ligada con la práctica de la edificación del comunismo.
En el artículo El significado del materialismo militante Lenin definió las tareas del partido en el frente teórico, sobre todo en el campo de la filosofía. Escribió que era necesario desenmascarar resueltamente a los científicos lacayos de la burguesía, luchar implacablemente contra las tendencias idealistas de todo género y estudiar infatigablemente el materialismo dialéctico a base de generalizar los novísimos adelantos de las Ciencias Naturales y la experiencia de la lucha de clase del proletariado. Este artículo de Lenin, modelo de espíritu de partido en la filosofía, fue y sigue siendo un programa combativo de lucha del Partido Comunista contra la ideología burguesa.
Lenin luchó desde los primeros días del Poder soviético por la cohesión de los pueblos de Rusia y por su estrecha alianza política y 14 económica a base de la igualdad completa de derechos de las naciones. "Nosotros queremos una unión voluntaria de las naciones ---escribió en 1919 en la Carta a los obreros y campesinos de Ucrania a propósito de las victorias sobre Denikin---: una unión que no tolere violencia alguna de una nación sobre otra, una unión que se base en la más plena confianza, en la clara conciencia de la unidad fraternal, en un acuerdo plenamente voluntario" (pág. 321).
En el Informe sobre el programa del partido pronunciado ante su VIII Congreso, en el Esbozo inicial de las tesis sobre los problemas nacional y colonial (Para el II Congreso de la Internacional Comunista), en las cartas Acerca de la formación de la URSS y Contribución al problema de las naciones o sobre la "autonomización'', incluidos en el presente volumen, Lenin formuló las bases de la política nacional del Partido Comunista. Planteó la tarea de suprimir la desigualdad realmente existente entre las naciones antes oprimidas, ayudar a las masas trabajadoras de los pueblos no rusos a desarrollar y afianzar en sus territorios la organización estatal soviética, asegurar el ascenso de la economía y el florecimiento de la cultura socialista.
En las obras de Lenin están elaborados los principios de la edificación del multinacional Estado socialista como unión voluntaria de naciones soberanas, con derechos iguales, a base del internacionalismo proletario. Sin tal unión, escribió, es imposible defender airosamente la existencia independiente de las repúblicas soviéticas contra los atentados de los imperialistas, es imposible llevar a cabo el ascenso rápido de las fuerzas productivas del país, crear una economía socialista única, que se desarrolle según un plan. Lenin fue el inspirador y creador de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Señaló que con la formación de la URSS no se quitaba la independencia a las repúblicas nacionales soviéticas, sino que se creaba una unión nueva, una federación nueva de "repúblicas con derechos iguales".
Lenin exigió que se aplicasen estrictamente en la práctica los principios del internacionalismo proletario, que se combatiesen hasta las mínimas manifestaciones de chovinismo de nación dominante y de nacionalismo local, exhortando a reforzar la amistad de los pueblos. El Partido Comunista de la Unión Soviética aplica rigurosamente estas indicaciones de Lenin, asegura, a base de la colaboración y ayuda mutua fraternales, el desarrollo múltiple de la economía y la cultura de todas las naciones socialistas, creando las condiciones necesarias para aproximarlas aún más.
Las obras que integran el presente volumen caracterizan brillantemente a Lenin como gran adalid de la paz. Lenin desarrolla v concreta en ellas los principios de la política exterior del Estado 15 socialista proclamados en el Decreto de la paz y elaborados por él durante los primeros meses de Poder soviético.
``La República Socialista Federativa Soviética de Rusia---escribió Lenin---desea vivir en paz con todos los pueblos y dedicar todas sus fuerzas a la edificación interior para normalizar la producción, el transporte y la administración pública sobre la base del régimen soviético...'' (pág. 308). Lenin señaló que el Estado soviético estaba dispuesto a garantizar la no ingerencia en los asuntos internos de otros Estados; que reconocía el derecho de todos los pueblos del mundo a la autodeterminación, defendía en las relaciones internacionales la igualdad de derechos de las naciones pequeñas y grandes y aspiraba a establecer relaciones amistosas y comerciales con otros países y ampliarlas.
Lenin defendió estrictamente la posibilidad y la necesidad de la coexistencia pacífica de los Estados con distinto régimen social como el único principio acertado y razonable de las relaciones internacionales en las condiciones de la división del mundo en dos sistemas. La coexistencia pacífica de los Estados no significa, como afirman los revisionistas, renunciar a la lucha de la clase obrera, de los partidos comunistas, por el triunfo de las ideas socialistas. La propia coexistencia de Estados con distinto régimen social es una de las formas de lucha de clase entre el socialismo y el capitalismo. Empero los litigios ideológicos y políticos entre los Estados no deben resolverse mediante guerras. Lenin estimaba que la contradicción existente entre los dos sistemas, el socialista y el capitalista, puede y debe resolverse no mediante la guerra, sino mediante la emulación económica pacífica entre ellos, en el transcurso de la cual el socialismo mostrará inevitablemente su completa superioridad sobre el capitalismo. Por eso, la edificación económica en el País Soviético es de gran alcance internacional. Al señalar que los trabajadores de todo el mundo tenían la mirada puesta en el País de los Soviets, Lenin dijo: "Como más influimos ahora en la revolución mundial es con nuestra política económica... En este terreno la lucha se lleva ya en escala mundial. Si cumplimos esta tarea ganaremos en escala internacional de seguro y definitivamente" (pág. 639).
El principio leninista de la coexistencia pacífica y de la emulación económica de los dos sistemas sociales opuestos constituye la base inquebrantable de la política exterior de los países socialistas. Rigiéndose por las ideas de Lenin, el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Gobierno soviético luchan infatigablemente por la paz y la seguridad de los pueblos, por el desarme general v completo. Todos los partidos comunistas consideran la lucha por la paz una tarea suya de primer orden. En esta lucha arrancan de que, aunque «a naturaleza agresiva del imperialismo no ha cambiado, en las 16 condiciones actuales, cuando existe el sistema socialista mundial, la guerra no es fatalmente inevitable.
La nueva guerra mundial puede ser conjurada con los esfuerzos aunados del campo socialista mundial, de la clase obrera internacional, del movimiento de liberación nacional de todos los países que se pronuncian contra la guerra y de todas las fuerzas pacíficas. Cuando la superioridad de las fuerzas del socialismo y la paz sea absoluta, surgirá la posibilidad real, antes aún de la victoria completa del socialismo en la Tierra, de excluir la guerra mundial de la vida de la sociedad. La victoria del socialismo en todo el mundo eliminará definitivamente las causas sociales y nacionales del surgimiento de toda guerra.
Ocupan importante lugar en el volumen obras y discursos de Lenin consagrados a cuestiones del movimiento comunista internacional. Lenin desenmascaró infatigablemente el oportunismo de derecha, el socialreformismo y el revisionismo como el enemigo principal en el movimiento obrero. "Se ha demostrado en la práctica ---dijo---que los políticos del movimiento obrero pertenecientes a la tendencia oportunista son mejores defensores de la burguesía que los propios burgueses. La burguesía no podría mantenerse si ellos no dirigieran a los obreros" (pág. 468). Al propio tiempo, Lenin se pronunció enérgicamente contra el oportunismo "de izquierda'', contra el dogmatismo y el sectarismo en los partidos comunistas, que los llevaba a aislarse de las masas obreras. Señaló reiteradamente que el dogmatismo en teoría y política hace el juego al revisionismo y remarcó la necesidad de desarrollar de manera creadora la teoría marxista conforme a la nueva situación histórica, partir de la esencia del marxismo y, sobre esta base, hacer un análisis concreto de la situación concreta.
En el presente volumen se incluye la genial obra de Lenin La enfermedad infantil del ``izquierdismo'' en el comunismo, en la que sometió a crítica demoledora el "doctrinarismo izquierdista" y tras sintetizar la experiencia del movimiento revolucionario en Rusia y otros países, explicó las importantísimas cuestiones de la estrategia y la táctica de los partidos comunistas. Lenin mostró que la experiencia rusa tiene alcance internacional y llamó a los partidos comunistas a que aprovechasen en su lucha "lo que la historia y la táctica actual del bolchevismo contienen de aplicable, importante y obligatorio en todas partes" (pág. 373). Al remarcar el papel del Partido Comunista como fuerza dirigente en la lucha de la clase obrera, Lenin enseñó a los partidos comunistas a fortalecer sus vínculos con las masas, a trabajar en todas las organizaciones, aun en las más reaccionarias, que tuviesen masas proletarias o semiproletarias, a participar en los parlamentos burgueses, a conquistar para el comunismo a la mayoría 17 de la clase obrera y de todos los trabajadores. Escribió que es preciso dominar todas las formas y métodos de lucha, ser flexibles al máximo en la táctica, saber aprovechar los compromisos con otros partidos, aplicar acertadamente los principios fundamentales del comunismo a las condiciones concretas de sus países.
El libro de Lenin La enfermedad infantil del ``izquierdismo'' en el comunismo es una relevante obra de marxismo revolucionario. Ha servido y sirve hasta la fecha a los comunistas de todos los países de magnífica guía de estrategia y táctica, de poderoso instrumento ideológico en su lucha por la paz, la democracia y el socialismo.
En las Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, presentados al I Congreso de la Internacional Comunista, en el Esbozo inicial de las tesis sobre la cuestión agraria y en el Esbozo inicial de las tesis sobre los problemas nacional y colonial para el II Congreso de la Internacional Comunista, en el Informe sobre la situación internacional y las tareas fundamentales de la Internacional Comunista y en el Informe de la Comisión para los problemas nacional y colonial,presentado al II Congreso de la Internacional Comunista, asi' como en el Discurso en defensa de la táctica de la Internacional Comunista, pronunciado ante el III Congreso de la Internacional Comunista, Lenin elaboró y fundamentó los principios programáticos, de organización y táctica del movimiento comunista internacional. Dio indicaciones básicas sobre la importancia y vías de aplicación de la táctica del frente único, por las que se rigen los partidos comunistas en su lucha por la unidad de la clase obrera y la cohesión de todas las fuerzas democráticas contra la reacción.
A juicio de Lenin, la estrategia y la táctica del movimiento comunista internacional deben partir de que, después de la Revolución de Octubre, el contenido de la nueva época iniciada de la historia universal es la transición del capitalismo al socialismo, la formación y afianzamiento del sistema del socialismo. Con la particularidad de que Lenin previo genialmente que llegaría un día en que la dictadura del proletariado se convertiría "cíe nacional (es decir, existente en un solo país e incapaz de determinar la política mundial) en internacional (es decir, en dictadura del proletariado existente, cuando menos, en varios países avanzados y capaz de tener una influencia decisiva sobre toda la política mundial)" (pág. 440). La previsión de Lenin se ha confirmado. El socialismo ha rebasado el marco de un solo país y se ha hecho un sistema mundial, que se está transformando en el factor decisivo del desarrollo de la sociedad humana.
En las obras de Lenin han obtenido ulterior desarrollo los principios marxistas del internacionalismo proletario. Lenin condeno resueltamente el reconocimiento, de palabra, del 18 inlernacionalismo y la sustitución, de hecho, del mismo con el nacionalismo pequeñoburgués. El internacionalismo proletario, explicó Lenin, requiere que los intereses del movimiento obrero en un país dado se sometan a los intereses del movimiento mundial de emancipación de los trabajadores en su totalidad, requiere unidad, cohesión y ayuda mutua fraternal del proletariado y los partidos comunistas de todos los países.
Lenin remarcaba la enorme importancia que tienen los movimientos de liberación nacional, señaló la inevitabilidad de la disgregación del sistema colonial del imperialismo y previo genialmente que la lucha de las masas trabajadoras de las colonias y los países dependientes, encauzada primero hacia la emancipación nacional, se volvería, en su desenvolvimiento, contra el capitalismo. A este respecto expuso el enunciado de que, tras liberarse del yugo imperialista y establecer el poder de los trabajadores, las ex colonias, en las que predominan relaciones patriarcales, feudales y semifeudales, pueden llevar a efecto, con la ayuda del proletariado triunfante de los países adelantados, el paso al socialismo, saltando la fase capitalista del desarrollo.
En el II Congreso de toda Rusia cíe las organizaciones comunistas de los pueblos de Oriente, celebrado en noviembre de 1919, Lenin dijo: "Tras el período del despertar de Oriente, en la revolución actual empieza un período en el que todos los pueblos orientales participarán en la decisión de los destinos del mundo entero, y lo harán no para ser únicamente una fuente de enriquecimiento" (pág. 305). La marcha de la historia ha confirmado la previsión de Lenin acerca de la inevitabilidad del hundimiento del sistema colonial del imperialismo. Después de la segunda guerra mundial se han liberado del yugo colonial y semicolonial y han emprendido la senda del desarrollo independiente países con una población total de más de mil cuatrocientos millones de habitantes. Los-pueblos liberados de Asia, África y América Latina participan activamente en la política internacional. El crac completo del colonialismo es ineludible. Cumpliendo los legados de Lenin,el Estado soviético, todos los países socialistas y todos los partidos comunistas se pronuncian por la extinción completa y definitiva, cuanto antes, del régimen colonial en todas sus formas y manifestaciones. Consideran su deber internacional prestar el máximo apoyo moral y material a los pueblos que luchan por liberarse de la opresión imperialista, ayudar a los pueblos de los jóvenes Estados nacionales en su lucha por el fortalecimiento de la independencia y asistir a estos países en su avance por la senda del progreso.
Concluye el presente volumen con las últimas cartas y artículos de Lenin: Carta al Congreso, Sobre la concesión de funciones legislativas al 19 Gosplán, Contribución al problema de las naciones o sobre la " autonomizacióri'', Páginas del diario. Sobre las cooperativas, Nuestra revolución (A propósito de las notas de N. Sujánoi:), Cómo tenemos que reorganizar la Inspección Obrera y Campesina (Propuesta al XII Congreso del partido). Más vale poco y bueno. Estos artículos fueron la etapa concluyeme de la elaboración del plan de Lenin de edificación del socialismo en la URSS, la fundamentación de la línea del partido a la luz de la perspectiva del movimiento mundial de emancipación de los trabajadores.
Al desarrollar el programa de la transformación socialista de Rusia, Lenin volvió a remarcar que la importancia decisiva en ello correspondía a la industrialización del país, al fomento de la gran industria basada en la maquinaria y a la electrificación de la economía nacional.
Trascendental parte integrante del plan de Lenin de la edificación del socialismo fue el programa de la transformación socialista de la agricultura. Lenin propuso su genial plan cooperativista de incorporar a los campesinos a la causa de la edificación socialista. Enseñó que sólo la agrupación de las pequeñas haciendas campesinas y la creación de una producción social en gran escala, empleando máquinas y procedimientos científicos de agrotecnia, podían dar la elevación necesaria del rendimiento del trabajo agrícola y asegurar el bienestar de los campesinos. La creación de cooperativas es el único camino, el más sencillo, asequible y comprensible para el campesino, de pasar de la pequeña hacienda a la producción y trabajo colectivos. Para cumplir bien esta tarea hay que tener una base material, observar rigurosamente el principio de la voluntariedad de agrupación de los campesinos, asegurar el papel dirigente del Estado proletario en el proceso de colectivización de la agricultura.
El plan cooperativista de Lenin fue el programa concreto de la lucha sucesiva del Partido Comunista por la transformación socialista de la agricultura. Al llevar a la práctica este plan, el partido aseguró el cumplimiento de la tarea más compleja de la revolución socialista después de la conquista del poder por el proletariado, la tarea de encauzar a los millones de campesinos por la vía del socialismo.
En el artículo Páginas del diario, Lenin tra/.ó los caminos del fomento cultural, señalando que una de las condiciones más importantes del éxito de la transformación socialista consistía en incorporar a las amplias masas trabajadoras a la cultura.
En los últimos artículos de Lenin se dedica gran espacio al mejoramiento y perfeccionamiento del aparato del Estado, a su reducción y abaratamiento, a su aproximación a las masas trabajadoras y a la lucha contra el burocratismo y el papeleo.
Lenin remarcó con toda energía la necesidad de robustecer el 20 partido como fuerza dirigente y orientadora en la edificación del socialismo, la necesidad de asegurar la unidad ideológica y orgánica del partido.
En sus artículos, Lenin rebatió a los teóricos de la II Internacional, a los reformistas y revisionistas, que afirmaban que en Rusia no había premisas económicas objetivas para el socialismo. En el País Soviético, señaló, hay todo cuanto hace falta, y en cantidad suficiente, para la edificación de la sociedad socialista completa. El pueblo soviético puede construir y construirá el socialismo aun estando dentro del cerco capitalista. Bajo la dirección del Partido Comunista, avanzando firme y estrictamente por la senda del leninismo, el pueblo soviético ha sido el primero en la historia en llevar a cabo la transformación socialista de Rusia y construir la sociedad socialista.
Lenin expresó su profundo convencimiento de que la victoria del socialismo en escala internacional es inevitable. "El desenlace de la lucha---escribió---depende, en última instancia, del hecho de que Rusia, la India, China, etc., constituyen la mayoría gigantesca de la población. Y precisamente esta mayoría de la población es la que se incorpora en los últimos años con inusitada rapidez a la lucha por su liberación, de modo que, en este sentido, no puede haber ni sombra de duda respecto al desenlace final de la lucha a escala mundial. En este sentido, la victoria definitiva del socialismo está plena y absolutamente asegurada" (pág. 813).
La vida ha confirmado totalmente las previsiones científicas de Lenin acerca de las vías del desarrollo y perspectivas del movimiento mundial de emancipación de los trabajadores.
El País de los Soviets se ha convertido en un gran Estado socialista, en el Estado más poderoso del mundo. La revolución socialista ha triunfado en varios países de Europa Oriental y Central. La victoria de la revolución en China ha puesto en la senda del socialismo a su pueblo. Los pueblos de Vietnam, Cuba y Corea del Norte han emprendido el camino de la edificación de la nueva vida. Al mismo tiempo, la liberación de India y otros países de Asia y África del yugo colonial ha socavado de manera esencial la retaguardia del imperialismo.
Hoy no existen en el mundo fuerzas capaces de restaurar el capitalismo en el País Soviético ni derrotar al campo socialista. Actualmente se han eliminado las posibilidades económico-sociales de restaurar el capitalismo no sólo en la URSS, sino en otros países socialistas también. Las fuerzas aunadas de la comunidad socialista garantizan sólidamente a cada país socialista contra los atentados de la reacción imperialista. De esta suerte, la unidad en robustecimiento y el poderío en aumento incesante de esta comunidad aseguran la 21 victoria completa del socialismo en el marco de todo el sistema en su conjunto.
La Unión Soviética está realizando con éxito la edificación del comunismo en todos los frentes, siendo la primera en la historia que tiende el camino al comunismo para toda la humanidad. Desplegando y aplicando de manera creadora la doctrina leninista en las nuevas condiciones, el Partido Comunista ha trazado un plan grandioso de edificación del comunismo y definido las tareas del pueblo para cumplirlo. El fundamento de la estrategia económica del partido es la creación de la base material y técnica del comunismo en el período del desenvolvimiento de la revolución científica y técnica. El partido sigue consecuentemente el rumbo a elevar el nivel material y cultural de vida del pueblo, basándose en el desarrollo dinámico y proporcional de la producción social, en el aumento de su eficiencia, en la aceleración del progreso científico y técnico, en el crecimiento de la productividad y en la mejora máxima de la calidad del trabajo en torios los sectores de la economía nacional.
En la arena mundial se va manifestando más cada día la superioridad de las fuerzas del socialismo sobre las del imperialismo. Las grandes fuerzas de nuestros días: los pueblos que construyen el socialismo y el comunismo, el movimiento revolucionario de la clase obrera en los países capitalistas, la lucha de liberación nacional de los pueblos oprimidos y los movimientos democráticos, se funden en un torrente común de lucha contra el imperialismo. Se robustece la unidad y la cohesión de los partidos comunistas y obreros, condición indispensable para la victoria en la lucha por la paz, la democracia, la independencia nacional, el socialismo y el comunismo. Bajo la bandera del marxismo-leninismo el movimiento comunista y obrero internacional avanza seguro hacia nuevas victorias, hacia el futuro luminoso de toda la humanidad.
Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS Editorial del Estado de Literatura Política
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DISCURSO PRONUNCIADO
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Quisiera recordar primero que hace ya tiempo se logró dejar sentado que el imperialismo anglo-francés participa de modo directo e inmediato en la sublevación de los checoslovacos; mencionaré el artículo que se publicó el 28 de junio en el órgano central del Partido Comunista de Checoslovaquia Prúkopník Svobody y fue reproducido en nuestra = prensa^^3^^.
``El 7 de marzo, la Filial del Consejo Nacional recibió la primera aportación del cónsul francés: tres millones de rublos.
``Ese dinero lúe entregado a cierto Sr. Sip, empleado de la Filial del Consejo Nacional.
``El 9 de marzo, a ese mismo Sr. Sip se hizo entrega de otros dos millones; el 25 del mismo mes, el Sr. Sip recibió un millón, y el 26 de marzo, el vicepresidente del Consejo Nacional, Sr. Bobumil Cermak, obtuvo un millón más; otro millón se entregó al Sr. Sip el 3 de abril.
``En total, el cónsul francés desembolsó a la Filial del Consejo Nacional, entre el 7 de marzo y el 4 de abril, ocho millones de rublos.
``Sin registrar fecha, se entregó; al Sr. Sip, un millón; al Sr. Bohumil Cermak, un millón, y de nuevo al Sr. Sip, otro millón.
``Además se entregaron a una persona no especificada 188.000 rublos. Total: 3.188.000 rublos que, añadidos a los ocho millones antes mencionados, suman la cantidad de 11.188.000 rublos abonados por el gobierno francés a la Filial del Consejo Nacional.
``La Filial recibió del cónsul inglés 80.000 libras esterlinas. Así pues, desde el 7 de marzo hasta el día del levantamiento, los jefes del Consejo Nacional checo recibieron de los gobiernos francés e inglés unos quince millones, precio por el que se vendió el ejército checoslovaco a los imperialistas franceses e ingleses."
Claro que la mayoría de vosotros leeríais entonces esta noticia en los periódicos; claro que no dudamos nunca de que los imperialistas y los financieros ingleses y franceses harían cuanto pudieran y aun lo imposible para derrocar el Poder soviético, para crearle dificultades de todo género. Pero entonces todavía no se había desenvuelto todo el curso de los acontecimientos, que muestran que nos hallamos ante una cruzada contrarrevolucionaria militar y financiera, hostil a la República Soviética, cruzada regular, incesante, concebida por lo visto hace mucho y gestada durante meses y meses por todos los representantes del imperialismo anglo-francés. Ahora, cuando tomamos los acontecimientos en conjunto, contraponemos el movimiento contrarrevolucionario checoslovaco al desembarco hecho en Murmansk; sabemos que los ingleses han desembarcado allí más de 10.000 soldados y que, so pretexto de defender a Murmansk, lo que han hecho es avanzar, han ocupado Kem y Soroki, han rebasado este último punto hacia el Este y han empezado a fusilar a nuestros activistas de los Soviets; leemos en los periódicos que muchos miles de ferroviarios y otros obreros del Extremo Norte huyen de esos salvadores v liberadores, es decir, hablando en plata, de esos nuevos 25 verdugos imperialistas que desgarran a Rusia por el extremo opuesto; sí, cuando comparamos todos estos hechos vemos clara la conexión general de los acontecimientos. Por otra parte, en los últimos tiempos se han llegado a conocer nuevos hechos que confirman el carácter de la ofensiva anglo-francesa contra Rusia.
Se comprende que la propia geografía determine que las formas de esta ofensiva del imperialismo contra Rusia no puedan ser las mismas que en Alemania. No tienen con Rusia frontera común, como Alemania; tampoco tienen tantas tropas. El carácter eminentemente colonial y naval de la fuerza militar de Inglaterra hace ya mucho---decenios y decenios---que obliga a los ingleses a proceder en sus campañas de rapiña de modo distinto, tratando, principalmente, de cortar al país al que atacan de sus fuentes de abastecimiento; los obliga a preferir el método de estrangulación, so pretexto de ayuda, al método de la violencia armada directa, inmediata, brutal. Noticias llegadas en los últimos tiempos descubren que Alexéiev, viejo conocido de los soldados y obreros rusos, que ha ocupado hace poco el poblado cosaco de Tijorétskaya, contaba, sin duda alguna, con la ayuda del imperialismo anglo-francés. Allí la sublevación ha tomado formas más determinadas, y ello se debe también, evidentemente, a que media la mano del imperialismo anglo-francés.
Por último, ayer se recibieron noticias de que el imperialismo anglo-francés ha logrado hacer una jugada muy espectacular en Bakú. Ha conseguido la mayoría---unos 30 votos---en el Soviet de esta ciudad contra nuestro partido, contra los bolcheviques y los eseristas de izquierda---desgraciadamente muy pocos---, que no han seguido el ejemplo de la vil aventura y de la baja traición de los eseristas de izquierda de = Moscú^^4^^ y se han mantenido al lado del Poder soviético, contra el imperialismo y la guerra. Sí, contra ese núcleo, fiel al Poder soviético, que era hasta la fecha mayoría en el Soviet de Bakú, el imperialismo anglo-francés ha obtenido esta vez una ventaja de 30 votos debido a que se ha pasado a su bando, contra nosotros, una gran parte del = Dashnaktsutiún^^5^^, el partido de los armenios semisocialistas. (Da lectura al telegrama siguiente.)
``Por orden del Comisario del Pueblo Korgánov, el destacamento de Adzhikabul se replegó el 26 de julio de Adzhikabul a posiciones próximas a Aliat. Después del repliegue del destacamento de Shemajá de este punto y de Maraza, el enemigo desplegó una ofensiva por el valle del Pirsagat. En las cercanías de la aldea de Kubalá tuvo el primer c'hoque con la vanguardia.
``Al mismo tiempo, por la parte del Kurá, desde el Sur, un numeroso destacamento de caballería avanzó en dirección a la estación de Pirsagat. En tal S'tuación, para mantener la estación de Adzhikabul, se habría tenido que desplegar 26 todas las fuerzas disponibles en (res elircee iones: al oeste de Adzhikabul \ al 1101 te y .[1 sur fiel valle de Navagui-Pirsagat. tu frente tan extenso nos hubiera privado de reservas \, dada la falta de c aballería, nos hubiera privado de la posibilidad de asestar un golpe al enemigo e incluso hubiera puesto en difídl situación a la agrupación de Adzhikabul en (aso de rotura del frente por el Norte o por el Sur. Debido a esa situación, v también con el fin de conservar las fuer/as de las tropas, se dio la orden de que el destacamento de Adz.hikabul se replegase a posiciones próximas a Aliat. El repliegue se ha efectuado en pleno orden. Se han volado los objetivos importantes del ferrocarril v = di^^1^^ la estación de Adzhikabul, así «uno las (isteruas de queroseno v petróleo. Debido a la ofensiva general, el enemigo se muestra activo en el Daguestán. El 24 de julio atacó eu grandes masas en cuatro direcciones. Después de veinticuatro horas de combate, ocupamos las trincheras del enemigo, que se dispersó por el bosque. l,a noche hi/c> imposible la persecuc ion. F.l 24 de julio nos comunicaron de Shnrá que había habido combates favorables para nosotros. El teatro = de^^1^^ operac iones militares son los suburbios. El enemigo se bate con tesón, organizado v al mando de ex oficiales daguestanos. Los campesinos de Daguestán participan activamente en los combates de las inmediaciones de Shurá.
``En Bakú, los partidos derechistas se han levantado y han desplegado una enérgica agitación en pro de que se llame a los ingleses. Apoyan con energía la agitación los mandos del ejército y la propagan a las unidades del frente. La propaganda anglofila ha desorganizado el ejército. En los últimos tiempos, la orientación pro inglesa ha tenido gran éxito entre las masas, desesperadas v abatidas por los sufrimientos.
``Bajo la influencia de la falsa y provocadora actividad de los partidos derechistas, la Elotilla del Caspio ha adoptado varias resoluc iones contradictorias sobre los ingleses. Engañada por los mercenarios de los ingleses y los agentes voluntarios, c i cía ciegamente basta el último tiempo en la sinceridad del apoyo inglés.
``Las últimas noticias dan a conocer el avance de los ingleses en Persia y la toma de Resht ((lailán). En Resht, los ingleses se batieron cuatro días contra Kuchuk-Khan v contra las bandas germano-turcas unidas a él, encabezadas por los musavatistas evadidos de Bakú. Después de los combates de Resht, los ingleses nos pidieron ayuda, pero nuestros representantes en Persia se la negaron. Los ingleses han vencido en Resht. Pero en Persia apenas si tienen tuer/as. Se ha puesto en claro que en Enzelí disponen en total = cíe^^1^^ 50 hombres. Necesitan gasolina y nos ofrecen automóviles a cambio de ella. Sin gasolina no pueden avan/ar.
``El 25 de julio se celebre') una segunda reunión del Soviet de diputados para tratar cié la situación política y militar, y los partidos de la derecha plantearon el problema de los ingleses. El camarada Shaumián, Comisario extraordinario del Cáucaso, declare'), basándose en la resolución del V Congreso de los Soviets y en el telegrama de Stalin en nombre del Consejo Central de Comisarios del Pueblo, que es inadmisible invitar a los ingleses y exigió que se retirase la propuesta de discutir si llamarlos o no. Por una mavoría insignificante fue rechazada la exigencia del camarada Shaumián, quien, como representante del poder central, presente') acto seguido una protesta categórica. Se escuchó el informe de los delegados que habían visitado el frente. Por una mavoría de 259 votos de los eseristas de derecha, los dashnakes de derecha y los mencheviques contra 236 de los bolcheviques, los eseristas de izquierda v los dashnakes de i/quierda se aprobé') la resolución de invitar a los ingleses y formar un gobierne) de todos los partidos soviéticos que reconocían el poder efel Consejo de Comisarios del Pueblo. La resolución fue condenada duramente por el sector de iz.ejuierda. Shaumián declaró que consideraba que la resolucie')u adoptada era una traicie'm = infame^^1^^ v una negra ingratitud a los óbrelos y campesinos de Rusia y e|iie, como representante elel poder central, recusaba toda responsabilidad por la resolución adoptada. En nombre ele las minorías de los bolcheviques, los eseristas de izquierda y los dashnakes ele izquierda = se^^1^^ eleclam no lot mar = parte^^1^^ del gobierno de coalición v presentar la dimisie'm del Consejo 27 de Comisarios del Pueblo. El eamanda Shaumián declare') en nombre de las tres minorías de i/.quierda que un poder qi e invitaba a los imperialistas ingleses rompía elehecho con el Poder soviético = de^^1^^ Rusí; y no contaría con ningún apeno de la Rusia Soviética. Al invitar a los ingleses, el S >viet de diputados local había perdido, con su nolítica de traieie')ii, el ajjoyo de Rusu v de los partidos adictos al Poder soviético.
``La dec isión del Consejo de Comisarios del Pueblo de presentar l.t dimisión ha sumido a los partidos deree Instas en el mayor desconcierto. Al llegar las noticias de la situación creada, la moral ha cambiado mucho en los distritos y en el fíente. Los marinos han eomjjrendido ejue han sido de hecho engañados por traidores e|uc quieren romper con Rusia y destruir el Poder soviético. Cambia la actitud de las masas con los ingleses. Ayer, debido a la dimisión del Consejo de Comisarios del Pueblo, se celebró una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo. Se acorde') ejue los comisarios del jjueblo siguieran en sus puestos y desplegaran la labor que venían realizando hasta que se resolviera la cuestión del poder en la reunión elel Soviet del 31 de julio. El = ``(omite^^1^^ Ejee utivo ha acordado tomar medidas urgentes para combatir la contrarrevolucion, que sazona. Los enemigos despliegan su labor escudados en los partidos anglo-franceses. Oficina de Prensa del Consejo de Comisarios del Pueblo de Bakú".
Como podéis ver continuamente en nuestras minorías, que, aun llamándose socialistas, jamás han roto sus lazos con la burguesía, también allí se han pronunciado por invitar a las tropas inglesas para defender a Bakú'. Sabemos de sobra lo que significa invitar a las tropas imperialistas para defender la República Soviética. Sabemos lo que ha sido esa invitación hecha por la burguesía, parte de los eseristas y de los mencheviques. Sabemos lo que ha sido esa invitación hecha por los jefes de los mencheviques de Tiflís, en Georgia.
Ahora podemos decir que el único partido que no ha invitado a los imperialistas ni ha concertado con ellos una alianza rapaz, que únicamente se ha replegado ante ellos cuando los verdugos avanzaban, ha sido el partido de los bolcheviques comunistas. (Aplausos.) Sabemos que en el Cáucaso la situación de nuestros camaradas comunistas ha sido particularmente difícil porque los han traicionado a cada paso los mencheviques, concertando alianzas directas con los imperialistas germanos so pretexto, claro está, de defender la independencia de Georgia.
Todos sabéis muy bien que esa independencia de Georgia se ha convertido en puro engaño: en realidad, es la ocupación y la absoluta dominación de Georgia por los imperialistas germanos, la alianza de las bayonetas alemanas y del gobierno menchevique contra los obreros y campesinos bolcheviques, y por ello tienen mil veces razón nuestros camaradas de Bakú, que, sin menospreciar el peligro de la situación, se han dicho: jamás estaríamos contra la paz con una potencia imperialista, cediéndole parte de nuestro territorio, si ello "O nos asestara un golpe, si no aliara a nuestras tropas con las bayonetas de los verdugos y no nos privara de la posibilidad de continuar nuestra obra de transformación socialista.
28Ahora bien, si la cuestión está planteada de modo que, al invitar a los ingleses para que ``defiendan'' a Bakú, se invita a una potencia que se ha tragado ahora a toda Persia y hace tiempo que prepara sus fuerzas armadas para ocupar el sur del Cáucaso, es decir, si se trata de entregarse al imperialismo anglo-francés, en ese caso no podemos dudar un instante de que, por difícil que sea su situación, nuestros camaradas de Bakú, al negarse a concertar esa paz, han dado el único paso digno de socialistas de verdad, y no de palabra. La negativa resuelta a todo acuerdo con los imperialistas anglo-franceses es el único paso atinado que podían dar los camaradas de Bakú, ya que no se puede invitar a aquéllos sin convertir el poder socialista independiente, aunque sea en un territorio separado del resto del país, en esclavo de la guerra imperialista.
Por ello no tenemos ninguna duda de lo que significa en el curso general de los acontecimientos lo ocurrido en Bakú. Ayer se recibió la noticia de que en parte de las ciudades de Asia Central ha estallado una sublevación contrarrevolucionaria con participación manifiesta de los ingleses, que se han hecho fuertes en la India y, después de haber sometido por completo al Afganistán, hace mucho que han creado un punto de apoyo tanto para ampliar sus dominios coloniales, para estrangular las naciones, como para atacar a la Rusia Soviética. Y ahora, cuando vemos claro todos esos eslabones, se ha definido plenamente la actual situación militar y estratégica general de nuestra república. Murmansk en el Norte, el frente checoslovaco en el Este, Turquestán, Bakú y Astracán en el Sudeste. Como vemos, están engarzados casi todos los eslabones de la cadena forjada por el imperialismo anglo-francés.
Ahora vemos perfectamente que los terratenientes, los capitalistas y los kulaks, que, claro está, odian todos, por causas para ellos bastante lógicas, el Poder soviético, también han obrado hoy aquí en formas muy poco distintas de las que tuvo la actuación de los terratenientes, los capitalistas y los kulaks en Ucrania y otros lugares cortados de Rusia. Como lacayos del imperialismo anglo-francés, se mostraron dispuestos a hacer, costara lo que costase, todo lo posible contra el Poder soviético. No podían hacerlo con fuerzas de la propia Rusia y resolvieron actuar con los procedimientos de lucha más enérgicos, con operaciones militares, y no con palabras, no con llamamientos al estilo de los lanzados por los Mártov. Es sobre esta circunstancia sobre la que hay que llamar principalmente vuestra atención, en la que debemos centrar toda nuestra agitación, toda la propaganda y, de acuerdo con ello, desplazar el centro de gravedad de toda la labor de nuestros Soviets.
El hecho fundamental es ése, que ahora están en juego fuerzas imperialistas de otra coalición, no de la germana, sino de la 29 anglo-francesa, coalición que ha ocupado parte del territorio y se basa en él. Si hasta el momento la situación geográfica le impedía agredir directamente a Rusia, ahora, dando un rodeo, el imperialismo anglo-francés, que lleva ya cuatro años anegando en sangre el mundo por asegurarse la dominación en él, ha llegado a las puertas de Rusia para estrangular a la República Soviética y llevar el país a la guerra imperialista. Sabéis perfectamente, camaradas, que desde el comienzo de la Revolución de Octubre nos planteamos como principal objetivo poner fin a la guerra imperialista; pero jamás nos hemos hecho la ilusión de que con las fuerzas del proletariado y de las masas revolucionarias de un solo país---por más heroicas que sean, por más grandes que sean su organización y disciplina---, de que con las fuerzas del proletariado de un solo país, se pueda derrocar el imperialismo internacional: eso únicamente puede hacerse con el esfuerzo conjunto de los proletarios de todos los países.
Pero hemos logrado que se rompan en un país todos los lazos con los capitalistas del mundo entero. No hay ningún hilo que vincule al gobierno de nuestro país con ningún imperialista, y jamás lo habrá, sea cual fuere el camino que siga nuestra revolución. Hemos logrado que el movimiento revolucionario contra el imperialismo diese en los ocho meses de existencia de nuestro poder un enorme paso adelante y que en Alemania, uno de los principales centros del imperialismo, las cosas llegaran en enero de f918 a choques armados y a la represión sangrienta de ese movimiento. Hemos impulsado nuestra obra revolucionaria como en ningún otro país lo hubiera podido hacer ningún gobierno revolucionario a escala internacional, a escala mundial, pero sin forjarnos la ilusión de que eso pueda lograrse con las fuerzas de un solo país. Sabíamos que nuestros esfuerzos llevan inevitablemente a la revolución mundial y que con los esfuerzos de los gobiernos imperialistas no se puede poner fin a la guerra empezada por ellos. Con la guerra únicamente pueden acabar los esfuerzos de todo el proletariado, y nuestra tarea, al subir al poder como Partido Comunista proletario, cuando en los otros países ha quedado en pie la dominación burguesa, capitalista, nuestra tarea inmediata era, lo repito, mantener ese poder, esa antorcha del socialismo para que continuara echando todas las chispas posibles al creciente incendio de la revolución socialista.
Esta tarea era en todas las partes de extraordinaria dificultad, y nosotros la cumplimos gracias a que (-1 proletariado defendía precisamente las conquistas de la república socialista. Esa tarea condujo a una situación dura y critica en particular, ya que la revolución socialista, en el sentido directo de la palabra, aún no ha empezado en ningún país, aunque los países como Italia y Austria se 30 hallan incomparablemente más cerca de ella. Pero, como aún no ha empezado, asistimos a un nuevo éxito del imperialismo anglo-francés y, por ende, mundial. Si en Occidente el imperialismo alemán continúa alzándose como una fuerza imperialista militar de rapiña, al noreste \ al sur de Rusia el imperialismo anglo-írancés ha obtenido la posibilidad de hacerse fuerte y nos hace ver con toda evidencia que esa fuerza está dispuesta a arrastrar de nuevo a Rusia a la guerra imperialista, dispuesta a aplastar a Rusia, Estado socialista independiente, que continúa su labor y su propaganda socialistas en proporciones hasta ahora nunca vistas en el mundo. El imperialismo anglo-francés ha logrado un gran éxito contra esto y, tras de cercarnos, ha orientado todos sus esfuerzos a aplastar a la Rusia Soviética. Sabemos perfectamente que ese éxito del imperialismo anglo-francés se halla indisolublemente vinculado a la lucha de las clases.
Siempre hemos dicho, y las revoluciones lo confirman, que cuando corren peligro los cimientos del poder económico, del poder de los explotadores, su propiedad, que pone a su disposición el trabajo de decenas de millones de obreros y campesinos y da a los terratenientes y capitalistas la posibilidad de lucrarse, cuando corre peligro, repito, la propiedad privada de los capitalistas y los terratenientes, éstos olvidan todas sus frases de amor a la patria y a la independencia. Sabemos perfectamente que los = democonstitucionalistas^^8^^, los eseristas de derecha y los mencheviques han batido la marca en cuanto a alianzas con las potencias imperialistas, la lirma de tratados onerosos y la venta de la patria al imperialismo anglofrancés. Ucrania v Tiflís son un ejemplo. La alianza de los mencheviques y los eseristas de derecha con el cuerpo de ejército checoslovaco es bastante elocuente a este respecto. Y la sublevación de los eseristas de izquierda, que han querido arrastrar a la República de Rusia a la guerra en provecho de los guardias blancos de = Yaroslavl^^9^^, muestra con bastante claridad que, cuando se trata de los beneficios de su clase, la burguesía vende la patria y trapichea con cualesquiera extranjeros en contra de su pueblo. La historia de la revolución rusa nos ha evidenciado una y otra vez esa verdad después de habernos enseñado la historia de la revolución en el transcurso de más de un siglo que ésa es la ley de los intereses de clase, de la política de clase de la burguesía en todos los tiempos y en todos los países. Por ello no tiene nada de extraño que las agravaciones, hoy observadas, de la situación internacional de la República Soviética estén relacionadas con la agudización de la lucha de las clases en el interior del país.
Hemos repetido muchas veces, en lo que se refiere a la agravación di- la crisis de subsistencias en el período precedente a la nueva 31 cosecha es el más duro en este sentido. Sobre Rusia se ha abatido el azote del hambre, agí avada de modo inaudito, ya que el plan de las fieras imperialistas consiste precisamente en aislar a Rusia de todas las zonas trigueras. En este aspecto, sus intenciones son bien lógicas y consisten en hallar una base social de clase precisamente en las regiones trigueras periféricas, en hallar zonas con predominio de kulaks, de campesinos ricos que han hecho su agosto con la guerra y viven del trabajo ajeno, del trabajo de los pobres. Sabéis que esos elementos han acumulado decenas y centenares de miles de rublos y que poseen enormes reservas de cereales. Sabéis que esa gente que se ha lucrado con las escaseces del pueblo, esa gente que hallaba mayor base para robar y lucrarse cuanto más horrenda era el hambre del pueblo en la capital, que esos kulaks constituyen el puntal principal y más serio del movimiento contrarrevolucionario de Rusia. En este terreno la lucha entre las clases ha llegado hasta el extremo. No ha quedado ni una sola aldea donde no se haya desplegado la lucha de clase de los pobres del campo y parte de los campesinos medios sin excedentes de grano---se lo han comido hace tiempo---y que no han participado en la especulación, de esta inmensa mayoría de los trabajadores contra un puñado insignificante de kulaks; esa lucha entre las clases ha penetrado en cada aldea.
Cuando determinamos nuestros planes políticos y publicamos nuestros decretos---que, como es natural, conocéis la inmensa mayoría de los aquí presentes---; cuando, repito, escribimos y aplicamos los decretos relativos a la organización de los pobres del campo''', vimos claramente que nos acercábamos al problema decisivo y cardinal de toda la revolución, al problema del poder, al problema de si sostendrá el proletariado el poder en sus manos, de si atraerá a todos los pobres del campo, con los que no tiene divergencia alguna, de si sabrá atraerse a los campesinos, de los que no le separa ninguna discrepancia, y agrupar a toda esta masa, dispersa, desunida, diseminada por las aldeas---en este aspecto está por debajo del obrero urbano---, de si los unirá contra el otro campo, el campo de los terratenientes, los imperialistas y los kulaks.
Y he ahí a los pobres del campo que han empezado a agruparse con extraordinaria rapidez ante nuestros ojos. Se dice que la revolución enseña. La lucha de las clases enseña de hecho, en la práctica, que toda falsedad en las posiciones de un partido lleva a éste inmediatamente al lugar que se merece. Hemos visto palmariamente la política del partido de los eseristas de izquierda, que, en virtud de su falta de médula y de cabeza, vacilaron en el momento en que la crisis de subsistencias se planteó con tanta agudeza, y el partido eserista de izquierda desapareció como tal, convirtiéndose en un peón en manos de los guardias blancos de Yaroslavl. (Aplausos.)
32Camaradas, este enconamiento de la lucha de las clases relacionado con la crisis de subsistencias, precisamente cuando se ha podido averiguar que la nueva cosecha es abundante, pero que no se podrá recoger, y cuando los kulaks y los elementos de la burguesía, que dicen, haciendo los esfuerzos más desesperados: ahora o nunca, y empujan a los habitantes hambrientos de Petrogrado y Moscú, es lo que permite comprender la oleada de sublevaciones que se extiende por Rusia. Se ha producido el levantamiento de Yaroslavl. Y vemos la influencia de los anglo-franceses; vemos los planes de los terratenientes y la burguesía contrarrevolucionarios. Allí donde se plantease el problema de los cereales, ellos impedían la aplicación del monopolio del trigo, y sin él no puede haber socialismo. Precisamente en esto debía agruparse la burguesía, en esto la burguesía tiene un puntal más hondo que el mujik del campo. El combate decisivo entre las fuerzas del socialismo y la sociedad burguesa se reñirá en todo caso, de tal o cual modo, hoy o mañana, por esta o la otra razón. Vacilaciones de todo tipo pueden tener sólo los socialistas entre comillas, como nuestros eseristas de izquierda, por ejemplo. Cuando en esta cuestión, en este problema cardinal, hay vacilaciones entre los socialistas, quiere decir que son socialistas entre comillas y que no valen un comino. La revolución hace que tales socialistas se conviertan de hecho en simples peones con los que juegan los generales franceses, peones cuyo papel lo ha evidenciado el ex Comité Central del ex partido eserista de izquierda.
Camaradas, de este esfuerzo mancomunado del imperialismo anglo-francés y la burguesía rusa contrarrevolucionaria ha resultado que ahora nos encontramos con la guerra civil que se nos echa encima por donde no todos la esperaban ni la concebían claramente, y esa guerra civil se ha fundido con la guerra exterior en un todo indisoluble. La sublevación de los kulaks, el motín del cuerpo de ejército checoslovaco y el movimiento de Murmansk son episodios de una misma guerra que avanza sobre Rusia. Hemos salido de la guerra por nuestra parte, sufriendo enormes daños; al concertar una paz increíblemente dura '', sabíamos que era onerosa, pero decíamos que podríamos continuar nuestra propaganda y nuestra construcción y que con ello minaríamos el mundo imperialista. Eso supimos hacerlo. Alemania negocia hoy cuántos miles de millones sacar a Rusia por el Tratado de Paz de Brest, pero ha reconocido todas las nacionalizaciones que nosotros realizamos en virtud del decreto del 28 de = junio^^12^^. No ha planteado la cuestión de la propiedad privada de la tierra en la república. Esto hay que subrayarlo en contraposición a las inauditas falsedades que difundían Spiridónova y otros líderes eseristas de izquierda como ella, falsedades que han beneficiado a los terratenientes y son repetidas ahora por los 33 elementos de las centurias negras más ignorantes y atrasados. Esas falsedades deben ser refutadas y desenmascaradas.
En efecto, nosotros, pese a lo dura que nos es la paz, hemos conquistado la libre construcción socialista en el interior y hemos dado en este terreno pasos que ahora empieza a conocer Europa Occidental y que son elementos de propaganda inconmensurablemente más poderosos que antes.
Ahora bien, las cosas se han puesto de manera que, al salir de la guerra por nuestra parte contra una coalición, ahora sufrimos el embate del imperialismo por su parte. El imperialismo es un fenómeno universal, es la lucha por el reparto de todo el mundo, de toda la tierra, y por el sometimiento a uno u otro puñado de fieras. Ahora se lanza sobre nosotros otro grupo de fieras, el grupo anglo-francés, y nos dice: os arrastraremos de nuevo a la guerra. Su guerra y la guerra civil se funden en un tocio único, y ésa es la verdadera causa de las dificultades del momento presente, en el que de nuevo entra en escena la cuestión de la guerra, de los acontecimientos bélicos, como cuestión principal, cardinal, de la revolución. Y en ello reside toda la dificultad, pues el pueblo está cansado de la guerra, atormentado como nunca por la guerra. Este estado de extremo agobio y sufrimiento del pueblo ruso a causa de la guerra puede compararse con el del hombre al que han apaleado hasta dejarlo más muerto que vivo y del que no se puede exigir que dé pruebas de energía ni de capacidad de trabajo. Del mismo modo, es natural que la guerra de casi cuatro años que se abatió sobre el país, al que saquearon, torturaron y mancillaron el zarismo, la autocracia, la burguesía y Kerenski, despertara por muchas razones la repulsión en el pueblo ruso y sea la causa principal de las enormes dificultades que pasamos.
Por otra parte, el giro que han tomado los acontecimientos lo ha reducido todo a una determinada guerra. De nuevo hemos ido a parar a la guerra, nos encontramos en guerra, y esta guerra no sólo es civil, contra los kulaks, terratenientes y capitalistas, que ahora se han unido contra nosotros; en el presente tenemos ya enfrente al imperialismo anglo-francés; éste todavía no está en condiciones de lanzar sus hordas sobre Rusia, se lo impiden las condiciones geográficas; pero todo lo que puede, todos sus millones, relaciones diplomáticas y energías los dedica a ayudar a nuestros enemigos. Nos hallamos en estado de guerra, y de esta guerra podemos salir vencedores; pero tenemos que luchar contra uno de los enemigos más difíciles de vencer: hay que combatir el cansancio producido por la guerra, el odio y la aversión a la guerra; debemos superar ese estado de ánimo, pues, de lo contrario, no podremos resolver un problema que no depende de nuestra voluntad: el problema de la 34 guerra. Nuestro país de nuevo está en guerra, y el desenlace de la revolución depende ahora por entero de quién venza en esta guerra, cuyo principal vehículo es el cuerpo de ejército checoslovaco, pero de hecho sus dirigentes, promotores e impulsores son los imperialistas anglo-franceses. Todo el problema de la existencia de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, todo el problema de la revolución socialista en Rusia ha quedado reducido al de la guerra. En ello reside el origen de la enorme dificultad, dado el estado de ánimo con que el pueblo ha salido de la guerra imperialista. Para nosotros está bien clara nuestra tarea. Toda mentira sería un perjuicio enorme; consideramos un crimen ocultar a los obreros y campesinos esta dura verdad. Todo lo contrario: que cada uno la conozca con la mayor claridad y detalle.
Sí, conocemos ejemplos en los que nuestras tropas mostraron una debilidad criminal, por ejemplo, cuando el cuerpo de ejército checoslovaco tomó Siinbirsk y los nuestros retrocedieron; sabemos que las tropas están cansadas de la guerra, que sienten aversión por ella, pero también es natural e inevitable que mientras el imperialismo no haya sido derrotado a escala mundial, intente arrastrar a Rusia a la guerra imperialista, se esfuerce por hacer de ella un matadero. Querámoslo o no, el problema está planteado así: nos hallamos en guerra, y la suerte de la revolución la decidirá el desenlace de esa guerra. Esta debe ser la primera y la última palabra de nuestra agitación, de toda nuestra actividad política, revolucionaria y transformadora. Hemos hecho mucho en muy poco tiempo, pero tenemos que llevarlo todo hasta sus últimas consecuencias. Toda nuestra actividad debe subordinarse por completo al problema del que ahora dependen la suerte de la revolución y su desenlace, la suerte de la revolución rusa e internacional. Naturalmente, el imperialismo de todo el mundo no saldrá de la presente guerra sin una serie de revoluciones; esta guerra no terminará sino con la victoria final del socialismo. Pero nuestra tarea es hoy día apoyar, defender y conservar esta fuerza del socialismo, esta antorcha socialista, este manantial de socialismo cuya poderosa acción abarca el mundo entero; dado el actual giro de los acontecimientos, esa tarea es una tarea militar.
Hemos pasado varias veces por tal situación, y muchos decían que por cara que nos hubiese costado la paz, por muchos sacrificios que se nos exigiera, por mucho que se esforzara el enemigo por arrancarnos nuevos y nuevos pedazos de territorio, Rusia, pese a todo, continuaba gozando de la paz y podía consolidar sus conquistas socialistas. Por este camino hemos ido incluso más lejos de lo que muchos de nosotros nos imaginábamos. Nuestro control obrero, por ejemplo, ha ido mucho más allá de las formas que tomara al 35 principio, y hoy nos hallamos ante los umbrales de la transformación socialista de la administración del Estado. Hemos progresado mucho en nuestro trabajo práctico. En el país, los obreros administran ya toda la producción, pero las circunstancias nos han impedido proseguir en paz este trabajo; de nuevo se nos ha llevado al estado de guerra, y debemos poner en tensión todas nuestras fuerzas y llamar a todos a las armas. Sería una vergüenza si entre los comunistas viésemos vacilaciones a este respecto.
Eas vacilaciones entre los campesinos no nos extrañan. La masa campesina no ha pasado por una escuela de vida como la del proletariado, que está acostumbrado durante decenios a ver en el capitalista a su enemigo de clase y que ha sabido agí upar sus fuerzas para la lucha contra él. Sabemos que los campesinos no han pasado por tal universidad. Durante un tiempo marcharon con el proletariado, y ahora se asiste a un período de vacilaciones entre ellos, en el que la masa campesina se escinde. Conocemos infinidad de casos en los que los kulaks venden a los campesinos grano a precios inferiores a los de tasa para aparentar que defienden sus intereses. Nada de eso nos extraña; pero el obrero comunista no vacilará, la masa obrera es firme como una roca, y si la masa campesina comparte el estado de ánimo del kulak, eso se explica fácilmente. Allí donde no hay bolcheviques y mandan las autoridades del cuerpo de ejército checoslovaco, hemos observado el siguiente fenómeno: al principio se recibe a los checoslovacos casi como a liberadores suyos; pero al cabo de unas semanas de dominio de esta burguesía se advierte un viraje inmenso contra los checoslovacos y a favor del Poder soviético, pues los campesinos empiezan a comprender que todas las frases acerca de la libertad de comercio y la Asamblea Constituyente significan una sola cosa: el poder de los terratenientes y los capitalistas.
Nuestra tarea consiste en cerrar todavía más las filas proletarias y organizar las cosas de manera que en las próximas semanas todo se dedique ya a resolver el problema de la guerra. Ahora combatimos contra el imperialismo anglo-francés y contra todo lo que hay de burgués, de capitalista en Rusia, contra lo que se esfuerza por frustrar la causa de la revolución socialista y arrastrarnos a la guerra. La cuestión se plantea de manera que se ponen en juego todas las conquistas de los obreros y los campesinos. Debemos estar seguros de que encontraremos en el proletariado amplia simpatía y apoyo, de que el peligro será plenamente rechazado y de que nuevas filas del proletariado se alzarán en defensa de su clase para salvar la revolución socialista. I,a cuestión se plantea hoy de manera que la lucha se desarrolla por dos puntos principales, y todas las diferencias esenciales entre los partidos se han atenuado en el fuego de la 36 revolución. El eserista de izquierda que recalca con insistencia que es de izquierda y se encubre con frases revolucionarias, sublevándose de hecho contra el Poder soviético, es también un mercenario de los guardias blancos de Yaroslavl. ¡Eso es ante la historia y la lucha revolucionaria! Hoy se enfrentan en la palestra tan sólo dos clases: se despliega la lucha de clase del proletariado, defensor de los intereses de los trabajadores, contra quienes defienden los intereses de los terratenientes y los capitalistas. Todas las frases en torno a la Asamblea Constituyente, el Estado independiente, etc., con que se trata de engañar a las masas inconscientes, han sido desenmascaradas por la experiencia del movimiento del cuerpo de ejército checoslovaco y por la del movimiento de los mencheviques caucasianos. Tras todas esas frases se hallan las mismas fuerzas: los terratenientes y los capitalistas; y la sublevación del cuerpo de ejército checoslovaco va seguida, lo mismo que la ocupación alemana, del poder de aquéllos. ¡Por eso se hace la guerra!
Camaradas: Los proletarios deben cerrar todavía más sus filas y ofrecer en esta lucha un ejemplo de organización y disciplina. Rusia continúa siendo el único país que ha roto todo lazo con los imperialistas. Verdad es que nos desangramos por nuestras graves heridas. Nos hemos replegado ante la fiera imperialista para ganar tiempo, asestándole, ya aquí ya allá, golpes parciales, pero hemos seguido siendo independientes como República Soviética Socialista. Al realizar nuestra labor socialista, hemos ido contra el imperialismo del mundo entero, y esta lucha es cada día más comprensible para los obreros del globo, y su indignación, en aumento, acerca cada vez más la futura revolución. Precisamente por eso se lucha, porque nuestra república es el único país del mundo que no ha marchado codo con codo al lado del imperialismo, que no ha dejado que se matase a millones de hombres en aras de la dominación francesa o alemana en el mundo. Nuestra república es el único país que ha salido por vía violenta y revolucionaria de la guerra imperialista mundial, que ha enarbolado la bandera de la revolución socialista, pero la arrastran de nuevo a la guerra imperialista, quieren llevarla de nuevo al frente. Que los checoslovacos combatan contra los alemanes, que la burguesía rusa elija, que Miliukov decida, quizás hasta de acuerdo con Spiridónova y Kamkov, con qué imperialistas quieren ir. Pero nosotros declaramos que, para impedir que decidan esta cuestión, debemos estar prestos a entregar la vida, ya que se trata de salvar toda la revolución socialista. (Aplausos.) Sé que entre los campesinos de las provincias de Sarátov, Samara y Simbirsk, donde se venía observando el mayor cansancio y la mayor incapacidad de participar en acciones bélicas, se perfila un cambio. Después de haber conocido la invasión de los cosacos y los checoslovacos, después 37 de haber conocido prácticamente lo que es la Asamblea Constituyente o lo que significan los gritos de "¡Abajo la paz de Brest!'', han comprendido eme todo eso conduce al retorno del terrateniente, a la entronización del capitalista, y ahora se van convirtiendo en fervorosos defensores del Poder de los Soviets. No me cabe la menor duda de que las masas proletarias de Petrogrado y de Moscú, que marchan a la vanguardia de la revolución, comprenderán las circunstancias, comprenderán cuan críticos son los instantes que vivimos, darán pruebas de una mayor decisión, y el proletariado, en beneficio de la revolución socialista, arrollará la ofensiva anglofrancesa y la checoslovaca. (Aplausos.)
Publicado en 1918 en el folleto "Reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia, del Soviet de Moscú, de los representantes de los comités fabriles, de los sindicatos de Moscú y del Congreso Nacional de los presidentes de los Soviets, celebrada el 29 de julio de 1918".
T. 37, págs. 1-19.
[38] __ALPHA_LVL1__ CARTA A LOS OBREROSCamaradas: Un bolchevique ruso, (|ue tomó parte en la revolución de 1905 y que después ha pasado muchos años en vuestro país, se ha ofrecido para haceros llegar mi carta. He aceptado su ofrecimiento con tanto mayor placer, por cuanto los proletarios revolucionarios norteamericanos están llamados a desempeñar precisamente ahora un papel de singular importancia como enemigos inconciliables del imperialismo norteamericano, el más lozano, el más fuerte, el último que se ha incorporado a la matanza mundial de pueblos organizada por el reparto de los beneficios entre los capitalistas. Precisamente ahora, los multimillonarios norteamericanos, esos esclavistas contemporáneos, han abierto una página particularmente trágica en la sangrienta historia del sangriento imperialismo al dar su aprobación---directa o indirecta, abierta o velada por la hipocresía, es igual---a la intervención armada emprendida por las fieras anglo-japonesas para estrangular a la primera república socialista.
La historia de la Norteamérica moderna, de la Norteamérica civilizada, comienza con una de las grandes guerras verdaderamente liberadoras y revolucionarias, tan escasas frente a la multitud de guerras de rapiña provocadas, a semejanza de la actual guerra imperialista, por las peleas entre los reyes, los terratenientes y los capitalistas en torno al reparto cíe las tierras usurpadas o de las ganancias obtenidas como fruto del pillaje. Fue una guerra del pueblo norteamericano contra los bandidos ingleses, que oprimían a Norteamérica y la tenían sometida a un régimen de esclavitud colonial, lo mismo que esos vampiros ``civilizados'' siguen oprimiendo hoy y manuniendo en esclavitud colonial a centenares de millones de personas en la India, en Egipto y en todos los confines del mundo.
Han transcurrido desde entonces unos 150 años. La civilización burguesa ha dado todos sus espléndidos frutos. Norteamérica se ha puesto a la cabeza de los países libres y cultos en cuanto al nivel de desarrollo de las fuer/as productivas del trabajo humano asociado, al empleo de la maquinaria y de todas las maravillas de la técnica 39 moderna. Norteamérica se ha convertido, a la vez, en uno de los países donde es más profundo el abismo entre un puñado de multimillonarios insolentes, sumidos en el fango y en el lujo, y los millones de trabajadores que viven siempre al borde de la miseria. El pueblo norteamericano, que dio al mundo un modelo de guerra revolucionaria contra la esclavitud feudal, ha caído en la moderna esclavitud capitalista, en la esclavitud asalariada impuesta por un puñado de multimillonarios, y se ha visto obligado a desempeñar el papel de verdugo mercenario, que estranguló, en beneficio de la opulenta canalla, a las Filipinas en 1898 so pretexto de ``liberarlas'', y que en 1918 estrangula a la República Socialista de Rusia so pretexto de ``defenderla'' de los alemanes.
Pero los cuatro años de matanza imperialista de pueblos no han pasado en vano. El engaño del pueblo por los miserables que forman los dos grupos de bandidos, tanto el grupo inglés como el alemán, ha sido desenmascarado plenamente por hechos incontrovertibles y evidentes. Los resultados de los cuatro años de guerra han mostrado la ley general del capitalismo aplicada a la guerra entre los bandidos por el reparto del botín: los más ricos, los más fuertes se han enriquecido y han expoliado más que nadie; los más débiles han sido despojados, torturados, oprimidos y estrangulados sin contemplaciones.
Los bandidos del imperialismo inglés eran los más fuertes por el número de "esclavos coloniales''. Los capitalistas ingleses no han perdido ni una pulgada de ``sus'' tierras (es decir, de las tierras reunidas por ellos durante siglos como fruto del pillaje) y se han apoderado de todas las colonias alemanas de África, se han adueñado de Mesopotamia y de Palestina, han estrangulado a Grecia y han comenzado el saqueo de Rusia.
Los bandidos del imperialismo alemán eran los más fuertes por la organización y la disciplina de ``sus'' tropas, pero más débiles en colonias. Han perdido todas las colonias, pero han saqueado a media Europa, han estrangulado el mayor número de países pequeños y de pueblos débiles. ¡Qué gran guerra ``liberadora'' por ambas partes! ¡Qué bien "defendían la patria" los bandidos de ambos grupos, los capitalistas anglo-franceses y alemanes con sus lacayos, los socialchovinistas, es decir, los socialistas que se pasaron al lado de ``su'' burguesía!
Los multimillonarios norteamericanos eran, probablemente, los más ricos de todos y los que se encontraban en la situación geográfica más segura. Se han enriquecido más que nadie; han convertido en tributarios suyos a todos los países, incluso a los más ricos; han reunido como fruto del pillaje centenares de miles de millones de dólares. Y en cada dólar se ven huellas de lodo, las huellas de los 40 sucios acuerdos secretos entre Inglaterra y sus ``aliados'', entre Alemania y sus vasallos; de los acuerdos sobre el reparto del botín expoliado; de los acuerdos de ``ayuda'' mutua para oprimir a los obreros y perseguir a los socialistas internacionalistas. En cada dólar hay huellas del lodo de los ``ventajosos'' suministros militares que enriquecían aún más en cada país a los ricos y arruinaban más aún a los pobres. En cada dólar hay manchas de sangre, de la sangre que vertieron a mares los diez millones de muertos y los veinte millones de mutilados durante esa magna y noble lucha, durante esa lucha liberadora y sagrada en que se ventilaba cuál de los dos bandidos, el inglés o el alemán, habría de obtener mayor botín, cuál de los dos verdugos, el inglés o el alemán, sería el que más pueblos débiles estrangulase en todo el mundo.
Si los bandidos alemanes han batido la marca por la ferocidad de sus represiones militares, los bandidos ingleses lo han batido no sólo por la cantidad de colonias expoliadas, sino también por el refinamiento de su repugnante hipocresía. Precisamente ahora, la prensa capitalista anglo-francesa y norteamericana difunde mentiras y calumnias sobre Rusia en millones y millones de ejemplares, tratando de justificar con falacia su cruzada ladronesca contra ella, alegando la supuesta intención de ``defenderla'' de los alemanes.
Para desmentir esta infame y vil mentira no hacen falta muchas palabras: basta mencionar un hecho de todos conocido. Cuando los obreros de Rusia derrocaron el gobierno imperialista de su país en octubre de 1917, el Poder soviético, el poder de los obreros y campesinos revolucionarios,propuso abiertamente a (od os los países beligerantes una paz justa, una paz sin anexiones ni contribuciones, una paz basada en la plena igualdad de derechos de todas las naciones.
¡Fueron precisamente la burguesía anglo-francesa y la burguesía norteamericana las que rechazaron nuestra propuesta; precisamente esas burguesías rehusaron incluso tratar con nosotros sobre la paz general! ¡Esas burguesías precisamente traicionaron los intereses de todos los pueblos; ellas precisamente han hecho que se prolongue la matanza imperialista!
Fueron ellas precisamente las que, especulando con la posibilidad de arrastrar de nuevo a Rusia a la guerra imperialista, rehusaron participar en las negociaciones de paz, dejando así las manos libres a otros bandidos capitalistas del mismo jaez, a los de Alemania, ¡eme impusieron a Rusia por la fuerza la paz anexionista de Brest!
Es difícil imaginarse una hipocresía más repugnante: la burguesía anglo-francesa y la burguesía norteamericana nos echan la ``culpa'' de la paz de Brest ¡y son precisamente los capitalistas de esos países, de quienes dependía convertir las negociaciones de Brest en 41 negociaciones generales de una paz universal, los que hacen de ``acusadores'' nuestros! Los buitres del imperialismo anglo-francés, enriquecidos con el saqueo de las colonias y con la matanza de pueblos, prosiguen la guerra casi un año después de Brest; y son ellos quienes nos ``acusan'' a nosotros, a los bolcheviques, que hemos propuesto a todos los países una paz justa, a nosotros, que hemos roto, que hemos publicado y estigmatizado ante todo el mundo los criminales tratados entre el ex zar y los capitalistas anglo-franceses.
Los obreros de todo el mundo, cualquiera que sea el país en que vivan, se congratulan y simpatizan con nosotros, nos aplauden por haber roto las férreas argollas de los vínculos imperialistas, de los sucios tratados imperialistas, de las cadenas imperialistas; por haber logrado la libertad aun a costa de los mayores sacrificios; porque, como república socialista que somos, aunque martirizada y saqueada por los imperialistas, hemos quedado fuera de la guerra imperialista y hemos enarbolado ante el mundo entero la bandera de la paz, la bandera del socialismo.
No es extraño que la pandilla de imperialistas internacionales nos odie por ello, nos ``acuse'', que todos los lacayos de los imperialistas, sin exceptuar a nuestros eseristas de derecha ni a nuestros mencheviques, nos ``acusen'' también. El odio que estos perros de presa del imperialismo, lo mismo que la simpatía que los obreros conscientes de todos los países nos tienen a los bolcheviques, nos infunde mayor seguridad aún en la justedad de nuestra causa.
No es socialista quien no comprenda que en aras de la victoria sobre la burguesía, en aras del paso del poder a manos de los obreros, en aras del comienzo de la revolución proletaria internacional no se puede n i se debe retroceder ante ningún sacrificio, ni siquiera ante el sacrificio de una parte del territorio, ante el sacrificio de sufrir penosas derrotas de manos del imperialismo. No es socialista quien no haya demostrado con hechos que está dispuesto a que ``su'' patria haga los mayores sacrificios para impulsar de verdad la causa de la revolución socialista.
En aras de ``su'' causa, es decir, en aras de la conquista del dominio mundial, los imperialistas de Inglaterra y de Alemania no han vacilado en arruinar por completo y en estrangular a toda una serie de países, comenzando por Bélgica y Servia y siguiendo por Palestina y Mesopotamia. Y los socialistas, en aras de ``su'' causa, en aras de la liberación de los trabajadores de todo el mundo del yugo del capital, en aras de la conquista de una paz universal duradera, '.deberán esperar que se encuentre un camino que no exija sacrificios, deberán precaverse de comenzar el combate antes de que este ``garantizado'' un triunfo fácil, deberán poner la seguridad y la 42 integridad de "su patria"---creada por la burguesía---por encima de los intereses de la revolución socialista mundial? Los bellacos del socialismo internacional y los lacayos de la moral burguesa que piensen así merecen el más profundo desprecio.
Las fieras voraces del imperialismo anglo-francés y norteamericano nos ``acusan'' de que tenemos un ``convenio'' con el imperialismo alemán. ¡Qué hipócritas! ¡Qué miserables! ¡Calumnian al gobierno obrero, temblando de miedo ante la simpatía que por nosotros sienten los obreros de ``sus'' propios países! Pero su hipocresía será desenmascarada. Fingen no comprender la diferencia existente entre un convenio de los ``socialistas'' con la burguesía (la propia y la extranjera) contra los obreros, contra los trabajadores, y un convenio para la defensa de los obreros triunfantes sobre su burguesía, un convenio con la burguesía de un color contra la burguesía de otro color nacional a fin de que el proletariado aproveche las contradicciones entre los diferentes grupos de la burguesía.
En realidad, cualquier europeo conoce a la perfección esa diferencia, y el pueblo norteamericano, como lo demostraré ahora, la ha ``vivido'' en su propia historia de modo bien palpable. Hay convenios y convenios, hay fagots et fagots^^*^^, como dicen los franceses.
En febrero de 1918, cuando las fieras voraces del imperialismo alemán lanzaron sus tropas contra la Rusia inerme, que había desmovilizado su ejército, confiada en la solidaridad proletaria internacional, antes de que madurara plenamente la revolución mundial, no vacilé lo más mínimo en concertar cierto ``convenio'' con los monárquicos franceses. El capitán francés Sadoul, que de palabra simpatizaba con los bolcheviques, mientras de hecho servía en cuerpo y alma al imperialismo francés, me presentó al oficial francés de Lubersac. "Yo soy monárquico---me confesó de Lubersac---. Mi único objetivo es la derrota de Alemania''. Se sobrentiende, le contesté (cela va sans diré). Ello no me impidió en absoluto ``convenir'' con de Lubersac en cuanto a los servicios que los oficiales franceses especializados en voladuras estaban dispuestos a prestarnos para volar las vías férreas y obstaculizar así la invasión de los alemanes. Fue un modelo de ``convenio'' que aprobará todo obrero consciente, un convenio en provecho del socialismo. Un monárquico francés y yo nos estrechamos la mano sabiendo que cada cual colgaría gustoso a su ``consocio''. Pero nuestros intereses coincidían temporalmente. Nosotros aprovechamos intereses opuestos, igualmente de fieras, de otros imperialistas, en beneficio de la revolución socialista rusa y de la revolución socialista mundial, contra las fieras alemanas que nos atacaban. Así servíamos a los intereses de la clase _-_-_
^^*^^ Hay rasos y casos. (N. de la Edil.)
43 obrera de Rusia y de otros países; reforzábamos al proletariado y debilitábamos a la burguesía del mundo entero; empleábamos medios archilegítimos e imprescindibles en toda guerra; la maniobra, la estratagema, el repliegue en espera del momento en que sazone h\ revolución proletaria que va madurando rápidamente en varios países avanzados.Y por mucho que vociferen de rabia los tiburones del imperialismo anglo-francés y norteamericano, por mucho que nos calumnien, por muchos millones que gasten en sobornar a los periódicos eseristas de derecha, mencheviques y demás socialpatrioteros, yo no dudaré un solo instante en concertar un ``convenio'' idéntico con las fieras voraces del imperialismo alemán, en el caso cíe que el ataque de las tropas anglo-francesas a Rusia lo haga necesario. Y yo sé muy bien que el proletariado consciente de Rusia, de Alemania, de Francia, de Inglaterra, de los Estados Unidos, en una palabra, de todo el mundo civilizado aprobará mi táctica. Semejante táctica facilitará la revolución socialista, acelerará su advenimiento, debilitará a la burguesía internacional, reforzará las posiciones de la clase obrera en su victoriosa lucha contra aquélla.
El pueblo norteamericano hace ya tiempo que empleó con éxito para la revolución esa táctica. Cuando hizo su gran guerra de liberación contra los opresores ingleses, tuvo también que enfrentarse con los opresores franceses y españoles, en cuyas manos se hallaba una parte del actual territorio de los Estados Unidos de Norteamérica. También el pueblo norteamericano, en su difícil guerra de liberación, concertó con unos opresores ``convenios'' dirigidos contra otros opresores para debilita) a los opresores y reforzar a los que desplegaban una lucha revolucionaria contra la opresión, en beneficio de las masas oprimidas. El pueblo norteamericano aprovechó las discordias entre franceses, españoles e ingleses; se batió en ocasiones incluso al lado de las tropas de los opresores franceses y españoles contra los opresores ingleses; venció primero a los ingleses y después se redimió (en parte, mediante rescates) de los franceses y españoles.
La obra de la historia no es una acera de la Avenida Nevski, decía el gran revolucionario ruso = Chernyshevski^^14^^. Quien ``admite'' la revolución proletaria sólo "a condición" de que transcurra lisa y llanamente, de que actúen de consuno los proletarios de distintos países, de que exista una garantía contra las derrotas, de que el camino de la revolución sea ancho, recto y esté despejado, de que para vencer no haya necesidad de pasar a veces por los más penosos sacrificios, de "permanecer en una fortaleza sitiada" o abrirse camino por las más tortuosas, angostas, impracticables y peligrosas veredas montañosas, ése ni es revolucionario ni se ha despojado de la 44 pedantería intelectual burguesa y, de hecho, se deslizará siempre al campo de la burguesía contrarrevolucionaria, como les ocurre a nuestros eseristas de derecha, a nuestros mencheviques e incluso (aunque con menos frecuencia) a nuestros eseristas de izquierda.
A esos señores les agrada culparnos, repitiendo palabras de la burguesía, de ser los causantes del ``caos'' de la revolución, de la "destrucción" de la industria, del paro y del hambre. ¡Qué hipócritas son estas acusaciones en boca de quienes aplaudieron y apoyaron la guerra imperialista o ``convinieron'' con Kerenski para que la guerra continuase! Precisamente la guerra imperialista es la culpable de todos estos desastres. Una revolución originada por la guerra no puede menos de pasar por dificultades y tormentos increíbles, recibidos en herencia de esa reaccionaria matanza devastadora de pueblos que dura ya varios años. Acusarnos de "destrucción" de la industria o de ``terror'' es dar prueba de hipocresía o mostrar una pedantería obtusa, mostrar incapacidad de comprender las condiciones fundamentales de esa rabiosa y exacerbada hasta el extremo lucha de las clases que se llama revolución.
En el fondo, si los ``acusadores'' de este jaez llegan a ``reconocer'' la lucha de las clases, se limitan a reconocerla de palabra; pero de hecho caen siempre en la utopía pequeñoburguesa de la " conciliación" y de la "colaboración" de las clases. La lucha de las clases, en períodos de revolución, ha tomado siempre y en todos los países, indefectible e inevitablemente, la forma de guerra civil. Y la guerra civil es inconcebible sin las más crueles destrucciones, sin terror ni restricción de la democracia formal en provecho de la guerra. Sólo unos curas almibarados, tanto da que lleven sotana o que sean ``legos'', como los socialistas de salón y de tribuna parlamentaria, pueden no ver, ni comprender, ni palpar esta necesidad. Sólo unos "hombres enfundados" ''' sin vida pueden ser capaces de apartarse de la revolución por este motivo, en lugar de lanzarse al combate con toda vehemencia y resolución en el momento en que la historia exige que la lucha y la guerra decidan los más grandes problemas de la humanidad.
El pueblo norteamericano tiene una tradición revolucionaria, recogida por los mejores representantes del proletariado estadounidense, quienes nos han expresado en reiteradas ocasiones su completa adhesión a nosotros, los bolcheviques. Esa tradición ha sido creada por la guerra de liberación contra los ingleses en el siglo XVIII y, más tarde, por la guerra civil en el siglo XIX. F,n cierto sentido, si se tiene en cuenta sólo la "destrucción" de algunas industrias y de la economía nacional, Norteamérica había retrocedido en 1870 con relación a 1860. ¡Pero qué pedante e imbécil sería el individuo que, basándose en eso, negara la inmensa significación 45 histórica universal, progresista y revolucionaria de la guerra civil de 1863--1865 en Norteamérica!
Los representantes de la burguesía comprenden que la supresión de la esclavitud de los negros y el derrocamiento del poder de los esclavistas valieron bien que todo el país pasase por los largos años de guerra civil, devastaciones colosales, destrucciones y terror que acompañan a toda guerra. Pero ahora, cuando se trata de una tarea inconmensurablemente más grande, cuando se trata de suprimir la esclavitud asalariada, la esclavitud capitalista, de derrocar el poder de la burguesía, los representantes y defensores de ésta, así como los socialreformistas que, amedrentados por la burguesía, se apartan temerosos de la revolución, no pueden ni quieren comprender que la guerra civil es necesaria y legítima.
Los obreros norteamericanos no seguirán a la burguesía. Estarán a nuestro lado, al lado de la guerra civil contra la burguesía. Me convence de ello toda la historia del movimiento obrero norteamericano y mundial. Recuerdo también las palabras que Eugenio Debs, uno de los jefes más queridos del proletariado norteamericano, escribió en el Llamamiento a la Razón ``(Appeal to = Reason'')'^^6^^, creo que a finales de 1915, en su artículo What shall I fight for ``(Por qué voy a luchar'') (citado por mí a comienzos de 1916 en una reunión obrera pública celebrada en Berna, Suiza)^^*^^. Debs decía que se dejaría fusilar antes que votar los créditos para la actual guerra, guerra reaccionaria y criminal; que conocía una sola guerra sagrada y legítima desde el punto de vista de los proletarios: la guerra contra los capitalistas, la guerra para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada.
No me extraña que Wilson, cabeza de los multimillonarios norteamericanos y servidor de los tiburones capitalistas, haya encarcelado a Debs. ¡La burguesía puede ensañarse con los auténticos internacionalistas, con los auténticos representantes del proletariado revolucionario! Cuanto mayores sean su ferocidad y su ensañamiento, tanto más cerca estará el día del triunfo de la revolución proletaria.
Nos acusan de las destrucciones causadas por nuestra revolución... Pero, ¿quiénes nos acusan? Los lacayos de la burguesía, de esa misma burguesía que en cuatro años de guerra imperialista ha destruido casi por completo la cultura europea, sumiendo a Europa en la barbarie, en el embrutecimiento y en el hambre. Y esa burguesía nos exige hoy eme no hagamos la revolución sobre el terreno de esas destrucciones, en medio de los cascotes de la cultura, _-_-_
^^*^^ Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 5" ed. en ruso, t. 27, págs. 233--234. (N. de la Edil.)
46 de los escombros y de las ruinas originados por la guerra, con los hombres embrutecidos por la guerra. ¡Oh, eme burguesía tan humana y tan justa!Sus criados nos acusan de terror... Los burgueses británicos han olvidado su 1649, y los franceses su 1793. El terror era justo y legítimo cuando la burguesía lo empleaba a su favor contra los señores feudales. ¡El terror se ha hecho monstruoso y criminal en cuanto los obreros y los campesinos pobres se han atrevido a emplearlo contra la burguesía! El terror era justo y legítimo cuando lo empleaban para remplazar a una minoría explotadora por otra minoría explotadora. ¡El terror se ha hecho monstruoso y criminal cuando se aplica para derrocar a toda minoría explotadora en beneficio de la mayoría verdaderamente aplastante, en beneficio de los proletarios y semiproletarios, de la clase obrera y de los campesinos pobres!
La burguesía imperialista mundial ha exterminado a diez millones de hombres y ha mutilado a veinte millones en ``su'' guerra, en una guerra hecha para decidir quién habrá de dominar en el mundo: las fieras voraces inglesas o las alemanas.
Si nuestra guerra, la guerra de los oprimidos y explotados contra los opresores y explotadores, costara medio millón o vin millón de víctimas, entre todos los países, la burguesía diría que las víctimas antes mencionadas son legítimas, mientras que estas últimas son criminales.
El proletariado dirá una cosa muy distinta.
Ahora, en medio de los horrores de la guerra imperialista, el proletariado asimila prácticamente en toda su plenitud la gran verdad que enseñan todas las revoluciones, la verdad que legaron a los obreros sus mejores maestros, los fundadores del socialismo moderno. Esta verdad dice que no puede triunfar la revolución si no se aplasta la resistencia de los explotadores. Cuando los obreros y los campesinos trabajadores conquistamos el poder del Estado, nuestro deber consistió en aplastar la resistencia de los explotadores. Estamos orgullosos de haberlo hecho y de hacerlo. Y lamentamos que no se haga con suficiente firmeza y decisión.
Sabemos que la resistencia exasperada de la burguesía contra la revolución socialista es inevitable en todos los países y que dicha resistencia aumentará en la medida en que se desarrolle esa revolución. El proletariado vencerá esa resistencia, y durante la propia lucha contra la resistencia de la burguesía adquirirá la madure/, necesaria para triunlar y ejercer el poder.
La venal piensa burguesa puede grilar a los cuatro vientos siempre que nuestra revolución incurra en una taita. No tenemos miedo a nuestras (altas. Los hombres no se han vuelto santos por el 47 hecho de que haya comenzado la revolución. Las clases trabajadoras, oprimidas y engañadas durante siglos, condenadas a vivir por fuerza en la miseria, en la ignorancia y el embrutecimiento, no pueden hacer la revolución sin incurrir en faltas. Y, como ya he dicho en otra ocasión, no se puede meter en un ataúd y enterrar el cadáver de la sociedad burguesa^^*^^. El capitalismo muerto se pudre, se descompone entre nosotros, infestando el aire con sus miasmas, emponzoñando nuestra vida y envolviendo lo nuevo, lo fresco, lo joven, lo vivo con miles de hilos y nexos de lo viejo, de lo podrido, de lo muerto.
Por cada cien faltas nuestras, proclamadas a los cuatro vientos por la burguesía y sus lacayos (incluidos nuestros mencheviques y eseristas de derecha), hay fO.OOO hechos grandes y heroicos, tanto más grandes y tanto más heroicos porque son hechos sencillos, imperceptibles, ocultos en la vida diaria del barrio fabril o de la aldea perdida, y son realizados por hombres que no tienen la costumbre (ni la posibilidad) de proclamar al mundo entero cada uno de sus éxitos. Pero incluso si fuera al revés---aunque sé que es erróneo suponerlo---, incluso si por cada cien aciertos nuestros hubiera diez mil yerros, aun así nuestra revolución sería, y lo será ante la historia universal, grande e invencible; pues por primera vez no es una minoría, no son sólo los ricos, no son únicamente los instruidos, sino la verdadera masa, la inmensa mayoría de los trabajadores quienes crean por sí mismos una vida nueva, quienes resuelven con su propia experiencia los dificilísimos problemas de la organización socialista. Cualquier falta cometida en semejante trabajo, en ese trabajo tan concienzudo y sincero que decenas de millones de sencillos obreros y campesinos llevan a cabo para reorganizar toda su vida; cada una de esas faltas vale por miles y millones de éxitos ``infalibles'' de la minoría explotadora, de éxitos obtenidos en la obra de engañar y estafar a los trabajadores. Pues sólo a través de esas faltas aprenderán los obreros y campesinos a crear una vida nueva, aprenderán a prescindir de los capitalistas; sólo así se abrirán camino, a través de miles de obstáculos, hacia el socialismo victorioso.
Cometen faltas en su trabajo revolucionario nuestros campesinos, que de un solo golpe, en una sola noche, la del 25 al 26 de octubre (según el viejo calendario) de 1917, suprimieron por completo la propiedad privada de la tierra y ahora, un mes tras otro, venciendo inmensas dificultades, corrigiéndose a sí mismos, cumplen en la práctica la dificilísima tarea de organizar nuevas condiciones de economía, de luchar contra los kulaks, de asegurar que la tierra sea para los trabajadores (y no para los ricachones), de pasar a la gran agricultura comunista.
_-_-_^^*^^ Véase V. I. I.eniíi. Obras Comblrtas, 5a ed. en ruso, t. 36, pág. 408. (N. de la Edit.)
48Cometen faltas en su trabajo revolucionario nuestros obreros, que han nacionalizado ahora, en el curso de unos meses, casi todas las fábricas y empresas más importantes y que, en el duro trabajo de cada día, aprenden por vez primera a administrar ramas enteras de la industria, hacen funcionar las empresas nacionalizadas, venciendo la resistencia enconada de la rutina, del espíritu pequeñoburgués, del egoísmo; ponen, piedra sobre piedra, los cimientos de nuevas relaciones sociales, de una nueva disciplina laboral, y de una nueva autoridad de los sindicatos obreros respecto a sus afiliados.
Cometen faltas en su trabajo revolucionario nuestros Soviets, creados ya en 1905 por un potente auge de las masas. Los Soviets de obreros y campesinos representan un nuevo tipo de Estado, un tipo nuevo y superior de democracia; son la forma de la dictadura del proletariado.el medio de gobernar el Estado .sin burguesía y contra la burguesía. Por primera vez la democracia sirve aquí a las masas, a los trabajadores, dejando de ser una democracia para los ricos, como sigue siendo la democracia en todas las repúblicas burguesas, incluso en las más democráticas. Por primera vez las masas populares resuelven a escala de un centenar de millones de personas el problema de dar cuerpo a la dictadura de los proletarios y los semiproletarios, un problema que, de no resolverse, no da pie ni para hablar siquiera de socialismo.
Los pedantes o las personas henchidas sin remedio de prejuicios democráticos burgueses o parlamentarios pueden extrañarse de nuestros Soviets de diputados, alegando, por ejemplo, la falta de elecciones directas. Esa gente no ha olvidado ni ha aprendido nada durante las grandes conmociones de 1914--1918. La unión de la dictadura del proletariado y de la nueva democracia para los trabajadores, de la guerra civil y la más amplia incorporación de las masas a la política, no se obtiene de golpe y porrazo ni encaja en las formas trilladas de la rutinaria democracia parlamentaria. Lo que se yergue en esbozo a nuestra vista, como República de los Soviets, es un mundo nuevo, el mundo del socialismo. Y no debe extrañar que ese mundo no nazca ya hecho, no surja de improviso como Minerva de la cabeza de Júpiter.
En tanto que las viejas constituciones democráticas burguesas exaltaban, por ejemplo, la igualdad formal y el derecho de reunión, nuestra Constitución soviética, proletaria y campesina, lechaza la hipocresía de la igualdad formal. Cuando los republicanos burgueses derribaban tronos, no se preocupaban de la igualdad formal de los monárquicos con los republicanos. Cuando se trata de derrocar a la burguesía, sólo los traidores o los idiotas pueden reclamar la igualdad formal de derechos para la burguesía. Bien poco vale la "libertad de reunión" para los obreros y campesinos cuando los 49 mejores edificios están en poder de la burguesía. Nuestros Soviets han arrebatado a los ricos todos los buenos edificios de la ciudad y del campo, entregándoselos totalmente a los obreros y campesinos para uso de su a asociaciones y asambleas. ¡Esa es nuestra libertad de reunión para los trabajadores! ¡Ese es el sentido y el contenido de nuestra Constitución soviética, de nuestra Constitución socialista!
Y por eso todos estamos tan seguros de que nuestra República de los Soviets, cualesquiera que sean los reveses por los que aún haya de pasar, es invencible.
Es invencible porque cada golpe del furioso imperialismo, cada derrota que nos inflige la burguesía internacional alza a la lucha a nuevos y nuevos sectores de obreros y campesinos, los instruye al precio de los mayores sacrificios, los templa y despierta en ellos un nuevo heroísmo de masas.
Sabemos, camaradas obreros norteamericanos, que vuestra ayuda aún tárele tal vez en llegar, pues el desarrollo de la revolución en los diversos países se produce en formas distintas, a ritmo diferente (y no puede producirse de otro modo). Sabemos que la revolución proletaria europea puede no estallar en las próximas semanas, por rápida que sea en este último tiempo su maduración. Contamos con que la revolución mundial es ineludible, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que cifremos nuestras esperanzas como unos simples en la indefectibilidad de la revolución a plazo breve y determinado. Hemos visto en nuestro país dos grandes revoluciones, la de 1905 y la de 1917, y sabemos que las revoluciones no se hacen por encargo ni por convenios. Sabemos que las circunstancias han puesto en vanguardia a nuestro destacamento, al destacamento de Rusia del proletariado socialista, y no a causa de nuestros méritos, sino a causa del atraso particular de Rusia, y que hasta que estalle la revolución mundial son posibles derrotas de algunas revoluciones.
A pesar de ello, sabemos a ciencia cierta que somos invencibles, ya que la humanidad no se doblegará ante la matanza imperialista, sino que acabará con ella. Y el primer país que ha roto los grilletes de la guerra imperialista ha sido el nuestro. Hemos hecho los mayores sacrificios en la lucha por destruir esos grilletes, pero los liemos rolo. Estamos libresule ataduras imperialistas y hemos enarbolado ante el mundo entero la bandera de la lucha por el derrocamiento completo del imperialismo.
Nos encontramos como si estuviéramos en una fortaleza sitiada en tanto no nos llegue' la ayuda de otros destacamentos de la revolución socialista mundial. Pero esos destacamentos existen, son ñas numerosos que los nuestros, maduran, crecen y se fortalecen a medida que se prolongan las ferocidades del imperialismo. Los obreros rompen con sus social-traidores: los C.ompers, los Hender-- 50 __NOTE__ Missing a whole lot (6 lines). Los obreros re volució?dprolétaria mundial.
20 de agosto de 1918.
;s la N. Lenin
Publicó el 22 á"*"? núm. 178 de "Prm'da .
r. 37. pt'w- 48-M.
[51] __ALPHA_LVL1__ RESOLUCIÓN APROBADA EN LA REUNIÓNEl movimiento revolucionario de las masas proletarias y de los campesinos contra la guerra imperialista ha logrado en los últimos tiempos enormes éxitos en todos los países, particularmente en los Balcanes, en Austria \ en Alemania. Pero precisamente esos éxitos han provocado en la burguesía internacional, a cuya cabe/a se han puesto ahora la burguesía anglo-norteamericana y la francesa, una furia enorme y el afán de organi/arse apresuradamente como fuer/a contrarrevolucionaria para sofocar la revolución y, en primer término, su principal foco en el momento presente: el Poder soviético en Rusia.
La burguesía alemana y el gobierno alemán, derrotados en la guerra y amenazados por un poderoso movimiento revolucionario interior, se agitan buscando la salvación. Parte de los círculos gobernantes de Alemania piensa dar largas al asunto hasta el invierno y preparar la defensa militar del país en una nueva línea de fortificaciones. Otra parte busca febrilmente un acuerdo con la burguesía anglo-francesa contra el proletariado revolucionario y los bolcheviques. Por cuanto la tendencia de esta última parte tropieza con suma intransigencia de los vencedores, de los imperialistas anglo-franceses, trata de intimidarlos con el espantajo del peligro bolchevique y de ganarse su buena disposición prestándoles servicios contra los bolcheviques, contra la revolución proletaria.
La burguesía de los países sometidos a Alemania u ocupados por ella busca con mayor afán todavía llegar a un acuerdo con la Entente, sobre todo en los casos en que, como por ejemplo en Finlandia, Ucrania, etc., tiene conciencia de la imposibilidad absoluta de mantener su poder sobre las masas trabajadoras explotadas si no cuenta con el apoyo de las bayonetas extranjeras.
En consecuencia se crea una situación muy peculiar para el Poder soviético: de una parte, nunca hemos estado tan cerca como hoy de la revolución proletaria internacional: de otra, nunca nos hemos visto er> una situación tan peligrosa como la presente. Ya no hay dos grupos de fieras imperialistas que se devoren v debiliten 52 mutuamente y que posean aproximadamente la misma fuerza. Queda tan sólo el grupo de los vencedores, de los imperialistas anglo-franceses, que se dispone a repartir todo el mundo entre los capitalistas; se plantea el objetivo de derrocar a toda costa el Poder soviético en Rusia y de sustituirlo por el de la burguesía; se dispone ahora a atacar a Rusia por el Sur, verbigracia, por los Dardanelos o el Mar Negro, o a través de Bulgaria y de Rumania; una parte, por lo menos, de los imperialistas anglo-franceses confía, sin duda, en qu