[1] Emacs-Time-stamp: "2007-08-15 18:04:22" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.0) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous [BEGIN] __SERIES__ Teoría y crítica __AUTHOR__ G. Kursánov __TITLE__ Veritas __TEXTFILE_BORN__ 2006-03-10T12:07:52-0800 __TRANSMARKUP__ "Y. Sverdlov" __SUBTITLE__ Fundamentos de la teoría
leninista de la verdad y crítica de las
concepciones idealistas
modernas __PUBL__ Editorial Progreso __NOTE__ LOGO HERE __PUBL_CITY__ Moscú [2]

Traducido del ruso por Pérez Castul

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© Traducción al español Editorial Progreso 1977

Impreso en la URSS

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[3] __ALPHA_LVL1__ PROLOGO

``Verdad'': magna palabra. . .
Hegel

La verdad ha simbolizado siempre algo elevado, noble y signüicalivo. De la cadena de oro de los sacerdotes egipcios pendía una piedra preciosa, símbolo de la verdad. En la antigua Helado la verdad no sólo era hija del tiempo: de Saturno, sino también madre de la justicia y la virtud. En las aspiraciones y sueños de los alquimistas medievales la verdad extrae el oro del barro; el diamante, del yacimiento, y la luz, de las tinieblas. Los luchadores contra la inquisición en la época del Renacimiento declaraban con orgullo y osadía que la verdad brilla con luz propia y no conviene ilustrar las mentes con la llama de las hogueras. El gran Leonardo situaba por encima de lodo la belleza de la verdad. En el frontispicio de la Enciclopedia francesa Didcrot imprime el símbolo de la verdad y la filosofía con su proyección hacia el futuro do la razón humana. En la famosa estatua de Cavelier, que representa a la verdad en la imagen de dama de severa belleza, rayos dorados se esparcen por todo el mundo 4 __RUNNING_HEADER_LEFT__ G. KURSANOV portando la luz inextinguible y la fuerza de la verdad. No es fortuito que el gran escritor proletario Gorki creara la imagen del corazón rutilante de Danko, cuyo resplandor de fuego iluminaba el verdadero camino de la lucha por la libertad del pueblo, que ios heroicos revolucionarios rusos recorrieron para transformar el mundo.

Todo esto significa que la proceridad y nobleza de la verdad pertenecen a las fuerzas del progreso, el humanismo y la razón, y no a las clases y partidos políticos históricamente obsoletos. La verdad y el comunismo se encuentran profundamente unidos. Toda la práctica histórico-social de nuestra época muestra al mundo la fuerza arrolladura y la voracidad do las ideas del comunismo. Los comunistas miran con franqueza y valentía la verdad de cara, su conocimiento es indispensable para el triunfo del comunismo. Hace ya muchos años, el joven Engels expresó este pensamiento con brillantes palabras: lo mismo que el águila, el verdadero entusiasmo del conocimiento no teme los oscuros nubarrones de la especulación ni el aire enrarecido de las altas capas de la abstracción, cuando de lo que se trata es volar al encuentro del Sol de la verdad.

Per áspera ad astra!

El dinamismo de nuestro tiempo carece de precedente en la historia. El torrente revolucionario de la actualidad, cuyas esclusas gigantescas abrió Octubre de 1917, demuestra la extraordinaria profundidad y la pluriformidad do las transformaciones ocurridas en todas las esferas de la vida humana. Se producen cambios radicales incesantes en el mapa político del mundo, los acontecimientos políticos se despliegan con una rapidez inusitada, los enfrentamientos y conflictos entre las fuerzas sociales adquieren un carácter cada vez más agudo y consecuente, la lucha de clases presenta ais más diversas, y hasta inesperadas, formas.

Las relaciones ideológicas contemporáneas son excepcionalmente complejas. Chocan aquí las doctrinas y opiniones más diversas y contradictorias. En su lucha contra 5 __RUNNING_HEADER_RIGHT__ PROLOGO la doctrina comunista los ideólogos burgueses se afanan por emplear toda suerte de teorías, ideas y concepciones, hasta las más anacrónicas, conservadoras y medievales. Pero al mismo tiempo pretenden con insistencia crear e inventar nuevas concepciones y doctrinas con la aspiración de expresar "el espíritu de la época'', de replantear los problemas de la vida contemporánea. Se impone hacer una apreciación correcta y exacta de todas estas doctrinas, dar una veraz respuesta a todos estos complejos problemas de la actual lucha ideológica. La verdad es amarga —señalaba V. 1. Lenin— y, con frecuencia, no la distingues enseguida entre los oropeles de los rótulos polí ticos de moda y las instituciones políticas sensacionalistas.

Entretanto, la época moderna es la de una grandiosa revolución científico-técnica, en cuyo proceso tiene lugar un incesante relevo de doctrinas científicas, se ponen de manifiesto los vínculos multiformes y complejos de las distintas teorías, se entrelazan ideas y conceptos cientí ficos viejos y nuevos, surgen y se sustituyen hipótesis diversas, a veces paradójicas, cuya veracidad es, con frecuencia, muy difícil de establecer, por cuanto la verdad, como se decía ya en la antigüedad, está oculta "en lo profundo del pozo".

La actual época de renovación revolucionaria general del mundo ha planteado de la manera más radical y cruda los problemas del significado y el papel histórico de todas las doctrinas sociales y teorías políticas, de todas las formas y tipos de ideología, los problemas de la veracidad y la eficiencia de todos los valores humanos, de los conceptos y las ideas, su lugar e importancia en la compleja y contradictoria vida de los hombres de nuestro tiempo, en la grandiosa lucha de las fuerzas sociales de la contemporaneidad.

El problema de veracidad de las doctrinas y teorías más importantes de nuestra época ha cobrado particular significado no sólo en el plano gnoseológico, sino también en el social.

La emulación histórica entre los dos sistemas socioeconómicos mundiales ha demostrado ya, en el presente, la superioridad del socialismo sobre el capitalismo. Esto significa que la propia historia demuestra la veracidad 6 del socialismo, de sus principios e ideales, su conformidad con los auténticos intereses de millones de seres y los objetivos del verdadero progreso do la sociedad humana.

Y al mismo tiempo, iodo esto significa que, a pesar de las afirmaciones declarativas y arbitrarias de toda clase de críticos del socialismo, la práctica histórica y social de la época contemporánea confirma íntegramente la veracidad del marxfismo-leninismo, que ha conquistado ya lamentes de la humanidad progresista. La práctica histó rica de los movimientos revolucionarios actuales demuestra brillantemente la verdad del marzismo-leninismo como fuente imperecedera de pensamiento revolucionario y de acción revolucionaria. Es por ello lógico que sea precisamente esta doctrina la que abra e ilumine a la hurnnnidad el único camino cierlo hacia la felicidad y el pro greso.

Esta veracidad asegura a la doctrina de Marx y Lenin una enorme fuerza que actúa sobre toda la vida moderna. No es la fuerza la que determina la verdad, -2 como preconiza la filosofía de la agresión y la reacción, sino la verdad la que determina la fuerza, como enseña el marxismo-loninismo.

Todo esto prescribo el lugar especial y el significado del problema de la verdad en la cosmovisión del marxis mo-leninismo. La verdad so transforma en un componente orgánico de la concepción filosófica de la clase obrera. Todas las partes integrantes de esta cosmovisión revolucionaria, tanto la teoría del socialismo científico, como la doctrina económica y la filosofía del materialismo dialé ctico e histórico, están impregnadas de veracidad objetiva, de profunda cientificidad. Precisamente la esencia del marxismo-leninismo como concepción filosófica de la cía se obrera consiste en la unidad orgánica de su carácter revolucionario y la veracidad de todos sus principios y tesis, expresión de la verdadera naturaleza del mundo circundante y las leyes objetivas de su desarrollo. La fi losofía marxista-lcninista revolucionaria encarna la verdad del desarrollo histórico mundial, la verdad de la vida y la lucha de la clase obera y de todos los trabajadores, la verdad del futuro de toda la humanidad. El marxisrnoleninismo es el portador de la razón y la verdad, y, 7 desde ahora, la antorcha de la verdad pertenece a la doctrina revolucionaria del proletariado, y no a la cosmovisión de las clases burguesas.

Esto es lo que determina la necesidad y la lógica de la creación de una teoría auténticamente científica de la verdad precisamente en la filosofía del marxismo--leninismo, que revele la lógica objetiva de la evolución de la existencia social, la dialéctica de las contradicciones internas del desarrollo social, que sea la base teórica del verdadero humanismo, socialista, revolucionario y que sintetice las regularidades del proceso cognoscitivo.

De esta manera, la verdad, en su más elevado sentido y significarlo, halla ubicación adecuada en la filosofía del marxismo-leninismo. en toda la ideología científica y revolucionaria del comunismo. La verdad es imprescindible para la cosmovisión científica de la clase obrera y de todas las masas trabajadoras, penetra todas sus ideas y principios, Lodos sus conceptos y concepciones. Define internamente el valor de su filosofía y conclusiones prá cticas, fundamentadas multilateral y profundamente por sus verdaderos principios e ideas. Ninguna de las doctrinas sociales del pasado, incluyendo las más progresistas —las concepciones de los ideólogos de la Gran Revolución Francesa y la filosofía de los demócratas revolucionarios rusos— contenía en sí la Verdad con mayúscula, por cuanto en su comprensión de los fenómenos histó ricos emergía, ante todo, su limitación de principios teó ricos. Esto engendraba la incapacidad de tales doctrinas para descubrir las vías y las perspectivas del desarrollo verdaderamente progresista del hombre y la humanidad. Lo mismo pudiera decirse de las concepciones de los grandes socialistas utopistas, que, aunque contenían ciertas ideas y pronósticos reales, no brindaban, sin embargo, una interpretación verdadera de la esencia de los procesos sociales. Precisamente eso determinó todas las frustraciones de sus utopías socialistas en la práctica.

El hecho de que Robespierre sea la verdad de Rousseau o, corno dijera Hegcl, la idea de Rousseau en acción, todavía no significa que las propias ideas de Rousseau, con toda su importancia para la suerte de Europa, sean la auténtica verdad, la Verdad con mayúscula.

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La inmensa fuerza del marxismo-leninismo reside en su rapacidad para prever científicamente los futuros fenómenos en e] desarrollo del mundo, los futuros acontecimienlos históricos en el desarrollo de la sociedad humana. Aquí la verdad revela su significación desde un nuevo aspecto, en la "dimensión fnturológica''. Todos los principios de la previsión científica desarrollados en la filosofía del materialismo dialéctico están impregnados de la idea de la verdad objetiva; la previsión científica sólo es posible cuando se conocen objetivamente la esencia y las leyes del propio mundo material. V. I. Lenín señaló reiteradamente que los futuros acontecimientos sólo pueden preverse mediante el profundo estudio del verdadero estado de cosas. Desde el punto de vista gnoseológico, esto significa la necesidad de llegar a la verdad objetiva como base teórica de la previsión científica.

Por el contrario: todas las formas de previsión y los pronósticos que carezcan de base científica, que no so asienten sobre los principios de la veracidad objetiva del conocimiento, no tienen ninguna significación real y, tarde o temprano, acaban derrumbándose ante la realidad. Por eso, entre otras razones, V. I. Lenin decía que la profecía milagrosa no es más que una fábula. En cambio, la profecía científica, es un = hecho~^^1^^.

El análisis económico y político de las condiciones históricas concretas y las leyes de la lucha de clases, el análisis de la distribución de las fuerzas de clase en el momento histórico dado, el análisis de los fundamentos clasistas de la lucha de las diferentes fuerzas políticas en el país y en las condiciones dadas es un principio importantísimo de la previsión científica de los procesos del desarrollo social. Se trata del análisis científico de clase que significa, al mismo tiempo, una visión verídica de las regularidades del desarrollo de la sociedad que determinan el futuro de las relaciones sociales, el destino y las perspectivas en las diferentes clases y sus nuevas interrelacio nes. En cambio, el cuadro falso, no verdadero, de las relaciones sociales existentes, privado del análisis de clase, _-_-_

~^^1^^ Véase: V. I. Lenin. = Palabras proféticas, Obras Completas, 5a ed. en ruso, t. 36, pág. 472.

9 no puede servir de base a la correcta predicción del futuro desarrollo.

La aplicación de la teoría del desarrollo al análisis de la realidad tiene una importancia exclusiva para garantizar una verdadera previsión científica. El futuro es el resultado del desarrollo del presente, por eso, su previsión es posible: a) mediante un análisis exacto, objetivamente fiel del presente, y b) con el análisis de las leyes del desarrollo del presente, de las tendencias y perspectivas del movimiento de la propia realidad material. La dialé ctica materialista es la verdadera teoría del desarrollo; por tanto, el análisis dialéctico es la condición indispensable y, al mismo tiempo, el principio básico de la previsión científica que permite establecer el carácter y la dirección del desplazamiento del presente hacia el futuro y revelar las leyes que rigen dicho movimiento.

La previsión científica, cuyos principios básicos se han elaborado en la filosofía del materialismo dialéctico, no pretende predecir los futuros acontecimientos con exactitud calendarial, con precisión y detalle, como acostumbran los profetas y oráculos religiosos. En la previsión científica se trata do revelar las tendencias dominantes, las líneas principales del desarrollo histórico y sus resultados trascendentales y decisivos. V. I. Lenin dijo más de una vez que Marx y Engels pudieron equivocarse en lo parcial, los detalles, pero que pronosticaron con asombrosa precisión y fidelidad los principales acontecimientos históricos de la época: la inevitabilidad de la revolución socialista, el establecimiento de la dictadura del proletariado, el carácter mundial de la futura guerra, el traslado del centro del movimiento revolucionario a Rusia, y otros.

La brillante confirmación de las tesis más importantes del marxismo-leninismo por la práctica del desarrollo social es, al mismo tiempo, la demostración de la veracidad de los principios por los que se guía en el análisis y la predicción de los acontecimientos históricos en desarrollo. La verdad de los principios de] marxismo--leninismo determina la verdad de su pronóstico respecto al pro ceso histórico mundial conducente de forma inevitable ai triunfo del socialismo y el comunismo.

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V. I. Lenin fue un genio de la previsión científica. E! gran escritor proletario Máximo Gorki decía que Lenin supo prever, como nadie hasta él, lo que habría de ocurrir, por cuanto su lógica férrea, pero flexible, mostraba e! futuro lejano en formas perfectamente concretas y reales. A la pregunta de cómo Lenin veía el nuevo mundo, Gorki respondió: "Y se despliega ante mí un grandioso cuadrn del mundo como gigantesca esmeralda bellamente labrada con el trabajo de la humanidad Ubre. Todos los hombre^ son juiciosos y cada uno está dotado del sentido de responsabilidad personal por todo lo que crea y lo que le rodea. En todas partes, ciudades jardines con majestuosos edificios. Las fuer/as de la naturaleza, sometidas y organizadas por el intelecto del hombre, trabajan por do quier para él que ¡al fin! se ha convertido en amo y señor de los = elementos"~^^2^^.

La fuerza y la efectividad de las previsiones leninista-* se deben precisamente a la profunda veracidad de las ideas y principios del marxismo-leninismo, a diferencia .y por oposición a la sociología burguesa, basada en la comprensión falsa, idealista de los fenómenos históricos y en el método metafísico de pensamiento que, por su natura leza, no puede revelar las verdaderas leyes del desarrollo de la sociedad. La previsión verdadera en la sociología burguesa, basada en principios no verdaderos, es orgá nicamente imposible. "No se puede calcular correctameiit'' cuando se lleva camino de = perecer"~^^3^^: esta apreciación de Lenin expresa la esencia de todas las concepciones burguesas contemporáneas, la flaqueza interna de las ideas y principios de los futurólogos burgueses, por cuanto la verdad no puede pertenecer a la cosmovisión do las cía ses sociales históricamente desahuciadas.

La práctica histórica de la época moderna, en tanto confirma la verdad del marxismo-leninismo, revela la viciosidad e inconsistencia de la ideología burguesa, su _-_-_

~^^2^^ V. I. Lenin y A. M. Gorki. = Cartas, recuerdos y documentos, Moscú, 1958, pág. 214. (El subrayado os mío. — G. K.)

~^^3^^ V. I. Lenin. = La política interior y exterior de la República. Injorme sobre la gestión del CEC de toda Rusia y del Consejo de Comisarios del Pueblo al IX Congreso de los Soviets de toda Rusia, O. C., t. 44, pág. 303.

11 incapacidad para dar respuesta adecuada a las más importantes cuestiones de la existencia y el conocimiento, promovidas por la vida y la lucha de la humanidad en nuestra época.

Hubo ocasión, en las históricas jornadas de la Gran Revolución Francesa, en que la burguesía ascendente y progresista proclamó el culto a la Razón humana; el decreto de la Convención francesa, del 20 Brumario de 1793, quedará para siempre en la memoria de los descendientes como uno de los documentos más brillantes y famosos de aquellos días revolucionarios. En su período de auge, la burguesía promovió pensadores profundos y extraordinarios, afanosos buscadores de la verdad, comenzando, al menos por Francis Bacon (Barón de Verulam). Aspiraban a encontrar el camino y los medios para conocerla, desarrollaron concepciones de la verdad, donde se contenía una enorme riqueza de ideas racionales que ingresaron en el fondo de oro del pensamiento filosófico mundial.

Pero ya a mediados del pasado siglo el cuadro cambió. La roja bandera, de la burguesía revolucionaria en otros tiempos, fue tomando color rosa, después se hizo a carilla. Actualmente, la burguesía culmina su recorrido histórico bajo la bandera parda y negra de la reacción. El culto a la Razón ha sido ya hace mucho sustituido por el culto al "Ser supremo''. La búsqueda de la verdad deja paso al enfoque pragmatista de la investigación científica, que se transforma, precisamente desde el punto de vista de la verdad, en la cosmovisión pragmática de la burguesía, lo que prácticamente significa una traición a la verdad. -2 Hace tiempo que la verdad ya no está del lado de la burguesía. La ideología de la clase que abandona la arena de la historia mundial se sitúa en contradicción con la verdad y las leyes de la razón humana. Los intereses de clase de la burguesía contemporánea se encuentran en franco conflicto con el curso objetivo de la historia.

No es casual, por ello, que una de las tendencias dominan Les en la filosofía del Occidente moderno es la contraposición de la ideología a la ciencia y la filosofía a la ciencia, proveniente de la sociología del conocimiento de Karl Mannheim. Esta tendencia halló una expresión sumamente clara y multiforme en el XIV Congreso 12 ínternacional de Filosofía (Viena, 1968) y el XV (Varna, 1973). Su esencia consiste en la negación de la cientificidad de la ideología en general, la negación precisamente de la veracidad objetiva de las formas ideológicas. En la ideología es donde se determinan —según ellos— las categorías valorativas, que no tienen a priori ningún significado verdadero.

Es innegable que con esto se persigue poner en duda la fundamentación científica de la ideología marxista--leninista, la veracidad objetiva de sus principales tesis y principios. Pero, al mismo tiempo —quiéranlo o no los ideólogos occidentales— la negación de la cientificidad de la ideología marxista-leninista equivale al reconocimiento de la no veracidad de su propia ideología, lo que constituye una manifestación de la tendencia general, propia de la cosmovisíón de la burguesía contemporánea, que descansa en la falsa comprensión de la realidad, particularmente de la naturaleza de las relaciones sociales.

Lo sumamente característico de esta tendencia es el afán de muchos filósofos y sociólogos occidentales de negar totalmente todo elemento de verdad en la política do las diferentes fuerzas sociales de la contemporaneidad. Tomemos un ejemplo de alta elocuencia. En su libro Historia y verdad el conocido filósofo francés P. Ricoeur subraya la viciosidad de todo poder político, siempre hostil a la ``racionalidad''. Según su opinión, en la esfera de las relaciones estatales no existe objetividad; son el " reino de la mentira'', donde actúan ``criterios'' puramente "políticos" que nada tienen de común con la veracidad de no importa qué ideas o principios. En calidad de ilustración Ricoeur se refiere al fascismo con su violencia y brutalidad, al modo de vida americano, teniendo en cuenta, evidentemente, el gangsterismo y terrorismo político que le son propios, y, luego, al marxismo con su " ortodoxia = monopolizada"~(?!)~^^4^^. Esta combinación ecléctica carece, por supuesto, de toda lógica real, excepto de la "lógica" del anticomunismo, para la cual no existe ningún criterio objetivo más que la aspiración a denigrar por _-_-_

~^^4^^ Véase: P. Ricoeur. Histolre et venté, París, 1968, pp. 185186, 279.

13 todos los medios al marxismo, calumniar al socialismo y al comunismo. Mas en lo tocante a la política de los Estados capitalistas podemos coincidir con Ricoeur cuando habla de la ausencia de la verdad en la política estatal, de la presencia sólo de la "verdad subjetiva en el Estado''. En esta interpretación sus filípicas tienen carácter acusatorio, pues, por lo visto, conoce bien la naturaleza del Estado burgués.

En este mismo plano debemos evaluar la declaración, más reveladora aún, del sociólogo norteamericano H. Morgentliau. Escribe: "La verdad amenaza al poder, y el poder amenaza a la verdad. Guando la verdad pone al desnudo las pretcnsiones del poder, desagrada, por lo menos, a los que tienen poder, por cuanto los coloca en las posiciones de la defensa intelectual y = moral"~^^5^^. Desde el [¡ unto de vista formal, Morgenthau habla en general do la verdad y del Poder; pero, por el sentido interno, esto se refiere íntegramente al Estado burgués contemporáneo cuya práctica analiza y sintetiza con toda objetividad en este caso. Precisamente las clases dominantes pudientes de la sociedad burguesa temen la verdad; tienen miedo al deseumascaramiento de la naturaleza explotadora de su Estado, a la revelación de las verdaderas causas de los contrastes sociales del capitalismo, a la verdad del marxismo-leninismo que muestra a millones de hombres el auténtico camino para emanciparse de toda opresión y explotación.

Sobre la base de lo dicho, podemos señalar un fenómeno social nuevo en cierta medida y característico para el estado del espíritu de la sociedad burguesa contemporánea: el fenómeno del miedo ante la verdad, que expresa uno do los aspectos esenciales de su crisis espiritual. Nietzsche ya señalaba que el término ``verdad'' es mortalmente peligroso para la burguesía; esto no es casual.

En efecto, el curso de los acontecimientos históricos conduce indeclinablemente en la época actual al derrumbe de las relaciones sociales burguesas, a la desaparición inevitable de las clases explotadoras, a la victoria do las _-_-_

~^^5^^ The New Republic. 26.XI.1966, p. 9.

14 nuevas fuerzas —las fuerzas socialistas— y a la sociedad nueva, la sociedad socialista y comunista. Si se quiere, en esto reside precisamente la verdad de la época contemporánea. Por supuesto que este rumbo de la historia es peligroso para la burguesía; pero no podrá evitar este peligro y, precisamente por eso, la verdad de la historia es tan terrible para ella, para todas las clases reaccionarias dominantes.

En los tiempos de l'ancien régime feudal reaccionario en Francia, ya putrefacto y en el ocaso de la historia, su sarcástíco y brillante crítico Vollaire, que para obviar la censura hablaba de la "antigua Roma'', escribía con amargura que la ignorancia, el fanatismo y el miedo se encuentran al servicio de la política, mientras la razón y su hija, la verdad, han tenido que esconderse en un pozo profundo para no ser ahogadas por orden de tales " ministros''. Bernard Shaw señalaba, con no menos amargura, que en nuestros días y en uno de los países más civilizados de Occidente revuelcan la Verdad, no menos de tres veces por semana, en resina y pluma, la linchan, encarcelan, golpean y deportan como indeseable; que esto es una ley común para todos los regímenes sociopolíticos caducos que entran en pugna con la verdad de la historia humana, con la verdad del progreso real.

La filosofía burguesa contemporánea se caracteriza, al mismo tiempo, por otra tendencia que, a primera vista, tiene el sentido contrario. La palabra Verdad es realmente magna y no resulta tan sencillo revolcaría "en resina y pluma''. Por este motivo, los ideólogos más precavidos y perspicaces de la burguesía procuran aprovechar "la autoridad de la verdad" en interés de sus objetivos, utilizarla y adaptarla para justificar la cosmovisión y la propia política de los Estados burgueses. Como toda cosmovisión de la burguesía actual, la comprensión general de la verdad adquiere carácter pragmático, que se expresa, naturalmente, en las más diversas formas: desde la justificación directa, franca de la política reaccionaria por medio de verdades primitivamente pragmáticas, hasta la proclamación de la "filosofía abierta" con todas sus "verdades libres" y "ejercicios libres de la razón" que no reconocen ninguna clase de restricción en la construcción 15 de cualesquiera verdades arbitrarias, subjetivo-humanas. Esto último sirve con no menos eficacia en la argumentación y justificación de cualquier política: siempre puede proclamarse como verdad cualquier afirmación que justifique o dé la impresión de justificar las acciones polí ticas correspondientes y, con ello, sirve a los intereses directos de determinado grupo de personas. De hecho, la proclamación de las "verdades libres" conduce —en su aplicación político-práctica— hacia el pragmatismo típico, en el que no se trata de ningún criterio de la veracidad objetiva.

Involuntariamente viene a la memoria una declaración sarcástica hecha por Winston Churchill que conocía excelentemente el verdadero valor de las manifestaciones altisonantes de sus colegas, los políticos del imperialismo, entre los cuales él mismo ocupaba uno de los lugares más importantes. Cierta vez reconoció que la verdad es tan valiosa que debe ir acompañada por toda una escolta de mentira. Entre las falsas declaraciones están, precisamente, todas las afirmaciones de los ideólogos burgueses acerca de las verdades ``libres'' y ``humanas'', mediante las cuales procuran ocultar la verdad a las masas del pueblo, rodearla de una escolta de palabras y declaraciones altisonantes pero falsas.

Lo expuesto caracteriza brevemente las tendencias principales, determinantes, y los rasgos generales de la comprensión de la verdad por los ideólogos burgueses contemporáneos. Esto podemos incluirlo, convencionalmenle, en las cues I iones de la sociología de la verdad, de la comprensión de su lugar y significado en el sistema de las relaciones ideológicas de la sociedad burguesa moderna en su conjunto. Estas tendencias generales ejercen en principio una influencia determinante sobre el carácter de las diferentes representaciones acerca de la propia verdad, sobre el sentido general de las concepciones más significativas de la verdad, desarrolladas en las doctrinas y escuelas filosóficas más importantes. Pero el reflejo de los factores sociales en las concepciones filosóficas y, particularmente, en las giioseológicas no es ni mucho menos unívoco y no puede abarcar todo lo concreto de su contenido. En cuanto a las numerosas concepciones de la 16 verdad, desplegadas en la filosofía idealista moderna, debemos hacer notar especialmente su relación concreta, aunque contradictoria por su carácter, con los diferentes aspectos del proceso cognoscitivo. Este último ha adquirido un contenido excepcionalmente profundo y rico en la época de la revolución científico-técnica del siglo XX, de gigantescas escalas.

El progreso del conocimiento científico —que por su propia naturaleza adquiere verdadero sentido y carácter— tiene lógicamente enorme influencia sobre las doctrinas gnoseológicas en general y sobre la concepción do la verdad en particular. La cosmovisión idealista dominante no permite desarrollar .sobre esta base teorías consecuentes y adecuadas al conocimiento científico, pero no obstante, precisamente a consecuencia de la relación con el proceso cognoscitivo existen varias tesis plenamente racionales en las respectivas concepciones de la verdad, cuyo menosprecio podría llevar únicamente a la apreciación incorrecta de su lugar y significado en el sistema general de las ideas filosóficas y científicas actuales. Estos elementos racionales tienen un contenido concreto condicionado por toda una serie de factores y que constituye la diferencia específica de la concepción dada de la verdad en comparación con otras.

Sin embargo, a pesar de toda la variedad concreta de las diferentes concepciones de la verdad desarrolladas en la filosofía idealista moderna, las tendencias generales antes mencionadas se manifiestan inevitablemente, cu unas u otras formas, tanto en el carácter filosófico general de estas concepciones como en sus efectos principales y en el papel social, objetivo que las mismas desempeñan en la lucha actual de las ideas y los principios filosóficos y gnoseológicos.

En el materialismo dialéctico la teoría de la verdad se diferencia básicamente de las concepciones de la verdad de la filosofía burguesa actual. Esto viene determinado, en fin de cuentas, por la contraposición de la ideología comunista y la ideología burguesa, lo que, a su vez, define la lucha ideológica en torno a las ideas filosóficas y gnoseológicas, incluidas las propias concepciones de la verdad.

17

La teoría de la verdad expuesta por el materialismo dialéctico se encuentra en unidad orgánica con el carácter científico y revolucionario de la concepción marxista--leriiriista del mundo y expresa su veracidad objetiva profunda, su adecuación al proceso histórico mundial. Esta teoría se asienta sobre ideas y principios que determinan su verdadero carácter científico, su superioridad ante todas las teorías y concepciones, tanto del pasado como del presente, condiciona su enorme significado para el desarrollo del conocimiento científico y asegura su papel social de exclusiva importancia práctica. La teoría marxista--leninisla de la verdad, basada íntegramente en la práctica liistórico-social. actúa ella misma como arma en la lucha del hombre por cambiar revolucionariamente el mundo, por domeñar las poderosas fuerzas de la naturaleza de acuerdo con sus intereses y se convierte en el más potente arma de realización del objetivo del hombre y la humanidad encarnados en Prometeo.

La teoría de la verdad del materialismo dialéctico sirve de fiel brújula en el complejo laberinto del proceso del conocimiento del mundo, para identificar las vías verdaderas y efectivas que conducen a la revelación de la esencia interna de las cosas, al conocimiento de sus multifacéticas propiedades y relaciones, al descubrimiento de las verdaderas leyes de su movimiento. Con ello, se transforma en poderosa arma del conocimiento científico, que indica las líneas correctas y las perspectivas del desarrollo de todas las ramas del conocimiento, de todas las disciplinas científicas que, en su desarrollo, se subordinan a las leyes gnoseológicas generales, con todas sus peculiaridades y mutuas diferencias.

La verdadera comprensión científica de los caminos desarrollistas del verdadero conocimiento, anticipados ya en las primeras horas del "amanecer del intelecto humano"~^^6^^ en la filosofía hindú, constituye en nuestra época un importante factor tanto del progreso social general como del científico-técnico. Con ello, la verdad se transforma, no sólo en una magna palabra, sino también en magna obra.

_-_-_

~^^6^^ S. Radjakrishnan. Filosofía hindú, Moscú, 1956, parte I.

__PRINTERS_P_17_COMMENT__ 2---01631 18 __*_*_*__

El objeto del presente trabajo es la verdad como categoría gnoseológica general. Al examinar este problema nos plañíeamos la tarea de revelar el contenido de la teoría leninista de la verdad, mostrar su importancia a la luz del conocimiento científico moderno y la práctica social, su superioridad sobre todas las concepciones de la verdad de la filosofía idealista.

[19] __NUMERIC_LVL1__ PRIMERA PARTE __ALPHA_LVL1__ IDEAS Y TESIS PRINCIPALES
DE LA TEORÍA LENINISTA
DE LA VERDAD __ALPHA_LVL2__ [introduction.]

La teoría leninista do la verdad es la moderna teoría del materialismo dialéctico, de la verdadera filosofía científica creada por Marx y Engels. V. I. Lenin se apoyó en las ideas y principios generales promovidos por los fundadores del marxismo y profundizó y elaboró do forma multilateral los más importantes problemas de la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico, entre ellos y, en particular, el problema de la verdad, con su valor fundamental para la teoría y la práctica. V. I. Leniri no nos legó ningún trabajo especial dedicado al problema de la verdad, pero dejó sus hondas ideas, desarrolló toda una serie de tesis cardinales de la teoría de la verdad, ofreció importantísimas definiciones y formulaciones que alcanzaron el significado de clásicas en la filosofía del materialismo dialéctico.

La doctrina leninista de la verdad —precisamente como teoría— liene un carácter profundamente científico, está consecuentemente calada por una aulénlica objetividad, tiene estructura lógica interna, unidad interna de __PRINTERS_P_19_COMMENT__ 2* 20 sus ideas y principios rectores, de todos sus componentes, de lodos sus conceptos y categorías, que forman en su conjunto el consiguiente sistema científico, con un contenido concreto y determinado en su movimiento y desarrollo ininterrumpidos. La teoría leninista de la verdad es una doctrina rica y omnilateral que encarna la profundidad, la riqueza y la multiformidad del pensamiento científico y filosófico mundial, que refleja en formas teóricas superiores todo el tesoro y variedad de la práctica histórico-social de la humanidad en su honda esencia interna, en las regularidades generalizadoras de su infinito y complejo desarrollo.

[21] __NUMERIC_LVL2__ Capítulo~I __ALPHA_LVL2__ PREMISAS Y PRINCIPIOS
DE LA TEORÍA LENINISTA
DE LA VERDAD __ALPHA_LVL3__ * * *

ea Xáysiv

Her\'aclito

. . .El genio de Marx estriba, precisa-
mente, en haber dado solución a los
problemas planteados antes por el pensa-
miento avanzado de la humanidad.

Lenin

La teoría leninista de la verdad apareció en la arena de la lucha de las ideas filosóficas, no, por supuesto, wie aus der Pistóle geschossen, como dijera Hegel, no como un destello súbito del genio en una noche oscura y profunda. Fue el resultado histórico y lógico del desarrollo de todo el pensamiento filosófico científico y progresista mundial, del análisis creador y la elaboración crítica de los más cumplidos logros de la cultura espiritual del Globo, la expresión de determinadas tendencias de la época social y, en fin de cuentas, de su esencia hondamente contradictoria. Al ser el desarrollo lógico de la cultura filosófica progresista y científica del mundo, la teoría leninista de la verdad se fundamenta y basa lógicamente en los nuevos principios, en las ideas de la nueva filosofía del materialismo dialéctico e histórico, en las ideas filosóficas generales y gnoseológicas de C.~Marx 22 y F.~Engels, que revolucionaron el desarrollo del pensamiento filosófico mundial. Estas ideas exigen, ante lodo, examinar las premisas y principios básicos de las correspondientes teorías filosóficas y científicas.

En este plano, destacamos las sig'iiienles premisas históricas y teóricas de Ja teoría leninista de la verdad que, a su vez, determinan sus principios fundamentales.

Desde el punto de vista histórico y, en gran medida. lógico, el primer elemento lo tenemos en el nexo genético de la teoría de la verdad del materialismo dialéctico con todo el desarrollo progresivo del pensamiento filosófico mundial, con todas las concepciones y doctrinas racionales acerca de la verdad, creadas durante toda la historia de la filosofía.

Hasta Marx, en el desarrollo tlel pensamiento filosófico se habían expuesto no pocas ideas profundas y racionales. Ante nosotros aparece una incalculable riqueza de valiosas ideas en la comprensión de la verdad en general, en el análisis de las vías y métodos del verdadero conocimiento, en el análisis de la propia categoría de la verdad, en el examen de sus aspectos más importantes, que encuentran su consiguiente expresión en los diferentes aspectos y definiciones lógicas. No es necesario ofrecer la enumeración sumaria de todos los elementos racionales en la comprensión de la verdad que contienen las diferentes doctrinas gnoseológicas del pasado. Creemos indispensable destacar, en primer lugar, aquellas ideas y postulados, incluso ciertas definiciones, que conservan un significado imperecedero para el desarrollo de la leoría científica de la verdad, creada por el marxismo partiendo de las más altas conquistas del pensamiento filosófico y científico. Los hilos dorados de las ideas racionales, sit venia verbo, (valga la frase), anudados en muchos siglos pretéritos, atraviesan, no sólo la corte/a de los tiempos, sino también las pesadas y plomizas nubes de obscuras y falsas concepciones y opiniones lilosólicas y religiosas, y alcanzan su objetivo y empleo en las teorías y doctrinas verdaderamente científicas.

Una de las numerosas ideas profundas de Hegel está en sn pensamiento acerca de que la nueva filosofía tiene siempre como premisa el mundo espiritual existente, la 23 herencia obra de las generaciones precedentes en el dominio de la ciencia y la actividad espiritual. Al mismo tiempo que asimila esla herencia la transforma creadoramenl.e y, por ello, "el curso de la historia nos muestra, no el devenir de cosas ajenas a nosotros, sino nuestro devenir, el devenir de nuestra = ciencia"~^^1^^. Si esto no fuera así, toda la historia de la filosofía sería un "campo de batalla lodo él sembrado de cadáveres, reino, no sólo de los muertos, de personas corporalmente desaparecidas, sino también de sistemas refutados, espiriüíalmente extinguidos, cada uno de los cuales mató y enterró a = otro"~^^2^^. En realidad, Ja historia de las ideas filosóficas no es ningún campo muerto, recorrido y abandonado para siempre por el hombre ni la simple contemplación de cuadros de la linterna mágica, sino el desarrollo contradictorio, profundo y rico, de la razón humana en su incesante empeño por descubrir la esencia y las leyes del mundo infinito que nos circunda. En este sentido, la historia de las ideas filosóficas es el proceso de desarrollo del verdadero conocimiento de los fenómenos del mundo que nos rodea, que transcurre en lucha contra las ideas y los criterios i'alsos y acientíficos; proceso que expresa las tendencias y los intereses de las diferentes fuerzas sociales.

Pero no podemos coincidir aquí totalmente con Hegel. Es innegable que la historia de la filosofía no es ningún "templo de recuerdos" ni la colección de imágenes del pasado desaparecidas. El contenido de esta historia representa productos del intelecto, y éstos no son nada transitorios. Y si en la historia de la cultura mundial sus valores materiales —el lienzo, el mármol, el papel, así como las representaciones y los recursos— son transitorios y, tarde o temprano, se destruyen y desaparecen, en la historia de la filosofía, por el contrario, reina "el pensamiento, el concepto, la esencia imperecedera del espíritu, donde no penetran ni la polilla ni los = ladrones''^^3^^. De esta idea general correcta, con gran significación racional en la filosofía de Hegel y precisamente en consonancia con _-_-_

~^^1^^ Hegel. Obras, Moscú-Leningrado, 1939, t. IX, pág. 1

~^^2^^ Ibíd., pág. 23.

~^^3^^ Ibíd., pág. 42.

24 su lógica, se deduce que, por lo visto, cada aspecto es necesario para el desarrollo del espíritu, que ningún principio ni sistema de la filosofía están refutados, que cada elemento no es otra cosa que una adquisición de pensamiento, etc. Por consiguiente, pensaba Hegel, todos los sistemas y doctrinas filosóficos son igualmente necesarios, lo mismo el materialismo que el idealismo; las concepciones idealistas religiosas y la doctrina dialéctica, la metafísica, el racionalismo y el agnosticismo. Todos son aspectos históricamente necesarios del movimiento del espíritu, y todos ellos "llenan el pensamiento" en una u otra medida.

Cierto que en la historia real, hondamente contradictoria, de la sociedad de clases fueron inevitables y ló gicos los más diferentes sistemas y concepciones filosóficos, expresiones de las tendencias y los intereses de las diversas fuerzas sociales en cada uno de los períodos históricos. En este sentido, cada momento en el desarrollo de las ideas filosóficas resultaba inevitable y, con ello, necesario. Sin embargo, esto no es una necesidad histórica del desarrollo progresivo de las ideas científicas, una necesidad del conocimiento real y racional del mundo. La cosmovisión anticientífica, religiosa e idealista, por ejemplo, no es, ni con mucho, una necesidad racional del desarrollo progresivo del conocimiento. Por cierto que el propio Hegel en su Enciclopedia diferencia con claridad los conceptos Wirklichkeit y Notwendigkeit. Por supuesto, no todo lo que existe —decía— expresa la necesidad histórica y se refiere a ella. Lo necesario es lo que se desarrolla conforme a las leyes, el movimiento inmanente hacia un escalón cada vez más alto del espíritu cognoscente, el movimiento del propio espíritu materializado en el mundo. Si partimos de esta comprensión de la necesidad, resulta que todo lo que no corresponda a la misma no debe ocupar un lugar en la escala hegeliana de los momentos necesarios del espíritu en desarrollo progresivo.

Por eso es que en la teoría de la verdad del materialismo dialéctico no se trata de la repetición en sentido sumarial — en calidad de base histórico-filosófica— de todas las doctrinas y concepciones acerca de la verdad, sino sobre la apreciación de los momentos fundamentales, 25 históricamente necesarios en el desarrollo de las doclrinas acerca de la verdad, es decir, de aquellas ideas y tesis que bien expresan un nuevo escalón en la investigación del problema de la verdad, bien revelan uno u otro aspecto del problema. En tal comprensión de la secuencia histórica retornamos a la imagen de los "hilos dorados" en el proceso continuo de profundización y desarrollo de las ideas racionales en las doctrinas de la verdad, que constituyen, precisamente, lo más valioso y notable qu& fue y sigue siendo históricamente necesario para la elaboración profunda y multilateral de la teoría de la verdad del materialismo dialéctico.

Lógicamente, cada escalón de la línea general del desarrollo de las teorías de la verdad en la historia del pensiamiento filosófico no es, por supuesto, equivalente a los demás. Cada momento histórico en el desarrollo es individual, tiene su propio contenido concreto y es cualitativamente distinto a los otros. Como es natural, el análisis de todos estos momentos históricos en el desarrollo de las doctrinas sobre la verdad exige investigaciones especíales que desbordan el marco del presente trabajo. Por ello debemos destacar, de forma general, sólo los momentos históricos esenciales, determinantes, con significado primordial en calidad de premisas histórico-filosóficas para la teoría de la verdad del materialismo dialéctico.

El Oriente. Aunque Hegel era muy escéptico valorando la "sabiduría oriental'', nosotros debemos constatar la presencia, en la filosofía de la antigua India —a nuestro juicio, la más característica de todo el Oriente—, de valiosas ideas y representaciones sobre la verdad y el conocimiento verdadero. Allí es donde surgen las primeras concepciones del conocimiento verdadero. Los vedas -2 hablan de tres vías para alcanzarlo: la percepción del mundo sensorial, la autoconciencia con su análisis de las formas lógicas, racionales, y la supercoricicncia, encaminada a la comprensión del mundo de la eternidad, de la ``super''--realidad, del mundo divino de Brahma. El sistema nyaya representa el eslabón gnoseológico superior que, en el conocimiento de la verdad, incluye las demostraciones ló gicas y reglas del juicio, el empeño por establecer el criterio del conocimiento verdadero, culminando con la 26 definici\'on de la pram, o verdad, como conocimiento real y corréelo, que significa el enfoque del propio concepto de la verdad. La penetración de las ideas y representaciones religiosas en todas las esferas del pensamiento de la antigua India impidió a sus pensadores elaborar un concepto ló gico de la verdad, no obstante la variedad de sus diferentes ideas, puntos de vista y concepciones del conocimiento verdadero y de las vías para su logro. Sin embargo, y a pesar de Hegel, el "destello del pensamiento" brilló con suficiente claridad en Oriente.

Grecia. En el brillo de Oriente el espíritu, lo mismo que el individuo, sólo desaparece; únicamente en Occidente fulgura el relámpago del pensamiento, crea su mundo convirtiéndose en principio auténticamente creador: así versa la conocida Lesis de Hegel que es cierta y no lo es. Acabamos de convencernos de que no lo es. Pero si Oriente es la cuna de la civilización mundial, Grecia lo es de la civilización europea. Ocupa un lugar sumamente excepcional en la historia del pensamiento filosófico mundial, en general, y en el desarrollo de las concepciones ginecológicas y, la doctrina de la verdad, en particular.

No sólo en la filosofía, sino también en la mitología griega aparecen ideas y representaciones acerca del conocimiento racional, sobre la verdad y la previsión: Palas Atenea es la encarnación del juicio, la sabiduría y la verdad; Casandra, prediciendo siempre la verdad, pero trágicamente incomprendida por los hombres. Y si la diosa egipcia Isis declaraba con orgullo que nadie había levantado nunca su manto de la verdad, los mitos griegos, por el contrario, están impregnados de otra tendencia: el logro de la verdad, el conocimiento de la perfección y la belleza del mundo circundante.

La idea de la verdad cala en todas Jas principales escuelas filosóficas de la antigua Grecia, representada de numerosas formas, mostrando al mismo tiempo una determinada evolución in crescendo que llega hasta la creación de Ja primera forma histórica de concepción de la correspondencia de la verdad, enunciada por el gran Aristó teles.

Los jónicos sentaron los principios de la investigación de las vías para el conocimiento de la esencia del 27 mundo, el origen de las cosas, la sustancia universal, en una u otra forma; promovieron una serie de tesis en la comprensión de los diferentes fenómenos naturales, que pueden contemplarse como verdades analíticas, independientes. Hegel definió con precisión que los jónicos pensaban, pero no reflexionaban sobre el pensamiento, por eso, en sus concepciones no hay todavía investigación de la verdad con su significado general como categoría, y, sin embargo, abren un camino hacia su comprensión, hacia el conocimiento verdadero.

Heráclito contempla el conocimiento como conocimiento del Xóy&s que expresa la esencia de las cosas. El verdadero conocimiento es el conocimiento de la esencia única del mundo, y no una simple suma de conocimientos de la pluralidad de la existencia. En el conocimiento de la verdad hay que seguir a lo universal, de aquí la necesidad de introducir el concepto general // el término verdad.

En el fragmento 112 señala: OO((HT¡ áXr/ha Xáysiv la sabiduría consiste en decir la verdad. -10 Aproximadamente por este tiempo fue cuando Parménides introdujo el término XT(dsia (en la primera parle de su obra Sobre la Naturaleza ).

Demócrito dio el siguiente paso en la elaboración de la concepción de la verdad en la filosofía de la antigua Grecia. El punto de partida de su doctrina gnoseológica es la distinción entre verdad ;/ opinión general aunque, sin embargo, no tiene carácter absoluto. Esta diferenciación presupone determinada conexión entre lo verdaderamente real y lo aparente, entre el mundo del noúmeno y el del fenómeno, el objetivo y el subjetivo. El camino del conocimiento de la verdad es complejo: está oculta muy lejos, en la profundidad (del mar), en el íondo del pozo. Para alcanzarla hay que emplear diversos métodos y medios. Sus ideas culminan con el planteamiento de la cuestión sobre los tres criterios de la verdad, de acuerdo con los diferentes tipos de conocimiento de la naturaleza: sensaciones, juicio y conceptos.

La escuela Sócrates-Plalón transmite el análisis del problema de la verdad a la esfera de la lógica, a la esfera de las categorías teóricas. El camino hacia la 28 verdad es el camino de la síntesis teórica. Se trata de la necesidad de reducir el conjunto de conocimientos a un único tipo común. La verdad aparece en su aspecto general, como sabiduría en general; se convierte en el objeto y la materia de investigación, y precisamente la verdad como conocimiento puro que descubre la esencia, y no la variedad de la experiencia, dada por vía sensorial, la verdad unida a la belleza, la bondad y a la justicia se encarna en la compleja imagen de Eros.

El genio de Aristóteles eleva el problema de la verdad a nivel de su análisis científico. Su sistema de filosofía no tiene parangón en la historia del mundo antiguo. Su teoría de la verdad, es decir, su base lógica, era el producto de todo el desarrollo anterior del pensamiento filosófico mundial, particularmente de las doctrinas gnoseológicas y lógicas, del conocimiento científico del mundo y de la actividad científica del propio Aristóteles: fundador de una serie de disciplinas científicas y, en fin de cuentas, producto de la vida sociopolílica desarrollada y contradictoria de su época.

La comprensión general de la verdad tiene en Aristóteles una profunda base ontológica. La filosofía o "la primera filosofía'', es la doctrina sobre la esencia del ser,, la ciencia teórica acerca de "los principios y las causas''; por eso es el conocimiento de la verdad real, la ciencia sobre la verdad. El conocimiento de la verdad es el conocimiento del mundo objetivo, el movimiento del pensamiento humano en línea ascendente, hacia formas cada vez más complejas y profundas, hacia el sentido y el significado universal. El conocimiento verdadero o científico se caracteriza por su (a) universalidad, (b) necesidad, (c) demostrabilidad lógica.

El Orgañón de Aristóteles está impregnado del principio de la veracidad objetiva de las formas del pensamiento humano, su correspondencia con las propiedades y las relaciones reales de las cosas. Este principio transmite al canon de los conocimientos de la época antigua extraordinaria fuerza y valor heurístico. Las leyes lógicas del pensamiento, descubiertas por Aristóteles y consideradas por él los principios generales y más fidedignos del conocimiento, estaban llamadas a 29 proporcionar importantes facetas del pensamiento verdadero: certidumbre y no contradicción. Esto último también resuelve en principo el problema del criterio lógico de la verdad.

En Metafísica se formula la definición de la verdad que corona las ideas de Aristóteles y confiere determinada integridad y perfección a sus concepciones. ''. . .La verdad tiene lugar cuando la afirmación se refiere a lo unido (la existencia), y la negación, a lo disgregado; en caso de la no-vcrdad se da una distribución inversa (contradictoria) a lo = dicho~^^4^^''. Toda esta concepción es, históricamente, la primera forma de la teoría de la correspondencia de la verdad que tiene como base un contenido verdaderamente científico.

Las concepciones gnoseológicas del tiempo helení stico : el escepticismo, el eclecticismo, las concepciones de los agnósticos se caracterizan por negar la autenticidad de los conocimientos humanos, de su objetividad. Esto condujo "lógicamente" a las representaciones irracionales y místicas sobre la emanación del conocimiento divino. Las ideas y representaciones racionales acerca de la verdad y el conocimiento verdadero no encontraron digno lugar en estas concepciones.

La Edad Media. Oriente y Occidente. Fue esta una época de influencia predominante de la ideología clerical, presente en todas las esferas de la vida espiritual de los hombres. Pero, como regla, ya entonces comienzan a penetrar y desarrollarse sin cesar, dentro de la propia cosmovisión religiosa, las ideas racionalistas, ante todo, en la esfera de las concepciones filosóficas y gnoseológicas. Los teólogos de la Edad Media no se limitan a la proclamación dogmática de la verdad de sus doctrinas; procuran crear la apariencia de fundamentación de sus dogmas religiosos. Además, pese a todas las diferencias existentes entre la religión cristiana ( Occidente) y la musulmana (Oriente) sus principales ideas con relación a la verdad, su interpretación, los objetivos del conocimiento verdadero e incluso los caminos para lograrlo son, si no idénticos, por lo menos muy parecidos. En este sentido, la dogmática del Islam no _-_-_

~^^4^^ Aristóteles. = Metafísica, VI, 4, 1027 a 31; IX, 10, 1051 b I.

30 se diferencia lanío de la dogmática del cristianismo.

El Corán comienza con ñu capítulo (sura 1) que afirma la presencia de un camino recto y verdadero hacia Ja salvación y d;> Ja inevitable ira del señor contra los que no marchan por él. Las ideas que se desarrollan en el libro sagrado de los musulmanes podrían reducirse a tres postulados esenciales: 1) la afirmación de la fuente divina de la verdad; 2) la proclamación de la verdad divina universal y absoluta y 3) la afirmación del verdadero camino de la vida y la salvación mostrado por Alá. Todos los atributos de la verdad absoluta pertenecen a Alá: abarca con su conocimiento a todo el mundo, "lo sabe todo'', "sabe lo que hay en el cielo y en la tierra''; como encarnación de la verdad absoluta es "la luz de los cielos y de la tierra'', "ciara luz'', "luz sobre la luz''. Por ello, precisamente "el camino de Alá es, en realidad, el verdadero = camino"~^^5^^. En torno a estas ideas básicas se desarrolla, de hecho, todo el contenido de El Corán, todas sus numerosas sentencias y afirmaciones.

La cima de la dogmática cristiana de la Edad Media, decisoria de la esencia de las concepciones teológicas de la verdad es la Summa theologiae, del príncipe de la escolástica Tomás de Aquino. Pero a diferencia de la negación vertical rio las verdades de la razón, aquí se delimitan con precisión de las verdades de la revelación. Aunque cada una tiene su específica propia, ambas se subordinan a un objetivo común y, en fin de cuentas, a una esencia teológica general. Su armonía se concibe como la subordinación de las verdades de la razón a las de la revelación, como la exaltación de los dogmas religiosos, de las verdades incuestionables e infalibles.

La definición de la verdad formulada en la escolá stica medieval: adaequalio reí et inlellectus (la adecuación de la cosa y la inleligencia) parle formalmente de Aristóteles, pero su esencia se establece teológicamente : la realidad de las cosas físicas no es la verdadera realidad, sino tan sólo un reflejo de la realidad ``suprema'', _-_-_

~^^5^^ El Corán, suras 2, 5, 24 y otras.

31 la esencia divina de las cosas. La verdad se alcanza cuando las ideas corresponden a las cosas como encarnación de la "ley divina'', de la "sabiduría suprema''. El criterio de esa adaequatio es la esencia divina del mundo.

La lógica escolástica que, en sus fundamentos del' initorios, se desarrolló por los cauces de la dogmática religiosa, detalla (y formaliza) la problemática de la justedad lógica del pensamiento. Primeramente se manifestó en los comentarios a las obras de Aristóteles, Cicerón y Porfirio; después se creó un sistema de reglas, figuras y modus bastante ramificado (comenzando por Boecio, siglo VI), mostrándose como sistema formal de nexos de las categorías lógicas, corno "el arte de las artes" y "la ciencia de las ciencias''. La tendencia predominante hacia la dogmalización y formalización de la verdad alterna con aspectos racionales en la concretización del criterio formal de la justedad.

La concepción de la dualidad de la verdad, surgida en el medievo, se debe a los grandes pensadores orientales Avicena e Ibn Ruslid. El primero predijo las principales ideas de dicha concepción y continúa cu gran medida la línea clásica, aristotélica de la comprensión de la adaequalio. Además, las ideas filosóficas y grioseológicas de Avicena se relacionan estrechamente con sus búsquedas científicas, lo que halló su expresión en su Danishnamagi o El Libro de la Ciencia. Ibu Rushd, este gran ``lieresiarca'' árabe, al desarrollar de forma multilateral la concepción de la dualidad de la verdad, iguala prácticamente en derechos la verdad científica y la religiosa, y somete a un análisis crítico la dogmática de El Corán', declara falsas muchas verdades religiosas partiendo de la filosofía y la ciencia. Eslas ideas fueron de gran resonancia para los pensadores progresistas occidentales Dnns Escolo, Guillermo de Oecam, Juan de Urescia. También existe para ellos una serie de tesis que anlagonizan con los dogmas religiosos y verdaderas necundum ralionem, pero no secundum fi- dem.

En este período, el nominalismo, adquiere gran importancia en la comprensión de los problemas del 32 conocimiento. Se aproxima a la interpretación de los conceptos y las palabras, nominue, como imágenes de las cosas, lo que puede considerarse corno germen de las representaciones objetivo-verdaderas. La fórmula clásica adaequatio reí et intellectus logró con el nominalismo una significación plenamente racional.

Nuevas ideas en la teoría de la verdad: Leonardo de Vinci, Bacon y Descartes. En el seno de la escolá stica medieval no sólo surgieron ideas de comprensión racional de la verdad, sino que comenzaron los métodos experimentales para su investigación (Roger Bacon). Pero sólo la época del Renacimiento inauguró el desarrollo y el vuelo gigantesco de las nuevas ideas que confirmaban su importancia y lugar en la continua lucha contra las concepciones religioso-idealistas y contra la cosinovisión oficial de las fuerzas sociopolíticas dominantes. Los pensadores progresistas de aquella época conceden importancia central al descubrimiento de la verdad de la naturaleza, la vida y el hombre. Giordano Bruno proclama la unicidad de la verdad : la verdad do la ciencia y del intelecto, lo que fue una de las culminaciones en el desarrollo de las nuevas ideas que se adelantaron al pensamiento humano en muchos decenios.

Leonardo de Vinci fue enemigo irreductible de la escolástica y el clericalismo, la mística y las "ciencia? ocultas'', del "arte fraudulento y nefasto de la alquimia y sus fulleros partidarios'', y lo era en nombre de la verdad, la razón, la ciencia y el humanismo. Le arrastraba hacia la verdad el insaciable deseo de "ver si había algo milagroso allá, en lo profundo''. Y no sólo brindó al mundo grandiosos ejemplos de penetración en las secretas honduras de la naturaleza, sino que además formuló métodos efectivos de alcanzar la verdad. El comienzo del conocimiento es la sensación, la observación de la naturaleza y la experiencia. "La sabiduría es hija de la experiencia'', y la autenticidad de los conocimientos se basa en sus indicativos. El desarrollo de los conocimientos es la experiencia y el intelecto, la unidad del conocimiento empírico y el teórico; la necesidad de buscar las causas para el conocimiento real de los fenómenos. Asignaba un destacado papel a las matemáticas, que 33 aseguran gran fiabilidad de los conocimientos, "el concepto verdadero de las cosas''. "Ninguna investigación humana puede denominarse ciencia verdadera sin antes pasar por la demostración matemática".

No sólo Bacon y Descartes "derivaron de Leonardo'', cuyas ideas se anticiparon muchos años al desarrollo del conocimiento científico, de las vías para alcanzar la verdad real, libre de todo lastre, de lo escolástico y artificioso. La verdad es oro y "en fin de cuentas no queda = oculta"~^^6^^.

Indicaciones verdaderas para la interpretación de la naturaleza de F. Bacon. Este es el segundo título del famoso Nuevo Organon de Bacon, que proclamó una nueva filosofía y nuevas verdades para una nueva época histórica, aunque no excluye la presencia de ciertas inconsecuencias en su concepción de la verdad ( conservación de los elementos de dualidad de la verdad). El descubrimiento de nuevas verdades —que no son de alquimia ni filosofía naturalista y, menos aún, de magia— sólo es posible aplicando nuevos medios y métodos. En este sentido hay dos puntos que tienen importancia decisiva: 1) la inducción científica y la nueva lógica basada en dicha inducción y 2) la "disección" de las cosas y el análisis de los fenómenos complejos que conduce al conocimiento de la esencia y las causas de todos los fenómenos. Todo esto permite alcanzar el conocimiento verdadero, crear el sistema de juicios fidedignos y fundamentados acerca de los fenómenos de la naturaleza o verdades en su elevado y auténtico significado.

Los principios de Bacon celebraron su triunfo en los grandes resultados de las ciencias naturales de los siglos XVII y XVIII: la mecánica de Galileo, las creaciones de Newton, los trabajos físicos de Hooke, los descubrimientos astronómicos de los Herschel y los logros cientí ficos de Lomonósov. Aquí se evidenció su efectividad en el conocimiento de las propiedades objetivas y las relaciones en el mundo natural, en el conocimiento de la verdad objetiva.

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~^^6^^ Leonardo de Vinci. = Obras escogidas sobre ciencias naturales, Moscú, 1955, págs. 407, 408, 11, 14.

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La Ratio de Descartes sigue avanzando 011 el aná lisis teórico de la naturaleza de la verdad. La fuer/a do esa ratio (razón) está, no sólo en ella misma, sino laminen, en su vinculación orgánica, en el pensamiento de Descartes, con profundas investigaciones científicas, especialmente en la esfera do las ciencias mecánico--matemáticas. Las búsquedas de la verdad o del verdadero método del conocimiento exige que se despeje radicalmente el camino de todo lo falso y dudoso. La duda en Descartes es un aspecto indispensable para el logro de la verdad científica con la cual se garantiza el dominio sobre la naturaleza. Pero alcanzar la verdad es tan difícil como lograr a Diana o Minerva de un trozo de má rmol sin forma.

Los caminos del verdadero conocimiento deben basarse en principios firmes que aseguren su autenticidad. Cuatro exigencias esenciales y veintiuna "reglas de dirección del ingenio'', si se observan estricta y consecuentemente, deben desembocar inevitablemente en la verdad al realizar investigaciones científicas. La esencia racionalista de los principios cartesianos lleva a la comprensión de la verdad como conjunto do tesis claras y evidentes para el raciocinio, cuya veracidad no deja lugar a dudas. Esto es lo que determina también el aspecto fundamental de la concepción de la verdad de Descartes: el planteamiento claro y preciso del problema de su criterio. Así es como opera el raciocinio: establece claridad y concreción en todas las tesis científicas, certifica su indubitabilidad y autenticidad, y libera el pensamiento de "sentimientos vacilantes" y " juicios engañosos''. De aquí se deduce, lógicamente, que precisamente las matemáticas se convierten en la más alta expresión de la veracidad, y cualquier investigación científica debe orientarse a los métodos matemáticos.

La dualidad de las ideas de Descartes se debe a su teoría del "ser perfecto" que nos ba inspirado "la capacidad para distinguir la verdad de la mentira''. Pero esto ya no corresponde a la esfera de las verdades científicas, donde la razón es el juez supremo.

Las concepciones de los representantes de la ilustración francesa y los materialistas franceses del siglo 35 XVIII tuvieron gran importancia en la lucha por las ideas progresistas en la comprensión de la verdad; desarrollaron en gran medida las ideas de Leonardo de Vinci, Bacon y Descartes. Estas ideas del pensamiento avanzado francés de la época prerrevolucionaria tuvieron su más profunda expresión en las concepciones de Didcrot, cabeza de los enciclopedistas, eminentísimo filósofo materialista francés de aquella época.

Diderot basaba sus puntos de vista gnoseológicos en premisas materialistas profundamente correctas. Su objeto del conocimiento es el mundo material que nos circunda, cuyas propiedades y leyes las refleja el hombre en su conciencia. En una de sus profundas obras filosóficas Pensamientos sobre la interpretación de la naturaleza, enuncia la siguiente tesis, de significación programática: "Disponemos de tres medios esenciales de investigación: la observación de la naturaleza, la reflexión y el experimento. La observación recoge los hechos, la reflexión los combina y el experimento verifica los resultados de la = combinación"~^^7^^. Y aquí Diderot subraya que el reconocimiento de las sensaciones como fuente del conocimiento no es más que la mitad de la verdad; hay que responder a la pregunta de cuál es la fuente de las sensaciones. A ella contesta: es el mundo material objetivo.

Diderot, como otros materialistas franceses — Robinet, La Mcltrie, Helvetins, Holbach, D'Alembert— concedía importancia excepcional al papel del raciocinio en el conocimiento. So sometieron al juicio del razonamiento no sólo las diferentes doctrinas y opiniones teó ricas; la razón, como dijera Engels, devino la única unidad de medida de todo lo existente. Y así mismo el genio del arto --dijo Luis David, gran pintor francés de la época de la Revolución - debo guiarse por la antorcha de la razón.

A la par, Diderot - -y esto es de suma importancia para valorar justamente sus concepciones sobre la verdad- -- impugnaba resueltamente el racionalismo unilateral y la especulación abslracta y, al mismo tiempo, _-_-_

~^^7^^ D. Diderot. = Obras filosóficas escogidas, Moscú, 1941, pág. 98.

__PRINTERS_P_35_COMMENT__ 3* 36 criticaba los principios del empirismo estrecho. Precisamente "en interés de la verdad —escribía—, el grupo de filósofos especulativos debía de unirse al de los filósofos = actuantes...^^8^^. Y aquí señaló que el descubrimiento de la verdad es un proceso complejo y trabajoso, las leyes de su búsqueda son rigurosas, y el nú mero de nuestros medios, limitado.

El criterio decisivo de la verdad es la experimentación, y no la filosofía racional y menos aún la especulación. La filosofía racional tiene grandes ventajas sobre el empirismo, sin embargo no es ella el criterio, sino la experimentación. Diderot lo ilustra con el magnífico razonamiento siguiente: "... la filosofía racional sopesa las posibilidades, pronuncia su veredicto y calla; manifiesta autosatisfecha: la luz no puede descomponerse; la filosofía experimental escucha y calla ante la racional durante siglos, pero después presenta de pronto un prisma y declara: la luz se = descompone"~ ^^9^^. El criterio del experimento también conserva su fuerza con respecto a las ciencias matemáticas, que sin él tampoco conducen a nada serio. Aunque aquí, en la esfera de las abstracciones matemáticas, como señalara con precisión Diderot, el criterio de la experimentación se manifiesta no de forma directa sino indirecta: la veracidad de los conceptos matemáticos se determina en base a conclusiones que, a su vez, se fundamentan en el experimento.

V.~I. Lenin tenía un alto concepto de estas palabras de Diderot; señalaba que "no bastan sólo argumentos y silogismos para refutar el idealismo y que no se trata aquí de argumentos = teóricos"~^^10^^. De esta manera —decía V. I. Lenin—, Diderot se aproxima de lleno a las concepciones del materialismo moderno.

En la famosa Enciclopedia francesa, esta criatura de Diderot y D'Alembert, se da la interpretación de la verdad desde las posiciones del racionalismo. En el artí culo La venté se dice, en primer lugar: "si no hubiera pensamiento y conocimiento tampoco habría ninguna _-_-_

~^^8^^ Ibíd, pág. 92.

~^^9^^ Ibíd., pág. 101.

~^^10^^ V. I. Lenin. = Materialismo y empiriocriticismo, O. C., t. 18, pág. 28.

37 verdad"~^^11^^. También la fesis del artículo relativa al carácter fructífero do las verdades científicas, en general, y la verdad de la ley de Newton, en particular, se encuentra on relación directa con la antedicha comprensión de la verdad.

La Enciclopedia hace especial distinción entre los conceptos verdad ``externa'' y verdad ``interna''. La primera expresa las ideas de la objetividad del conocimiento, por manifestarse como forma determinada de conformidad, conformité, de nuestros conocimientos con las cosas cuya existencia se admite fuera de nuestra conciencia. La verdad interna es la verdad lógica, que asegura la secuencia del pensamiento y se manifiesta como incuestionable y evidente. La expresión más adecuada de la verdad lógica se obtiene en las verdades de las matemáticas, especialmente en las tesis de la geometría. Las verdades de la lógica y las matemáticas (y también de la moral) adquieren aquí el significado de verdades eternas.

Para las ideas generales de la Enciclopedia, es muy característico el hecho de quo el racionalismo parece incluir también en su esfera las verdades religiosas. En el artículo citado se dice que "no puede haber verdad sin pensamiento, pensamiento sin raciocinio ni raciocinio sin el ser pensante como substancia = espiritual"~^^12^^. Aquí, el reconocimiento de la substancia espiritual se realiza a través del pensamiento, del raciocinio, operante en esta esfera corno criterio supremo. Como se sabe, todo el espíritu de la Enciclopedia está impregnado de las ideas del racionalismo en su sentido progresista y en estrecha relación con el conocimiento científico del mundo, lo que era propio de la época prerrevolucionaria de Francia del siglo XVIII, hallando su lógica refracción en las concepciones de los pensadores avanzados acerca de la verdad y el conocimiento.

La filosofía clásica alemana. Teoría hegeliana de la _-_-_

~^^11^^ Encyclopédie on Dictionnaire raisonné des sciénces, des arts ct des metiera, M. D. LXV (1765), Neuohatel, Tome DixSepliérne, p. 68.

~^^12^^ Ibíd., p\'ag. 69.

38 verdad. Las ideas del racionalismo francés, en sn más amplio significado y vistas por el prisma de las condiciones, conlradiclorias en extremo, del desarrollo histórico de Alemania, tuvieron su expresión en el pensamiento filosófico alemán.

En las concepciones de Leibniz, a pesar de sn carácter contradictorio, el papel predominante le corresponde al raciocinio teórico. Sn famoso complemento a la fórmula de los sensualistas: nisi ipse inlelleclus habla de la orientación racionalista de sus ideas y concepciones gnoseológieas. Leibniz liase clara distinción entre las verdades de la razón y las verdades del hecho (en la forma moderna: verdades L y verdades F ). A pesar de la determinada importancia que dan a las verdades de los hechos, por su papel en el conocimiento de la inducción, la función decisiva la desempeñan las verdades de la Tazón. Sólo ellas son necesarias y universales; y estos atributos los establece la propia razón, no a priori ni subjetivamente, sino sobre una base objetiva en las relaciones entre los objetos. Lcibniz no se conforma con el criterio cartesiano de la claridad y la precisión e introduce un criterio eslnetamente lógico: el criterio de la no-contradicción, que desempeña un papel decisivo en la construcción y desarrollo de los sistemas científicos deductivos. En fin de cuentas, su malhesis universalis, su ciencia universal integral, como algoritmo lógico--matemático universal, se basa en el criterio lógico do la noconlradicción. Y por ultimo, Leibniz introduce la cuarta ley (fundamento suficiente) a la lógica tradicional, mostrando una nueva faceta en el problema del criterio de la verdad, que tiene tanto significado para toda la concepción científico-racional del genial filósofo, matemático y lógico alemán.

El criticismo de Kant y su concepción de la verdad halla expresión en sus cánones de la razón pura. Dice, en el espíritu de sn criticismo, que la filosofía de la razón pura no sirve para descubrir la verdad, sino sólo para proteger la razón contra las equivocaciones. Llama problemas supremos de la razón pura los de la libertad, la inmortalidad y de dios. Ello explica su afán por limitar la esfera del conocimiento, dejando así lugar para la fe, 39 así como el retorno a la concepción de la dualidad de la verdad y la afirmación de la infalibilidad de las verdades divinas.

Otra de las líneas en las concepciones de Kant es ia tendencia a la racionalización de la comprensión de la verdad. En su arquitectónica de la razón pura se desarrollan ideas del conocimiento científico, de la comprensión racional de la naturaleza y de la construcdón del sistema do conocimientos fundado en la función organizadora activa de la razón. Esto explica que destaque las matemáticas y las ciencias naturales como conocimientos de "elevado valor''. En su genial Historia natural universal y teoría del cielo Kant habla de los "nexos regulares" de los fenómenos físicos y, en su consecuencia, la tarca de establecer las verdades científico-naturales. Esto significa que las ideas científico-racionales del Kant precrítico no tienen menos importancia histórica que su filosofía crítica.

En las concepciones de Kant sobre la verdad hay otros dos aspectos que merecen atención. Dentro de sus ideas racionalistas establece una diferenciación estricta entre los conceptos de opinión, fe y conocimiento, precisamente desde el punto de vista de los correspondientes criterios de la veracidad. En cuanto al conocimiento, este criterio tiene carácter de objetividad, lo que asegura la veracidad de los conocimientos. En su lógica trascendental. Kant, al valorar la definición clásica de la verdad, la llama nominal y concede importancia decisiva al criterio teórico como "concordancia del conocimiento con las leyes generales y formales del juicio y la razón''. Mientras subrayaba su papel como "condición negativa de toda verdad'', en el plano positivo señala su función de aseguramiento de la no-contradicción del pensamiento verdadero~^^13^^. Señalemos también su reconocimiento del principio de Leibniz, que denomina principio del fundamento determinante.

La teoría hegeliana de la verdad aparece como la expresión concentrada de las más importantes ideas racionales de todo el pensamiento filosófico precedente, no _-_-_

~^^13^^ Véase: I. Kant. Obras, Moscú, 1963, cap. I, pág. 199.

40 sólo aloman, sino también mundial. Tiene importancia exclusiva como escalón superior inmediatamente anterior al marxismo, como importantísimo punto del fundamento histórico-filosófico de la teoría de la verdad del materialismo dialéctico.

En las doctrinas que precedieron a Hegel se expusieron —como hemos señalado muy en general— no pocas ideas valiosas relacionadas con la comprensión de la verdad. Corresponde subrayar especialmente a este respecto que las ideas de Descartes y Kant estaban histórica y lógicamente muy cerca do las de Hegel. Pero a pesar de la importancia de sus ideas, ni la concepción de Descartes —por su carácter puramente idealista y racionalista—, ni la concepción de Kant —por su tendencia dominante hacia la limitación del verdadero conocimiento, llegando a la negación del conocimiento de la esencia de las cosas— pueden llamarse teoría de la verdad. -3 Conservan su significado sólo como determinadas concepciones de la verdad. En el plano histórico-filosófico consideramos posible emplear por primera vez el término "teoría de la verdad" con relación a las ideas y las tesis de Hegel.

Sin embargo, la concepción filosófica general de Hegel no permite dar a su teoría de la verdad la categoría de realmente científica. La esencia idealista de su cosmovisión determinó la confusión de los aspectos gnoseológico y ontológico hasta su identificación, sin permitir a Hegel hacer el análisis de la verdad como proceso de reflejo de las leyes objetivas del mundo material, como proceso de creación de un cuadro científico del mundo por el hombre. La tendencia a constituir un sistema filosófico perfecto que coronara con el logro de la verdad absoluta conduce a la contradicción con su comprensión de la verdad como proceso continuo de profundización y enriquecimiento del conocimiento, con su idea de la infinidad de la verdad.

Empero, la presencia de todo un complejo de ideas y conceptos racionales permite considerar su concepción de la verdad una teoría determinada y concreta en su contenido gnoseológico. Primero, en todo el sistema filosófico de Hegel el problema de la verdad tiene significado 41 excepcionalmente importante. La idea de la verdad está presente en toda su filosofía: desde su secreto y fuente de la Fenomenología del espíritu hasta los escalones cimeros de su sistema. La primera condición de la filosofía es creer en la fuerza del espíritu, mirar a la verdad con valentía. La filosofía es la ciencia objetiva de la verdad, la ciencia de su = necesidad~^^14^^; ésta es una de las excelentes definiciones de Hegel con importancia básica para el problema de la verdad. Por tanto, la comprensión de la verdad es inseparable de la comprensión de la filosofía como ciencia en su objetividad. Esta última es la condición indispensable de la teoría científica en general.

Segundo, a pesar de su idealismo, Hegol llena las formas cognoscitivas y lógicas del contenido real del mundo circundante, lo que permite penetrar profundamente en su esencia objetiva y contradictoria. Tenemos pleno derecho a considerar que no sólo en la lógica de Hegel —como señalara V. I. Lcnin—, sino también en su teoría de la verdad hay mucho menos idealismo que materialismo. "La verdad es la conformidad del pensamiento con el objeto —escribía Hegel —y para crear esa conformidad, por cuanto no se da de por sí como algo disponible, el pensamiento debe subordinarse al objeto, adaptarse a = él"~^^15^^. Como respuesta a la calificación de nominal que Kant diera a la definición clásica de la verdad como adaequalio reí el in/ellectus Hegel subrayaba que, por oí contrario, esa definición de la verdad tiene un valor enorme, inmenso.

Tercero, en Hegel la concepción de la verdad tiene una base de profundo carácter dialéctico. Por primera vez en la historia del pensamiento filosófico mundial su concepción de la verdad expresa la unidad orgánica de la dialéctica y la teoría del conocimiento. La verdad, como conocimiento de la esencia (la esencia del concepto y de la realidad), se despliega en forma de proceso dialé ctico de desarrollo incesante de las formas cognoscitivas, ascendiendo a escalones cada voz superiores. Precisamente la dialéctica de la razón cognoscente conduce en _-_-_

~^^14^^ Hegel. Obras, t. IX, púgs. 21 y 19.

~^^15^^ Hegel. Obras, t. V, pág. 21.

42 su contradicción interna al descubrimiento de la esencia del mundo y del concepto, es decir, a la verdad. En tal caso la verdad actúa como concepto dinámico, como proceso, y no como algo captado do una vez para siempre.

En este sentido, la concepción de Hegel es la antítesis de la concepción de Kant con su negación de la veracidad de la razón en el conocimiento de la dialéctica del mundo y del propio pensamiento. Podríamos afirmar que en este plano las ideas de Hegel son, no tanto la continuación y el desarrollo de las ideas de sus antecesores, como una nueva palabra que le ha permitido desarrollar prccisamenle la teoría de la verdad basada en la comprensión dialéctica del proceso cognoscitivo.

Cuarto, aunque no nos ha legado ningún tratado especial sobre la verdad (lo que, por lo visto, se explica por el desarrollo inmanente de su sistema filosófico, donde no hay un eslabón lógico especial para la categoría de la verdad), Hegel desarrolla, sin embargo, todo un complejo de ideas en la teoría de la verdad que forman un determinado sistema de necesarios conceptos y definiciones, donde la verdad se muestra en diferentes aspectos y, al mismo tiempo, se analiza el camino compiojo y contradictorio de su conocimiento. Es lógico que en un tal sistema de conceptos y definiciones concretos también el concepto general de la verdad recibe un determinado contenido, lo que siempre constituye la piedra angular de la correspondiente teoría.

Quinto, la culminación lógica de la concepción de la verdad, de Hegel, consiste en la introducción del crilo rio de la verdad, profundamente racional por su contenido (aunque expresado en forma no racional). V. I. Lenin señaló reiterada y especialmente que Hegol llega a la idea como verdad a través de la actividad práctica y racional del hombro. El paso a la verdad objetiva (como idea absoluta) se realiza a través de la vida, en la práctica. Veamos, a este respecto, una sola definición fundamental de Hegel: "La idea absoluta, como la obtenemos aquí, es la identidad de las ideas teórica y práctica"~^^16^^. El mérito de Hegel es precisamente la _-_-_

^^16^^ Hegel. Obras, t. VI, pág. 296.

43 superación de la unilaleralidad de los criterios idealistas de la verdad, incluidos los de Descartes y Kant. En la concepción de Ilegel no se trata sólo de elevarse sobre la citada unilaleralidad, sino también de sobreponer la idea práctica a la teórica, lo que permite a la primera operar como criterio de las formas teóricas y criterio de la verdad.

Por ello, la concepción de la verdad, do Hegel, se eleva, en su eslabón culminante, al nivel de teoría.

Los clásicos de la filosofía rusa, desde M. Lomonósov hasta N. Chornyshevski, concedían gran importancia al problema del verdadero conocimiento, desarrollaban de forma consecuente las ideas do la objetividad de la verdad y criticaban las diferentes formas de subjetivismo y relativismo.

M. Lomonósov, fundador de la ciencia rusa y la filosofía clásica rusa, fue un destacado luchador por la verdad en el conocimiento. Partía totalmente del principio de la objetividad del conocimiento y la objetividad de la verdad, señalando expresamente que las ideas no son oirá cosa que "la representación de las cosas o las acciones e 11 nuestro = intelecto"~^^17^^. Para él, el proceso cognoscitivo es también el proceso de indagación de la verdad. En este proceso de búsqueda del conocimiento verdadero, el hombre dispone de medios tales como la experiencia, las percepciones sensoriales y la actividad pensante. La experiencia y la teoría, la contemplación viva y el pensamiento en su concatenación permiten conocer objetivamente la naturaleza y desentrañar sus secretos con mayor profundidad. "El verdadero químico —decía M. Lomonósov— debe ser teórico y = práctico"~^^18^^. Precisamente esto es lo que asegura a la química la posibilidad de penetrar en los más internos cubículos de la naturaleza.

El conocimiento veraz no puede inclinarse ante las autoridades, ante las opiniones y representaciones envejecidas y obsoletas. Debe marchar necesariamente por _-_-_

~^^17^^ M. Lomonósov. = Obras filosóficas escogidas, Moscú, 1940, pág. 259.

~^^18^^ Ibíd, pág. 20.

44 la línea del progreso. En este avance del conocimiento de la verdad Lomonósov concedía especial importancia a las hipótesi? en la ciencia. "Son permisibles en las materias filosóficas e incluso son el único camino por el que los grandes hombres descubrieron las mayores verdades"~^^19^^.

De Lomonósov —como de Leonardo, Descartes y Leibniz — podemos decir que empleaba sus principios de la metodología del conocimiento de la verdad, con profundidad y eficacia, en sus investigaciones y descubrimientos científicos, que tuvieron, como se sabe, trascendencia mundial.

A. Herzen también desarrolló polifacéticamente en sus concepciones gnoseológicas las ideas del conocimiento objetivo y su capacidad para desentrañar los secretos del mundo real. Considera la historia del pensamiento como la prolongación de la historia de la naturaleza; pero ni lo uno ni lo otro —dice— se pueden comprender fuera del desarrollo histórico. Esto significa la promoción de una nueva tesis en las doctrinas gnoseológicas de aquellos tiempos: la idea del condicionamiento social del conocimiento humano.

Las formas cognoscitivas se colman necesariamente del contenido del mundo objetivo, por cuanto "el desarrollo lógico do la idea pasa por las mismas fases que el desarrollo de la naturaleza y la historia; repite, como la aberración de las estrellas en e] cielo, el movimiento del planeta = terrestre"~^^20^^. Por ello, la propia verdad adquiere una elevada dignidad objetiva.

En su conocido trabajo El diletantismo en la ciencia A. Herzen mantiene la idea, profundamente correcta, de la unidad de la verdad y la ciencia. "La Ciencia — dice— es un organismo vivo con el cual se desarrolla = la verdad"~^^21^^. La tarea del verdadero conocimiento consiste precisamente en comprender el objeto en su desarrollo, asumir "las pulsaciones dialécticas universales''. De aquí se deduce también la magnífica idea de Herzen: toda _-_-_

~^^19^^ M. Lomonósov. Obras Completas, t. 3, pág. 231.

~^^20^^ A. Herzen. Obras filosóficas escogidas, t. I, Moscú, 1948, pág. 120.

~^^21^^ Ibíd., pág. 61.

45 verdad auténtica debe contener contraposiciones dialé cticas, "la sustancia tiende hacia forma externa, y lo infinito, a lo finito; son tan necesarios unos a otros como los dos polos del = imán"~^^22^^. Por ello mismo, para el conocimiento de la propia verdad son también necesarios los extremos contrapuestos; el empirismo y la especulación, que comparaba con los hemisferios de Magdeburgo, imposibles de separar.

Todas estas tesis del pensador ruso tienen tanta mayor importancia por cuanto —a diferencia de Hegel— se basan en una cosmovisión materialista. V. I. Lenin tenía plena razón al decir que Herzen llegó hasta el filo del materialismo dialéctico.

Es de gran significación teórica la idea de la unidad, la entidad de la verdad, expuesta por Herzen. Decía que la verdad tiene vida, como todo organismo viviente, sólo como entidad; cuando se descompone en partes su alma se esfuma, quedando "abstracciones muertas con tufo cadavérico"~^^23^^. La verdad es una, subrayaba más adelante; diversas filosofías la han visto desde lados diversos, y cada una de estas contemplaciones condiciona el surgimiento de las correspondientes escuelas y sistemas filosóficos.

Como es natural, el camino del conocimiento de la verdad tiene también un carácter complejo y dialéctico. En dicho camino emergen opiniones y representaciones diversas, subjetivas, fantásticas e imprecisas mediante las cuales el hombre trata de expresar sus pensamientos más recónditos. Pero este tipo de fantasías, imágenes y representaciones —señala A. Herzen— se van esfumando gradualmente y el pensamiento llega al correcto e integral conocimiento del objeto. Y este conocimiento es el logro de la verdad. Véase con qué claridad y expresión figurativa hablaba a este respecto Herzen, refirié ndose al conocimiento y fuerza de la verdad: "... una vez que la verdad comienza a desvestirse y nos muestra su torso de asombrosos encantos, ya no se cubrirá nunca con el manto del falso rubor; ella conoce ya la fuerza, _-_-_

~^^22^^ Ibíd., pág. 23.

~^^23^^ Ibíd., pág. 23.

46 la gloria y la belleza de su = desnudez"~^^24^^. El conocimiento del hombre llega inevitable y lógicamenle al descubrimiento de la verdad en I oda su perfección y carador multifacético.

Tiene importancia especialmente grande el planteamiento, por los clásicos de la filosofía rusa, del problema del criterio de la práctica en el conocimiento verdadero. Aunque reconocían el significado del experimento y las observaciones para el cstablccimienito de la veracidad o la falsedad de las teorías y concepciones científicas, mostraban la importancia de la práctica, en el conocimiento, como actividad social de los hombres. En sus concepciones la práctica aparece como actividad social, como acciones conscientes y activas del hombre social, como práctica de la lucha de clases, según la definición de N. Chernyshevski.

Esta palabra es nueva en la teoría del conocimiento, es una nueva comprensión de la práctica, como criterio decisivo de la verdad, en comparación con todo el materialismo anterior. Precisamente sólo sobre la base de una tal comprensión de la práctica es posible establecer la veracidad o la falsedad de las diferentes doctrinas y concepciones científicas, lo que, por supuesto, no se puede alcanzar en ningún experimento de ciencias naturales. Con ello se abre el camino a una eficaz verificación de la veracidad de las doctrinas y las teorías sociales que tienen colosal importancia para toda la vida práctica de los hombres.

Sin embargo, debe señalarse que las limitaciones históricas de la actividad y la lucha no permitieron a los filósofos rusos, a los demócratas revolucionarios, formular la verdadera comprensión científica de la práctica, descubrir todos los aspectos del papel que desempeña en el conocimiento y su significación para la teoría de la verdad. Esto último fue realizado por el marxismo.

C. Marx y F. Engels enfocaron de forma bá sicamente nueva el análisis del papel y significado de la prá ctica en el proceso del desarrollo del conocimiento cientí fico del mundo como fuente y fuerza motriz del _-_-_

~^^24^^ Ibíd., pág. 27.

47 conocímiento, como su principal objetivo y criterio decisivo de la verdad de todas las teorías y conceptos científicos. Basándose en los principios del materialismo histórico formularon una nueva comprensión de la práctica como actividad histórico-social de los hombres, lo cual constituye un replanteamiento de todos los problemas de la verdad, define una nueva comprensión de las vías y las regularidades del desarrollo de la propia verdad. Mostraron la endeblez de la fórmula de contemplación pasiva, propia del viejo materialismo, para el conocimiento, y criticaron la comprensión de la actividad de la razón en la filosofía idealista, quo admite —como hace, por ejemplo, Hegel— un solo tipo de actividad: el trabajo espiritual abstracto. Marx y Engels partieron de la nueva comprensión de la práctica y la actividad dinámica del hombre en el conocimiento y definieron la esencia de todo el proceso cognoscitivo como reflejo activo y creador de la realidad, lo que determina directamente también la respectiva comprensión de la verdad como resultado do la actividad viva del hombro en el conocimiento. Brindaron una comprensión nueva —en comparación con la filosofía clásica alemana— de la unidad de la teoría del conocimiento y la dialéctica, basada en la unidad de todo el proceso cognoscitivo como reflejo creador del mundo, de su profunda dialéctica objetiva interna.

Después de crear los más importantes principios de la nueva filosofía ya en la década de los años 40 del pasado siglo, Marx y Engels continuaron desarrollando sucesivamente, ahondando y perfeccionando, su concepción filosófica del mundo, puliéndola como verdadera doctrina de la lucha contra todos y cada uno de los ideólogos de la burguesía y los pseudosocialistas de toda calaña. Durante muchos decenios desarrollaron profundamente su doctrina filosófica, dedicando atención a unos u otros problemas concretos del materialismo dialéctico e histórico en los diferentes períodos de la lucha. En este sentido desarrollaron también diferentes problemas do la teoría del conocimiento y la verdad, que siempre contemplaron en base y en relación orgánica con los problemas filosóficos generales del marxismo. Esto permitió a Marx y Engels acometer el problema de la 48 verdad desde diversos ángulos, analizar sus diversos aspoclos partiendo de la creciente práctica de la lucha de clases, ante todo su objetividad, su carácter absoluto y relativo, y enriquecer la teoría de la verdad con nuevos resultados de la práctica social y con nuevos datos y conclusiones del conocimiento científico del mundo. Esto expresa la creatividad del marxismo en general, do todas sus ideas, conceptos, concepciones y teorías.

En el materialismo dialéctico, la teoría do la verdad es una teoría científica en desarrollo, un sistema de ideas y conceptos que se desarrolla, recibiendo nuevo contenido; teoría que se enriquece sin cesar con nuevas tesis y conceptos que expresan con creciente plenitud y profundidad los principios básicos y determinantes de la gnoseología del materialismo dialéctico.

Como se sabe, estos principios se conservan; lo que se refuta no es el principio, sino la afirmación de que cada principio dado es una definición absoluta y definitiva. Pero la conservación y el significado determinante de los principios de la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico no significa la absolutización de su contenido, de sus ``definiciones'', de su sentido concreto y formas de manifestación. Por el contrario, estos principios, conservándose como tales, como principios determinantes de partida, se desarrollan sin cesar, toman nuevo contenido, adquieren un nuevo sentido concreto y significado, se enriquecen formando nuevos conceptos y tesis, en el proceso continuo de avance del propio conocimiento en cada nueva época histórica. El desarrollo de la teoría de la verdad del materialismo dialéctico significa, precisamente en este sentido, desarrollo de sus principios e ideas determinantes y, con ello, de todo su contenido concreto y su estructura lógica, el desarrollo de todos sus componentes y formas de expresión hasta llegar a la concretización y la creación de nuevos conceptos y nuevos términos.

Debemos subrayar que el desarrollo de esta teoría no representa en absoluto un proceso en desarrollo inmanente, una mera filiación de ideas y conceptos, ni el ritmo inmanente hegeliano de conceptos. Tampoco debe concebirse el desarrollo de las doctrinas gnoseológicas, 49 entre ollas y en particular la de la verdad, como un reflejo especular y automático de los nuevos fenómenos sociales, como una versión mecánica al idioma de las categorías gnoseológicas do los factores socioeconómicos. Como so sabe, los ideólogos burgueses procuran presentar la doctrina marxista precisamente en esc plano, vulgarizando y deformando así su esencia.

El verdadero proceso de desarrollo de la teoría do la verdad del materialismo dialéctico transcurro en dependencia de todo un conjunto de causas y condiciones socioeconómicas, políticas, idcoculturales y científicas. En las condiciones do la sociedad moderna, de la histórica lucha entre el socialismo y el capitalismo, entre la ideología comunista y la burguesa, el desarrollo de toda la filosofía del materialismo dialéctico e histórico so despliega on lucha irreconciliable contra la filosofía y la sociología burguesas. Esto os lo que determina también oí carácter general do] desarrollo de la teoría de la verdad on la filosofía del marxismo-leninismo.

La tesis, ya citada, de que la teoría de la verdad del materialismo dialéctico so desarrolla dinámica e ininterrumpidamente, se refiero, por supuesto, no sólo al desarrollo de la teoría do la verdad, como fuera creada por Marx y Engcls, sino también al de las ideas leninistas en la teoría do la verdad. Es una ley para todo el proceso del conocimiento científico del mundo, que tiene un carácter profundamente creador, condicionado por el desarrollo incesante, complejo y contradictorio del propio mundo material on su infinita diversidad.

Este desarrollo no os una línea que se eleva suave y rítmicamente. La teoría leninista de la verdad es un salto gigantesco, un veloz despegue en la teoría marxista del conocimiento. Es el gran nudo gordiano en oí proceso del conocimiento científico, que concentra en sí todo lo más elevado de los avances del pensamiento filosófico y científico de la época anterior y que, al mismo tiempo, determina oí sucesivo desarrollo de las ideas gnoseológicas en baso a principios que, conservando todo su significado determinante, siguen profundizándose y enriqueciéndose.

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La teoría leninista de Ja verdad se encuentra orgánicamente vinculada a todo el conocimiento científico del mundo. Toda verdad es nna verdad del conocimiento. La verdad surge, la crea el hombre en el proceso del conocimiento real del mundo; es el producto de dicho proceso y, al mismo tiempo, ella misma es un proceso. Este importante aspecto prueba la honda fundamentación científica do la leoría de la verdad del materialismo dialéctico.

La doctrina de la verdad en la filosofía del marxismo-leninismo os el fruto de la generalización teórica del desarrollo de toda la época moderna, de sus regularidades expresadas en el conocimiento científico, en resultados determinantes del desarrollo de las ciencias sociales, naturales y matemáticas. Filosofía es época expresada en conceptos. Interpretamos osla tesis no concibiéndola como expresión directa, en conceptos de la filosofía de la realidad social, sino como consecuencia de un reflejo indirecto y complejo. Esto es justo con más razón con respecto a la gnoseología, corno ciencia filosófica especial que estudia el conocimiento y, en particular, con respecto a la leoría de la verdad. Si decirnos que la teoría leninista es producto y resultado del desarrollo de toda una época histórica, esto significa que es el resultado de la sintetización científica de las leyes del conocimiento del mundo, "el producto, la suma y conclusión" del propio proceso de desarrollo de los conocimientos. La búsqueda de la verdad no es ir a la caza del resplandeciente pájaro de fuego que vive fuera del tiempo y el espacio, en un inundo fabuloso e irreal. De la misma forma, el conocimiento de la verdad no consiste —como se dice en oposición a las interpretaciones simplificadas— en buscarla directamente en los propios objetos físicos, en el propio núcleo atómico o dentro del "testigo de sondeo'' de las partículas elementales. La verdad no descansa en el fondo del mar ni gira en torno al núcleo de las radiogalaxias.

La verdad es una categoría gnoseológica y su contenido constituye el contenido de todo el mundo material 51 en desarrollo, uo en su existencia malerial directa, sino en su reflejo en el proceso cognoscitivo, en los resultados del conocimiento científico con toda su complejidad y contradicciones, emergiendo en loda la variedad do las materias científicas. La verdad no se inserta desde fuera en el procoso del conocimiento ni surge dentro del sujeto cognoscente in sich und fiir sich, sino, como ya hemos dicho, surge y se crea en el propio proceso cognoscitivo, es su resultado y su más alta expresión.

V. I. Lenin expone y desarrolla esta idea-, principalmente con relación a la teoría del conocimiento en su conjunto. Señala que en lógica, la historia del pensamiento debe coincidir a grandes rasgos con las leyes del pensamiento, o coloca esta tesis íntegramente en la teoría del conocimiento, considerándola expresión concentrada de toda la historia del conocimiento. Al indicar de forma especial las áreas del saber de las que debe formarse la teoría del conocimiento, V. I. Lenin señala en Cuadernos filosóficos la historia de la filosofía, la historia de ciertas ciencias, la historia del desarrollo intelectual del niño, la historia del desarrollo mental de los animales, la historia del idioma, la psicología, la filosofía de los órganos sensoriales y resume: en una palabra, la historia del conocimiento en general, toda la esfera del cono cimiento. Un tal planteamiento del problema, cuyas raíces calan hondamente en las doctrinas gnoseológicas más progresistas del pensamiento filosófico mundial, imprime un profundo carácter científico a la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico desdo sus posiciones de partida.

Es lógico que esto tenga importancia determinante también para la teoría de la verdad del materialismo dialéctico y no sólo por su natural subordinación a la teoría del conocimiento en su conjunto, sino también por la misma naturaleza de la verdad, primero, como categoría gnoseológica y, segundo, como resultado generalizador, como expresión concentrada del propio proceso del conocimiento. Debemos subrayar aquí que la verdad como proceso rio es un proceso de conocimiento en general, no es homologa de todo el conocimiento (este importante aspecto se examina especialmente más __PRINTERS_P_51_COMMENT__ 4* 52 adelante al definir la verdad); la verdad es el resultado cient\'ifico de lodo el proceso del conocimiento, su producto sintelizador, expresarlo en conceptos y categorías que desentrañan la esencia objetiva de los fenómenos y las leyes objetivas de la realidad en evolución. Hay cierta razón para decir que la verdad es la expresión de la esencia del proceso del conocimiento, cuyo contenido abarca todos sus aspectos y componentes, incluso los que no pertenecen a la esencia como contenido principal y determinante.

Lo fundamental en este planteamiento del problema consiste en que la investigación de la verdad, su aná lisis como categoría gnoseológica, debe basarse í ntegramente en el estudio del contenido do "toda la esfera del conocimiento'', para destacar así la esencia del proceso del conocimiento y expresar esta esencia en definiciones gnoseológicas de la propia verdad.

En la comprensión de la esencia y las leyes del proceso cognoscitivo señalaremos a continuación los aspectos que tienen importancia determinante para comprender la verdad como categoría gnosoológica.

El proceso del conocimiento no representa el desarrollo lógico de las propias categorías cognoscitivas; esto no es el hegeliano ritmo inmanente de conceptos, sino un proceso de desarrollo de la actividad consciente del hombre en forma de ciencia, como forma de conciencia social. Por consiguiente, el proceso del conocimiento tiene carácter social. Y esto significa que su avance viene condicionado por todo el conjunto de las relaciones sociales y, como factor determinante, por la prá ctica histórico-social de los hombres. Por ello, en la teoría leninista de la verdad hallan su sintetización todos Jos resultados superiores del proceso del conocimiento científico del mundo, conocimiento que se desarrolla sobre la base de la práctica social de los hombres. De esa forma, la práctica actúa en calidad do base decisoria en el conocimiento de la verdad como proceso, corno objetivo decisivo del conocimiento de la verdad y como criterio de la veracidad do las teorías científicas. Pero esta significación resolutaria de la práctica para toda la teoría de la verdad se pone de manifiesto no directamente, 53 sino a través de lodo el proceso del conocimiento en su especificidad y autonomía relativa, a través de sus leyes del desarrollo, en el proceso del despliegue de todo su contenido.

Por supuesto que en una serie de casos, la práctica y, en particular, la de la lucha de clases, puede también operar directamente como criterio de la voracidad de las ideas y doctrinas políticas; pero la teoría filosófica do la verdad generaliza y revela la función de la práctica como criterio mediante el proceso cognoscitivo y sus formas concretas, entre ollas, su manifestación en calidad de criterio de la veracidad de las ideas políticas, de las directrices programáticas y tácticas de los diferentes partidos políticos.

La unidad entre la práctica social y el proceso cognoscitivo es el fundamento primario y definitivo de toda la teoría de la verdad del materialismo dialéctico.

Prosigamos. La teoría marxista-leninista del conocimiento contempla el proceso cognoscilivo en todo su aspecto contradictorio dialéctico, cuyas regularidades son el reflejo, en los rasgos más importantes y decisorios, de las leyes del desarrollo del propio mundo material. V. I. Lcnin señalaba de forma especial quo si el pensamiento en su desarrollo es el reflejo de las leyes de la realidad que tienen carácter dialéctico, entonces también debe someterse a las leyes dialécticas.

Para analizar las regularidades dialécticas del conocimiento es preciso tomar --como resumen, como su lógica y como expresión concentrada— todo el proceso histórico del conocimiento en su conjunto. Pero precisamente la lógica del proceso, no su historia. Esta distinción y la correspondiente diferenciación entre lo lógico y lo histórico se hace siempre en función de su unidad. Sin embargo, considerando que precisamente el conocimiento verdadero constituye la esencia de todo el proceso cognoscitivo, su resumen y resultado concluyentc, de aquí se desprende que la lógica del proceso histórico del conocimiento se manifiesta precisamente en calidad de formas y categorías del verdadero conocimiento o de la auténtica verdad. Nos parece que osla tesis es sumamente importante y, en base al principio de la unidad de 54 lo lógico y lo histórico en el conocimiento, permite revelar la dialéctica (la de la lógica dialéctica del conocimiento) del desarrollo del proceso del conocimiento como conocimiento de la verdad.

Al mismo tiempo, esto tiene otro aspecto importante: el proceso del conocimiento verdadero aparece como proceso dialéctico y, por ello, la comprensión científica de la verdad significa la revelación de su dialéctica como proceso, del carácter dialéctico de todas las categorías y conceptos que expresan el proceso del conocimiento de la verdad y caracterizan a la propia verdad como proceso.

En este plano se presenta una difícil tarea. Si lo lógico del conocimiento, como verdadero, es la expresión concentrada de lo histórico, para su revelación y análisis se necesita tomar todo el proceso histórico del conocimiento del mundo. Dicho análisis dehe abarcar todas las formas y categorías: de hecho, todo el contenido principal de este gigantesco proceso mundial del conocimiento. Sin embargo, la cuestión no está en que la solución del problema dado sea prácticamente irreal, sino en el esquematismo de esta comprensión. El análisis de todo el proceso del conocimiento es una tarea de la teoría del conocimiento en su conjunto, en tanto que la teoría de la verdad analiza los resultados científicos del conocimiento que aparecen en formas lógicas objetivo-conceptuales que, debido a esa substancialidad, tienen un carácter verdadero. Todo el proceso del conocimiento, como objeto de la teoría del conocimiento en su conjunto, incluye en sí toda su complejidad y carácter contradictorio, la variedad de sus caminos y revueltas; no sólo aspectos hipotéticos, sino también falsos, diferentes formas de error que surgen inevitablemente en el curso general del conocimiento, lo que tiene relación sólo indirecta con su contenido verdadero y sus formas, e incluso puede carecer en absoluto de cualquier vínculo con la verdad.

Cuando Hegel decía que "la verdad no es una moneda acuñada que puede entregarse ya hecha para guardarla en el bolsillo'', indicaba que en el proceso del complejo camino de su conocimiento ocurro con 55 frecuencia el entrelazamiento y hasta la fusión de lo verídico y lo falso. Pero advirtió con sutileza y acierto que esto no quiere decir que lo falso sea un aspecto o parte integrante de lo verdadero. Incluso "en el dicho "en cada mentira hay parte de verdad'', aunque las dos están aparentemente juntas, se comportan como el agua y el aceite, no se = mezclan"~^^25^^. Todo esto no tiene nada de común con las afirmaciones relativistas acerca do la "fusión" de lo verdadero y lo falso, de la ausencia de fronteras y diferencias precisas entre ellos. En otro tiempo, como se sabe, las figuras de la sociedad pragmalista italiana denominada pomposamente ``Leonardo'' llegaron a afirmar que la mentira y la verdad eran idénticas, lo que de hecho es una renuncia al problema de la verdad.

En este plano, la comprensión de la lógica del proceso histórico en la teoría de la verdad deviene, si no más estrecha, sí más es(riela que la teoría del conocimiento en su conjunto. Aquí no deben analizarse las formas lógicas e ii general, como I ales —aunque sea en su intervinculación y su dependencia de la realidad material cu desarrollo y la práctica social, como se exige en la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico—, sino las categorías lógicas y su contenido objetivamente verdadero, y, si se quiere, sub specie veritatis, desde el punto de vista de la verdad, como formas y categorías que expresan diferentes aspectos de la verdad como proceso en constante desarrollo.

Aquí es sumamente importante la siguiente tesis de V. 1. Lenin respecto a la apreciación del carácter veraz de las formas cognoscitivas precisamente como categorías lógicas. V. I. Lenin, que subrayaba reiteradamente la justedad de la comprensión hegcliana de las formas lógicas como formas del contenido vivo y real de la propia realidad, señalaba especialmente que "no es^ la psicología ni la fenomenología del espíritu, sino la ló gica, el problema de la = verdad"~^^26^^. Al explicar esta tesis tan importante que presenta un nuevo aspecto cn^la comprensión de la verdad, Lenin dice que para la lógica — en este alto significado suyo no hasla la "descripción _-_-_

~^^25^^ Hegel. Obras, t. IV, pág. 20.

~^^26^^ V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos, O. C., t. 29, pag. 156.

56 de las formas del pensamiento'', lo misino que no hasta tampoco "la descripción histórico-natural de los fenómenos del pensamiento''. Para la lógica es necesaria "la conformidad con la verdad"~^^27^^. Por ello, el proceso cognoscitivo, como contenido real de la teoría de la verdad, aparece en formas y categorías lógicas que expresan el resultado científico, es decir, objetivamente verdadero, de este proceso, en consonancia con cada una de sus etapas históricas.

En la teoría de la verdad no hay necesidad de examinar toda la historia del conocimiento del mundo por el hombre. Es preciso revelar su lógica y expresarlo en las correspondientes categorías lógicas. Pero esto no significa que haya que ir paso a paso, comenzando por la ciencia antigua, localizando las categorías lógicas en que —con diferente gradación— se expresa el contenido objetivamente verdadero del conocimiento. C. Marx ya indicaba que el estudio de las formas superiores del desarrollo es un método teórico correcto y que constituye la clave para el estudio de sus estadios anteriores.

Este principio metodológico tiene carácter universal, lo que permite transmitir su significado también al análisis del proceso cognoscitivo en general. Los estadios superiores contienen el resultado concentrado del conocimiento precedente y, desde el punto de vista de la verdad, su análisis constituye el análisis de los resultados sintetizados y el resumen de todo el conocimiento anterior. Todos los postulados realmente veraces creados en el conocimiento precedente conservan su importancia en el desarrollo sucesivo, forman parte del acervo del conocimiento científico del mundo. Por ello, el análisis de las formas y estadios superiores del conocimiento no sólo permite comprender la esencia de las formas anteriores por ser clave para tal comprensión, sino que es, además, básicamente suficiente para establecer las leyes del conocimiento verdadero en general y para la revelación de la lógica del propio conocimiento de la verdad.

En este sentido recordemos un interesante pensamiento de Hegel, expuesto en la Fenomenología del es- _-_-_

~^^27^^ Ibíd.

57 píritu. Consiste en que en un alto escalón del conocimiento, el hombre no precisa del estudio detallado y especial de los anteriores informaciones y resultados del conocimiento. ''Cada individuo debe también recorrer por su contenido los escalones de la instrucción del espíritu universal, pero ahora como formas ya dejadas por el espíritu, como etapas de un camino ya trabajado y nivelado; por consiguiente, con relación a los conocimientos vemos que aquello que en tiempos anteriores ocupaba el espíritu adulto de los hombres, se reduce ahora a conocimientos, ejercicios y hasta juegos de muchachos y, en los éxitos pedagógicos vemos la historia de la instrucción de todo el mundo como en un breve y premioso ensayo"~^^28^^. Esta regularidad es de importancia exclusiva para la elaboración del método científico, racional do estudio de los complejos procesos del propio conocimiento. Nosotros podríamos incluso llamarlo ley gnoseogenética descubierta por Hegel, por cierta analogía con la ley biogenética de Hacckel. l'or ello, el conocimiento profundo y multifacético de las formas desarrolladas y las etapas superiores del movimiento, incluyendo los fenómenos del conocimiento, parecen ya incluir también el conocimiento —en forma lógica generalizada— de las fundamentales formas y estadios precedentes, como etapas del camino ya recorridas y trabajadas en el pasado. A esto se suma, por supuesto, otro aspecto de la citada regularidad. Al analizar el proceso del conocimiento en sus formas y manifestaciones superiores, establecemos que para su logro hay que pasar, de manera comprimida, los momentos esenciales de los estadios primarios y precedentes, pero precisamente en forma comprimida, concentrada y sumaria.

Todo esto determina la necesidad de que en la teoría de la verdad se dé la generalización de los resultados superiores del conocimiento científico del mundo, el análisis de la dialéctica del proceso del conocimiento y de su carácter contradictorio interno y profundo, en sus formas lógicas superiores, que brinda al mismo tiempo _-_-_

~^^28^^ Hegel. Obras, t. IV, pág. 15.

58 la expresión concentrada de la lógica de lodo el anterior desarrollo del = conocimiento~^^29^^.

Con vistas u esta comprensión del proceso del conocimiento, cuyos resultados científicos forman el proceso de conocimiento de la verdad, nos detendremos en un punto más de carácter básico general. Tiene, por supuesto, gran valor la investigación de la dialéctica de los conceptos de las ciencias por separado, es decir, de las formas que expresan, con más adecuación el contenido concreto verdadero del conocimiento. Pero al mismo tiempo, la realización de tales investigaciones no basta para el estudio de los problemas de la teoría del conocimiento en su conjunto, donde deben obtenerse resultados referentes ex principo a todo el proceso del conocimiento, a todas sus esferas. Por ello, en el estudio del problema de la verdad , es indispensable el análisis de las leyes dialécticas del desarrollo tanto de las ciencias sociales como de las naturales y las matemáticas. Este análisis permitirá llegar a conclusiones gnoseoló gicas generales que constituyen el contenido de la teoría de la verdad en su significado universal. En lo tocante a las "verdades matemáticas" o las "verdades econó micas'', deben considerarse formas concretas de la verdad como categoría gnoseológica con significado general y universal en lodo el proceso del conocimiento, que al mismo tiempo, se presenta con multitud de formas de manifestación en las diferentes materias científicas.

A diferencia de las representaciones y las interpretaciones a priori y metafísica-abstractas de lo universal, la teoría leninista do la verdad lo considera la síntesis de las variadas formas de lo concreto, una variedad de definiciones concretas, su fusión y acoplamiento (en el _-_-_

~^^29^^ Veamos aquí la siguiente tesis de Hegel que expresa el vínculo interno de los conceptos: conocimiento — verdad — lógica. "Por consiguiente, lo lógico recibo una valoración plena de su significado —dice en La ciencia de la lógica— sólo gracias a que se ha convertido en un resultado de la experiencia de las ciencias. Esta experiencia presenta al espíritu lo lógico como una verdad universal, no lo presenta como gestión especial -2 situada al mismo nivel de otras materias y realidades, sino como esencia de todo este otro contenido" (Hegel. Obras, t V, pág. 39).

59 sentido exacto del término latino concresco ). Las características lógicas de la verdad en su comprensión general, como categoría gnoseológica universal no se dan a priori, sirio que son la síntesis de toda la pluralidad concreta de las formas científicas y los resultados logrados en todo el proceso histórico del conocimiento científico. Esto, básicamente, se refiere lo mismo a los resultados del conocimiento de ambas esferas: la naturaleza y la sociedad (en todo el conjunto de sus procesos materiales y espirituales).

El conocimiento histórico de la verdad y el desarrollo de las representaciones acerca de la verdad misma se produjo principalmente en baso al estudio de los fenómenos naturales y la generalización do los resultados de las ciencias naturales y matemáticas. Esto se refiere a los puntos de partida, al comienzo del conocimiento de la verdad, a todo el desarrollo sucesivo de las ciencias naturales, particularmente en sns períodos de viraje, hasta los procesos modernos, cxccpcionalmente complejos y contradictorios que se dan en el conocimiento del mundo en la época de la revolución científico-técnica del siglo XX. En este camino las ciencias naturales han elaborado un inmenso arsenal de formas y métodos teó ricos que aseguran un conocimiento verdadero de las leyes de la naturaleza, la penetración del raciocinio humano en la esencia real del mundo circundante que, en las consiguientes etapas, condujo a la creación de diversas concepciones de la verdad como resultado de la generalización de estas formas y métodos teóricos. Para la moderna teoría científica de la verdad tienen importancia fundamental: 1) los resultados más generales de todo el desarrollo histórico de las ciencias naturales y matemáticas que obtuvieron la expresión adecuada en las concepciones de la verdad y el análisis de las vías y los métodos de su conocimiento; 2) las formas lógicas del conocimiento verdadero del micro y del macromundo, elaboradas y desarrolladas en la ciencia moderna y, con ello, las ideas racionales de las más modernas concepciones de la verdad, vinculadas al análisis del conocimiento científico, en parlicular (y especialmente) las profundas e interesantes ideas en la comprensión de la 60 verdad mantenidas por los científicos más notables de la actualidad: N. Bolir, A. Einstein, W. Hcisenberg, S. Vavílov y otros que tienen un alto concepto de la importancia de los problemas gnoscológicos en el desarrollo del conocimiento moderno.

En la esfera de las ciencias sociales y humanitarias, el conocimiento de la verdad marchó en épocas pasadas por caminos más complejos y contradictorios que el de los fenómenos naturales. Por supuesto que por lo menos desde los tiempos de Aristóteles se han vertido en el pensamiento social toda una serie de ideas y tesis valiosas con significación objetiva verdadera, concreta, aunque necesariamente limitadas. Pero en su conjunto, hasta el surgimiento del marxismo, hasta mediados del pasado siglo no hubo en la historia del pensamiento filosófico y sociológico una comprensión veraz de la esencia y las leyes del proceso histórico-social, de la esencia verdadera del hombre. Eso no estaba al alcance ni siquiera de los pensadores más progresivas. Por supuesto, no podía argumentarse la falta de genio creador; se explicaba por la limitación socio-clasista de sus concepciones como ideólogos de las clases explotadoras, por el hecho de no estar interesados en desentrañar hasta el fondo la verdadera naturaleza de las relaciones sociales. Sin embargo, sería teóricamente incorrecto pasar por alto ciertos elementos do la verdad en la revelación de la naturaleza de los fenómenos sociales, existentes en doctrinas sociales anteriores al marxismo.

El estudio realmente verdadero de las leyes del desarrollo de la sociedad humana aparece con el surgimiento de la filosofía del materialismo dialéctico e histórico en calidad de cosmovisión de la clase obrera, históricamente muy interesada en el conocimiento de la verdadera esencia de los fenómenos sociales. Precisamente desde este momento se inicia la época del conocimiento objetivamente verdadero de la esencia y las leyes del desarrollo de la sociedad humana, y todo el problema teórico de la verdad adquiere un significado práctico de exclusiva importancia. El logro de la verdad en el conocimiento de la sociedad se convierto en Ja condición indispensable para su transformación 61 revolucionaria práctica. Esta laroa cobra co ipso nn significado nuevo, liislórico-mundial. Por ello es totalmente lógica la idea formulada por V. I. Lenin acerca de que el conocimiento de la lógica de la evolución de la existencia social es la tarea más elevada de la = humanidad~^^30^^. Con ello todo el problema de la verdad se eleva al rango teórico-práclico, lo que no sólo no reduce su importancia teórica, sino que, por el contrario, la eleva al nivel de las exigencias del momento y las tareas de toda la actividad práctica y la lucha de las fuerzas progresistas y revolucionarias de la sociedad moderna. Las profundas ideas de C. Marx acerca de la necesidad del cambio revolucionario del mundo y, en relación con esto, de un nuevo papel de la filosofía, expuestas en sus famosas Tesis sobre Feuerbach conservan en nuestra é poca toda su importancia de principios.

Al mismo tiempo, el papel determinante de la prá ctica como actividad histórico-social de los hombres, tomada en toda su diversidad de aspectos y manifestaciones, se revela en un grado básicamente igual en el desarrollo tanto de las ciencias naturales, como de las matemáticas y las sociales. Y, al fin de cuentas, de todas las nuevas formas del conocimiento científico en desarrollo. Por ello es completamente natural que la conocida tesis leninista: "El punto de vista de la vida, do la práctica debe ser el punto de vista primero y fundamental de la teoría del = conocimiento"^^31^^, adquiera importancia determinante en el análisis de todos los problemas — generales y especiales— de la teoría de la verdad. La prá ctica histórico-social plantea ante el conocimiento cientí fico tareas siempre nuevas, a las cuales éste puede responder sólo y exclusivamente como conocimiento objetivamente verdadero, lo que conduce necesariamente al planteamiento de nuevos problemas de la propia verdad como categoría gnoseológica; profundiza, amplía y enriquece su contenido, lo que exige que se exprese en los correspondientes aspectos y formas lógicos nuevos. La _-_-_

~^^30^^ Véase V. I. Lenin. = Materialismo y empiriocriticismo, O. C., t. 18, pág. 345.

~^^31^^ Ibíd, pág. 145.

62 práctica, fuerza motriz y liase del conocimiento científico, su principal objetivo y criterio decisivo de la verdad, al desplegarse ininlemmipidamenlo en todo el proceso Justorico, determina también de forma directa y más aún indirecta— el desarrollo de la propia verdad, de Ja verdad como proceso, categoría profundamente dinámica que excluye todo dogmatismo, estancamiento y anquilosamicnto del pensamiento y el conocimiento.

Toda la práctica histórica de la humanidad y, anto lodo, la práctica de la época moderna, lodo su profundo, variado y contradictorio contenido, toda la rica experiencia de lucha de las masas por el cambio revolucionario del mundo debe ser generalizado teóricamente en la doctrina leninista de la verdad, basada en el análisis y la sí ntesis de los resultados superiores del conocimiento del mundo circundante. La teoría de la verdad es una parte orgánica importantísima de la teoría del conocimiento; su esfera es la de la actividad cognoscitiva del hombre, el área de las definiciones teóricas y las categorías y formas gnoseológicas, el terreno del pensamiento ló gico, científico-abstracto, no tomado in sich und für sich, sino en dependencia genética de la base socio-histórica y material. La formación y el desarrollo de la teoría científica de la verdad es el resultado de la actividad viva del hombre en la esfera del conocimiento, del hombre que se manifiesta al mismo tiempo como homo faber, homo sapiens y homo creator. El hombro es el creador del conocimiento verdadero, del cua