Emacs-Time-stamp: "2007-08-07 23:12:57" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2007.08.06) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ bottom __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __FOOTNOTE_MARKER_SEQUENCE__ continuous [BEGIN]

I. P. Maguidóvich

__TITLE__ HISTORIA
del
descubrimiento
y exploración
de
Latinoamérica
__TEXTFILE_BORN__ 2007-08-06T20:46:33-0700 __TRANSMARKUP__ "Y. Sverdlov"

EDITORIAL PROGRESO

MOSCÚ

[1]

TRADUCIDO DEL RUSO POR VENANCIO URIBES

PRESENTACIÓN DE L. SHKANOV

En este libro, escrito por un insigne científico soviético, se narra cómo los navegantes y exploradores europeos, presos del afán de gloria, aventuras y dinero, pretendieron, a lo largo de varios siglos, encontrar caminos a los legendarios reinos de las Indias y la China, de riquezas fabulosas, y cómo fueron descubriendo, uno tras otro, los países de América Latina y explorando sus mares, tierras y ríos, llenando así las lagunas del mapamundi.

H. O. MAFHAOBHH

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__COPYRIGHT__ ? [2] __ALPHA_LVL1__ Prólogo

El libro que ofrecemos expone la marcha del descubrimiento y la exploración de Latinoamérica desde la primera expedición de Cristóbal Colón hasta el siglo XX. Su propósito es mostrar cómo se fue formando, a lo largo de cuatro siglos y medio y como resultado de centenares de navegaciones y viajes, la noción que hoy tenemos del mapa físico de América Latina:

¿Cómo se delimitó el contorno exacto de Sudamérica, Centroamérica y México (en sus fronteras actuales)? ¿Cómo fueron descubiertos y explorados desde el nacimiento hasta la desembocadura los caudalosos Amazonas, Paraná, Orinoco, San Francisco y Río Bravo del Norte con todos sus grandes afluentes, lo mismo que otros ríos y lagos importantes? ¿Cómo se descubrieron y exploraron las principales cordilleras, las mesetas y llanuras, es decir, cómo se conocieron los rasgos fundamentales del relieve de América Latina? ¿Cómo se descubrieron y exploraron las Grandes y Pequeñas Antillas, las islas de la Trinidad, de Falkland y de los Estados y los archipiélagos de la Tierra del Fuego y de Chile?

[3] ~ [4] 099-1.jpg __NUMERIC_LVL1__ Primera parte __ALPHA_LVL1__ CRISTÓBAL COLON
Y SUS
ADVERSARIOS"
__NUMERIC_LVL2__ 1 __ALPHA_LVL2__ LOS SUPUESTOS
ANTIGUOS PREDECESORES
DE COLON

[introduction.]

[5] ~ [6] __NOTE__ LVL2 (numeric and alpha) and LVL3 (intro) moved from here to two (2) pages back.

Los predecesores reales, y muy remotos, de Colón en el descubrimiento de las tierras de ultramar fueron los normandos. Mas no se ha podido probar definitivamente la autenticidad histórica más que de los siguientes hechos: que colonizaron el Sur de Groenlandia a fines del siglo X y durante el siglo XI, que llegaron a conocer la costa occidental de esta tierra y que navegaron hacia las costas atlánticas de América del Norte, en todo caso, no por debajo del paralelo 40.

Los hallazgos arqueológicos del siglo XX dan asimismo testimonio de que barcos mercantes europeos visitaron la colonia groenlandesa, por lo menos, antes del último cuarto del siglo XV, y que los propios normandos desembarcaron en la isla de Terranova. ¿Puede acaso mencionarse aunque sea una sola navegación testificada de los habitantes del hemisferio oriental a las islas subtropicales o tropicales, a las costas continentales de América del Norte o del Centro y a cualquier parte de Sudamérica antes de 1492?

LA LEYENDA DE LA ATLANTIDA Y SU
INTERPRETACIÓN EN EL SIGLO XVI

Si dejamos a un lado las conjeturas, la interpretación de las poesías, de las frases, de los nombres geográficos e incluso de palabras sueltas de autores antiguos y tomamos las noticias directas, resultará que la más remota que conocemos acerca de las tierras de ultramar, situadas, al menos, en la zona subtropical del hemisferio boreal, se da en dos diálogos de Platón. Se trata del relato o, mejor dicho, de la leyenda de la Atlántida.

En el Timeo, primer diálogo de Platón, éste refiere la narración de un sacerdote egipcio al ateniense Solón (que vivió más de doscientos años antes de Platón):

``. .. Las escrituras dicen que una gran fuerza domeñó en cierta época vuestra ciudad (Atenas); esta fuerza se dirigía osada a toda Europa y Asia desde el mar (océano) Atlántico... Delante de su desembocadura, que vosotros llamáis Columnas 7 de Hércules, había una isla mayor de Libia y Asia juntas^^1^^, desde la que se abría a los navegantes el paso a las otras islas, y desde estas islas, a todo el continente de allende este verdadero mar. .. En esta isla, la Atlántida, se constituyó un gran y temible reino, cuyos soberanos tenían poder sobre toda la isla, sobre otras muchas islas y sobre algunas partes del continente. Tras de reunir todas sus fuerzas, este reino se propuso esclavizar de un golpe vuestro país, el nuestro y todas las tierras situadas a esta parte de la desembocadura. Entonces, Solón, ... vuestra ciudad ... tras de vencer a los enemigos atacantes ... reconquistó la libertad. Luego, cuando se produjeron horrendos terremotos e inundaciones, en un día y una siniestra noche... la isla de la Atlántida desapareció, hundiéndose en el mar...''

Así pues, Platón puso en labios de un sacerdote egipcio la noticia de que existía no sólo la enorme isla Atlántida, sita antiguamente cerca de la entrada occidental del estrecho de Gibraltar, sino otras islas oceánicas, que los navegantes podían alcanzar desde la Atlántida, y desde ellas, "toda la tierra firme situada al otro lado de este verdadero mar'', es decir, del continente occidental de ultramar. La Atlántida "desapareció, hundiéndose en el mar'', pero no se dice nada de que desaparecieran las otras islas y, sobre todo, el continente occidental. Por eso los admiradores de Platón (y fueron muchos en la época del Renacimiento) dedujeron que en la parte occidental del Océano Atlántico había islas y un continente, unidos en otros tiempos con los atlantes, que se salvaron del cataclismo. Mas esta deducción, como veremos luego, es de fechas posteriores, cuando tanto las Antillas como el continente occidental fueron descubiertos por navegantes españoles sin la menor influencia de Platón.

Según el Timeo, al empezar el sacerdote egipcio su relato a Solón, se refería a unas ``escrituras''. Sin embargo, los egiptólogos no han hallado ningún fragmento de escrituras acerca de la Atlántida ni de su guerra contra los atenienses, y es dudoso que las encuentren algún día. El propio Platón, hablando extensamente en el Griteo, otro diálogo de la Atlántida y de su régimen social, sustituye la referencia a las escrituras por un escueto ``dicen'' y desplaza la guerra del Estado atlántico contra los moradores de la cuenca del Mediterráneo a unos 9.000 años antes de su época.

_-_-_

~^^1^^ Los griegos de los siglos V y IV a.n.e. llamaban Libia al África septentrional, excluido Egipto, y Asia a una parte indeterminada del continente asiático, aproximadamente la que nosotros denominamos actualmente Asia Anterior.

8

``... Han transcurrido unos nueve mil años desde que, dicen, estuvieron en guerra todos los habitantes de una y otra parte de las Columnas de Hércules... Una parte la acaudillaba nuestra ciudad (Atenas) e hizo, dicen, toda esa guerra; la otra parte la acaudillaron los reyes de la isla de la Atlántida. ..''

``. .. Vivieron allí durante muchas generaciones, ejerciendo también su poder sobre muchas islas más de este mar... Bien es verdad que, merced al (vasto) dominio, mucho les llegaba de fuera, pero aún producía mucho más la isla para las demandas de la vida: primero, todo lo sólido y fusible que se obtiene de la tierra en las minas. .. segundo, daba en abundancia cuanto ofrece el bosque para el trabajo de los artífices; daba también de comer a muchos animales, domésticos y salvajes. Había hasta una raza numerosa de elefantes... Además, la isla producía y nutría magníficamente todo lo que ahora da la tierra... Los isleños construían también templos, palacios reales, puertos, astilleros y cuanto necesita un país... Se recogían dos cosechas al año, aprovechando en invierno las aguas de los cielos y en verano, por canales, la que da la tierra... Esta fuerza, tan magna y robusta, que predominaba en esas tierras, es la que Dios hizo formar y lanzó contra nuestro país (Atenas).. .''

La única repercusión que conocemos de las palabras de Platón acerca de las tierras de ultramar, vinculadas con la Atlántida, en la literatura antigua, es la narración o, para ser más exactos, la novela de ficción del historiador Teopompo (siglo IV a.n.e.) acerca del dichoso país de Meropia. Teopompo enclavó este país "fuera de nuestro mundo'', en el platónico continente de allende el mar, y "lo pobló de gentes felices y longevas, llamadas meropios''.

Es poco probable que Colón oyese hablar de la Atlántida, o de su hundimiento, o de las otras islas oceánicas con las que estuvo en conexión, o de la occidental tierra firme de ultramar, distinta de Asia oriental. Pero los europeos occidentales instruidos recordaron todo esto cuando ya estaba demostrado que Colón y sus adictos habían descubierto realmente unas islas de ultramar, y no asiáticas; no el Asia oriental, sino un continente occidental desconocido; y que en este Nuevo Mundo (``más allá del nuestro'') había países densamente poblados, ricos en oro y plata y "abundosos en frutos terrenales'', como México y Perú.

A juzgar por lo que sabemos, el primer historiador hispanoamericano que reparó a mediados del siglo XVI en la narración de Platón acerca de la Atlántida después del descubrimiento de 9 América fue Francisco López de Gomara, autor de la Historia General de las Indias y de la conquista de México y Nueva España (1553). Gomara creyó a pies juntillas, sin el menor juicio crítico (lo mismo que muchas cosas más), la narración de Platón e identificó las tierras de ultramar, descubiertas y conquistadas hacía poco por los españoles, con la Atlántida. Por el contrario, su contemporáneo Girolano Benzoni, de Venecia, autor de la Historia del Nuevo Mundo (1565), que vivió quince años en las "Indias occidentales" (1541--1556), y, tras él, el famoso escritor francés Miguel Eyquem de Montaigne, rechazaron hasta la posibilidad de tal identificación.

``... No parece---escribe Montaigne en el libro primero de sus Ensayos (años 70 del siglo XVI)---que esta isla (la Atlántida) fuese el Nuevo Mundo que acabamos de descubrir, pues la mencionada isla casi tocaba con España, y es difícil creer que una inundación pudiera haberse tragado un país de más de mil doscientas leguas (más de 5.000 kilómetros); además, los descubrimientos de los navegantes de nuestro tiempo han puesto en claro con exactitud que no es una isla, sino un continente. ..''

Numerosos autores posteriores fueron mucho más crédulos, y en el último cuarto del siglo XIX llegó a aparecer hasta una ``ciencia'' especial, la atlantología. Ambas tesis de que la Atlántida existió realmente y de que la descripción de su suerte por Platón es una historia auténtica, y no una invención, se han convertido en el símbolo de la fe de los atlantólogos de nuestro tiempo. Lo restante se admite o se rechaza según se tengan o no conocimientos especiales en cualquier dominio verdaderamente científico.

La inmensa mayoría de los hombres de ciencia contemporáneos se muestra escéptica ante la atlantología. Los conocedores de la literatura antigua estiman que el Timeo y el Griteo no van más allá de ser obras publicísticas de filosofía, y consideran que el relato acerca de la Atlántida en ellas contenido es pura invención literaria. Los historiadores no han descubierto ni entre los egipcios ni entre los griegos de la antigüedad, predecesores y contemporáneos de Platón, nada parecido a una noticia de la Atlántida. Los arqueólogos no han hallado en la zona indicada por Platón, al oeste del estrecho de Gibraltar, y aún menos en América, vestigios algunos de la Atlántida. Los geólogos niegan la posibilidad de un cataclismo que hiciera desaparecer "en un día y una siniestra noche una isla enorme, hundiéndola en el mar''. Por eso los escasos geólogos atlantólogos cuentan el proceso 10 no por días, años ni siglos, sino por milenios y aporrean una puerta abierta, intentando demostrar que en el transcurso de muchos milenios pueden descender por debajo del nivel del mar incluso extensas tierras.

LAS NOTICIAS QUE NOS BRINDAN
SEUDO-ARISTOTELES Y DIODORO DE SICILIA

Algunos autores antiguos escribieron narraciones verosímiles, y a veces tan ciertas, que no dejan lugar a dudas, de islas situadas en el Océano Atlántico. Las descubrieron los fenicios o los cartagineses, y más tarde llegaron a ellas otros navegantes del Mediterráneo. ¿Puede considerarse que en algunas narraciones hay datos fidedignos de que se visitaran islas americanas?

La noticia más remota de una isla situada en medio del océano al oeste de Gibraltar pertenece a un autor anónimo, que se dio en llamar Seudo-Aristóteles, ya que antes se atribuía a Aristóteles (siglo IV a.n.e.) su obra De los rumores maravillosos. "Se dice que al otro lado de las Columnas de Hércules los cartagineses han encontrado en el océano una isla inhabitada, abundosa en bosques, ríos navegables y frutos. Está a la distancia de varios días de camino desde el continente" (Seudo-Aristóteles, 84).

Diodoro de Sicilia (siglo I a.n.e.) atribuye el descubrimiento de una tierra oceánica a los fenicios, que navegaban a lo largo de la costa atlántica de África noroccidental: "En medio del océano, enfrente de África, hay una isla que se destaca por su magnitud. Está sólo a varios días de camino de África. ..'' ( Biblioteca histórica, V, 19).

Es posible que el origen de las dos noticias sea de la misma fuente. En este caso, nos es igual en qué siglo antes de nuestra era (probablemente en el VIII) se descubrieron una o dos islas (¿Madera? ¿Gran Canaria?). Lo que nos importa es otra cosa: los dos autores afirman que la isla está a varios días de camino del continente. Diodoro dice sin rodeos que es el continente africano; Seudo-Aristóteles no lo menciona y puede suponerse que se trata de Europa; pero tanto en uno como en otro caso no puede ni hablarse del descubrimiento de isla americana alguna, ni siquiera de la más próxima al Viejo Mundo.

Las demás noticias verosímiles de autores antiguos posteriores, cuando hablan de tierras atlánticas de clima cálido o tórrido, se refieren también a las islas próximas a África, en la mayoría de los casos, indudablemente, al grupo de las Canarias, y de tarde en tarde, ofreciendo dudas, a la isla de Madera.

11

Por cuanto a los hallazgos arqueológicos, en la zona subtropical y tropical del hemisferio boreal y del hemisferio austral no se ha encontrado hasta hoy, ni en las islas ni en la tierra firme americanas, ningún utensilio que testimonie, sin dejar lugar a dudas, las visitas de pueblos mediterráneos antiguos.

__FIX__ Last paragraphs are shaped like a "V" !!!!

``Por más que no se puede negar rotundamente la posibilidad de que algunos habitantes antiguos de la cuenca mediterránea pudieran llegar a América de manera casual, y no por su buena voluntad... Aun con todo, de tiempo en tiempo, aparecían noticias de que en América se hallaban vestigios de cultura e inscripciones egipcias, fenicias, israelistas y griegas antiguas... Tras de minuciosa comprobación, todas estas noticias resultaban totalmente infundadas"^^2^^.

__FIX__ "* * *" are shaped like a "V" at end of sections!!!! __*_*_*__ _-_-_

~^^2^^ R. Hennig. Terrae incognitae, 2 ed., t. 1, cap. 19.

[12] __NUMERIC_LVL2__ 2 __ALPHA_LVL2__ ``EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA"
EN EL SIGLO XV ANTES
DE COLON

LOS MAPAS MEDIEVALES Y LAS ISLAS MITIGAS

A los cartógrafos de los siglos XIV-XVI (lo mismo que, dicho sea de paso, a sus predecesores y a muchos continuadores) no les agradaban las ``lagunas'', sobre todo en los océanos, donde eran difícil de comprobar, y las llenaban a menudo con islas fantásticas. Es fácil comprenderlos: las cartas de marear eran una mercancía y valían tanto más cuanto más datos nuevos visibles ofrecieran. Y esos ``datos'' los sacaban de diversas fuentes: de los libros de autores antiguos; de leyendas medievales; de libros de viajeros que a menudo comunicaban con poca exactitud lo que ellos mismos habían visto, y se creían con facilidad los relatos de islas que no pudieron haber pisado; de "historias verídicas'', oídas en tabernas y bodegones portuarios.

Respectivamente, las fantásticas islas recibían nombres, y unos nombres extranjeros se traducían a la lengua materna del cartógrafo, otros se interpretaban de manera distinta y los demás se deformaban, a menudo hasta quedar desconocidos. En consecuencia, las enigmáticas islas se duplicaban, "se reproducían y multiplicaban" en los mapas, cautivando con espejismos de nuevas tierras a los buscadores de gloria y lucro del siglo XV al XVIII. Y en los siglos XIX y XX fueron causa de múltiples desvelos de los historiadores concienzudos. En cambio, han sido un auténtico filón de oro para los especuladores de la ciencia.

Los cartógrafos medievales tomaron de autores antiguos los nombres de islas como las ``Bienaventuradas'', las ``Felices'', las de ``Plata'', las de ``Oro'' y las ``Hespérides''; de nombres de leyendas del medievo, como las ``Encantadas'', las ``Virginias'', la de "San Brandano'', las de las "Siete Ciudades'', y de relatos de navegantes, que a menudo también referían leyendas, como la ``Masculina'', la ``Femenina'', las ``Caníbales'' y las ``Gigantes''. Hubo otras dos fuentes, no aclaradas, de nombres de islas: `` Brasil'' y ``Antilia'', que desempeñaron importante papel en la historia de los grandes descubrimientos y se han conservado en el mapamundi, quedando como nombres de grandes territorios.

Antes se creía que la denominación de ``Brasil'' estaba ligada con una mercancía, el valioso palo brasil para teñir, de __PARAGRAPH_PAUSE__ 13 099-2.jpg I.Antilia
'I.Porlo Sanio 099-3.jpg I.Maderat
1?
I. La Palma A. I. Gran Ganaría
í?LG.2mera *4 1. Hierro-, fi A \\ __CAPTION__ Fragmento del mapa de Andrés Bianco. 1436 __PARAGRAPH_CONT__ mucha aceptación en la Edad Media. Esta madera se traía de Asia sudoriental a los puertos meridionales de Europa, como mínimo, desde fines del siglo XII, y los árabes la conocían mucho antes. Pero en el siglo XX, después de la publicación de Fridtjof Nansen, la mayoría de los historiadores consideran que ``Brasil'' es la denominación deformada de una isla fantasmagórica de las leyendas celtas, basadas en un espejismo que se observa desde las costas de Irlanda occidental. La isla ``Brasil'' apareció por primera vez en los mapas hacia el año 1330 en el Atlántico Norte, al oeste de Irlanda. Posteriormente, desde el siglo XV, los navegantes románicos interpretaron de otra manera esta denominación, extraña para ellos, y decidieron dársela a una tierra atlántica desconocida, patria del tropical palo brasil, y la buscaron, por tanto, en latitudes más bajas. Los mercaderes británicos, por su parte, enviaron hasta el fin del siglo XV naves al oeste de Irlanda en busca de la fantasmagórica isla (expediciones de Bristol de los años 80--90 del siglo XV).

14

Ha quedado dilucidado, aunque no definitivamente, tras de largas discusiones, que las islas de Antilia y Brasil aparecieron por primera vez en un mapa levantado por el año de 1425. El origen de la denominación sigue siendo un misterio. A menudo, pero no siempre, se confundía la Antilia con la fabulosa isla de "Siete Ciudades"^^3^^, mostrada por primera vez en el mapa por el veneciano Andrés Bianco en 1436. Su nombre se debe a una leyenda que data de la conquista de los países pirenaicos por los árabes (siglo VIII). He aquí cómo la cuenta Martín Behaim en El globo terráqueo de 1492, en la descripción acerca de una isla lejana, al oeste del archipiélago canario:

``En el 734 ... se pobló la isla de Antilia, llamada de Siete Ciudades por el arzobispo de Oporto, con seis obispos y otros cristianos... que se evadieron de España en una nave cargada de ganado, bienes y enseres. Aproximadamente en 1414 fondeó allí el último barco de España''.

Lo expuesto en este escrito no está confirmado por documentos históricos. Pero la leyenda rodó en el siglo XV por los países católicos y ejerció gran influencia en la marcha de los grandes descubrimientos del hemisferio occidental. Los navegantes se dedicaron a buscar en el siglo XV la isla de "Siete Ciudades'', pero no descubrieron a occidente más que islas ``paganas'' y, por añadidura, muy pobres. Por eso en el siglo XVI los conquistadores empezaron a buscar "Siete Ciudades" en los dos continentes occidentales. Se descubrieron y conquistaron países paganos tan ricos como México y Perú; allá, en la América tropical, los conquistadores abrigaban la esperanza de encontrar el país, indudablemente pagano, de Eldorado. Y las búsquedas de la isla de "Siete Ciudades" pasaron al macizo continental de América del Norte y dieron lugar al descubrimiento del Missisipi, de Río Grande y el Colorado, de las Montañas Roqueñas y de la parte meridional de las Grandes Llanuras.

En los siglos XIV y XV, italianos, portugueses y españoles se fueron apartando ya relativamente lejos de las costas ibéricas y africanas y fueron descubriendo islas en el océano (a menudo^por segunda vez, después de los navegantes antiguos). En este período identificaron las nuevas tierras con las inexistentes islas, mostradas en los mapas viejos, si, naturalmente, había algún pequeño parecido en sus descripciones o alguna coincidencia en su _-_-_

~^^3^^ Así, el cosmógrafo florentino Pablo Toscanelli, al mencionar^ en una carta del 25 de junio de 1474 a Lisboa, la "conocida isla de Antilia'', agregó para que lo comprendiesen bien: ''. . .que vosotros (los portugueses), llamáis de Siete Ciudades''.

15 situación. Las islas no identificadas eran desplazadas a las zonas del Océano Atlántico, más extensas, y ``colocadas'' al oeste y al sur, hasta llegar a ser buscadas en la zona tropical oeste del océano, en aguas americanas. Algunas de esas islas fantásticas no se pudieron identificar con las existentes en realidad.

099-4.jpg

El nombre de "Siete Ciudades'', separado definitivamente de la `` Antilia'' y trasladado luego al continente septentrional, desapareció de los mapas. Desapareció también el de " Antilia" como una sola isla, pero quedó, en cambio, para dos archipiélagos: el de las Grandes y las Pequeñas Antillas. ``Brasil'' fue el nombre que más se desplazó en el mapa, cruzando el Ecuador y dando, en fin de cuentas, su nombre industrial y comercial, ya en el hemisferio austral, a una isla ficticia, donde se encontró la madera tintórea. La ``isla'' resultó ser el saliente oriental de la tierra firme de ultramar, enfrente de África Ecuatorial y del Sur, y su denominación quedó para el mayor país del continente sur.

En el siglo XIX, los historiadores concienzudos de la geografía decían ya que las cartas medievales de marear de la parte oceánica eran una fuente muy inexacta, y que se debían tomar con gran recelo. Aun con todo, hubo muchos aficionados a remitirse a los mapas del siglo XV como a pruebas irrefutables de que las Antillas fueron descubiertas antes de 1492, y el Brasil, antes de 1500. En el siglo XX hay más aficionados aún a aducir esas pruebas.

Sería conveniente ligar la aparición de las tierras ``americanas'' en los mapas precolombinos con ciertas expediciones a ultramar. Han llegado hasta nuestros días algunas noticias muy vagas de las navegaciones portuguesas al oeste en el siglo XV y varios documentos sobre la preparación de expediciones a occidente. Aprovechando la falta de claridad de documentos de tan poco contenido y respaldándolo con mapas fantásticos de aquella época, los anticolombinos de diversos países procuran demostrar que Colón siguió en sus cuatro expediciones rumbos explorados ya por otros navegantes europeos, principalmente portugueses.

16

EL MAPA DE BIANCO DE 1448 Y EL FICTICIO
DESCUBRIMIENTO DEL BRASIL POR LOS
PORTUGUESES EN LOS ANOS 40 DEL SIGLO XV

En el segundo cuarto del siglo XV trabajaba en Venecia el cartógrafo Andrés Bianco. En sus mapas, el Océano Atlántico está lleno de islas, tanto existentes (Canarias, Madera) como imaginarias. Junto a una de las islas alejadas, cuyos contornos, con muy buena voluntad, pueden recordar el saliente oriental del Brasil, Bianco escribió en el hemisferio boreal del mapa de 1448: "Isla auténtica a 1.500 millas al oeste''.

El conocido orientalista inglés Enrique Yule vio una reproducción de un mapa de mediados del siglo XV con una inscripción muy curiosa junto a una isla, sita indudablemente en el hemisferio occidental (empezando a contar por el meridiano de Hierro). Y Yule empezó a buscar en los libros de autores medievales noticias de expediciones marítimas a occidente antes de 1448. Leyó una en las obras del historiador portugués Antonio Galvano.

Galvano había escrito en el Tratado de las diversas vías perdidas (1563) que en 1447 ".. .una nave portuguesa pasó por el estrecho de Gibraltar, se vio sorprendida por una violenta tempestad y tuvo que desviarse a occidente más de lo que hubiera querido la tripulación. Arribaron por fin a una isla... El contramaestre se trajo cierta cantidad de arena, por la que un orfebre de Lisboa le dio mucho oro''.

Pues bien, Yule se presentó a fines del siglo XIX en el papel de americanista innovador en la Sociedad Geográfica de Londres y leyó un informe Sobre el descubrimiento de América antes de Colón. Basándose en dos ``documentos'', como el aserto de Galvano y la inscripción en el mapa de Bianco, afirmó categóricamente que la isla aurífera era el Brasil.

En los debates en torno al informe de Yule, la mayoría de los especialistas impugnó con firmeza su punto de vista.

Efectivamente, es difícil considerar acertada la extraña argumentación de Yule. El contramaestre declaró que una tempestad había arrastrado en 1447 la nave muy lejos al oeste del estrecho de Gibraltar, que se encuentra poco más o menos en el paralelo 36 de latitud norte. En el mapa de 1448 Bianco escribió que una isla auténtica se encuentra, por lo visto, a 1.500 millas (italianas) a occidente del lugar opuesto al Viejo Mundo, sin duda situado asimismo en el hemisferio boreal. La cuenta de las 1.500 millas al oeste de Gibraltar lleva, en el mejor de los casos, a las islas Azores, donde no hay ni ha habido oro. Por consiguiente, dice Yule, __PRINTERS_P_17_COMMENT__ 2---1747 17 no hay que contar, probablemente, las 1.500 millas desde Gibraltar, sino desde las islas de Cabo Verde (que, dicho sea de paso, los portugueses desconocían en los años 40 del siglo XV), y no al oeste, sino al sudoeste, lo que conduce al mismísimo saliente oriental del Brasil. En suma, la arena aurífera del contramaestre portugués no fue recogida en una isla occidental, sita cerca del paralelo 36 de latitud norte, sino en el continente occidental, cerca del paralelo 8 de latitud sur. Y en el mapa de Bianco "la costa de América del Sur está desplazada arbitrariamente a otras latitudes''.

Los historiadores saben de los descubrimientos de los navegantes portugueses de la primera mitad del siglo XV gracias a una fuente muy fidedigna, a la Crónica de los descubrimientos y conquistas de Guinea, de Gomes Eanes Azurara, que empezó su obra en 1449 y la terminó en 1453. No obstante, este enteradísimo cronista portugués no dijo nada de la arena aurífera, traída a Lisboa desde una isla misteriosa. No cabe admitir, escribe R. Hennig, que Azurara desconociera un suceso como el descubrimiento de una isla en occidente o que lo silenciara mientras la isla quedaba incluida en el mapa por un cartógrafo extranjero ( veneciano).

El rey portugués Alfonso V, lo mismo que otros reyes, hacía donaciones de tierras recién descubiertas e islas enteras a los miembros de su familia y a individuos de la nobleza que le habían prestado algún servicio. Mas también se complacía, como dice irónicamente Hennig, en ".. . regalar islas que aún no habían sido descubiertas... Semejantes donaciones ... agradaban a los suyos, y al rey no le costaban nada. Así, el 10 de diciembre de 1457 regaló al infante Fernando unas islas que aún estaban por descubrir''. De igual manera otorgó el rey el derecho de propiedad sobre las fantásticas islas de ``Antilia'' y "Siete Ciudades''. De donde, quien lo deseara, podía inferir (y no han faltado deseosos)^^4^^ que entre fines de los años 50 o principios de los 60 los portugueses habían descubierto una de las Antillas.

No obstante, si bien es verdad que la conjetura de Yule acerca del descubrimiento de América en 1447 no fue admitida por los historiadores serios, no lo es menos que entre los falseadores de la historia ha habido autores que han blandido una y otra vez los argumentos de Yule.

_-_-_

~^^4^^ Por ejemplo, el arqueólogo portugués Antonio Machado de Paria y María en el libro La prioridad de los portugueses en el descubrimiento de América del Norte y de las islas de América Central (1931).

18

Así, en 1937, "Cortesao, otro portugués de imaginación demasiado febril, volvió a remitirse al mapa de Bianco de 1448 como a una prueba de que sus compatriotas conocieron el Brasil antes de 1447. Pues bien, nos resta únicamente extrañarnos de los pocos escrúpulos que se ha tenido para dedicarse, sin pruebas algunas, a interpretar la historia de manera arbitraria si ello halaga la vanidad nacional" (Hennig)^^5^^.

PEDRO VELASCO Y EL VIEJO MARINO QUE,
ANTES DE MORIR,
REVELO SU SECRETO A COLON

Nos han llegado confusos datos de dos marinos que algunos anticolombinos dan por precursores de Colón. Según ellos, estos marinos descubrieron antes de Colón las remotas islas occidentales, transmitieron a éste su experiencia náutica y uno de ellos hasta comunicó al genovés los datos exactos del descubrimiento, que él aprovechó.

En el libro La vida del almirante, atribuido a Hernando Colón, se menciona al piloto español Pedro Velasco, quien refirió a Cristóbal Colón que en los años 50 había navegado desde la isla de Fayal (la central del grupo de las Azores) en busca de la isla de "Siete Ciudades'', estando al servicio de Portugal, "... a vela, con viento suroeste, 150 leguas" (unos 900 kilómetros), y en la travesía de vuelta descubrió la isla Flores, la más occidental de las Azores.

Y nada más. Sin embargo, hasta una relación tan breve dio pie a algunos anticolombinos (por ejemplo, a J. Cortesao) para afirmar que Velasco descubrió cuarenta años antes que Colón una isla americana, posiblemente Terranova. Bien es verdad que Terranova está en el Atlántico Norte, y Colón, como se sabe, buscó las tierras occidentales en la zona tropical y subtropical. Pero si en la narración acerca de Velasco hay parte de verdad, no se puede hacer más que una deducción acertada: que si Velasco buscó la isla de "Siete Ciudades" al noroeste de las Azores (con viento suroeste), Colón, en cambio, decidió buscar esta isla ( identificada con la mítica ``Antilia'') en dirección opuesta, al suroeste de las Azores.

Se presenta como a un predecesor más importante de Colón a un viejo marino, "descubridor de la isla de Antilia''. Algunos _-_-_

~^^5^^ Jaime Cortesao sigue hablando de manera parecida hasta nuestros días y, lamentablemente, encuentra adeptos mucho más allá de Portugal.

__PRINTERS_P_19_COMMENT__ 2* 19 historiadores lo mencionan simplemente como "piloto anónimo''; mas, como quiera que los anónimos despiertan siempre sospechas, los anticolombinos le dieron el nombre de Alonso Sánchez.

Concedamos la palabra al francés Mario André, autor de La aventura verídica de Cristóbal Colón, partidario de Enrique Vignaud, cabeza de los anticolombinos del primer cuarto del siglo XX, norteamericano cuya influencia entre los adversarios de la "tradición de Colón" se siente hasta nuestros días: "Cristóbal Colón se enteró por Alonso Sánchez.. . de que la isla de Antilia estaba situada a la distancia de 700 a 750 leguas en línea recta al oeste de las Canarias''. ¿Cómo conoció Colón a Sánchez y cómo se enteró este segundo de la distancia que había entre la ``Antilia'' y las Canarias?

``Durante su estancia en Porto Santo^^6^^, Colón conoció por casualidad a Alonso Sánchez, que había desembarcado, moribundo; lo llevó a su casa y se enteró por él de que la ``Antilia'', de donde él retornaba, existía en realidad... Desde ese momento el objetivo principal de la vida de Colón fue descubrir la ``Antilia'', su archipiélago y las otras tierras de la parte occidental del océano. Pero. .. no quiso que se pudiera decir con fundamento que había seguido los pasos de otros, que no había descubierto, sino simplemente encontrado lo descubierto por otros.

La narración acerca del viejo piloto que reveló a Colón, antes de morir, su gran secreto y que incluso le entregó el libro y la carta de navegación, data de mediados del siglo XVI. Lo publicó por primera vez Gomara en su Historia del Mundo Nuevo. Ni los contemporáneos de Colón ni documentos algunos aluden a que hubiera fallecido ningún marinero en casa de aquél. Benzoni estimaba que el relato lo había inventado Gomara con el fin de "mermar la gloria inmortal de Cristóbal Colón, ya que muchos no podían soportar que aquel extranjero, de nuestra Italia, hubiera alcanzado tantos honores y gloria no sólo en el reino de España, sino también en todas las otras naciones del mundo''.

Hace cien años, Osear Peschel, conocido historiador de la época de los descubrimientos, tildó la narración de Gomara de "patraña desvergonzada''; pero, no obstante, hasta hoy salen autores en diversos países repitiendo y fomentando esa patraña.

_-_-_

~^^6^^ Población de la pequeña isla del mismo nombre del grupo de las Madera.

20

LOS ENIGMÁTICOS "DESCUBRIDORES DE AMERICA"
PORTUGUESES DE LOS AÑOS 70 Y 80 DEL SIGLO XV

En los archivos de Portugal se encontraron varias cartas reales sobre la donación de islas a hidalgos portugueses, que unos u otros anticolombinos consideran ser los primeros descubridores de América. En ese papel se presenta, por ejemplo, Diogo Teive, quien, posiblemente, descubrió a fines de los años 50 una o dos islas occidentales del grupo de las Azores. (Parece que Pedro Velasco navegó con él.) En los años 70, el rey Alfonso V donó a Fernando Teles las islas descubiertas por Teive que él, Teles, " debía descubrir de nuevo''. En 1475 se dio a conocer Fernán Domínguez Arco, a quien Juan II nombró "virrey de una de las islas que se descubrieran" (1484).

Pero el ``predecesor'' más conocido de Colón fue Fernán Dulmo, gobernador de la isla Terceira (grupo de las Azores). La cuestión es que este portugués, anticolombino según la nacionalidad que tomara, se podía convertir (y lo hacía) en el alemán Fernando de Ulma o en el flamenco Van Olmen. Además, lo ligaban con el famoso Martín Behaim.

``Fernán Dulmo nos ha dicho---leemos en la carta de Juan II del 24 de julio de 1486---que se propone descubrir una isla grande, o muchas islas, o un continente, que él considera es la isla de Siete Ciudades, y lo quiere hacer con sus propios medios y por su cuenta.. . Le entregamos la dicha isla, o islas, o tierra firme como donación real, estén habitadas o deshabitadas ... con todos los ingresos y derechos. .. al mencionado Fernán Dulmo, a sus herederos y descendientes... Por cuanto al caballero alemán que desea tomar parte en la navegación con él, se le concede el derecho de libre elección de la carabela en que quiera navegar. ..''

En la carta no se menciona el nombre de Martín Behaim, pero se habla del anónimo caballero alemán que manifestó el deseo de tomar parte en la navegación.

Osear Peschel ha expuesto a este respecto: "Es muy probable que el caballero alemán fuese precisamente Martín Behaim, si bien por entonces había muchos alemanes en Portugal''.

A la expedición de Dulmo, con la participación inexorable de Behaim, se atribuye el descubrimiento de las islas tropicales americanas, entre ellas la de ``Antilia''. A una o a varias expediciones portuguesas, desconocida o desconocidas, con la posible participación de Behaim, se atribuye el descubrimiento de América del Sur antes de Colón (o sea, antes de 1498) 21 y del estrecho de Magallanes antes de Magallanes^^7^^, mas no antes de 1520, cuando el estrecho fue realmente descubierto, sino antes de 1507 (año en que murió Behaim).

En todos los casos indicados, los documentos dan únicamente testimonio de que los reyes regalaban a los capitanes de las futuras expediciones tierras occidentales aún sin descubrir. Se puede suponer con probabilidad que algunas embarcaciones salieron realmente de puertos portugueses en busca de las tierras donadas. Mas no hay ni asomo de prueba de que llegaran a alguna isla o parte del continente americano.

Todos los razonamientos de los anticolombinos en pro de los descubrimientos portugueses de América antes de Colón están supeditados a la siguiente lógica, verdaderamente ``férrea'': Si uno u otro rey donaba alguna isla desconocida o parte de la tierra firme de ultramar a un subdito suyo, éste, indudablemente, organizaba una expedición y se hacía a la mar. Y si la expedición se hacía a la mar, sin duda alguna llegaba a la tierra deseada, y algunos de sus participantes regresaban y comunicaban en Lisboa la noticia del nuevo descubrimiento. El Gobierno portugués, indiscutiblemente, guardaba el descubrimiento en el más riguroso secreto. Por eso en el extranjero no se sabía nada de esos descubrimientos en el siglo XV, y posteriormente los documentos respectivos fueron enterrados en los archivos portugueses.

SOBRE EL SECRETO EN QUE SE GUARDABAN LOS
DESCUBRIMIENTOS PORTUGUESES EN EL SIGLO XV

Como vemos, al buscar a los predecesores de Colón, los anticolombinos de distintas naciones se han visto obligados a hacer particular hincapié en el secreto absoluto con que las autoridades portuguesas guardaban las noticias de los descubrimientos hechos en el siglo XV. Entretanto, había muchos extranjeros entre los navegantes que "zarpaban para hacer descubrimientos" bajo pabellón portugués hacia las costas de África Occidental. Unos de los más conocidos fueron el veneciano Alvise Cademosto y el genovés Antonio Usodimare. Tras de varias navegaciones y descubrimientos en aguas de Guinea, la corona portuguesa dejaba libres de servicio a estos duchos extranjeros, que retornaban felizmente a sus patrias. Martín Behaim navegó también con los _-_-_

~^^7^^ El culpable de la última invención fue, en parte, como se explica más adelante, el compañero de Magallanes Antonio Pigafetta.

22 portugueses a la Guinea inferior, luego regresó a Alemania e hizo en Nuremberg, en 1492, un globo, llamado La Manzana "Terrestre, y luego se reincorporó al servicio de Portugal.

El secreto de los descubrimientos, realizados en el siglo XV con naves portuguesas, no era tan riguroso como se imaginan muchos historiadores, que copiaron a menudo deducciones de otros. Es más, los individuos que actuaban, cumpliendo encargos directos de Enrique el Navegante e incluso del propio Alfonso V (muy incrédulo), entraban en un "intercambio cultural" sui generis con los geógrafos y cartógrafos de otros países europeos, les comunicaban las noticias de los nuevos descubrimientos y, a su vez, recibían valiosos datos y mapas. Así, Alfonso V ordenó que se diera parte de todos los descubrimientos portugueses al veneciano Fray Mauro y se comprometió a facilitarle nuevos datos geográficos si él enviaba a Lisboa una copia de su célebre mapamundi de 1457, cosa que Mauro hizo. Y posteriormente, en los años 60 y 80 del siglo XV, todos los descubrimientos de alguna importancia hechos por las cercanías de las costas occidentales de África, ruta comercial más importante de los portugueses, eran conocidos en seguida o muy pronto en el extranjero, recogidos en los documentos gubernamentales y en las cuentas rendidas de los navegantes que pasaban a disposición de los cronistas, e insertos en los mapas, tanto portugueses como extranjeros.

Lo que se guardaba realmente en secreto eran las cartas detalladas de marear. No hay fundamento alguno para suponer que los reyes portugueses hicieran de los descubrimientos de sus subditos en el Atlántico oeste, junto a las costas americanas, un secreto macho mayor que de los realizados en la zona oriental, junto a las costas africanas. Por el contrario, los reyes portugueses no hicieron ni en el siglo XV ni a principios del siglo XVI secreto de los auténticos descubrimientos de islas occidentales (respecto de Europa y África): las Azores, las de Cabo Verde y "Vera Cruz" (Brasil).

Ni había motivo para guardar en secreto ningún descubrimiento verdadero, ya que éste otorgaba a Portugal el derecho inalienable a las respectivas islas del hemisferio occidental incluso después de la sedicente primera división del mundo. Pues en la bula del Papa del 4 de mayo de 1493 se decía sin rodeos que los derechos de España a las tierras descubiertas al oeste de la línea de demarcación se conservarían únicamente en el caso de que "no hubieran sido realmente incorporadas a las posesiones de otro rey o soberano cristiano" antes de las Navidades de 1492. Y no se presentaron declaraciones de descubrimiento, hecho antes 23 de la fecha indicada, de las Bahamas, las Antillas u otras islas tropicales americanas o de parte del continente sudamericano por los reyes portugueses. Tampoco hubo objeciones relativas a descubrimientos portugueses hechos en occidente en el Tratado hispano-portugués de Tordesillas del 7 de junio de 1494 sobre el reparto del mundo. La primera noticia comprobada de que los portugueses llegaron a las costas de la América tropical (la expedición de Cabral en 1500) estuvo considerada por el propio jefe de la expedición y por la corona portuguesa de primer descubrimiento, y no segundo, de la "isla de Vera Cruz''. Los portugueses no hablaron en el siglo XV de sus descubrimientos en América porque, sencillamente, no hubo tales descubrimientos.

__*_*_*__ [24] __NUMERIC_LVL2__ 3 __ALPHA_LVL2__ CRISTÓBAL COLON
Y SU PROYECTO DE EXPEDICIÓN
TRANSOCEÁNICA

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN DE ESPAÑA EN ULTRAMAR

En la segunda mitad del siglo XV, los países de Europa occidental deseaban descubrir una ruta marítima directa a "China y "las Indias'', tierras de la especiería'', donde también se creía que abundaba el oro. En esa época, el feudalismo europeooccidental estaba en descomposición: crecían las grandes ciudades y se desarrollaba el comercio. El dinero se hizo un medio universal de cambio y aumentó considerablemente su demanda. Por eso en Europa era mucho mayor la demanda de oro, lo que fomentó aún más la ansiedad por encontrar nuevas rutas marítimas a "las Indias''. Por entonces, debido a las conquistas turcas, para los europeos era más difícil cada día utilizar, combinadas, las viejas rutas orientales por mar y tierra. Portugal era el único país que buscaba rutas marítimas meridionales a "las Indias''. Para los otros países atlánticos, a fines del siglo XV no quedaba abierta más que una ruta, la de occidente, a través del incógnito océano. La idea de esa ruta apareció en Europa en la época del Renacimiento merced a la propagación de la antigua doctrina de que la Tierra era esférica, y las navegaciones a grandes distancias fueron posibles gracias a los adelantos de la arquitectura naval y de la navegación alcanzados en la segunda mitad del siglo XV.

Esas fueron las premisas generales de la expansión ultramarina de los países de Europa occidental. La circunstancia de que fuera precisamente España la primera que enviara en 1492 la pequeña flotilla de Cristóbal Colón a occidente se explica por las condiciones que, para fines del siglo XV, habíanse creado en este país a lo largo de la historia.

Una de esas condiciones fue el reforzamiento de la potestad de los reyes, antes limitada. El viraje se dio en 1469, cuando la reina Isabel de Castilla casó con Fernando, heredero del trono de Aragón. Diez años después, Fernando fue el rey de Aragón; así, en 1479 se produjo la unión efectiva de los mayores reinos pirenaicos y se constituyó el Estado unificado de España. Una hábil política afianzó la autoridad de los reyes. Con la ayuda de la burguesía de las ciudades, los consortes reales pusieron coto a los 25 nobles insumisos y a los grandes señores feudales, instituyeron entre 1480 y 1485 la Inquisición y convirtieron la Iglesia en la más terrible arma del absolutismo. El emirato de Granada, último Estado musulmán en la península ibérica, no podría resistir mucho al empuje de los reyes católicos, cuyas tropas lo rindieron a principios de 1492, terminándose la Reconquista, que duró ocho siglos. Comenzó el período de la expansión de España a ultramar. España, unida, llegó a ser el Estado europeooccidental más poderoso y salió a la palestra mundial.

La expansión de ultramar respondía tanto a los intereses de la propia corona como de sus poderosos aliados, la burguesía urbana y la Iglesia, en la lucha contra la nobleza feudal. La burguesía aspiraba a ampliar las fuentes de acumulación originaria. La Iglesia, a extender su influencia en los países paganos. La fuerza militar para conquistar las paganas ``Indias'' debían proporcionarla los hidalgos españoles. Ello respondía a sus intereses y a los intereses del absolutismo real y de la burguesía urbana. La conquista de Granada puso fin a la guerra casi ininterrumpida contra los moros en la propia España, guerra que era el oficio de muchos miles de hidalgos. Estos se habían quedado sin ocupación y suponían para la monarquía y la burguesía un peligro mayor aún que en los últimos años de la Reconquista, cuando los reyes, aliados con las ciudades, hubieron de combatir a las bandas de hidalgos forajidos.

Los reyes deseaban librarse de los elementos inquietos y encontrar un escape a la energía acumulada de éstos. La salida, provechosa para la corona, las ciudades, el clero y los hidalgos, fue la expansión a ultramar. El tesoro de la corona, sobre todo de Castilla, estaba siempre exhausto, y las expediciones transoceánicas a Asia prometían ingresos fabulosos. Los hidalgos soñaban con posesiones territoriales allende el mar, y aún más con el oro y las joyas de China y las Indias, pues la mayoría de ellos habían contraído con los usureros deudas que no podían pagar.

El afán de lucro se mezclaba con el fanatismo religioso, resultante de la multisecular guerra de los cristianos contra los musulmanes, fanatismo que el clero fomentaba sin cesar. Sin embargo, no se puede exagerar el alcance de este fanatismo en la expansión colonial española (y portuguesa). Para los iniciadores y organizadores de la expansión a ultramar, para los capitanes conquistadores, la devoción religiosa era una máscara habitual y cómoda, tras la que se ocultaba el ansia de poder y riquezas. El obispo Bartolomé de Las Casas, autor de Breve relación de la destrucción de las Indias Occidentales y de la voluminosa obra en 26 muchos tomos Historia general de las Indias, caracterizó con espeluznante vigor a los conquistadores contemporáneos de Colón con su famoso dicho: "Iban con la cruz en la mano y una sed insaciable de oro en el corazón''. Indudablemente, los reyes católicos defendían con celo los intereses de la Iglesia sólo en tanto en cuanto coincidían con los suyos. En este sentido Colón no se distinguía de los reyes, lo que se ve claramente en los documentos escritos o dictados por él.

EL PROYECTO DE COLON

Como es notorio, los datos biográficos de Colón son muy parcos. Son discutibles en una u otra medida casi todos los datos relativos a su infancia, juventud y prolongada estancia en Portugal. Puede considerarse esclarecido, si bien con algunas dudas, que nació en 1451 en Genova de padres muy pobres. Vivió hasta 1472, por lo menos, en Genova o (desde 1472) en Savona, incluido, igual que su padre, en el gremio de los laneros.

Se desconoce si Colón estudió en alguna escuela, pero está demostrado que leía, como mínimo, en cuatro lenguas: italiano, español, portugués y latín; leía mucho y con gran aplicación. Por lo visto, la primera navegación de altura de Colón data de 1473 ó 1474. En los documentos hay referencias indirectas a que participó en expediciones comerciales genovesas que visitaron en 1474 y 1475 la isla de Quío en el mar Egeo.

En mayo de 1476 Colón fue por mar a Portugal como representante de una casa comercial de Genova. Vivió nueve años en Lisboa, la isla de Madera y Porto Santo y, según palabras suyas, estuvo también en Inglaterra y en Guinea, concretamente, en la Costa de Oro. Pero desconocemos si navegó como representante comercial o como marino. No existe ninguna prueba documental de que hubiera hecho largas travesías marítimas antes de 1492. Sin embargo, para el tiempo de la primera expedición, pese a las fallas y reveses ineludibles en empresa tan nueva, Colón se distinguió como marino muy experto que combinaba lucidamente las dotes de capitán, astrónomo y piloto. No sólo había dominado por completo el arte de pilotar las naves de su tiempo, sino que elevó este arte a un grado más alto.

Según la versión tradicional, Colón pidió consejo acerca de la ruta marítima más corta a "las Indias" en 1474 a Pablo Toscanelli. Este florentino le contestó, enviándole una copia de la epístola a un monje portugués que se había dirigido antes a él por encargo de Alfonso V. En esta epístola Toscanelli decía, entre otras 27 cosas, que la ruta oceánica a "las Indias" era más corta que la buscada por los portugueses a lo largo de las costas occidentales de África.

__NOTE__ Following image is in middle of following paragraph in original. 099-5.jpg __CAPTION__ El mapa de Toscanelli (reconstrucción)

``Y aunque conozco de mí que se lo puedo mostrar en forma de esfera como está el mundo, determiné por más fácil obra y mayor inteligencia mostrar el dicho camino por una carta semejante a = aquellas que se hacen para navegar. Y así la envío a Su Majestad, hecha y dibujada de mi mano; en la cual está pintado todo el fin de Poniente, tomando desde Irlanda al Austro hasta el fin de Guinea, con todas las islas que en este camino están, en frente de las cuales, derecho por Poniente, está pintado el comienzo de las Indias, con las islas y lugares adonde podéis andar; y cuánto os podéis desviar del Polo Ártico por la línea Equinoccial, y por cuánto espacio, es a saber, en cuántas leguas podéis llegar a aquellos lugares fértilísimos en todas maneras de especiería y en joyas e piedras preciosas. Y no tengáis a maravilla si yo llamo Poniente a donde nace la especiería, porque en común se dice que nace en 28 Levante; mas quien navegara al Poniente, siempre hallará las dichas partidas en Poniente, y quien fuere por tierra al Levante, siempre hallará las mismas partidas en Levante.. .''

Por lo visto, Colón comunicó por entonces su proyecto a 7' oscanelli, pues éste le respondió en otra epístola: "Yo veo el tu deseo magnífico y grande de navegar en las partes de Levante por las de Poniente, como por la carta que yo te envío se muestra, la cual se mostrará mejor en forma de esfera redonda. Pláceme mucho sea bien entendida''. No nos ha llegado ni el original ni la copia del mapa de Toscanelli, pero ha sido reconstruido varias veces, teniendo a la vista sus epístolas.

En el siglo XV aún no sabía nadie cómo se repartían la tierra y el agua en el mundo. Toscanelli exageró casi el doble la extensión del continente asiático, de occidente a oriente, y, por tanto, disminuyó la superficie del agua que separa por occidente a Europa occidental de China, determinando su latitud en un tercio de la circunferencia terrestre, o sea, según los cálculos de él, en menos de 12.000 km. El litoral japonés, cara a Europa, estaba, a juicio de Toscanelli, a unos 2.000 km al este de la costa de China y, por consiguiente, desde Lisboa hasta el Japón había que navegar menos de 10.000 km. De etapas de esta travesía podían servir las islas Azores o las Canarias y la mítica Antilia.

Colón, asesorándose en algunos libros de Astronomía y Geografía, introdujo sus propias ``enmiendas'' a ese cálculo. Llegó a la conclusión de que el rumbo más cómodo para navegar al Asia oriental pasaba por las islas Canarias, desde donde, según él, habría que navegar unos 4.500 ó 5.000 km para llegar al Japón. Según expresión del geógrafo francés Juan Bautista d'Anville, ése fue "el mayor error que dio lugar al mayor descubrimient o''.

Muchos historiadores dudan de que Toscanelli tuviese correspondencia con Colón y estiman que toda esa versión fue ideada por el hijo menor de éste, Hernando, o por otro biógrafo suyo del siglo XVI. Indudablemente, Colón, al recurrir a los libros de Cosmografía de aquel tiempo, pudo ver en ellos indicaciones semejantes a las que, según la versión tradicional, recibió directamente de Toscanelli. Pero hay una cosa que los escépticos no pueden explicar, y es ¿qué necesidad tenían los biógrafos de Colón, que lo conocieron personalmente, de inventar su correspondencia con el sabio florentino? Pues tal patraña no agrega nada a la gloria de Colón.

Colón hizo la primera oferta al rey de Portugal Juan II, quien, Iras largas dilaciones, entregó en 1484 el proyecto a un consejo 29 de sabios que acababa de fundarse para componer cartas de marear. Este consejo rechazó los argumentos de Colón. Desempeñaron también cierto papel en la negativa de Juan II las excesivas atribuciones y prerrogativas que el genovés se quería reservar para el caso de que la empresa tuviera éxito.

COLON EN ESPAÑA, SU CONVENIO CON LA CORONA
DE CASTILLA Y APAREJO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Colón se fue de Portugal con su hijo Diego, de corta edad. Según la versión tradicional, arribaron los dos en 1485 al puerto de Palos, próximo a la bahía de Cádiz. Se alojaron en el monasterio de la Rábida, cerca de Palos. El abad mostró interés por el proyecto de Colón y envió a éste a ver a unos monjes influyentes, quienes lo recomendaron a los grandes de Castilla, incluido el duque de Medinaceli. Estas recomendaciones no podían sino perjudicarle, pues Isabel acogió con recelo la empresa que, en caso de éxito, enriquecería a sus enemigos políticos, los grandes señores feudales, y contribuiría a aumentar la influencia de éstos. El duque de Medinaceli solicitó a la reina permiso para armar la expedición a expensas suyas. La reina ordenó someter la cuestión al examen de una comisión especial. Sin dar una negativa directa al duque, quiso dar largas a la solución del problema. La comisión, compuesta por monjes y cortesanos, emitió un fallo negativo al cabo de cuatro años. El fallo no nos ha llegado, pero, si damos crédito a los biógrafos de Colón del siglo XVI, la comisión adujo diversos motivos absurdos, sin negar la esfericidad de la Tierra; en las postrimerías del siglo XV, esa verdad no se atrevía a refutarla ningún eclesiástico que se preciara de sabio. En 1487 y 1488 Colón recibió un subsidio del Tesoro, pero su obra no avanzaba mientras los reyes estaban absorbidos por la guerra. En cambio, encontró un nuevo apoyo, el más seguro: con la ayuda de sus protectores espirituales, entabló estrechas relaciones con acaudalados numularios españoles. Era un camino seguro que llevó a Colón a la victoria.

En 1491 Colón volvió al monasterio de la Rábida. El abad le presentó a Martín Alonso Pinzón, marino avezado e influyente constructor naval del puerto de Palos. Simultáneamente mejoraron las relaciones de Colón con los consejeros de los reyes y con los mercaderes y banqueros sevillanos. En noviembre o diciembre de 1491 examinó el proyecto un conjunto de expertos, que lo volvió a rechazar, pues consideró excesivas las pretensiones de Colón. Los monarcas se sumaron al fallo, y Colón, poco después de la caída de 30 Granada, abandonó la corte y se dirigió a Francia. Entonces se presentó ante Isabel Luis Santángel, director de una importantísima casa comercial e íntimo consejero financiero de los reyes, y la convenció de que aceptara el proyecto, prometiéndole un préstamo para aparejar la expedición. Se envió tras de Colón a un alguacil, que lo alcanzó cerca de Granada y lo acompañó a la corte. El 17 de abril de 1492 el rey y la reina aprobaron por escrito el proyecto de contrato con Colón. Aducimos dos artículos importantísimos de este histórico documento:

``Primeramente: que vuestras Altezas, como Señores que son de las dichas mares Océanas, fagan desde agora al dicho Don Cristóbal Colón^^8^^ su Almirante en todas aquellas islas é tierras-- firmes que por su mano ó industria se descubrieren ó ganaren en las dichas mares Océanas para durante su vida y después del muerto á sus herederos é sucesores de uno en otro perpetuamente, con todas aquellas preeminencias e prerogativas pertenecientes al tal oficio...

``Otrosí: que vuestras Altezas facen al dicho D. Cristóbal Colón su Visorey y Gobernador general en todas las dichas islas y tierras-firmes, que como dicho es él descubriere ó ganare en las dichas mares; é que para el regimiento de cada una y cualquier dellas faga él elección de tres personas para cada oficio; é que vuestras Altezas tomen y escojan uno, el que mas fuere su servicio. ..'' (de los candidatos presentados por Colón).

``ítem: que todas é cualesquier mercaderías, si quier sean perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería, é otras cualesquier cosas é mercaderías de cualquier especie, nombre é manera que sean, que se compraren, trocaren, fallaren, ganaren é hobieren dentro de los límites del dicho Almirantazgo, que dende agora vuestras Altezas facen merced al dicho D. Cristóbal y quieren que haya y lleve para sí la decena parte de todo ello, quitadas las costas todas que se ficieren en ello. Por manera, que de lo que quedara limpio é libre haya é tome la decena parte para sí mismo, é faga della á su voluntad, quedando las otras nueve partes para vuestras Altezas''.

El 30 de abril, el rey y la reina confirmaron oficialmente el título de ``Don'' y (convencionalmente, en caso de éxito) los títulos de Almirante, Virrey y Gobernador, así como el devengo de sueldos por estos cargos y los ingresos de las nuevas tierras en las cantidades indicadas y el derecho a entender en los asuntos penales y civiles, ligados con todo ello.

_-_-_

~^^8^^ El título de ``Don'' indicaba que Colón había sido elevado a la dignidad de hidalgo.

31

La expedición a ultramar estaba considerada por la corona, ante todo, de empresa comercial arriesgada. La reina dio su conformidad cuando vio que apoyaban el proyecto mercaderes sensatos. Luis Santángel concedió, en compañía del representante de los mercaderes de Sevilla, en préstamo a la corona de Castilla 1.140.000 maravedises. El apoyo de los egregios representantes de la burguesía urbana, que obraban de común acuerdo con los influyentes eclesiásticos, predeterminó el éxito de las gestiones de Colón.

Espléndidos en otorgar títulos y hacer promesas, los reyes decidieron restringir al mínimo los gastes en la expedición. Se pusieron a disposición de Colón dos carabelas con aparejo de velas latinas. Según la tradición oficial, las tripulaciones fueron reunidas a la fuerza entre los habitantes de Palos condenados a un año de trabajos forzados por agravio a su Alteza y delincuentes comunes. La tercera carabela la aparejó Colón. Le ayudaron a reunir el dinero Martín Alonso Pinzón y los hermanos de éste.

Colón izó el pabellón de Almirante en la carabela mayor, la Santa María, que él, acaso sin plena razón, caracterizó de mala embarcación, inservible para los descubrimientos. Para capitán de la segunda carabela, la Pinta, designó a Martín Alonso, el mayor de los Pinzones; el capitán de la tercera, la Niña, fue el Pinzón más joven, Vicente Yáñez. Del tonelaje de estas carabelas no se han conservado documentos, y las opiniones de los historiadores son muy diversas. Así, el de la Santa María se calcula entre 100 y 130 Tm; el de la Pinta, entre 55 y 90 Tm, y el de la Niña, entre 40 y 60 Tm. La tripulación de las tres carabelas ascendía a 90 personas.

__*_*_*__ [32] __NUMERIC_LVL2__ 4 __ALPHA_LVL2__ PRIMERA
EXPEDICIÓN DE COLON.
DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS,
CUBA Y HAITÍ

OBJETIVO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Hay muchos libros que tratan del objetivo inmediato que Colón perseguía en su primera expedición. Entre los historiadores, un grupo de escépticos niega que Colón se hubiera propuesto en 1492 llegar a Asia^^9^^, basándose en la interpretación puramente casuística de dos importantes documentos: el convenio de los reyes con Colón y la "cédula acreditativa de la concesión de títulos" a éste. La cuestión es que en estos documentos no se menciona ni Asia, ni parte alguna de este continente, ni nombres geográficos en general. Por el contrario, el fin de la expedición se formula con expresiones intencionadamente confusas: "Por cuanto vos Cristóbal Colón vades por nuestro mandado a descobrir ' é ganar con ciertas fustas nuestras, e con nuestras gentes ciertas islas, é tierra-firme en la mar Océana.. .'' Pero fórmula tan indeterminada se explica por completo precisamente porque en esos documentos, suscritos por los monarcas españoles, no se podían mencionar "las Indias'', ya que, por las bulas anteriores del Papa, confirmadas en 1497 por Castilla en su tratado con Portugal, el descubrimiento de nuevas tierras al sur de las islas Canarias y "hasta los indios" se concedía a Portugal. Por eso Colón, pasadas las islas Canarias, tomó rumbo derecho a occidente, y no al sur, desde la isla de Hierro.

Si nos fijamos en los documentos oficiales, hay que subrayar, ante todo, que la inconcreta mención de un continente podía referirse sólo a Asia: según la noción que se tenía en la antigüedad y en la Edad Media, al otro lado del océano, al oeste de Europa, en el hemisferio boreal, no podía haber otro continente que Asia. Siguiendo, hay que apoyarse en el artículo del convenio en que se ofrece la posible relación de mercancías que los reyes---y el propio Colón---esperaban encontrar en ultramar: "perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería é otras cualesquiera cosas é mercaderías...'' Todas estas _-_-_

~^^9^^ El fundador de la escuela de los escépticos del siglo XX es Enrique Vignaud, autor de Historia crítica de la gran empresa de Cristóbal Colón (1911) y de otros trabajos ``anticolombinos''.

__PRINTERS_P_33_COMMENT__ 3---1747 33 mercancías de la tradición geográfica medieval se atribuían a "las Indias''.

No es de suponer que la misión directa fuese el descubrimiento de islas legendarias. La del Brasil se ligaba en la Edad Media con el palo brasil, y esta madera tintórea no se menciona en los documentos. La ``Antilia'' estaba relacionada con la leyenda de los seis obispos que habían huido allá. Si hubiera existido, habría estado gobernada por soberanos cristianos, y los reyes españoles no podían conceder de jure a nadie el derecho a ``adquirir'' ese territorio para Castilla y afianzar su gobierno a perpetuidad para los descendientes de Colón. Según la tradición católica, podían donarse únicamente países no cristianos.

Es asimismo indudable que la tripulación de la primera flotilla de Colón había sido enrolada sólo con el fin de entablar relaciones comerciales con un país no cristiano (acaso musulmán), y no para conquistar un país extenso; mas no se excluía, sin embargo, la posibilidad de ``adquirir'' algunas islas. La flotilla, por lo visto, no estaba predestinada para grandes .operaciones de conquista, pues era demasiado débil su armamento, muy escasa su tripulación y no había militares profesionales. Tampoco era el fin de la expedición propagar la fe, pese a las afirmaciones posteriores de Colón. Por el contrario, a bordo de las carabelas no navegaba ningún sacerdote ni fraile, pero había un hebreo bautizado, traductor, que conocía algo de árabe, es decir, el lenguaje ritual de los musulmanes; esta lengua no hacía falta en las islas de ``Brasil'', ``Antilia'', etc., pero podía ser de utilidad en "las Indias'', que traficaban con los países musulmanes.

De manera que los reyes y Colón pretendían entablar relaciones comerciales con las Indias, y lo más verosímil es que fueran precisamente las Indias el objetivo fundamental de la primera expedición. El hecho de que Colón anunciara, a su regreso a España, que había descubierto a occidente "las Indias'', y trajera indios de allá, no es una invención posterior. Colón, según él mismo confesó, había estado donde lo habían enviado y donde él mismo había querido ir, y había hecho lo que debió de hacer. Esta opinión la compartían los iniciadores y participantes de la primera expedición. Así se explica la inmediata organización de la segunda, a gran escala ya. Entonces casi no había escépticos en España: aparecieron más tarde.

La primera expedición de Colón está descrita en su Diario del primer viaje; para ser más exactos, en los apuntes del diario perdido de Colón, hechos por Bartolomé de Las Casas.

34

PRIMERA TRAVESÍA DEL OCÉANO ATLÁNTICO

Las tres carabelas de Colón zarparon el 3 de agosto de 1492. Junto a las islas Canarias se notó que la Pinta hacía agua. A causa de la reparación, la flotilla no se alejó de la isla Gomera hasta el 6 de septiembre de 1492.

099-6.jpg __CAPTION__ Derroteros de Colón por el Océano Atlántico en los años
1492--1493 (según Morrison)

Los tres días primeros había una calma casi chicha, pero luego un viento de popa empujó las carabelas a occidente con tanta rapidez que los marineros tardaron poco en perder de vista la fierra, y muchos se amilanaron. Colón comprendía que la desazón de los marineros iría en aumento conforme se fueran alejando de la patria y decidió anotar en el libro de a bordo y anunciar a la tripulación datos menguados de la distancia recorrida y anotar los datos verdaderos en su diario privado. Al otro día (10 de septiembre) apuntó en el diario que habían avanzado en veinticuatro horas sesenta leguas, pero que las había contado por cuarenta y ocho "porque no se asombrase la gente''. En las siguientes páginas del diario hay también muchas anotaciones semejantes.

El 16 de septiembre "comenzaron a ver muchas manadas de yerba muy verde que poco había, según le parecía, que se había desapegado de tierra''. No obstante, las carabelas avanzaron tres semanas a occidente a través de aquella extraña superficie acuática, en la que a veces, "en amaneciendo hallaron tanta yerba que parecía ser la mar cuajada de ella''. Echaron la sonda varias veces, pero no alcanzaron el fondo. Así se descubrió el mar de los Sargazos, extensión de agua cubierta de algas flotantes en la __PRINTERS_P_35_COMMENT__ 3* 35 zona subtropical del océano, dentro del anillo formado por las corrientes marinas. Los primeros días, las carabelas, arrastradas por vientos de popa, se deslizaban ligeras entre las algas; pero luego, durante varios días de calma, apenas avanzaron algo.

A principios de octubre, los marineros y los oficiales exigían con más y más insistencia que Colón cambiase de rumbo; hasta este momento había seguido derecho a Poniente. Por último, el 7 de octubre cedió, probablemente por temor de una rebelión. Pasaron tres días más, y "aquí la gente ya no lo podía sufrir: quejábase del largo viage''. El Almirante tranquilizó algo a los marineros, convenciéndolos de que estaban muy cerca de la meta y recordándoles cuan lejos estaban de la patria. A unos los convencía y a otros les prometía recompensas.

DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS CENTRALES

El 11 de octubre todo denotaba, sin ningún género de dudas, que había tierra cerca. Los marineros estaban muy excitados.

A las dos de la madrugada del 12 de octubre de 1492 Rodrigo Triana, marinero de la Pinta, que iba en cabeza de la flotilla, gritó que a lo lejos se divisaba tierra. Desde la. Pinta se dio el aviso con salvas. En las tres carabelas se arriaron las velas y se esperó con impaciencia el amanecer. Por la mañana se vio la tierra, que Colón caracterizó así en la anotación del 13 de octubre: "Esta isla es bien grande y muy llana y de árboles muy verdes, y muchas aguas, y una laguna en medio muy grande, sin ninguna montaña''. Treinta y tres días había durado la travesía del Atlántico desde Gomera a esta isla. Arriaron los botes. Colón---ahora ya como Almirante de la mar Océana y virrey---, desembarcó en la orilla con los dos capitanes Pinzones, un notario y un interventor real, 'enarboló la bandera de Castilla y tomó oficialmente posesión de la isla, levantándose acta notarial del hecho.

Los españoles vieron en la isla gente desnuda. Colón describió así el primer encuentro con los indígenas (arruacos), que veinte o treinta años después serían totalmente exterminados por los colonizadores: "Les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor con que hobieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navios adonde nos estábamos, nadando y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas, y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban 36 de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mugeres, aunque no vide mas de una farto moza, y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos, y muy buenas caras: los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, é cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamas cortan: dellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y dellos se pintan de blanco, y dellos de colorado, y dellos de lo que fallan, y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y dellos solos los ojos, y dellos solo el nariz. Ellos no traen armas ni las cognocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro''.

En la isla regalaron a Colón "unas hojas secas que debe ser cosa muy apreciada entre ellos" (es la primera noticia que se tiene del tabaco). Los aborígenes llamaban su isla Guanahaní, pero Colón le puso el nombre cristiano de San Salvador, que hoy es el de una de las Bahamas, sitas a 24° de latitud norte. Mas no hay plena seguridad de que Colón desembarcara por primera vez precisamente en la isla que hoy lleva el nombre de San Salvador. Se mencionan otros cinco lugares de su posible desembarco; todos ellos están en la parte exterior, oriental, de la cadena del archipiélago de las Bahamas, entre los 24°25' y los 22° de latitud norte, y, por consiguiente, cambia el supuesto rumbo de la flotilla desde Guanahaní a Cuba.

Colón advirtió las piezas de oro que algunos isleños llevaban en la nariz. Al parecer, el oro lo recibían de otra parte, del sur. A partir de este momento, el Almirante no ceja de mencionar en su diario: "no puedo errar con el ayuda de nuestro Señor que yo no le falle adonde nace''. Los españoles dieron la vuelta en barcas a Guanahaní y vieron algunos poblados. A lo lejos se divisaban otras islas, y Colón se convenció de que había descubierto un archipiélago.

Los habitantes visitaban los navios en canoas hechas de troncos de árboles de distinto tamaño que podían llevar desde una hasta cuarenta o cuarenta y cinco personas. "Remaban con una pala como de fornero, y anda á maravilla''.

Para encontrar el camino a las islas meridionales, "donde nace" el oro, Colón mandó llevar a varios indios, que habían subido a las carabelas. Siguiendo sus indicaciones, avanzaron poco a poco al sur. Colón puso a una pequeña isla, al suroeste de 37 Guanahaní, el nombre de Santa María de la Concepción (Run Cay). Y la siguiente isla, de mayor tamaño, fue denominada Fernandina (Long Island). Los indios de esta isla, que ayudaron a llenar los barriles de agua, parecieron a Colón "algún tanto más doméstica gente, y de tracto, y más sotiles" que los habitantes de Guanahaní. "Y aun en esta isla---escribió---vide paños de algodón fechos como mantillos, y la gente más dispuesta, y las mugeres traen por delante su cuerpo una cosita de algodón que escasamente les cobija su natura...'' "Y sus camas y paramentos de cosas son como redes de algodón" (las hamacas). Pero los españoles no hallaron en la isla ni indicios de yacimientos de oro, aunque siguieron viendo a indios que llevaban de adorno piezas de oro.

099-7.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón por el archipiélago
de Bahama (según Morrison)

La flotilla navegó unas dos semanas entre las islas Bahamas. Colón vio allí muchas plantas desconocidas con extrañas flores y frutos. En las anotaciones del 15 y 16 de octubre hizo una entusiástica descripción de la naturaleza del archipiélago que descubrió, en la que recalcó la variedad de plantas. Pero entre éstas no encontró las valiosas plantas que él conocía y de las que llevaba muestras. Maravillábalo el no ver ni "ovejas, ni cabras ni otra ninguna bestia''. La última de las Bahamas, en la que desembarcaron los españoles, fue denominada Isabela (Crooked)~

LA COSTA NORORIENTAL DE CUBA, HAITÍ
Y EL NAUFRAGIO DE LA "SANTA MARÍA"

Los marineros se enteraron por los indios de que al sur estaba la "isla de Cuba, á donde oi desta gente que era muy grande y de gran trato''. Allá puso rumbo Colón, y el 28 de octubre "entró en un rio muy hermoso" (posiblemente fuera la 38 bahía de Gibara, al noreste de Cuba). Por los ademanes de los aborígenes, Colón comprendió que aquella tierra era tan grande que no se podía costear con las naves ni en veinte días. Entonces creyó que se hallaba en una de las penínsulas de Asia oriental. Mas allí no había ni ciudades ricas, ni reyes, ni oro, ni especias.

099-8.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón bordeando las costas de Cuba y Haití en los años
1492--1493 (según Morrison)

La flotilla avanzó algo a occidente, a lo largo de la costa septentrional de Cuba. A veces se divisaban pequeños poblados = de arruacos. En un lugar, el Almirante Colón mandó desembarcar a dos de sus hombres y encontrar en el interior del país al soberano, para entablar relaciones con él. Uno de los mensajeros hablaba el árabe. Pero en aquel asombroso país nadie entendía "ni siquiera" el árabe. Tras de alejarse algo de la costa, los mensajeros encontraron poblaciones con viviendas grandes^^10^^, rodeadas de campos cultivados; sólo una planta de aquéllas conocían los europeos: el algodonero. En las moradas vieron fardos de algodón; las mujeres tejían con él telas toscas y redes. Los hombres y las mujeres que salieron al encuentro de los mensajeros llevaban "un tizón en la mano, yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban''. Así vieron los europeos por primera vez cómo se usaba el tabaco, y los cultivos desconocidos resultaron ser el maíz, la patata y el tabaco.

Las carabelas de Colón necesitaban de nuevo una reparación, y la flotilla fondeó en la costa nororiental de Cuba durante unas dos semanas. Cuando se acabó de reparar las carabelas, Colón _-_-_

~^^10^^ Las viviendas de los cubanos eran de ramas y cañas. Eran a menudo muy grandes; cabían en ellas centenares de personas.

39 navegó, costeando al noroeste, según la versión tradicional, hasta las islas del Jardín del Rey (Camagüey).

Cuba estaba muy poco poblada. La subsiguiente navegación a occidente parecía no tener sentido. Colón creyó que había llegado casualmente a la parte más pobre de China; en cambio, al este de China debía estar la riquísima isla del Japón. Y Colón tomó el rumbo opuesto.

Ahora iba a lo largo de la costa de Cuba rumbo sudeste. El 20 de noviembre Martín Alonso Pinzón desapareció con la Pinta. Colón sospechó una traición: supuso que Martín Alonso quería descubrir para sí la próxima isla ``Babeke'', donde la gente recogía el oro en la misma orilla. Siguió lentamente, unas dos semanas, en dirección oriental hasta que llegó a un punto de la costa donde, desviándose al sur, tomó rumbo sudoeste, es decir, llegó al extremo oriental de Cuba (cabo Maisí^^11^^).

El 5 de diciembre, luego de algunas vacilaciones, Colón tomó rumbo sudeste, cruzó el Paso de los Vientos y el 6 de diciembre se aproximó a tierra, de la que ya había reunido datos entre los cubanos, que la describieron como una isla rica y grande. Era Haití, que Colón denominó La Española, pues allí, a lo largo de la costa "hay unas vegas las mas hermosas del mundo y cuasi semejables á las tierras de Castilla, antes estas tienen ventaja''. Avanzando a lo largo de la costa septentrional de Haití, descubrió de paso la isla Tortuga, pero no desembarcó en ella.

Los marineros de Colón vieron que los habitantes de La Española llevaban finas placas de oro y pequeños lingotes. La "fiebre del oro" atacó a los marineros. En el diario de Colón aparecieron las primeras anotaciones de robos: "porque como fuesen tan francos los indios, y los españoles tan codiciosos y desmedidos, que no les basta que por un cabo de agujeta y aun por un pedazo de vidrio y descudilla y por otras cosas de no nada les daban los indios cuanto querían; pero aunque sin dalles algo selo querrían todo haber y tomar.. .'' (apunte del 22 de diciembre).

El 25 de diciembre, debido a un descuido del oficial de guardia, la Santa María encalló. Con la ayuda de los indios se logró retirar de la carabela todo el cargamento de valor, los cañones y las provisiones. En la pequeña Niña no cabían todos, y Colón decidió dejar en la orilla a parte de los hombres y se apresuró a regresar a España en la Niña.

_-_-_

~^^11^^ Colón lo denominó cabo Alfa y Omega (a juicio de los comentaristas, el comienzo de Asia, yendo desde oriente, y el fin, yendo desde occidente).

40 |.Tortuga C.San Nocolás 099-9.jpg s LA DISFAMO LA (Kspañola) __CAPTION__ Costa noroccidental de La Española según
el dibujo de 1493 de Colón

Treinta y nueve españoles se quedaron voluntarios en La Española, pues les pareció allí la vida muy venturosa y esperaban encontrar mucho oro. Colón mandó construir un fuerte con los restos de la Santa María, lo artilló con los cañones retirados de la carabela y dejó a sus hombres provisiones para un año. Este primer poblado europeo en el Nuevo Mundo, aparecido como consecuencia del naufragio, ocurrido en el día de Navidad, recibió el nombre de Navidad.

EL REGRESO A ESPAÑA

El 4 de enero de 1493 Colón se hizo a la mar, y al cabo de dos días encontró a la Pinta cerca de la costa septentrional de La Española. Martín Alonso Pinzón aseguró al Almirante Colón "que se había partido del contra de su voluntad"^^12^^. Colón fingió creerlo, pues no lo podía castigar, ya que la tripulación de la Pinta estaba de su lado, y la Niña la mandaba su hermano; "no era tiempo de entender en castigo''. Las dos naves hacían agua, y todos querían volver cuanto antes a la patria. El 16 de enero la Niña y la Pinta salieron al océano. Las primeras cuatro semanas de navegación transcurrieron sin novedad. El 12 de febrero se levantó una tempestad. En la noche del 14 de febrero la Niña perdió de vista a la Pinta. "Salido el sol fue mayor el viento, y la mar cruzando mas terrible... Ninguno pensaba escapar, teniéndose todos por perdidos, según la terrible tormenta que padecían. . .'' Al amanecer del quinto día de la tempestad, cuando el viento amainó algo, los marineros vieron tierra, y Colón determinó exactamente que se encontraban junto a las Azores. Pero pasaron tres días más antes de que la Niña lograse anclar frente a la isla de Santa María. Al cabo de unos días, después de que la Niña abandonó las Azores, empezó otra tempestad que llevó la nave a la costa portuguesa, cerca de Lisboa.

_-_-_

~^^12^^ Según supone S. E. Morrison, Martín Alonso Pinzón fue a parar a la isla Gran Inagua (al norte del Paso de los Vientos), una de las mayores Bahamas, donde no había ni una pepita de oro, y no a la ``Babeke''.

41

El 15 de marzo de 1493 Colón condujo la Niña al puerto de Palos. El mismo día llegó la Pinta. Martín Alonso Pinzón murió días después de su retorno a la patria.

Colón trajo a España la venturosa nueva de que había descubierto tierras en occidente. Trajo algún oro y a varios isleños, aún no vistos en Europa, que empezaron a ser llamados indios. Trajo asimismo plantas exóticas, frutos y plumas de pájaros desconocidos. Para conservar el monopolio de su descubrimiento, el genovés anotó también datos erróneos en el libro de a bordo durante la travesía de vuelta.

La breve noticia de los resultados de la primera expedición, primera del gran descubrimiento que luego recorrió toda Europa en decenas de traducciones, la dictó Colón, estando aún en las islas Azores, en forma de carta a Luis Santángel, uno de quienes financiaron la expedición, o a Gabriel Sánchez, tesorero de la corona de Aragón. Está fechada el 15 de febrero de 1493. En esta carta Colón adjudicó por primera vez el término de ``Indias'' a las tierras descubiertas de ultramar, y a sus habitantes los llamó indios, errónea denominación que, sin embargo, entró en todas las lenguas europeas y se refiere a todos los aborígenes americanos.

``En treinta y tres días---escribió Colón---pasé de las islas de Canaria á las Indias con la armada que los ilustrísimos rey é reyna nuestros señores me dieron, donde yo fallé muy muchas islas pobladas con gente sin número. .. á la primera que yo fallé puse nombre "San Salvador"... los indios la llaman Guanahaní''. En los documentos oficiales españoles, los términos de "Indias" e ``indios'' se emplearon por primera vez en la nueva acepción en las Instrucciones del rey y de la reyna a Cristóbal Colón del 29 de mayo de 1493. En el siglo XVI, cuando se puso en claro que Colón no había descubierto las ``Indias'' asiáticas, sino América, el Nuevo Mundo, en la literatura europea y en los mapas se afianzaron los términos de "Indias orientales" e "Indias occidentales''. En los documentos oficiales españoles y en la literatura, el término de "Indias" para las posesiones españolas en América se utilizó hasta el fin del período colonial.

__*_*_*__ [42] __NUMERIC_LVL2__ 5 __ALPHA_LVL2__ EL DENOMINADO
REPARTO DEL MUNDO ENTRE
ESPAÑA Y PORTUGAL

LAS BULAS PAPALES DE 1493

La noticia del descubrimiento de la India occidental por Colón no pudo menos de inquietar a los portugueses. A juicio de ellos, se habían violado los derechos que los papas de Roma Nicolás V y Calixto III habían concedido a Portugal en 1452 y 1456, derechos reconocidos por la propia Castilla en 1479 y ratificados por el papa Sixto IV en 1481 de poseer las tierras descubiertas al sur y al este del cabo Bojador "hasta los indios''. Creyérase que la India se les escapaba de las manos. La reina de Castilla y el rey de Portugal defendían sus derechos a las tierras de ultramar. Castilla apelaba al derecho de primer descubridor. Portugal, a las constituciones pontificias precedentes. El único arbitro que podía dirimir pacíficamente el pleito entre los monarcas era el propio Papa.

Ocupaba a la sazón el sitial pontificio Alejandro VI. No es probable que los portugueses estimaran a este Borgia de origen español (su nombre, antes de ser elegido, era Rodrigo Borja) arbitro imparcial en este litigio. Pero no podían menos de tomar en cuenta su fallo.

Por la bula ínter caetera, Alejandro VI concedió a Castilla los derechos a las tierras que había descubierto o descubriese en el futuro: "todas las tierras firmes e islas remotas e incógnitas hacia las partes occidentales y en el océano'', que no perteneciesen a ningún soberano cristiano. Dicho de otra manera, este Papa concedió a Castilla en occidente los mismos derechos que otro antecesor suyo había concedido a Portugal al sur y al este.

Al día siguiente, el 4 de mayo de 1493, se fechó oficialmente otra bula (la segunda ínter caetera). En esta bula el Papa intentó delimitar con mayor exactitud los derechos de Castilla. Donó en posesión eterna a los reyes de Castilla "todas las islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir al oeste y al sur de una línea desde el Polo Ártico.. . hasta el Polo Antartico... Esta línea debe estar a cien leguas al oeste y al sur de cualquiera de las islas vulgarmente llamadas Azores y Cabo Verde''.

Es obvio que la frontera establecida por la segunda bula no se podía trazar en el mapa. Por entonces ya era bien sabido que 43 las Azores estaban mucho más al oeste que las de Cabo Verde. Por cuanto a la expresión "al sur de una línea desde el Polo. . . hasta el Polo'', es decir, al sur del meridiano, es simplemente absurda.

LA LINEA HISPANO-PORTUGUESA
DE DEMARCACIÓN DE 1494

El fallo papal, con la enmienda del error geográfico respecto a las islas Azores y del evidente absurdo de "al sur del meridiano'', sirvió de base para las negociaciones hispano-portuguesas, que terminaron en el Tratado de Tordesillas del 7 de junio de 1494.

Los portugueses dudaban ya entonces de que Colón hubiera llegado a Asia vía occidente. También había algunos escépticos en España. Así, nos ha llegado una carta de Pedro Mártir^^13^^, fechada en 1493, en la que se leen las siguientes frases: "Un tal Colón ha llegado hasta los antípodas occidentales, hasta la costa india, según él mismo cree. Ha descubierto muchas islas; suponen que son precisamente las islas que, en opinión de los cosmógrafos, hay junto a la India, tras el océano Oriental. No lo puedo rebatir, aunque me parece que la magnitud del globo terrestre lleva a otra conclusión''.

A pesar de todo, los portugueses estaban interesadísimos en seguir sin impedimentos las búsquedas de la ruta marítima directa a la India en torno al Cabo de Buena Esperanza, descubierto por Bartolomé Díaz, y afianzarse en los puntos importantes de esta ruta, tanto conocidos como "por conocer''.

Los portugueses no insistían en la renuncia completa de los españoles a las navegaciones a ultramar, pero querían trasladar el "meridiano papal" más a occidente. Tras largas discusiones, los españoles hicieron una gran concesión: la línea de demarcación se trazó a 370 leguas^^14^^ al oeste de las islas de Cabo Verde (o sea, fue desplazada a 270 leguas más allá de África).

No se especificaba ninguna isla concreta del archipiélago, pese a que ambas partes sabían que la distancia entre las islas extremas, de Boavista y Santo Antonio, es de más de 40 leguas. Si se _-_-_

~^^13^^ Pedro Mártir es el humanista italiano Pietro Martire d'Anghiera, que residía por entonces en España. Tenía acceso a la corte real y estaba bien informado. Tuvo entrevistas con Colón y otros marinos.

~^^14^^ La legua, como medida de longitud en los países románicos, es distinta. En el tratado hispano-portugués mencionado se refiere a distancias marítimas; la legua marítima en los países de la península ibérica tenía la misma magnitud: 5,555 km. 370 leguas son 2.055 km.

44 toma como punto de partida la isla de Santo Antonio, la más occidental (25°10' de long. 0.), la línea de demarcación de 1494 debía pasar poco más o menos por el meridiano 43°40' de longitud oeste: la distancia de un grado de longitud a la altura de Santo Antonio (17° delat. N.) es de unos 106 km. Pero los expertos de 1494 no tenían una noción clara de la magnitud de un grado de longitud ni en el Ecuador, ni aún menos en los paralelos de las islas de Cabo Verde.

099-10.jpg __CAPTION__ Líneas hispano-portuguesas de demarcación
de 1481, 1493 y 1494 (según Morrison)

Mas, por grandes que fueran las divergencias debidas a estas causas (menores de cinco grados y medio), eran insignificantes en comparación con los errores debidos a la ineptitud para determinar por entonces la longitud (por ejemplo, en el globo de Behaim de 1492, la isla de Fogo, que él visitó, está desplazada a catorce grados y medio). Por eso, posteriormente, los expertos de las comisiones hispano-portuguesas que ventilaban los litigios sobre los derechos a una u otra isla o territorio del continente sudamericano y los cartógrafos divergían, al determinar la línea de demarcación, en dieciocho grados: desde el 42° al 60° de longitud oeste.

El Tratado de Tordesillas evidencia que los españoles, lo mismo que los portugueses, al menos hasta mediados de 1494, no sabían nada del continente de ultramar, sito a varios centenares de leguas al oeste de África. Y aun así, algunos anticolombinos llegan a la conclusión, partiendo de este Tratado, de que los portugueses exigieron desplazar la línea de demarcación 270 leguas .al oeste del "meridiano papal" porque conocían la existencia del Brasil, adonde ya habían navegado antes sus navios. Del fundamento de esta afirmación puede juzgarse por los planteamientos básicos del Tratado de Tordesillas, que aducimos a continuación:

45

``Las altas partes tratantes... otorgaron... que se haga e señale.. . una rraya o linea derecha... del polo Ártico al polo Antartico, que es de norte a sud. .. a trescientas e setenta leguas de las Yslas de Cabo Verde... e que todo lo que hasta aqui se ha fallado e descubierto e de aqui adelante se fallare e descubriere por el dicho señor Rey de Portugal y por sus navios, así yslas, como tierra firme, desde la dicha rraya e linea. . . yendo por la dicha parte del levante dentro de la dicha rraya a la parte del levante, o del norte, o del sul della.. . pertenesca al dicho señor Rey de Portugal e a sus subcesores para sienpre jamas; e que todo lo otro, asi yslas, como tierra firme halladas y por hallar. . . que son o fueren halladas por los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón e por sus navios, desde la dicha rraya. .. hasia el poniente, o el norte, o el sul della, que todo sea e finque e pertenesca a los dichos señores Rey e Reyna.. . e a sus sub9 esores para sienpre jamas. . . Que de oy en adelante no enbiaran navios algunos, conviene a saber: los dichos señores Rey e Reyna de Castilla... e de Aragón,.. por esta parte de la rraya a la parte de levante aquende de la dicha rraya, que queda para el dicho señor Rey de Portugal..., ni el dicho señor Rey de Portugal a la otra parte de la dicha rraya que queda para los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón... a descubrir e buscar tierras ni yslas algunas, ni a contratar, ni rrescatar, ni conquistar en manera alguna...''

Ya en 1495 se exteriorizó la acertada suposición de que la línea de demarcación se hizo únicamente con objeto de que los navios de Castilla pudieran navegar sin obstáculos "para hacer descubrimientos" en la parte occidental, y los portugueses en la oriental, del meridiano establecido. Esta suposición parece también la más verosímil al conocido geógrafo Alejandro Supan: " Probablemente Portugal no aspiraba más que a asegurarse sus rutas marítimas africanas... Seguramente ya se sabía entonces que, para navegar al África del Sur, había que desviarse a occidente a fin de evitar el viento frontal, el alisio del sur. Los portugueses no querían correr el riesgo de cruzar en esa ruta la línea de demarcación. Por eso el meridiano fronterizo entre la esfera portuguesa de intereses---según nos expresamos ahora---al este y la española al oeste se fijó a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde...''

En el Tratado no hay ni indicios de que los portugueses tuvieran en 1494 noticias de las Antillas o de las Bermudas. Pues la Antilla más oriental, la isla de Barbados, está a 60° de longitud oeste, y las Bermudas, cerca del 65° de la misma longitud, o sea, 46 de 15 a 20 grados más allá de la línea que los portugueses lograron negociar. Y la afirmación de que en 1494 ya se conocía el Brasil en Lisboa se refuta por el hecho de que en el Tratado de Tordesillas no hay ninguna cláusula a este respecto; en cambio, en él hay la siguiente concesión a Castilla, ligada con el envío de la segunda expedición de Colón en 1493: "Y como puede ocurrir que los navios de Castilla e Aragón descubran antes del 20 del corriente mes... yslas e tierras firmes a la otra parte de la dicha rraya... otorgaron que para evitar dudas, todo lo que sea descubierto para el 20 de junio por los navios e los hombres de Castilla en el espacio de 250 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde pertenecerán al Rey de Portugal, e las tierras al oeste... pertenecerán al Rey e la Reyna de Castilla...'' 250 leguas constituyen, en el paralelo de las islas de Cabo Verde, unos 13° de longitud; por lo tanto, Portugal consintió ceder a Castilla no sólo cualquier isla, sino también la tierra firme que estuviese al oeste del meridiano 38°, con la condición de que Colón la descubriese antes del 20 de junio de 1494. ¡Extraña condescendencia, si en Portugal se hubiera conocido ya la existencia del Brasil!

__*_*_*__ [47] __NUMERIC_LVL2__ 6 __ALPHA_LVL2__ SEGUNDA EXPEDICIÓN
DE COLON. DESCUBRIMIENTO
DE LAS PEQUEÑAS ANTILLAS,
PUERTO RICO Y JAMAICA

QUIENES COMPONÍAN Y QUE TAREAS TENIA
LA SEGUNDA EXPEDICIÓN

La Corona confirmó todos los derechos y privilegios prometidos a Colón en 1492. En las instrucciones de los reyes de Castilla y Aragón, fechadas en 29 de mayo de 1493, don Cristóbal Colón es tratado de Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme descubiertas. Se organizó sin demora una gran expedición militar y comercial. Su misión principal, según las instrucciones, era fundar una factoría, aunque, claro, formalmente se pusiera en primer lugar "instruir a los indios de las cosas de nuestra Santa Fe lo mejor que ser pueda''.

El comercio "en las islas y tierra firme" se declaró monopolio de la Corona: "Ninguno lo ha de hacer, salvo para sus Altezas..'.'' Pero los intereses de Colón quedaban plenamente garantizados: "Cualquier rescate que se ficiere lo haga el Almirante ó la persona que por sí nombrare, y el Tesorero de sus Altezas que allá ha de estar, é no otra persona alguna''. De los descubrimientos sucesivos, en las instrucciones se hablaba de pasada y de manera convencional, de manera que a Colón se le concedía plena libertad de acción: "Que si el dicho Almirante después que fuere llegado á las islas viere que cumple enviar cualesquier navios con cualesquier gentes a cualesquier partes para descobrir lo que fasta aquí no se ha descobierto, ó para rescatar ó para enviarlos acá ó á otras cualesquier partes, que sean tenidos de lo facer é cumplir todos los Capitanes ó Marineros...''

La flotilla se componía de 17 embarcaciones, tres de ellas grandes navios; en el mayor de ellos,- el María Galante, .Colón izó la bandera de Almirante. Entre las otras embarcaciones había unas diez carabelas de velas cuadras, y varios barcos pequeños de un tipo muy extendido en el Norte de España, por lo que se llamaban barcos cantábricos. Colón los utilizaba para explorar los bajíos. Como nadie había visto que los indios tuvieran ganado ni plantas europeas de cultivo, y en La Española se pensaba hacer una colonia hispánica, las naves llevaban caballos y asnos, ganado 48 bovino y porcino, cepas de distintas variedades de vid y semillas de diversas plantas agrícolas europeas.

Con Colón partió en busca de ventura a los nuevos parajes un pequeño grupo de cortesanos y cerca de doscientos hidalgos, que se habían equipado y se mantenían a su costa, mejor dicho, a expensas de sus familiares ricos. Además, a bordo de las naves iban decenas de funcionarios y seis frailes y clérigos que debían convertir a los ``paganos'' al cristianismo. Según distintas fuentes, en las naves iban de mil quinientas a dos mil quinientas personas. El 25 de septiembre de 1493 zarpó de Cádiz la segunda expedición de Colón. En las Canarias cargaron caña de azúcar y enormes perros especialmente amaestrados para la caza del hombre.

No nos han llegado los libros de a bordo ni los diarios de Colón y de los otros capitanes de la segunda expedición. Sabemos de ella, ante todo, por una larga epístola del médico de la flotilla Diego Alvarez Chanca a las autoridades de Sevilla. Una valiosa fuente, además de esta carta, es el libro del clérigo Andrés Bernáldez (murió en 1513) Historia de los Reyes Católicos. Dieciocho capítulos de este libro están dedicados a las navegaciones de Colón, con quien se entrevistó asiduamente el autor. Chanca no describe más que el descubrimiento de las Pequeñas Antillas y Puerto Rico, terminando su carta por un relato de los acontecimientos en La Española. Bernáldez describe con bastantes pormenores la exploración de la costa meridional de Cuba y el descubrimiento de Jamaica. Así pues, ambas fuentes se complementan y dan una idea de toda la marcha de la segunda expedición de Colón.

LA DOMINICA Y GUADALUPE. RUMORES ACERCA
DE LOS CARIBES "ANTROPÓFAGOS"

Desde las Canarias, Colón tomó rumbo al sudoeste, ya que los habitantes de La Española decían que al sudeste de su isla había varias islas más, entre ellas, las "tierras de los caribes, devpradores de hombres" y la "isla de las mujeres solteras Matinino" (Martinica), donde había mucho oro. Esta vez la ruta de las naves pasaba aproximadamente 10° más al sur que durante la primera navegación. El rumbo fue acertadísimo: Colón ``captó'' el viento de popa, unos alisios norestes, y cruzó el océano en veinte días. Posteriormente utilizaron ese derrotero los barcos que iban de Europa a la India occidental.

El 3 de noviembre de 1496 se divisó una isla montañosa cubierta de bosque. El descubrimiento ocurrió en domingo, y Colón denominó la isla Dominica. No vio ningún fondeadero __PRINTERS_P_49_COMMENT__ 4---1747 49 cómodo y viró al norte, donde descubrieron una isla baja (María Galante), en la que desembarcó. Cerca de ésta se veían otras islas, y el 4 de noviembre Colón se dirigió a la mayor de ellas, que denominó Guadalupe. La flotilla pasó allí ocho días. Los españoles desembarcaron muchas veces, examinaron los pueblos y entraron en las moradas.

En las viviendas, escribe Chanca, "hallamos infinitos huesos de hombres, é los cascos de las cabezas colgados por las casas a manera de vasijas para tener cosas. Aquí no parescieron muchos hombres; la causa era, según nos dijeron las mugeres, que eran idas diez canoas con gentes a saltear a otras islas. Esta gente nos pareció más pulitica que la que habita en estas otras islas... aunque todos tienen las moradas de paja; pero estos la tienen de mucho mejor hechura, e más proveídas de mantenimientos. . Tenían mucho algodón hilado y por hilar, y muchas mantas de algodón tan bien tejidas que no deben nada á las de nuestra patria''.

Según decían las cautivas, en las tres islas recién descubiertas vivían los caribes. Estos hacían incursiones a las islas de los pacíficos e inermes arruacos, haciendo largas travesías en grandes canoas de troncos vaciados. Sus armas eran arcos y flechas con puntas de hueso de tortuga o de "espinas de un pez fechas dentadas, que ansi lo son naturalmente, á manera de sierras bien recias''.

``Esta gente saltea en las otras islas, que traen las mugeres que pueden haber,, en especial mozas y hermosas, las cuales tienen para su servicio, é para tener por mancebas, é traen tantas que en cincuenta casas ellos no parecieron, y de las cautivas se vinieron más de veinte mozas^^15^^. Dicen también estas mugeres que estos usan de una crueldad que parece cosa increíble; que los hijos que en ellas han se los comen, que solamente crian los que han en sus mugeres naturales. Los hombres que pueden haber, los que son vivos llevánselos á sus casas para hacer carnicería dellos, y los que han muertos luego se los comen" (Chanca).

La palabra ``caribe'', deformada por los españoles en caníbal, fue poco después sinónimo de ``antropófago''. La acusación de antropofagia de los caribes, como se desprende del ``diario'' de Colón y de la epístola de Chanca, se basaba en las palabras _-_-_

~^^15^^ Así se explicó el rumor acerca de las "islas de mujeres solteras'', que Colón creyó, pues había leído de ellas en los libros de Marco Polo u otros autores posteriores que describieron. las navegaciones por el "mar Indico''. Los españoles se llevaron varias decenas de mujeres y varios niños castrados por los caribes.

50 de los moradores de La Española y de las cautivas de las Pequeñas Antillas, y, al parecer, las confirmaban los hallazgos de cráneos y huesos humanos en las moradas de los caribes. Pero el propio Chanca puso pronto en duda que esos hallazgos fueran una demostración de antropofagia, pues cráneos había también en las moradas de los pacíficos arruacos. "Y de acá (en La Española) hallamos, buscando en una esportilla mucho cosida é mucho a recabdo, una cabeza de hombre mucho guardada. Allí juzgamos por entonces que sería la cabeza de padre ó madre, ó de persona que mucho querían. Después de oido que hayan hallado muchas desta manera, por donde creo ser verdad lo que allí juzgamos''.

Por cuanto a las declaraciones de los arruacos, que sufrían las correrías de los caribes, no las estimaban dignas de absoluto crédito incluso algunos historiadores y etnógrafos de los siglos XIX y XX. Hicieron hincapié en que los colonizadores exageraron conscientemente en sus descripciones la ``sanguinolencia'' de los caribes para justificar la reducción en masa a la esclavitud o el exterminio implacable de los aborígenes de las Pequeñas Antillas. Los etnógrafos soviéticos admiten que entre los caribes, lo mismo que entre otros pueblos en el período de transición del matriarcado al patriarcado, pudiera existir la antropofagia como costumbre guerrera, relacionada con ritos mágicos: los pueblos que se encontraban en esa fase de cultura creían que el valor, la fuerza, la agilidad y demás virtudes bélicas del enemigo pasaban a quienes se comieran su corazón o los músculos de sus brazos y piernas.

LAS PEQUEÑAS ANTILLAS SEPTENTRIONALES
Y PUERTO RICO

Desde Guadalupe Colón siguió rumbo al norte y noroeste, descubriendo una isla tras otra y poniéndoles nombres de santos. Algunas denominaciones pasaron posteriormente de unas islas a otras, lo que dio lugar a confusiones al trazar el derrotero exacto de Colón^^16^^. Bien es verdad que nos ha llegado un mapa, hecho hacia el año 1500 por el piloto Juan de la Cosa, participante de la segunda expedición. Mostró al noroeste de Guadalupe una serie de islas, descubiertas en 1493, pero no se puede tener la seguridad de que no confundiera algunos nombres.

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~^^16^^ Existen varias versiones de la ruta que Colón siguió de Guadalupe a La Española. Más abajo se da la versión de Samuel Eliot Morrison, historiador de la Marina de Guerra norteamericano y biógrafo de El Almirante de la mar Océano.

__PRINTERS_P_51_COMMENT__ 4* 51 099-11.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón en 1493--1494

El 10 de noviembre, los españoles descubrieron Montserrat pero no desembarcaron allí, pues las cautivas dijeron que la isla había quedado despoblada después de las correrías de los caribes, y al día siguiente pasaron por delante de Antigua. En la noche del 12 de noviembre las naves anclaron junto a la isla de Nevis. Por el día descubrieron las islas de San Cristóbal y San Eustaquio; por la noche navegaron a la deriva junto a la " montañosa y majestuosa isla" de Saba. El 13 de noviembre se dirigieron de Saba al oeste, hacia la isla caribe de Santa Cruz, de la que habían contado las cautivas y en la que se veían campos cultivados y pueblos. Colón envió allá un bote con hombres armados, que se apoderaron de algunas mujeres y niños (todos ellos cautivos también de los caribes).

Al volver, el bote se encontró con una canoa caribe, los caribes se quedaron pasmados de ver en el mar una extraña flotilla, compuesta de naves que les parecieron inmensas, y en eso el bote los dejó cortados de la costa.

``Los caribes desque vieron que el hoir no les aprovechaba, con mucha osadia pusieron mano á los arcos, también las mugeres como los hombres... ellos no eran mas de cuatro hombres y dos mugeres, é los nuestros más de veinte é cinco, de los cuales firieron dos... los invistieron presto con la barca é les trastornaron su canoa... Quedaron en el agua nadando, é á las veces haciendo pie, que allí habia unos bajos. .. todavía cuanto podian tiraban, é con todo eso el uno no lo pudieron tomar sino mal herido de una lanzada que murió, el cual trajeron ansi herido fasta los navios" (Chanca).

Como se ve, se trataba de gente que sabía pelear y defender su libertad. Después de esa refriega, los españoles desembarcaron 52 en las islas caribes sólo en grupos armados y evitaron establecer en ellas poblaciones suyas.

A la mañana siguiente Colón zarpó de Santa Cruz hacia el norte, donde divisó unas alturas redondas que se elevaban sobre el horizonte. Ante él se descubrió "muy gran tierra... que eran mas de cuarenta y tantos islones, tierra muy alta, é la mas della pelada''. Colón denominó este archipiélago las Islas de las Once Mil Vírgenes. Desde entonces se llaman V í r g e n e s^^17^^. Para explorar el archipiélago, Colón envió los barcos pequeños por el estrecho de Anegada, tras el que se veía la isla de Anegada, la más septentrional de las Vírgenes, y de allí las embarcaciones tomaron rumbo sudoeste por un bajo hacia el estrecho de la Virgen. Las naves grandes doblaron por el sur el grupo central de islas, entre ellas las de San Juan y Santo Tomás. Al oeste de la segunda, junto al estrecho de la Virgen, todas las naves se reunieron y, al seguir navegando, descubrieron Vieques.

Tras de pasar la noche siguiente a la deriva, la flotilla llegó en la tarde del 18 de noviembre a una gran isla, que los indígenas llamaban Borinquén; Colón le dio el nombre de San Juan Bautista (desde el siglo XVI se llama Puerto Rico). "Andovimos por esta costa lo mas deste dia.. . jusgábase que tenia por aquella banda treinta leguas^^18^^. Esta isla es muy hermosa y muy fértil á parecer: a esta vienen los de Caribe á conquistar, de la cual llevaban mucha gente; estos no tienen fustas ningunas nin saben andar por mar. .. En un puerto desta isla (en la costa occidental) estovimos dos días, donde saltó mucha gente en tierra; pero jamas podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente temorizadas de los Caribes.. . Todas estas islas. .. son muy hermosas é de muy buena tierra; pero esta páreselo mejor á todas" (Chanca).

LOS ESPAÑOLES EN LA ESPAÑOLA

Luego de zarpar de Borinquén, las naves de Colón tomaron rumbo a occidente, cruzaron el canal de la Mona y se aproximaron al cabo Engaño, el más nororiental de Haití, y luego _-_-_

~^^17^^ Colón denominó así las islas Vírgenes porque forman en el mar una larga hilera parecida a la procesión de las Once Mil Vírgenes (E. Reclus). Según la leyenda, las vírgenes de Cornualles, que iban de peregrinación a Roma, encabezadas por la reina celta Úrsula, fueron muertas a la vuelta por los hunnos, que asediaban Colonia.

~^^18^^ 30 leguas son 167 kilómetros, casi la longitud exacta de la costa septentrional de Puerto Rico; la meridional es algo más corta. Por eso no se puede saber a lo largo de qué costa avanzó la flotilla.

53 pasaron a la bahía de Samana, desde donde empezaba la costa descubierta ya por Colón a principios de 1493. La flotilla bordeó la península de Samana, navegó a lo largo de las montañas litorales de Monte Cristi y ancló en la desembocadura del río Yaque del Norte. Sin llegar al fuerte de Navidad, los marineros desembarcaron para tomar agua y encontraron cuatro cadáveres descompuestos con sogas al cuello y a los pies. Uño de los cadáveres tenía barba, por lo tanto era europeo. La flotilla se acercó al fuerte de noche. Dio la señal con dos salvas de cañón. No hubo respuesta. Al amanecer, el propio Colón fue a la costa, pero allí no había ya ni fuerte ni hombres. No quedaban más que los vestigios de un incendio y varios cadáveres. No se podían esclarecer las circunstancias en que había perecido la guarnición, pero no cabe duda de que los españoles habrían hecho expoliaciones y violencias. Los moradores de la costa contaron que cada colonista tenía varias mujeres. Luego empezaron las pendencias entre ellos. La mayor parte de la guarnición se internó en la isla y fue exterminada por el cacique local, que luego destruyó e incendió Navidad. Los defensores del fuerte intentaron salvarse, huyendo en una barca, pero se ahogaron.

El Almirante decidió construir la ciudad en otro sitio de la costa septentrional de La Española (enero de 1494). La ciudad fue denominada Isabela. Allí los españoles encontraron un nuevo enemigo, la fiebre amarilla, que aún desconocían y resultó ser muy peligroso, pues "los más cayeron dolientes''. Colón envió a explorar el interior de la isla a Alonso de Hojeda, que regresó con la noticia de que estaba densamente poblada de pacíficos indígenas y de que allí había ricos placeres auríferos. Como demostración, se trajo pruebas de arena con bastante contenido de oro, que encontró en el valle del río Yaque del Norte junto a la falda de los montes Cibao (Cordillera Central).

El húmedo calor tropical echó a perder la mayor parte de las provisiones. Los españoles se veían amenazados por el hambre, y tuvieron que reducir el número de bocas. El Almirante decidió dejar en La Española sólo cinco navios y unos 500 hombres. A los demás los envió a España en doce navios bajo el mando de Antonio Torres con un ``memorial'' para los reyes, en el que notificaba que había encontrado minas de oro, exagerando mucho su riqueza, y rastro e principios de las cosas d`especiería''. Pedía que le enviaran de España comestibles y ofrecía cubrir los gastos con esclavos, pues comprendía que no se podía pagar sólo con esperanzas de oro y especias por las mercancías necesarias para la nueva colonia.

54 Bejnfultenuper ín nwrijndícorepcrtíe 099-12.jpg __CAPTION__ ``De las islas recién descubiertas en el mar índico"
(de una hoja volante, Basilea, 1494)

El ``memorial'' que Colón entregó a Torres era un grave documento acusatorio contra el propio Colón, pues lo caracteriza como el iniciador de la esclavización en masa de los indígenas, como santurrón e hipócrita: ''. .. Diréis á Sus Altezas qu'el provecho de las almas de los dichos Caníbales, y aun d'estos de acá, ha traydo en pensamiento que quantos más allá se llevasen^ sería mejor. . . Sus Altezas podrán dar licencia é permiso'á un número de caravelas suficiente, que vengan acá cada año y trayan de los dichos ganados, y otros mantenimientos y cosas, para poblar^ el canpo, y aprovechar la tierra. .. las quales cosas se les podrían pagar en esclavos d'estos Caníbales, gente tan fiera... y bien proporcionada y de muy buen entendimiento; los quales, quitados de aquella ynhumanidad, creemos que serán mejores que otros ningunos esclavos; la qual luego perderán que sean fuera de su tierra. ..'' A este respecto Marx hizo notar: "(El expolio y el latrocinio eran el único fin de los buscadores españoles de aventuras, como lo demuestran también los memoriales de Colón a la corte española). (Los memoriales de Colón lo caracterizan a él mismo como a un pirata);... (\La trata de esclavos como base!)^^19^^

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^^19^^ Archivo de Marx y Engels, ed. en ruso, t. VII, 1940, pág. 100.

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JAMAICA Y LA COSTA MERIDIONAL DE CUBA

Dejando una fuerte guarnición en Isabela bajo el mando de su hermano Diego, Colón partió con tres pequeños barcos el 24 de abril de 1494 para occidente "a descubrir la tierra firme de las Indias''. Tras de doblar la punta Maisí, avanzó a lo largo de la costa sudoriental de Cuba "y vía cada hora maravillosos puertos... y montañas muy altas''. Era Sierra Maestra con el pico Turquino (2.000 m), la cumbre de Cuba. Allí cambió bruscamente de rumbo al sur, pues, según las indicaciones de los indígenas, no lejos de allí (al sur) estaba la isla de Jamaica "afirmando que había mucho oro...'' Dos o tres días después vieron dicha isla.

Los indios desnudos "todos teñidos de mil colores y la mayor parte de negro'', con penachos de plumas, se acercaban sin miedo a los barcos, en canoas de troncos huecos, pero procuraban impedir el desembarco. Colón ordenó dispararles con ballestas. "Habiéndoles herido seis o siete. .. tuvieron por bien de cesar de la resistencia, y vinieron.. . gran número de canoas. . . Los indios traían aquí de sus bastimentos y de lo que tenían, y lo daban a los cristianos por cualquiera cosa les daban.. .'' El Almirante recorrió a occidente a lo largo de la costa septentrional de Jamaica hasta el 78° de longitud oeste. Como en la isla no había "ni oro ni metal ninguno, aunque de lo otro era como un paraíso'', Colón volvió al cabo Cruz, en Cuba, el 14 de mayo.

``Yendo la costa abajo, tuvo grandes y continuos aguaceros, con truenos y relámpagos, y con ésta topaba muchos bajos, donde a cada paso temía encallar''. Colón avanzó cauteloso a lo largo de la costa meridional de Cuba hacia occidente, y descubrió un extraño archipiélago: "Cuanto más andaba la costa abajo, tanto más espesas parecían infinitas islas bajas, unas todas de arena, otras de arboleda, y muchas que no sobreaguaban nada; cuanto más estaban más cerca de la isla de Cuba, más altas y más verdes y graciosas parecían.. . Llamólas a todas juntas el J a r d i n de la Reina... y aun canales por entre ellas, con hondura. .. de dos brazas y de tres y más" (Las Casas).

Colón navegó 25 días al oeste en ese laberinto de islas. Cada tarde soplaban vientos de tempestad con aguaceros y tormentas. Los hombres se pasaban a veces los días y las noches sin pegar ojo. A menudo la quilla de los barcos rozaba el fondo y tenían que aplicar todas las fuerzas para no encallar. El 3 de junio los marineros desembarcaron en una orilla pantanosa y cubierta de espeso bosque de Cuba, probablemente en la península de Zapata (81--82°delong. 0.).

56

Al oeste el mar estaba tan bajo que Colón viró al sur, hacia donde había visto la gran isla del Evangelista (de Pinos). Estuvo allí anclado unas dos semanas para que descansaran los marineros. Del 25 de junio al 18 de julio tornó al sudeste, por el mismo mar lleno de islas hacia el cabo Cruz. Y "cada día eran visitados al poner el sol de aguaceros terribles que los fatigaban''.

Cuando la gente hubo descansado unos días en el cabo Cruz, Colón intentó ir a La Española, pero los vientos contrarios lo obligaron a virar el 22 de julio hacia Jamaica. Dio la vuelta por el oeste y por el sur a "tanta frescura y tan hermosa y felice tierra''. Por doquier se veían poblados y "puertos bonísimos de legua a legua; seguían los navios infinitos indios, trayéndoles y sirviéndoles con muchas cosas de comer, como si fueran todos sus padres y ellos hijos.. . pero cada tarde les sucedían los sobresaltos y penas de los aguaceros''. Los cascos de los tres barcos hicieron agua. Por fortuna, el 19 de agosto escampó, y al día siguiente Colón cruzó el estrecho de Jamaica y se acercó al saliente sudoccidental de La Española. Exploró durante cuarenta días la costa meridional de la isla, y el 29 de septiembre volvió a Isabela fatigado y gravemente enfermo. La enfermedad le duró cinco meses.

SOMETIMIENTO DE LA ESPAÑOLA

En ausencia del Almirante, su hermano Bartolomé Colón trajo de España tres navios con tropas y provisiones. Un grupo de españoles se apoderó en secreto de estos navios y huyó a la patria. Los destacamentos de soldados recién llegados se dispersaron por la isla, robando y cometiendo desmanes, y los indios mataron a parte de ellos. Con este motivo Colón emprendió en 1495 el sometimiento de La Española. Los indios tenían superioridad numérica (Colón no llevó más que 200 soldados), pero sólo disponían de armas primitivas, no sabían combatir y atacaban apiñados a los españoles. Colón operaba con pequeños grupos, eligiendo para los combates parajes en los que pudiera desplegarse la caballería. Los jinetes cargaban contra las densas muchedumbres de indios y los pisoteaban con los cascos de sus caballos. Pero lo que más temían aquellos desgraciados eran los perros, que tomaban la parte más activa en las operaciones militares.

Así empezó el exterminio en masa de los habitantes de las Antillas. Nueve meses duró la persecución, y La Española fue sometida casi por entero. Colón impuso a los indios una exorbitante contribución en oro o algodón. Los indios abandonaban sus poblados, se internaban en la isla, subían a las montañas, y 57 morían por decenas de miles a causa de las epidemias, sobre todo de viruela y sarampión, que los conquistadores les llevaron. Los que no lograban huir, eran reducidos a la esclavitud y forzados a trabajar en las plantaciones o en los placeres. Debido a la epidemia de fiebre amarilla, los colonos abandonaron la costa septentrional de La Española y pasaron a la meridional, más sana, donde Bartolomé Colón fundó en 1496 la ciudad de Santo Domingo, que se convirtió en el centro político y económico de La Española. Esta es la población europea más antigua de América.

Entre tanto, Colón envió a España algún oro, cobre, madera fina y varios centenares de esclavos indígenas. Pero la reina Isabel impidió su venta hasta recibir consejo de los sacerdotes y jurisconsultos. Los ingresos que daba La Española eran insignificantes en comparación con los gastos de la expedición, por eso la Corona infringió el contrato con Colón. En 1495 se promulgó un edicto permitiendo a cuantos subditos de Castilla lo deseasen trasladarse a las nuevas tierras con la condición de que entregaran al fisco las dos terceras partes del oro que encontraran; el Gobierno, por su parte, no se comprometía más que a suministrar víveres a los colonos durante un año. Por el mismo edicto se permitía a cualquier armador aparejar barcos para nuevos descubrimientos en occidente y para obtener oro, excluida La Española.

Colón, alarmado, regresó en 1496 a España para defender personalmente sus derechos. Trajo un documento acreditativo de que había llegado al continente asiático, por el que tomaba (o fingía tomar) la isla de Cuba. Encantó de nuevo a los reyes con sus palabras y logró que nadie, excepto él y sus hijos, obtuviese permiso para descubrir tierras en el oeste. Y como los colonos libres costaban caros al Tesoro, Colón propuso poblar su "paraíso terrenal" con reos comunes para que resultara más barato. Y por decreto real, los tribunales españoles empezaron a deportar a La Española a delincuentes reduciéndoles la pena a la mitad.

__*_*_*__ [58] __NUMERIC_LVL2__ 7 __ALPHA_LVL2__ TERCERA EXPEDICIÓN
DE COLON Y COMIENZO
DEL DESCUBRIMIENTO
DE SUDAMERICA

LA NUEVA RUTA OCEÁNICA. DESCUBRIMIENTO
DE LA ISLA DE LA TRINIDAD Y DEL CONTINENTE SUR

A Colón le costó ímprobo trabajo reunir medios para armar la tercera expedición, mucho más pequeña que la segunda: constaba de seis pequeños barcos y una tripulación de unos trescientos hombres. En España hubo pocos voluntarios que quisieran embarcarse para la India occidental con el ``fracasado'' Almirante. Colón hubo de rogar a los reyes que abriesen las puertas de las prisiones con el fin de reclutar entre los delincuentes los colonos que le faltaban. Al no comprender por qué no había encontrado aún inmensas riquezas naturales en su ``India'', pidió consejo a un sabio joyero catalán. Siguiendo su consejo, el Almirante decidió navegar más cerca del Ecuador para hallar a los negros de tierra firme, de los que había oído hablar a los habitantes de La Española; la curva de la costa de Cuba, que él ``consideraba'' una península, le señalaba el Ecuador. Allí esperaba encontrar piedras preciosas, oro, especias y plantas medicinales.

El 30 de mayo de 1498 la expedición salió del puerto de San Lúcar (en la desembocadura del Guadalquivir) hacia las islas Canarias. Frente a la isla de Hierro el Almirante dividió la flotilla. Envió tres barcos directamente a La Española y, al mando de los otros tres, tomó rumbo a las islas de Cabo Verde. Desde allí viró^al sudoeste, "con propósito de llegar á la línea equinocial y de allí seguir a poniente hasta que la ysla Española me quedase al setentrión''.

A mediados de julio los españoles llegaron a los 5° de latitud norte. "Allí me desamparó el viento, y entré en tanto ardor y tan grande---escribió Colón a los reyes---, que crey que se me quesmasen los navios y gente''. La calma chicha duró una semana. Cuando sopló viento favorable, el Almirante decidió "proseguir adelante, siempre justo al poniente, en aquel derecho de la Sierra Lioa"^^20^^, hasta que se viera tierra.

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~^^20^^ Sierra Leona se colocaba a la sazón en los mapas cerca de los 10° de latitud norte.

59 099-13.jpg __CAPTION__ Derrotero de Colón a lo largo de las costas de América
del Sur (según Morrison)

El 31 de julio "subió un marinero... a la gavia, y vido tierra al Oeste. .^ y lo que pareció della fueron tres mogotes y tres montañas''. Era una isla grande, y Colón le dio el nombre de Trinidad. Al día siguiente las naves pasaron a lo largo de la costa sur de la isla hacia la punta del Arenal (Hicacos, extremidad sudoccidental de Trinidad). Al oeste se veía tierra, parte del continente sudamericano junto al delta del Orinoco, y Colón la llamó Tierra de Gracia. Al aproximarse a la punta del Arenal vio que la isla estaba separada de la Tierra de Gracia por un estrecho de dos leguas de ancho (más de 10 km). "Avía unos hyleros de corriente. .. y trayan un rugir muy grande.. . como ola de la mar que va á romper y dar en peñas. Surgí allí a la dicha punta del Arenal, fuera de la dicha boca, y fallé que venía el agua del oriente fasta el poniente con tanta furia como haze Guadalquivir en tiempo de avenida, y esto de continuo, noche y día. ..''

Al día siguiente vino de oriente hacia la punta del Arenal una canoa grande con veinticuatro hombres de Trinidad. "Y ellos, como dixe, todos man9ebos de buena disposición, y no negros, salvo más blancos que otros que haya visto en las Indias y de muy lindo gesto y fermosos cuerpos; y los cabellos largos y llanos, cortados á la guisa de Castilla, y trayan la cabera atada con un pañuelo de algodón, texido á labores y colores. . . otro d'estos pañuelos trayan ceñido, y se cobijavan con él en lugar de pañetes. Quando llegó esta canoa, habló de muy lexos; y yo 60 ni otro ninguno no los entendíamos. .. Para que viniesen. .. hize sobir un tanborín en el castillo de popa, que tañesen, y unos mancebos que dancasen. . . y luego que vieron tañer y danzar, todos dexaron los remos y echaron mano a los arcos. .. y comencaron á tyrarnos flechas^^21^^. Cesso luego el tañer y dancar, y mandé luego sacar unas ballestas; y ellos dexáronme...''

Viento en popa, las naves cruzaron el estrecho, que Colón denominó Boca de la Sierpe. Al norte, las aguas eran mansas. Colón tomó casualmente agua con la mano y notó que era dulce. Navegó hacia el norte hasta arribar a una alta montaña. Era la cima del Patao (1.070 m) en el extremo oriental de la montuosa península de Paria, que separa el golfo de Paria del mar Caribe. "Y allí hazía una boca muy angosta, más que aquella de la punta del Arenal, y allí avía los mismos hyleros y aquel rugir fuerte del agua, como era la punta del Arenal; y asimismo allí la mar era agua dulce''. Este estrecho septentrional entre el continente y Trinidad fue denominado por Colón Boca del Dragón.

Colón mandó seguir a occidente a lo largo de la Tierra de Gracia, o sea, a lo largo de la costa meridional de la península de Paria, y cuanto más avanzaban los navios, tanto más dulce era el agua. Las naves anclaron allí donde la península se ensancha, y^las montañas se alejan hacia el norte. "Los indígenas... vinieron á la nao infinitissimos en canoas, y muchos trayan piceas de oro al pescueco, y algunos atados á los bra9os algunas perlas. Holgué mucho, quando las vi, y procuré mucho de saber dónde las hallavan: y me dixeron que allí, y de la parte del norte de aquella tierra''. Recibieron con grandes muestras de alegría a los españoles que desembarcaron. El Almirante creía que la Tierra de Gracia era una isla, pero los pilotos en vano buscaron salida del golfo hacia el oeste y el sur, a lo largo de sus costas.

``Y ansí anduve mucho camino fasta un golfo muy grande en el qual parecía que avía otros quatro medianos, y del uno salía un no grandíssimo, fallaron siempre cinco bra?os de fondo, y el agua muy dulce, en tanta cantidad, que yo jamás beví la pareja della A juzgar por esta descripción, el "río grandíssimo" que descubrió Colon era el brazo occidental del delta del Orinoco^^22^^. Así se explicaron los extraños fenómenos que _-_-_

~^^21^^ Los isleños creyeron que las danzas eran guerreras y decidieron prevenir el ataque de los extranjeros.

^^22^^ Los otros tres golfos son las desembocaduras del Amán, del San Juan y del Rio Grande.

61 observó, los remolinos en los estrechos (debidos al choque de las corrientes marinas con las corrientes de agua del río) y el agua dulce en el golfo del mar. En cambio, se presentaba otro enigma mayor: ¿dónde y cómo podía formarse un río tan caudaloso?

Colón mandó virar al noreste y, aprovechando el viento favorable, pasó por la Boca del D